Cap 9.- Matando al gato del fucker Schrödinger
—Mono Dib, al habla el poderoso ¡Zim! Llamada de control para informar si la hembra Gaz recuperó su estado consciente—Gaz no podía ver la imagen, el holograma estaba en modo privado, pero las enormes gafas de su hermano casi le daban una imagen de Zim.
—Ehh…sí, parece que está mostrando signos de despertar pronto—así sea a su hermana, su padre o un extraterrestre Dib era pésimo mintiendo.
— ¿¡Mientes!?
— ¡Cállate! ¿¡Cuantas veces tengo que decirte que tus gritos son molestos!?
—Pero los gritos no pueden oírse en el espacio (referencia)—mostró el lugar en el que estaba. Al parecer trataba de tomar una buena foto de Saturno desde el techo de su nuevo volido espacial.
— ¿Qué demonios haces allá arriba?
—Cuando Gaz despierte no podrá viajar, Zim le está haciendo las mejores fotos que una cámara humana y apestosa puede hacer. ¿Cuándo despertará? Zim quiere mostrarle que no tendrá que ocuparse ¡de nada!
— ¡TACOS PARA MI CHICA! —escucharon a GIR, este trató de subirse sobre Zim para aparecer también en foco y con cerogravedad en el espacio, perdieron fricción al techo de la nave, empezaron a flotar en círculos.
—Bueno…supongo que dejaré que continúes con lo que haces.
— ¡Envía un mensaje a Zim en cuanto muestre verdaderas muestras de despertar!
—Sí, claro, adiós y cuidado con esa roca espacial.
— ¿Cuál roca espac…? ¡auch! —aquí Dib cortó la llamada. Miró de nueva cuenta a su hermana, veía un punto fijo trabajando en la arruguilla en el medio de sus cejas, seguramente estaría pensando en lo que acababa de pedirle hace menos de un segundo— ¿Gaz? ¿Estás allí?
— ¿Lo que dijiste era sincero?
— ¿Sobre ayudarte? —suspiró— Sí, Gaz, te ayudaré. Sólo quiero que me prometas algo.
— ¿Qué cosa? —alzó una ceja.
—Que podré diseccionarlo si te rompe el corazón—Gaz lo golpeó en el hombro, Dib vio una pequeña sonrisa en su rostro. Miró con un poco de angustia a su hermana, si había algo que lo asustara más que ella molesta, era verla completamente ilusionada. Ya eran muchas los instantes en que veía esa ilusión romperse bajo su propio peso. Suspiró, ahora que recordaba las desilusiones— Oye, ¿qué tal si vamos a ver la carta? No la he abierto.
Gaz abrió mucho los ojos. Tomó a su hermano del brazo y lo jaló de vuelta al salón principal. Dib frunció las cejas. No había nada que hacer, a cien por cien conocía lo que vendría en esa carta. Ambos se sentaron, él tomó el control remoto para prender la pantalla y la imagen proyectada era la carta de su madre siendo leída por la voz computarizada materna. Dib estaba seguro que su madre ya tendría la voz muy cambiada; el saludo inicial era el mismo de siempre, cómo se encontraban ellos, si su padre aún les cuidaba, qué tal iba la escuela, los extrañaba etc. A lo que le seguía lo parecido a un reporte detallado de sus investigaciones y como estas habían superado a las de su padre. Mucho texto, texto y texto. Cuando su madre enviaba cartas se tomaba la molestia de identificar las preguntas que ellos le hacían en el correo anterior. Por lo que allí venía el cambio en el rostro de Gaz: Y no corazones, aún no puedo ir, me siguen reteniendo el pasaporte en la frontera. Pero no te preocupes, Gaz, estaré allí cuando termines el último curso. Los quiero a ambos, cuídense y Dib, no pongas chicle en el cabello de tu hermanita.
Y con esa nueva promesa y amonestación innecesaria miró de vuelta a su hermana. Perdió poco a poco la sonrisa con la que se sentó en el sofá dejando sólo una mueca de resignación. Se levantó para apagar la televisión.
Todo el dinero que el profesor le daba de mesada trataba de ahorrarlo al completo, siendo un adolescente una de las cosas que más quería era comprar un auto. Zim, al enterarse de sus deseos, utilizó todos los recursos de inteligencia que no aplicó para su propio disfraz en un holograma para su nave, dando la impresión que traía un auto distinto cada semana. Claro que toda su idea de presumir terminó con su nave en el pabellón, con Dib perdiendo la mitad de sus ahorros para sacarla y un castigo de parte del profesor Membrana para ambos. Más aún quedaba un poco de dinero en su cuenta bancaria. Acarició su trasero, sintiendo la billetera y para sí un "qué diablos".
