Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

Capítulo 2. Cambio de planes.

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—¿Quieres caminar más rápido? —Kohaku prácticamente arrastra a Senku a través del mar de gente, abriéndose paso por las aglomeradas calles de la ciudad.

—Es todo lo que puedo caminar, Leona. —se queja, no sin inyectar un poco de burla en sus palabras.

Y Senku se gana una mirada oscura por parte de la mujer mientras ella lo guía al avanzar por el tráfico. El extravagante estilo de cabello de la chica no es la única razón por la que él le ha dado semejante sobrenombre, ella es, en todos los sentidos, un enorme y peligroso felino.

—Y no sabes cuánto me gustaría acompañarte a donde sea que me estés arrastrando, pero tengo planes ¿Sabes?

—¡Ja! Me temo que tus planes tendrán que esperar hasta que averigüe qué te ha traído a Estados Unidos —porque obviamente ella sospecha de este extravagante sujeto—. Y claro, hasta que encontremos a ese no mago al que no te tomaste la molestia de desmemorizar.

Kohaku puede visualizar el edificio sede del Mágico Congreso a tan sólo una cuadra de distancia, así, que sin algún tipo de miramiento, apresura el paso a pesar de las protestas del infractor.

—Vine por un regalo —Senku miente con tal descaro, sin demostrar algún indicio de nerviosismo u otra expresión que delate su bien planeada coartada—. Estados Unidos es el único lugar donde puedo encontrar Puffskeins appaloosa.

Ella sabe que esa es sólo una excusa barata, puede percibir el olor de la mentira en este hombre extranjero. Sin cuestionar de nuevo (porque sabe que es inútil seguir insistiendo en la verdad), Kohaku se acerca al imponente edificio para hablar con el guardia de seguridad que custodia la sencilla entrada.

—Infracción del artículo tres A.

Kinro, el guardia, asiente y se apresura a abrir la puerta de cristal para que Kohaku y el sujeto que viene con ella puedan ingresar al edificio. No cuestiona nada más, después de todo, Kinro, como el sujeto apegado a las reglas que es, reconoce a Kohaku como su superior.

Una Aurora después de todo.

—Adelante Señor Ishigami. Tendremos una audiencia con el Señor Presidente para poner en claro su caso de ingreso al país. —Kohaku engancha la mano en una de las mangas de Senku para instarlo a entrar.

—Ya te dije que sólo vine por un regalo para la hija de un amigo. —él se queja, negándose a dar un paso más.

Ahora que el Mágico Congreso está a sólo un metro de distancia, Senku no puede evitar intentar huir de ahí a cualquier costo. Si el Ministerio de Magia de Estados Unidos se entera de lo que realmente hace en el país, estará irrevocablemente perdido.

Internamente maldice a Xeno una y otra vez por ponerlo en tal situación.

—Deje de mentir Señor Ishigami, la cría ilegal de criaturas mágicas no está permitida en el país. En todo caso si estuviera diciendo la verdad, lo cual dudo, de igual manera tendría que acompañarme por tráfico y contrabando de criaturas. —Kohaku lo mira triunfal al ganar este asalto, de alguna u otra manera, él tendrá que comparecer ante las autoridades.

Y Senku no puede más que enviarle una mala mirada a la chica, lo reconoce, ella es astuta para conseguir lo que quiere. Si no estuviera en esta situación quizá consideraría esa cualidad de gran utilidad.

Pero dadas las circunstancias que lo involucran directamente a él, bueno, no es el caso. Gruñe por última vez en protesta antes de dejarse guiar por Kohaku hacia el interior del edificio, oponer resistencia o huír con un hechizo de Aparición no servirá de nada y en todo caso, sólo levantaría más sospechas por parte de la Aurora.

Y Senku debe admitir que el Mágico Congreso de Estados Unidos es realmente impresionante con el enorme espacio del vestíbulo principal que contrasta notoriamente con la fachada exterior del edificio muggle. Se toma un momento para apreciar el techo abovedado y el imponente reloj gigante con enormes esferas y ruedas dentadas que cuelga en medio del extravagante salón y cuya manecilla señala la inscripción que reza un nivel de amenaza grave de origen desconocido.

