Devil: Muy buenas a todos, mi querido publico, aquí su amigo Devil trayéndoles un nuevo capitulo de esta historia.

quiero pedir una disculpa por la demora y quiero aclarar algo.

ATENCION!

En caso de que no hayan visto mi historia de Un Prototipo Entre Heroes y Devilman DXD... ambas fueron de alguna manera reportadas porque no cumplían con las normas... y me lo dicen ahora a 5 años de su primera publicación.

Voy a intentar escribir a algún administrador a ver que puedo hacer.

lo que mas me duele es que no voy a poder recuperar los reviews que todos han dedicado tiempo en escribir y eso duele.

bueno, vamos con el capitulo.


Cuando la consciencia finalmente regreso, todo su cuerpo fue inundado por un intenso dolor que atravesó todo su ser. Desde la punta de sus dedos hasta las plantas de sus pies el ardor ígneo impregnaba cada centímetro de su epidermis haciendo tortuoso la mera existencia.

Sus ojos lentamente se abrieron ajustándose poco a poco a la luz de la habitación, cuando finalmente pudo ver más allá de su nariz se percató de que estaba en un lugar desconocido.

Paredes de un color pálido, una decoración sencilla de pocos muebles y en el fondo podía ver un ventanal que daba a lo que parecía ser un balcón del cual provenía una pequeña brisa refrescante que movía las cortinas en un vaivén por la cual atravesaba la espectral luz de lo que solo pudo comprar con la luna.

Este pequeño viento era suficiente para hacerlo fruncir el ceño por la molestia que ocasionaba en su piel.

-Hggn.

Con un gruñido de esfuerzo movió su cabeza para ver su cuerpo notando una gran dificultad pues estaban rígidos. Casi la totalidad de su ser estaba cubierto por vendas, estaría casi desnudo de no ser por unos pantalones cortos que no le pertenecen.

La situación le era desconocida, por lo que sus primeros instintos eran ubicarse para poder volver y reagruparse.

-Hggggggnnn.

Con esfuerzo hizo lo que pudo para arrastrarse hasta el borde de la cama donde se encontraba, notando ahora que al lado había una mesa de noche con una bandeja y una jarra de agua con su respectivo vaso. Gotas gordas de sudor aparecieron en la frente de Bell, notando que estaba débil, demasiado para incluso solo sentarse en el borde, el mero hecho de poder asumir esta posición ya era extenuante.

Dirigió su mirada a sus pies que también estaban envueltos en vendajes, soltó un suspiro antes de poner las plantas de estos contra el frio del piso de piedra. Probó suavemente que tal sentía los músculos de sus piernas para intentar pararse, pero al hacerlo cayó estrepitosamente.

No pudo estar más de dos segundos erguido antes de que sus fuerzas desaparecieran como el fuego de una vela en medio de una tormenta, intentó aferrarse a lo que pudiera para evitar caer lo más cercano fue el mesita de noche la cual de poco sirvió. Su brazo chocó contra la bandeja lo cual hizo que votase la jarra al piso.

El crujido de esta golpeó los tímpanos que no hacían más que atormentar su psique desde su lamentable posición en el piso de la habitación.

Apretó los dientes en un intento de no gritar de dolor que atravesaba su cuerpo, quizás haya estado abrumado o quizás no notó cuando unos pazos apresurados comenzaron a resonar del otro lado de una puerta contraria al ventanal.

Solo cuando la puerta se abrió se percató que no estaba solo, su primera reacción al estar en un lugar desconocido era no estar desarmado por lo que intentó sacar la cuchilla de hueso de su brazo derecho.

Pero antes de que la cuchilla pudiese perforar los vendajes que envolvían sus antebrazos, una mano se posicionó sobre ellas empujándolas nuevamente hacia su interior.

-No hagas eso, no queremos que se llegue a infectar nada.- Dijo una voz madura y tranquila.

Bell estaba por hablar pero el dueño de esta misma lo levantó con cuidado desde el suelo y lo posicionó nuevamente en la cama de la cual intentó escapar en vano.

-Eso está mejor.- Comentó el hombre.- No hagas movimientos bruscos, aún te estás recuperando.

Ahora pudo dar una mejor mirada a la persona que lo ayudó en este momento de necesidad.

Un adulto a mediados de los cuarenta, sus cabellos negros peinados hacia atrás presentaban algunas canas, algunas de sus facciones estaban ocultas tras una barba de chivo con bigote que no se conectaban.

Podía observar su vestimenta, pantalones y zapatos negros, junto un chaleco bordó con una corbata de color claro debajo de una bata blanca.

El hombre viajó hasta un escritorio donde había varias botellas de diferentes tamaños, algunos tarros o contenedores que no había notado antes, al hacer un conteo rápido asintió antes de sacar un pequeño cuaderno de su bata y tomar asiento cerca de Bell.

-Es bueno ver que has despertado.- Comenzó aquel que solo podía designarse como un médico.- Voy a proceder a hacer una serie de preguntas para asegurarme de que no tengas algún problema.

Este luego sacó de un cajón del escritorio una pluma de un color extraño y un pequeño frasco de tinta, esperando atentamente a usarla. Su mirada viajó hasta el joven con una expresión comprensiva pero expectante para que sea cooperativo con el tratamiento.

Bell asintió en silencio.

El médico devolvió el gesto de la misma manera.

-¿Tu nombre es Bell Cranel, verdad?- Preguntó.

Este asintió, el medico en respuesta hizo una anotación.

-Perfecto.- Comento al aire antes de hablar nuevamente.- Dime, Bell. ¿Qué es lo último que recuerdas?

