A 5 dias que se estrene la película, un nuevo episodio.
Saludos:
- RCurrent
Ahora, espero lo disfruten.
Estas noches he dormido muy mal, al igual que mi familia. Aun así, he contemplado por más tiempo la oscura noche, en donde se produce el aquelarre de estrellas sobre nuestras mortales cabezas, viendo cómo la luna despliega su belleza en el cielo. Tal vez no habría observado con el detenimiento que la acelerada vida nos arrebata, de no ser por nuestra búsqueda por Luan.
No sé si su decisión haya sido la correcta, pero creo que es un gesto noble el querer alargar un poco más la duración de esas pobres almas que, inevitablemente, se extinguirán con el tiempo. Pero ahora mi espíritu está alterado, he usado mis cartas del tarot para ver el futuro y éstas me han dado señales que no logro comprender. Esto significa que una desgracia se avecina y no la podemos evitar…
Lucy Loud, niña atormentada y poeta.
«Los guerreros demuestran su valor en combate»
Lincoln y la familia Loud en:
Sin lugar para los jóvenes
—Ƶ—
Ciudad de Parkersburg
Virginia Occidental
7:30 AM
Música recomendada
«Clocks», de Coldplay
—¡Aw! Qué sueño —dijo Leni.
La hermana inocente despertó con el primer rayo de sol que atravesaba la ventana del Vanzilla. Al estirar sus brazos por la incomodidad de su asiento, movió un poco las improvisadas cortinas para no molestar a los pasajeros durante el viaje, para encontrarse con un bello paisaje que hizo brillar sus ojos: se trataba del enorme cauce del río Ohio, a un lado del camino.
Su padre la escuchó despertar y observó por el espejo retrovisor. Aunque estaba cansado por el viaje nocturno sin parar, el ver a Leni tan maravillada como una niña pequeña le deba un poco de felicidad.
—Despertaste, cariño.
—Papá —respondió Leni—, ¿viste el río? Es hermoso.
—Lo he visto toda la mañana. No queda mucho para llegar a la ciudad más cercana.
Leni continuó mirando el fascinante paisaje, el cual mantuvo atada su mirada por otra media hora, antes de caer de nueva cuenta en el sueño.
Después de un largo viaje sin parar, el padre por fin se sintió aliviado por llegar a la ciudad de Parkersburg. Solo le faltaba llegar a un local para desayunar, lo cual solo tardó 20 minutos. Encontró una cafetería humilde, atendida por una señora de edad y su esposo de mirada amable.
El padre Loud se detuvo y el resto de la familia despertó.
—Niñas, ¿quién tiene hambre?
Todos se entusiasmaron y bajaron para tomar sus asientos, con tal de recibir sus porciones matinales.
—Me hace falta —dijo Lisa—. Cuando desayune, continuaré arreglando el aparato para encontrar a Luan.
Lincoln fue el último en bajar, pero recordó algo:
—¡Ups! Me faltó cerrar la puerta.
El chico de cabello blanco se devolvió y cerró la puerta lateral del vehículo. Pero al dar la media vuelta y sin darse cuenta, Lincoln chocó con un hombre grande.
—Disculpe, señor —dijo el niño.
El peliblanco se impresionó e intimidó por el aspecto tétrico del hombre, que vestía con sweater y pantalones negros, cabello estilo He-Man color negro opaco. El extraño hombre lo miró con una expresión facial fría y perversa.
—No eres sincero con tu disculpa —dijo el hombre.
—En serio lo digo —dijo Lincoln sin entender—. En verdad lamentó lo que hice.
—Pues, no suenas arrepentido.
Lincoln se comenzó a extrañar más.
—Yo-yo… No quise lastimarlo…
—No me lastimaste, solo topaste conmigo.
—¿Co-cómo dijo?
—¿No me escuchaste?
Mientras más avanzaba la conversación, más intimidación sentía el niño de cabello blanco. Era la misma sensación que sintió con los ladrones en Fort Knox.
—¿Cómo te llamas, niño?
—Eh… Lincoln…
—Me llaman Anton Chigurh… Tienes un pelo raro, ¿eres albino?
