¿Qué tal muchachos? ¿Cómo andamos? Espero que bien.

Si, ya se que dirán que ha pasado unos cuantos meses (Por no decir que prácticamente un año) desde la última actualización y hay que saber aceptar los hechos. Con todo esto de la pandemia mundial que nos tomó a todos descuidados el campo de trabajo se ha intensificado muchísimo, mucha gente ha muerto y la moral junto a la cordura ha decaído bastante.

Espero que se encuentren bien, mantengan la voluntad en lo más alto y sean fuertes que aún queda guerra que enfrentar.

(No soy dueño del elenco completo de kuroinu: kedakaki seijo Wahakudaku Ni Somaru, Ni de los pedidos, sólo el oc)

Les doy un gran gracias a aquellos que se toman la molestia de leer esta historia.

Ben56: Prim resulta un personaje muy peculiar, necesitas darle un empujón en una línea de tiempo para que caiga en una tendencia especifica. Yamato tendrá que hacer mucho para calmarla, pobre hombre. He visto algo de Kyonyuu Princess Saimin en su momento, no entendí mucho su historia por encima de la zukulencia. Es venganza, ¿no?

L LAULIET: Agregado a la lista, Accelerator es un sujeto muy roto en habilidades por lo que veo.

Guest: No, están ocurriendo cosas que son provocadas por un resultado inesperado. Aparecerán el resto de las princesas a su tiempo, aún hay mucho por delante. ¿Luu luu? Bueno…

Tom Ato: I don't know anything about soul eater, I don't remember much about rize and cloe will have her moments with weapons. I also don't have much of a clue about the legend of zelda because I've never played their games. I have seen videos that give me a certain idea, this story is always in my mind. ¿How am I going to abandon it? xD

misery680: Se vienen muchas cosas de eso no debes tener ninguna duda.

fuyuki365: Kuro will have revenge! I have to see the confrontation again to make it cool. As I said before, I don't know much about the legend of zelda beyond a few videos on the internet.

Por cierto, esta es la primera vez que hago una escena lemon. Esto de verdad se sale de mi zona de confort ahahaha.

-Se recomienda discreción-

"Conversación normal"

'Pensamientos'

Opening: MY FIRST STORY - REVIVER

Capítulo 13: Escenario desordenado, certeza inesperada.

La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.


Flashback

Momento de yamato y maia.

Quién dijo que las cosas no se podían poner peor no constataron que en un mundo hentai todo es posible.

En una habitación diferenciada por lo espaciosa que era yacía el desastre, un revuelto de cosas tiradas que parecía que había pasado un tornado. La culpa era de dos cuerpos que luchaban de una manera muy peculiar pegados el uno con el otro. Sus movimientos bruscos y brutos eran un baile salvaje que sacaba a los pobres objetos inmóviles que no tenían la culpa de esta disputa de supremacía.

Yamato quien se destacaba como un hombre fuerte no paraba de besar a la mujer que de belleza destacaba bastante, sus ojos lo tenían hipnotizado y su lengua era un choque constante. Sus dedos se hallaban en fuego al no parar ni por un segundo el masajear sus grandes nalgas. Eran una adicción precipitada pero intensa que lo dejaba sin control. La suavidad de sus senos aplastándose y restregándose contra su pecho eran una delicia única.

Maia, la ex mercenaria pelirroja tenía la mente en blanco, pero con una alta tasa de emociones descontroladas. Su corazón no paraba de latir, su determinación era de acero al estar correspondiendo la invasión de lenguas que el hombre frente a él le hacía querer. La negación se rompió, su cordura se perdió en un puro estado de lujuria que no podía ser más claro. Sus propios brazos rodeaban su cuello, pocas veces utilizaba cualquiera de sus manos para rascar su cabello o jalarlo para agarrar un poco de aire.

Su frenesí era tal que sólo lo mantenía a un dedo de distancia para volver a una batalla de labios.

El le mordía el labio inferior, ella le copiaba y completaba con su labio superior. A el no le importa que haga eso y vuelve a besarla.

Su guerra era un problema porque no se quedaban en un solo sitio.

¿Quién creyó que su pequeña pelea al inicio había terminado?

Yamato y Maia se lanzaban de pared en pared, de paso en paso para lastimar al otro. No había límite para sus acciones, ellos por alguna estúpida razón lo disfrutaban. Uno sonreía al ver al otro hacer una mueca, cosa que era aprovechada para morder la lengua del contrario. Consecuente a este tonto juego muchos libros estaban en el suelo, hojas llenas y no llenas volaban y la única mesa se alejaba de su posición inicial.

Parecían dos niños jugando y peleando de una manera íntima.

La gabardina estaba en un rincón debido al calor del principio, olvidada en un arranque inconsciente.

Maia podía sentir el duro miembro de yamato en cada roce con su vagina, ella estaba desnuda y él seguía con el pantalón puesto. Ella al tener su turno de ser quien lo acorrale contra la pared, se separa de sus labios momentáneamente, se acerca a su oído derecho.

Un gemido suave, un mensaje que se transforma en una señal clave que aterriza directamente en el alto mando del cerebro masculino. Ni uno ni dos, siguió una andanada de pequeños gritos provocados por su inmensa pasión al frotarse sus labios vaginales con su pene retorcido. Su pierna elevada hacía más fáciles los mordiscos que su intimidad le daba al hombre aún teniendo una barrera de tela.

Cúmulos de escalofríos no paraban de viajar por su columna vertebral, varios gruñidos escapan para deleite de la experimentada mujer. Él en venganza muerde el músculo de su hombro, esto alza un poco su tono en los gemidos, su erección se hace más dolorosa.

En uno de esos pasos de baile yamato toma a la mujer totalmente desprevenida al llevar sus brazos por debajo de sus muslos, cargarla y empujarla a la ya nombrada mesa. Impacta su espalda encima de la madera sin delicadeza, ella se queda sin aire y se retuerce un poco del dolor. Si el objeto tuviese la capacidad de protestar, se quejaría de lo mal que la han tratado.

Sus respiraciones se atenúan, maia lleva su mano derecha a sus ojos y su mano izquierda a la zona donde está el corazón. El se mantiene cerca de ella dejando los brazos tocando los lados de su cintura, entrecierra sus ojos a la par de recuperar el aliento y clavar su vista en los senos. No necesitó de nada para ser hipnotizado por las dos generosas de carne, un hilo de baba desciende de los labios que deja claro el mensaje.

Una mordida y un gemido fueron el resultado de yamato se llevará a su boca una gran porción de su seno derecho, su lengua giraba sin control alrededor de su pezón. Algo de dolor se refleja en la cara de ella al haber pasado un tiempo sin que alguien la haya dado algo de acción, esto se confirma cuando él cambia de seno y estira su pezón con los dientes. Maia intenta retener con fuerza lo que sale de su boca, no quería que su enemigo obtuviera un logro más en ella.

Que el tiempo le haya dejado sensible al toque brusco era culpa suya.

Intercambia mordiscos entre senos mientras los presiona desde abajo con sus manos que no pueden cubrir todo, pero hace el intento.

Actuando como un niño muy pequeño que se divierte entre devorar ese gran pedazo de cielo y ajustar su lujuria para seguir en su empuje continuo a la intimidad humedecida de la mujer. La carpa erecta golpea sus resbalosos labios vaginales en su sinfonía de gemidos que incentivaban al hombre de ser más agresivo, ella lo agarra del cabello al sentir sus dientes apretar duro.

Yamato no podía encontrar la manera de enseñarle a su rival cuanta animosidad despertaba en él todo esto, un maldito sueño no solicitado que se volvió realidad en un momento que no parecía el correcto. Al ella levantar su cabeza conectan sus miradas perdidas que tanto y poco decían, segundos raros que cambiarían el ánimo si estos fuesen conscientes de lo que hacían.

La parte graciosa de este derruido destino es que son simples desconocidos, maia habría tenido la audacia de acostarse con muchos dentro del equipo mercenario porque tuvo la posibilidad antes de ser seleccionada por celestine. Tal vez en la creencia de conocerlos a un porcentaje supuestamente adecuado, los tentó a caer en un cubo de desahogo muy irrechazable.

¿Quién demonios no?

Yamato, por su lado, un huérfano que vivió una vida de lucha continua en la que no conoció lo que significaba el cariño o el amor hasta pasado un largo tiempo. Trabajar hasta morir no es divertido.

En otro mundo quizás ellos dos demostrarían múltiples facetas que conlleven o no a conocerse profundamente, una muy diminuta chispa que tendría capacidad de convertirse en algo.

Pero… en este supuesto orden de elecciones que encajen… estos dos no conseguirían un sendero que los una sin salir en un completo enfrentamiento que tiene una alta posibilidad de salir mal.

Al final de esa suposición descabellada jamás alcanzaría librarse del amor por el peor hombre, el destino tiende a ser muy selectivo y estúpido en múltiples ocasiones.

Entre sus dedos toma mechones de su cabello oscuro con la intención no de alejarlo, una idea mejor arribo a su mente nublada lo que llevó a enterrar su cara mucho más profundo en su enfoque actual. Intentaría ahogar al joven al hacerle llevar más a su boca un pedazo grande del seno que estaba saboreando.

Usa su fuerza mezclada con adrenalina para devolverle el castigo que le había propinado. Maia agrega sus piernas que rodean la cintura de yamato profundizando el intento obvio de asfixia, presión tan ávida que lo deja desorientado.

Agita los brazos como un pollo asustado, la fuerza que esta mujer guerrera exhibia es un papel que muchos dentro de las artes marciales mixtas estarían dispuestos ha explotar. Yamato despertando el instinto de supervivencia al máximo estampa sus manos en la mesa, hace presión en su pecho con el poco aire que tenía y le vuelve a hacer daño estrellando sus cuerpos contra la mesa nuevamente. Podía ser toda una proeza el hecho de levantarla teniendo tantas heridas en su cuerpo, esa seria la parte buena de estar muy activo gracias a la adrenalina.

El dolor se hizo mas notorio ante esta segunda arremetida, un ardor incomodo en el área de su espalda no parecía preocuparla aún. Haciendo hincapié en un apretado mas fuerte y prolongado, yamato reúne una pisca de aire con el que repite el mismo procedimiento.

Esta vez la parte trasera de su cabeza pega la mesa debido al despiste, las piernas de maia ceden en picada a los lados, su cerebro tarda unos segundos en reaccionar a lo que acababa de hacer. El joven se retuerce en sus manos para escapar, se levanta de su posición apreciando en gran medida que podía darles aire a sus pulmones, tose un poco debido a la saliva que se entromete en su recopilación del vital elemento.

Agita la cabeza a los lados en señal de una recuperación correcta, una pisca del calor corporal forzado todavía permanecía latente en su cuerpo. Ahora que podía ver mejor, la figura femenina desnuda de frente presentaba una absurda belleza que significaba mucho en los ojos del resto, el traje de batalla que siempre vestía no dejaba nada a la imaginación.

Automáticamente sus ojos repasan la marca profunda que dejaron sus dientes en el contorno del seno izquierdo, un distintivo que generaría confusión al creer que alguien la marcó como suya. Y es que en el territorio de lo aleatorio un necio movimiento desencadenaría demasiado.

