Disclaimer: Los personajes no son míos, pertenecen a Riichiro Inagaki & Boichi, al igual que cualquier referencia al manga.

Aviso: Mención de sustancias dañinas, lenguaje inapropiado y ligero OcC de algunos personajes. Historia no recomendada para menores.


EL SENDERO DEL LEÓN

1

Su padre solía golpearla hasta que perdía el conocimiento.

Decía que liderar una familia era la responsabilidad más grande de todas. Jamás entendió a lo que refería, no mientras sentía sus puños contra su rostro cada vez que hacía algo que le disgustara o pusiera en peligro el renombre de su pandilla.

Lo odiaba.

Odiaba cada aspecto que representara ser parte de esa familia. No quería ser ella la cabeza de aquel grupo en el futuro, no deseaba el destino que su padre había trazado para ella. Temía defraudar a todos y que acabaran muertos por su culpa. Era una responsabilidad que no quería.

Pero no tenía ninguna opción para tomar.

"Tienes que ser fuerte por todos"

Eso era lo que había dicho su padre la primera vez que se puso de pie y evito uno de sus golpes. No sabía quién había estado más sorprendido, si él porque fallo o ella por defenderse.

A partir de aquel momento, su padre decidió dejar la dura disciplina de lado.

-Habrá gente que quiera tu cabeza, Kohaku- dijo en una ocasión mientras la miraba con fuerza, ella pretendió que lo ignoraba- Esperaran que cometas el más mínimo error para quitarte del camino, la gente no es gentil con el débil.

Kohaku parpadeo, confundida por lo que estaba escuchando.

Su madre y hermana eran las personas más gentiles que conocía.

¿Por qué su padre decía todo aquello?

Puede que haya sido demasiado ingenua en aquel entonces, pero el peso de sus palabras seguía siendo un misterio, aun cuando su cuerpo y mente habían crecido, aun cuando estuvo a cargo de los escuadrones, aun cuando asumió su papel de comandante.

Aun habiendo hecho todo.

No podía comprender a su padre.

Quizá era eso por lo que mantenía su distancia con él.

Kohaku tenía tantos secretos como Kokuyo los suyos. No había confianza ni amor entre ellos dos, pero ambos funcionaban en perfecta sincronía a la hora de proteger a los suyos. Recordó con amargura la primera vez que habían sufrido una perdida, su padre siempre mantuvo su figura erguida ante todos, jamás lo vio inclinar su cabeza ni demostrar tristeza. Pero sabía que su mente trabajaba sin descansar para hacer pagar a los culpables.

Días después, Kohaku se enteraría que el principal responsable fue encontrado en su casa…muerto.

Y con un mensaje que hizo temblar a todos.

Nadie se mete con nuestra manada.

Poco después de eso, decidió que era hora de poner las cosas en claro con su padre.

Siempre te he odiado— había dicho, ante la mirada atónita de los comandantes principales y de su padre—. No hay día en el que maldiga haber nacido bajo este techo. Jamás serás considerado como un padre ante mis ojos. No importa si vivimos en el mismo mundo, eres una escoria como padre…pero sabes proteger a los tuyos. Es por ello por lo que ahora frente a todos te lo digo. Yo seré la próxima líder de los Dark Lions, los protegeré y cuidare de cualquiera que desee dañarlos. No importa el costo ni lo que tenga que hacer. Esta es mi familia y dejara de ser tuya muy pronto.

Nadie se atrevió a contradecirla.

Su padre seguía mirándola, manteniendo su rostro sereno en todo momento.

Después de lo que pareció una eternidad, Kokuyo hablo.

Por fin lo entendiste.

—Ella no está muerta.

Aquel débil susurro quebró el corazón de Kohaku y la regreso al presente.

Con los años, había aprendido a sobrellevar diferentes tipos de emociones que pudieran quebrantar su imagen y objetivo. Entendía que no todos reaccionaban de la misma manera que ella.

No podía cambiar el curso natural de la historia. Era imposible retroceder en el tiempo para evitar algo que ineludiblemente sucedería; quizá no con ellos, pero si con alguien más. Ahora ellos tendrían que afrontar las consecuencias de los actos enemigos. Familias rotas. Lazos destruidos. Desconfianza.

Kohaku deseo en ese momento tener el control de todo. Quería saber quiénes ocultaban secretos. Necesitaba conocer información sobre el paradero de aquella persona que amenazo con destruir a su familia.

—Quiero la cabeza del responsable

Kohaku forzó una sonrisa

—La tendrás.

Hyoga la miro de soslayo. Su cuerpo seguía temblando mientras miraban el cuerpo inerte de Homura Momiji frente a ellos. Las personas a su alrededor se encontraban en silencio, mostrando su respeto ante la situación, pero nada de eso importaba realmente. Hyouga había perdido a su hermana menor de la peor manera posible.

—Ella tenía toda una vida por delante…ella iría a las nacionales este año— le escucho murmurar, Kohaku captó ligeramente las pequeñas lágrimas en los ojos del peliblanco pero no dijo nada—. Estaba sonriente…nada parecía mal con ella ¿Q…qué fue lo que hice mal?

Oh, conocía ese sentimiento.

Hyoga cayó de rodillas, sin poder soportar por más tiempo el llanto en su pecho.

La atención de Kohaku se centró únicamente en el chico. Su mano derecha y una de las personas más fuertes que había logrado conocer en su camino. No esperaba que Hyoga superara aquello de manera rápida, pero sabía que la sed de venganza comenzaba a latir en cada uno de los corazones de Dark Lions.