—Pues…
—Tu pelo parece el de un delicado conejo, al igual que tus dientes.
Anton metió la mano en el bolsillo y sacó una moneda.
»Dime, niño conejo, ¿cuánto has perdido lanzando la moneda?
—¡Lincoln! —exclamó su madre, a la distancia—. ¡Están esperando por tu desayuno!
Lincoln, que ya estaba intimidado por el desconocido, se alejó si decir una palabra. El hombre pensaba seguirlo y continuar con sus perversos pensamientos, pero cambió de parecer, después de todo, fastidiar a un niño era una pérdida de tiempo. El hombre de extraño peinado siguió su camino, mientras el niño llegó a su asiento y se sentó con dificultad por lo tenso de su cuerpo.
—¿Qué te sucede, Lincoln? —preguntó Lynn.
El peliblanco miró hacia atrás con respiraciones sonoras, las cuales redujeron su ruido al notar que aquel hombre ya no estaba.
—No… No es nada, Lynn.
—ΜΛΦΛΜ—
Después de desayunar, Lincoln ya se sentía mejor y acompañó a su familia a una tienda de recuerdos. Había varias cosas interesantes dentro. Pero en especial, encontraron un juguete familiar para todos.
—¡Miren! —dijo Lola—. ¡Es Fenton, el zorro!
Toda la familia se reunió a ver el juguete, un muñeco electrónico con forma de zorro rojo antropomórfico, con la cualidad de cantar una canción pegajosa. Si bien los rasgos faciales del juguete eran particularmente feos, eso no detenía a los niños Loud de apreciarlo, sobre todo Lily. Los únicos que sentían repulsión eran los padres, por el trauma de escuchar su canción hasta el hartazgo. La familia ya tenía un muñeco igual a ese, pero por las circunstancias lo perdieron. Este juguete estaba mejor conservado, casi como nuevo.
—¡Mamá, cómpranos el zorro, por favor! —dijo Lana.
—Ah… —dijo el padre, dudoso.
—¡Por favor! —dijo Leni—. ¡Por favor! ¡Por favor! ¡Por favor!
—Por favor, padres —dijo Luna, mientras levantaba a Lily con sus brazos—, Cómprenlo para hacer feliz a esta cosita linda.
La bebé puso ojos de cachorro, lo que enterneció a sus padres.
—De acuerdo, niños —dijo la madre—. Lo compraremos.
Los niños celebraron. Mientras fuera de la tienda, había un hombre de piel trigueña, bigote negro y camisa a cuadros. Era de origen mexicano y estaba asustado, en espera de un hombre que definiría entre su vida y su muerte.
Llegó a él un tipo vestido de negro y peinado estilo He-Man. Era Anton Chigurh, el tipo con el que Lincoln se cruzó con anterioridad. En su mano derecha sostenía un tanque de oxígeno de color verde, con abolladuras y marcas de óxido; con la otra mano sostenía la manguera qué conectaba a la salida del tanque. Tenía un vástago con gatillo, que soltaba el aire a presión cuando lo apretaba con el dedo.
—¡Por favor, razona! ¡Te prometo que arreglaré todo, Anton! ¡Ten piedad!
—Tu tiempo se acabó…
En tanto, la familia Loud salió de la tienda, todos felices por comprar cosas que les gustan. Lincoln, el último que salió, sostenía a Fenton, mostrando una sonrisa que le hacía olvidar la incomodidad de hace un rato. Lo encendió y sonó la siguiente canción:
Ya bebita, sin llorar
A jugar y a reposar
Muy contentos, tú y yo
Ríe, ríe, ríe
—Cómo extrañaba esa canción —dijo el único hijo varón de la familia.
En cualquier otra circunstancia, eso sería un gesto irrelevante. Para su desgracia, lo hizo cerca de Anton, quien al escucharlo, los más profundos horrores de su pasado volvieron a su mente. Respiraba de forma agitada y miraba a todas partes con tal de encontrar el origen de sus traumas. El hombre de aspecto mexicano lo observaba extrañado, sin entender nada más que era su oportunidad perfecta para escapar de las garras del tétrico hombre. Dio la media vuelta con toda velocidad y corrió con toda la fuerza que sus pies le permitían.