Esos exactos ojos conectan con los de ella, una mirada plana contra una mirada estrecha.

No hace falta ser muy listo para saber que estaba expresando.

Es entonces cuando siente un frio sigiloso pasear entre sus piernas, el puente ocular con ella se rompe al bajar su mirada donde sintió ese imprevisto. Lo que encuentra es todo abajo menos un singular armamento que no debía tener ese tamaño según lo que recordaba.

Al momento de caer, los muslos de la mujer hicieron un trabajo súbito e involuntario que arrancó lo único que lo cubría. Mas impactante aun es que la punta de su pene se encontraba tocando las puertas de maia, esta sin querer respondía usando una acaricia húmeda.

Basta decir que ella jamás apartó los ojos de él, esa marcada molestia irracional le negaba el contemplar lo que sucedía abajo. Esas ansias de querer estrangularlo de nuevo volvieron en una escala que iba creciendo, cosa que hizo ignorar el sonrojo leve y los cosquilleos que un único paso puede romper. Esta se sienta de golpe con el único propósito de llevar a cabo su deseado asesinato.

Cuando un nuevo gemido escapa de su boca esta se hace consciente de que algo no estaba bien, las paredes internas comenzaron a desplegarse al sentir como algo empezaba a entrar. Ella queda paralizada justo al ya posar sus manos alrededor de su cuello, aquello que lento se adentraba también la desgarraba. Yamato hace presión en sus dientes al experimentar la envoltura aplastante que rodeaban la mitad de su carne, una abrumadora sentencia que le causaba una emoción inquietante de ella.

Ese solo peldaño termino siendo cruzado y había roto una idea sumida en pura ira.

Ella desliza sus manos en descenso dejando un trazado rojo producto de las uñas clavadas, querer repeler el dolor usando su pecho en combinación de una respiración profunda la dejó abierta a una comunicación involuntaria.

El percibió esto como un mensaje claro que le pedía detenerse, se volvió a mirarla y obtuvo frustración pintada en su cara. Una vista excepcional que incrementa el pulso del corazón distribuyendo en abundante magnitud al cerebro del tercer brazo que, aumenta el estímulo instintivo de querer ejecutar esto

Sostiene los antebrazos de maia en respuesta, al tenerla bien sujeta esta manifestación de la lujuria se coloca en la posición correcta, y sin pensar, entregó una nueva sensación que golpeó los dos cuerpos.

Yamato la había penetrado dejando una intrigante explosión interna a maia que la deja arqueando la espalda. Un ligero balanceo que retira un corto tramo de su miembro para entrar de invasor a su vientre.

Expandir el estrecho cuarto femenino tan salvajemente acorta su respiración debido al increíble dolor que sentía al asimilar lo lejos que habla llegado. Las paredes apretando fervientes y la humedad que lo bañaba era suficiente para saber cuan húmeda se había puesto. Sus figuras se combinaron en un temblor seguido de respiraciones desiguales, si antes sus mentes estaban nubladas ahora ese estado se empeora el triple.

Esto estaba lejos de volverse cómodo, esto queda claro al siguiente movimiento que permite a maia profundizar sus uñas en el pecho de yamato hasta hacerle sacar líneas de sangre. Los embistes lentos se tornaron crudos retos que fueron tomados sin una gota de lastima, ella apretaba su interior y el seguía en pie de guerra.

Erótico y concentrado eran las palabras que describían muy bien esta escena, si alguien llegara a ver este espectáculo no podrían ni siquiera aceptar que estos dos estuvieran en su mundo. Ignorando, por supuesto, el gran desastre de libros y objetos que existía en la habitación.

¿Alguien prestaría atención a esos detalles?

Empeoraría si la mujer de pelo rojo atrajera al pelinegro a sus labios en lo que crearía otra batalla que sus lenguas gustosamente correrían al ataque. Fusionando así una construcción confusa que prosigue en repetidas penetraciones que aceleran en intensidad con cada beso.

Oh esperen, acaba de pasar…

Arriba y abajo se encontraron con su otro cautivador.

Los gritos lascivos se hallaban estancados en la garganta del otro, continuaron las acaloradas embestidas que dejaba a yamato ganando terreno por encima de una maia extasiada que trataba de no mostrarse como tal.

Es demasiado esfuerzo tratar de parecer fuerte cuando sus debilidades nunca tocadas estaban siendo violadas, defensas que de nada sirven si su voluntad cede ante el hombre que se supone odia.

Extrañando la agradable calidez, la pelirroja chilla al toque lujurioso que reposaba en sus gruesas nalgas. Esto le facilitó cargar hacia al fondo, ejerciendo presión en su cintura y rapidez al penetrarla.

No le tomó mucho tiempo igualar el ritmo, aunque esto la estaba descontrolando.

El la acorrala atrayéndola mucho a su cuerpo, su voz cambia a otro tono que expresaban gemidos de alabanza y placer que llenan los espacios de la habitación. Esta batalla que pendía en una indecisión indefinida de escasos minutos pronto fue llevada arrastrada a una victoria que se asomaba en dirección del menos experimentado.

Una misteriosa sensación empezaba a nacer dentro de ella, un helado recorrido se formaba con cada que yamato la penetraba. Sus ojos se abren de desconcierto ante este fenómeno que jamás había ocurrido antes, el miedo podría revelarse de no ser por la alta tasa de lujuria que nubla su mente.

Y aquí no hay ni una pizca de alcohol.

Bajo este acto sexual que él usaba mostrándose un carácter bravucón, dentro de su mente corría las mil directrices que lo obligaban a resistir el embate que el interior de maia le estaba propinando. Dejarse llevar demasiado lo había puesto en una sobrecarga de semen que su pene encadenaba hasta ahora.

Los gruñidos carnales se volvieron suplicas entusiastas que aumentaron drásticamente en segundos, la paciencia de ambos se vio desbordada. Los senos de maia se restregaban en el pecho de yamato, sus bocas ya no hallaban manera de desenfocar a su oponente.

Una aceleración en su flujo era la llamada especial que significaba el cierre de esta velada extrema.

No hay forma de retroceder ante esto.

A menos claro que en esa habitación no estuviesen totalmente solos.

"¡Ya he visto suficiente!". Yamato es sacado de su trance mediante unos golpes en la frente que le hacen dar marcha atrás. Maia tiembla ante el grado de violencia que su interior recibía, al salir se estremece y deja que el helado matiz la deje venirse en espasmos idénticos.

El líquido blanco que trataba de frenar se esparce a líneas desiguales por el abdomen de maia, sus senos quedan cubiertos por una capa blanquecina de aroma agudo. Gruñidos escapan de las bocas que hace menos que un par de segundos transmitían su guerra intima.

En esa habitación ya no se jugaban movimientos vigorosos y fuertes. Solo dos tontos que se metieron en una cruzada de dados que ni el mismo destino creyó posible.

Simplemente no hallaban forma de contener el placer que actualmente recorría sus seres.

Sus respiraciones eran erráticas, jadean en un extremo impulsado por el agotamiento.

Mientras recuperaban el tan necesitado aliento, navi les daba un último vistazo antes de hablar.

"Invocador…" Yamato parpadea una tres veces antes de darle cara. "¿Qué demonios ha sido todo esto?". El tono de voz usado era como si fuera una madre regañando a su hijo.

Vuela literalmente a dos dedos de la nariz de yamato.

"¿E-eh?". La conexión perdida en el cerebro del muchacho se reestablece. "¿Un insecto molesto?". Respuesta equivocada para un hada que estaba muy irritada.

¡PAM!

Yamato se agarra la frente con las dos manos del dolor.

"¡¿Por qué fue eso?!".

"¡Por idiota!".

En eso ocurre un leve temblor que sacude un poco las cosas en el suelo y la ventana. Navi había detectado un pico de magia agresivo segundos atrás, habría dado el aviso, pero terminó olvidando por culpa del acercamiento sexual de esos dos.

Desvergonzados humanos. ¿Eso fue lo mejor que se ocurrió?

Ese plan improvisado no tuvo ninguna ética, vacío de la sensata brillantez de alguien capacitado.

Tonterías carnales que de alguna manera toco una pequeña fibra de su interior.

Como hada guardiana su mente no estaba ni por asomo estaba metida en estos temas específicos, dedicarle tanto tiempo al trabajo y al deber mermaron la curiosidad al último. Puede que la referencia cercana haya sido el amor puro que le llegó a tener al chico del gorro verde.

El cómo consiguió ganar su afecto es una historia que empieza con un disgusto.

Años posteriores de vivir quizás un adiós forzado y sin explicaciones tacitas, se encuentra en una circunstancia extraña que no cabe en nada. Nuevamente su vida es reestablecida en el camino de alguien a quien el destino consideró capaz de tanto.

En eso ultimo ya estaba presentando una queja, y es que acompañarlo no significaba quedarse viendo como estatua el cómo se devoraban. Las mordeduras, el deseo involuntario, el alto calor que desataban con cada que se tocaban.

Las pequeñas gotas blancas que salpicaron en su dirección…

Ignorar el olor amargo…

Un episodio lascivo que difícilmente saldrá de su mente.

"¡Escúchame!". Yamato se sobresalta ante la referencia. "¡He detectado el uso de magia misteriosa dentro de este edificio!". Se estrecha su mirada. "¡Nos están atacando!"

Los puntos en el cerebro del muchacho conectan.

"¡¿Qué?!". La alarma dentro de su cabeza se enciende. La lujuria se desvanece de sus entrañas al entrar en razón, la invasión reciente es lo primero que pasa por su mente antes de endurecer su mirada.

Sangre y destrucción.

Un guerrero marcado como alguien de clase baja dejó una marca permanente en la psique enemiga.

Los problemas simplemente no paraban de llegar.

Una diminuta sonrisa hizo una aparición fugaz.

Haciendo hincapié en su recuperada conciencia racional cierra un ojo en reacción al ardor que las heridas recién hechas combinadas con las lesiones musculares anteriores estaban creando. Podría llamarse una fiesta de sufrimiento para yamato.

Al final del día seguía siendo un humano.

Dejando escapar un enorme respiro se vuelve a levantar el pantalón en señal de bloquear su ya completo desnudo que no paraba de ser visto por el hada. No necesitaba ser muy inteligente para ponerle a ese pequeño cuerpo un par de ojos muy analíticos.

No había tiempo para limpiarse ni para pensar porque era más grande.

"¡¿Sabes dónde se encuentran?!". Yamato exclama en necesidad, sabía muy bien que dejar solas a las protagonistas de este mundo las convertía en blancos fáciles.

"¡No puedo ubicarlo correctamente! ¡Toda la estructura está atrapada dentro del aura de funcionamiento!". El pequeño cuerpo no para de moverse en diferentes direcciones en cortos tramos.

El muchacho levanta la carne que cubre sus ojos ante este dato, las cosas se habían complicado.

"¡Maldicion! ¡Entonces tendremos que ser veloces si queremos alcanzarlos!". Se lleva una mano a la cabeza para tratar de concentrarse y pensar en alguien que pueda ayudarlo.

