Feliz cumpleaños
– ¡Senku! –gritó Chelsea, corriendo hasta estar a su lado para mirarlo con la duda en sus ojos –Creí que al fin pasarías el día con tu linda mujer ¿Kohaku te corrió? No me sorprendería si ella lo hiciera, no después de que Mikoto apareció en la fiesta.
La mirada de sus colegas se dirigió de inmediato a él, eran los hombres más inteligentes y capaces en el país, sin embargo, seguían siendo unos chismosos, algunas veces demasiado para su gusto.
–Kohaku tiene algunas cosas por hacer –explicó, ignorando olímpicamente a sus colegas –así que no perdería mi día aburriéndome en casa cuando podría estar adelantando las pruebas de esta maravilla –su sonrisa se hizo más grande cuando caminó hasta estar frente a su Mecha-Senku 2.0.
Recientemente, él y Byakuya habían mejorado su Rei-bot, teniendo al fin una apariencia más humana, y un avance en su software más elegante y fascinante, un increíble proyecto padre e hijo con el que habían estado trabajado desde hace más de doce años y con el cual estaba sumamente feliz. Pero Senku es narcisista, y necesita una creación desde cero que pueda llamar totalmente suya. Mecha-Senku fue una versión mejorada de Rei-bot, siguiendo los mismos principios, pero con un desarrollo y propósito diferente, un proyecto que se volvió la excusa perfecta para no dormir en casa los días en que las cosas con Kohaku se pusieron particularmente pesadas.
–Quisiera ver una interacción entre Mecha-Senku y Rei-bot –explicó, girándose para ver a Chelsea –Pero primero, necesito un reporte de la investigación de la medusa, cualquier cosa que hayas encontrado.
Los grandes ojos de la científica se posaron en él unos segundos antes de sonreír.
–Xeno mando algo de información, aunque nada que no supiéramos ya, así que ya le envíe nuestros adelantos, Kaseki y Joe están trabajando estupendamente con esos diamantes, así que tal vez pronto podamos hacer una prueba.
La sonrisa de Senku solo creció mientras escuchaba el informe de Chelsea, las cosas habían estado tranquilas en su laboratorio últimamente, y pese al pequeño incidente de la fiesta, Kohaku también parecía tranquila, tal vez por primera vez la suerte había decidido estar de su lado y dejarlo tener, al menos, una semana tranquila.
–Y hablando de diamantes, Joe ha terminado con tu encargo, solo necesitamos el tungsteno y la mano artesana de Kaseki, y estoy segura de que a Kohaku le encantará tú…
– ¡Señorita, no puede entrar sin el permiso del Señor Senku!
La voz de su empleado detuvo las palabras de la mujer, y el pensamiento de que celebro demasiado pronto se hizo presente.
– ¡Senku, Chelsea!
Un suspiro salió de sus labios, un dolor molesto y punzante comenzó en sus cienes, y estaba seguro que no sería agradable nada de lo que ocurriera de ahí en adelante.
– ¡Mikoto! –Chelsea, tan jovial como solo ella, no perdió el tiempo en saludar a la mujer, agitando la mano, aunque pronto la duda apareció en sus rasgos – ¿No estabas en Europa?
–Sí, pero vine por el cumpleaños de Senku.
–Pero Kohaku no te invito y eso fue hace días –explicó Chelsea, tan franca como siempre.
La expresión feliz de Mikoto se borró. Senku decidió que ese era el final de esa conversación, girando sobre sus talones, regresó su atención al Mecha sobre la mesa, leyendo las notas sobre la última prueba y comprobando la programación en la computadora.
–Bueno, también regrese para trabajar con Senku –murmuró, acercándose lentamente a él.
–Podrías hacerlo desde Europa –sugirió Chelsea, interceptándola antes de que pudiera dar un paso más cerca de él –Xeno, Chrome y Senku han estado trabajando a la distancia, y eso funciona muy bien –aclaro Chelsea. –Creo que viniste hasta aquí para ver a Senku.