—Tengo antojo de una buena pizza con doble queso ¿me acompañas? —ella lo miró con su típica cara seria, lo inspecciono y le indicó con la mirada una mancha en su camiseta. Él se rio, se quitó la playera con el logo de un fantasma con un signo de bloqueo (referencia) y se la tiró en la cara a su hermana. Salió corriendo escaleras arriba junto con la promesa de muerte tipo masacre en Texas con todo y motosierra.
Llegaron pocos minutos después, Gaz era quien manejaba, el profesor Membrana jamás le permitiría a Dib manejar su precioso Mercedes modificado. Nunca, a su hijo mayor, el que no ha tenido una sola queja de la escuela por pelearse o romper una bandeja de metal contra la cabeza de un estudiante, el mismo que jamás llegó a casa escoltado por policías. Pero claro, un chico desquiciado que alucinaba con extraterrestres nunca sería confiable para usar un vehículo. Dib odiaba a los conspiranoicos que gritaban que los autos eran producto de larvas en el cerebro de las personas que crearon los motores de combustión interna, su padre sólo tuvo que mirarlos para decidir que Dib no tocaría a su bebé de 500 caballos de fuerza.
―Odio las malditas franquicia de donimo´s, ¿no podían escoger otra calle para poner su chiquero de engorda? ―Gaz miró con mala cara aquella pizzería de logotipo rojo y azul de una ficha cuadrada de parchís, estaba ubicada al otro lado de la calle, justo en frente del cerdo de la pizza en la esquina opuesta, la personificación de los rivales a la espera del ataque contrario. Aparcó en un cajón del estacionamiento y entraron luego de una última mirada a la pizzería rival.
―No tienen la culpa que la mayoría de las personas prefieran esperar 10 minutos extra por una pizza que sabe mejor y no cuesta tanto como las del cerdo de la pizza. No digamos que no tienen tantas demandas por daño a la salud como la tiene este lugar―en realidad el lugar entero se veía muy abandonado. Era el bando perdedor de aquella gran batalla de titanes.
―Lo que ocurrió con la chica con hepatitis fue un accidente que puede suceder en cualquier establecimiento―tomaron asiento en una de las pocas mesas que no parecían haber sido usadas recientemente por una familia de cerdos que trajeron a sus humanos mascota de paseo.
―Por supuesto, porque todos los establecimientos de comida rápida tienen una cláusula que permite a sus empleados darse baños de salsa cuando son roseados por un zorrillo en el estacionamiento―dijo con tono sarcástico.
― ¡Oye, el cerdo de la pizza piensa en sus empleados y su bienestar! ―golpeó la mesa.
―El cerdo de la pizza se alegra que ignoren las demandas del sector salud y estén aquí de visita. ¿Puedo tomar su orden? ―un adolescente de piel gris y numerosos granos en toda la cara, cuello, tras las orejas, casi toda su piel tenía granos purulentos; Dib se quedó mirando uno de estos por demasiado tiempo, el peso de su mirada lo hizo reventar y manchar sus lentes.
― ¡Ahhh, quítamelo, quítamelo! ―huyó al baño de hombres.
―Vamos a querer una pizza de quíntuple queso, con aderezo especial, carnes frías, sin aceitunas y sin relleno sorpresa en las orillas. Oh y dos cacacola.
―Y dos bebidas, lo tengo―el adolescente escribió pizza grande y refresco en la pequeña libreta y se fue.
Gaz se quedó con la vista prendida del ventanal que daba a la calle. ¿Por qué se molestaba? Existía mucho más allá fuera que Zim y su incapacidad de entender las emociones de difícil trato que le tenía. Para que él comprendiera una ínfima parte tendría que explicárselo palabra por palabra, letra a letra como si fuesen martillazos tratando de penetrar a un cráneo tan denso y abovedado que estaría obligada a traer maquinaria poco más pesada. ¿Y todo para qué? ¿Para que no llegaran a nada? ¿Para que sus intentos fueran infructíferos tal como lo fueron los de su padre con su madre?
Una cara asquerosa apareció reflejada en el ventanal. Al voltear sintió en la nariz un tacto seboso que la erizó de mala manera. Esa forma en que el cuerpo se eriza cuando la piel toca carne cruda con demasiada grasa o en caso de las mujeres y uno que otro metalero, saber que tiene que destapar la coladera de la regadera para sacar los cabellos allí atorados junto con algún tipo de mescolanza verde desagradable, todo a piel desnuda.
― ¡Gaz, qué agradable coincidencia! ¡Tú y yo en el mismo punto de la ciudad! Es como si estuviéramos destinados a encontrarnos―esto último lo dijo con las manos entrelazadas y puestas con añoranza contra su mejilla. Gaz abrió uno de sus ojos haciéndose atrás, guardando distancia entre ella y ese tonto adolescente "amigo" suyo.
