Dr. Stone no me pertenece es propiedad de Inagaki y Boichi, yo sólo tomo prestado a los personajes para fines de esta historia.

Capítulo 3. La reformulación de la propuesta condicionada.

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—Bueno, si me lo preguntas, yo no lo haría si fuera tú. —Chrome le da una larga y significativa mirada a Senku desde el otro lado de la mesa en la que ambos se encuentran trabajando.

Después de escuchar la locura que ha hecho Kohaku al ir a casa de Senku el día anterior para insistir sobre las asesorías y después de que Ishigami le contara la manera en la que las cosas terminaron entre ambos, bueno, no considera prudente buscar a Kohaku después de dicho altercado.

—¿Por qué no? —A pesar de la cuestión, el tono monótono así como la curiosidad de Senku por una respuesta es totalmente desapegado.

Honestamente, si de él dependiera, no estaría haciendo esto.

—No conoces a Kohaku —Chrome escucha sólo un leve sonido de Senku al desestimar su comentario—. Ella es demasiado orgullosa y dadas las circunstancias de su último encuentro, no creo que las cosas resulten bien para ti.

Chrome lo sabe mejor que nadie, que Kohaku no es alguien a quien tomarse a la ligera. El tiempo le ha dado dicho conocimiento debido a las experiencias que ambos compartieron en el pasado, como su mejor amigo, puede dar fe de que las cosas no tomarán el rumbo que Senku espera.

Pero incluso con dicha advertencia, Senku es demasiado testarudo para tomar en serio las palabras del que se ha convertido en su mejor miembro en el Club de ciencias y quizá su sucesor.

—Ella aceptará, te lo puedo apostar en un diez mil millones por ciento Chrome —Senku deja a un lado su labor con el generador en el que está trabajando para mirar con convicción y quizá un poco de arrogancia al otro chico—. Esa Leona no tiene más opción que aceptar mi propuesta si quiere pasar esos exámenes.

Porque según la información que Chrome le ha dado a Senku sobre esta chica, las calificaciones de Kohaku están en foco rojo y necesita con urgencia un milagro para subir algunos puntos y así evitar reprobar el curso.

—No es algo tan simple si se trata de Kohaku, no deberías subestimarla de esa manera, ella…

—¡Oye Chrome! ¿Puedes venir un momento? Yazagawa y yo necesitamos tu ayuda en el estacionamiento para la prueba de reacción.

Chrome voltea hacia la puerta para ver a Misato, otro alumno de primero y uno de los tantos miembros del Club de ciencias.

El chico de oscura y alborotada cabellera, insiste en su llamado una y otra vez debido a su impaciencia por el poco tiempo que les queda antes de terminar el horario de clases.

—¿Oh? Claro ¿Qué necesitan que haga? —Como la persona desinteresada y amable que es, Chrome no puede rechazar dicha petición.

—Sólo necesitamos a alguien que filme mientras hacemos la prueba para después subirla al canal.

—Claro, sólo déjame terminar con Senku e iré de inmediato.

Y es hasta ese momento en el que Misato cae en cuenta de la segunda presencia junto a Chrome ¿Cómo no pudo darse cuenta antes? Casi de inmediato, un ligero estremecimiento recorre el cuerpo del joven ante la expectativa de la reacción de su presidente. Porque la reputación de Senku Ishigami le precede y no es alguien para tomarse a la ligera.

—¡Lo siento tanto Senku Sempai! Me iré de inmediato, buscaré a alguien más para que nos ayude con el vídeo. —Misato casi por inercia hace una exagerada reverencia de disculpa.

No es que le tenga miedo a Senku, sino que sabe sobre la importancia en lo que está trabajando y lo estresado que Ishigami ha estado en los últimos días.

Por su parte, Senku apenas y dignifica el gesto y las palabras de Misato con una mirada de soslayo por encima del hombro antes de hablar.

—No me importa, pueden hacer lo que quieran, idiotas. ¿Soy acaso una especie de tirano esclavista?

—Un poco. —Chrome estrecha la mirada en Senku.

—¡Por supuesto que no Senku Sempai! —mientras que Misato se apresura a decir. Aunque en el fondo, está de acuerdo con Chrome.

—De todas maneras, el club ya está por cerrar… largo…

Y sin más, Senku regresa a su trabajo no sin antes acompañar sus palabras con un ligero gesto de su mano para indicarles a ambos que se marchen.

De los dos, Misato es el primero en agradecer y marcharse tan rápido que a Chrome no le parece realmente posible.

—¿Seguro que no necesitas más ayuda? —Chrome recoge sus cosas con calma antes de quitarse la bata de laboratorio y colgarla en el armario donde los demás dejan las suyas, excepto Senku, claro está—. Puedo quedarme un par de minutos más, si quieres. —ofrece.