Su sonrisa se hizo más grande, sí había una razón por la que trabajar con Chelsea era grato, aparte de sus conocimientos, era la forma sin filtro en la que se expresaba. Nunca ha sido un hombre que le guste complicarse, y Chelsea es realmente útil para evitar que el resto se complique.
–Mikoto, te agradecería que fueras clara en tus intenciones –habló al fin, encarando a la mujer que ahora miraba a la más baja con rabia. –Tu visita no es grata, y las razones son más que obvias, así que espero que tus motivos valgan el viaje hasta acá.
–Claro que vale la pena el viaje, Senku-senpai –saboreo el honorífico, sonriendo cuando él rodó los ojos –puedo ayudarte con la medusa –declaró, con una sonrisa confiada.
El silencio inundo la habitación, y no necesitaba ser tan inteligente como era para saber el porqué, las miradas se mantuvieron en él y en la mujer de cabello castaño que ahora lucía astuta. Su mirada viajó a Chelsea, quien le regreso la mirada expectante.
– ¿Qué información tienes? –cuestiono, hurgando su oído.
–Puedo resolver tu problema con las conexiones, he investigado y creo tener la respuesta, y antes de que Chelsea-san pueda mencionarlo ¿Por qué no te mande esta información por correo? Porque creo que esta información es muy delicada, no sería bueno que la información se filtrara, ¿verdad?
Senku la siguió con la mirada, atento a esos ademanes llenos de suficiencia que solo lo hicieron reír, Mikoto podía ser un dolor de cabeza, pero era inteligente y lo suficiente astuta para conseguir lo que quería.
– ¿Qué dices, Senku? ¿Trabajaras conmigo?
Sus ojos se pasearon por el laboratorio. En circunstancias normales Senku aceptaría la ayuda sin chistar, no todos los días llegaba un colega capaz y dispuesto en su investigación, pero Mikoto no era cualquier colega, y aunque la posibilidad de que sus palabras fueran ciertas fue muy alta, también lo fue la posibilidad de que Kohaku lo moliera a golpes en cuanto supiera de la presencia de la castaña en su laboratorio.
Un suspiro salió de sus labios, aun cuando Kohaku podía matarlo, esa información era valiosa y no podía rechazarla por asuntos personales.
–Bien, trabajaremos juntos –cedió.
La sonrisa de la mujer de cabellos castaños se hizo más grande, y solo pudo reír para sus adentros sabiendo que sus siguientes palabras tal vez cambiarían su expresión.
–Trabajaras con Chelsea –informó, regresando a la programación del Mecha –Ella está llevando toda la información, tú y yo solo hablaremos cuando sea absolutamente necesario.
–Creí que te importaba todo lo relacionado con la Medusa –farfulló, cruzando los brazos y enarcando una ceja.
–Sí, pero tengo a Chelsea para encargarse de eso, tengo otros proyectos en los que trabajo.
Los posibles reclamos de Mikoto fueron ignorados en cuanto el científico caminó hasta su oficina, siendo seguido por los murmullos de algunos de sus trabajadores y los pasos de Chelsea tras él.
–Kohaku no estará muy feliz –le recordó Chelsea cuando las puertas de su oficina se cerraron tras ellos.
–Lo sé, pero necesitamos la información, y da la casualidad de que Mikoto es la mejor en nanotecnología –explicó, hurgando en su oído con desinterés.
– ¡Tan práctico como siempre, Senku! –felicitó, buscando entre sus notas. –Tal vez sí le explicas eso a Kohaku, ella no te golpee tan fuerte.
Senku casi pudo tocar la diversión en esa frase.
–Y sí tus excusas no logran convencerla, cualquiera de tus regalos podría ayudar a aminorar los golpes.
–A esa leona no le interesan las joyas o los regalos ni un milímetro –murmuró, recordando aun la bofetada que Kohaku le dio la noche de su cumpleaños, cuando la intentó sobornar.
Se lo merecía, lo supo, Kohaku tenía un punto al mencionar que, intentar comprarla con cosas materiales, era una causa perdida, ocho años de historia se lo habían corroborado. Porque gano más veces apoyándola moralmente, que regalándole joyas o ropa; incluso ese departamento caro, con vista espectacular y pisos con calefacción, palidecieron ante la propuesta para que Chrome trabajara con él desde Japón.
