Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.
Shot. El misterio y la promesa de un horizonte lejano.
_._
—¿Son éstas Kohaku-chan?
Gen mira con escepticismo el montón de barriles apilados que se extienden hasta donde su vista puede alcanzar a ver, e internamente trata de acallar el insistente pensamiento de que es una cantidad absurdamente grande de rocas.
Pero no podría esperar menos por la cantidad de aluminio que necesitan para el cohete. Toneladas de hecho.
—Si, pero yo llevaré esas —Kohaku arroja a un lado el pico y señala uno de los barriles que está lleno hasta el tope con Bauxita—. Tú puedes llevar una de esas de ahí.
Gen mira hacia donde Kohaku señala detrás de él, a los lotes del mineral que se encuentran vertidos en barriles más pequeños según las especificaciones de Senku para equilibrar el trabajo de acarreo. Especificaciones de separación por lote que dependen de la cantidad de fuerza de quienes se encargarían de llevar toda la Bauxita hasta el laboratorio que habían construido en la recién fundada ciudad del Aluminio.
Asagiri asiente y carga uno de los pequeños barriles en brazos, esperando otra instrucción o comentario de Kohaku. Pero no la hay, en lugar de eso, Gen observa cómo Kohaku le ha dado la espalda para seguir arrojando con violencia innecesaria los trozos de roca en el enorme barril.
Está enojada o quizá frustrada y Gen sabe el motivo del estado anímico de la guerrera. De hecho, para nadie es un secreto, salvo para algunos incautos como Chrome y quizá, la misma chica.
—¿Algo te molesta, Kohaku-chan? —es irónico por supuesto, porque él puede notar la molestia que ella exuda a kilómetros de distancia.
Está probando el terreno para poder aventurarse y llegar al asunto a tratar.
—No.
A pesar de su escueta respuesta, Kohaku deja entrever un ligero titubeo que no pasa desapercibido para Gen. No la juzga a pesar de ello porque incluso él está en la misma situación que ella, con la única diferencia de que para Gen es mucho más fácil disfrazar e incluso esconder sus propios sentimientos casi a la perfección.
—Se trata de Senku-chan. —asevera y nota cómo la simple mención del nombre provoca un cambio en la postura de la chica.
Pero Kohaku no es capaz de mirar a Gen y decide seguir con lo que está haciendo, partiendo una roca tras otra de manera casi autómata. No responde, es un tema que no está lista para hablar todavía.
Ella ha tratado hasta el cansancio de asimilar la noticia desde el instante en el que la premisa salió de los labios de Senku, pero no puede, la verdad que acarrea dicha posibilidad es demasiado grande e incluso dolorosa para poder comprenderla o aceptarla.
—Kohaku-chan…
—No quiero hablar de eso Gen, no hay tiempo cuando todavía queda mucho trabajo por hacer.
Aunque a estas alturas, ni siquiera el cansancio por las interminables jornadas de trabajo pueden disociar su mente de los pensamientos que resuenan una y otra vez con insistencia, recordando que con el pasar de los días, el viaje a la Luna es una realidad inminente.
Y él no piensa presionar más al respecto.
Sin embargo y a pesar de la reticencia de Kohaku a tocar el tema, Gen se siente con la obligación de decir al menos un par de palabras para tratar de calmar la inquietud en ella y sobre todo, tratar de cerrar la brecha que recientemente Kohaku ha formado alrededor de Senku.
Gen sabe mejor que nadie sobre el muro que ella ha edificado para proteger su frágil corazón, aún cuando Kohaku se esforzara por enmascarar sus sentimientos, éstos aún prevalecen latentes en la superficie.
—¿Hasta cuándo piensas seguir evitando a Senku-chan?
—Yo no lo estoy evitando. —sisea, defendiéndose del comentario de Gen, aunque ella sabe que es una mentira.
—Apenas has hablado con él desde la noticia del viaje a la Luna.
De hecho, no ha visto a Kohaku en el mismo espacio que Senku desde entonces, ni siquiera a la hora del desayuno, almuerzo o cena.
—¡Ja! ¿Quién tiene tiempo de charlar cuando hay trabajo qué hacer? Senku se ha encerrado en su laboratorio y yo estoy acarreando éstas rocas extrañas, no es como si estuviera evitándolo.
Es una pobre excusa, pero Gen intuye que no conseguirá más de ella por el momento. La evitación es el mecanismo de defensa que Kohaku ha adoptado para evadir el dolor por la partida de Senku.
