La vista que tenía de la Tierra era impresionante, jamás pensó que eso podría ser posible en ese mundo de piedra, pero ahora... Ahora solo esperaba regresar cuanto antes, por la civilización, por la humanidad, por la ciencia, por ella.

El viaje a la luna demoraría cuatro meses aproximadamente de los cuales ya llevaban uno.
Todo dado que solo pudieron construir un cohete que viajaba a una velocidad luz demasiado lenta para lo planeado y aún después de esos cuatro meses no sabía lo que le esperaría a él y sus amigos, pero en caso de que las cosas salieran bien, no estaba del todo seguro el cuánto demorarían en regresar ¿Otros cuatro meses más? ¿Seis? ¿Un año quizás?
No importaba, él iba a regresar según lo que prometido.

—Senku .-la voz de Ukyo lo sacó de sus pensamientos-. Tenemos una posible lluvia de meteoritos cerca.

Suspiró. Al parecer aún en el espacio su mala suerte le perseguía.

—Vale .-suspiró para volver la vista hacía el tablero enfrente de él y adoptando su actitud de líder nuevamente habló-. Ryusui, debemos buscar la forma de evitar que cualquiera de esas rocas espaciales golpee el cohete o estaremos en aprietos.

—¡A sus órdenes líder científico! .- el heredero Nanami sonrió divertido, definitivamente iba a evitar pasar por todo eso como el buen piloto que era.

—Senku-chan~ ¿Pasa algo? Estás muy serio desde hace semanas .-el mentalista sabía del porqué su amigo estaba así pero quizás podría hacerlo hablar para relajarse.

—Porque necesitamos llegar en el periodo estimado de tiempo para no agotar ni una gota de más del combustible.

—Senku tiene razón. De seguir evitando esos meteoritos no tendremos suficiente combustible para volver a la Tierra .-Tsukasa confiaba plenamente en los cálculos de Senku, pero no por eso estaba menos nervioso.

—¡¿Eh?! ¡No! Debemos volver a la tierra .-Chrome apretó los puños viendo a sus amigos-. ¡Tengo que volver! ¡Le dije a Ruri que lo haría! ¡No voy a fallarle a mi esposa!

—Cállense todos ustedes .-bufó haciendo una mueca ante lo dicho por Chrome, el muy idiota le había pedido matrimonio a la sacerdotisa días antes del despegue y habían tenido una boda de lo más exprés-. Volveremos, al diez billones por ciento seguro de eso.

Y todos se quedaron en silencio mientras maniobraban para evitar una nueva lluvia de meteoritos, porque si su líder y amigo decía que lo harían, así lo harían.

Porque Senku se lo prometió, prometió escuchar sus palabras al volver así que lo haría, así le costará años lo haría.


Kohaku nuevamente se encontraba mirando el cielo nocturno, las estrellas junto a la luna resplandecían esa noche dado que no se veía ninguna nube, aunque fuera temporada de lluvias.

—Kohaku .-Ruri se acercó a su hermana con una manta, de esas que había fabricado Yuzuriha para la llegada del invierno-. Está helando, deberías volver.

—Ruri-nee .-se levantó del suelo para tomar la manta que le ofrecía su hermana-. Solo... Solo un poco más y volveré a mi choza.

—Kohaku... .-vio a su pequeña hermana con tristeza, hace semanas se encontraba viendo el cielo nocturno-. Ellos volverán.

Nuevamente la mirada de la Leona se dirigió hacia el cielo estrellado, con la esperanza de ver, aunque sea algo que le asegurada lo dicho por su hermana.

—Lo sé... Él lo prometió .-apretó la manta entre sus manos aún sin dejar de ver hacía el cielo-.Él prometió que regresaría con todos a salvo.

—Bueno .-sonrío un poco colocando una mano sobre el hombro de su hermana-. Si él te dijo eso, entonces es verdad. Debemos confiar en su palabra.

—Sí... .-volvió a ver hacia la sacerdotisa sonriéndole-. Chrome también volverá. Mi cuñado es un idiota, pero estará bien.

—Confió en eso .-toco su vientre sonriente acariciándolo en el proceso-. Lo estaremos esperando con ansias.

Y allí terminó la conversación. Ruri se quedó un rato junto a Kohaku para observar juntas el cielo, pero dado a su condición se retiró después de hacerle prometer a su hermana menor que volvería a su choza para dormir y no quedarse en el suelo dormida como otras veces.

Las estrellas la estaban haciendo sentir solitaria desde hace tiempo, desde que él se había ido exactamente.

Kohaku siempre vio a la luna como una de las cosas más hermosas del universo, pero ahora sentía cierto odio por ella, no podía explicarlo del todo pero sabía que era odio y todo había empezado después de esa última conversación en el laboratorio.


¿Tú también debes ir? .-entró al laboratorio justo detrás del joven científico después del anuncio del despegue del cohete.

