Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

~Bienvenido a casa.~

(Día 25. Futuro.)

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—Ishigami Senku, ¿Qué hay de ti? ¿Podrías compartir con la clase lo que quieres hacer en el futuro? —El maestro Izaki cuestionó, instando a los demás niños a prestar atención a Senku.

El hombre, de no más de unos cuarenta años o quizá unos cincuenta, miró expectante a Senku. De alguna manera, siempre fue una sorpresa escuchar lo que él niño tenía que decir e intuyó que en esa ocasión no sería la excepción.

Sin embargo para Izaki no pasó desapercibida la actitud del pequeño, Senku era bastante retraído a pesar de su talento innato para el aprendizaje. Aunado a eso, el pequeño Ishigami parecía ser demasiado serio para alguien de su edad.

A comparación del ejército bullicioso y explosivo de niños que tenía a su cargo, eran tan inusitadas las veces en las que Ishigami Senku se inmiscuyó o interactuó con sus compañeros.

Ante la atenta mirada de los demás niños y el profesor, Senku se puso de pie antes de hablar:

—Voy a ir al espacio. —sentenció con tal convicción y seriedad, que el resto de sus compañeros no emitió palabra alguna.

Al menos no en voz alta, ya que susurros inteligibles flotaron en el aire.

—¡Astronauta! No es un mal sueño después de todo —Izaki apreció, ese niño era como pocos había visto en todos sus años de enseñanza—. Estoy seguro de que lo lograrás cuando seas mayor y podrás…

—No —Senku le interrumpió antes de poder terminar la frase—. Iré mucho antes de eso… iré ahora. —dictaminó con tal seguridad.

El hombre entonces no supo qué responder ante tan inesperada y arraigada convicción en el niño. Sin poder dar crédito a lo que seguramente era la fantasía infantil más inverosímil, Izaki simplemente asintió hacia Senku con una sonrisa amable antes de pedirle que tomara asiento nuevamente y sin más que agregar continuó con el siguiente niño en la lista.

Definitivamente Senku fue todo un misterio para cualquiera que llegara a conocerlo y tratar con él.

Senku dejó de prestar atención apenas el profesor pasó a su compañero de al lado, soltó un ligero suspiro mientras meditaba sus palabras. Él sabía muy bien lo que quería, aunque no estaba muy seguro de el "cómo" lo conseguiría.

Ante su ojo crítico, él aún era un mocoso sin las nociones básicas que necesitaba para cumplir con su objetivo.

Frustrado, el niño volteó la mirada hacia la ventana para observar ausente hacia cualquier lugar; no obstante la mirada sagaz de Senku recayó en la fuente misma de su curiosidad y deseo por ir al espacio.

Él definitivamente quería comprender cómo funcionaba el mundo que lo rodeaba.

La imagen de la Luna en lo alto sólo avivó las llamas de necesidad por el conocimiento en Senku.

Se prometió entonces que de una u otra forma cumpliría con su objetivo: su sueño de ir al espacio.

_._._._._

Un año y seis meses. Ese fue el tiempo exacto en el que Senku se mantuvo en la oscuridad perpetua de la petrificación tras el enfrentamiento con el Whyman.

No hubo tiempo siquiera para celebrar una victoria, con el Whyman debilitado y con la poca reserva de aire en los trajes de Tsukasa, Ryusui y el suyo, fue inminente la activación de la Medusa para ganar la batalla.

Entonces todo se sumió en la absoluta oscuridad y silencio, con la única noción del conteo interminable de segundos acumulados a la deriva del tiempo.

Un año y seis meses. ¿Fue un lapso demasiado corto? La verdad sea dicha, realmente lo fue. Senku esperó que al menos alguien los despetrificara cien o doscientos años tras la batalla en la Luna.

¿Qué sucedió entonces?

Abrió los ojos encontrándose con el techo de la habitación en la que estaba, desorientado y realmente confundido.