Mmmm Glup

La concentración se vuelve a perder y los dos voltean su mirada a la pelirroja olvidada que se lamia los dedos ya sentada mientras los observaba neutral. Perciben un leve temblor a la par que líneas pequeñas bajaban de su interior y líneas de semen mojaban la mesa.

Los ojos de maia no estaban tan hundidos en el vacío como lo fue al principio, yamato piensa que la alerta de navi la hizo reaccionar inconscientemente. La vista de maia empapada de su semen extrañamente lo llenó de arrogancia, porque cambió la historia de ser el primer hombre en hacerla venir. Fue violento, pero sin la humillación que sufrió originalmente.

Mirarla en la posición en la que se encontraba lo dejaba atento a los detalles en su cuerpo como las marcas de mordidas, la poca luz visible que dejaba el clima afuera le daba a la figura femenina una imagen hermosa.

Gruñe y sacude ese pensamiento.

No podía permitirse otra distracción, necesitaba llegar rápido a donde se encontraban las demás. Y es ahí cuando a su cerebro llega la imagen de un superhéroe de historietas que podría hacerle la carrera más fácil.

Navi y maia se asombran al ver como el cuerpo de yamato es cubierto por un brillo multicolor parecido a una aurora boreal.

"¡Es hora de correr! ¡Flash!".

Una ligera broma sobre si será más rápido que el suena en su mente, un rojo pinta su cuerpo al completo y rayos dorados remarcan encima. Al desaparecer el juego de colores brillantes este se encontraba vistiendo un traje llamativo. Presiona su mano izquierda en un puño y el sonido de rechinar del traje es cómodo en oídos del ahora corredor. No nota que el tatuaje en su palma estaba brillando.

"Wow". El hada le daba vueltas a yamato investigando la nueva apariencia, como si un niño emocionado con ojos en forma de estrella se tratara. La curiosidad es inevitable. "¿Y este traje?".

Yamato le causa gracia.

"Es de un superhéroe llamado flash, te sorprendería saber que tan veloz es". Diversas imágenes de las películas y comics llegan a su mente.

A yamato se le prende el foco cerebral cuando regresa su atención a maia. Aproxima sus manos a un puñado de hojas escritas en el suelo y desaparece en un rápido movimiento.

Les toma un par de segundos a ambas féminas darse cuenta que hubo un cambio, navi observa como maia se encontraba bastante limpia y esta misma había bajado la mirada a su propio pecho.

Una montañita de papeles mojados y pegajosos yacía al lado de sus pies.

Cuando parecía que la inesperada acción había terminado se encuentra con que su cuerpo es envuelto en la gabardina olvidada del joven.

Los ojos de la pelirroja chocan con los oscuros de yamato al este levantarle suave el mentón.

"Escúchame atentamente". El espíritu heroico se le había escapado de las manos. "Estamos en un mundo de verdad escalofriante. La gente muere. La gente nos traiciona. Las cosas cambian, pero el cambio puede ser algo bueno, ¿sabes? Puede traernos nuevas experiencias, oportunidades y personas". En un acto totalmente fuera de si une sus labios con los de ella, la bondad del pedido lo había empujado a querer transmitirle a esta mujer que recuperara su voluntad, no apoyaría en nada si solo quedaba como un vegetal lamentándose todo el día. También es que en secreto quería hacerlo. "Un afecto enfermizo como el tuyo solo retiene tu potencial de ser grande y genial, no ayuda a nadie si te mantienes igual. El amor apesta y eso lo tenemos claro cuando escogiste al sujeto del que no creías capaz de semejante locura". Aligera su expresión seria al verle derramar una pequeña lagrima. "Acepta las cosas que no puedes cambiar y ten el valor de cambiar las cosas que puedes". Apoya su frente en la de ella. "Se que podrás hacerlo".

Estas palabras presentaban un halo de esperanza que se le estaba entregando directamente, esos ojos no mentían.

Termina y se aleja.

A navi le habían afectado esas palabras, no estaban dirigidas a ella y aun así le erizaron los pensamientos.

Terminada toda la charla yamato se posiciona en dirección a la puerta.

"¡Navi!". La bola de luz se sacude a los lados. "¡Vámonos!". Algo de irritación crece en ella.

"¡Es mucho entusiasmo!". Y así uno desaparece y la otro vuela lo más rápido posible.

La habitación queda en silencio.

El corazón de maia latía como loco.

El shock en la pelirroja no tenía igual. Una reflexión, un cariño y un crudo sentimiento.

Quería que todo fuera falso, una mentira estúpida plagada de alegres cantares.

Que se callara… que la dejara… Que dejara de vacilarle…

¿Desde cuándo todo lo que conocía se había ido al desastre?

"Vault…".

Acepta las cosas que no puedes cambiar

¡PAM!

Un golpe seco cala en el suelo de una manera muy severa, Maia había caído de rodillas con los ojos sombreados. Deshecha el efecto que el frio del mismo piso le provocaba a su piel desnuda. Recuerdos fugaces surgen de lo mas profundo de su mente, aquellos tiempos en donde eran una panda de mercenarios que sobrevivieron a miles de aventuras juntos. Pelearon, bebieron y celebraron un día mas de vida.

Irónicamente la imagen más fuerte se volvió su peor sufrimiento, la protección del líder orgulloso le permitió seguir con su vida y ganarse su corazón.

La presiona en sus dientes revela la crueldad del destino.

Sus ojos habían sido horrorizados ante la destrucción de la imagen mental que tenía sobre vault. Esa sonrisa que generaba respeto y lealtad lo había cambiado por una asquerosa y cínica.

Ese calor molesto en su pecho era una revitalización obligatoria de empuje a la batalla otra vez, un peso depositado en sus hombros que requería su atención especial.

y ten el valor de cambiar las cosas que puedes.

Lo odiaba…

Lo detestaba…

No quería esta responsabilidad…

¿Por qué le pasaba esto?

El dolor emocional seguía ahí pero ya las lágrimas eran escasas.

Se que podrás hacerlo

"Estúpido…". Algo burbujea dentro de ella. "Estúpido…". Un alboroto en crecimiento que excedía sus límites.

"¡ESTUPIDO!". Maia grita muy furiosa.

PAPELES VUELAN

"¡CREI EN TI!". Los temblores se intensifican ante su agitar de brazos.

PAM

"¡COMBATI POR TI!". Golpea el suelo con los dos puños en furia.

PAM

"¡TE AMÉ SOLO A TI!". Mas rabia reprimida se desataba.

PAM

"¡SOLO!". se ve lanzada

PAM

"¡A TI!". con cada golpe.

PAM

"¡Y ME ESCUPISTE A LA CARA!". Se sienten menos las manos.

PAM

"¡MALDITA SEA!". Concluye esta liberación en un choque muy duro.

Cuando yamato tuvo sexo con maia fue como abrir una reja muy dura en su conciencia que filtro cada gramo que la negación había provocado. Al estar alejada de todo el mundo durante el tiempo que la invasión fue repelida su mente concentró toda su fuerza en el vault pasado, eliminando por completo al vault que se supone había encarado.

Todo habría estado normal en su realidad distorsionada de no ser por la irrupción de yamato, cruzar miradas con el viajero provocó una grieta rebelde que la había hecho recordar lo que pasó. La acción posterior moldeo su descenso a la dura existencia actual.

No importa lo mucho que huyas, Irremediablemente tarde o temprano debía ser enfrentado.

Con o sin el hada involucrada.

Una exhalación muy profunda mana y la rabia se mantiene estática esperando una siguiente resolución. Sus manos ardientes confirmaban que se hallaba tan despierta como fuese posible.

Una nueva maldición escapa de sus labios fríos.

El tiempo perdido le hace acordar que alertaron de un ataque a su castillo. No es como si tuviera otra opción, sus instintos están demasiado despiertos.

Lentamente reposa sus manos a los lados de la mesa para usarla como soporte y levantarse en un estado muy serio. Los temblores no le impidieron moverse.

Una vez de pie visualiza la entrada a la habitación, la frialdad del pasillo la empuja a abrazarse usando la prenda que yamato le había dejado. Estruja en sus manos la gabardina porque la imaginación la había hecho cambiar esa tela por los brazos del ahora superhéroe.

La imagen del hombre abrazando su cuerpo desde atrás solo ratifica su incursión bajo su piel, la perplejidad se extiende ante la clara imagen corporal. Ese apoyo se mantuvo real.

Frunce el ceño, pero esta vez con un gesto labial travieso.

Una pequeña risa escapa de sus labios.

'¿Cómo se atrevía?'

Da un torpe paso al frente.

'¿Qué tan descarado era?'

El segundo paso era igual de torpe.

'¿Crees que puedes fanfarronear?'

Las siguientes pisadas se fuerzan a cambiar

Extrañamente ya no sentía ese frio del inicio, la gabardina cumplía su trabajo muy bien no diciendo lo mismo de sus pies descubiertos.

"Como te odio… yamato…".

Contraste a esas palabras no existía odio o rabia, la diversión atrevida y espontanea sacaba esas dos del carril.

De alguna manera maia salía por esas puertas llena de un propósito.

La batalla aun no la ha acabado.

End flashback


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La lluvia que ese día mantenía una sólida presencia no evitaba que la gente, vividas frente a la cara de la muerte, se mostrara reacia el detener la construcción y movilización voluntaria de un nuevo muro. Nadie quería volver a pasar por algo así, múltiples cuerpos enemigos se hallaban apilados y la gran cantidad de ellos se mostraban como una pulpa sangrienta. Se tomaron la necesidad cruel de crear algo que les drenara la rabia, era eso o volverse inútil de la presión.

Tosco e insensible adrenalina que la solución de un empuje fuera utilizada en su mayoría por civiles, los niños no se quedaron atrás, aunque estos eran en números no tan altos. Muchos no querían abandonar su ingenuidad tan temprano.

Esto abordaba mucho su concentración, la ciudad necesitaba muchas manos y esto los hizo omitir el factor enemigo colándose en sus propias narices. Los problemas que sacudieron el interior del castillo principal de la ciudad inundaron lentamente las mentes, el rayo de luz que empujó a yamato hacia el cielo fue intensificado por la misma madre naturaleza quien descargó un par de rayos.

Claro, algunos todavía se rascaban los ojos después de ver a un sujeto con capa y de colores vivos levitar en el aire. Cegado a la verdad esta figura real no les dio tiempo de establecer si era una realidad o no a sus ojos porque se había movido muy rápido. Esta persona quien poseía el poder de un poderoso superhéroe no estaba de buen humor, dos de las protagonistas femeninas de este mundo fueron llevadas a paradero desconocido, el resto estaba en shock y el con este poder no pudo evitarlo.

La sensación de inutilidad era abrumante.

"¿Quién… demonios se supone que eres tú?". La mujer de aspecto oscuro y escondido presiona su espada al costado en una posición muy precavida. Esa cara jamás la había visto, la mirada de absoluta seriedad la hizo tragar un poco de saliva. No percibía nada que dijera que aterrizo ahí usando magia, esas ropas no describían para nada a un mago.

Maia estaba por protestarle a yamato por inmiscuirse en su pelea, pero navi la convence de no hacerlo.