—Confía en mis palabras Hyoga— tomo el rostro lloroso del chico entre sus manos, aquellos ojos grises le sostuvieron la mirada— Tendrás al responsable a tus pies…es una promesa.

Hyoga la miro, con un extraño brillo de comprensión en su iris.

—No voy a descansar hasta que todos estén a salvo— exclamó con fuerza para que todos en la habitación la escucharan. Y como si se tratara de un mecanismo, todos gritaron en alto el nombre de Kohaku.

No hubo más llanto después de un rato.

Pero su nombre seguía sonando dentro de su cabeza.

Homura Momiji

Había sido la chica más extraña que hubiera conocido en su vida. Los recuerdos iban y venían, sumando dolor a ese pequeño sentimiento en su pecho. Sabía que su furia pronto la devoraría, estaba segura de eso.

Homura era considerada como una hermana más para ella.

Aun podía sentir la sensación de su piel fría en contacto con la suya, ver como sus brazos caían inertes mientras Hyoga trataba de reanimarla.

La cargo…todo el camino hacia el hospital.

Sabiendo que ella estaba muerta.

Pero la esperanza de su capitán destrozó la poca cordura que tenía en ese momento.

¿Por cuánto tiempo había imaginado que aquello era solo un mal sueño?

Kohaku trató de hacerlo entrar en razón sin éxito alguno. Hyoga no escucho a nadie, hasta que comprobó por sí mismo que su pequeña hermana no abriría sus ojos nuevamente.

Lloró aquel día, mientras recordaba los días que habían pasado juntas. Ella daría un mal paso y Homura reiría divertida. Esperarían el termino de sus prácticas para regresar los tres a casa y después cenarían bajo los regaños de la pelirosada por descuidar de su salud.

Esos tiempos quedarían en el pasado.

Kohaku alargó una mano y revolvió los platinados cabellos de Hyoga de manera suave y gentil: —Hazme un favor…no te dejes caer ¿está bien? Buscaremos la fortaleza y coraje necesarios para salir adelante, no estarás solo.

El desconsolado llanto de su comandante fue lo único que necesito para derrumbarse ella también.

Su madre le cantaba canciones todas las noches para que olvidara el dolor.

Era lo único que podía hacer para tratar de salvar a su hija.

Su hermana Ruri la visitaba y llevaba pequeños pasteles para que siempre recordara que la amaba.

Nada de eso era suficiente

—¿Qué es lo que encontraste?

En cierto punto, Kohaku había decidido dejar a Hyoga momentáneamente fuera de los asuntos internos del grupo. Aún tenía un duelo que superar, y no se encontraba en la situación óptima para pensar con la cabeza clara. Llegaría el momento en que sería llamado, pero por ahora estaba fuera de discusión para todos.

Kohaku por su parte no iba a permanecer de brazos cruzados por mucho tiempo. Había un rumor muy grande extendiéndose a su alrededor, y se preguntaba si tenía que ver con la enorme ola de muertes que azotaba el país.

Una misteriosa droga que paralizaba el cuerpo hasta llevar a la persona a un dolor agonizante. Nadie sobrevivía una vez que ingería la sustancia.

La razón principal de la muerte de Homura.

—Se está extendiendo por la zona sur y oeste con demasiada rapidez…incluso llego a parte de Red Ushi y Black Hebi.

Kohaku observó a la persona que estaba frente suyo con una ligera molestia.

Tsukasa, era el líder del escuadrón especial y uno de los miembros más fieles de la pandilla. Pero parecía estar contra las cuerdas en aquel instante, lo curioso era que incluso sus allegados más confiables habían fracasado a la hora de encontrar al distribuidor.

Era como si se tratara de un fantasma.

Alguien sin rostro.

—¿Qué dijo Asagiri al respecto?

Tsukasa se encogió ligeramente.

—No ha encontrado nada

Kohaku frunció el ceña: —¿Ni siquiera él?

—Trato de seguir un rastro hacia el origen, pero se encontró con un callejón sin salida.

Un silencio se impuso sobre ellos.

Kohaku intercambio una silenciosa mirada con Kirisame antes de asentir. La chica desapareció rápidamente del lugar, llevándose a su escuadrón con ella.

—Entonces eso quiere decir que vamos a tomar medidas drásticas de ahora en adelante— exclamó ante la expresión sorprendida de Tsukasa—. Reúne a todos los escuadrones, se hará un interrogatorio a cada líder y haremos pruebas en su sistema para descartar cualquier ingesta de droga…no quiero más muertes en la pandilla.

Tsukasa asintió, viéndose determinado y, tras una última mirada a su líder, volvió sobre sus pasos para avanzar hacia la salida del lugar.


Hello~~

Aquí reportándome con el primer capitulo de este Fanfic.

Cambie el titulo de la historia, ya que es lo que representa realmente la esencia de esta historia.

Se vienen cosas muy interesantes en el desarrollo de la historia, espero lo disfruten tanto como yo. Ya que siempre me emociona compartirles historias nuevas.

He estado muy tranquila últimamente, he ocupado mi mente en cosas productivas y esto deja que la imaginación fluya al momento de escribir. Pero muchas veces tardo porque deseo plasmar mis ideas de la manera correcta.

Les mando un enorme abrazo y cuídense un montón.

Hasta el próximo capitulo~