—Al fin despertaste —Kohaku habló, levantándose de la silla que estaba justo al lado de la cama del científico—. Luna y Xeno dijeron que te desmayaste después de ser despetrificado.

No hubo razón alguna, simplemente así fue. Y eso preocupó a Kohaku sobremanera ya que él permaneció dormido durante casi dos días completos.

—¿Cómo es esto posible? —Senku se sentó, acomodándose en la cama para poder verla mejor—. No se suponía que nos trajeran de regreso a la Tierra sino hasta cientos de años después, cuando la tecnología en este mundo de piedra fuese suficientemente avanzada para hacer un cohete de ida y vuelta.

Él se escandalizó un poco ante un suceso tan inverosímil e improbable. Francamente, Senku tenía morbosa curiosidad por saber cómo diablos lo habían logrado en tan corto tiempo y con recursos tan limitados.

La primera opción a todo esto y la más lógica fue pensar en Xeno y Sai… quizá ellos crearon otro cohete mucho más avanzado que el que los llevó a la Luna.

Si tan sólo fuese el caso.

—No pareces muy feliz de haber regresado a casa Senku. —ella estrechó peligrosamente la mirada en él.

—Sabes perfectamente que ese no es el caso, Leona. Pero es imposible e ilógico que lograran traernos de vuelta en apenas un año y seis meses.

Kohaku negó con la cabeza antes de levantarse de la incómoda silla y acercarse a la cama para tomar asiento en el borde de ésta.

—Fueron Chrome y Suika —reveló con una sonrisa surcando la comisura de sus labios en señal de genuina felicidad y quizá, también agradecimiento—. Junto con las enseñanzas de Sai, crearon un algoritmo para una nueva computadora y construyeron un cohete con ayuda de Xeno y todos nosotros.

¿Qué? Con el tiempo que les llevó a ellos fabricar el primer cohete y los posteriores a éste, así como la infinidad de pruebas hechas y errores surgidos en el camino para hacerlo funcional… la premisa en las palabras de Kohaku fue realmente impresionante al Diez mil millones por ciento.

En el fondo, Senku no pudo esperar menos de ese par. Estaba tan orgulloso.

Pero él no exteriorizó nada y el silencio se instaló después de unos minutos en los que ambos se quedaron ahí, estudiando minuciosamente la mirada del otro.

Kohaku no había cambiado demasiado a pesar de tener casi dos años más encima. Notó Senku. Y él tampoco, en el exterior seguía siendo ese hombre de veinticinco años que marchó a la Luna para cumplir su destino y liberar a la humanidad de la amenaza de la petrificación.

—Me alegra que estés de vuelta, Senku —se acercó a él con la intención de reclinar ligeramente su cuerpo sobre el costado del científico, aunque terminó prácticamente sentada sobre su regazo—. Te extrañé mucho. —susurró, aferrándose al cuello del hombre y frotando su cara en el hueco del cuello de Senku.

Kohaku inspiró levemente el aroma de Senku para confirmar que él estaba ahí de nuevo con ella y que esto no se trataba de un sueño. Se apartó de Senku sólo para acunar su mejilla y plantar un cálido e inocente beso en sus labios.

Y él no pudo más que sostenerla y corresponder dicho gesto de igual manera. Al igual que Kohaku, durante todo ese tiempo Senku también la extrañó.

Permanecieron así unos minutos más, disfrutando de la calidez del cuerpo del otro y en un cómodo silencio que ninguno se atrevió a romper con palabras innecesarias.

No las necesitaron por ahora.

Kohaku había tenido tanto miedo de no volver a verlo nunca más, tras su despedida en el lanzamiento del cohete, Kohaku miró la Luna todas las noches, añorando e implorando el regreso de Senku y sus amigos.

Cada día sin falta.

—Sabía que nos salvarías y que regresarías. —ella fue la primera en romper el silencio.

