El sonido de las conversaciones resonaban por todo el Bullhead acompañado por sus pasos resonando por los pasillos, aunque desde las habitaciones privadas el joven que se mantiene entretenido con su propio pergamino. Ese mismo joven poseía un cabello corto y alborotado de un color marrón rojizo acompañado por unos ojos marrones dorados, asemejándose al color del bronce, que gracias a su tono de piel clara lo hacía llamar mucho la atención aunque logro mitigarlo al vestir como "normal" . Unos jeans azules, unos tenis grises con las suelas blancas y una camiseta blanca de manga larga siendo estas azules. Se sentó sentado en uno de los asientos de la habitación mientras estaba encorvado hacia delante, manteniendo su pergamino pegado a su oreja.
- ¿Shirou sabes que mama te querrá pase lo que pase, no? - Una voz femenina y suave se transmitió desde el altavoz del dispositivo llenando el corazón del aspirante a héroes de la justicia del sentimiento de tener una madre velando por él. - Siempre he estado orgullosa de ti, desde que eras pequeñito y ayudabas a las sirvientas a cocinar o cuando te quedabas cuidando a Illya. Siempre nos diste a Kiri ya mi un motivo para estar orgullosos. Pero cuando nos dijiste que te harías cazador y seguirías los pasos de Kiri así que responde. ¿Por qué quieres ir a Beacon y no a Heaven? - Al pronunciar lo su voz sonaba como si estuviese mordiendo algo mientras chillaba intentando no hacerlo. - ¡Si vas allí no podre tenerte en casa los fines de semana ni las tardes!
Para Shirou la idea de una mujer adulta de piel blanca, de ojos rojos y de una larga melena lisa de color blanco plateado como la nieve mientras mordía de forma cómica y exagerada un pañuelo violeta con costuras blancas. - Irisviel realmente sé que estás preocupada porque no podre ir tan seguido, pero siempre puedo llamaros y en la página de Extranet dicen que cada año ahí un día delas familias para mostrar el progreso de los estudiantes a sus familiares. Además de que este año se celebra el Festival Vytal y será en Vale. Adicionalmente que fue en Beacon donde conociste a Kiri. - Tras esas palabras
- Mamá. Soy tu madre Shirou. - Su voz se tornó autoritaria, algo que el joven asocio al instante como una orden. - No te habré tenido en mi vientre ni te parí, pero cuando Kiri te trajo supe que necesitabas alguien con quien abrirte y llorar, nunca lloraste y por un año parecías un muñeco sin alma que hacía lo que se le decía. - Su voz fue abandonando ese tono para volverse suave y tranquila con el rastro de la tristeza. - Pero cuando Illya te abrazo y tú la abrazaste pude ver como te abrías con ella recuerdo abrazaros a ambos para que Kiri acabase poniéndonos tapándonos con una manta y dejarnos dormir en el sofá. - Mientras hablaba era muy claro sus fallidos intentos de no llorar, para formar la imagen de la mujer en una forma Chivi llorando.
- Iry … Mamá, es solo que aún me siento fuera. Os sigo considerando mis padres, pero sigo soñando con ese día. - Tras pronunciarlo sintió como los pelos de su nuca se erizaban dándole un escalofrío en la espalda para suspirar suavemente. - No siento que sea lo correcto cuando deje que todos ellos muriesen entre las llamas.
- ¡Shirou Emiya Von Einzbern no vuelvas a decir eso! ¡Eres mi hijo y eso ni el fin del mundo podrá cambiarlo! - El oído del joven tras el berrido se quedó sintiendo un penetrante pitido, obligándolo a apartar el Pergamino. - ¡Si alguien se atreve a hacerte daño no dudes en llamarme que me encargaré de mostrarle lo que vale tu Mamá!