Sin embargo…
—Sea lo que sea que haya pasado entre ustedes, quizá deberías hablar con él —Gen no puede ver la expresión de Kohaku, pero es consciente de la manera en la que su mano se aprieta alrededor del mango del pico—. El cohete no estará listo hasta en un par de meses o incluso un par de años. Si desperdicias el tiempo evitándolo, quizá te arrepientas el resto de tu vida.
Gen espera que al menos eso sea suficiente para hacerla entrar en razón, sin más que agregar, decide retirarse con su carga para poder tomar un descanso.
Ciertamente entre turnarse para llevar las rocas al almacén del laboratorio y ayudar a Kaseki con esa extraña máquina que Senku le encomendó para una segunda fase en el procedimiento de extracción del aluminio, se siente con la imperiosa necesidad de tomar al menos unos diez minutos de descanso antes de seguir con la jornada del día.
—Es una misión suicida. —Kohaku al fin dignifica una mirada a Gen cuando se levanta y lo detiene antes de que se marche.
—Creo que Senku-chan es consciente de ello —una leve sonrisa sin humor deforma los labios de Gen—. Pero es un riesgo que nuestro líder ha decidido correr para salvar a la humanidad. Es como el héroe de esos Mangas Shounen. —El sarcasmo brota en la última frase.
—¿De qué?
Aunque claro, Kohaku no entiende del todo a lo que él se refiere.
—Olvídalo Kohaku-chan. Pero insisto, arregla las cosas con Senku-chan y aprovecha el tiempo que nos queda con él, será difícil pero debemos confiar en que él sabe lo que hace.
Ella y todos confiaban en él, de eso no había la menor duda. La prueba la tiene frente a sus ojos, hasta dónde han llegado gracias a él, abriéndose paso a paso en ese inhóspito e inexplorado mundo.
Hubo un antes y un después de Senku, ahora, Kohaku no podría imaginarse ese "después" sin él.
—Confío en Senku.
Pero Kohaku no confiaba en sus propios sentimientos.
_._._._._._
Senku inspecciona cuidadosamente la Bauxita triturada en pequeños guijarros antes de arrojarlos a la máquina que Kaseki y él diseñaron para dar inicio con el procedimiento de obtención del Aluminio.
A pesar de no contar con equipo de última generación, Senku se las ha ingeniado con una máquina rudimentaria que funciona en la medida de lo posible para realizar el proceso Bayer, el primer paso para obtener Lúmina de la Bauxita y separar los minerales que conforman cada pedazo de esa roca y que son prácticamente inservibles.
Al ser riguroso para evitar la contaminación de la Lúmina al momento de la extracción, Senku ha permanecido cuando menos un tiempo considerable dentro del laboratorio. Recibiendo sólo un par de visitas al día por parte de Ryusui para ultimar los planes de estrategia de su siguiente locación o de Sai para enseñarle los avances con la programación de los rudimentarios ordenadores que monitorea vía Fax o por teléfono hasta Corn City.
Fuera de eso, las últimas dos semanas ha permanecido como un completo ermitaño pues aún quedan toneladas de Aluminio puro por obtener.
Está a punto de arrojar los trozos triturados a la solución de hidróxido de sodio para iniciar con el proceso de digestión que separaran las Gibbsitas y Diásporas presentes en los guijarros, cuando el sonido de un par de golpes en la madera del dintel de la puerta interrumpen su concentración.
—Francois me pidió que te trajera la cena. —Kohaku se asoma apenas por la entrada con la bandeja de alimentos en manos.
—Déjala con las otras. —Senku señala con la cabeza la mesa donde quiere que ella le deje la comida.
La mesa donde se encuentran apiladas otras bandejas sin tocar y con comida que comienza a descomponerse.
—No has comido nada de lo que te trajeron.
—Ah, no he tenido tiempo. —él desestima como si no fuera la gran cosa. El apetito es lo último en su mente mientras trabaja día y noche en la extracción.
Kohaku frunce el ceño por su respuesta desinteresada, reconociendo lo irresponsable que Senku puede llegar a ser a veces con su propio bienestar.
—Bien, entonces no me iré de aquí hasta que te comas todo lo que Francois te mandó.
Fiel a su palabra, Kohaku arroja la comida putrefacta al bote de basura y deja la bandeja con comida fresca sobre la mesa para después tomar asiento en una de las sillas del laboratorio.