―Ghh ¿acaso no aprendiste nada? Lávate la cara, estúpido. Eres asqueroso.
―Oh vamos Gazee, un poco más de amabilidad te vendría bien, pensaba que esas clases extra de actuación te habían ayudado ¡Oh! Te presentaré a mi primo ¡primo, por aquí! ―alzó un brazo llamando a alguien que se encontraba al otro lado del establecimiento. Un hedor proveniente de la su axila mojada hizo que Gaz tuviera arcadas. Sujetó la muñeca de Iggyns, ambas pieles tenían temperaturas similares, más frías que lo normal en un día veraniego como aquel.
― ¡No me interesa conocer a tu primo, que seguramente es igual de estúpido que…! Que…oh demonios.
― ¿Qué pasa, Iggyns? ―se acercó un hombre larguirucho, su cabello era oscuro peinado en picos, traía cadenas amarradas a la zona de las caderas de sus pantalones y la camiseta manga larga típica de un emo desesperadamente estoico por atención, de líneas negras y rojas.
―Gaz, te presento a mi primo, Tommy, acaba de regresar de un internado de educación especial.
― ¿Gaz? ¿Gazzelene? ¿No eres la niña del vecindario hija del profesor Membrana? Vaya, has crecido mucho―la voz era profunda sin perder aquel toque juvenil que evitaba sentir incomodidad por salir con alguien varios años mayor y sin futuro. Que no era como si Zim fuese el mejor partido de la ciudad.
―Ehh…sí, soy yo ―dijo nerviosa de verse frente a frente con su antiguo crush de la infancia.
A unos pasos de la mesa, en el asqueroso baño de la pizzería, Dib salió sosteniendo la manija de la puerta con un trozo de papel. No estaba seguro de si era mejor o no el usar ese infecto baño en lugar de limpiarse con una simple servilleta. Pero luego de lo ocurrido con Zim y Pustulio, prefería no volver a tener esa sensación en la piel nunca más. Sintió devolver el estómago de sólo acordarse. Se llevó un puño contra la boca y notó una llamada entrante. Tocó la pantalla para aceptar y un enorme ojo celeste apareció.
― ¡Mary, hola!
―Hola, Gir ¿Dónde está Zim?
― ¡El jefecito está tomando fotos para Gazzy! ¡El jefecito quiere saber si Gazzy está bien!
― ¡Gir, devuélveme el comunicador! ―hubo un corto enfoque del espacio y luego apareció el irken con su mal disfraz puesto, una tontería―Y bien, larva humana ¿cómo se encuentra la hembra? ¡Y no mientas o mi superior irken lo sabrá! ¡Sabrá si mientes!
― ¡Cállate! Por saturno, te he dicho muchas veces que no tienes que gritar―entornó los ojos pensó en decirle al extraterrestre dónde se encontraban, por más desagradable que la idea le pareciera―Gaz está bien.
― ¿Cómo está Gaz? ¡Dime!
―Ella está bien. Estamos en…
― ¡Dime!
―Ella está…
― ¡Dime!
― ¡Que está bien! ¡Demonios, necesitas revisarte los oídos! Vamos a comer, llegaron unos amigos de Gaz. Adiós, Zim.
La comunicación terminó. Zim parpadeo sobre las incomodas lentillas. Miró a su alrededor. Lo último que pudo ver antes que la imagen fuese sólo negro era a la chica Membrana sentada en algún restaurante hablando con otros dos monos bebés. Zim frunció el ceño y gruñó. Activó las cámaras espías que tenía en toda la ciudad buscando el objetivo de siempre, el niño cabezón. Donde estuviera él estaría Gaz.
― ¿Comiendo? ―se preguntó a medio gruñido frustrado.
― ¿Me dejaron algo? ―Preguntó Dib sentándose junto a su hermana, el frente de ellos estaban los otros dos comiendo cada uno una rebanada de pizza.
―Tienes suerte―le dijo Gaz, trataba de masticar el queso que se alargaba más y más. Dib miró al otro lado de la mesa, conocía a Iggyns, el chico le era indiferente, para él era sólo un ex muy estúpido de Gaz al que de vez en cuando veía rondando por la casa o en una llamada por teléfono con su hermana. Ella nunca lo admitiría, pero Iggyns siempre la había ayudado en su camino por aprender a socializar. Si lo soportaba y mantenían una conversación, por supuesto que podía hacer lo mismo con cualquier otra persona. En cambio, jamás le agradó Tommy. Tomó una rebanada antes de hablar.
