Descargo de responsabilidad: Dr. Stone es de Riichiro Inagaki y del ilustrador Boichi. Yo solo estoy usando a sus personajes para mi descarga emocional.

El título y parte de la historia ha sido inspirada de la canción del mismo nombre: Like a Stone de Audioslave.


Like a Stone.

Capítulo 11: Rey.


Los aldeanos miraban como su señor dibujaba por quinta vez el plano de su nuevo invento y por quinta vez mientras arrugaba el ceño también arrugaba el papel y lo tiraba a un pequeño montículo de pergaminos que había sufrido el mismo destino. Cuando el príncipe se mostraba de mal humor era preferible no acercarse, a excepción de que fueras Gen y te gustará hacer enojar más al joven monarca como justo estaba por suceder.

-Qué cara tan fea tiene mi señor, con razón tus propios hombres te huyen- y haciendo un ademán dramático señalo a todos los aldeanos que se encontraban dispersos alrededor de Senku sin llegar a acercarse a él.

Senku les dio una mirada de reojo y bufó más molesto porque no podía disimular su mal humor.

-Pueden retirarse por hoy- los despidió Gen. Y los hombres al ver que el peliblanco no discutía a esa orden de su consejero decidieron irse.

-Tú sabes que no fue mi culpa- decidió hablar el príncipe después de su silencio.

-Claro que tienes culpa, Senku. Has dejado que Luna haga y deshaga a sus anchas porque en un primer momento fue lo menos problemático para ti. Pero ahora estas comprometido con otra mujer que no es ella y tú no le has puesto freno a esa actitud suya.

-Luna es una mujer adulta con sentido común, no debería por qué poner freno.

-Luna esta enamorada de ti, ella aún espera su final feliz… Aquí el problema no es Luna. Eres tú, príncipe.

Senku medito las palabras de Gen, su consejero tenía razón. Lo único que había estado haciendo desde que llego al castillo fue evadir esa plática. Luna nunca había sido discreta en cuanto a sus sentimientos y solía proclamar su idea de casarse con Senku a los cuatro vientos cuando eran niños. A medida que fue creciendo y aprendió los modales de la realeza dejo de ser tan impulsiva y era mucho mas recatada en público. Sin embargo, siempre era notorio la cercanía que mantenía con él. Los roces de sus nudillos cuando se encontraban parados uno al lado del otro, las miradas largas, la forma en que se sonrojaba cuando Senku la mencionaba en público o la forma en la que apretaba su cuerpo al suyo cuando bailaban en pareja para alguna fiesta del castillo. Pero por alguna extraña razón no podía verla como algo más. Y no es que fuera una escoria como Kohaku lo había llamado el día anterior; simplemente nunca se había puesto a meditar que algún día debería que casarse realmente.

Lo que había ocurrido el día anterior era digno para el drama de los artistas ambulantes que ponían su teatro en la plaza del reino. Después de una reunión con su padre y sus hombres sobre lo que estaba ocurriendo fuera del reino con el Rey Barbaro, Tsukasa. Luna había esperado a que todos salieran e interceptándolo en el pasillo le pidió unos momentos a solas para platicar.

Senku sabiendo que no podía poner excusa, acepto y la hizo adentrarse en uno de los salones libres del castillo. Luna no había dudado en dejar en claro que no estaba de acuerdo con aquello, que sí se había comportado los primeros días era porque Senku y su prometida había sido el centro de atención y no podía armar un escándalo que manchará el nombre de su familia, pero…

-Senku yo he estado enamorada de ti desde que te conozco y pensé todos estos años que tú y yo terminaríamos juntos, que nuestras familias se unirían… No entiendo la decisión de tu padre de dejarle el trono, el lugar de tu madre, a una desconocida. Si yo estuviera en su lugar, el pueblo no estaría dividido entre los que la aceptan y los que no.

-Luna, creo que no es apropiado hacer esos comentarios.

-¿Cuáles comentarios, Senku? Qué la mitad del pueblo no esta de acuerdo con su compromiso, que algunos lores le han dado la espalda al rey y que eso podría afectarlo si una guerra se desata. Que nuestros campesinos han estado trabajando el doble por alimentar la boca de un reino en desgracia.

Y antes de que pudiera regañar a Luna por aquellas palabras cierta rubia curiosa había salido con el corazón palpitándole a mil por horas sin que la pareja se diera cuenta.