Pero Senku puede ser un cabron a veces, uno que suelta palabras estúpidas ante peleas con la leona, uno que aunque ha aprendido muchas cosas a lo largo de esos años, aún sigue metiendo la pata cuando se trata de lidiar con Kohaku.
Chelsea pareció saber el rumbo que tomaron sus pensamientos, y una mirada zorruna, esa que adquirió después de años juntándose con el mentalista y Ryusui, se hizo presente en su rostro, haciéndole torcer los ojos antes de que ella gire sobre sus talones para salir de su oficina.
Senku se derrumbó en su silla, brindándose un masaje en el punto de la nariz, su día apenas está comenzando y ya se siente tan cansado. Los golpes lentos pero sonoros le recordaron que su día en el laboratorio apenas había comenzado, que aún necesitaba hacer pruebas con el Mecha, recopilar los datos de la medusa, hablar con Chrome y Xeno sobre esos datos, y tantas cosas más.
–Adelante –gruñó.
Noah, el hombre que contrató después de que Kohaku creyera que la engañaba con su secretaria, entró con pasos tímidos, sonriendo nervioso cuando sus ojos carmín se posaron sobre él.
– ¿Mikoto se fue? –preguntó, sorprendiendo al chico.
–Si, dijo que volverá mañana con toda la información, ya le he mostrado el laboratorio en el que va a trabajar con la Doctora Chelsea, estarán al otro lado del edificio, así que las probabilidades de que ella tenga que pasarse por aquí son muy bajas –informó.
Tal vez sea un pasante un torpe, pero debe admitir que cuando se lo propone puede ser tan eficiente, bueno, aunque no podía esperar menos de alguien que Kohaku escogió.
–El Doctor Chrome ya está en el laboratorio con la Doctora Chelsea, dijeron que comenzarían la junta con el Doctor Xeno en cuanto usted estuviera ahí –explicó, recibiendo un asentimiento de su parte que le hace saber que puede marcharse, aunque él parece recordar algo antes de cerrar la puerta tras él –. Oh, y recibió un mensaje de la señora Oki, dijo que la llamara en cuanto tuviera tiempo.
Una sonrisa cansada tiro de sus labios, Yuzuriha dijo que le mantendría informado de todos los preparativos de la boda, sabiendo que Kohaku podría olvidar detalles, aunque no espero que ellas comenzarían tan rápido con todo eso. Saco su celular, obviamente tenia mensajes de muchas personas, pero solo se concentró en encontrar el contacto de la castaña, marcar la llamada, y espero a que ella contestara.
– ¡Senku, no creí que contestarías tan rápido! –saludó, alegre y con esa voz cálida.
–También es bueno escucharte, Yuzuriha –respondió, con diversión –solo espero que los recargos en mi tarjeta no lo empañen.
Ambos supieron lo falso de su aseveración, Senku fue conocido por hacer gastos colosales por nimiedades cuando quiere ahorrarse la molestia, razón por la que tal vez cualquier cosa que Kohaku escogiera para la boda él las pagaría sin chistar, sí eso evitaba alguna pelea entre ellos.
–Aun no nos encontramos con Kohaku, aunque intentare que lo más básico quede decidido, en especial el vestido.
Senku sonrió, lo más probable es que Kohaku tardara horas en decidir cualquier cosa, ella fue tan práctica como él, tal vez para ellos sería simple si solo fuesen con un maldito abogado y firmaran un acta de matrimonio, pero nadie lo dejaría vivir con eso, ni sus molestos amigos -tal vez solo Ukyo, Chrome y Taiju-, ni su familia.
–Veremos algunas revistas con Lillian, Suika y Ruri –Yuzuriha hizo una pausa, probablemente hablando con alguien por lo que pudo escuchar – ¿Tienes algo en mente? ¿Ya hablaron de la temática o lo que quieren para la boda? –preguntó –. Solo para tener algunas sugerencias para Kohaku.