—¡No huyas, maldito! —dijo Anton, aún tembloroso y llamando la atención de Lincoln.
Él de traje negro miró con impotencia, su objetivo huyó por una tonta distracción de su parte, por no superar un trauma de su pasado. Sin embargo, debía compensar tal error, debía deshacerse de quién desvío su objetivo. Luego de unas exageradas respiraciones que le devolvieron la calma, miró hacia atrás y reconoció al pequeño responsable.
—Niño conejo…
—E… es ese hombre…
Con enorme impotencia, el tipo con el tanque de oxígeno se dirigió hacia Lincoln, que estaba asustado por su grito macabro y de su presencia. Sin saber el porqué, supo que hizo algo que lo enojó. El solo verlo caminar hacia él, con una mirada perversa, le provocó un pánico tal que paralizó su cuerpo. Lincoln miró a sus ojos inexpresivos, como un conejo que queda pasmado al ver la luz de un vehículo, antes de ser atropellado.
—Ese maldito zorro —dijo el hombre—. Creí que ya lo habían eliminado de las tiendas.
En tanto, los Loud a unos metros, que ya habían subido al Vanzilla, miraban a su hermano por tardar tanto.
—¿Qué hace? —dijo Lori.
—Está hablando con ese hombre tétrico —dijo Lucy—. Me gusta su vestimenta.
—¿Qué tiene en las manos? —dijo Lisa.
En cuanto a Lincoln, estaba tan paralizado que no podía siquiera hablar.
—¿Crees en Dios? —dijo Anton.
El niño no podía hablar.
»Te hice una pregunta… ¡¿Crees en Dios?!
El tono de voz elevado hizo asustar más al niño de pelo blanco, lo que le provocó temblores. Pero aun así se mantuvo en la misma posición.
»Ni modo… si crees en Dios, no le ha sabido cumplir, porque te puso en mi camino como castigo.
El hombre preparó la manguera con vástago en el extremo y se lo acercó lentamente a Lincoln, que solo miraba como su mano llegaba a su frente, sin saber el propósito.
No obstante, Lisa descubrió lo que Anton tenía en sus manos y cómo lo usaba. Por ello, gritó con fuerza:
—¡LINCOLN, HUYE!
El niño peliblanco reconoció la voz de Lisa. Gracias a ella, pudo reaccionar a tiempo y escapó ante la mirada tranquila del villano. Subió al vehículo y el padre Loud pisó el acelerador como nunca, todo para escapar del loco.
—¿Por qué estaban mirando? —dijo Lisa.
—No… no sé… —dijo Lincoln, temeroso.
—ibas a dejar que te pusiera oxígeno en la frente para matarte.
—¿Qué?
—Bueno, es inusual ver algo así. Ese tipo tenía era un tanque de oxígeno y la presión que sale por la manguera podría atravesar una tabla de madera o una placa metálica sin esfuerzo, con sólo presionar el gatillo en el extremo. ¿Para qué hablar de un cráneo humano?
—Entonces si no huía… ¿iba a…?
El cuerpo de Lincoln todavía estaba tembloroso y no tenía manera de describir ese terrible instante del cual se salvó.
En tanto, Anton Chigurh solo observaba como su nueva presa huía del lugar. «Huye, niño conejo» mentalizo para sí mismo. «Huye tan lejos como puedas. No sería divertido atraparte tan pronto…»
—ΜΛΦΛΜ—
Stanleyville
Virginia Occidental
8:30 PM
Música recomendada
«Creep», de Stone Temple Pilots
Luego del incómodo encuentro, la familia huyó durante casi una hora, hasta llegar a un tranquilo pueblo en las cercanías. Todos, en especial Lincoln, recuperaron la calma. En la tarde almorzaron en un restaurante con decoración campestre. Al terminar, se quedaron el resto de la tarde recorriendo aquel sitio tan alejado de la ciudad. Ya estaban preparados para viajar a Nueva York y seguir buscando a Luan. No obstante, el padre Loud no durmió durante un día completo, seguía cansado del viaje por la mañana. Por lo tanto, se vieron obligados a buscar un sitio de descanso.