Senku se dio cuenta horas después por boca de Taiju que Yuzuriha le había comentado indignada lo que Kohaku había escuchado.

-Kohaku la llama Tu Amante… Y no solo es eso Senku, ella quiere hablar con tu padre para romper su compromiso. Si Lady Yuzuriha no la hubiera detenido lo habría hecho en ese mismo momento.

-Que lo intente, no es como si mi padre aceptará romper el compromiso así por así.

-Senku, creo que no estás siendo empático con la princesa.

-Yo no dije nada hiriente, quién lo hizo fue Luna.

-Pero quién debe aclarar las cosas eres tú. Tú eres su prometido y eres el que tiene un deber con ella. Lady Luna no.

Senku lo miró con los ojos desmesurados ¿En que momento Taiju había madurado tanto?

...

Kohaku se encuentran en su habitación, Yuzuriha le había llevado algunas uvas ya que apenas había tocado la comida del desayuno y la falta de sueño se hacían notar como ojeras bajo sus hermosos ojos aguamarina. Se preguntaba si sería mejor si no hubiera sido curiosa el día de ayer, si en vez de escabullirse a escuchar la plática de su prometido con esa mujer hubiera seguido su camino a su habitación. Cuanto dolor y enojo se hubiera evitado.

Pero lo que más le dolió fue pensar que Senku en ningún momento rebatió las palabras de la rubia. No es que esperará que defendiera su compromiso o que confesará que sintió algo por ella…

O quizás después de todo si lo esperaba.

No se imaginaba convivir toda su vida con él y menos con su amante rondando el castillo como mejor le placía.

Había escrito una carta a su hermana buscando consejo y esperaba recibir una respuesta pronto. Por ahora solo ignoraría a Senku; además, solo faltaban cuatro días para su boda.

Cuatro días y le pertenecería a un hombre que no la amaba.


-Desde ayer te he visto un poco triste Kohaku. ¿Ha pasado algo? - le pregunto el rey a la princesa. -Sabes que puedes pedir lo que quieras y se te será concedido.

Aquellas palabras del rey le encendieron un foco a la rubia.

-¿Cualquier cosa? - Kohaku pronuncio aquella pregunta con una sonrisa socarrona.

Senku que se encontraba frente a la rubia estuvo a punto de dejar caer la cucharada de sopa por la sorpresa. ¿Su prometida sería capaz de pedir el fin de su compromiso durante la cena? Y mirando de reojo a Gen, le ordeno que interviniera, pero Gen siendo Gen intervino como mejor lo hacía.

-Oh si, Princesita, usted pida y se le concederá… ¿Pero que podría desear una noble, una futura reina de este lugar, que podríamos concederle?

-Creo que tú ya lo sabes, Lord Asagiri.

-¿Yoooo? - Gen se mostró sorprendido. Y mirando de reojo al rey, trago grueso. ¿Cómo podría explicar que él ya sabía que Kohaku deseaba romper el compromiso? Byakuya podía ser un rey muy bonachón pero cuando se enojaba podía ser un tirano si lo deseaba.

-Oh si, recuerdo haber expresado mi deseo el primer día que nos conocimos- y Gen y Senku se dieron una mirada tratando de buscar respuestas en el otro.

-¿De veras? Mis disculpas princesa por no recordarlo pero qué es lo que desea…

-Quiero una pelea de esgrima con el General Oki, y no solo eso… he escuchado que Lord Ukyo es muy bueno con el arco y me gustaría aprender arquería, así que abusando de sus influencias mi rey, me gustaría que convenza a Lord Ukyo para que me de unas clases privadas.

-Wow, Kohaku… JAJAJAJAJA- dejo salir una risotada el peliblanco mayor -realmente no me esperaba dicha petición. No eres una lady usual, aunque creo que para esa petición mi hijo sería el más acertado, después de todo son los hombres que están bajo su mando.

Y todos dirigieron la mirada a Senku, con excepción de Kohaku que mantenía su mirada fija en el rey.

-Yo podría haberte complacido con un vestido de diamantes para tu boda, unos sarcillos de ámbar o comprarte una capa de piel de león para el invierno que está más próximo.

-Lo siento mi rey, quizás a Lady Luna le gustaría sus ofrecimientos- y esta vez el comentario de Kohaku fue tan sorprendente que Senku no pudo evitar ahogarse con el bocado que llevo a su boca.