Senku pensó un momento, antes de sonreír.
–No –admitió, sin vergüenza, casi pudo ver el puchero en los labios de la castaña. – ¿Cuándo regresas a Japón, Yuzuriha? –preguntó.
–En dos días, mis padres no pueden cuidar a Narumi toda la semana –explicó.
–Si Kohaku no escoge un vestido para entonces, solo toma sus medidas, le diré que te mande algún modelo después.
– ¡Claro! –aulló, feliz. –Aunque confiare en que podremos ayudarla hoy con eso –otra pausa, más corta que la anterior. –Te marcare cuando terminemos con esto.
Ella colgó de inmediato, probablemente ya se habían encontrado con Kohaku, así que solo le quedaría esperar por noticias por parte de su amiga. Senku soltó un suspiro cansino, caminando hasta la entrada de su oficina, y preparándose para una tarde larga llena de discusiones con Xeno.
Como Nhoa se lo había informado, Chrome ya se encontraba en el laboratorio, tecleando en su computadora para enseñarle a Chelsea algo, probablemente los resultados de su investigación más reciente, o eso pudo deducir al ver la brillante mirada de la castaña.
–Bien, pasemos a mi oficina –anuncio a los castaños –no queremos que él mundo sepa como planeo conquistar el mundo con la medusa –agregó, con la sonrisa más malvada en su repertorio, aquella que hacía a los pasantes tener escalofríos y a la que sus conocidos se habían acostumbrado con él tiempo.
Su juta paso tan lenta, más de lo que estaba acostumbrado, tal como Chelsea había mencionado por la mañana, Xeno no había obtenido muchas cosas desde su última reunión, por lo que pudo pasar parte de la junta revisando sus notas sobre Mecha Senku, y agregando algunas cosas a la discusión que tienen Chelsea y Xeno sobre los materiales ideales para la medusa, con algunas anotaciones por parte de Chrome, aquí y allá, pero nada relevante sí lo comparaba con sus participaciones en juntas anteriores.
–Tu vida personal no suele importarme ni un milímetro, Chrome –comenzó, una vez que Chelsea salió del laboratorio y la comunicación con Xeno se cortó –pero estoy diez billones por ciento seguro de que algo te está comiendo el cerebro, y eso no me conviene, así que escúlpelo.
–No es nada importante, solo… algunas cosas con Ruri –comentó, jugando con el lápiz en su mano.
– ¿La dulce vida de casado no es lo que imaginaste? –se burló, bebiendo su energizante y escribiendo un par de códigos más en la programación. – ¿No me digas que te rendirás después de haber estado tras Ruri toda tu vida? –picó de nuevo.
– ¡No es eso! –gritó, mordiendo el anzuelo de sus burlas con facilidad.
–Bien, bien, entonces qué te preocupa ¿otro mocoso en camino? Creí que serían más cuidadosos después de su segundo accidente.
El rostro del castaño se volvió un poco más rojo para la diversión del científico, sin duda Chrome era segunda persona favorita para molestar, porque claro que la Leona no perdería jamás el primer lugar.
– ¡Tampoco es eso! ¡Y mis hijos no son accidentes!
Senku rio de la forma en que Chrome respondió a sus burlas, aunque estas se detuvieron después de Chrome inhalara y, junto al aire que había contenido, soltara sus preocupaciones.
–Chelsea me dijo que Mikoto estará trabajando con nosotros en la Medusa.
Senku entrecerró los ojos. No fue secreto para nadie, que haya trabajado con él en JAXA, su pequeño desliz con Mikoto, ella misma se encargó de hacerlo público, y eso le había costado miradas de reproche por parte de Luna, algunas de confusión con Chelsea, y un muy merecido golpe por parte de Chrome. Le costó un poco, pero pudo mitigar los murmullos, ignorando las preguntas y amenazando a los idiotas con usar hidróxido de sodio en ellos, siendo ayudado por Xeno, quien mandó a Mikoto a un laboratorio en Europa solo para evitar que los cotilleos adolescentes arruinaran el trabajo en su laboratorio.