El joven puso una expresión de conflicto por unos segundos antes de responder.

-Mi equipo y yo estábamos peleando contra una versión anómala del Jefe de piso llamado Goliath, ganamos pero luego de eso... solo recuerdo fuego.

El doctor se limitó a levantar la vista de su cuaderno para centrarse en su paciente por unos instantes antes de cerrar el cuaderno y dejarlo de lado.

-¿Dónde está mi grupo?- Preguntó el adolescente.

El doctor esperó unos segundos antes de contestar la duda, haciendo una nota mental de cuidar sus palabras para que el paciente no salga preocupado en busca de sus aliados.

-Tu grupo está bien, al menos en un mejor estado que tú.- Comentó dando a entender de que, de los tres fue el afectado mayor.- Cuando ellos y mi hija te trajeron terminaron desplomados por el cansancio. Apenas ha pasado un día desde eso, déjalos descansar, cosa que tú también deberías hacer.

El joven sintió por un momento antes de percatarse de un comentario del médico.

-¿Su hija?- Preguntó.

El enigmático médico sonrió antes de responder la pregunta.

-Oh, cierto. Esta es la primera vez que nos vemos, yo soy el padre de Lilith.- Comentó con una pequeña sonrisa antes de levantarse y recoger un pequeño frasco con un líquido azulado.

Los ojos del aventurero de abrieron son sorpresa genuina al conocer la verdadera identidad de quien lo trataba, pues si la memoria no le fallaba la persona frente suyo poseía una gran importancia.

-Eso quiere decir que usted es...

-Yo soy el actual Rey Demonio.- Comento levantando ambos brazos presentándose a si mismo con una leve reverencia.- Yo soy Augustus Zennon III.

Con eso dicho tomó asiento en el borde de la cama del joven.

-Es un gusto... honor conocerlo, su majestad.- Comentó Bell no muy seguro de cómo tratar con alguien de tan importante posición.

Sabía que a los dioses se los trataba con respeto y hasta con familiaridad si así ellos lo deseaban, pero no era comparable su posición especial a la de un verdadero Rey en la tierra con poder político real.

-No tienes por qué ser tan formal, el placer es mío. Además de que ahora mismo soy tu médico, las formalidades son lo de menos en la inspección.- Dijo este tomando una de las manos del joven y retirando las vendas.- Veo que te estás curando bien, mejor de lo que he previsto incluso.

El aventurero notó que debajo de las vendas que lo cubrían, se observaba una clara amalgama de diferentes fluidos que coexisten y supuran de las partes quemadas de su epidermis.

Un leve olor de la carne quemada llego a su nariz que le causo un malestar estomacal, aunque solo por unos instantes antes de que los fuertes medicamentos y cremas de hiervas taparan todo rastro de este.

El médico notó su preocupación y decidió hablar para calmarlo.

-No deberías preocuparte demasiado, lo peor ya ha pasado.- Le restó importancia mientras volvía a envolver las heridas.- Con el tratamiento que te he administrado deberías estar bien en 2 días.

Un suspiro que no sabía que estaba conteniendo escapó de los labios del joven, pues la mención de no poder volver siquiera le desagradaba, y la sola idea de tener que dejar de ser aventuro estaba fuera de cuestión.

-Es un alivio escuchar eso.

-Tu factor de curación ha ayudado mucho en ese aspecto.- Dijo antes de sacar de su bata la botella de Welf y hablar en un claro tono inquisitivo.- ¿Sabes qué es esto?

Bell inmediatamente la reconoció.

-Es la botella que bebí durante la pelea.

El médico lo miró sin pestañear por unos instantes formándose un silencio incómodo, este fue roto cuando este hizo una sola pregunta.

-¿Acaso eres idiota?

-¿Disculpe?- Preguntó Bell sorprendido.

El Rey demonio reconoció de inmediato su error y tosió contra su puño unos momentos para recuperar la compostura.

-Pido disculpas por eso, simplemente quedé sorprendido por tu valentía por hacerlo.

-¿Valentía?

-Me explico, esta opción es conocida como Secumdum Ignis. Sus propiedades son beneficiosas para criaturas de fuego y elementales de dicho elemento, pero es demasiado caliente para otras razas... para empezar ni siquiera debería ingerirse, su uso es únicamente externo.

Bell estaba sorprendido y con la boca abierta ante tal revelación, esa cosa parecía que se hacía más peligrosa a medida que descubrían los secretos que ocultaba. Aunque el hecho de que Welf la haya hecho de un pergamino antiguo donde las precauciones fueron borradas lo hacía desconfiar.

Y por culpa de eso, ahora se sentía mal por tener que consumirla en su momento de necesidad, una poción de la que no sabía nada.

Bell iba a preguntar algo más sobre esta, pero no pudo hacerlo cuando vio el ceño fruncido en el rostro del señor Zenon que miraba el frasco azul que había agarrado con anterioridad con notable concentración.

-Has sobrevivido.- Fueron sus palabras que sonaban con una complicada mezcla de emociones de confusión, frustración y quizás algo de asombro.- Es todo lo que importa.

Acto seguido tendió el medicamento azul al joven que la tomó de su mano.

-Es algo que te ayudará a dormir.- Explico su función.- Debes descansar, órdenes del doctor.

El Devilman se lo pensó dos veces esta vez antes de beber el contenido del frasco y devolver este ya vacío al adulto mayor.

-Como usted diga.

Zenon tomó el frasco, lo metió en su bata antes de levantarse del borde de la cama y dirigirse a la salida, antes de hacerlo miró a su paciente.