"Soy alguien que tiene mas de mil maneras en las que puedo matarte sin hacer mucho esfuerzo". Una brisa feroz hace que al ondear la capa se vea mucho mas imponente.

Maia entrando en razón del clima afuera agarra un poco del frio que no notó producto de la pelea.

Navi estaba muy tranquila al lado del Superman, la lluvia no era problema.

Debajo de la máscara la piel de su rostro se contrae en una mueca que se transforma en una sonrisa torcida. Algo de esas palabras le generó gracia.

"Palabras muy audaces, chico volador". Un tenue tic eléctrico amarillo empieza a manifestarse alrededor del mango de su espada. El filo del arma se refuerza con descargas electrizantes que vaporan el agua natural. "No sé qué truco usaste para…".

Un ligero puñetazo impacta con el lado izquierdo de su máscara que la hace volar y chocar con la pared gruesa que mantiene la línea fuera del castillo. Un parpadeo es lo que duró el brazo de yamato antes de impactar un golpe muy flojo en la aparente confianza del adversario.

Nadie pudo manejar la velocidad del superhéroe estando tan cerca, la espada fallida queda paralizada en el lugar donde estaba y cae. La invasora femenina estaba pasmada en el suelo de espalda, ese impacto inesperado le habría roto parte de la cara de no ser por su máscara mágica resiste los ataques físicos.

Un descuido que se volvería doloroso al levantarse. ¿Cómo se movió tan rápido?

"Creo que no fuiste capaz de entender la amenaza tacita que te acabo de decir".

Sus ojos se abren grande cuando la presencia del hombre está a solo varios pasos de ella. Automáticamente sus manos son envueltas en un color amarillo intenso que se despliega en dirección de un yamato iracundo. El rayo de gran poder parecer lograr desaparecerlo de su vista, maia y navi se quedan perplejas del ataque que va directo al cielo. Esta adversaria tenía conocimiento en magia y capacitación en el uso de la espada.

Ya suponía una victoria poco ortodoxa actuando como un animal acorralado, años de entrenamiento se definían en un enfrentamiento que la saca del estilo dominante que tan acostumbrada estaba. Si la persona que tiene en mente viera que se dejó llevar por el instinto de supervivencia se llevaría un buen regaño.

"Y sigues sin entender". Voltea de la impresión al escuchar la voz del supuesto muerto a un lado de ella. Un nuevo puñetazo se encarga de darle una nueva distancia que la incrusta en otro pilar, su mente queda desorientada por el brusco agitar de su cabeza.

Agita su cabeza a los lados y la toma con su mano derecha para intentar recobrar el sentido.

"Veo que eres resistente". Observa la figura del hombre caminando en su dirección después de parpadear varias veces muy rápido. Instantáneamente posa en frente con sus manos una barrera mágica que separa su avance hacia ella. "Esto no me detendrá".

Con un medio giro para ganar impulso en su brazo izquierdo se lanza repleto de mucha fuerza en contra de esta protección. La enmascarada tuvo que hacer un uso intensivo de sus poderes al verse retrocediendo por lo pesado que eran esos puños.

Una pequeña onda expansiva y el crujido del suelo en diferentes partes delataban mucho del asalto.

Los dedos le pesaban en exceso de tanto forzarse en mantenerse firme.

¿Quién demonios era este tipo? Tiene una fuerza impresionante y no estaba bajo un hechizo de fuerza o algo parecido, tiene sus manos totalmente desnudas.

La protección una vez empieza a quebrarse, la conmoción es mayúscula.

¡Nadie había logrado esta hazaña antes!

Con esta distracción de su voluntad el poderío bruto acaba con su defensa en miles de pedazos. El destrozo la vuelve a empujar a la construcción ahuecada que casi completa su demolición.

"Debiste haber pensado mejor las cosas". El hombre sosteniendo un puño a la altura del pecho y una mirada sombreada sumida en la seriedad.

Lejos de tener miedo, la enmascarada estaba muy molesta. La presión en sus dientes y puños denotaban toda la rabia que sentía al ver como su altísimo orgullo era destruido en pocos intentos.

Sin dar tiempo de realizar otro truco mágico, yamato se apresura en tomar de cuero cabelludo a la invasora y elevarse muy rápido a uno diez metros de altura. Los desesperados intentos corporales de librarse del agarre de hierro oscurecieron sus ideas, nunca antes estuvo en una situación tan desnivelada como esta.

Esta acción no pasó desapercibida ante los ojos de los habitantes de la ciudad cuando esa figura con capa roja es lo que llama la atención. Los guerreros poseedores de una buena vista reconocieron al muchacho que salvó sus vidas vistiendo un atuendo muy extraño, sosteniendo a alguien tapado que gritaba enemigo escrito por todos lados que trataba de liberarse del agarre.

El público prolonga su espanto al observar cómo es soltada la figura de la mujer en caída libre, un segundo después es el hombre del traje quien le sigue de frente con sus brazos estirados en su dirección. La figura es arrastrada a mucha velocidad, desapareciendo de los espectadores y atravesando el suelo de la azotea dejando una estela gris detrás.

Navi y maia corren al borde del agujero impreciso.

De entre el polvo se muestra a yamato de pie sobre el cuerpo inerte de la contrincante. No estaba muerta pero no se levantaría por un corto tiempo.

Kuro aparece a través de la abertura que dejó la caída violenta de la entrada al cuarto donde estaban ahora. El ritmo de temblores y esa luz mágica hicieron reanudar al hombre mayor de la batalla iniciada, quedarse de brazos cruzados no es su naturaleza. Incluso en su apuro el enfrentamiento, que bien fue una paliza, finalizó apenas dio una tambaleante marcha.

La habitación que estaba a dos puertas de distancia es la que recibe toda la caída de lleno.

Se vieron afectadas muchas cosas, en su mayoría de poca importancia o utilidad actual.

Yamato agarra el torso de la mujer desconocida y se la carga al hombro como si se tratara de un costal de papas. Navi desciende en vuelo ligero y maia es atrapada antes de tocar suelo por la cintura. El rostro se mantenía recto pero sus ojos la miraban pensativo.

Ella entendiendo el mensaje, le da una mirada aburrida. Se ha lanzado múltiples veces de alturas así y sus piernas no han llegado a partirse o lastimarse. No era ninguna clase de debilucha a la que deban estar protegiendo a cada rato.

Si supiera de quien es este pedido sabría que echarle la culpa al alienígena por su sentido protector sería mejor opción.

Inconscientes a su lento descenso, el guerrero experimentado queda pasmado al acercamiento intenso que reflejaban los pechos apretados de maia al pecho de yamato y el brazo del mismo se encargaba de tenerla cerca. Existía una línea no tan delgada que separaba a estos dos de besarse.

No sería para nada extraño de no ser porque hace un par de días el humor del muchacho, acabado la invasión, se hallaba muy agrio tratándose de la pelirroja. Por parte de maia esta al despertar quería que la dejaran sola, gritaba que nadie podía entenderla y que salvaría a vault. Ese nombre se repetiría en un bucle sin fin debido al trance impuesto por su mente para preservar la poca cordura que le duraba.

¿Cómo cambió esto tan rápido? ¿No era esa la gabardina del chico?

Yamato es quien rompe el contacto al aterrizar y entabla conversación con el hombre mayor apenas lo ve.

"He capturado a nuestra secuestradora". Frunce el ceño al recibir respuesta del fenómeno mágico. "Es momento de trabajar".

El asiente convencido y sigue los pasos del superhéroe hasta la habitación en donde estaba el resto. Maia fuera del contexto no entendía a que se referían.

Alicia y Chloe posan su mirada en su figura al segundo de entrar, lagrimas combinadas con frustración expresaban sus rostros marcados. El estado de ánimo se había ido por la ventana y la pelirroja se detuvo a inspeccionar el porqué.

Arrastra una de las sillas más cercanas y sienta a la desconocida.

El dúo rubio entiende la comunicación involuntaria e intentan ponerle las manos encima en búsqueda de respuestas. Navi se interpone en el medio en un arrebato circular, las dos quedan quietas esperando un ataque.

Con yamato al frente y kuro al lado en seriedad absoluta, el interrogatorio podría comenzar. No sin antes partirle los brazos en direcciones contrarias para que no fuese capaz de hacer una estupidez. El crujido seco se trabajó de una manera muy limpia, perturbando un poco a kuro por lo inmutable de la acción. Pasa lo mismo en menor y gran medida con la elfa y la guerrera.

Maia le hace gracia y navi cree que eso fue excesivo.

Eso lo hizo recordar a los enemigos capturados en tiempos de guerra, las torturas que se realizaron tomaban tiempo y presión pesada en las heridas infligidas.

Un pequeño murmuro proveniente de la boca del personaje enmascarado es todo lo que necesitan para saber que ya está despertando. Pestañeos lentos se convierten en un abrir completo al máximo de la consternación al tener de frente un quinteto completamente extraño y fuera de lugar.

Miradas serias y de mucha rabia se mezclaban en una flecha única apuntada a ella. De entra esas personas una en especifica hace que se asombre de verla intacta y determinada.

"Iré directo al grano". Da un paso al frente emitiendo una poderosa presencia, la S marcada en su pecho es lo que más captan sus ojos. "¿A dónde te las has llevado?".

Esta se levanta de golpe ignorando las preguntas que han sido hechas e intenta una arremetida directa, el calvario comienza cuando al pretender arrojar un hechizo carnicero esta se da cuenta que su mano está en un imposible sentido horizontal.

Antes de siquiera pudiese querer vociferar su lamento, yamato le propina una patada floja en el estómago que le planta la espada contra la pared. La vibración provoca que parte de la ventana se rompa en miles de pedazos.

"¿Acaso te he dicho que te levantes?". Vuelta a su posición, el superhéroe le muestra un par de ojos brillando en rojo muy amenazadores. Tose en reiteradas veces ante esta anticlimática escena de superioridad absoluta sobre ella, ciertas personas estarían muy enfadadas con ella.

Los brazos vuelven a su posición original aun estando rotos.

Agradecía enormemente el poseer esta mascara, los impactos que el falso kriptoniano le había dado la hubiesen matado. El dolor de las extremidades que se supone la estarían haciendo gritar estaban siendo suprimidos por el articulo mágico.

Yamato camina hacia ella, nadie del grupo planea meterse en este descabellado interrogatorio. La toma nuevamente por el cuero cabelludo y la arrastra en pataleos inútiles de vuelta a la silla.

Que no existiese en esa pequeña muestra furiosa ni una pequeña exhibición de lamento produjo asombro en el resto de los involucrados.

"Estoy perdiendo la paciencia". De un puñetazo rompe la mesa cercana a la mitad, Alicia se sobresalta ante el feroz desquite. "¿Dónde están Prim y Olga? ¿A dónde te las has llevado?".

Esta declaración deja confundida a la maltratada mujer ¿A quién dijo que se había llevado?

"¿Qué… dijiste?". La ira se transforma en perplejidad. Yamato en cambio no quería esa respuesta.

"Creo que nos seguimos sin entender". Carga la palma de su mano en la frente de la careta. "Es mejor si te quitas esta porquería". Los niveles de alteración se disparan al verse acorralada, el cantico protector se enreda en su mente. La brisa tocando su frente y nariz le dan la bienvenida a esta presentación que muele su justa apariencia.