Decidieron pasar por una bencinera tanto para cargar combustible como para pedir información de sitios para hospedar, aquella misión la cumplieron Lori y Leni, siendo la segunda quien sostenía a la pequeña Lily, quien a su vez, llevaba al zorro Fenton. En tanto, las gemelas entraron solo para comprar dulces.
—Lo lamento —dijo la empleada de la zona de compras—, no hay hospedajes por aquí cerca.
—¿En serio no los hay? —preguntó Lori.
—De hecho, el más cercano está a 40 minutos en vehículo.
—¿Pero hay un lugar cerca para hospedar? —preguntó Leni.
—Ah… ¿disculpe?
—¡Leni! —habló Lori—. Acaba de decir que no hay hospedaje cerca.
—¿En serio lo dijo?
Mientras en las afueras, el padre Loud terminaba de echar la gasolina a su vehículo. Éste vio como Lola y Lana salían solas.
—Oigan, niñas —preguntó—, ¿dónde están Lori y Leni?
—Yo no sé —dijo Lola.
—Deben estar adentro todavía —dijo Lana.
—Ojalá tengan éxito en encontrar hospedaje —dijo el padre.
—También lo espero —dijo Lola—. Tantos días en el Vanzilla han arruinado mi tratamiento de belleza. ¡No quiero que mis rivales me vean así!
Sin embargo, luego de llenar el estanque, se oyeron desde dentro los gritos desesperados de Lori y Leni.
—¡Hijas! —gritó por instinto la madre Loud.
Los escalofriantes gritos fueron acompañados por el repentino corte de luz en toda la bencinera. La oscuridad les puso la piel de gallina a toda la familia y a los demás empleados fuera de la bencinera. Lola y Lana abrazaron a su padre por el temor.
—¡Te encontré, niño conejo! —gritó una voz dentro del edificio.
Ese tono de voz indujo en Lincoln una sensación de parálisis y temblores. Supo de inmediato que se trataba del tipo con el tanque de oxígeno.
—¡Es ese loco! —dijo Luna.
—¡Anton Chigurh! —dijo Lincoln.
—¡Y tiene a mis niñas! —dijo la madre Loud.
La familia estaba espantada y todo empeoró cuando vieron a 6 tipos de aspecto chicano, quienes, armados con metralletas y linternas, intimidaron a los empleados y rodearon el Vanzilla en cada esquina. Fue todo tan repentino, que los Loud no supieron cómo reaccionar. Pero pudieron deducir, sin duda, que trabajaban para Chigurh.
—Bajen del auto, morritas —dijo un chicano.
El padre Loud pensó en la idea de encender el motor y apretar el acelerador para huir del lugar. Pero todo le jugaba en contra: estaba fuera del vehículo y no alcanzaría a encender el motor a tiempo, sin mencionar a sus 3 hijas, secuestradas dentro del edificio. Eso le desanimó a más no poder y se limitó a decir:
—Hagan lo que dice…
Preocupada, la restante familia Loud bajó hasta quedar a la vista de los mafiosos, siendo Lincoln el único que todavía permanecía en el interior por su parálisis.
—¡Dije que bajaras, güey! —volvió a hablar el hombre.
Eso provocó un sobresalto en Lincoln y lo hizo reaccionar para obedecer. Bajó en un brinco.
—¿Por qué hacen esto? —preguntó Lisa.
—El güerito —respondió un chicano, mientras observaba a Lincoln—. Mira, no sé qué quiere exactamente, pero te quiere solo a ti. Entrarás al edificio y lo verás en persona. Si no lo haces, sufrirás las consecuencias, güey.
—¡No! —gritó la madre Loud, mientras abrazaba a su hijo—. ¡No mi bebé!
—Es él —continuó el chicano— o todos ustedes, sus familiares en el edificio y los empleados.
Todos mostraban duda y Lincoln no paraba de sentir su corazón latir de forma acelerada.