-Lo digo enserio, descansa, ya mañana haremos las formalidades.- Solo cuando vio al joven acomodarse para dormir nuevamente salió de la habitación para entrar al pasillo cerrando la puerta detrás de sí.

Augustus se mantuvo en su posición por unos instantes, su mano cerrada contra el pomo de la puerta la cual a los pocos segundos fue deformada por la frustración del médico antes de que esta quedase como una imitación metalizada de una uva pasa.

Se alejó rápidamente de la habitación prestada al joven, caminando por el pasillo que casi le parecía interminable. Oscurecido debido al horario nocturno, los pasos del señor no se redujeron ya que los conocía como la palma de su mano, la escasa iluminación solo resaltaba los ojos dorados que le permitían ver entre las sombras.

Finalmente llegó a su destino, su despacho privado al que se accedía al pasar por unas puertas dobles que daba a una habitación grande repleta de estanterías con libros, en el centro de la habitación había un escritorio con una silla revestida de cuero que a sus espaldas daba a un ventanal abierto.

Tomó unos segundos calmarse, dejando que su frustración saliera para actuar con la cabeza fría. Con cuidado encendió un par de velas en un candelabro de mano que trasladó hasta el mueble. Ahora sentado en la silla se acomodó antes de sacar de una gaveta cerrada un libro de tamaño mediano, este al abrirlo sobre su escritorio mostraba muchas páginas en blanco.

Esta era su bitácora, hecho que solo se corroboró cuando sacó un juego de pluma y tinta, remojo la punta de la primera en el líquido oscuro pero justo antes de trasladar sus pensamientos a la escritura pasó rápidamente su mirada en la sala donde se encontraba.

Todos y cada uno de los libros que había en esta sala eran tomos de medicina y algunos de ellos de veterinaria o botánica. Se los había aprendido en su totalidad de memoria para poder servir a su pueblo, pues con las diferentes formas de cada uno tendría que estar preparado para cualquier eventualidad.

La sociedad de los demonios estaba algo atrasada en lo que a tecnología se refiere, debido a no solo factores como el ambiente en el que viven si no en la propia mentalidad de las diferentes Clanes demoníacos que la conforman.

Es por eso que hasta hace unos pocos años comenzaron a obtener libros de la superficie para poder expandir sus conocimientos, los pocos que pudieron comprender debido a la barrera del idioma les fueron de ayuda.

Actualmente la colección más grande de libros de propiedad privada le pertenece a él, todos orientados al estudio de su campo.

Todo esto le hacía enorgullecerse de ser uno de los primeros médicos reales del reino, no un curandero, no un sacerdote o algo parecido.

Es por eso que estaba tan frustrado.

Porque ni con toda su preparación habría estado preparado cuando conoció a Bell Cranel.

Ahora comenzó a escribir sus anotaciones sobre su nuevo paciente y lo que vio la primera vez que llego a sus manos…

"Entrada N° 45.

En todos mis años tratando heridas que han sufrido mis soldados en cumplimiento del deber de proteger nuestras fronteras contra los propios monstruos de Mazmorra, nunca había visto un ser con una biología tan única y a la vez tan destrozada por el daño como lo fue llamado Devilman, Bell Cranel"

Tomó nuevamente un poco de tienta mientras que una gota de sudor bajaba por su sien derecha recordando la diferencia entre los organismos.

Los demonios al ser parientes lejanos de los monstruos de mazmorra poseían una especie de órgano que sirve para generar mana en cantidades constantes esto como una mejora palpable de las piedras mágicas que poseían esas criaturas, es por ello que la cantidad que podían producir era superior a la de los humanos y se recuperaban más rápido.

Pero Devilman no poseía uno de estos.

"Según me informaron estuvo en contacto con Secumdum Ignis de una forma impensable, llegando a consumir dicha sustancia, provocando en el mismo quemaduras de tercer grado en la mayoría de su piel expuesta, así como en varios de sus órganos internos... me atrevo a pensar que por unos instantes sus pulmones llegaron a cauterizarse.

Jamás olvidaré cuando intentamos administrar un sedante, insertar la aguja hipodérmica en la piel fue como atravesar una patata frita"

Nuevamente tomó algo de tinta.

El crujido cuando administro una solución salina en un intento de mantener hidratado al paciente aún resuena en sus oídos, fue escalofriante.

"El pronóstico de su supervivencia era mínimo en el mejor de los casos, llegado el punto tuvimos que retirar una gran cantidad de tejido calcinado de su cuerpo, en algunas áreas fue imposible no llegar hasta el hueso, teniendo que usar procedimientos así de invasivos por primera vez"

Esta vez miró nuevamente la pluma antes de remojarla nuevamente en el tintero para seguir escribiendo.

"Se es conocido que los demonios actuales tienen múltiples formas y tamaños, algunos de estos con habilidades increíbles. La mayoría posee una estructura que oscila entre humano y bestias, diferentes a las razas semi humanas como las suelen llamarlas en la superficie.

Algunos de ellos poseen un poder de recuperación increíble parecido al de los reptiles capaces de regenerar extremidades en cuestión de meses"

La poca tinta que había en el tintero parecería que iba a ser suficiente en un principio, pero con cada palabra parecía que quedaría a medias, la bitácora de esta noche.

"Pero nunca había visto a alguien recuperarse de ese nivel de daños, músculos, tendones, sangre, piel y pelo, todos comenzaron a regenerarse a un ritmo acelerado incluso en áreas que aún no había comenzado a inspeccionar.