Y detrás de ese estrafalario reloj, él puede ver a la perfección el imponente retrato de un hombre altivo con una mirada casi gélida y estricta, pero en toda regla un Brujo de aspecto majestuoso; Senku lo reconoce como Shamil Volkov, un reconocido Mago Ruso que se ganó la ciudadanía estadounidense al casarse con Connie Lee, una profesora de Ilvermorny, después de algunos años se convirtió en el ahora el actual presidente de la MACUSA.

—Es por aquí, Señor Ishigami. —Kohaku jala a Senku y lo guía por el bullicioso vestíbulo lleno de brujas y magos atareados en su labor.

Les toma a ambos apenas una fracción de segundo atravesar el salón y llegar al ascenso donde Ginro, el actual sustituto del elfo botones que debería custodiar el ascensor, los espera.

A saber, la presencia de Ginro cumpliendo un deber que definitivamente no le corresponde se debe principalmente a un pequeño escarmiento por parte de sus superiores. Fue gracias a la intervención de su hermano Kinro que únicamente fuese desgradado de rango y no expulsado definitivamente de la MACUSA.

—¿Kohaku? —Ginro la mira algo confundido.

—Llévanos al departamento de Investigaciones principales. —ella empuja a Senku para que éste entre al ascensor e ignora el quejido de protesta del Mago por tal acción.

Está de más decir que a Kohaku poco le importa aplastar a Senku en una de las paredes del ascensor si con eso puede evitar que él escape. Los medios para justificar el fin no están a discusión con ella.

—Espera, creí que tú ya no…

Pero Kohaku interrumpe a Ginro antes de que termine el comentario.

—Dije, departamento de Investigaciones principales. Tengo una infracción del artículo tres A. —recalca, estrechando la mirada amenazante en Ginro para que éste acate la órden.

Y la tácita amenaza surte el efecto esperado ya que Ginro, sin chistar, presiona el botón del ascensor para que éste descienda a su destino.

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—Estamos bajo amenaza de recibir una delegación por parte de la confederación internacional ya que creen que estos ataques misteriosos están relacionados con Snyder. —declara Shamil, observando a cada Auror de alto rango reunido en esa sala.

Tras las intensas deliberaciones debido a los disturbios de una fuerza extraña en la ciudad, cada Auror escucha atento al presidente. Todos están de acuerdo en que los acontecimientos suscitados en las noches anteriores no se deben a inclemencias del clima, sino a una fuerza misteriosa que causa pánico y destrozos en la ciudad.

—Es como una enorme bestia —Brody toma la palabra, examinando los titulares del periódico de esa mañana—. Estuve ahí para comprobarlo, ningún mago, bruja o humano podría causar semejantes daños. —él puede dar fe y legalidad de sus palabras mediante los cortes y moretones que se hacen presentes en su piel.

—No conozco a ninguna bestia invisible. —Joel suelta con sarcasmo, burlándose ligeramente de la declaración de Brody.

Y obviamente Gear se gana una mirada de molestia del enorme hombre.

—Quizá no se trate de una bestia invisible, sino de algún hechizo de destrucción. —Chelsea propone con seriedad, abandonando su infantil y alegre personalidad.

Charlotte por su parte se mantiene al margen de la conversación, pero escuchando atentamente las palabras de sus compañeros Aurores.

Ninguno de los presentes tiene la menor idea de lo que podrían estar enfrentando, dados los avistamientos de la fuerza extraña, las pistas de su verdadera naturaleza aún son confusas y escasas. Pero sólo tienen la certeza de que no es algo para tomarse a broma.

—Sea lo que sea, debe ser detenido antes de que siga aterrorizando a los no mágicos —Shamil dictamina con convicción—. Sabemos lo susceptibles que son los no mágicos ante éstas situaciones, y sabemos también lo que podría suceder si ellos entran en pánico.

—Exposición. —sugiere Chelsea como la respuesta obvia al encauce de palabrería del señor presidente.

Lo saben, es la consecuencia plausible ante todo el caos mágico que envuelve a la ciudad. A estas alturas, es imposible que los no magos no sospecharan de que existe algo más allá de su pobre entendimiento. Aunque no hay nada que un buen desmemorizador no pueda resolver.