- Iry por favor no grites mientras hables por el pergamino. - La voz de un hombre, con un tono cansado y pausado, se alzó dándole la sensación de que le había quitado el dispositivo a su esposa. - Shirou tú no debes de sentir eso. Fue mi error el no llegar antes para poder salvar a más, pero cuando te ofrecí adoptarte y aceptaste me sentí feliz. Feliz por saber que tras muchos años de oficio el poder salvar a una sola persona. - Su voz se sintió como si fuera la voz de un enfermo, pero llenando su pecho con la sensación de calor y cariño tanto que una suave sonrisa se dibujó en sus labios. - Tú eres mi mayor logro y junto a Illya sois lo que más adoro, aún más que Iry.- Tras esa frase se pudo escuchar una queja de fondo que pudo adjudicar a la mamá osa plateada. - Cuando te encuentres con Ozpin recuerda darle el paquete que te di, así accederá a escucharte. Tengo un piso en Vale y antes de venir a Anima le di las llaves a Ozpin, te las pondrá. No te preocupes por tus cosas y la ropa de batalla, te las enviaré mañana y deberías llegar para dos días antes de la iniciación. - En ese momento se escucharon lo que parecía un tipo de ronroneos y sonidos húmedos que le dieron la imagen mental de Iryaslvel besando el cuello de su esposo. - Te cuelgo, y si ves a una mujer rubia de ojos verdes y vestida como una bruja dale recuerdos de mi parte y que me sigue debiendo mil Liens.- Y sin más la llamada se terminó y realmente no necesitaba saber el motivo, y tampoco quería quererlo.
- Dios, nunca creí que llegaría a decir esto, pero gracias Zeltrech. Por una vez tus bromas por fin son divertidas - Su mente se elevó mientras se reincorporaba apoyando toda la espalda contra el respaldo del asiento. Cuando poso su vista en la ventana pudo observar como la silueta de Beacon se elevaba sobre el acantilado pudo aclarar su mente recordando el último instante en el que pudo ver el rostro del mago troll.
Un cálido sol bañaba la ciudad de Londres, en el interior de un apartamento se podía escuchar los armoniosos sonidos de un pelirrojo de ojos dorados mientras utilizaba un cuchillo para picar una cebolla, acompañado por el burbujeo de una olla. El aire estaba impregnado con un creciente olor a romero y cebolla picada. En su mente nada ocurrió más allá de la calma y las acciones robóticas de su subconsciente provocado por la rutina constante desde su llegada a la ciudad. Una rutina de levantarse, despertar a sus novias, hacer el desayuno, limpiar, hacer la cena y acostarse. Tanta rutina siempre le dio tiempo para recordar viejos días, como cuando Rin acordó con Sakura que lo compartirían, o cuando lo arrastraron a conocer a El Mago Mariscal y como lo había empezado a odiar. Como por su aburrimiento acabo en un mundo donde las mujeres eran objetos de placer gracias a los perros negros o cuando acabo teniendo que lidiar con un mundo asolado por zombis y mutantes. También sus viejos días en Fuyuki, la primera vez que uso un arco, cuando hizo hamburguesas por primera vez y le pidió a Kiritsugu que se quedase allí para siempre. Pero el que siempre volvía eran aquellos fuegos y sobre todo la sonrisa de Kiritsugu cuando lo rescato del infierno, su único pensamiento era "¿Algún día podre sonreír como él?" Cuando lo adopto y cuando competía con Fujimura por su atención de manera constante. Cuando hizo hamburguesas por primera vez y le pidió a Kiritsugu que se quedase allí para siempre. Pero el que siempre volvía eran aquellos fuegos y sobre todo la sonrisa de Kiritsugu cuando lo rescato del infierno, su único pensamiento era "¿Algún día podre sonreír como él?".
Aun así lo único que siempre estaba presente era cuando prometió que se haría un héroe de la justicia por él y siempre ayudo a todo el que lo pidiese. ¿Cómo pudo acabar como Archer? ¿Acaso si se hace el bien no se te será devuelto?