Solo pude limpiar las heridas y aplicar ungüentos para mejorar aunque sea un poco su estadía.

El paciente tuvo que ser trasladado a otra habitación debido a que la primera sufrió daños por quemaduras y debe de ser limpiada por los restos del mismo."

El Rey Demonio miró su tintero con apenas unas gotas más del líquido que contenía, las aprovecharía y mañana compraría un poco más para continuar su escritura.

"Es posible que se deba a su constitución única de Devilman, o puede que se deba a una habilidad adquirida.

¿Será por tener el cuerpo del Poderoso Amón?"

Incluso siendo el tercero en ocupar el puesto del Zennon original, su abuelo, la más mínima mención del "Último Héroe del Infierno" lo hace estremecer.

"Continuaré la observación con cuidado en caso de que pudiera resultar peligroso para la sociedad actual"

Esperó unos segundos a que la tinta terminase de secarse antes de cerrar el libro y alejarse de la mesa, para ir al balcón de su despacho al atravesar las cortinas.

Todo su reino estaba siendo iluminado por unas tenues luces provenientes de cristales gigantes que refractan la luz de la luna dando un ligero brillo a las estructuras donde habitaban los pobladores.

Pero el rey no estaba mirando en la lejanía, si no en un pequeño jardín con hermosas flores de un color pálido que se movían suavemente con la brisa nocturna. Los recuerdos de días anteriores inundaron su mente llenándolo de una extraña mezcla de melancolía y determinación.

-Nunca más quiero volver a sentirme así de inútil.- Le dijo al aire como si hubiera otra persona junto a él que pudiera oírlo.- Te prometí que iba a cuidarla a ella y a nuestro pueblo, no pienso faltar a mi promesa.


Las luces que rebotan a través de los cristales desde la superficie hasta las profundidades de la tierra hasta el lugar que los demonios habitan, el Inframundo y su capital, Pandemonium.

Con columnas gigantescas de piedra talladas con las propias garras de algunos de sus habitantes, que llegaban hasta el techo de una gigantesca caverna donde reside dicha ciudad a la cual llamaban hogar.

Mientras que la luz provocaba que muchos de los habitantes comenzaran a despertar de su sueño nocturno, en la habitación de invitados del Rey, cierto medio demonio no era la excepción.

Esta vez, Bell se despertó con mucho menos dolor que el día anterior, se estiró produciendo un sonoro crujido de sus huesos que se acomodaban todos en su respectivo lugar, un suspiro insatisfacción escapó de sus labios.

Retiró las vendas que cubrían su brazo izquierdo dejando descubiertas su piel enrojecida y desnuda, pero aunque la coloración era un poco más intensa de lo usual se notaba sana sin lugar a dudas como una simple quemadura de sol luego de exponerse al medio dia.

Realizó un apretón de su puño como prueba, todo estaba en su lugar.

-No está mal.- Dijo con una leve sonrisa viendo que no había daños en sus ligamentos.

Estaba agradecido por haber escuchado al médico en su recomendación y haber descansado toda la noche, un sueño reparador en el sentido más literal.

Su atención se vio interrumpida cuando la puerta crujio al abrirse, viendo que en medio de esta se encontraba Lilith mirándola sorprendida.

-Hola.- Dijo Bell.

No pudo decir otra palabra ya que la princesa se lanzó prácticamente a sus brazos apretándolo fuertemente.

-¡Me alegra tanto que estés bien!- Dijo ella soltando una pequeña lágrima.

-¡Auch!- Respondió el joven ante la muestra de afecto pues su epidermis aún seguía sensible, pero aun así correspondió el abrazo.- Estoy feliz de verte.

-¡Nos preocupaste a todos!

-Lo siento.- Respondió apenado

Lilith suspiró ante la disculpa relativamente simple para todo lo que pasaron estos días, pero aun así fueron aceptadas, además de que no sería bueno generarle más estrés a un paciente en recuperación. En especial porque este tiende a hacer cosas muy estúpidas que ponen en riesgo su integridad física.

Eso viene dentro de lo esperado al ser un Aventurero.

La demonio sonrió antes de salir un momento de la habitación y volver con una bandeja de metal.

-Te preparé el desayuno.

Luciendo un vestido nuevo de un color azul marino y unos pequeños volantes blancos, dejó el objeto en el regazo del joven el cual lo miró con claro entusiasmo y sorpresa.

Un plato de huevos revueltos con un pan y una taza de té humeante.

-Mi padre dijo que debías comer, pero no es buena idea forzar tu estómago por hoy.- Comentó Lilith jugando con su pelo por un momento.

-Lo conocí, un gran doctor.- Comento Bell probando la comida con su tenedor.

La masa amarilla ligeramente esponjosa rebosaba de gran sabor con un ligero toque picante al final en conjunto con el queso que le daba una textura cremosa única.

-Esto está delicioso.- Comentó poniendo un poco en el pan.- ¿Qué es?

-Huevos revueltos de Cocatriz, con queso de Vaca de Mazmorra y te de musgos.

Bell abrió los ojos por un segundo, sorprendido por la verdadera naturaleza de lo que estaba comiendo. Miró su platillo por unos instantes antes de encogerse de hombros y continuar comiendo.

Puede que sea la cosa más rara que haya comido hasta ahora, pero su sentido de normalidad ha estado cambiando demasiado últimamente.

Pensó por un segundo en el animal del cual salió su desayuno y de que sería imposible poder criar de buena manera a algunas criaturas que requieren cuidados especiales de la superficie, por lo que todos estos años han de haber hecho posible la domesticación de algunas especies.