NO!". Un clamor urgente que no fue escuchado.

Debajo de las mascara se podían esperar a alguien joven, lo cual es normal. Pero en este caso se veía muy joven, se revelaba un cabello rosado suelto, desordenado y apagado con las puntas amarillas que contrastaban en vida. Unos ojos purpuras que destellan antipatía, de doce o trece años aproximadamente y dos cicatrices debajo de la oreja izquierda que le dan una apariencia salvaje.

De buenas a primeras se trataba de un enemigo, un invasor corriente del sangriento intento vivido hace pocos días. Sin embargo, algo no andaba bien, el aire prácticamente cambio su peso encima de una única persona dentro de esa habitación.

La lluvia empeora su fuerza en el exterior.

Yamato encontró su cara muy distinguible e insólito. Voltea el cuerpo para ver las reacciones del resto.

Kuro se había quedado sin palabras, trancando por completo el intento de explicar una imagen como esta.

Maia y Chloe chocaron en ideas.

Navi analizaba con detenimiento.

Alicia es quien se gana su atención directamente, el desconcierto refleja lo mismo que él pensaba.

"¿Por qué demonios te pareces a Alicia?". La pregunta lanzada tenía que ser echa de una vez por todas, la rubia humana es quien quería decirla primero pero su boca se sentía estancada.

En manos del superhéroe la máscara es aplastada y deshecha a un lado como una bola de papel sin mucho problema, cosa que deja sin aire a la prisionera. Un artefacto importante que se le fue conferido por la gente que confía en ella, un par de años en uso solo para ser destruido en un par de segundos.

Haciendo un estudio completo dentro de su cerebro, específicamente en su banco de memoria, jamás ha hecho presencia o mención de un sujeto vestido de rojo y azul, portador de una superfuerza y la capacidad de volar sin nada mágico. En su tiempo de aprendizaje desde que era menor, kuroinu se ha encargado de ser la mayor obra de destrucción y reconstrucción que eostia ha tenido. Prescindiendo reconocer el adiestramiento de las mujeres como máquinas de sexo o desquite, que en si no le importa, esa fisonomía es irreconocible.

Alguien tan extremadamente fuerte y peligroso habría hecho eco en sus recuerdos.

Agacha la cabeza angustiada, esto no debería estar pasando. Los brazos torcidos tiemblan de miedo, esa ansiedad naciente despedaza el freno que su cuerpo exigía en respuesta al daño masivo en sus extremidades.

El control perdió terreno en sus piernas con ese vaivén de pisadas con tal de calmarse, de distraer también el magullado de su estómago que esa patada le dejó.

Un regaño dolía menos… Un corte dolía menos… ¡Una paliza dolía menos!

¡No podía usar hechizos!

Estaba… desprotegida… Estaba… Jodi…

Un agarre súbito la toma del cuello y la deja pasmada en el aire que a su vez le dificulta respirar.

"¡Habla! Mientras aun puedas respirar". Patalea un poco del estrés de estar sofocándose, lagrimas amenazaban con hacer aparición.

Yamato seguía recto en la búsqueda de una respuesta.

"Detente un poco, tonto". Navi vuela encima de su cabeza. "Puedes terminar rompiendo su cuello".

"Aunque quisiera no podría hacerlo". Mantenía su posición sin cambios. "Yo golpeo, pero no mato, lo malo de tener este estúpido traje".

Cada bocanada de aire es un regalo forzado que su garganta intenta pasar a los pulmones con mucha obligación. Si tan solo tuviese los brazos sanos…

Un episodio desordenado como este es una posición irremediable que no escatima en otra cosa que no sea una deslealtad a su entrenamiento.

Sin dudas lo que vence en este tiempo son las ganas de seguir viviendo, dentro de un cuerpo tan joven la vulnerabilidad mental juega un papel directo. Torturar no es una tarea sencilla, jugar las cartas y tener una buena mano define si logras conseguir el objetivo. En las guerras el silencio o la traición son concebidas en dos simples decisiones.

Cuando eres un fresco adolescente jalas el gatillo apresurado en un solo rumbo, da igual si has estado metiéndote en la cabeza inmensas cantidades de entrenamiento. La terquedad resuena en una muerte rápida, y nadie quiere eso.

"M-m-ma… mama…". Yamato hace una mueca fastidiada, típico que el enemigo vocifere algo querido solo para generar pena. El cliché nunca pasa de moda.

Una mano aterriza en su hombro, sus ojos negros conectan con unos ojos purpura conmocionados. Haciendo uso del super oído los latidos del corazón de la rubia estaban acelerados, una ceja alzada es su respuesta.

"Suéltala…". No entendía esta aleatoriedad tan extraña.

"¿Qué pretendes?".

"Algo en ella… es complicado…". Una sentencia rápida que no lo deja claro.

Yamato la deja caer solo para observar que era lo que iba a hacer.

De pie pasa a caer de rodillas mientras trata de llenar sus pulmones con tanto aire que sea necesario. Un dúo de lágrimas escapa de ambos ojos con cada que tose.

Alicia poseía un picor en el pecho desde que el rostro de la invasora se hizo visible.

"¿Quién… eres…?". El puente visual entre ambas se abre cuando la rubia se agacha frente a ella. Sus ojos se iluminan en una fracción de segundo, el brillo que el agua bajando por sus mejillas la hacían perder la primera impresión.

Pasmada y aterrada son las palabras correctas que describen lo que siente al tener esta mujer delante. Podía estar más joven y menos lujuriosa de lo que podría creer, pero esta persona seguía siendo la misma.

En sí, la misión personal en la que ese embarcó cuando llego ahí, es un fracaso. Echarle este desliz a la curiosidad es una estupidez.

"Hola… mamá…". Un saludo y una palabra insólita deja a Alicia fría. Kuro y maia se perturban, Chloe se funde en un calor de decepción que va creciendo cuanto sigue mirando la escena.

Yamato cierra los ojos porque algo no andaba bien.

Primero que nada ¿Mama?

Esa cara poseía ciertos aspectos que definían a Alicia, pero faltaba la otra mitad de los genes.

¿De quién se trataría?

El rosa ya era un indicativo grotesco del que no hubiese querido pensar. Un perfil singular y femenino reconocido en exceso es quizás su exclusivo culpable aquí.

¿Recuerda a otra persona con ese distinguible color de pelo? La respuesta es muy obvia.

Haciendo uso de los poderes alienígenas ocupa sus ojos en ver a través de las paredes para cerciorarse de que no estuviese en las fauces de un infierno sexual.

Unos segundos y descarta pelear. La gente sigue trabajando y los niños no están idos de la olla.

Entonces… ¿Cómo terminó aquí?

Definitivamente algo no estaba bien.

"¿Q-que?". Alicia contesta inquieta.

"Soy estúpida… lo se… no te preocupes…". Le da una diminuta sonrisa que traga después. "Voy a morir de todas maneras… esto es normal…". Nuevos ríos salinos se desbordan de sus cuencas. "Ella ya no me vera a la cara… he descuidado completamente mi educación y me dejé llevar…".

"¿Qué… quieres decir?".

"Ella se habrá dado cuenta que la seguí y que he sido humillada…". La imagen de una mujer decepcionada le da escalofríos. "A los ojos de kuroinu ya no les soy útil…".

Yamato se harta de su patético discurso.

"Basta". Habla muy serio. "Solo dinos de una vez que tú eres la hija de Alicia y Prim". Una bomba que desata mucha conmoción en los humanos, en media elfa solo aumentó la rabia.

Alicia lo voltea a ver buscando que fuera una broma, la absoluta falta de gracia la enloquece en el interior.

"Chico ¿Qué demo…?". Kuro es interrumpido por el puñetazo severo que la semi elfa abalanza contra una parte de la mesa que estaba cerca partiéndola otra vez. Respiraba desigual al tratar con mucho enojo.

Ella es fija en el foco de toda la atención.

"¡Maldita sea!". Chloe exclama parte de esa irritación. "¡Olga-sama está desaparecida! ¡Eso debería ser lo único en lo que deberías enfocarte!". En su línea de visión la desesperación se adueñaba de su cordura. "¡Esa aberración debe hablar ahora!".

Madre e hija arrugan la cara en distintas emociones.

Maia en cierto sentido le daba la razón.

"¿Qué crees que he estado haciendo?". Yamato le pregunta.

"¡Estas perdiendo el tiempo!". Chloe andaba muy agitada. "¡Olga-sama podría estar siendo toqueteada por esas bestias asquerosas de tu raza!".

Los ánimos se calientan.

"No somos kuroinu, idiota". Yamato recalca su respuesta.

"¡Humano es humano asqueroso por igual! ¡Nada cambia!". Chloe presionaba sus puños.

"Hablas como si los elfos fueran unos santos". Kuro se mete en la discusión.

"¡A diferencia de ustedes nosotros hemos mantenido un orden mejor!".

"¿Dejando que un montón de monstruos arrasen pueblos y violen mujeres? No me hagas reír". El hombre mayor se cruza de brazos, no lo iba a dejar pasar.

"¡Ustedes mataron a muchos elfos en el pasado!". Chloe contesta eufórica. "¡¿Esclavitud y servidumbre desde cuando es paz?!"

"Los elfos oscuros representan una amenaza debido a sus ansias de ocupar tierras que no son suyas".

"¡Esas tierras nos pertenecían! ¡Ustedes son peste que vino arrebatarnos lo que era nuestro!".

Chloe recoge su espada tirada reaccionando hostil. Kuro le da una mirada hastiada, maia sonríe manteniendo su posición con una mano en el mango.

"No vayas a proceder de forma tonta, tienes las de perder enfrentándote solo a mí. Lo mismo digo para el resto". Yamato levanta una mano recta en señal de que se calmen. Entendía el coraje, él también estaba molesto, pero esto no solucionaría nada. Las cosas daban vueltas locas cada que daba un paso, despertó y encontró un largo desastre.

Un pro de matar a Chloe es que dejaría a Olga como la última elfa oscura en todo este territorio, dejando su voluntad aplastada y sin nada que llamar familia. Esa balanza iría a pico mas de lo que ya está.

Por otro lado, ese sería un contra, no tenia la potestad de exterminar lo que en un principio vino a salvar. El anime trataba de la caída de mujeres idiotas que no creyeron en ver el deterioro social debido a múltiples factores no el de un sujeto extraordinario matando a mansalva.

"Pedazo de basura humana". El latir acelerado de su corazón refleja mucho pavor, podía su boca mentir, pero su cuerpo era muy honesto. "Ya me harté de estar aquí viendo como pierdes el tiempo, tu ayuda ya no me es útil. ¡Te mataré, los mataré a todos y encontrare a Olga-sama por mi cuenta!".

Un rayo de color rojo proveniente de los ojos de yamato evapora el arma en sus manos.

"¿Decías?". Los brazos de Chloe tiemblan.

"B-bastardo".

La invasora dando nota de su entorno se asombró de presenciar a el brazo de batalla élfico oscuro de la ex reina. Ese rayo se incluye dentro del paquete.