—¿Acaso creíste que ibas a deshacerte de mí, Leona? No lo creo, ni un milímetro —soltó con un ligero tinte de arrogancia en su voz y estrechando su mirada en ella—. Además, ahora que ya no está la amenaza del Whyman y estamos trabajando exitosamente en la restauración de la civilización, creo que puedo darme el tiempo para eso que pospuse desde hace mucho tiempo.

Oh, Kohaku supo de lo que él estaba hablando… algo que platicaron en más de una ocasión y decidieron dejar en un segundo plano hasta que todo el peligro se esfumara. Quizá, el tiempo había llegado al fin.

Sin embargo…

—Senku —la mirada cálida y anhelante de Kohaku cambió y su semblante adquirió una expresión más seria—. Hay algo de lo que necesito hablar contigo.

Una extraña sensación recorrió a Senku entonces ¿Qué es lo que ella quería decirle?

—Sólo ve directo al grano, Leona. —apremió guardando toda la compostura posible en esa situación.

Honestamente no sabía qué esperar de todo esto.

—Yuuuuhuuuuuuuu… Kohaku-chaaaaaan —Gen canturreó desde el umbral de la puerta—. Lamento interrumpir su tierno reencuentro pero creo que alguien clama por tu atención.

Casi de inmediato Kohaku y Senku voltearon en dirección a Gen, pero de los dos, fue Senku quien se quedó prácticamente paralizado ante la vista frente a él.

—¡Gen te dije que esperaras a que hablara con Senku! —Kohaku se levantó prácticamente de un salto del regazo de Senku para caminar hacia el Mentalista.

—Disculpa Kohaku-chan, pero tu pequeño cachorro parece estar de mal humor hoy. —una sonrisa zorruna se formó en el semblante de Gen mientras le entregaba el pequeño manojo de alborotados cabellos casi idénticos a los de Senku a Kohaku.

—¡Ma! —el bebé balbuceó al ver a Kohaku de nuevo, prácticamente colgándose del cuello de su madre con aprehensión.

—¿Sabes Senku-chan? Creo que heredó ese terrible carácter de ti. —bromeó Gen, ignorando la mirada asesina de Kohaku sobre él.

—¡¿Pero qué demonios está pasando?! —exclamó Senku, sentándose por completo en la cama para poder mirar mejor.

¿Qué era todo esto? ¿De dónde salió ese bebé que Kohaku tenía en brazos? Y ¿Por qué se parecía a él y a Kohaku también? ¿Acaso ese niño era su…?

Y entonces cayó en cuenta de algo que quizá no consideró en su momento.

—Yo me retiro entonces, ya saben, para que puedan hablar a gusto —Gen se escabulló por la puerta antes de que Kohaku pudiera alcanzarlo—. ¡Felicidades Senku-chan fue un niño!

Tras dichas palabras, Gen se esfumó del lugar.

—Kohaku ¿Qué está sucediendo? —balbuceó anonadado.

Y ella suspiró con exasperación, esa no era la manera en la que quería contarle la verdad. Resignada, se acercó a Senku y se sentó en la silla que antes ocupaba, acomodó al bebé en sus piernas para que el pequeño mirara directamente hacia Senku.

El bebé simplemente quedó embelesado por la mata de cabellos del hombre ante él. A diferencia de Gen o algún otro en la Aldea o de los amigos de su madre, el niño no lloró en presencia de Senku.

Algo en ese extraño le llamó y calmó al mismo tiempo.

—Senku te presento a Byakuya… él es… —ella dudó por un instante sin saber por qué, quizá sólo fue la extraña emoción al pronunciar dichas palabras—. Él es nuestro hijo.

"Nuestro hijo" esas palabras resonaron con insistencia en la mente de Senku una y otra vez.

—¿Cómo…?

—¿Quieres que te recuerde el "cómo"? Creo que eso tú lo sabes mejor que nadie —lo interrumpió para tantear el terreno con él.