El leve cambio de tono de la olla lo saco de sus pensamientos para añadir la cebolla al interior de la misma. Cuando escucho como iba empezando a pocharse de forma inmediata la cebolla fue sustituida por unas lonchas de beicon de un dedo para trocearlas en tiras a lo ancho. Una vez hecho las aparto para colocar un puñado de hojas de romero para romperlas con sus manos y colocarlas contó a las tiras de beicon. Cuando comenzó a escuchar el chisporroteo de las cebollas echo ambos ingredientes a la olla para abrir una alacena y sacar seis botes de garbanzos cocidos. Para abrirlos y dejarlos escurrir para echarlos en la olla junto a dos vasos de agua, rematando la rutina tapando la olla y cerrar un libro.
- "Kitchen for Fakers" ... Es un buen regalo al final del día. - Una sonrisa floreció en su rostro con el recuerdo de las últimas navidades cuando Rin en medio de risas y burlas le entrego el libro de cocina. Cuando sus ojos vieron el reloj observando que eran las tres menos cuarto de la tarde, con el sonido de pasos por el pasillo hacia la entrada al apartamento de tres pares de zapatos. Shirou simplemente apago el fuego y avanzo hacia la entrada del apartamento para abrir la puerta y quedarse paralizado por unos instantes para acabar dando un salto hacia atrás y rastreaba las primeras armas de su arsenal, siendo las falcatas chinas. Pues ante él se encontraban sus novias, Rin y Sakura, junto al mago más temido de toda la Torre del Reloj; Zelretch Shweinorg.
Antes de que pudiese acabar de trazarlas ambas hermanas se pusieron en medio, Rin mirando al vampiro y Sakura a él. - Sempai cálmate. ¡Él solo vino a probar tu comida, prometió no hacer nada malo! - Dorado se clavó en violeta deteniendo todo flujo de Odd y cancelando el rastreo de ambas espadas, pero manteniéndolas a la espera de cualquier indicio de peligro.
- Shirou-kun, por favor ve poniendo la mesa mientras me encargo de acomodar a nuestro invitado. - Basto una mirada de la Tohsaka para enviar a Shirou a la cocina, siendo seguido por Sakura. - Mago Mariscal, por favor por aquí.
Poco tiempo se gastó en poner la mesa y servirla, pero no hubo palabra alguna ni del trío amoroso ni por parte del antiguo vampiro. Este hecho del conocido vampiro provocaba en Shirou el deseo de no abandonar a ambas falcatas chinas ya trazadas en su Reality Marble. El sentimiento de que su suerte de rango E no tardaría en mostrarse y llevarlo a alguna de sus travesías locas. La cantidad de comida en los platos fue disminuyendo lentamente, sobre todo el perteneciente al Mago Mariscal. Sentían que esta calma era la antesala de la tormenta y que cada vez era más cercana.
- Bueno - La voz de Zelretch lleno la sala llamando la atención de los tres supervivientes de la guerra, el sonido del ligero roce de la cuchara contra una servilleta de papel mientras clavaba sus carmesíes en los dorados de Shirou provocando que su sentido del peligro saltase. - Iré directo al grano. Shirou Emiya, te ofrezco lo que más anhela tu corazón. - Esta vez todos los presentes se alarmaron con creces. ¿El viejo vampiro hablando en serio y ofreciendo el mayor deseo de una persona? - He visto todas y cada una de las rutas en la que existe un Shirou Emiya y en todas y cada una de ellas jamás cumples tu sueño o acabas rompiendo tus ideales. Pero siempre te conviertes en el miembro de la Counter Force Shirou Emiya. Solo existe una única línea en la que obtienes tu sueño, ser un héroe, pero ocupando el puesto del "Caballero de la Traición" que existe sobre todas las teorías en cada una de las dimensiones, así como también la fuente de los eventos y fenómenos que ocurren en el universo. Esta también es referida como el Exterior del Mundo, una oposición del y él. Estando presente de forma ajena al tiempo, la Raíz almacena la información de todas las posibilidades y eventos del pasado, presente y futuro. Es donde van todas las cosas, incluidas aquellas de los almacenados en la misma, y en donde se originan y hacia donde retornan después de la muerte. - La voz del vampiro junto a su explicación no dejaron que nada ni nadie lo interrumpiesen, pues no dejaba tiempo para que sus oyentes pudiesen articular palabra. - Pero no es todopoderosa. Desde su inicio por cada posible decisión de cada criatura genera un mundo paralelo y con el pasar del tiempo más y más mundos y dimensiones fueron creadas hasta ser ilimitadas, pero siempre tendrá un equilibrio eterno entre luz y oscuridad. Tantos mundos oscuros como luminosos. - Mientras narraba la historia canalizo Odd en la punta de su dedo índice de la mano derecha para dibujar en el aire una línea turquesa, para que empezase a ramificarse y aumenta mientras disminuía la intensidad de sus colores. Hasta que quedaron separados en blanco y negro para maravilla de los espectadores para que en un instante empezase a apagarse hasta llegar a la "Raíz". - Pero se ha roto el equilibrio. Una ruta que debía ser luminosa se rompió para amenazar convirtiéndose en una nueva "Raíz".