―Y Tommy ¿Dónde estuviste el último año? ―sujetó el codo de Gaz, que iba directo a sus costillas―escuché de alguien que el año pasado ingreso a la correccional, pero era imposible que fueras tú jajaja ¿lo imaginas? ―soltó otra risa falsa.
―Estuve…fuera ¿qué dices sobre la correccional? ―lo que el hermano de Dib no sabía era que un minuto antes había estado hablando con Gaz e Iggyns sobre cómo se sentía cuando las personas señalaban esa "pequeña" mancha en su historia. Una historia tonta que usaba cuando una chica bonita estaba alrededor.
―Oh nada, sólo que da igual cuanto intenten reinsertar a esas personas, simplemente la propia sociedad los excluirá el tiempo necesario para que la realidad de sus personas salga a la luz―Tommy entrecerró los ojos, cosa que no notó Dib, estaba molestando a la persona incorrecta―Me refiero ¿lo imaginas? Cualquiera que salga de estar allí piensa que es sólo firmar de salida como si fuese un hotel y todo regresa a la normalidad. No, para nada, sólo la conducta de la persona fuera es lo que importa―y allí estaba ese tic nervioso en el ojo de Tommy.
― ¿Dices que no es suficiente estar allí encerrado?
―Por supuesto que no, eso no es suf…
―Suficiente, Dib ¿te molestaría callarte y ayudarme con los refrescos?
―Eh…claro, vamos―fueron hasta la barra y allí mismo, fuera de la vista de todos, Gaz le dio una patada en la espinilla a su hermano― ¡Auch! ¡Gaz!
― ¿Dib, siempre tienes que arruinar todo con tu enorme boca? ―Gaz jaló los refrescos a sí buscando una bandeja, pero parecía que los empleados estaban más ocupados hablando mierda sobre la franquicia del frente que en atender a los pocos clientes fieles que llegaban al lugar. Porque hablando y deseando lo peor podían hacer la diferencia.
― ¿Y ahora de qué hablas? Yo no estoy arruinando nada, se supone que Iggyns te desagrada.
―Iggyns me desagrada, su primo Tommy, aún no lo decido.
― ¿Tommy? Gaz, pero es…
―No quiero arruinar la imagen que tiene Tommy de mí. El que me ayudes, que no sé cómo lo harás, no es un seguro que tendremos una oportunidad. Y Zim es un invalido social. No sabe nada acerca de las relaciones humanas y cómo actuar. No pondré todos los huevos en una sola canasta, si sabes a lo que me refiero.
―Gaz, entiendo a lo que te refieres, pero ¿Tommy? ¿En serio?
― ¿Algún problema?
―No…ninguno, sólo…―se mordió la lengua―escucha, sólo déjame tratar de emparejarte, sólo tenemos que hacerle ver a Zim que no eres cualquier humana de la tierra, que tienes mucho por dar y no tendrás que relacionarte con ese Tommy.
― ¿Hacerle mirarme de forma diferente?
― ¡Exacto! Cosa que definitivamente no hará si llega a ver que tú estás interesada en un bueno para nada. No digamos que papá va a correrte de la casa si llegas con ese apestado social―esto último lo dijo entre dientes.
―Te escuché, cabezón.
―Gaz, escúchame, estás tratando de entrar a un juego del que no tienes mucha experiencia. ¿Crees que la respuesta es darse a desear frente de él? Esto es una paradoja, un 50/50 que funcione o no.
Su hermana dio un suspiro, no podía verle la cara, tenía el rostro vuelto a la ventana.
―Bien, pero aún no sabemos cómo acercarme a él―musitó bajo, casi queriendo que su hermano no la escuchara para ahorrarse esa sonrisa autosuficiente.
―Ya se nos ocurrirá algo. De cualquier forma, has hecho un buen avance por tu propia cuenta. Además, tengo cientos de fotos y datos de Zim en mi computadora, podemos verlos cuando regresemos a casa―la ayudó con la segunda pizza.
― ¿Por qué tienes eso en tu computadora?
―Es evidencia―se dirigieron de vuelta a la mesa donde los esperaban aquellos dos.
―Evidencia del homosexual frustrado que eres.
― ¡Oye!
―No te preocupes, Dib, antes era algo muy mal visto, ahora muchos festejan que salgas del closet; te alientan a hacerlo, aunque seas hetero.
―Un tanto impositivo, si me lo preguntas―empezaron a repartir las rebanadas.
― ¿Qué es impositivo? ―preguntó Iggyns con la pizza en toda su cara.
―Esos movimientos en que casi te obligan a ser homosexual―respondió Dib.