Gen se encontró extasiado por lo mordaz que podría llegar a ser Kohaku si se lo proponía que no pudo dejar de sentir un poco de celos por su amigo. Senku se había ganado una mujer muy interesante.

-En efecto, creo que Lady Luna no hubiera dudado en aceptar todos esos regalos- le siguió el juego a Kohaku, tratando de sonar lo más casual que pudiera. -Y creo que Senku no podrá negarle nada a su prometida.

Y de nuevo todas las miradas se dirigieron a Senku, incluida la de Kohaku.

-Mhp, hablaré con Taiju y Ukyo. Aunque no creo que sean fáciles de convencer.

-No es de convencerlos mi lord, es de hacer una orden.

...

-Kohaku… - le llamo Yuzuriha. - ¿Qué te dijo Lady Turquoise sobre actos que no fueron de una dama?

-¡Oh, vamos Yuzuriha! Sé que tú también estas emocionada porque por fin podrás confeccionarme una armadura.

La castaña se ruborizo de sobremanera. Aquello era verdad, su parte creativa estaba encantada de poder confeccionar algo nuevo para Kohaku.

...

-¿Qué la princesa quiere qué?

-Si, Kohaku quiere clases de arquería contigo y ha pedido un combate de esgrima con Taiju.

-Entiendo lo de la arquería, ¿pero un combate con tu mejor peleador?

-La Leona así es… no es de sorprenderse.

-¿Parece que la conoces bien, querido Senku? - aquello se lo dijo Ryusui dándole un codazo en las costillas a su príncipe.

-Kohaku es una princesa que sabe defenderse sola y es muy independiente, en su reino ella era la que se encargaba de parte del ejercito de su padre. No es ninguna mujer débil.

-Ahora lo entiendo todo… - chasqueo los dedos el rubio mayor.

-¿A qué te refieres?

-Ya que Senku es un debilucho que lo que mejor que se le da es pensar, el rey Byakuya tenía que casarlo con una mujer que libre las batallas del reino.

-Cállate, Marinero.

Y los amigos de Senku no disimular su risa.


Los tres días siguientes había pasado volando para Kohaku que se encontraron enredada en aquel vestido de bodas. Era un vestido hermoso, color blanco marfil, adornado con piedras de color blanco que Yuzuriha había recogido del Stone River y luciendo la corona que Senku le había colocado el primer día del lugar.

Kohaku se veía tan angelical con aquel vestido que muchas mujeres suspiraban soñadoramente y algunos hombres jóvenes se sonrojaron a su paso. Las calles desde el castillo hasta el lugar donde se casaría estaban tapizadas completamente de pétalos de rosas blancas y rojas.

Pureza y pasión.

Kohaku tampoco pudo evitar sonrojarse. Si nada lo evitaba, este día también sería su noche de bodas. Se sintió molesta porque nada era como lo había soñado.

No era el hombre, no era su reino… simplemente aquella no era su boda.

Esa era la boda de Lady Luna y ella era su usurpadora.

Había querido dejar de lado aquellos pensamientos pero eran inevitables. Miro hacia atrás y encontrándose con los ojos cafés de Yuzuriha supo que no podía salir huyendo de ahí y dejarla sola. Sabía que no podía ser egoísta y dejar sin la ayuda a su pueblo, qué pensaría su su padre o qué sería de su hermana si volvía a su hogar de esa forma.

Inspirando profundo evito que las lágrimas se acumularan en sus ojos y se adentró al gran salón.

...

Por su parte Senku, miraba la cantidad de personas que salían y entraban al salón. Había personas de todo el reino y de todos los reinos y aquello le dio mala espina. Sabía que su padre había doblado el número de hombres que cuidarían las diferentes entradas fronterizas y que patrullarían las calles del castillo pero aquel numero de personas era exagerado, no se podría supervisar a todos.

-Vamos Senku, es el día de tu boda… ¿Qué podría salir mal? - pregunto Ryusuii.

Todo, pensó Senku.

Pero cuando vio a Kohaku y se hizo un silencio general en el bullicio que segundos antes había, a Senku se le seco la boca y un escalofrío recorrió su cuerpo.

Su prometida se veía hermosa, la forma en que el vestido besaba sus curvas, el halo blanco que parecía cubrirla fruto de la reflexión de los rayos del sol chocando con las joyas y la corona de cuarzo hacían una perfecta combinación y sería aun mejor cuando colocará la corona de su madre sobre su cabeza.

Y aquel pensamiento fue como un balde de agua fría para el futuro rey.