- ¿Pero eso no sería bueno? - Shirou en menos de dos segundos lamento haber abierto la boca gracias a la mirada de ambas hermanas. - Vale ya me callo, no he dicho nada.
- Shirou-Kun, si la Raíz desaparece se corre el peligro de que nosotros desaparezcamos. - La voz recriminatoria de la Tohsaka llena el salón ante la mirada preocupación de la Matou.
- Tal y como dijiste Rin, este desajuste se debe a una ruta en la que tu Sakura Matou te convertiste en un Grial Corrupto. - La voz del vampiro sentencio la reprimenda al pelirrojo para que sus voces se uniesen en una inhalación forzada. - Shirou decidió sacrificar a la humanidad para salvarte y Rin decidió salvar tu vida para que vivieras, lo que hiciste fue convertir a todas las mujeres, humanas y servants por igual, en "fabricas de bebes" usando al Shirou de esa ruta como el padre de una nueva raza. - Perladas lágrimas caían por las mejillas de la Matou mientras tapaba su boca con ambas manos, estando observada por los otros.- La misma "Raíz" secciono esa ruta volviéndola polvo, creo que el origen de esta catástrofe eres tu Sakura Matou. - El vampiro alzo su mano para señalar a Sakura cosa que provoco que Shirou convocase sus espadas y las colocase en el cuello del vampiro provocando que este sonríe sé con malicia. - Joven Shirou, ¿debo tomar esto como que protege a Sakura?
- ¡Por supuesto que sí! - Por primera vez desde que se enfrentó a Archer estaba alzando la voz y sintiendo odio hacia un ser vivo. Le daba igual que fue el ser más poderoso de la Torre del Reloj, no dejaría que nadie tocase a Sakura, no pudo salvarla de Shinji. No dejaría que volviesen a tocarla. - ¡No te dejaré ponerle la mano encima!
La Matou miro con ojos llorosos como el dueño de su corazón se lanzaba como un noble caballero al rescate de una damisela en apuros, mientras que Tohsaka rodeaba con sus brazos los hombros de su hermana. Los tres jóvenes estaban tentando todos sus músculos mientras observaban los movimientos del Mariscal.
- Entonces lo tomaré como un sí. - Su risa fue lo suficiente para que las espadas se alejasen de su cuerpo alzaba una de sus manos. - Una última cosa joven Emiya, esto en realidad se debe a que calcule mal una de mis acciones y como me da bastante pereza entrometerme en ese mundo y arreglarlo. Aparte de que no estoy en los mejores términos con los gobernantes por la última vez que estuve allí así que buena suerte y espero que te gusten los cambios que organizó para ti. Buena suerte y - Al decir esta última frase apoyo sus manos en sus hombros mientras su sonrisa se ampliaba. - recuerda: el mundo necesita un montón de minis Shirous. Sé que Rin y Sakura son tus parejas, pero estoy seguro de que acabaras enamorando a todas las mujeres que te vean así que no olvides estirar las caderas antes y después de sembrar tu semilla.
Y sin más mediación los tres supervivientes fueron absorbidos en una esfera blanca con el sentimiento de desvanecerse.