—Idiota, me refería a…

—Ya sé a lo que te referías, sólo quería molestarte —después de esto, el rostro de Kohaku se calentó en anticipación a lo que iba a decir a continuación—. Fue esa noche antes del lanzamiento ¿La recuerdas, cierto?

Ella no quiso dar más detalles al respecto considerando que era un tema algo vergonzoso para ambos.

—Claro que la recuerdo.

¿Cómo olvidarla? Fue la noche en la que finalmente dieron el paso final en esa ambigua e implícita relación entre ambos, una extraña relación que llevaba gestándose desde un par de años atrás.

Quizá fue el único momento que tuvieron para demostrar plenamente esos sentimientos reprimidos y soñar con la promesa de un "Después".

Una pequeña sonrisa tiró de los labios de Senku. Quizá esto no fue lo que esperó a su regreso, pero tampoco le disgustó.

—No supe qué hacer cuando descubrí que estaba embarazada, pero me hizo feliz saber que tendría un pedacito de ti aquí conmigo. —Kohaku envolvió protectoramente a Byakuya en sus brazos.

Byakuya simplemente se dejó hacer por su madre, aceptando tal gesto sin quejarse o llorar.

Y por la calidez en la mirada de Kohaku, lo que Senku pudo catalogar como genuino amor por un hijo, supo que ese bebé lo era todo para ella y que estaría dispuesta a arriesgar incluso su propia vida por él. De alguna manera, le recordó a su padre, Byakuya Ishigami tenía esa misma expresión en su rostro y esa chispa en sus ojos cada vez que hablaba con Senku o lo miraba.

¿Podría Senku mirar de esa manera a ese bebé? ¿Amarlo como él se merecía?

—¿Quiéres sostenerlo? —Kohaku le cuestionó con una mirada indescifrable.

—Yo… —él dudó, no porque no quisiera sino porque no sabía cómo sentirse al respecto, el shock inicial aún seguía latente—. No sé cómo hacerlo. —admitió desviando la mirada.

Pero Kohaku no le respondió y simplemente se levantó y acomodó al bebé en los brazos de Senku. Parpadeando un par de veces, Byakuya lo miró fijamente como tratando de reconocer o grabar la imagen del rostro de su padre.

Algo que Senku no pudo nombrar se apoderó de él entonces y la respuesta a su anterior pregunta se hizo presente como una epifanía.

—Bienvenido a casa, Senku. —Kohaku casi llora de emoción y felicidad al ver por fin a Senku sostener a Byakuya en brazos.

Algo que honestamente no creyó que llegaría a ver en esta vida, ahora era una realidad.

—Ahora con mayor razón no podrás deshacerte de mí, Leona. —Senku la miró brevemente con esa expresión ligeramente juguetona y cariñosa, para después volcar de nueva cuenta su atención en su hijo.

Su hijo. Esa palabra se sintió tan extraña… más no desagradable.

Quizá esto no era ni por asomo lo que esperó encontrar una vez regresara a la Tierra, pero definitivamente no iba a quejarse.

La batalla en la Luna se redujo a prácticamente nada, ahora su siguiente desafío era recorrer el arduo camino frente a él.

Con su Leona y su cachorro… su familia.

Quizá nunca dimensionó algo como esto en sus planes, pero sabía que ahora todo lo que quería era un futuro juntos.

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.

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Fin.

N/A:

Aquí plasmando mis sueños guajiros para el final… pero ya sabemos que Inagaki posiblemente nos dé un final más abierto.

Se vale soñar uwu

Admito que amé escribir esto… me dió un no sé qué mientras iba avanzando, siento que valió la pena el desvelo hasta las 3 de la madrugada :3

En fin, mil gracias por pasar a leer esta colección y disculpen los errores que pueda tener… la dislexia y el sueño hacen de las suyas a veces XD

Nos vemos en el siguiente tema n.n)/