¿A qué viene esa pregunta, Leona? Es obvio que iré .-hizo una mueca para girarse a ver a la rubia.

¿Es realmente necesario? .-frunció un poco los labios tratando de no quebrarse-. Con que vayan los de-... .-fue interrumpida por la voz fría del científico.

Kohaku. Debo de ir .-su mirada cambio a una seria, analizando el comportamiento de la chica-. Iré porque me auto impuse esa misión desde que desperté y lo sabes. Después de acabar con ese Why Man podremos comenzar por fin a trabajar en restaurar la civilización.

Si, pero... .-mordió sus labios con fuerzas, definitivamente estaba siendo ilógica como decía él-. Yo no quiero que vayas Senku...

Kohaku... .-suspiró acercándose a ella para poder verla mejor-. No es algo que esté en discusión.

Lo sé, pero... Senku yo... .-las lágrimas acumuladas en sus ojos rodaron rápidamente por sus mejillas.

Sé lo que vas a decir .-acercó su mano para limpiar las lágrimas de su mejilla-. Pero no quiero escucharlo.

Algo dentro de ella se sintió quebrarse ¿De verdad la estaba rechazando antes de poder hablar? Quiso salir corriendo de allí pero cuando las manos de Senku se colocaron en su rostro para limpiar sus lágrimas no pudo moverse.

No quiero escucharlo .-acarició las mejillas de la Leona tratando de quitar todas las lágrimas que salían-. Por lo menos no quiero hacerlo hasta que vuelva.

¿Qué?... .-sus ojos se abrieron gracias a su sorpresa ¿Acaso él ya lo sabía?

Lo que escuchaste Leona .-hizo una media sonrisa triste sin dejar de acariciar sus mejillas-. Hasta que vuelva voy a escuchar lo que tienes que decir o quizás yo te diga algo que esperas escuchar.

Aún llorando lo abrazó, midiendo un poco su fuerza por miedo a hacerle daño, pero se sorprendió cuando el abrazo fue correspondido, aunque de una manera casi torpe.

Promete que volverás .-enterró su rostro lloroso en el pecho del joven científico quien le acarició la espalda de manera suave.

Al diez billones por ciento que volveré, traeré a todos a salvo a casa. Te lo prometo Leona, volveré sin importar que suceda .-rio un poco sin dejar de acariciarle la espalda-. Pero promete algo tú también .-sintió el nerviosismo en su voz, Senku recargó un lado de su cara en la cabeza de la rubia-. Espérame, tú solo espérame y verás.

Te lo prometo.

Y lo abrazó con más fuerzas mientras sus lágrimas dejaban de rodar por su mejilla, porque sabía que si él prometía algo lo cumpliría, al diez billones por ciento como decía él.


Dos años, habían pasado dos años desde aquella promesa y parte de ella no sabía si se cumpliría, pero seguía mirando al cielo ya sea durante el día o noche, con la pequeña esperanza de ver algo, aunque sea algo poco que le hiciera recobrar esa esperanza en la promesa.

Tres años, ya no tenía ganas de ver la luna, sentía desprecio hacia ella por haberse quedado con la persona que más amo en su vida.

Cuatro años, ya no le interesaba el cielo sin importar fuera de día o noche. No quería saber nada de eso más que el clima por si se acercaba una tormenta que amenazará las cosechas.


Esa noche se encontraba cuidando de su sobrina Hoshi que ya estaba por cumplir los cuatro años mientras su hermana atendía asuntos de la aldea junto a su padre, todo estaba tranquilo hasta que Ruri entró corriendo a la choza exaltada.

—¡¿Ruri-nee?! .-se acercó a su hermana preocupada puesto que estaba respirando de manera agitada-. ¡¿Qué sucede?!

—Kohaku... .-calmó su respiración para luego ver a su hermana.

¿Eso no podía ser neumonía nuevamente? ¿O sí?

—Ruri-nee dime qué está pasando por fa-... .-no terminó de hablar cuando la voz de su amigo de la infancia llegó a sus oídos.

—¡Oí Gorila! .-un Chrome más adulto y con una barba estúpida en su rostro-. ¡Cuánto tiempo!

No ¿Era una ilusión? No podía ser real, definitivamente no podía ser cierto.

—¿Chrome?... .-ahora entendía por qué su hermana había llegado de esa manera a su hogar.

Saludó a su amigo de manera rápida quien se sintió ignorado por la frialdad del recibimiento por parte de su amiga, pero ya sabía por qué o por quién corría

Kohaku corrío a las afueras de la aldea, exactamente hacía el laboratorio que no pisaba hace cuatro largos años y allí estaba, allí estaba él.


Habían sido cuatro largos años en dónde casi mueren de no ser por las provisiones que tenían en el cohete y otras que encontraron del Whyman.