Tras el "amargo" inicio de su nueva vida logro alejarlo de la realidad hasta que el sonido de un suave golpeteo en la puerta del camarote lo trajo de vuelta solo para observar la figura del capitán. Un rostro viejo adornado por un par de ojos azules eléctricos con una espesa barba negra canosa y calvo como una bola de billar solo que un par de grandes astas de ciervos. Si no supiese que realmente aquel hombre apenas cumplía los cuarenta años de edad podría considerar que ya rondaba sobre los setenta u ochenta años.
- Joven señor, ya hemos atracado en el puerto de la academia. Como ordeno la señora Von Einzbern una vez que acabe su reunión con el Director Ozpin lo llevaremos a la ciudad de Vale para que pueda asentarse en el piso Franco de vuestro padre. Nosotros nos quedaremos en el aeropuerto de la misma y por órdenes directas de la señora Iryasvel Von Einzbern estaremos directamente bajo su mandato mientras dure su estancia en el Reino de Vale. - Su voz fue tal y como uno se esperaría de un marinero, rudo y directo pero sin llegar a sentirse hostil y agresivo.
- Gracias Capitán Champ, por el viaje y por aceptar la tarea. - Ante las palabras de Shirou los ojos del fauno se relajaron, algo que gracias a que su barba ocultaba tantos sus labios como sus mejillas dificultaba para saber sus cambios de humor. - Sé que ella puede ser un poco difícil de tratar y de negociar a veces.
- Amenazo con quemar mi preciosa "Queens Winds" si no aceptaba… - Una frase que logro crear un silencio pesado en la habitación hasta que Champ despejo la puerta, como una invitación para que saliese de la habitación. En el instante en el que Shirou abandono el camarote cargaba con una bolsa de papel con el símbolo de un ave con las alas extendidas en un precioso color marfil. - El director Ozpin lo está esperando en la entrada, lo podrá ver desde la pasarela de desembarque. Sobre todo porque nunca suelta su taza de café. Buena suerte, señor.
- Gracias capitán, intentaré tardar lo menos posible. - Una simple frase que alegro el corazón del capitán experimentado, quien solo asintió a sus palabras con un leve asentimiento de cabeza mientras el joven Magus caminaba por el pasillo de la nave.
Sus pasos, y ayuda de las múltiples señales que adornaban los pasillos, lograron llevarle a la puerta de desembarque y no la de carga. Sus ojos se centraron brevemente con el estilo arquitectónico más parecido a un castillo europeo victoriano, predominando el color blanco, para divisar la gran avenida que lo encaminaba a una estructura parecida a un anfiteatro adornado de paredes grisáceas con detalles blancos y rojos para ocultar la Torre de Beacon. Las distintas esferas verdes atrajeron su atención encontrando el motivo por el que se llamaba Beacon (faro). Su atención se volcó completamente en observar la misma academia, sus torres y extensiones en esos tonos blancos, grises y azules marinos. La fuente rodeada por un acueducto grisáceo, aunque parecía que era únicamente atrezo y que la única que realmente funcionaba era la fuente siendo una especie de isla blanca en un pequeño mar de hierba serpenteado por un sendero enlosado blanco. Ante ese paisaje tuvo el sentimiento de que se parecía aunque fuera en un mínimo a Avalon, el distante paraíso siendo aquella fuente la Torre donde Merlín se encontró encerrado junto a Artoria y Morgana. Gracias a que se encontraron en un acantilado y la posición del bosque Esmeralda los aromas del mar y del bosque se mezclaban en una agradable fusión.