Senku la mira con incredulidad por su repentina actitud, sabiendo que en días anteriores ella ha estado ignorándolo adrede en cada ocasión permitida. No se necesita ser un genio para saber cuando ella está molesta.
—Espero no estés usando esto como excusa para no ir a trabajar, Leona. —una descarada sonrisa se extiende en el rostro de Senku. No puede desaprovechar la oportunidad para molestarla.
Pero más allá de su molesta actitud, Kohaku no entiende cómo él puede sonreír de esa manera tan despreocupada a pesar de su situación.
—¿Por qué? —ella no es del todo consciente de que ha verbalizado sus pensamientos en un audible susurro.
Pero Senku sí lo es, aunque no sabe exactamente a lo que ella se refiere con esa cuestión.
—¿Por qué, qué? —Su mirada adquiere un tinte de diversión al principio, pero poco a poco cambia cuando nota la expresión seria y desconcertada de Kohaku—. ¿Leona?
Quizá es ahora o nunca, piensa ella.
—¿Es la única opción?
Y él sabe entonces a lo que ella se refiere, algo que en el fondo Senku anticipó desde que vió el dolor en su mirada la noche en la que informó a los demás sobre la única opción que tenían para enfrentar y tener una ventaja sobre el Whyman.
—Sin la tecnología de mi época, si. Es la única manera de tener una oportunidad para liberar a la humanidad de la amenaza de la petrificación.
Irónicamente lo fue. Que el instrumento que prácticamente erradicó a la humanidad ahora fuese el arma que les daría la victoria para poder salvarla.
Pero incluso así, Kohaku sabe que hay muchas cosas que podrían ir mal con ese plan. El lado pesimista está ganando terreno muy lentamente en su interior y sembrando dudas en su corazón.
—No volveremos a vernos ¿Cierto? —El corazón de Kohaku casi se rompe tras expresar el mayor temor de toda esa situación.
No, quizá no lo harían. Senku es consciente de esa realidad.
—La ciencia seguirá avanzando gracias a Xeno, Chrome y a quienes despetrifiquen después —depositó su confianza en que así sería—. Pero incluso es algo que llevará tiempo.
—Tu lo hiciste en un par de años, mira hasta dónde has llegado Senku —Kohaku extiende los brazos señalando todo a su alrededor para hacer énfasis en su afirmación—. Has hecho avanzar a este mundo de piedra con tu determinación y diligencia.
—Aún así, todavía queda un camino extenso por recorrer. No puedo esperar para ver hasta qué punto será capaz de avanzar nuevamente la humanidad y si superará aún más a la de mi época.
Kohaku puede entrever algo más que emoción y expectativa en el comentario de Senku, ella ve la resignación y aceptación de su destino. Incluso para sus propios estándares, Senku es una persona necia pero con un buen corazón debajo de toda esa fachada socarrona, arrogante y a veces infantil.
Pero la resignación de Senku duele. La decisión está tomada y no hay nada que ella pueda hacer al respecto.
Salvo por la única cosa que ha querido hacer desde que la posibilidad de un no retorno fue planteada.
Las palabras de Gen resuenan de nuevo en su mente una vez más y entonces toma la decisión de hacer caso a su corazón. Lentamente se acerca a Senku mientras éste parlotea sobre sus expectativas de un futuro y es apenas en una fracción de segundo cuando Kohaku lo envuelve en un cálido y efusivo abrazo.
—Kohaku ¿qué estás…? —es repentino y la cercanía de la chica lo toma totalmente desprevenido.
Ella no dignifica una respuesta inmediatamente, y en cambio, Kohaku se limita a disfrutar de la cercanía y calidez de Senku para tratar de guardar esa imagen en su memoria.
La escena en sí trae recuerdos lejanos de su reencuentro en la isla del tesoro tras derrotar a Ibara y despetrificar a Ginro y a ella. Sin embargo, a diferencia del gesto de aquel entonces, este abrazo guarda un significado diferente a la gratitud.
Es temor y tristeza.
Kohaku no pretende que Senku corresponda dicho gesto porque incluso sería esperar demasiado, pero las lágrimas amenazan con escapar de sus ojos cuando Senku la acerca ligeramente a su cuerpo al envolver uno de sus brazos en su cintura. Es breve, apenas un latido antes de separarse de ella para poder mirarla a los ojos.
—Quiero cambiar de lugar con Tsukasa —ella pide con renovada determinación tras conectar la mirada con la de Senku—. Quiero ir a la Luna contigo y enfrentar al Whyman juntos.