—Y en el peor de los casos, una inminente guerra entre no magos y la comunidad Mágica. —Termina Shamil.

La sala se queda parcialmente en silencio tras esa declaración. La expectativa de una posible guerra no parece tan fuera de lugar ni una imposibilidad después de años de mantener su mundo en el anonimato. Las criaturas no Mágicas son tan irracionales e intolerantes a las cosas que están fuera de su comprensión después de todo.

El silencio se desvanece cuando el sonido de unos pasos resuenan por el pasillo y culminan con el chirrido de la puerta al abrirse muy lentamente.

—Disculpe la interrupción Señor presidente pero hay algo que necesita su atención… —Kohaku asoma la cabeza por la abertura de la puerta, un poco apenada por la intromisión.

—Weinberg, si mal no recuerdo dejamos en claro su situación con respecto a la MACUSA ¿O me equivoco? —Hay una nota de molestia en el tono de voz de Shamil al dirigirse a ella, sin embargo, trata de controlar su enojo.

No, no se equivoca y Kohaku lo sabe a la perfección. Sin embargo, saberlo y aceptar el hecho son dos cosas muy distintas para ella.

—Pero Señor Presidente, es un asunto que requiere una revisión… encontré… —intenta de nuevo, con renovada convicción.

Lo que no le vale de nada a Kohaku cuando Shamil vuelve a tomar la palabra, esta vez con mayor dureza que antes.

—Usted ya no es una Aurora.

Y esto es un balde de agua fría para Kohaku, puede sentir la mirada de todos los presentes en esa habitación, incluso puede sentir la mirada de Senku clavada en su espalda. Ella intuye que seguramente Ishigami está disfrutando su pequeña humillación pública y aprovechará esta situación para zafarse del castigo por su infracción.

Pero ella es Kohaku y aún cuando el título le fuese revocado provisionalmente (que realmente espera que así sea), en el fondo sabe cuál es su deber como la Aurora que es. Porque Kohaku aún es una Aurora.

—Lo sé. Pero esto es importante, ocurrió un pequeño accidente esta mañana y él tenía esta maleta… —Kohaku tironea el brazo de Senku para que éste dé un paso hacia adelante, mientras que con la otra mano levanta la maleta para enseñarla a los presentes.

—Oye, ¡¿Quieres dejar mi brazo en paz?! Vas a arrancarlo. —Senku se queja audiblemente, pero como en ocasiones anteriores, nadie parece prestarle atención.

—Weinberg, lo que sea que haya ocurrido no es nada comparado con el problema al que nos estamos enfrentando en éstos momentos —Shamil mira a Kohaku con aprehensión—. Ahora retírese antes de que la despida irrevocablemente de la MACUSA y la destituya como Aurora.

Y sólo entonces ella desiste de sus intenciones, la amenaza de un despido resuena en su mente y la hace retroceder ligeramente. Resignada, se disculpa y se retira, llevándose consigo a un confundido Senku.

—¿No cree que fue algo duro con ella, Señor Presidente? Ni siquiera sabía si lo que tenía que decir era algo importante. —Chelsea parece la única comprensiva ante la situación de la chica.

Joel se limita a mirar con aburrimiento la manera en la que esa mujer se retira humillada, Brody por su parte, parece ligeramente interesado en lo que ella estuvo a punto de decir, sin embargo se guarda cualquier comentario para sí mismo.

—Hay asuntos más importantes que requieren de toda nuestra atención Señorita Childe. Ahora prosigamos. —Shamil desestima, esparciendo más notas del periódico en el aire.

Sin embargo, la filosa y perspicaz mirada de Charlotte persiste en el umbral de la puerta.

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—¿Entonces es aquí donde trabajan los casos perdidos? —Senku suelta con sarcasmo al inspeccionar detenidamente el lúgubre lugar.

Un sótano sin ventanas, estrecho, mal iluminado y claustrofóbico es el triste contraste de la majestuosidad anterior. Casi puede sentir un atisbo de pena por esta pobre mujer, no puede culparla entonces por querer salir de ese agujero fingiendo ser algo que evidentemente ya no es.