- Cuando alguien se detiene el tiempo suficiente puede ver el aspecto fantástico que oculta la academia. - El aroma del chocolate caliente recién hecho mezclándose con el olor de madera vieja, de una forma agradable. Cuando se giró para observar al dueño de aquella voz viendo a un hombre de mediana edad con el cabello plateado oscuro y despeinado junto a unos ojos marrones delgados. Una tez clara y unos rasgos afilados, teniendo cejas negras en vez de plateadas. Aunque otro aspecto bastante llamativo del hombre era su gran altura, la cual casi alcanzaba los dos metros. Los ojos de Shirou escanearon a ese hombre notando su vestimenta más parecida al que vestiría un irlandés en el día de San Patricio. Un traje negro desabrochado, dejando ver un chaleco verde oscuro sobre una camisa verde. Unos pantalones largos de color verde oscuro y unos zapatos de vestir marrones. Algo que también llamaba la atención eran sus gafas de vidrio sombreado y un pequeño alfiler en forma de cruz sobre la bufanda alrededor de su cuello. Sus manos se encontraban ocupadas sujetando tanto su bastón como su taza blanca con el emblema de la academia en negro. - Tienes los ojos dorados… ¿Bueno, supongo que tras analizarme ya sabrás quien soy no jovencito? Aunque es una pena que yo no sepa vuestro nombre.
- Emiya, Shirou Emiya. Y si sois el profesor Ozpin entonces le traigo un paquete. - Fácil y directo a lo que importaba, cumplir el recado encargado. Aunque pudo observar como sus ojos se agudizaron ante la mención de su apellido, igual que el hecho de que su mano derecha bajaba suavemente desde el pomo del bastón hacía la empuñadura del mismo. - Antes de que me golpee con el bastón el paquete es de parte de mi padre como una ofrenda de paz, no sé que tendrá usted en su contra, pero yo solo he venido aquí para asistir como un alumno más. - Con un tono tranquilo y pausado le ofreció la bolsa con su mano derecha mientras alzaba en el aire. - ¿Me dará la oportunidad de asistir a la iniciación?
Un simple acto que correspondió tomando la bolsa mientras mantenía su agarre sobre su bastón, y mientras la recogía tampoco soltó su preciada taza de chocolate. Sujetando solo una de las asas pudo ver su contenido solo para mantener su mirada fija en el joven frente a él. - Te escucho.
- Kiritsugu dijo que tienes las llaves de su antiguo apartamento en Vale, planeo usar ese apartamento mientras aún no lleguen mis pertenencias. - El aspirante a Héroe pudo apreciar el cambio de actitud, no era alguien que apreciase hurgar en la paquetería de los demás así que nunca se molestó en ver que era. Ahora se puede ser imaginando que podría ser entre una buena cantidad de Liens o incluso documentos embarazosos del mismo Ozpin. - Solo he venido a pedirlas, cuando las tenga me iré y no volveré hasta el día de la Iniciación.
No hubo respuesta, cosa que preocupo a Shirou, ya que el Bullhead de Champ no tenía camarotes con camas. Se negaba a usar las tarjetas de débito que estaban a su nombre, en su mundo aún con todo el dinero que le dejo su Kiritsugu nunca tomo ni un solo yen de esas cuentas y en esta vida si no es vida o muerte no lo hará. Pero contra sus expectativas el sonido metálico lo aviso para que lograse atrapar un par de llaves con ambas manos. - Ahí las tienes joven señor Emiya, le deseo que disfrute de su tiempo en Vale. - Rápido y conciso mientras se giraba para encaminarse por la avenida. - Nos veremos en cinco días, ni uno más ni uno menos. Que pase un buen día.
Shirou no supo como respondedor ante las acciones al solo adulto pudo suspirar pesadamente mientras volvía a caminar hacia su aeronave, aunque lo que no supo era la sonrisa de oreja a oreja que portaba el actual director de Beacon siendo la razón aquella bolsa. No fueron ni un soborno ni un chantaje, no habían sido diez tabletas para fundir de chocolate de la marca Silverbird sacado de las plantaciones privadas de la familia Von Einzbern. Una sola tableta valía la mitad de los ingresos de la academia, así que acepto de muy buen grado esta ofrenda de paz. Sus pasos lograron esquivar a los profesores contratados y a su segunda al mando, no iba a compartir ni una sola onza con nadie, hasta lograr llegar al ascensor y pulsar "con relativa facilidad" el botón que lo llevase a su despacho. En ese punto cuando las puertas se cerraron tras él, Sentía como su boca se hacía agua mientras se imaginaba el sabor. Su mente debatía entre el amargor de un chocolate de alta pureza o si sería edulcorado con azúcar y leche aunque se debatía por la primera opción gracias al suave aroma amargo proveniente de la bolsa. Mientras el ascensor iba llegando al espacio se fue impregnando con el olor del chocolate prácticamente estaba al límite de su paciencia para evitar comer las tabletas a mordiscos. Cuando las puertas se abrieron avanzo a buen ritmo hacia su escritorio para una vez allí dejar tanto su taza como su bastón, pero manteniendo la bolsa en sus manos. Volvió a correr a uno de los muebles para delicadamente ir sacando una a una las tabletas y colocándolas sobre el mueble.
