¡Hoy es el día del estreno! Y no solo eso: también finalizo mi fic, el viaje inicial que usaré de trampolín para mi siguiente proyecto.
Saludos:
- J0nas Nagera
Antes de continuar, creo que los fanáticos de cierta serie me castigarán por algunos datos inexactos . Así que, por favor, no se pongan graves y disfruten la historia ;)
Quiero a todos y a cada uno de mis hijos. Si perdiera tan solo a uno, mi mundo se derrumbaría. Y no solo el mío, sé que el de mis demás hijos y el de mi esposo sería la misma tragedia. El miedo que tengo no se compara a ninguna ficción que haya leído. Hay historias que terminan en finales felices y otros que no. Por desgracia, no puedo predecir cuál será el final de nuestra historia.
Rita Loud, madre y aspirante a escritora.
Una vez más, decepciono a mi familia. Traté de influir en las decisiones de Luan, pero aún es una menor de edad. Solo me impuse como debiese hacer un buen padre, de hecho, pretendo castigarla por todos los problemas que hemos pasado. Ya tengo planeada mi línea: «Luan, ¿acaso pensaste en el sufrimiento que nos causaste a todos por tu huida? ¿Valió la pena?»… Ah, mientras más pienso esa frase, menos ganas tengo de decirla…
Lynn Loud Sr., padre y aspirante a cocinero.
«Sin saber por qué, los pecados de otros se vuelven nuestros»
Luan Loud, en:
Bromista original
—Ƶ—
Casa de huéspedes Sunset Arms
Hillwood City, Ohio
07:00 PM
Luan esperaba impaciente que le abrieran la puerta. Al no haber señal de gente, llevó su dedo índice para presionar de nuevo el timbre, pero antes de hacerlo, la puerta se abrió y salieron algunos animales del interior. La comediante fugitiva se espantó y se sorprendió al ver uno de los animales.
—¿Un cerdo? —se preguntó Luan.
Luego de ver a la jauría alejarse, volvió su mirada y se sintió en tranquilidad al notar que una pareja de ancianos la recibía. Uno era un hombre calvo con una coronilla muy elevada, contextura delgada, mentón marcado y una antigua polera blanca. La otra era una mujer canosa de lentes pequeños con enorme aumento y un alargado delantal verde.
—¿Tu eres Luan? —dijo el hombre mayor.
—Eh… —dijo la aludida, con algo de duda—, sí, soy yo.
—Entonces, pasa, que te va a dar frío. Yo soy Phil y ella es mi esposa.
—¡Soy Gertie! —contestó la mujer mayor.
—Yo le digo Pookie, por cariño.
Luan entró y notó el diseño tan antiguo del interior, que le daba la sensación de retroceder en el tiempo.
—Gracias por dejarme hospedar acá —dijo Luan.
—Aquí son todos bienvenidos —dijo el anciano Phil con una sonrisa—, más aun tratándose de amigos de Al. Además, llamaron mucho la atención con su persecución, así que no creo que otro hostal quiera recibirte.
—Ay, no quería llegar a esto…
—Oye —dijo Pookie—, ¿por qué huiste de tu casa?
—La verdad… discutí con mi familia. Quiero participar en el concurso Com-Circus. ¿Lo han escuchado en la televisión?
—Yo sí.
—Bueno, quiero participar y ganar dinero para donarlo a un orfanato. Quiero usar mi habilidad en la comedia y hacer un bien, pero mi familia no lo quiso así, se negaban a que donase la ganancia y me sentí tan enfadada que decidí huir.
—Jovencita —dijo Phil, en modo comprensivo—, no debiste apresurarte en tomar esa decisión tan radical. Si tu familia te quiere, entonces deben estar buscándote sin descanso.
Luan estaba consciente de ello, sabía que su familia hacía de todo cuando se lo proponía.
—Lo sé. Me arrepiento, no sé en qué estarán ahora… espero no estén haciendo alguna locura. Quiero verlos y pedirles perdón.
—¡Te lo mereces por inmadura! —dijo Pookie.
—¡No seas severa con ella! —dijo Phil—. Disculpa, Luan. Por lo general no somos así con nuestras visitas, es que hemos pasado por muchos problemas de deudas este mes… em, ¿por qué no vemos tu cuarto para hospedar?
Luego de asentir, Luan siguió a la pareja de ancianos hasta la sala principal, donde había un antiguo televisor de pantalla redonda a color, donde algunos inquilinos observaban las noticias. La joven comediante abrió sus ojos por completo al ver una foto suya en la pantalla:
—… Por la impactante persecución ocurrida. Nos avisan por interno que llegó información actualizada, respecto al nombre de la sospechosa de la imagen, la involucrada en el hecho que logró huir. Se confirma que se trata de una adolescente del estado de Michigan, llamada Luan Loud…
—Así que tuvieron un día movido, ¿eh, Luan? —dijo Phil
La niña solo miró con vergüenza. En tanto algunos inquilinos, al oír la voz del anciano, fijaron su mirada en él, para luego llevarla hacia la invitada. Aquellos se sorprendieron al reconocer la misma cara que salía en las noticias y la miraron reacios.
—¡Es la niña de la tele! Dijo un hombre enano y de cabello rojo adornado con una calva.