Creyó que al fin eso había quedado en el olvido, pero aquí estaba, cinco años después, bajo la pesada mirada de Chrome.
–Es la mejor en nanotecnología que conocemos, su trabajo en los—
–Sí, sí, sí, eso lo sé –cortó, clavando su mirada en la programación del Mecha –Solo no quisiera que tú y ella… –sus ojos regresaron a él, clavando una mirada dura –No quiero tener que ocultarle de nuevo cosas a Ruri, Kohaku no le dijo nada la última vez, pero Ruri nota las cosas, y no creo soportar verla preocupada sin poder decirle lo que sé.
–Tan blando con Ruri como siempre.
– ¡Hablo en serio, Senku! –Chrome dio un paso al frente, y aunque fue más bendecido en el aspecto intelectual como él, Senku supo que eso no significaba que no tuviera la fuerza para dejarle un gran golpe en la cara.
–Lo sé, lo sé –calmó, hurgando en su oído en un intento por quitar la tensión –No tengo ningún interés en meterme con Mikoto de nuevo, así que podrás seguir con tu feliz vida de casado, no la volveré a cagar.
Chrome escaneo cada facción en su rostro, buscando, probablemente, algún indicio de que estuviera mintiendo, aunque al no encontrar nada, se limitó a despeinar su cabello y continuar tecleando en su computadora.
Chrome permaneció en su laboratorio un par de horas más, haciendo un repuesto de la información que no le había podido mandar en su computadora y conversando un poco sobre lo Malote que era su Mecha Senku, hasta que la llamada de Yuzuriha les interrumpió.
–Espero tengas buenas noticias para mí –bromeo, colocando el celular en alta voz.
El suspiro cansino de la castaña le hizo sonreír.
–Kohaku no pudo elegir nada –informó, con pesar. –Lillian y Ruri creen que necesita algo de tiempo, y tal vez conversarlo contigo para elegir algo.
–Diez billones por ciento seguro de que eso no sucederá –contestó, a la implicación de las palabras de su amiga.
–Esperaba que dijeras eso –confesó. –Pero esta no es solo la boda de Kohaku, y antes de que quieras negarte de nuevo, Lillian y Suika están comprometidas a convencerte para que te involucres en la organización.
Una risa llena de sorna escapo de sus labios.
–No puedo subestimarlas ni un milímetro ¿cierto?
–No te convendría hacerlo –advirtió, con la burla en su tono. –Y no te preocupes, no te quitara mucho tiempo, Françoise sugirió un organizador de bodas, estoy segura de que eso les hará la vida más fácil.
Senku quiso intentar una nueva excusa para evitar que la organización de una boda, que no hacia feliz ni a él ni a la leona, le quitara más tiempo, sin embargo, estuvo seguro de que no conseguiría nada por más que lo intentara.
–Bien, supongo que sí lo recomendó Françoise, valdrá la pena.
– ¡Bien! Le mandaremos el número de contacto hoy en la noche, pueden hablar de algunas ideas mientras tanto –y sin más, ella colgó la llamada, feliz de haber triunfado ante el hombre más brillante y joven en el país.
Senku se desplomo en su silla, masajeándose el puente de la nariz en un intento de mitigar su cansancio.
–No te escuchas muy feliz de organizar el gran evento –señaló Chrome.
–Si fuera por Kohaku y por mí, solo habríamos firmado un maldito papel –gruño, poniéndose de pie y caminando hasta donde estaba el Mecha. –Pero nadie nos dejaría en paz.
Chrome lo miro un par de segundo, asintiendo.
–Ustedes… –Chrome detuvo se teclear unos segundos, mirándolo profundamente – ¿de verdad quieren casarse? –pregunto al fin.
Una de sus cejas se arqueo ante la pregunta del castaño, aunque la duda solo permaneció unos segundos antes de que una risa entre dientes escapara de él.
–Alguien se ha puesto muy sentimental aquí, sí no te conociera Chrome, creería que estás enamorado de Kohaku y no de Ruri –se burló, quitando una de las placas del mecha para comenzar a revisar el cableado.
– ¡Kohaku solo es mi amiga! –grito Chrome.