Pero la mirada de aburrimiento de Senku le deja en claro que no es necesario. Encogiéndose de hombros, Chrome toma su maletín y se dirige a la puerta corrediza.

—Sobre lo de Kohaku…

—Sí, sí, sí… ya te escuché, pero es una decisión que ya está tomada. —él no mira a Chrome.

Sí, por supuesto. Senku es tan testarudo como lo es Kohaku ¡Cielos!

—Luego no me digas que no te lo advertí.

Sin más que agregar, Chrome se retira del laboratorio con el único pensamiento de que Senku es un hombre muerto si se atreve a hablar con Kohaku.

Casi siente lástima por él.

Casi…

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El gimnasio fue el único lugar en el que la pudo haber encontrado, por supuesto, como miembro dell Club de deportes, Senku no tuvo la menor duda de que Kohaku aún se encontraría en dicho lugar, a pesar de que la mayoría de los alumnos ya se habían marchado.

Por primera vez en su vida, Ishigami no está del todo seguro de qué decir o hacer para que ella acceda a las asesorías de buenas a primeras y de paso, deje a un lado el mal sabor de boca de sus encuentros anteriores.

Decide permanecer de pie en la entrada del gimnasio, el lugar que ha pisado sólo un par de veces y de manera estrictamente necesaria o cuando de algún concurso o feria de ciencias se trata. Senku espera un par de minutos para ver si ella decide salir al fin.

Pero pierde la esperanza después de unos quince minutos.

Haciendo caso a su sentido común y casi a regañadientes, asoma la cabeza por la puerta para echar un breve vistazo, sin embargo no la ve por ninguna parte.

¿En dónde diablos se ha metido?

Exhalando un suspiro de fastidio al reconocer que quizá se retrasó un poco, Senku decide dar media vuelta y regresar a casa. Y está a punto de hacerlo cuando el sonido de un objeto pesado cayendo al suelo llama su atención y por ende, despierta su curiosidad.

Intrigado, decide mirar de nuevo al interior del lugar para descifrar el misterio del sonido.

¡Bingo! Ahí está ella.

El sonido no fue más que un extraño maniquí de entrenamiento al caer. Otros sonidos se suman ahora, los de las patadas de Kohaku al impactar con el maltrecho y aparentemente duro objeto.

Ella está tan concentrada en su entrenamiento que no se percata de la intrusiva presencia de Senku a sólo un par de metros.

Bien, Senku debe reconocer que la fuerza de esta chica es brutal, quizá casi al mismo nivel que Taiju pero por debajo del de Tsukasa. Aún así, es admirable y ahora no le cabe la menor duda de que enfrentarse a Carlos y Max en el parque aquella noche tal vez no fue gran cosa para ella.

Sí, al menos el murciélago de Asagiri no estaba fanfarroneando en vano después de todo. Kohaku es ágil y fuerte, tiene el potencial para ser de utilidad.

Se toma el tiempo para observar un par de segundos más, antes de sacudir la cabeza y adoptar una postura con más convicción. Senku sabe que la seguridad es su carta principal si quiere lograr su objetivo. Él realmente quiere conocer a Xeno.

Y tal vez, el As bajo su manga sea la carta definitiva de su victoria.

Con la decisión tomada, Senku aspira una bocanada de aire e ingresa al lugar de la manera más tranquila posible.

—¿No crees que ya es demasiado tarde para seguir con el entrenamiento, Leona? —quiere parecer casual, como si la noche anterior no hubiera pasado.

Kohaku reconoce de inmediato ese molesto timbre de voz así como el irritante apodo. En ese instante, la ira le da un breve impulso, y el monigote de entrenamiento termina prácticamente estampado en la pared más cercana.

Aún así ella no voltea a mirar al indeseado intruso. No, porque Kohaku no sabe de lo que sería capaz si tiene a ese idiota frente a ella.

—Los Clubes ya cerraron. —Senku intenta de nuevo.

Pasan varios latidos antes de que ella dignifique una respuesta.

—Dame una buena razón para que tengas el atrevimiento de estar parado frente a mí en estos momentos. —El tono de Kohaku es quizá demasiado oscuro y hostil. Pero no puede ser menos debido a los acontecimientos de la noche anterior.

Sí, quizá el leve estremecimiento en el cuerpo de Senku se debe a la manera en la que ella se dirige a él, reconociendo el enojo y el desprecio en sus palabras. Bueno, ahora entiende la advertencia tácita de Chrome.

Pero a pesar del presentimiento de muerte que pesa en el aire, Senku no es ningún cobarde y Kohaku no lo hará retroceder.