—Ƶ—
Dentro del edificio, Lori, Leni y Lily estaban en frente de su captor, junto a la empleada de la bencinera, la única que tenía un paño cubriendo su boca. Chigurh mantenía su mirada psicótica hacia ellas, sentado de revés en una silla de metal, sosteniendo su tanque de oxígeno y jugando con la manguera.
—¿Saben, niñas? —dijo el criminal—, creo que su hermano vendrá por ustedes. El niño conejo demuestra agallas.
Lori miraban temerosa, mientras Leni se preocupaba por sostener a la pequeña Lily, quien no entendía lo que pasaba y solo se preocupaba de su juguete.
—¡Escuche bien! —dijo Lori, con una valentía que brotó entre todo su miedo—. ¡Si le toca un pelo a cualquiera en mi familia, le juro…!
—Pensaba deshacerme solo del niño… pero si quieres desafiarme, dejemos que la moneda decida.
Dejando el tanque de oxígeno en el suelo, llevó su mano al bolsillo para sacar una moneda, la misma con la que usaría en Lincoln.
—Escoge un lado, niña.
—¡Olvídelo, no jugaré su juego!
Chigurh miro al Leni:
—Tú jugarás por ella.
Por lo general, Leni aceptaba sin pensar las cosas. Pero en aquel momento, entendía la situación peligrosa que pasaba. Miró a su hermana Lori y decidió quedarse callada, mientras sostenía con fuerza a Lily. Eso impaciento al captor:
—Tampoco te animas… Bien, escogeré cara.
Chigurh era tan devoto a la suerte, que imaginaba que ni él ni nadie decidía su destino. La vida de la gente era elección de una fuerza superior y él sólo cumplía su voluntad, reflejada en la moneda.
Sin embargo, mientras lanzaba el objeto en el aire, una música se escuchó, una canción traumatizante para él, que lo llevó de vuelta a su terrible infancia. Un repetitivo sonido de un juguete que lo traumatizo mucho tiempo.
—¡Lily! —dijo Lori.
—¡Es la canción de Fenton! —dijo Leni con una sonrisa, olvidando toda la situación crítica de golpe.
El juguete, activado por Lily mientras jugaba con él, provocó en Chigurh un temblor indescriptible a su cuerpo. Durante mucho tiempo, se mostró invencible, pero ese trauma le recordó lo vulnerable que era.
La moneda lanzada cayó al suelo, la cual mostró cruz, aunque nadie se dio cuenta. Trato de mantener el control y descubrió que la canción venía del juguete que tenía el bebé. Transformando su temor en ira, caminó con desenfreno ante las miradas temerosas de sus rehenes. Le quitó el juguete a Lily y ésta se puso a llorar, lo que llamó la atención de Lincoln y su familia, quienes estaban en la entrada del edificio por orden de los chicanos.
—¡¿Por qué tenían este juguete?! exclamó Chigurh.
—¡Devuélvaselo a mi hermana! —contestó Leni.
—¿Saben cuánto me costó deshacerme de esa canción en mi cabeza? ¡¿Esa maldita canción?!
Las hermanas Loud estaban asustadas de su comportamiento tan impredecible.
—No nos haga daño —dijo Lori.
En un movimiento involuntario, el juguete en manos del captor se encendió y comenzó a cantar. Se asustó de sobremanera y lanzó el juguete al suelo, rompiéndolo en pedazos. Mientras las rehenes se exaltaron, el captor se calmó paulatinamente.
—Por fin… ahora que me deshice de él, ya podemos continuar.
—Ƶ—
En la entrada, la familia Loud escuchó todo el griterío. Lincoln, temeroso, por fin entendió el porqué de su dilema con el loco secuestrador. Yodo se trataba de Fenton, el zorro.
—Entraré —dijo Lincoln.
—Hermano… —dijo Lucy.
—Dime.
—Fue un gusto conocerte en vida. Te prometo que usaré la ouija para contactarte…
—¡Lucy! —dijo la madre—. ¡Ni Lincoln ni nadie va a morir hoy!
—Eso espero, Mamá… —dijo Lincoln—. Oye Luna, ¿te puedo contar algo?