―Ah ¡sí! Tienen un enorme punto a su favor, verás, cuando los heteronormativos prestan atención y blah blah blah blah―Gaz hizo una mueca de asco al verlo divagar con el queso escurriéndose por un costado de la boca y parte de su fosa nasal. Puso de vuelta en la caja la rebanada de pizza.
―Esos cerdos de donimo´s, siempre queriendo hacer menos al trabajador con sus franquicias de comida rápida. Ojalá los cierren pronto, merecen que los cierren―el gerente despotricaba, en su mano sostenía las cifras de ventas del último mes, estaban yendo en picada y caían más y más a como pasaban los días.
―Señor, pero nosotros también trabajamos para una franquicia―el adolescente con un aparato dental era el jefe de equipo del establecimiento, tenía que aguantar estas peroratas cada vez que le daba el reporte de ventas al gerente de zona.
―No es lo mismo―casi gritó escupiendo. Volvió a ver con odio al establecimiento opuesto―debería haber una ley que impidiera que establecimientos de giros parecidos se establecieran.
―Oxxo y 8up pelearían a muerte por las esquinas de la ciudad.
― ¡No me importa! ¡Y encárgate de esa maldita pizzería o te despido!
― ¡Sabe qué, renuncio! ¡Ya estoy harto de escucharlo! ¡Arto de sus constantes quejas! ¡De su cero tolerancia para los permisos! ¡De que no acepte que se equivoca! ¡De tener que obedecer sus estúpidas ordenes! ¡Y voy a pedir cualquier puesto en esa pizzería! ―gritó a la vez que señalaba al otro lado de la calle. Sacó todo lo que almacenó por varios turnos nocturno, horas extra sin pagar y rumores de pagos según la ley, todo el rencor y frustración de un adolescente con la vida truncada. Comenzó a quitarse el delantal y la absurda gorra para arrojárselas a la cara regordeta de su exjefe― ¡¿Y sabe que será lo mejor?! ¡Que veré como su maldita sucursal va a la quiebra! ¡Cerdo obeso!
― ¡Cuidado! ¡No, GIR! ―un enorme cerdo se estrelló contra la pizzería Donimo´s, impactó de un inició contra la cocina, arrasando hasta la parte delantera del local, sin dejar roca sobre roca.
El joven jefe de piso no miró en dirección al establecimiento destruido, de la que salió un chico verde con copete presidencial y un perro verde, sólo suspiró antes de preguntar.
―Supongo que vendré por mi finiquito mañana―la esperanza jamás había abandonado tan rápido un cuerpo. Una pequeña risa dio inició en la garganta del gerente, tomando más y más poder.
―Oh no…no estoy pensando para nada en despedirte, al contrario…quiero hacerte mi mano derecha, mi buen amigo Sam―y comenzó a reír frente la cara de un joven de sueños aplastados.
―Bueno, al menos no aplastaste la pizzería de la hembra Gaz―Zim se acomodó de vuelta el peluquín y entró al establecimiento pateando la puerta, enviando de cara a la ancianita chillona que venía a dejarle su almuerzo a su pobre nietecito Sam.
―El cerdo de la pizza, pizza, pizza, pizza―canturreaba Gir a su lado. Zim sacó sus visores del PAK para buscar rastros Membrana en el lugar.
―Allí están, vamos Gir―marcharon directo a la única mesa ocupada en el establecimiento.
―Y es por eso que a falta de educación y mente analítica el carácter se hace débil y las opiniones son fácil de moldear―concluyó Dib con voz jactanciosa.
―Ehhh estoy de acuerdo, pero… ¿eso qué tiene que ver con los progres y LGBTs? ―preguntó Iggyns algo confundido por cómo escaló la conversación.
―Es evidente―tomó la última rebanada de pizza.
―Tan evidente como tu enorme cabeza, mono Dib―una garra enguantada le arrebató la pizza y se la arrojó a su cachorro verde que se llenó la cara con queso.
―Zim―miró con el ceño fruncido.
―Dib―le devolvió la mirada retadora con una sonrisa.
― ¿Qué haces aquí? ¿No estabas en el espacio? ―Tommy enarcó una ceja ¿acaso aquel niño verde comía brownies espaciales?
―Cuando Zim escuchó que estabas aquí se hizo presente de inmediato, la hembra Gaz debería estar descansando, además dejé a Minialce a cargo―Zim sujetó la camiseta de Dib, que se encontraba entre él y Gaz―Zim te ordenó que le informaras si tu compañera de camada despertaba.
―Yo no tengo por qué seguir tus ordenes, idiota―lo empujó al suelo. Su hermana le jalo de la muñeca. El volteó la cabeza, la miró y giró los ojos con un gruñido. Malditas promesas de hermanos― ¿qué haces aquí, Zim? ―lo tomó del brazo para levantarlo sin esperar respuesta del chico a su ayuda.