Pero la manera en la que Senku cambia de expresión la predispone a que lo que él le dirá no es la respuesta que quiere escuchar.
Tal y como ella augura, Senku niega y suspira antes de hablar y eso le da una mala señal:
—Tsukasa es nuestra mejor opción y tú lo sabes.
—Yo también puedo luchar.
"Luchar junto a ti y afrontar cualquier cosa". Ella no se atreve a dejar salir esas palabras, no por ahora.
—Yo sé que puedes hacerlo Leona, pero en esta batalla necesitamos más que fuerza bruta para ganar.
—Hemos enfrentado a varios enemigos juntos ¿Por qué no podemos hacerlo de nuevo?
Los motivos se limitan específicamente a la tecnología disponible, pero también, a otros motivos que Senku prefiere mantener enterrados dentro de sí para que no entorpezcan su decisión. No le teme a la muerte después de enfrentar todo lo que ha enfrentado, pero el miedo irracional debido a los vínculos que ha formado en todos esos años con sus amigos comienza a deteriorar su determinación.
—Ya sabes el por qué, nuestra rudimentaria nave no puede albergar a más de tres tripulantes y no tenemos el tiempo suficiente para lograr un avance tan grande.
Además del sentimiento de culpa que carcome constantemente a Senku por arrastrarlos a ellos al peligro de las misiones. De no ser por él, quizá Kohaku y los demás vivirían sus vidas tranquilas en la aldea.
—Pero somos un equipo Senku, se supone que todos nosotros enfrentaríamos a esta amenaza juntos —Kohaku insiste, es difícil para ella suponer que ese es un adiós definitivo para ambos y planea luchar hasta el final para que Senku acceda a su petición—. Déjame ir.
—La decisión ya está tomada. —él definitivamente no accedería.
El corazón de Kohaku se rompe aún más, porque a pesar de que las palabras de Senku son un claro "no", puede notar en su mirada el destello de vulnerabilidad que pocas veces ha visto en el científico.
—¿Entonces sólo debemos resignarnos a no volver a verlos y seguir con nuestras vidas como si eso no importara?
¿Cómo podrían? Era simplemente cruel pensar en algo así. Y no podría aunque lo intentara.
—Es la mejor opción.
—Es cruel. ¿Qué hay de Tsukasa? No podrá ver a su hermana de nuevo ¿Eso no importa?
No es un argumento muy lógico para Senku, a eso se refería con un juicio nublado por sentimientos innecesarios.
—Kohaku no puedes tomar una decisión basada en algo tan ilógico como los sentimientos —Senku reconoce que al menos no en una situación así—. Es cuestión de estrategia, pensar en si es cruel o no, es irrelevante.
Quizá, pero al menos quería apelar al lado humano que Senku poseía.
Kohaku no sabe a qué más apelar o qué decir para que Senku acceda a su petición. Evidentemente es una batalla perdida.
—No vas a cambiar de opinión.
—No. —Y no es como si Senku tuviera opción al respecto.
Esa cualidad es quizá la que Kohaku más admira en él, y ahora, la que más daño le hace. Pero ella entiende parcialmente su motivación, no la acepta pero tratará de respetarla. Porque ella confía ciegamente en él.
—Eres demasiado testarudo incluso para tu propio bien Senku —duele mucho, pero hay cierto grado de resignación en las palabras de Kohaku—. Jugarás a ser el héroe hasta el último momento ¿Cierto?
Una sonrisa de tristeza es lo único que puede ofrecer tras sus palabras.
—No soy un héroe, soy un tipo al que le apasiona la ciencia, los cohetes y Doraemon. —él corresponde de igual manera, intentando apaciguar la tensión del momento con una estúpida broma.
Una mirada es lo último que comparten antes de que Kohaku se excuse para regresar al trabajo, en ese momento es demasiado para su corazón. Va a perder a la única persona que le ha dado un sentido a su vida, la persona que salvó a su hermana… la persona que con el tiempo ha llegado a considerar más que como un simple camarada.
Kohaku se promete entonces hacer hasta lo imposible para traerlo de vuelta, incluso si no podía volver a verlo en esa vida.
.
.
.
Fin.
N/A:
Lo siento ando algo Sad por el último capítulo del Manga u.u
Estoy en negación de que mi Husbando se vaya a petrificar (de nuevo) y que la OTP se separe
De alguna manera tenía que escribir esto, disculpen si está demasiado Ooc (fuera de personaje) y por lo errores que pueda tener.
