Podía escuchar el sonido traqueteante de las armaduras de los guardias en el patio acompañado de murmullos y ordenes breves.

Moon se encontraba de pie bajo el chorro de agua fría, tenía los ojos cerrados mientras dejaba que el agua cubriera su rostro.

- Bueno ahora que sigue. - Suspiro nuevamente cerrando la llave del agua quedándose de pie unos segundos antes de salir de la regadera, se sentía extrañamente relajada y satisfecha, no tenía ansiedad o remordimiento ni siquiera culpa. Tenía la cabeza completamente despejada, pero era dolorosamente consiente de la situación en la que se encontraba.

Se envolvió con una toalla y salió del baño topándose a su desnudo acompañante cubierto solamente por una fina sabana de seda. Dormía con una parsimonia y una tranquilidad propias de un niño. Lo observo varios segundos deleitándose con su cuerpo; aun sentía un palpitar en su vientre proveniente de su adolorida entrepierna.

-Idiota salvaje.

Pensó recordando los hechos de la noche anterior entrando por completo a la habitación dirigiéndose a su cajón de ropa interior. Comenzó a rebuscar entre varias prendas puesto que le habían desorganizado todas ellas. Lo primero que saco fue un lindo sujetador color azul oscuro que tenía un precioso bordado, pero lo descarto de inmediato pues no quería sentirse acalorada, busco un poco más encontrando por fin su camisón corto de uso diario, aquella era una prenda ligera y cómoda que le permitía hacer todas sus dirigencias metida en un pomposo vestido sin sentir que se ahogaba.

Aparto el camisón tomando también las primeras pantaletas que tenía enfrente y su cepillo para el cabello, camino de nuevo hacia su cama sentándose a un costado del castaño y dandole un suave beso en la comisura de los labios.

- Es hora de despertar. - Le susurró al oído.

- Buenos…- Marco se revolvió un poco antes de abrir los ojos. Tardo un par de segundos en poder enfocar con claridad siendo una hermosa mirada azul cielo lo primero que logro ver.

- ¿Dormiste bien? – Le sonrió con ternura a la vez que se apartaba un largo mechón colocándolo detrás de su oreja.

- Mejor que nunca. – La observo detenidamente, se encontraba sentada justo a la altura de su cadera, su voz era suave y coqueta, no mostraba tribulación ni ansiedad alguna.

- Pareces bastante… relajada. – Hablo un tanto dubitativo para tantear el nuevo terreno en el que se encontraba con Moon.

- Es porque lo estoy.

Moon inspecciono con cuidado a Marco, notando en su mirada aquella chispa de inseguridad típica de un adolescente. Esto le hizo brotar una pequeña risita desde el fondo del pecho pues demostraba que pese a su comportamiento de la noche anterior aún seguía siendo aquel dulce y atento joven.

- ¿Qué es tan gracioso? – Pregunto el castaño ligeramente molesto al pensar que Moon le estaba provocando.

- Que ayer me empotraste y me follaste como a una sucia putilla, pero ahora ni siquiera puedas darme un beso de buenos días por estar nervioso.

Marco se sonrojo abruptamente y desvió la mirada lo que provocó una risa más sonora en Moon. Chasqueo la lengua enderezándose con brusquedad acercando su rostro al suyo.

- Buenos… - No termino la frase pues los carnosos labios de Moon lo interrumpieron.

- Lo vez no fue tan difícil. – Le contesto separándose de él viendo su rostro sonrojado con más fuerza.

Hubo un pequeño momento para ambos en el cual Marco acaricio su mejilla y la beso con más firmeza, Moon solo se dejó llevar pues esta sensación la hacía sentir en las nubes. Un leve aroma a mandarinas dulces floto por la habitación.

Era un agradable momento, pero el silencio se formó entre ambos, proveniente del castaño el cual debía de formular la pregunta.

- Entonces estas bien…

- Estoy mejor que bien. - Contesto en un tono bastante coqueto.

- Hablo de todo esto, nosotros...

- A mi me gusta todo esto.

- Moon por favor, es solo que no actúas preocupada, como si no hubiéramos hecho algo malo.

Marco dejo que el espacio entre los dos se acrecentara más pues comenzaba a burbujear en el la culpa de haber comenzado todo.

- Es solo que me gustaría tener una buena mañana antes de tener que afrontar lo que tenemos enfrente. – Le replico Moon tomándolo de la mano y sonriéndole inclinándose levemente esperando un beso.

- Escucha Moon. – Dijo sujetándola por los hombros apartándola nuevamente para que le pusiera atención. – Creo que tenemos que hablar de esto, antes de que se nos salga de las manos.

Moon frunció el ceño dando un largo suspiro, comenzando a cepillar su cabello haciendo una pausa en su respuesta para darle mayor peso.

- Soy consciente de en donde estoy parada Marco no hace falta la condescendencia.

- No… yo solo, no me refiero a eso.

- Pero yo sí. - Hablo con la firme voz de la cual hace un gobernante ser respetado.

- Le fui infiel a mi esposo el rey con un escudero el cual resulta ser el mejor amigo de mi hija. - Moon lo miro con dureza, no había enojo, pero si una pequeña reprimenda en sus ojos. – Soy bastante capaz de reconocer en los problemas en los que yo misma me meto.

Hubo un incomodo silencio hasta que Moon hablo nuevamente.

- Paso lo que paso y de eso no se puede dar marcha atrás, no estoy orgullosa de esto, pero tampoco saldré huyendo asustada, soy una reina Marco Diaz y una noche de tonteo con un adolescente no es algo que pueda llegar a doblegarme.