-¿Dónde están Welf y Lili?- Preguntó antes de llevarse otro pedazo del desayuno a su boca.

-Liliruca fue al mercado acompañada de Sirene para comprar suministros, Welf ha estado desde la mañana en la forja.- Dijo ella antes de mirar al joven y saber exactamente lo que deseaba saber.- Están bien, ellos solo necesitaban descansar a diferencia de ti.

-Eso es un alivio.- Comentó terminando el desayuno que le prepararon.

-Antes de irnos, te tengo algo.- Comentó Lilith sacando un cambio de ropa de un armario que el aventurero no había notado la noche anterior debido a la oscuridad.

Un juego simple de una camisa blanca con un saco de color marrón oscuro y pantalones negros.

-Eran de mi padre, tus ropas anteriores se quemaron.- Comentó con algo de gracia.- Te espero abajo.


Al poco tiempo, y con sus nuevas ropas junto con un par de zapatos prestados, el aventurero emprendió su camino al salón principal de este castillo de madera; cosa que era más fácil decirlo que hacerlo pues la estructura era es grande.

Fue una suerte que pudo guiarse gracias a los sonidos de voces en conversación que provenían de su destino.

Pasando por pasillos y múltiples puertas, finalmente llegó al final del corredor que terminaba en una escalera que se combinaba con otra proveniente del otro lado del edificio, uniéndose en un descanso que daba a una última escalera hacia el hall principal.

En medio de este se encontraban padre e hija hablando de algo.

Por el rabillo del ojo el rey fue el primero en notar la presencia del recién llegado y apartó la vista de su hija para recibir al aventurero.

-Es un gusto ver que esta vez puede ponerse de pie, Señor Cranel.- Comentó con algo de gracia recordando su encuentro anterior.

-Supongo que me recupero rápido.- Comentó con algo de gracia el joven intentando sonar como una pequeña broma.

-Supongo que sí.

Cuando Bell estuvo lo suficientemente cerca del dúo, el padre fue el primero en acercarse e inspeccionar la salud de su paciente en forma superficial.

Inspeccionando la piel del cuello y las manos, sin cicatriz o deformidad alguna. Creó una flama en la punta de su dedo índice y habló al joven.

-Sigue la flama con tus ojos.- Ordenó

Así lo hizo el joven de ojos rojos. El médico no vio anormalidades ni rastros de contusión alguna o perdida cognitiva.

Fue como que si nunca le hubiera ocurrido nada en primer lugar, como si las cosas que vio aquella noche fueran solo una pesadilla.

El médico se alejó y por un momento vio a Bell a través de las flamas que usaba como un instrumento para su inspección, esta fue como un lente con la que recordó la visión del estado y como llegó el paciente a sus manos.

Su cuerpo demoniaco estaba en llamas, el chisporrotear de la carne siendo quemada por las flamas como si estuviera sobre una parrilla, el apestoso olor de esta junto con el pelo ardiente impregnaban el aire haciendo un olor nauseabundo.

Sus mejillas se habían ido al igual que sus párpados y su dentadura estaba más que expuesta pues de forma inconsciente reaccionaba al dolor.

La mirada penetrante que poseía incluso en ese estado con sus músculos expuestos atravesó su alma, moribundo pero muy lejos de estar vencido.

-¿Papá?- Preguntó Lilith sacudiendo al médico el cual pareciera que estaba en un ensueño.

Este reacciono al escuchar su llamado, parpadeo un par de veces para ubicarse en este tiempo y espacio actuales al salir del mundo de los recuerdos. Finalmente habló con el joven dando los resultados de su imprevisto examen.

-Te encuentras bien- Comentó con un asentimiento.- Me gustaría que vuelvas más tarde para un chequeo completo además de las otras cosas que tenemos que discutir.

Este comenzó a retirarse antes de notar la mirada preocupada de su hija.

-Estoy bien.- Dijo antes de retirarse de la vista.

Ninguno de los jóvenes dijo nada hasta que salieron del hall principal hasta llegar a la entrada del edificio, ahora con la puerta a sus espaldas y un jardín frente suyo el aventurero fue el primero en hablar.

-Eso fue extraño.

Lilith puso una sonrisa comprensiva en defensa de su progenitor.

-No lo tomes a mal.- Defendió.- Él siempre ha sido apasionado en sus investigaciones médicas, probablemente solo estaba verificando que estabas bien.

Bell asintió ante esto, era agradable tener un médico cercano con ese tipo de pensamiento.

-Eso es algo que puedo respetar.- Comentó el aventurero.- ¿Siempre ha sido así?

La joven comenzó a caminar hacia el frente siendo seguida de cerca por el medio demonio, ella extendió su mano mientras pasaba acariciando levemente las flores.

-La verdad no siempre fue así.- Respondió recordando cómo podía sus años de infancia.- Antes era alguien un poco más disperso.

-¿Enserio?- Preguntó Bell con algo de sorpresa.- ¿Que cambió en él?

En el momento que la pregunta escapó de sus labios un nudo se formó en la boca de su estómago ya que pudo ver como el estado de ánimo de la joven cayo de pronto, al punto que pudo notar la tristeza con la que sonrió en un leve intento de ocultar su sentir.

-Supongo que fue cuando mamá falleció.

Se arrepintió de haber abierto la boca, aunque no tenía idea de que eso habría ocurrido, se sintió mal por ello.

-Yo...- Tocio un poco aclarando su garganta.- Lo lamento, no lo sabía.