Una vez allí extrajo el pin de su bufanda para lentamente incrustarla en la tapa del mueble y que uno de los laterales se desplegase, dejando ver un compartimento oculto. Estando lleno de tabletas de chocolates ordenados por calidad en la parte superior y en la parte inferior del escondite se encontraban ordenados de igual forma varios paquetes de granos de cacao. Lentamente introdujo nueve de las tabletas en el compartimiento, tan concentrado en esa tarea que no logro escuchar el sonido del ascensor moviéndose. Y cuando las puertas se abrieron apareció a una mujer de mediana edad con un cabello rubio muy claro recogido en un moño con un rizo cayendo por el lado derecho de su rostro. Sus ojos color verde brillante, como un par de gemas, se escondían tras unas gafas ovulares delgadas. Algo que también llamaba la atención eran unos colgantes verdes azulados combinando un colgante de su cuello. - ¿Ozpin sabes que querían…? ¿Qué estás haciendo? - Sus pasos fueron marcados por el sonido de sus tacones. La mujer portaba un top plisado blanco de manga larga teniendo un amplio escote en forma de ojo de cerradura y puños tipo guanteletes ensanchándose en varios pliegues en sus muñecas. Su parte inferior estaba cubierta por una falda lápiz negra de cintura alta con botones bronce con medias negras que se desvanecían en medias marrones. Pero algo que llamaba la atención era que portaba una capa morada por dentro y negra por fuera. El corte de la capa estaba estilizado para terminar en llamas y flechas, con una hilera de cuentas de bronce en forma de diamante en la parte posterior. Sobre esta línea de cuentas aparece el emblema de una tiara que es su símbolo personal. - Y espero que no hayas vuelto a comprar más chocolate de Mistral.
- Nada Glynda y no lo he comprado. - Su voz mostraba el efecto de la adrenalina, pues en el mismo instante en el que escucho su voz golpeo con fuerza el compartimiento hasta el punto que pudo escuchar como los mecanismos crujían por la fuerza. Cuando su vista se cruzó con la de su segunda al mando pudo apreciar esa mirada sombría que le dedicaba a los alborotadores ir cambiando en un instante a una de gran sorpresa. - Es una ofrenda de paz de Kiritsugu. Una tableta de Silverbird. - Con estas palabras sintió como su estómago se apretaba, no por revelar el nombre sino porque no quería que compartir la tableta, pero antes de que Glynda pudiese abrir la boca el sonido de una campana proviniendo del ordenador de su escritorio. - ¿Qué…?
- Ozpin solo lo diré una sola vez. Como obligues a Shirou a unirse a tu guerra contra Salem, como lo obligues a participar en una de tus misiones suicidas o resulte herido por tu maldita culpa te lo aseguro me da igual estar muriendo por el Cáncer. Te encontraré, me aseguraré de hacerte sufrir hasta tu último momento. - Una voz hostil y calmada se alzó mediante los altavoces incorporados en la mesa. Ambos adultos sintieron su piel se erizaba y la sensación de muerte inminente se cernía sobre ambos, una sensación que solo el Hunters Killer era capaz de provocar a través de una llamada. - Si me entero por cualquier medio como si es un simple rumor de que alguien persigue a Shirou para vengarse de mí y no haces nada me aseguraré que Salem sea tu última preocupación.