Moon se puso de pie tomando sus prendas para cambiarse al otro lado de la habitación, mas sin embargo no alcanzo a dar siquiera un paso ya que Marco la sujeto de la muñeca.

- Deberías tomar una ducha y preparar tus cosas, aun tenemos que resolver lo de tu estado físico.

Dio un ligero suspiro hablándole de forma un poco más tajante sin voltear a verlo, esperando a que este la soltara. Sintió su mano libre del agarre del castaño tras varios segundos, inspiro despacio y se acomodó la toalla para poder caminar sin que se le cayera.

- Entonces ¿así es como funciona esto?, puedo abrirte las piernas, pero no puedo preocuparme por como te sientes. - El comentario de Marco había sido tan mordaz que dejo helada a Moon no pudiendo creer lo que acababa de escuchar. – Pues quien lo diría ¿no?... parece ser que lo de ponerse insolente después de follar si es de familia.

Moon sintió como la rabia subía por su cuello por ese ultimo comentario.

- Como te atreves…

Se dio vuelta furiosa solo para ser recibida por un profundo beso que la tomo completamente desprevenida. Se dispuso a empujar al castaño, pero este fue más rápido y la rodeo con sus brazos sujetándola fuertemente del trasero pegándola a su cuerpo no dándole tiempo a reaccionar para terminar siendo empujada contra su armario.

- ¡Que crees que estás haciendo!

Le reclamo molesta al momento de que Marco comenzara a mordisquearle el cuello cosa que hizo que su toalla cayera al suelo dejándola completamente expuesta al brusco roce de sus manos.

- ¡MARCO DETENTE AHORA MISMO! – Grito encolerizada usando su fuerza para apartarlo dándole una bofetada.

El estruendo del golpe le había retumbado en el antebrazo completo y respiraba entrecortadamente.

- Te has excedido bastante, toma tus cosas y lárgate de mí habitación.

- No.- La voz de Marco sonó áspera y gutural, casi como si fuera un rugido.

- No fue una sugeren…cia. - La furia de Moon se apagó de golpe al ver el rostro del castaño. Este la miraba con una rabia que rayaba en lo animal sus ojos estaban encendidos en un amarillo intenso y su labio inferior sangraba pues se lo había partido por la mitad al golpearlo.

- No voy a seguir más estúpidas ordenes de la realeza.

Marco dio un paso hacia delante encerrándola una vez más con su cuerpo el cual despedía una cantidad de calor considerable. Nuevamente esa sensación de éxtasis y debilidad que sintió la primera vez que lo había visto desnudo la invadió, era como si su cerebro hiciera corto circuito y su cuerpo se doblegara.

La sujeto del cuello con la rudeza suficiente como para hacerla dar un brinco pero no tanto para lastimarla, movió el pulgar para palpar sus labios, dibujándolos con la yema. Lentamente se acercó a su rostro y la beso, primero con cuidado, luego con pasión.

El sabor a sangre invadió su boca mientras que a su vez un escalofrió recorría su espalda, podía sentir el duro miembro de Marco hacer presión en su abdomen.

- Espera. - Dijo de forma suplicante pues comenzaba a sentirse abrumada.

Marco se detuvo a mirarla, todo aquel orgullo y presunción de hace unos segundos se había esfumado. Moon jadeaba lentamente tenia los ojos llorosos y los labios manchados de sangre, las piernas le temblaban dando una visión extremadamente dócil de ella.

- Bien, ahora que te vez mas dispuesta a escuchar.

Se inclino situando su rostro junto al suyo mientras que al tiempo comenzaba a acariciar delicadamente las curvas de su cuerpo.

- Solo quería dejar en claro que esto no fue culpa ni de tu magia ni de tu voluntad. – Hizo una pausa acercándose nuevamente a sus labios. – Fui yo el que quiso tomarte. –

Moon abrió mucho los ojos siendo capturada por su intensa mirada.

- Ambos somos conscientes de lo que hicimos y si no vamos a arrepentirnos de esto entonces…

Marco dejo la oración en el aire quedándose firme frente de ella para que tomara una decisión. Paso un largo momento de silencio donde ambos se limitaron a mirarse hasta que como si una explosión se tratase la fragancia a mandarinas dulces invadió el cuarto entero.

Moon lo rodeo por el cuello propinándole el beso más apasionado que jamás hubiera dado mientras que Marco bajo sus manos hasta llegar a su trasero del cual la tomo con firmeza levantándola y situándola a la altura de su cadera para poder penetrarla.

Todo escalo de forma sumamente rápida, los besos se convirtieron en mordidas y las caricias en arañazos, Marco arrojaba a Moon contra cualquier cosa que se le cruzara en el camino con tal de seguirla fornicando mientras que esta a su vez se afianzaba mas y lo montaba como si de un potro salvaje se tratase.

Al final ambos quedaron rendidos en el suelo, con toda la habitación hecha pedazos y con los guardias del patio preguntándose si la reina estaba apalizando a su marido.

- Eso fue increíble. – Dijo una extremadamente jadeante y sudorosa Moon. – Creo que tendré que tomar otra ducha. –

- Voy contigo, pero antes.,, – Contesto el castaño en un estado similar, inclinándose hacia ella para darle un tierno beso en uno de los diamantes de su mejilla.

- Buenos días. –


Espero que alguien siga leyendo esto, si es así me gustaría decirle que va a continuar hasta el final.