La princesa negó con la cabeza, no había una necesidad de disculpa en primer lugar, fue inevitable ya que tendría que saber tarde o temprano.

-No te disculpes, fue hace unos diez años.

Bell apenas se sintió mejor al saber que no estaba en problemas.

-¿Puedo preguntar qué ocurrió?- Preguntó mientras ambos comenzaron a caminar fuera de la propiedad, llegando a un camino de bajada. Notando que había otro camino que subía la extraña colina en la que se encontraban.

-Mi padre me había dicho que fue una enfermedad que mutó por los monstruos de mazmorra.- Comentó ella desviando la mirada hacia la ciudad que se hacía más próxima con cada paso.- Fue muy difícil de tratar.

El joven simplemente escuchaba el relato.

-Mamá fue una de las pocas víctimas fatales de la enfermedad, antes de que la cura fuera encontrada.- Ella luego volvió su atención al camino.- Papá luego se dedicó a evitar ese tipo de tragedias.

Lo que estaba escuchando solo aumentó el respeto por el actual Rey de este lugar, al mismo tiempo que empatizaba con la joven a un lado suyo.

En su primer encuentro los "demonios" le parecieron seres simples e incluso malvados, pero a medida que los conocía y vivía cada vez más con ellos, no pudo evitar pensar que eran simples etiquetas para su actual pensamiento sobre ellos.

Bell habló a medida que pasaban frente a unas casas simples denotando que habían comenzado a entrar en las áreas residenciales.

-Yo no recuerdo haber conocido a mis padres.- Comentó en un gesto de empatía ya que la princesa había compartido esa parte de su historia con el.- Me crió mi abuelo antes de venir a Orario.

Una extraña sensación se apoderó de si ya que cada vez le resultaba más difícil poder recordar el rostro de su abuelo, las historias que le contaba quedaron grabadas en fuego a diferencia de sus facciones.

Ahora que pensaba con cuidado, todo su tiempo en aquella aldea donde creció le resultaba borroso.

-¿Bell?- Preguntó Lilith.

-No es nada.- Comentó restando importancia y pensando que sería bueno hacer una pequeña visita a su antiguo lugar.

Al terminar de decir eso pudo ver cómo llegaron a un gigantesco pilar que marcaba el inicio del distrito comercial, la estructura formada de piedra en su totalidad presentaba tallados profundos hechos por garras muy habilidosas, pudo decir.

Rostros de algunos demonios y representaciones de algunos monumentos de su propia historia. A medida que se daba la vuelta podía ver más y más detalles que pese a su poca experiencia en las artes le resultaban hermosos pese a que algunos murales eran escalofriantes.

Lilith tomo su mano, llamando su atención antes de dedicarle una sonrisa mientras esta extendía su mano en un gesto de exposición.

-Bienvenido al distrito comercial de Pandemonium.

Fue como si fuera un acto planeado, las tiendas comenzaron a abrir y pronto todo comenzó a llenarse de muchos seres de diferentes formas y tamaños, de todos los colores del espectro.

Algunos tan parecidos a los semi humanos que no notarías la diferencia, otros que no tenían ni un rastro humano. Sobre su cabeza, pudo ver cerca del techo como algunas de la tribu Silen revolotean por todo el lugar.

Frutas y vegetales, de colores y formas de lo más extrañas adornaban las mesas de los vendedores que estaban en la calle, mientras que otros locales estaban dentro de los edificios de piedra sólida que conformaban toda el área en sí.

Bell estaba maravillado por todo lo que veía, tuvo que salir de sus pensamientos para evitar chocar con una hermosa mujer cuya mitad inferior poseía el cuerpo de una tarántula de patas anaranjadas.

-Esto es increíble.- Dijo al aire.

-Es bueno ver que no te decepcionamos.- Dijo la princesa con una pequeña sonrisa.

Quería ver más de este lugar, fue como la primera vez que visitó Orario. Estaba emocionado y casi impaciente para ver todas las maravillas que este mundo escondido bajo sus pies podría ofrecer.

El sonido del martilleo y el olor a azufre llamaron su atención rápidamente, era el sonido característico de la fragua, pero había algo que casi lo obligó a llegar a ese lugar pues una determinada voz que reconoció lo alertó.

-¡Welf!- Dijo Bell yendo hacía uno de los edificios un poco más alejados del pasillo central que conformaban el distrito comercial, llegando a un establecimiento decorado con múltiples espadas, escudos, guanteletes de diferentes formas y tamaños.

Una herrería, un edificio de tamaño mediano con herramientas colgadas del techo y un recibidor abierto que servía como taller, donde se podían observar dos fraguas.

Una pequeña multitud se reunió a su alrededor viendo como el metal era golpeado a medida que las chispas volaban entre los artesanos.

Bell se acercó y no pudo evitar levantar una ceja al ver que en una de estas estaba Welf, cubierto de suciedad y manchas de carbón en su pañuelo que llevaba atado en la cabeza con una expresión muy sería mientras el metal era golpeado con fuerza.

Del otro lado estaba lo que solo podía describir como una Oni, con la piel roja brillante pelo salvaje de color blanco y ojos amarillos, vestida con un conjunto negro debajo del pesado delantal de cuero curtido por el calor y trabajo.

Ella también estaba golpeando otra pieza de metal en un sonido casi rítmico con el del pelirrojo del otro lado.

Con una sonrisa de dientes afilados ella sacó un frasco idéntico de donde había bebido aquel brebaje que casi lo mata y lo vertió directamente en la fragua, para que el calor de este se dispare.