"Razona tonta". La desesperación se nota en los empeorados latidos del corazón, su espíritu no quería esto. "En este momento soy un ser excepcional que si quisiera matarte ya lo habría hecho".

Esa frase salió con un dote altísimo de orgullo, realmente quería decirlo.

"Entonces mátame…". Chloe estaba muy arraigada en la ira, las lágrimas remarcaron las que salieron antes. Yamato se descoloca ante esa palabra. "¡Olga-sama no está y no voy a servir a un asqueroso humano!"

Esas palabras calaron fondo, una llamarada de fuego se elevaba desde lo profundo de su ser. Era como no haber avanzado nunca en nada.

"¡Mátame ahora o sino…!".

Chloe queda helada cuando yamato aparece frente a ella con el brazo izquierdo retirado, el puño al máximo de la presión listo en acertar una muerte frustrante.

"No es nada personal, simplemente ya me tienes cansado con tu estupidez de elfa". Sus ojos se estiran en furor. "Tienes razón en una cosa. No te necesitamos, no te necesito para rescatar a Olga". Los espectadores se encontraban aturdidos. Esas palabras rompieron su poca cordura dejándola muy sensible, esto se nota al gemir en llanto. "Me encargare de las consecuencias. Mándales saludos a los otros elfos oscuros de mi parte".

No existía mentira o falsedad en lo que estaba por realizar, su brazo viajando en su dirección cambio un ángulo en cámara lenta. El mecanismo de último recurso en su cerebro le hizo revivir toda su vida frente a sus ojos, una maldita vida digna e indigna.

Un ardor en su pecho y una disculpa rápida eran su final.

En un universo como lo es el de kuroinu cualquier cosa puede suceder, el futuro a partir de la aparición de yamato no está escrito. Partiendo de esta particular promesa es inevitable entrar en pánico cuando algo radical entra en escena.

En una impertinente explosión de humo el puño de yamato es detenido de lleno por el cartel que no había hecho presencia pasado su despertar. Una pequeña onda expansiva revela la solidez que posee el objeto.

El resto da un paso atrás ante la ferocidad frenada del ataque. Iba completamente en serio.

De un lado a otro el letrero se esfuerza por evitar una tragedia.

Yamato retrocede del asalto y el letrero se mantiene estático.

[¡Yamato! ¡Qué crees que…]

Lo que se pensaba mostrar es trancado por la pesada palma derecha del superhéroe temporal que se la planta en todo el centro del objeto. Su razón era la terquedad de inferir una lección que la hibrida necesitaba urgente.

Una brillante luz verdosa claro se encarga de iluminar la habitación a un punto que no enceguece, el letrero comienza a llenarse de grietas gruesas teniendo como base un círculo perfecto. Nadie entendía que sucedía, yamato queda aturdido por la inesperada posición.

En pedazos del tamaño de una pelota de beisbol es como cayeron los restos del letrero, desapareciendo de la existencia en partículas luminosas.

Antes de que alguien hiciera un movimiento una lluvia de las mismas partículas se instala en el mismo sitio a una intensidad muy elevada. Una figura se empezaba a armar en ese remolino de colores parecidos a los que saltaban cuando hacia sus pedidos, unos pies descalzos pisan suelo y las piernas hicieron presión muscular. Un torso plano y voluminoso en proporción a sus senos que saludaron en un brinco dejando la construcción de su cabeza como el final de esta persona.

Esta desnudez solo dura un total de dos segundos antes de que un brillo nuevo cubra su cuerpo y desaparezca dejando detrás un camisón blanco.

La habitación cae en un silencio de perplejidad absoluta.

Una suave brisa rebelde menea el largo cabello rubio que le llegaba hasta las rodillas, sus orejas puntiagudas se mueven al cosquilleo del elemento invisible y también sus fosas nasales actúan en llenar sus pulmones en una respiración muy profunda.

Unos ojos azul grisáceo parpadean extrañados de ver una habitación hecha un desastre, luego cambia su visión a cada uno de los presentes de una forma muy curiosa finalizando con el que se suponía el hombre más poderoso en ese momento. Los ojos bien en altos se traspasan a sus manos que presiona varias veces para sentir el calor que sale por la fricción de sus músculos. Da una pequeña vuelta en su eje no creyendo para nada que eso era real, poseía los cinco sentidos que hacía años quedaron en el olvido.

De golpe frunce el ceño y se dirige al único culpable que es capaz de este milagro. La sensación de peso en la planta de sus pies le generaba cierto cosquilleo.

"Que…". Una cachetada pega de lleno en su mejilla que lo hace mirar a un lado. Regresa su cabeza a su posición original y nuevamente se la voltea, pero mirando al otro lado.

"¡Idiota!"

"Espera…".

"¡Idiota!"

"Alto…".

"¡Idiota!". Luego vino otra, otra, otra y otra.

El detuvo su mano atacante solo para ser atacado por la otra mano que hizo la misma acometida. No le dolía gracias a esa enorme resistencia alienígena, aunque si molestó mucho su paciencia.

"Es suficiente". Aprisiona su mano en un pequeño esfuerzo y se mantiene firme en no dejar que vuelva a atacar. "Te estas precipi…".

"¡Cállate!". Intenta librarse queriendo flexionar sus piernas en un intento de querer darle un rodillazo, sin embargo, su acción jamás sucede porque su cerebro todavía no ha procesado todo en un cien por ciento. "¡El enemigo aquí es kuroinu! ¡Ese es el motivo por el que te traje aquí!" Esas emociones apagadas burbujeaban en un frenesí incomparable. "¡¿Por qué diantres querías matar a Chloe?!"

Yamato suelta sus manos al verla toser varias veces por culpa de la saliva excesiva que produjo su impulso. Culpa fácil a los muchos años que pasó sin usar sus cuerdas vocales.

La mitad humana se queda perpleja de que esta desconocida le esté recriminando el intento de asesinato. Kuro veía cauteloso a esta mujer, Maia y Alicia resaltaban el parecido con la líder de la alianza. La que se hallaba increíblemente paralizada era la adolescente quien media el nivel mágico de la presente para encontrar una mina aplastante.

"No iba a matarla, el plan era aterrorizarla".

"¡Mentiroso!".

Fue instantáneo la respuesta.

"¡VI tu locura serpentear a los limites prohibidos!". Ella toma entre sus manos las mejillas del muchacho y chocan sus narices en un asombro colectivo. "¡La ibas a matar de verdad!".

SI no fuera por la rabia marcando su cara seria una belleza deslumbrante.

"Esa es una declaración errónea". Yamato vuelve a frenar su avance estresado. "Aun con todas mis ganas…". Chloe se exalta. "Mi puño no llegaría a tocarla, quería que se asustara lo suficiente para que no vuelva a repetir esta escena".

Ella busca a través de sus ojos indicios de engaño, analiza sus emociones concentradas y no encuentra eso que provocó ese descontrol.

"Como es posible…". Sus dedos trazan líneas finas en su rostro sintiendo el calor que emana su piel. "Estabas loco… desatado… ahora estas como si nada… no entiendo…".

Yamato no entendía por qué esa revisión lo relajaba tanto. Ya le faltaba ronronear.

Un despeje de garganta acaba con su pequeño acercamiento.

"Chico ¿Quién es ella?". Kuro se encontraba perdido en exceso, primero una supuesta hija de Alicia, la semi elfa se vuelve loca e intenta que la maten y ahora una mujer misteriosa ha convertido al hombre más poderoso jamás conocido en un niño tranquilizado.

Yamato lo acompañaba en el mismo plan.

Ella toma la palabra tras soltar al viajero y darle cara al hombre mayor.

"Mi nombre es Laurendeau, anterior gobernante y diosa de eostia". El cuerpo de laurendeau se baña en un brillo similar al que yamato normalmente usaba solo que se enfoca mucho mas al color de sus ojos. Un poco de viento se levanta eufórico y todos usan sus brazos para cubrirse la cara.

Si antes la hija de Alicia estaba pálida, ahora se hallaba peor.

La propia Alicia tenia la boca abierta y Maia no tenia palabras ingeniosas.

Kuro escala en su desorden mental, en su mente esta un espectáculo parecido al de celestine.

Laurendeau usando esto como demostración clara, desvanece su alza mágica y queda de brazos cruzados ante los espectadores.

"E-e-eres…". Los guerreros presentes se arrodillan instantáneamente, el voto a su deber es una educación muy difícil de evitar.

La elfa hibrida se encontraba muy aturdida, decidió crear una situación que en su cabeza sonaba muy bien y todo se le salió de las manos. Ahora no solo tenía al humano abrumador, en su magnificencia se presentaba una diosa renacida de los altos elfos.

El único que tiene una reacción curiosa es yamato quien se palmea la cara, consternado.

"Claro, que tonto soy". Habla para sí mismo. "Kaguya tiene su devoción propia y celestine es la reencarnación de una diosa". La nombrada le da media cara con una pequeña sonrisa. "Esa eres tú ¿Eh? Tu eres quien me ha traído a eostia".

"Joo, me sorprende que no lo hayas adivinado en el tiempo que llevas aquí". No puede evitar usar un tono burlón.

"Hmp, he estado lidiando con demasiado estos días como para pensar claro". Se rasca el cabello.

"En efecto, el poder que te conferido ha sido usado de una manera astuta". Levanta un dedo. "No del todo optima, las situaciones han ido variando mucho y has cometido errores".

No sabía si llamar sus enfrentamientos contra las princesas y las elfas un error, su primera aparición en feoh de piel roja o su entrada gloriosa a esta ciudad. Jamás fue de planes, el desarrollo venia durante la marcha.

De pronto un súbito movimiento sísmico sorprende a todos. La actitud de laurendeau cambia por completo.

"¡Yamato!". El nombrado atiende el llamado. "¡Explícame cómo fue que me reviviste!". El nerviosismo entra en juego. "¡Lo que te di no posee esta característica!".

Se prenden las alarmas dentro de las cabezas de todos.

"¡¿Qué quieres decir?!". El hombre en traje se confunde.

"¡Se supone que ya no existo en este plano físico!". Exclama sacudiendo sus manos. "¡El poder que te he confiado solo se limitaba a darte lo que querías para pelear y sobrevivir!".

El resto escucha sin querer entrometerse.

"¡No lo sé!" Niega conocer el porqué. "¡Solo toque lo que usabas para comunicarte!". Levanta su palma derecha para demostrar con que lo hizo.

El dibujo circular llama poderosamente su atención.

"¡¿De dónde sacaste eso?!". Agarra su mano. El pavor se apodera de su cuerpo.

"¡Desperté y ya lo tenía puesto!". Responde intranquilo, la tierra se movía mucho. Navi muestra su presencia flotando al lado del muchacho, esta esfera de luz pasó por alto la atención de la diosa en un inicio. "¡Mi compañera voladora llegó aquí usando esto!".

"¡Hey!".

El circulo resalta chispas eléctricas que llegan a su mente. Recuerdos de un momento anterior marcan una gran decisión que tuvo una encrucijada.

"Esto... esto es…". Suelta su mano e inmediatamente se cubre en una capa de colores mucho más intensa. Un impresionante torbellino resplandeciente en un milisegundo se apaga, la sorpresa se expande cuando el brillo queda latente en sus muñecas y cuello. Cae en seco sobre la suciedad del suelo, su expresión es de todo menos tranquilizadora.