―Asegurarme que tu compañera de camada está mejor ¡Mono inútil! ―el estómago de Dib hizo ruidos de protesta por toda la bilis que se tragó para no responderle. En el de Gaz las mariposas comenzaban a gestar. Al primer revoloteo tocio un poco.
―Gaz está bien, cucaracha del espacio.
― ¿Qué no acabas de oír como sus bolsas de aire protestaron? Claramente no se ha recuperado del todo.
―Sólo tosí, genio. Estoy bien.
―Ummm un momento, tu cara me parece familiar―Iggyns se inclinó sobre la mesa tratando de escanear mejor a Zim.
―Eres la bolsa de gusanos apestosos compañero de escuela de la hembra Gaz―siseo Zim. Era curioso como si trataba de menospreciar a otros, Zim fácilmente se veía patético, pero al hacerlo con Iggyns sonaba gracioso e irónico. ¿Era una mala "amiga" por pensar de esa forma cuando le hacían bulling? Lo dudaba.
— ¡Eres tú! —gruño/chilló Iggyns.
— ¿De qué hablas, Igg? —preguntó Tommy a su molesto primo.
— ¿Recuerdas que hace unos días te mencioné que tuve una pelea con un bicho raro que quería robarme a mi novia Gaz? Bueno, es este tonto—Tommy alzó las cejas, Gaz era demasiado linda para salir con su primo y lo expresó.
—No sabía que te gustaba mi primo—le dijo directamente a Gaz.
—Y no me gusta, es asqueroso. No sé cómo pueden ser familia siendo tan contrarios―Tommy le miró coqueto, la niña membrana le gustaba.
―Igg y yo íbamos camino a la zona de guerra ¿no quieres venir con nosotros? Me encantaría ver si eres tan letal como amenazante―Tommy le guiñó el ojo, haciéndola sonrojar, aunque no quisiera, los halagos a su letalidad siempre daban en el blanco. Claro que esta interacción no pasó desapercibida para Dib ni para Zim. A Dib no le causó ni un poco de gracia.
― ¿Por qué el color de piel de tu hermana cambió al interactuar con el otro mono rapado? ―le preguntó Zim a Dib. Él estaba a punto de inventar una respuesta ridícula y rebuscada para que no entendiera nada de la atracción involuntaria.
―Debió de haberle hecho algún reto o falta a su persona―inventó en susurros, algo se empezó a maquilar en el enorme cráneo de Dib. El rostro de Zim perdió cualquier emoción por un segundo. Dib notó eso y sonrió, el gusano había entrado, por desgracia ese gusano fue pateado por el molesto ex de su hermana.
―Porqué está pensando en ir conmigo y ver que tan buen jugador soy en Zona de guerra, enano―le respondió Iggyns.
―Uhhh, no debió decir eso―susurró Dib a la oreja de Gaz.
― ¿De qué hablas? ―respondió ella de la misma manera.
―Observa.
Los ojos de Zim estaban abiertos y grandes, no veía a nadie en la pizzería, su mirada estaba perdida dentro de sí, tal vez en los recuerdos de la escuela cuando la mayoría de los niños empezaban a dar un estirón y él aun necesitaba usar el casillero pegado al suelo; en la fila a los juegos mecánicos a los que GIR lo arrastraba y cuya respuesta era siempre negativa; a la clase de deportes en que era el último en ser elegido. Se lanzó de pecho sobre la mesa hasta alcanzar la camiseta mugrienta de Iggyns. El ataque dejó conmocionado a todos en la mesa menos a Dib.
― ¡Zim no es enano, ha crecido mucho en este sucio, sucio planeta de monos rasurados! ―el chico estaba casi temblando, Zim empezó a bajar de la mesa cuando un segundo pensamiento lo golpeo. Tomó del cuello a Iggyns y gritó de nuevo― ¡Y la hembra Gaz no tiene razón de estar impresionado por ti en la zona de guerra! ¡Zim puede patearte el trasero como si fueras un montón de pañales sucios!
― ¡¿Ah sí?! ¡Pues vamos, tú contra nosotros! Veamos si eres tan bueno―al momento siguiente estaban en el arcade poniéndose el equipo de protección y cargando los fusiles láser.
―Van a ser tres fusiles laser, quince minutos buen hombre―dijo Iggyns, el encargado los contó.
―Lo siento, tienen que ser 4 mínimo para que encienda su zona de juego.
Una negrura total inundó el lugar, sólo dos faros de luces azul y verde cayeron sobre Zim y Dib. Se miraron serios. No era necesario decir ni una palabra, la rivalidad era suficiente para el intercambio de mensajes. Ambos asintieron a la par que la luz cambió a un tono morado oscuro, ambos portaban un casco con careta, chalecos protectores y una suerte de protectores que caían en tres secciones de sus caderas.