Bell se llevó una mano en su garganta por reflejo.

-Veo que encontraste a tu amigo.- Comentó Lilith.

-¿Que está pasando?- Preguntó confundido.- ¿Quién es la chica?

-Ella es Cathyl, ella y su padre son los mejores herreros del lugar.- Dijo en leve presentación.- Es la primera vez que la veo de esta forma.

Dentro de la tienda el sonido del martillo hacía una sinfonía con el chisporroteo de la fragua, el aire lleno del olor de aceite y vapor.

Welf desviaba su mirada de su trabajo hacia su rival en este duelo de herrería, su pelo blanco atado contrastaba con los rojos cuernos en su frente. Rápidamente volvió al trabajo cuando se dio cuenta de que esta percató de su mirada.

-¿Ves algo que te guste, ayudante?- Preguntó ella jugando un poco con su delantal mostrando un poco de escote por donde caía algo del sudor del cuello.

-No me llames así.- Respondió Welf tratando de concentrarse.

Ella solo sonrió mostrando sus dientes.

-Así voy a llamarte una vez que te gane.- Comentó antes de apuntar su martillo en claro desafío.- Y vas a contarme todo sobre esa extraña espada que cargas.

Welf respondió.

-Y cuando yo te gane voy a hacer que-

Welf no pudo terminar ya que su rival, Cathyl comenzó a provocarle.

-¿Que vas a hacerme, ayudante?- Preguntó sonriendo.- ¿Vas a poner tus manos sobre mi ardiente fragua?

Welf tragó duro ante las declaraciones de su rival, lo estaban desafiando en herrería, nunca antes había pasado.

Y estaba totalmente encendido.


-Creo que Welf está bien.- Comentó el aventurero viendo que el desafío no se detendría hasta que haya un ganador.

-Mejor volvamos al área principal.- Comentó Lilith

Y así como dijeron se alejaron de la herrería y volvieron a la sección principal del distrito, donde Bell no pudo resistirse y comenzó a probar algunas de las cosas que este reino inexplorado podría ofrecerle.

Lo primero fue una extraña fruta de un color verde con rojo de un contorno redondo, al comerla esta tenía una textura cremosa pero un sabor dulce y ácido.

-¿Quieres un poco?- Ofreció Bela a su acompañante antes de transformar su dedo y cortar un pedazo limpiamente con su garra.

Lilith se sorprendió ante esto y rápidamente bajó la mano de su acompañante.

-Bell, haz lo posible por no transformarte.- Comentó está.- Causaría problemas si alguien se entera de que...

Sus palabras fueron interrumpidas cuando otra voz masculina llego hasta los oídos de ambos.

-Vaya, vaya, pero si tenemos a la pequeña incompleta.- Dijo esta nueva voz con su dueño, un joven adulto una cabeza más alta que Bell con dos cuernos en la cabeza que apuntaban hacia el frente y pelo rubio, vestía unas elegantes ropas blancas.

Este no paraba de mirar a Lilith.

-Tortus.- Dijo Lilith reconociéndolo con un claro amargor en la voz, Bell pudo notar como ella apretó el puño.

-Es un honor que la Princesa incompleta pueda recordar mi nombre.- Dijo este con clara burla antes de pasar a mirar a Bell.- ¿Y a quien tenemos aquí? ¿Te juntas ahora con los clase baja para sentirte mejor?

-¿Quién es este tipo?- Preguntó Bell desechando su fruta en un basurero.- Oye, cierra el hocico antes de que te lo cierre yo.

-No es nadie, ignóralo.- Dijo Lilith tomando la mano de Bell e intentando pasar de largo a Tortus.

-Oh, que agresivo.- Dijo al ver la reacción de Bell.

Bell reprimió su impulso por un momento para ser estirado por Lilith lejos de este sujeto, pero al hacerlo solo planteaba más y más dudas.

La piel del aventurero se erizo y su cuerpo se puso rígido antes de que sus manos se volvieran puños.

-¿Qué tiene de malo llamar a un "Producto defectuoso" como tal?

Pue tan rápido que nadie pudo evitar el acontecimiento.

El puño de Bell salió disparado directamente hacia el rostro engreído de este sujeto antes de mandarlo volar varios metros en el aire haciendo que varios de sus dientes salgan esparcidos al igual que un chorro de sangre producido por la nariz fracturada.

Tortus aterrizó luego de que su espalda frenase su avance con el piso de piedra, sus ropas ahora dañadas por la fricción al igual que su rostro por el impacto.

-Te dije que si no te callabas, yo lo iba a hacer.- Comentó Bell con sangre en sus puños.

Los espectadores se alejaron un poco al ver el enfrentamiento formando un perímetro para ver cómo se desenvolvía esto, no tuvieron que esperar mucho ya que el primer afectado volvió en si para verificar daños.

Notó su nariz rota y la falta de dientes en la cavidad, rápidamente su estado pasó a una ira incontrolable.

-Tú... maldito clase baja!- Dijo antes de desgarrar su ropa y transformarse.

Su cuerpo burbujeo antes de teñirse en amarillo, sus brazos y piernas se extendieron de una manera impensable hasta que cada una tenía su altura original, su estómago se abulto y su boca se expandió 3 veces su tamaño original.

-¡Bell, detente!- Dijo Lilith tratando de empujarlo.- ¡No me importa lo que diga de mí!

-Si lo hace.- Corto a la chica sabiendo que ella no era de las personas que reaccionarían ante tal cosa.