¿A cuántas mujeres las había encontrado dignas de aquello?

A nadie, ni siquiera a la propia Luna.

Senku desde la muerte de su madre se había negado a que alguien más ocupará su lugar. Si su padre se hubiera casado por segunda vez no podría saber la forma en la que reaccionaría pero para él había sido difícil verse con una mujer que mereciera ocupar su lugar. Y quizás esa había sido la razón de que nunca se le viera cortejando a nadie.

Senku había estado con tres o cuatro mujeres a lo largo de su vida, y ni siquiera recordaba bien porque el alcohol había nublado su buen juicio; apenas recordaba la cara de alguna de ellas y qué decir de sus nombres.

Pero Kohaku había sido diferente, solía recordarle a su madre y su corazón parecía no caber en su pecho cuando sucedía. Pero había algo más… la necesidad de acercarse a ella, de colocar su mano en su esbelta cintura o la molestia que le generaba cuando alguien más la veía con ojos deseosos como había sucedido con Ryusuii o con aquel conde en el reino de piedra.

Pero desde ahora sería suya.

¿Suya? ¿ Eso sería lo correcto?

Kohaku era un alma libre ¿cómo podría pertenecerle a alguien?

Senku nunca se había metido en un lío de pensamientos como ese día y si no hubiera sido por su padre que repitió su pregunta no habría logrado salir de aquel monologo mental.

-Príncipe Senku, hijo, ¿Aceptas a la Princesa Kohaku como tu esposa?

Todo el mundo parecía retener la respiración esperando la respuesta del príncipe para soltar un suspiro o una lamentación, y ambas cosas podrían suceder independiente de su respuesta.

-Acepto a Lady Kohaku, princesa del reino de las flores como mi esposa.

Su padre sonrió.

-¿Y tú Princesa Kohaku, aceptas a mi hijo, futuro rey de piedra, como tu esposo?

Kohaku dio una larga mirada a Senku y miró de reojo al publico e inspirando una buena cantidad de aire respondió.

-Lo acepto hoy y siempre.

-Puedes besar a la novia, hijo mío.

Kohaku desvió la mirada de Senku y gemido de sorpresa escapo de sus labios cuando su esposo tomo su rostro y cerrando los ojos por inercia espero que Senku uniera sus labios.

Pero aquello no sucedió y Senku poso sus labios en la frente de su prometida. Algunas mujeres suspiraron de ternura ante aquella acción y tomando como una acción nada rara viniendo del príncipe a quién se le conocía por ser alguien muy adusto y frío, los aplausos retumbaron en el salón y la comilona no se hizo esperar.

Los sirvientes se adentraron con los aplausos como si aquello había sido la señal que esperaban y dispusieron manjares de todo tipo a los invitados.

Kohaku por su parte se sintió decepcionada y ofendida. No es que esperará con deseo aquel beso pero tenía que admitir que le generaba un poco de curiosidad.

Después de todo ella nunca había besado a alguien.

¿Senku nunca la besaría?

Por Dios, él sería el único hombre en su vida. Tendría que besarla alguna vez ¿O no?

...

El anochecer había llegado más rápido de lo que había sentido y su cuerpo se sintió pesado. Era la celebración más larga a la que había asistido y eso que dentro de las costumbres de su reino había celebraciones que duraban hasta tres días sin parar.

El alcohol había hecho de las suyas y se sintió un poco mareado. Kohaku se veía bastante sonrojada por el mismo líquido y eso que cada vez que algún invitado les ofrecía una bebida para brindar solía colocar la mitad del vaso de su prometida en su copa evitando que la princesa tomará de más.

Y quizás el alcohol había sido una forma simple de quitar la tensión entre ellos, ya que al inicio de la velada la distancia que mantenían era muy sospechosa pero a medida que la bebida iba haciendo sus efectos Kohaku lo había buscado, al principio para sostenerse por un mareo que la desestabilizo y después su mano no se había separado de su brazo.

-Principe, príncipe… - Uno de los guardias capto su atención, se veía preocupado y sudoroso.

-¿Qué pasa Yoshoa?

-Podría acompañarnos por favor. Necesitamos hablar algo con usted.

-Esta es la celebración de Senku y su mujer, el rey dijo que cualquier problema se comunicarán directamente con él.

El guardia le dio una larga mirada a Gen y luego a Senku y apretando su mandíbula susurro lo más discretamente posible.

-Ese es el problema, Mi Lord… N-no podemos encontrar a su padre.