―Seremos el gran Zim y el mono cabezón―dijo el extraterrestre a Gaz que observaba con un dejo de irritación como iban preparándose―Será tan fácil como romper los huevos de un Snorks, en cuanto ¡Zim descubra cómo funciona este raro artafacto de combate! ―las balas de pintura se esparcían por todos lados al no estar bien puesto el contenedor. No era extraño, para la tecnología del Irken cosas como un pedazo de metal que arroja dardos con ayuda de presión de aire era algo tan olvidado por su civilización.
―Se supone que deberíamos estar en el espacio trabajando en mi proyecto―tomó el rifle de pintura y comenzó a meter las bolitas que estaban en el suelo cerca de ella.
―Zim no llevará a la hembra Gaz al espacio hasta que esté completamente seguro que no tienes más heridas internas―metió un puñado sin cuidado. Gaz no pensaba gatear por toda la zona de juegos buscando el resto de bolas de pintura así pues acomodó el cargador en su lugar y se la devolvió a ZIm.
―Ya te dije que no dejaré que me insertes ninguno de tus artefactos―ayudó a que pusiera las manos en el lugar correcto―la mirilla te ayuda a apuntar y sólo tienes que jalar del gatillo para que arroje las municiones.
Zim vio como Dib luchaba para meter todas las municiones, la suya era un arma un poco distinta.
―Pareces ser experta en este tipo de "competencias amistosas".
―Todo el Arcade tiene scores con mis iniciales, significa que también llegué a probar este juego ¿Qué? ―la boca de Zim estaba abierta, la lengua segmentada colgaba de entre sus extraños dientes.
― ¡Zim tiene que jugar todos los juegos y conquistar este Arcade!
―Je mucha suerte, apuesto que ni siquiera entenderás cómo funcionan.
― ¡Claro que sí! ¡Y ZIM EMPESARÁ LIDEREANDO CON PUÑO DE HIERRO AL PATETICO GUSANO DIB A LA VICTORIA! ―un brazo mecánico salió del pack y sujetando de las piernas a Dib lo arrojó dentro de la zona de guerra.
Ambos equipos entraban por puertas opuestas. El lugar entero tenía temática futurista, un piso de metal del que era fácil resbalar debido a la pintura y ciertos líquidos raros que ningún empleado se molestaba en limpiar. El área era un rectángulo perfecto con paredes de acrílico con manchas aquí y allá. En el medio un conjunto de rocas falsas que hacía ideal el lugar para atrincherarse. Barriles por todos lados y paredes sobre puestas por varios lugares. Incluso había un puente que uno debía escalar por el ángulo de 45°, cuando un jugador llegaba a la parte de arriba podía franquear sin dificultad al otro equipo aún estando atrincherados. El problema venía en que al subir se estaba completamente expuesto. Y tratándose de un equipo de dos personas quedaba casi descartado. La victoria se definía desde el inicio, el equipo que pudiera atrincherarse primero sólo tendría que esperar a llenar de pintura al contrincante, y eso fue lo que hicieron los primos, atrincherarse tras las rocas falsas.
El inconveniente aquí era que con Dib siendo el blanco mayor eran fácilmente detectados, se encontraban tras un barril volteado tratando de no recibir más disparos.
― ¡ESO ES TRAMPA! ¡DEJENOS SALIR CERDOS ANTROPOMORFICOS! ―gritó Zim de detrás del barril, Dib intentaba encontrar un punto ciego de aquellos dos, pero a regañadientes debía aceptar que los primos se entendían muy bien, mientras uno encontraba un nuevo punto para el ataque el otro se encargaba de mantenerlos a raya―Necesitamos distraerlos, mira, Dib gusano, la única manera de acabar con ellos es llegando allá arriba.
― ¿Y cómo quieres llegar allí arriba?
― ¿Acaso no hablo idioma humano?
―No muy bien, no.
―Uno de los dos tiene que salir y tratar de llegar a la segunda gran pared.
Zim tanteo la idea de sacar las piernas robóticas, pero con tantas personas observando (sólo Gaz y alguna mirada desinteresada del encargado) sería demasiado revelador. Sintió de repente que era alzado en vilo y lanzado contra los primos. En el último año de escuela, en clase de gimnasia, la maestra tuerta que les daba clases de halterofilia pasó la mitad del semestre enseñándoles la manera correcta de alzar peso de consideración y lanzarlo. Dib tomó a Zim de su chaleco protector y de la pierna, dio dos vueltas de las que por poco lo estampa contra la pared y con la fuerza centrífuga lo arrojó sobre el barril tras el que se escondían.