Bell dio un paso al frente poniendo a Lilith detrás suyo mientras la temperatura corporal comenzaba a aumentar, al punto que vapor emanaba de su piel y las ropas que tenía puesto comenzaban a arder.

-Si tú no puedes levantar el puño, déjame hacerlo en tu lugar.

La piel del joven comenzó a cambiar de color a medida que su forma aumentaba de tamaño, las cuchillas en sus brazos cortaron su piel luciendo relucientes luego del descanso.

Una cola apareció en su espalda baja mientras que la mitad inferior era revestida con una sustancia oscura, las alas de murciélago aparecieron en su cabeza mientras que las antenas nacían desde sus cejas.

La forma demoniaca de Bell se erguía orgullosa sobre sus dos pies mirando intensamente a su oponente el cual retrocedió de manera inconsciente ante la amenaza que se hacía cada vez más palpable.

-¡Vamos!- Dijo Devilman sacando sus alas preparado para la batalla.

El repicar del metal se escuchó de pronto, la multitud se abrió para dar lugar a un pequeño escuadrón de caballeros vestidos con armaduras de un color negro y morado que portaban unas lanzar.

Una a una las lanzas cayeron hasta apuntar a ambos demonios transformados en el área pública, avanzando paso a paso hasta que estaban a pocos metros del dúo.

Uno de estos caballeros el más nuevo de todos, de pronto comenzó a temblar. Su poder no era muy grande en comparación al de sus compañeros es por eso que él podía sentir la diferencia de poder casi abismal entre su persona y este nuevo demonio alado que nunca había visto.

Los clanes de demonios alados son muy diferentes entre si y con características muy diferentes el uno con el otro.

Es por eso que cuando vio al demonio de piel verde, una vieja leyenda resonó en lo profundo de su mente, sobre cierto héroe que desapareció cuando la guerra terminó y que volvería un día que su pueblo más lo necesitase.

-Amón.- Fue el susurro que escapó de sus labios.

Como si esta fuera la chispa que encendió el la hoguera, la multitud pronto comenzó a actuar extraño, pareciera que todos oyeron sus palabras.

El primero en actuar fue este caballero que estaba temblando, no por miedo, si no por júbilo.

-¡Amón el héroe!- Gritó de pronto levantando su lanza.

-No puede ser.

-¡Es imposible!

-¡El último héroe del infierno!

-¡Amón ha regresado!

Bell dejó su postura de pelea y comenzó a mirar al rededor notando que todos estaban celebrando, era como si fuera el día más feliz de sus vidas.

Estaba sin palabras.

Pero tan pronto como esta felicidad vino, se vio interrumpida cuando toda la cueva comenzó a temblar.

Fue el terremoto más grande en toda la historia de la ciudad demoniaca, los productos del mercado cayeron al piso al igual que muchos transeúntes. Del techo algunas rocas comenzaron a caer de diferentes tamaños.

-¡Lilith!- Bell corrió y rodó para atrapar a la chica que estaba a punto de ser golpeada por un enorme trozo de roca.- ¿Te encuentras bien?

-Si.- Respondió agitada.- ¿Que está pasando?

-Creí que sabrías.

CRACK

De pronto una grieta apareció en una de las lejanas paredes de la caverna, al principio fue pequeña, pero con cada agitación esta crecía más y más, era como si algo estuviera golpeando del otro lado para salir por todos los medios posibles.

Finalmente una astilla de la pared cayó de las alturas, esta era del tamaño de una persona. Pronto le siguieron muchas otras.

Bell sintió un escalofrío ya que la sensación de "deja vu" lo inundó, fue como revivir el momento exacto que se convirtió en Devilman.

Pues del agujero formado por las rocas que cayeron se formó una especie de ventana al otro lado de la pared. Un rostro demoniaco se asomó por este, con una voz que podría ser confundido como el trueno en una tormenta habló.

-¡AMÓN!


En la superficie, más concretamente en Orario también se sintió el mismo terremoto que sirvió como antecesor de la llegada de este demonio ancestral.

El cielo fue repentinamente cubierto de nubes de tormenta que se tragaron el sol antes de que la gente pudiera darse cuenta de lo ocurrido, tan densas que no permitían el traspaso de un solo rayo de luz solar.

Los truenos no se hicieron esperar mientras que los rayos tocaban el suelo en un letal roce, el cielo y la tierra estaban resonando cual tambor de guerra.


La grieta se hizo cada vez más grande, el demonio usó sus propias manos para expandir aún más la brecha que le daría paso a la libertad de su sueño de piedra de hace cientos de años.

Finalmente estaba libre.

Era tan grande que los cuernos rojos que adornaban su cabeza como si fuese una corona rozaban el techo de la cueva, su pelaje oscuro absorbía la luz mientras que en su espalda baja una cola que se dividía en 3 se hacía presente.

Este gigantesco demonio con ojos amarillos miró directamente hacia la dirección de multitud reunida alrededor de la persona de su interés. Levantó los brazos extendiendo sus enormes alas casi opacando por completo la luz del lugar.

-¡Yo soy Dante!- Dijo en voz de trueno.- ¡Señor de todos los demonios!

El solo mencionar su nombre hizo que algunos de la multitud se arrodillasen para alabar al gigantesco ser.

Dante por su lado miró directamente a Bell antes de reír a carcajada limpia.

-¡Tal y como me lo habías prometido, hermano!- Dijo acercándose poco a poco o hasta que los edificios se lo permitieran.- ¡Nos encontramos nuevamente! ¡El héroe del infierno y el señor de los demonios, reunidos una vez más!


Devil: Y CORTEN

nos vemos la próxima vez.