—Acepto. —es lo único que Senku profiere, esperando que ella capte el significado de dicha afirmación.

Confundida, Kohaku voltea a mirarlo. Aunque no puede descifrar nada especialmente relevante en esa mirada aburrida y casi en blanco que Ishigami se esfuerza por mantener.

—Lárgate antes de que te golpeé. —El mensaje es un poco críptico para Kohaku y ella no tiene tiempo para jugar este absurdo juego con él.

Pero él no se mueve ni un ápice a pesar de la mala mirada que ella está enviándole. Cansada de su presencia, decide que si él se niega a marcharse, entonces será ella la que se vaya de ese lugar. Kohaku comienza a recoger sus cosas para guardarla en el pequeño deportivo que lleva consigo en los entrenamientos del Club y a los de Kendo.

Intuyendo sus intenciones, Senku decide ir al punto para no hacer más largo y tedioso el asunto.

—Escucha, vine a proponerte un trato en el que ambos saldremos beneficiados.

Ella se detiene para mirarlo como si a Senku le hubiese crecido una tercera cabeza. ¿De qué demonios está hablando?

—¿Qué quieres decir? —no baja la guardia, aún hay hostilidad en sus palabras.

—Voy a darte esas asesorías.

Y la ira crece un poco más en el interior de Kohaku con la simple y casi descarada e hipócrita aseveración de Senku.

—¿Y acaso piensas que voy a aceptar, idiota? Te lo dejé en claro anoche, no quiero nada de ti.

—Tú y yo sabemos que no tienes opción Kohaku, y que te suspenderán si sigues reprobando las materias.

Sí, bueno, él tiene un punto válido a favor, pero el orgullo de Kohaku puede más que la amenaza de una suspensión.

—No necesito y no quiero tu ayuda. —Kohaku se cruza de brazos y es tajante al respecto.

Maldición, ella está tan indignada que nada de lo que él diga la hará cambiar de opinión.

Bien, quizá es momento de jugar su carta maestra.

Porque Senku no es alguien que acepte un "no" por respuesta y mucho menos alguien que no tenga una solución a los problemas simples.

—Entonces dile eso al Maestro que me asignó como tu asesor. —Senku hurga en el interior de su bata para sacar una pequeña hoja de papel y enseñarla en alto a la chica.

Kohaku está incrédula ante lo que ese pequeño trozo de papel puede representar, y piensa osadamente que se trata de una treta de Ishigami. Porque esa no puede ser una hoja de asignación expedida por el maestro a cargo del rendimiento académico.

—Puedes leerla si tienes dudas, es legítima. —Senku agita con descaro la hoja al aire para instar a Kohaku a tomarla de su mano.

Y ella lo hace, se acerca a él con cautela y un poco de reticencia para tomar la hoja y leer el contenido de la misma. En efecto, la hoja de asignación es totalmente legítima.

—¿Cuándo siquiera…?

—¿La obtuve? —Senku finge indiferencia lo mejor que puede—. Uno de los maestros me llamó esta mañana para entregarme esto.

Eso es imposible.

—Pudiste negarte, como lo has hecho todas las veces que yo te lo pedí. —Un dedo acusador viaja de inmediato al pecho de Senku y se instala ahí amenazadoramente.

—Escucha Kohaku, el trato fue darte esas asesorías a cambio de material para el laboratorio del club de Ciencias. —debe admitir que en parte la decisión fue una cuestión de ganar-ganar para Senku.

No sólo obtendría el privilegio de conocer a Xeno, sino que también podría obtener un poco de material extra para su Club.

Kohaku lo mira mal, recordando las palabras de Asagiri sobre la disposición de Senku en ayudarla. Obviamente él no haría las cosas desinteresadamente.

—Eres un bastardo interesado ¿Sabías? —ella sin pensarlo un segundo más, rompe el papel como si realmente no fuera nada, y la arroja a la cara de Senku—. Le pediré al maestro que elija a alguien más, no pienso aceptar tu ayuda.

—Lo que rompiste es sólo una copia, aún tengo la hoja original —la sonrisa de arrogancia de Senku sólo ocasiona otra mirada cargada de promesas oscuras en Kohaku—. Además, creo que es demasiado egoísta de tu parte, Chrome se veía muy ilusionado cuando supo que el laboratorio iba a tener material nuevo.

Sí, tal vez es bajo de su parte, pero Senku comienza a perder la paciencia con esta chica. Y funciona, porque puede ver el tenue brillo de la culpa en los intrigantes y feroces ojos de Kohaku.

—Escoria. —sisea casi con desprecio.