En su enfrentamiento al WhyMan. el desgraciado había saboteado uno de los motores del cohete lo cual le llevó cuatro años arreglar junto a Chrome puesto que no disponían de todos los materiales necesarios, pero se las arreglaron con lo que encontraron en la base del enemigo. A lo largo de esos cuatro años quiso tratar de comunicarse con la tierra, pero no tuvieron éxito así que se resignó a seguir con la reparación del gigantesco motor y todo porque él le dijo a la Leona que iba volver sin importar qué.

Cuando por fin lograron llegar a la tierra descendieron a unos cuantos kilómetros de la Isla del Tesoro, donde después de unos meses pudieron construir un barco que los llevará a su hogar. Desembarcaron cerca de lo que era él ex imperio de Tsukasa, así que después de toparse con todos que lo saludaron y festejaron su regresó, se retiró ese mismo día junto a Chrome para ir a la aldea, fueron dos días de caminata horrible, pero al fin llegaron para la noche del segundo día.

Chrome de inmediato fue a la torre de la sacerdotisa para ver a su esposa después de tanto, pero él... Bueno, él no sabía si la Leona había confiado en su palabra y lo esperó, así que se fue a su viejo a laboratorio para pensar un poco en lo que había pasado, y de paso pensar en lo que la Leona debía escuchar de su boca.

No pasó mucho tiempo de que Chrome se fue cuando escuchó como alguien entraba de manera apresurada al laboratorio y al girarse la vio, ahí estaba ella...

—Senku.

—Leona .-sonrió mientras se acercaba a ella con las manos en la cintura-. Tanto tiem-... .-no terminó de hablar porque la rubia se lanzó a abrazarlo haciéndolo perder el equilibrio debido a su mala postura. Se incorporó sentándose en el suelo junto a la chica sobre su regazo-. ¡Si serás idio-... .-nuevamente fue interrumpido por las palabras de la rubia.

—Volviste... .-Kohaku lo abrazo con fuerzas, sintiendo las lágrimas acumularse en sus ojos, exactamente como hace cuatro años-. De verdad cumpliste tu promesa.

—Diez billones de puntos para mi .-sonrió mientras la abrazaba por la cintura atrayéndola a él, aún con dolor por el impacto en el suelo.

—De verdad estás aquí .-se hizo hacía atrás solo para verlo sonriendo aún con las lágrimas rodando por sus mejillas.

—Así es .-sus manos se acercaron a las mejillas de la Leona riendo para así secar sus lágrimas-. Sabes, esto me trae recuerdos.

—Somos dos .-sorbió un poco su nariz riendo junto al científico por lo dicho-. Creo que ahora momento de que me escuches al fin, Senku.

—Ah, entonces igual cumpliste tu promesa .-suspiró aliviado, que ella lo hubiera esperado todo ese tiempo hizo que su corazón latiera rápidamente-. Bien, pero antes... .-la jalo de las mejillas para poder besarla.

Había querido hacer eso hace cuatro años, hace cuatro jodidos largos años y ahora por fin podía cumplir lo que tanto deseo por ese tiempo.

El beso era algo torpe, hasta que sus labios se sincronizaron después de un momento, y ahora se convertía en un beso suave donde él estaba tratando de transmitir todo lo que sentía por la rubia y ella por su parte correspondió abrazándose a él tratando de demostrar cuánto lo había extrañado.

Se separaron después de que el aire les comenzó a faltar, Senku no tenía idea de cuánto duró, pero no podía tener una sonrisa más grande en su rostro viendo los ojos aguamarina de su Leona.

—Senku, yo te-... .-otro beso, un poco más corto y suave que el anterior la interrumpió.

—Yo también te amo Kohaku .-se aferró a su cintura mientras volvía a besarla, de verdad que lo único que quería era estar con ella. Se separó nuevamente con una sonrisa en su rostro, está vez algo sonrojado por sus palabras.

—Idiota .-aferrándose a su cuello de igual manera que el científico sonrió sonrojada pegando sus frentes.

—Tal vez me afectó la gravedad .-no podía borrar la sonrisa de su rostro, estúpido cerebro enamorado-. Por cierto.

—¿Qué pasa?

—Estoy en casa .-cerró los ojos aun sonriendo mientras acariciaba la cintura de la rubia.

—Bienvenido a casa, Senku.

Ahora si se sentía completa, porque él la completaba, porque él volvió a casa, porque él volvió con ella.

Y él se sentía completo, porque ella también lo completaba, porque volvió a casa, porque ella esperó por él.


JAJAJA NO PUEDO CON ESTO.

Esta historia está reciclada de Wattpad, es de mis primeros escritos y ahorita es momento de subirla aquí, una historia medía idiota de cuando pensaba que todos irían al espacio felices y contentos…

Weno, me voy a llorar.

¡XOXO!