Apenas vio que el objetivo iba a cumplirse empezó a correr a las escaleras.
― ¡Corre, idiota, corre! ―gritaba Gaz con los ojos bien abiertos; Dib creyó que le gritaba a él, pero a quien realmente se dirigía era a Zim, que estaba siendo perseguido por ambos primos luego que todos se fueran al suelo. Era muy rápido, más que Iggyns, pero no que Tommy. Se cubría lo que podía, pero no puedes escapar para siempre cuando te doblan en número. Quedó acorralado entre una pared y ambos jugadores apuntándole.
― ¿Unas últimas palabras antes de quedar como pintura abstracta?
Zim se veía nervioso, le caían gotas de extraño sudor color lima. El miedo en su rostro era claro a ojos de Iggyns, más su confianza cambió al ver los orbes de Zim ir a un punto por encima de ellos. Y esa sonrisa extraña parecida a una cremallera se ensancho con sorna.
― ¿Y las tuyas? ―sonó el disparo de proyectiles siendo empujados con aire comprimido a sus espaldas, impactando en los cuartos traseros de ambos primos y manchándolos por completo. Dib alzó su arma en señal de victoria, Iggyns estaba fuera de juego, toda la espalda llena de pintura roja, sólo su pierna se movía producto del espasmo de la derrota. Su primo en cambio trató de hacer un tiro a traición, no para Zim sino apuntando en dirección al hermano de Gaz. Los irkens no son la especie más honorable de la galaxia, pero no soportan traiciones a ellos mismos. O a sus filas. El escenario final fue un resultado parecido a lo que hubiese pasado si Miguel Ángel y Jack el Destripador salieran y luego de un accidente nocturno tuviesen un hijo que heredara sus principales dotes y este hijo se volviera transexual y entrara a jugar gotcha contra el primo de Iggyns.
―Ahora lo entiendo ¿para qué molestarse en demostrar que es mejor que un contrincante si puedes enviar a urgencias al susodicho? ―Dib miró como se llevaban al chico en una camilla que escurría pintura. Se enorgullecía de todas las peleas que tuvo con Zim para salvar el mundo, pero una cosa debía de admitir: Zim se contuvo todo este tiempo. Ese pensamiento lo arrojó lo más hondo posible en su cerebro (que tenía basto espacio para información basura).
― ¿Crees que fue adrede? ―preguntó su hermana, cualquier interés perdido por el chico en camilla.
―Más bien accidental. Esa última bola de pintura estaba dirigida a mí.
―Hembra Gaz, ya nos divertimos ¿ahora dejarás a Zim hacerte un examen médico?
― ¿Tengo de otra? ―dijo ella, Zim marchó feliz a la salida ladrando órdenes a su computadora.
―Es tu oportunidad―susurró su hermano.
― ¿Qué?
―Es tu oportunidad, vayan al parque o al cine o alguna cafetería. Creo que le gustaría mucho ir en tu moto. No me golpes, pero tendrás que ser un poco coqueta, estaré en la tienda de discos un par de horas. Te veré en casa.
― ¿Otra vez piensas irte tras la cortina a los discos porno?
― ¡Ya te dije que también ponen allí los Archivos X no emitidos! ¡Te veo en casa!
― ¿El apestoso Dib va de nuevo a aquella tienda de registro de apareamiento humano y no humano?
―Vamos al parque, luego podemos ir a tu base y que hagas los exámenes que quieras―Gaz tomó el primer paso, sujetó a Zim del antebrazo y empezaron a caminar a la salida del lugar rumbo la nave de Zim.
N/A: La verdad es que…estoy arrepentida de desaparecerme tan pronto. Pero ¡miren! ¡He vuelto! Espero que me dejen sus comentarios, poco a poco iremos avanzando más y más en la historia, y cualquier persona que se sienta ofendida por algún chiste de la historia, es Invasor Zim, un fic de Invasor Zim, la serie que tiene un capítulo del robo de órganos *se encoje de hombros* si tienen alguna queja, mándenme un PM o déjenlo en comentarios.
¡Oh! Por cierto, yo tengo a un par de autores de otras historias en mi Facebook y está chido poder interactuar con ellos y digo, ¿por qué no hacer como lo que hacen los otros usuarios como en Youtube, Instagram, Facebook? A fin de cuentas, también somos artistas. ¿No? Agréguenme en Instagram, quiero saber si los autores podemos ser igual de públicos que los usuarios de otras plataformas y sirve que publico más. dammy_gil así aparece en mi perfil de fanfiction.
Y bueno, creo que es todo, espero seguirlos leyendo y cualquier error, ya sea ortográfico o gramatical, por favor indicármelo. La edición no es perfecta.