Pero ella no dice palabra alguna y la única respuesta que Senku obtiene ante su sarcasmo es el sonido de las máquinas de escribir encantadas que teclean sin parar, así como el de los memorándums viajando por la red de tuberías de cristal fijadas en las paredes y techo del sótano.

Y oh, por supuesto, los chillidos de las ratas de papiroflexia que pelean hasta destruirse en miles de fragmentos de pedazos de papel.

Bien, el panorama es bastante deprimente.

—Quiero ver tu permiso de Varita. —Kohaku gruñe mientras se acerca a su escritorio, esquivando un enorme letrero colgado en el techo.

—¿Mi qué? —Senku está un poco confundido por toda esta situación, aún así, la sigue porque genuinamente tiene una pizca de curiosidad.

Ella señala hacia el letrero sobre la cabeza de Senku y él entonces comprende parcialmente a qué se debe esa extraña pregunta de su parte.

Sí, quizá ya no es activamente una Aurora, y al parecer fue degradada al departamento de verificación de permisos de varitas. Y a juzgar por la pila de solicitudes de varita sin abrir, él puede intuir que no es un trabajo que a ella le interese desempeñar.

Kohaku trata de recuperar la compostura y asumir un aire más profesional y oficial frente a Senku. Retira los documentos sellados y empolvados de su escritorio y finge revisarlos antes de volver a hablar:

—Necesito que me enseñes el permiso de tu varita, es obligatorio para todos los extranjeros que visiten el país.

—Si, bueno… no es mi culpa que el permiso aún no me llegue, lo solicité por correo hace semanas. —él miente, hurgando en el interior de su oreja para parecer realmente desinteresado.

Ella lo mira sin creerse una sola palabra. Kohaku rodea su escritorio no sin antes tomar unos papeles de un archivo y posteriormente se sienta sobre el escritorio con las piernas cruzadas en aparente tranquilidad.

—Ishigami. Has estado en diferentes países en estos últimos meses. —ella garabatea algo en los papeles, aún así, encuentra muy sospechoso los viajes de este hombre alrededor del mundo.

—Estoy escribiendo un libro sobre criaturas mágicas, recolecto información en mis viajes. —lo que en teoría es parcialmente cierto.

Ese libro es la culminación del trabajo de toda una vida de Senku. Al menos no miente en ese aspecto.

—¿Criaturas? —Kohaku no puede evitar escandalizarse un poco por la premisa de que Senku lleve consigo esa absurda maleta llena de quién sabe qué criaturas—. Espero al menos que sea una guía de cómo exterminarlas.

—Lamento matar tus expectativas, Leona, pero este libro es una guía para ayudar a entender a los magos y brujas de mente cerrada sobre la importancia de las criaturas mágicas así como para concientizar su preservación.

Ella ignora la mala mirada que Senku le da desde su posición mientras anota distraídamente en las demás hojas. Por supuesto también ignora el comentario del Magizoólogo aún cuando sabe que es una evidente acusación de su parte.

—¡Weinberg!

El estridente grito retumba por las estrechas paredes del sótano y Kohaku rápidamente avienta los papeles a un lado para esconderse detrás de su desordenado escritorio. No es miedo, porque ella no puede temerle al pomposo de Max Adams, uno de los funcionarios del Mágico Congreso y por ende su actual jefe en turno.

—No creas que no te he visto Weinberg, sal de detrás de ese escritorio —Max se planta frente al desastroso escritorio y aguarda a que Kohaku salga—. Sé muy bien que estuviste vigilando al grupo de Magma de nuevo y eso no es lo peor, importunaste una reunión del Señor Presidente con el equipo de investigación.

El constante golpeteo de un pie resuena una y otra vez, obviando la impaciencia de Max.

Exhalando un suspiro de resignación, Kohaku sale de detrás del escritorio para hacerle frente a su molesto jefe.

—En cuanto a ti ¿En dónde te detuvo? —Max repara en la presencia de Senku por primera vez desde que llegó.

E Ishigami por su parte parece genuinamente aburrido por toda esta situación, lo único que quiere es salir de ahí para seguir con sus asuntos. Sería tan fácil meter en problemas a esa Leona ahora que tiene la oportunidad.

El viejo refrán de "ojo por ojo" ronda la mente de Senku, realmente está considerándolo.