Kohaku se siente atrapada entre el rechazo a la ayuda de Senku y la emoción de Chrome por los beneficios de esta asignación para su Club. Lo cierto es, que la manera en la que la mirada de Chrome se ilumina cada vez que habla de Ciencia o realiza sus experimentos, no tiene precio y es algo digno de apreciar.

Ella maldice internamente.

—Entonces debo asumir que es un hecho.

Kohaku no está en disposición de pensar nada, porque sería completamente inútil. Ella es la asignación de Ishigami Senku quiera o no. Sin embargo aún hay algo que tiene que hacer.

—Sólo una cosa más, Ishigami. —Kohaku se acerca aún más a él, a tal punto que invade el espacio personal de Senku.

Lo que en parte, le resulta incómodo a él.

—¿Qué quieres? —no se inmuta, ni se deja perturbar por la cercanía de Kohaku, ni siquiera por su mirada mortalmente seria.

—Una disculpa de tu parte, por ser un completo idiota el día anterior.

Es comprensible, piensa Senku. Incluso Chrome mencionó algo parecido durante su conversación anterior. Senku en realidad no es un mal sujeto, simplemente la idea de un posible interés de Kohaku en él y la posterior insistencia de su parte, sobrepasaron sus límites y su paciencia.

Lo admite, ella se merece una disculpa y así ambos podrían limpiar asperezas.

—Lo lamento.

—No pareces sincero.

No es culpa de Senku, los sentimentalismos no son lo suyo después de todo. Aún así, él intenta de nuevo.

—Lamento lo que te dije la otra noche y lamento la manera en la que me comporté, sé que en parte todo fue culpa del murciélago de Gen.

Es medianamente aceptable. Piensa Kohaku. Y casi puede aceptarlo…

—De acuerdo, eso sirve por ahora.

Y antes de que Senku replique alguna respuesta, Kohaku lo sostiene rápidamente de la solapa y la manga de la bata del laboratorio, para levantarlo y arrojarlo con fuerza al suelo del gimnasio.

El sonido sordo de su caída reverbera por el amplio vacío del lugar antes de morir por el audible quejido de dolor que escapa de sus labios. Kohaku no pierde el tiempo en presionar la rodilla a la altura del pecho de Senku para evitar que él se mueva o se levante. Adicional a eso, presiona los hombros del científico con las manos.

Aunque realmente no hay probabilidad, ya que Senku carece de fuerza para una contrincante como lo es Kohaku.

—¡¿Pero qué demonios te pasa, Kohaku?! —él apenas es capaz de pronunciar debido a la fuerza del impacto y de la manera en la que la rodilla de Kohaku presiona su costilla.

—Puedes considerar esto como un ajuste de cuentas por ser tan idiota.

—Pero te ofrecí una disculpa.

—Una dudosa disculpa —Kohaku decide retirar un poco la rodilla y darle un respiro a Senku—. Y esta es la única manera en la que puedo aceptar trabajar contigo.

—Leona vengativa —Él le da una mala mirada antes de dejar caer la cabeza de lleno al suelo. Su indicio de rendición—. Pero creo que es aceptable. De acuerdo, quizá lo merecía un poco, ahora quítate de encima.

Y ella lo hace, se aparta de él no sin antes tenderle la mano a Senku para ayudarlo a levantarse. Sin embargo, Ishigami no la toma, pidiendo de forma tácita unos minutos más para recuperarse. Lo que le toma un tiempo más antes de levantarse por su cuenta con dificultad.

El ataque de Kohaku lo ha dejado hecho mierda.

Senku revisa su ropa en busca de algún desgarre, pero afortunadamente no encuentra nada. La bata de laboratorio sigue intacta, algo sucia, pero en una sola pieza.

—Chrome no mintió cuando habló sobre tu fuerza de Gorila.

—¡¿Gorila?!

Oh, Senku debe aprender a mantener la boca cerrada en presencia de Kohaku, el dolor en su espalda y el enorme chichón en su cabeza son la prueba irrefutable de que esa chica es peligrosa y salvaje.

¿En qué demonios se ha metido?

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.

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Continuará…

N/A:

¡Wow ha pasado una eternidad desde que actualicé esto!

Pero hoy aproveché que tenía las ganas, el tiempo (nah mentira, esto se terminó de escribir casi a las 2 de la madrugada XD) y la inspiración para terminar el capítulo.

Por si alguien aún lee esto, sólo quiero decir que lamento mucho el tiempo de espera y que no es una idea abandonada :3

Igualmente agradezco enormemente a esas personitas que le dieron una oportunidad a esta historia… ¡Lxs amo!

Espero les guste y me dejen saber sus comentarios al respecto n.n

¡Nos vemos en la próxima!

Pd. Perdón si esto tiene errores ortográficos, de redacción o de trama en sí XD