Luego de contarle a Luna un secreto por su oído, el peliblanco entró con pasos temblorosos. Luego de visar a Chigurh y sus hermanas en una oscuridad atenuada por rayos de luces en el exterior, dijo:
—Ya estoy aquí. Suelte a mis hermanas.
El captor hizo una mueca perversa, la cual intimidó a sus rehenes. Luego, tomó el tanque de oxígeno y se dirigió hasta el niño. Ambos quedaron cara a cara.
—Eras único, niño conejo. Qué pena que tu recorrido acabe acá.
—Lo siento —dijo Lincoln, mirando hacia el suelo—, pero aún tengo una hermana que buscar…
En ello una voz femenina se escuchó desde la entrada:
Ya bebita, sin llorar
A jugar y a reposar
Muy contentos, tú y yo
Ríe, ríe, ríe
Era la canción de Fenton el zorro, cantado por Luna. Ese fue el secreto que Lincoln le contó, era un plan para detener a Chigurh con su debilidad, el cual funcionó a la perfección. El miedo no se hizo esperar, pero incluso así pudo descubrir el plan:
—¿Así que eso pretendes, niño? —dijo el captor con dificultad—. ¡¿USAS MI TRAUMA PARA DETENERME?!
En eso, una segunda voz se unió al canto, era Rita, la mamá Loud, quien se unió por propia voluntad. Eso generó mayor efecto en el secuestrador, por lo que las siguientes en unirse fueron Lisa y Lucy. Pronto, cada una de las hermanas se unió para formar un coro, con el cual el criminal puso sus manos en los oídos por desesperación.
—¡APAGUEN ESE JUGUETE! —dijo de forma incoherente—. ¡APAGUENLO!
En la distracción, Lincoln pidió a Lori y Leni salir de su lugar de captura, junto a la empleada. Al salir, se unieron al coro macabro, tan siniestro como en una en una película de terror. La canción retumbó fuerte en la mente de Chigurh, quien cayó al suelo en posición fetal. Los chicanos no entendían cómo alguien tan peligroso se mostrase tan vulnerable.
—¡APÁGALO, APÁGALO, MAMÁ! ¡APAGA EL JUGUETE! ¡DILE A MI HERMANA QUE LO APAGUE!
Lincoln caminaba hacia su adversario, también cantando con valentía y estoicismo.
Ya bebita, sin llorar
A jugar y a reposar
Muy contentos, tú y yo...
Chigurh levantó la cabeza para mirar al conejo blanco, quien terminó la estrofa con voz más rasposa y profunda:
—ríe, ríe, ríe….
Anton Chigurh, un peligroso y temido sicario, emitió un grito de espanto aterrador y se levantó para huir del edificio, ante la mirada de espasmo de sus compañeros chicanos. Si lo veían comportarse como niñita cobarde, significaba que el niño conejo y su familia eran más peligrosos de lo que creían. Al terminar, Lincoln dio la media vuelta con su ceño fruncido y caminó a la salida de una forma intimidante. Puso una mirada fulminante a los chicanos y estos se asustaron:
—Mis respetos, güey —dijo un chicano con espasmo.
Música recomendada
«Woke This Morning», de Alabama 3
(OST de la serie The Sopranos.)
Lincoln fijó su mirada en el Vanzilla y siguió su caminata. Su familia se unió al chico, mientras la bencinera encendía de nueva cuenta las luces y los chicanos demostraban respeto. Uno de ellos, el más lindo, recibió un guiño de Leni y le dio una sonrisa a cambió.
El padre Loud perdió todo el sueño por no dormir, encendió el motor y continuaron su rumbo. Viajaron toda la noche despiertos, apenas pestañeando para hidratar sus ojos. Lisa pudo reconstruir su radar y se sintió en plena dicha al saber lo cerca que estaban de su objetivo:
—¡Ya sé dónde está, querido progenitor! ¡Toma el siguiente desvío!
Dicho y hecho, el padre Loud siguió la indicación de su hija genio y continuó toda la noche. Cuando el amanecer se asomó en el horizonte, los caminos se entrelazaron.
REFERENCIAS
Episodios de TLH
- White Hare
- The Crying Dame
Franquicias varias
- No Country For Old Man