– ¿Entonces estás enamorado de mí? –un escalofrió los recorrió a ambos. –Mierda, una imagen innecesaria.
– ¡Tú fuiste quien lo dijo! –se quejó, cerrando su computadora. –Y antes de que quieras agregar otra imagen espeluznante en mi mente, iré con Chelsea.
Senku se burló ante la imagen de Chrome huyendo de él, pisoteando fuerte hacia la oficina de Chelsea y con la laptop bajo el brazo. Quiso disfrutar más de eso, más la vibración en su bolsillo llamo su atención.
– ¿Tardaras mucho en llegar? –leyó, fue un mensaje de Kohaku que solo pudo indicar una cosa, y hacer que una sonrisa socarrona tirara de sus labios.
Ocho años de relación le habían enseñado muchas cosas, como que Kohaku era una mujer directa, que no se andaba con rodeos para decir lo que pensaba y lo que quería; sin embargo, desde hacía cuatro años, Kohaku había comenzado a desarrollar una especie de dialecto, donde las cosas que decía no eran exactamente las que tenía pensadas. Un ejemplo de eso: esa simple pregunta.
Cualquiera que leyera los mensajes, creería que se trataba de su linda novia preocupada por su hora de llegada, Senku, que se había dedicado a descifrar esos mensajes, supo que ella no estaba genuinamente interesada sobre sí él se quedaría en el laboratorio, sino, que ella quería saber de cuánto tiempo dispondría para salir con cualquiera que fuera el idiota en turno.
Que leona tan transparente, pensó, mientras presionaba el icono de llamada y esperaba a que ella contestara, ella tardo dos timbres más de lo normal para contestar, probablemente se estaba cambiando de ropa y estaba revisando sí llevaba todo en su bolso.
–No creo llegar hoy –aseguró, con un suspiro de cansancio al final de la frase. –Xeno vino de improviso al laboratorio y aprovecharemos que Chrome está aquí –agregó, su mentira pareció creíble con el tono aburrido y cansado de sus palabras.
–Ordenaré algo para cenar –informó ella, con ese algo en sus palabras que le confirmo que ella mentía.
–Claro, no te preocupes, te mandaré un mensaje cuando salga –aceptó, concentrándose en revisar la tarjeta de memoria del Mecha.
–Bien.
Cualquier hombre, en su posición y con su conocimiento de la situación, probablemente llamaría para cuestionar a su prometida sobre sus actividades, o para frustrar su plan de engañarlo, pero Senku había aceptado la situación y, honestamente, carecía de interés por detener a Kohaku de acostarse con alguien; además, le fue más divertida la idea de hacerla sentir culpable con su actuación del novio inconsciente de su infidelidad, sumado a saber que la marca que le había hecho la última vez que se acostaron aún continuaba a en su piel, como un recuerdo de que la había tenido recientemente.
Las horas ocupado en el Mecha fueron silenciosas, con algunos chicos entrando a su laboratorio para preguntar sobre algún proyecto, o el tecleo cuando compilo algún código, pero además de eso nada lo interrumpió, hasta que Chrome entro, con una mochila en mano.
– ¿No irás a casa con la gorila? –preguntó, quitándose la bata y caminando hasta él.
–Tal vez más tarde, quiero terminar de revisar la programación, y sí es posible, hacer una prueba más –murmuró, revisando una de las tarjetas que estaba seguro, se habían quemado en la última prueba.
–Suena a que quieres posponer lo más que se pueda encontrarte con Kohaku para no decirle sobre nuestra nueva adquisición en el laboratorio –bromeo Chelsea, entrando al laboratorio.
–Diez billones de puntos para ti –bromeó, con su humor intento aun con los últimos acontecimientos en su día.
–Conociendo a Kohaku, te aconsejaría decírselo esta noche, sí se entera por su cuenta, te aseguro que te romperá algún hueso –sugirió Chrome, echándose la mochila al hombro.
–Eso en el mejor de los casos –agregó Chelsea, caminado a la salida, –dispuesta a irse a casa,
–Podemos esperarte y dejarte frente a tu edificio –propuso el castaño.