Pero la mirada suplicante que Kohaku le da a Senku desde el escritorio lo detiene, aunado a esto, la manera en la que ella niega silenciosamente una y otra vez para que él se quede callado o en su defecto, que mienta por ella, le parece sumamente más interesante e incluso satisfactorio.

Los papeles ahora han cambiado y todo depende de él.

—No sé de qué me estás hablando. —se hace el desentendido, por ahora cooperará con ella.

Una breve pero certera mirada basta para sellar una pequeña tregua entre ambos.

Max está a punto de reprochar de nuevo cuando Charlotte los interrumpe.

—¿Qué está pasando aquí? —Charlotte ignora deliberadamente a Max y enfoca la mirada en Kohaku.

Y Kohaku ve esto como una segunda oportunidad. Se siente mal por romper ese acuerdo tácito entre ella y Senku, pero siente que es su deber hablar e informar sobre esto.

Ella se apresura a salir de su escondite y con maleta en mano se acerca a la despampanante bruja ante la mirada atónita de Senku por sus evidentes intenciones.

—Señorita Bony —Kohaku se refiere a Charlotte por su apellido debido a su rango superior—. Este es el Señor Ishigami y me temo que lleva en esta maleta una criatura que ha estado causando estragos en el banco de la ciudad.

Senku chasquea la lengua con ligero enojo por la traición de esa Leona. Por un momento sus miradas se entrelazan y él puede ver en esos ojos aguamarina el sentimiento de culpa, pero es algo tan efímero que en verdad le cuesta creer que alguna vez estuvo ahí.

Charlotte mira a Senku y después a la maleta que Kohaku aún sostiene en sus manos, es escéptica al principio, sin embargo no descarta la posibilidad en las palabras de la ex Aurora.

—Abrela. —Es todo lo que dice.

Kohaku siente un poco de alivio al saber que al menos alguien le cree.

—Les puedo asegurar que sólo están perdiendo su tiempo y que lo único que van a encontrar son montones de ropa interior. —Senku trata de hacer desistir a Charlotte de su decisión.

Maldición, se olvidó de cambiar el pestillo de la maleta para esconder a sus criaturas.

Sin embargo Charlotte y Kohaku no parecen escucharlo.

Pero la sorpresa es tal, cuando Kohaku muestra el contenido de la maleta al abrirla y lo único que encuentran son montones y montones de panecillos y pastelitos.

—¿Panecillos? —cuestiona Max acercándose para tomar uno y llevárselo a la boca para desgustarlo.

Y es entonces que un mal presentimiento se instala en la mente de Senku quien mira horrorizado el contenido de la maleta. No puede entender qué es lo que ha pasado ¿En dónde están sus criaturas?

—Deje de hacernos perder el tiempo, Weinberg. —sin más que agregar, Charlotte se marcha con el semblante estoico.

Detrás de ella, Max también abandona la bodega cargando en sus brazos un par de pastelitos más.

Una vez solos, Kohaku y Senku se miran desconcertados al entender la gravedad de la situación en la que ahora están metidos.

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Continuará…

Hoy me vi de nuevo la película y tenía que escribir el siguiente capítulo de este AU sí o sí :3

Es que de verdad me encanta u.u

Me estoy tomando muchas libertades con algunas cosas porque no soy muy experta en el mundo de HP pero estoy haciendo lo que puedo n.n

Agradezco mucho a esas personitas que siguen esta historia y a quienes comentan… mil gracias :3

Ya saben, acepto tomatazos y en general me gusta saber qué les pareció el capítulo 7u7

En fin, nos vemos en la próxima n.n

Pd. Aquí según mis interpretaciones de algunos términos (aclaro que puede que no sean así ya que mi conocimiento por el Universo de HP es algo limitado u.u)

Puffkeins appalusa. Criatura emparentada o según yo, de la misma familia o clase que los Puffkeins. Los Puffkeins son pequeñas criaturas peludas y redondas populares con los niños y que se encuentran en algunos rincones de las casas de los brujos y Magos.

Hechizo de Aparición. Este hechizo le permite a un Mago o brujo desaparecer de un lugar y aparecer en otro lugar, es un hechizo complicado.

Ilvermorny. Escuela de Magia y hechicería de Estados Unidos.