La sacudida terrícola se detiene tan pronto la existencia de un par de brazaletes y un collar de metal sin grandes detalles aparecen. El sonido de un cristal invisible quebrándose retumba en toda la habitación.

El superhéroe se apresura a la dama tumbada, kuro da un paso adelante.

"¡¿Qué ha pasado?! ¡¿Qué es todo esto?!". Maia se encarga de preguntar por lo acontecido.

Nadie entendía que rayos estaba pasando.

Las tensiones evaporadas se encienden como un fuego muy escondido.

"La barrera de esta dimensión se ha roto…". Encara a yamato quien es el que está cerca.

"¿Qué quieres decir con eso?". Le responde exigente.

"Ahora será más difícil saber cómo avanzará esta historia". Sus manos tiemblan. "Mis poderes…".

Los espectadores de ese mundo se encontraban fríos ante la caída mental de su diosa, palabras sinceras que no creían posibles sabiendo quien es.

Realmente yamato no hallaba como no perder la paciencia, se ha vuelto una odisea.

"¡Reacciona maldita sea!". La sacude por los hombros, necesitaba luz en esta locura. "¡Eres una alta diosa! ¡Actúa como tal!".

Esa transferencia de animosidad socava la ansiedad que empezaba a crecerle, lo cual toma para empezar a hablar.

"En… esencia mi alma no… reencarnó por completo en la reinante actual… lo que soy ahora es un simple fantasma… que ha tomado la tarea de proteger este mundo en segundo plano…". Ella vuelve a agarrar la mano de yamato y muestra el tatuaje impreso. "Esto es mío y a la vez no lo es". Ahora el circulo poseía una línea del mismo color que atravesaba el medio, un rasgo eléctrico los saluda. "Celestine Lucullus, ella es la que ha enviado esto ante de caer en desgracia en su último intento de auxilio antes de rendirse". Presiona la mano ajena con frustración, asombra en gran medida a todos. "El problema es que este socorro a rebotado demasiadas veces, alcanzó un grado de demanda tan alto que al final te encontró a ti". Frustración calaba en sus adentros. "En un principio no pensé en las consecuencias de permitirte liberar este potencial, esto cambia cuando cada vez que usabas los pedidos quebraste la barrera que conecta con otros universos". Imágenes de todos los pedidos vinieron a su mente, el ultimo debio ser demasiado para este mundo. Realiza una tarea exhaustiva para no bajar la cara, sus ojos giran en dirección de la invasora. "Que ella este aquí quiere decir que la filtración de la dimensión original es un hecho".

Nombrar la existencia de otras líneas temporales, aparte claro de la raíz propia, deja aún más trabajo.

"La historia original ¿Eh?". La voz neutral de yamato no permitía revelar mucho de su rabia. "¿Es mi culpa?"

"No, no es tu culpa. Hiciste lo que te pedí e implicaste toda tu fuerza en ello". Intenta calmarlo. "Es mi fallo por la desesperación de querer arreglar el problema, esta llave es una unión de malas ideas que tuve de una resurrección".

Acaricia la imagen en su mano que no ha soltado.

"Este dibujo representa el recordatorio". Los brazaletes y el collar pegan pequeños destellos. "Este añadido metálico simboliza la angustia, la ira y el deseo de un castigo propio por mi incompetencia, tocar el objeto que usaba para hablarte me dejó esto".

Yamato esperaba que no dijera lo que creía que iba a decir, empuja sus manos y se aleja de ella. Una cadena de cristal se materializa conectando con el cuello de laurendeau y enrollando su parte más pequeña entre sus dedos, intenta romperla, pero esta es intangible.

"En este momento me he convertido en tu sirviente". La bomba detonó sin censura, las bocas cayeron impactaron al suelo. "Yo…".

"Esto debe ser una maldita broma". Corta tajante la declaración clásica de este tipo de historias. "Los dioses realmente saben cómo complicarse la vida solos". Su puño está bien presionado. Una sonrisa torcida crece en el rostro de yamato.

Cae en el foco visual de todos.

"Celestine y tu son horribles para organizar planes". El regaño es certero, la indignación no se hace esperar en los presentes.

¿Reencarnar en una elfa que no actúa para nada?

¿Creas una alianza que se hunde en la ineptitud en tiempo récord?

"¿Cuántas veces se ha repetido la victoria de kuroinu? ¿Cuántas veces tuviste que ver esto?".

"Es un número casi infinito". Responde al instante. "Cada posibilidad de cambiar ese final fracasa debido a la tasa de órdenes que no se siguen según lo que quiero".

Términos que equivalen a planes fallidos en largo y corto plazo.

"Déjame adivinar: La terquedad de lo elfos en ambos bandos, tratos lujuriosos, traiciones y metidas de pata". Los hombros de la diosa se hunden con cada palabra. "¿Me equivoco?".

"Dejando de lado otras razones lamentables… estas en lo correcto…". En verdad se sentía muy inútil.

Despeja sus dedos debido a la cadena y se aleja de la mujer arrodillada. Esto escalaba en lo nuevo pero muy ridículo.

A Alicia le llegan recuerdos de lo que había visto de la conversación que tuvieron estos dos antes de apuñalarlo. También recuerda la declaración de guerra escrita en papel que le hicieron llegar a sus manos.

De él no estar ahí su gente… Beasley le hubiese…

"Si lo que dices es verdad y la barrera ha caído. ¿Qué podemos esperar que venga?". Pregunta muy neutral y asusta de nuevo a la invasora al caer su mirada en ella. "¿La dimensión de ella vendrá?".

"Es muy probable que ya estén preparando venir aquí y querer explorar". Las expectativas son muy altas y es una oportunidad que no se va a evitar.

"Perdonen que los interrumpa". Kuro interviene. "La señorita prim estuvo en un enfrentamiento muy cercano en contra de una prim mayor antes de que la rescatara de un posible desenlace fatal". La máxima seriedad en sus palabras demuestra su sinceridad. "¿Está relacionado con lo que están hablando?".

"¡¿Mama?!". Mas terror llena su debilitado cuerpo. Yamato rueda los ojos y Alicia queda petrificada en la horrible verdad. Dentro de la mente de superhéroe se dibujan en creyón las caras de las dos primas y encima de ellas se nombran como mama 1 ymama 2. Un poco de gracia le genera.

"Eso lo confirma". Yamato expresa burlón. "¿La mataron?".

"Desapareció antes, ella le dijo a la señorita prim que ella era su verdadero ser". Eso último es lo que no dejaba de dar vueltas en su cabeza. Kuro no lo sabía, yamato conocía el real significado.

"Entiendo". Realmente hubiera querido ser quien se encontraba con esa desquiciada, le diría su tanda de palabras antes de golpearla lejos de este mundo.

Regresa su atención a la diosa y decide levantarla del suelo tomándola de la cintura. "¿Algo más?". Esta acción desinteresada generó un toque de calor en su pecho.

"Es cien por ciento seguro que tendremos en eostia muchos forasteros de otros universos". Laurendeau se encontraba extraña, que la tocaran y agitaran de la nada no completaban su razonamiento.

La realización de un plan de batalla contra un enemigo sin rostro es sinónimo de una derrota segura. Es como si alguien creara sus almas solo en disfrutes enfermos de muerte, en el caso de los hombres y estilos sexuales, en el caso de las mujeres.

Con toda esta información nueva al descubierto, el nudo emocional y pensativo se encontraba muy enredado. Lo que se entiende es que el futuro ha cambiado, girado en una dirección desconocida.

Si su propia diosa se entregaba en servidumbre ¿Qué final les quedaba?

"¿Cuál… es el plan?". La voz de la pelirroja es quien plantea esa incógnita grupal. Ella no se encontraba del todo recuperada de su mente derruida, responde en voluntad concedida por yamato. El pequeño enfrentamiento que tuvo también deja un aporte despertador.

En su mirada entendía la inexistencia de un procedimiento al cual acudir, las dudas surgen y no tiene en donde posicionar un apoyo tras la fresca verdad obtenida días atrás. Los mercenarios se llevaban la guerra en sus espaldas, cargando el valor de una victoria o una derrota traería un sinfín de detalles que los convertiría en auténticos héroes. Los requerimientos de sus servicios siempre fueron de acceso simple, ganar confianza en pequeños trabajos a grandes situaciones se volvería un objetivo que a primera vista parecía imposible. Años trabajando usando estrategias de combate poco ortodoxas llevan a resultados correctos.

En mundos de fantasía H es muy plausible.

Vault supo aprovechar esta vulnerabilidad de las queridísimas gobernantes de dejarles el empleo e infectaron de ideales tóxicos cada que entraba alguien nuevo en el grupo.

Una ciudad no se construye de la noche a la mañana, llenar de porquería las mentes de los incautos tomaría su tiempo mientras se encargaban de disfrazar todo detrás de una sonrisa y palabras elocuentes.

Donde ellos tenían eostia en la palma de sus manos descifrando fortalezas y debilidades, las princesas se hallaban atrapadas en temas políticos ignorando su entorno.

Quién diría que los elfos oscuros acabarían exterminados en un par de días y no gracias a ellas.

En términos de fuerza interna, las mismísimas gobernantes no poseen el suficiente cuerpo de batalla que rivalice con lo que hay afuera. Acostumbrarse que los mercenarios hicieran todo el trabajo les deja una muy mala imagen.

El lobo se viste de oveja.

Yamato poco le importaba la imagen de las residentes especiales, estaba aquí en un trabajo autoimpuesto por una mujer que se presumía muerta. Irónicamente él también se convirtió en un mercenario que luchaba contra el mal descontrolado que ellas mismas causaron.

Mató a muchísima gente, hombres que se vieron caminando en un sendero corrompido por un solo hombre que aún no había ejecutado. Sin pensarlo, dejando que la rabia y la diversión se apoderaran de su mente.

Estando frio ¿Quién era el para estar limpiando su chiquero? Debería dejarles pudrirse en este pantano de putrefacción perdida de la mano de algún dios. Incluso aunque fuera una vida de ensueño donde usar las habilidades de tus personajes favoritos es un gran impacto, los huevos podridos que es tratar de entablar una conversación con gente de aquí corta toda la emoción.

Ha terminado golpeado, acuchillado, cacheteado, quemado… en su vida trabajadora de su mundo tecnológico original jamás pensó que un isekai diera mucho dolor de cabeza.

Que fácil es volverse un villano. Que sencillo…

"¿Qué quieres esperar de mí?". Declara conciso el portador del total de la magia divina. "No soy diferente de un simple civil, temas y tratados políticos no están en mi campo. Mi lema desde que llegue aquí ha sido patear el trasero de kuroinu". De todos en la habitación laurendeau se esperaba esta contestación. "No he sido de orquestar planes". Se cruza de brazos. "¿Por qué crees que tendría una respuesta real para casos interdimensionales?".