–Quiero tener mi integridad la mayor –bromeó.
–Bien, solo no te esfuerces demasiado, no queremos que Luna nos sermonee por dejarte colapsar por fatiga.
Senku asintió, viendo a sus amigos salir del laboratorio, prefería mantener su mente ocupada solucionando las fallas de Mecha Senku, que dejar que los pensamientos pesimistas, que habían comenzado a anidarse en su mente desde hacía cuatro años, hicieran eco en el silencio de su departamento.
Notas de la autora:
1.- Dije que intentaría no tardar tanto con la actualización de este capítulo, y de nuevo, ya lo tenía desde hace un tiempo pero no había tenido tiempo para revisar este capítulo y para publicar, aun así, espero no haber tardado tanto y que disfrutaran de este capítulo.
2.- Agradezco a quienes leen y un poquito más a quienes dejan reviews, especialmente a las personitas que dejan largos comentarios, no soy mucho de responder ya que soy un poco tímida, pero esta vez lo hare porque de verdad me hicieron muy feliz:
CGadel, ¿será Stanley el amante de Kohaku? me sorprendió esa suposición, y pues no negare ni confirmare nada, porque eso lo revelare el próximo capitulo, tal vez, aunque me agrada esa suposición.
Yoari Dank, que bueno que te guste la historia, a mí me pone triste escribir todo esto, pero también me gusta intentar cosa diferentes, y bueno, al menos sé que no soy la única que se alegra de que Kohaku le dé una lección a Senku con ese chico misterioso, que pronto ya no será tan misterioso.
VignetteApril, ojala pudiera prometerte que no vas a sufrir más leyendo estos capítulos, pero sería una mentira, pero al menos puedo prometerte que no matare a alguien, creo.
Mumi Evans Elric, para comenzar, agradezco todos los lindo reviews que dejas, leerte siempre es tan grato para mí, me haces saber siempre que al menos he logrado que la gente empatice con las situaciones, ojala fuera situaciones más gratas entre este par, sé que he hecho sufrir mucho a Kohaku y a Senku desde el inicio, y con ellos a quienes leen, en especial con la situación de los amantes, que bueno, aunque en algún momento pensé en hacer de Luna la amante de Senku, amo a esa chica demasiado como para hacer que sea rival de Kohaku, en mi mente, ellas dos pueden ser buenas amigas, por muy diferentes que sean, y ni que decir de Chelsea, a ella no la veo capaz de meterse en relaciones; ahora, el amante de Kohaku, ya tengo definido qué hacer con él, y quien será, pero no quiero adelantar nada, aun así, espero este capítulo de haya gustado, y me gustaría leer un poco más de esas teorías que tienes sobre la historia. Y sin más, agradezco tus buenos deseos, espero poder poner en orden las cosas de la escuela para no demorar tanto en las actualizaciones, igual cuídate y toma agüita.
Cojulieth31, Short but with a very good question, who will our cute Kohaku meet?
JustNita, Wow, ¿Qué pudo decir de tu comentario? Ame cada idea que pusiste en esa teoría, dios, me diste ideas para algunas cosas, ya tengo el final de esta historia planeado desde que escribí el segundo capítulo, pero wow, me tenías con mucho suspenso mientras leía lo que escribiste, me encantaría ver eso que escribiste como un final alterno, ¡muy buena idea!
Guest, Obrigado, espero ler mais comentários seus.
arual17, sé que es muy triste leer esta situación, pero les puedo prometer que las cosas irán mejorando, bueno, al menos yo lo vería como eso.
No sé sí les guste que siga contestando los comentarios, igual a mí me encantaría hacerlo, porque de verdad me hacen muy feliz, y bueno, espero que sigan comentando, y que sí tienen teorías me las hagan saber, así como las preguntas que sé surgirán, porque estoy dejando muchas cosas al aire, ¿les gustaría que narrara más del pasado de la relación entre Kohaku y Senku? ¿Qué cosas?
3.- Personajes de Inagaki y Boichi, historia mía, sin más me despido, cuídense y sayonara.