-¿C-como que no lo pueden encontrar? - las palabras calmas del príncipe contrastaban con el temblor que se evidenciaba en el vino de su copa.

-Por favor acompáñenos al interior del castillo.

-No te preocupes Senku, yo me encargaré por el momento.

Y Senku asintió a su consejero.

-Ven, Kohaku- la jalo para que lo siguiera.

-Senku, debemos hacer algo- y Kohaku deslizando sus dedos por el brazo de su prometido entrelazo sus dedos con los suyos.

Instantáneamente Senku apretó su agarre.

-Por ahora es necesario saber qué esta sucediendo.

-BUENO SEÑORES, ESPERO QUE LA CELEBRACIÓN HAYA SIDO DIGNA DE TAN ALTA CASTA… - Y tan borrachos que estaban que apenas se dieron cuenta de la salida de los festejados.

...

-Simplemente desapareció Mi Lord, lo hemos buscado por la mayor parte del castillo… Hasta lo están buscando en las catacumbas y sus… salidas secretas- lo último lo menciono en un susurro mientras dirigía su mirada a la princesa. Senku dándose cuenta de aquello estuvo a punto de acertarle un puñetazo al guardia si no hubiera sido por Taiju quién tomo la palabra.

-Senku, esto lo podremos mantener en secreto por esta noche ya que la mayor parte de nuestra gente y de los invitados de los demás reinos están demasiado borrachos, pero si no logramos encontrarlo para mañana…

¿Mañana? Tenía que encontrarlo hoy mismo, gritó su subconsciente.

-Tendrá que ocupar el puesto de su padre, mi señor.

Senku apenas lograba dar quién era el que tomaba la palabra.

-Creo que es demasiado pronto para hablar sobre ello, Lord Tindal- le amonesto Kohaku.

Senku dirigió su mirada aturdida a su esposa.

-Hasta mañana se tomará una decisión dependiendo de lo que ocurra. Pueden retirarse… Excepto tu Yoshoa- el príncipe señalo a su subordinado.

Y todos lo hicieron una excepción de Kohaku, quién se mantuvo a su lado sin moverse ni un milímetro.

-Tú también puedes retirarte Kohaku- y Senku retiró su agarre.

-Pero Senku...

-Debes descansar, mañana será un día largo. Si hoy lo ha sido, mañana será más… - y la mirada perdida que vio Kohaku en los ojos de su prometido le quebró el corazón y tratando de no generar más problemas hizo lo que él ordeno.

-¿Quiere hablar algo más conmigo, mi señor? - pregunto el hombre al ver como la puerta se cerraba por detrás de la rubia.

-La próxima vez que vea que dudas sobre decir algo porque mi esposa y que también es tu futura reina esta en el salón, prometo que te meteré a las mazmorras como castigo y hazle saber a todos los demás que esa es una orden.

Y dicho aquello se retiro del salón dejando al guardia sorprendido por las palabras.

...

La búsqueda fue intensa, y poco antes del amanecer se logro dar con un pedazo de la corona del rey en el límite de la única salida oculta real que tenía el castillo.

-Pero como es posible que nuestros atacantes conocieran de esas salidas y sus rutas. Esas salidas están diseñadas para que las personas que las ocupen encuentren una pared al final del camino y les cueste horas y horas de intentos fallidos encontrar la ruta verdadera. Tuvimos que haberlos encontrados antes de siquiera ellos estuvieran cerca de encontrar la salida verdadera.

-Es lógico, mi padre los llevo hasta ahí.

Todos miraron a Senku instantáneamente.

-Pero que significa eso…

-Que el viejo sabía que esto podía suceder y se dio como moneda de intercambio hacia nuestros atacantes.

-Entonces el rey…

-Esta vivo, pero nos quieren hacer creer que podría estar muerto y podrán ocuparlo como moneda de intercambio si algo les sale mal.

-¿Y qué procede ahora? - pregunto uno de los presentes.

-El ascenso al trono.

Y ante aquellas palabras del consejero de Senku, todos realizaron una reverencia y quedaron arrodillados mostrando que estaban de acuerdo con la idea y que proclamaban de aquella forma su lealtad al trono.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

-¡QUE VIVA EL REY SENKU!


Dios mio, me costo escribir esta capítulo. Byauya es un padre ejemplar. Me encanta tanto, se merece todo lo bueno :s
Espero que les guste. Nos vemos :D