A ojo de un experimentado guerrero como lo es kuro esto se hace muy evidente. La diosa que ha respetado muchos años le deja una tarea complicada a un chico que no tiene mucha experiencia en guerras. Lo que ha presenciado es un cumulo de técnica propia de alguien que quiere sobrevivir y divertirse. Un ejemplo extraño de motivaciones que arrastran los problemas con otras realidades.

"¿Actuar como tonto es parte de ti?". Navi es quien le habla.

"¿Ser un mosquito es parte de ti?". La misma esfera tiembla de irritacion.

Que problemático dolor de cabeza.

"¿Los otros lugares son tan diferentes a este?". El hombre mayor tiene curiosidad.

"No son tan diferentes, la magia y la guerra son normales".

Yamato hace un ruido con la boca de fastidio.

"Los gobernantes humanos siempre pierden y se convierten en esclavos, en otros casos los gobernantes de otras razas también son doblegados". Se cruza de brazos. "Los mismos héroes tampoco se escapan de realizar sus fechorías ridículas cuando la oscuridad crece en sus entrañas". Sigue su respuesta. "O es un empuje mágico inesperado o un golpe de suerte les da oportunidad de ejecutar planes".

Una explicación que tarda en aceptar el guerrero.

"No importa que podamos proponer ahora, estamos abiertos a una apuesta muy aleatoria de quienes serán los afortunados ganadores en venir aquí". No es mentira cuando se dice que es una lista muy grande. "Una incursión de cualquiera de los mundos afectaría las ciudades principales, podrían resistir, pero tarde o temprano caerían". Tenía unos cuantos nombres, muchos a los que quería patearles la cabeza. "En mi caso no tendría problemas, tengo certeza de que mi fuerza acabaría con mucho. El problema aquí es ustedes".

Relaja los brazos y se dirige a todos.

"Volveré a repetir lo mismo que le dije a Alicia cuando luché contra ella y Prim". Una revelación que no es nada discreta. "Soy una intervención que les ha arrebatado el papel que estarían desempeñando justo ahora, esclavas sexuales y muertos". Su semblante es serio. "No escatimo que eres fuerte, kuro. No conocía de tu existencia, es un gusto saber que hubo resistencia antes de perecer en la otra línea de tiempo". Reconocer la fuerza es en parte una buena faceta. "Del resto no puedo velar por lo mismo, mi rescate se convirtió en aguantar un buen número de cosas. Resultando en: una diosa casi inútil, princesas mal de la olla, elfas de mal carácter y conocer una chiquilla creada por el deseo potenciado por los celos".

Esta reprimenda no cayó a nadie bien, kuro tose para disimular una risa.

Navi copia la misma acción que el hombre mayor alejando su pequeño cuerpo.

Laurendeau y Alicia le dan una mirada ofendida.

Maia se ríe en sus adentros. Ella sabía que ese bastardo tenía razón.

La última nombrada queda afligida por ese dato.

"La pregunta aquí no es lo que hare porque estoy muy claro cuál es mi trabajo. La pregunta aquí es ¿Qué quieren ustedes?". Observa detenidamente a todos. "La alianza de los siete escudos esta fracturada, derrotadas por los que fueron sus aliados, siguen a un completo desconocido y su famosa diosa ahora me sirve". Deja su punto claro. "Las elfas oscuras están en la misma página".

Pone toda su atención en la hibrida.

"Chloe". Solo el respirar exaltado es lo que se muestra de ella. "No tengo interés en tu odio a la bendita humanidad de este mundo, los elfos oscuros son igual de culpables que los humanos de este lugar". Yamato expresa mucha neutralidad en su voz. "Olga discordia no está, estas sola y dudo mucho que puedas siquiera pasar veinticuatro horas sin que te tomen las criaturas del bosque". Escuchar el acelerado latir de su corazón le daba la razón.

"Yo… yo puedo…". Hablando con la verdad. ¿Qué podía hacer?

Yamato sacude su cabeza y sus ojos brillan de nuevo en rojo.

"¿Qué harás? Mano derecha de la reina de los elfos oscuros". Pregunta, cansado. "Si quieres irte ahí está la puerta, no te detendré. Solo ten en cuenta una cosa: Si nos volviéramos a ver ten por seguro que te catalogare como un enemigo más que golpear". Le da la espalda dando por terminado su conversación con ella.

Una amenaza clara.

El silencio se adueña del salón destruido.

¿Quién contestaria?

Un pequeño jalón en la cadena pegada a su mano lo tambalea cerca de la diosa resucitada que le propina un puñetazo en el pectoral izquierdo que no le provoca ningún efecto.

Por algo se llama el hombre de acero.

"¿Sabes?... Es estúpido preguntar qué es lo que quiero". Le muestra una mirada enojada y ensombrecida. "Quiero… retribución". Yamato toma esa palabra que elimina por completo la imagen mental primeriza que tenia de ella. Si cambiaba esta persona con celestine, básicamente serian iguales. "Tengo algunos trucos bajo la manga, no te atrevas a volverme a llamar incompetente". No necesitaba de oír los latidos del corazón para saber que decía la verdad. "Posees mi fuerza entre mezclada con la de un sinfín de posibilidades, has logrado cosas que ni en mis propios sueños creí posible". Laurendeau sentía mucha rabia entre mezclada. "Yo… Espero de ti un milagro… que acabe esta maldición…".

Pronto el caer de dos objetos metálicos llena de ruido el lugar, la pelirroja había dejado caer sus espadas al suelo y da un par de pasos al frente. Estira el brazo con el puño levantado en su dirección.

"Doy… mi maldito voto de fe… como princesa guerrera… ex mercenaria… que anhelo… venganza…". El mismo puño se hunde en su pecho. "Estoy deseando saldar cuentas pendientes… tú eres el único que puede permitírmelo…". Una sonrisa sombría es su firma final en este inesperado avance de la mujer pelirroja. "No dejare que te lleves toda la diversión…".

Que dijera palabras coherentes después de un lapso donde su mente no funcionaba, asombra hasta el más tonto.

Realmente yamato quería saber si esta vez cumpliría con no ser un retrete de semen, esos ojos no auguraban normalidad.

Unos ojos purpura observan detenidamente la escena.

Esa sensación asquerosa de inutilidad se apodera de ella, sus demonios internos daban vueltas como un torbellino sin control. Muerde su labio inferior hasta hacerlo sangrar, esta realidad quebranto su orgullo abanicando sus principios por la ventana.

El fluir de su sangre la regresa a sus piernas rectas, parpadea dos veces antes de darle una mirada plana a la joven detrás de ella.

¿Qué clase de futuro era este?

¿Qué diablos le pasó?

Una hija… Su hija… ¿Prim y ella…?

¿Qué maldición tuvieron que vivir para que esto ocurriese?

"Yamato". El atiende el llamado dando vuelta a su cara en un veloz movimiento, sorprende que sea ella quien dice su nombre. "He desempeñado un papel lamentable en este caso tan pesado que llamarme caballero es una forma muy manchada, qué decir del título de princesa. Mi antigua yo fue destruida dejándome en los pies de una mujer sin rumbo que decidió seguirte en busca de un propósito". Ella levanta su mano presionando su rostro, dejando huecos entre sus dedos donde los observa. "Esto es un desastre, un mal sueño que esperaba cada segundo por desertar. Regresar a mis tiempos de entrenamiento y deber que tanto he caminado sin temor". La piel de su cara es presionada por sus dedos. "Suena ridículo… suena muy absurdo que la ambición de un solo hombre haya derrumbado toda una vida… mi vida… muchas vidas…". Sus dedos resbalan y el brazo cae de vuelta a su posición. Una lagrima carmesí producto de un corte de rasguño desciende por su mejilla izquierda. "Quiero… exijo… castigar este caos". Esa frustración excesiva en su ser se veía reflejado en la dilatación de sus ojos que hallaban bien abiertos.

Esta faceta de activación era irreconocible en primera estancia por la joven adolescente quien seguía recibiendo percepciones nunca antes vistas en la gente de pie aquí. Esta mujer frente a ella no representaba para nada a la que conocía como su madre. Podía tener su mismo rostro, pero no era igual.

Un silbido cansado es lo que sale de la boca del superhombre.

Estas respuestas significaban una cosa.

"¿Me están dejando la guía de todos a mí?". Yamato no se veía como un líder de ninguna manera, liderar significaba mucho trabajo adicional.

"Es una pregunta muy innecesaria, chico". Kuro planta cara estando con los brazos cruzados. "Cuesta pensar que eres lo más cercano a un dios en esta habitación, arrasaste un ejercito entero de criaturas malignas y tomaste la seguridad de todos hasta la ultima instancia". Ambos plantan un puente visual muy serio. "Te falta experiencia en algo que no sea pelear, pero tienes conocimiento de lo que está por venir. Mejor esto que una estrategia suicida".

La gracia que esta escena le daba no conformaba un estilo de burla, mas bien marcaba un nuevo inicio donde esperaba cambiar su antigua imagen. Y aun no tenia al resto de la alianza aquí.

Todos confirmaban a su manera sin moverse, solo observando.

"No me puedo creer esto".

Ver a todos depositar el ultimo gramo de confianza de sus vidas en el lo dejaba muy inquieto. De no ser por el poder del superhombre estaría muy abrumado.

Sinceramente esto no era parte de ningún plan… ojalá lo fuese…

Un par de segundos después y hace un sonido de disgusto con la boca.

"Está bien". ¿Era muy tarde para salir volando? "Haremos esto". Laurendeau siente las emociones del muchacho. "No estoy prometiendo que salvare sus traseros a cada rato, poseen brazos y piernas con los que van a evitar que las consuma la lujuria". Su capa comienza a ondear por la brisa repentina, el pedido del superhombre comienza a influir. "Se acercan tiempos impetuosos, ustedes han visto como es la nueva realidad. Esto no será bonito de realizar".

En un mundo de criaturas fantásticas violadoras ¿Cuándo es bonito?

"Este es un mundo de cartón que ya se habría hecho pedazos hace rato, si están aquí es porque han conseguido una segunda oportunidad. No desperdicien este soplo de aire que tienen ahora". Sus manos se sostienen de su cintura. "No habrá tolerancia a traiciones aquí".

Mensaje entregado.

Mucha emoción despierta en las princesas guerreras.

No volverían a cargar con esa horrible definición otra vez, un proceso que es más rápido en una que en otra.

Parte de eso diverge en una pequeña diversión que escala en el alto guerrero, las ganas de batallar nunca faltan.

La ahora sirviente se encontraba fascinada del portador del símbolo en el pecho, observarlo de cerca no era lo mismo que tenerlo cerca.

"No es el mejor discurso que he escuchado, pero servirá". Yamato suelta una risa sosa por el comentario de la pelota brillante.

"Ahora". La planificación del próximo paso tenía que pensarse después, tenían otro problema entre manos que aún no resolvían. "Oye niña". El sobresalto se veía a kilómetros de distancia. "¿Me vas a decir por fin lo que quiero saber?

En menos de un segundo todas las miradas estaban encima de ella. La mas aterradora en si era la de Alicia quien veía su humanidad como si fuese la propia escoria.

Demandaba respuestas.

Estando cerca y de espaldas nadie podía darse cuenta de esta imagen.

Independiente de la respuesta

¿Deberíamos dejarla viva?

Continuara…