—¡Está con nosotros! —Dijo un hombre de rasgos asiáticos.
—¡Entonces se caerá la policía en cualquier momento! —dijo un hombre flaco de pelo y barba castaños.
—¡Oskar, no seas paranoico! —dijo una mujer flaca de cabello rubio.
—¡Compórtense, manga de desadaptados! —Dijo Phil—. Ella es Luan y será nuestra nueva inquilina durante unos días, por lo menos, hasta que pase lo de las noticias.
Dicho eso, los demás cambiaron radicalmente de actitud hacia Luan, se miraron y sonrieron para recibir a su nueva vecina.
—Bueno, yo me llamo Ernie —dijo el enano—, y me gusta la demolición.
—Me llamo Hyunh —dijo el hombre asiático.
—Soy Oskar— dijo el flaco— y ella es mi esposa Suzie.
—Hola. Que nostalgia. Hace años que no habían niños en el edificio.
Los ancianos estiraron las comisuras de sus labios por tal referencia.
—Lo recuerdo —dijo el anciano—. Desde que se fue nietecito Arnold, ya nada es lo mismo.
—¡Lo extraño! —dijo la anciana, mientras se ponía a llorar.
—Disculpe —interrumpió Luan—, ¿Qué pasó con su nieto?
—La última vez que lo vi, fue al cielo.
—Oh, ¿él murió?
—¿Qué? ¡NO! Él viajó en avión a otro estado. Fue con su novia a la universidad.
—¡Ah! ¡Menos mal!
Gracias al recuerdo del nieto, La pareja de ancianos tuvo una gran idea. Guiaron a Luan hasta el último cuarto del último piso. Pookie le incitó a abrir ella misma la puerta, dicho y hecho, tomó la manija y la movió para entrar al cuarto. Se sintió maravillada al ver el interior, sobre todo, por la cama que está cerca de la ventana que abría una salida a la azotea del edificio.
—Este es el cuarto donde dormía nuestro nieto —dijo Phil—. Creo que tu presencia nos traerá gratos recuerdos… ah, y tienes permiso de ir a la azotea, pero ten cuidado.
Los ancianos dejaron a Luan en el cuarto. Esta recorrió cada metro y observó todos y cada uno de los adornos del cuarto. Luego fue a la cama, donde puso sus pies para llegar a la ventana y abrirla. Cuando movió la ventana, asomó su cabeza y sintió el aire soplar en su cara. Al ver los edificios aledaños y el sol a punto de ocultarse, cerró los ojos y permitió que el viento calmase su ansiedad.
—ΜΛΦΛΜ—
Casa de huéspedes Sunset Arms
Hillwood City, Ohio
08:00 AM
Unos ruidos molestos se escucharon fuera del cuarto, los cuales despertaron a Luan, quien sintió sus ojos irritados al abrir sus párpados. Intentó conciliar de nuevo el sueño, pero los ruidos no la dejaron. Así que se levantó, mostrando su ropa con algunas arrugas por no tener un pijama disponible, y salió del cuarto hasta el baño. Fue en su caminata cuando descubrió la razón de los ruidos: todos los inquilinos hacían sus cosas mientras se preparaban su desayuno, sin contar que las mascotas hacían sus ruidos sin parar. La pareja de ancianos se dio cuenta de su presencia.
—Luan —dijo Phil, para luego mirar a sus inquilinos—. Les dije que no hicieran ruido.
—No, no se preocupe, señor Phil.
—Es nuestra culpa, Luan —dijo Pookie—. Siempre nos levantamos temprano.
La comediante miró hacia las mascotas y vio algo que llamó su interés:
—¿Tienen un cerdo de mascota?
La pareja de ancianos vio al enorme y anciano cerdo. Phil respondió con una sonrisa:
—Así que conociste a Abner. Tiene casi la misma edad que nuestro nieto Arnold. Se supone que debió pasar al otro lado hace mucho, pero aún sigue con nosotros. Es parte de nuestro club de ancianos en la casa de huéspedes.
—Espero no te moleste —dijo la esposa.
—¿Molestarme? Para nada. Una de mis hermanas suele traer toda clase de animales a nuestra casa.
Después de intercambiarse sonrisas, Luan fue al baño para lavar sus manos y su cara, además de peinarse. Al salir, vio que Hyunh iba a la puerta de salida con una enorme caja de cartón, el cual se apreciaba pesado por la dificultad que tenía el hombre asiático al cargarla.
—¡Yo abro, señor Hyunh!
Luan apuró el paso para llegar primero a la puerta y abrirla, mientras veía como las mascotas, incluido Abner, salían con prisa hacia la calle. Al salir, el asiático dijo:
—Gracias, Luan. Vuelvo en seguida.
La comediante cerró la puerta y fue hacia el comedor, donde vio a Oskar y Suzie con pescado fresco en sus manos. No resistió a decir:
—¿Saben qué le dijo un pescado a otro? ¡Nada! ¡Ja ja ja ja ja! ¿Entienden?
Suzie rio del chiste, pero Oskar miró pasmado:
—No entendí…
En eso, Ernie apareció sin previo aviso:
—¡Claro! ¡Tú eres comediante, Luan! ¿Tienes otro chiste?
—Tengo un repertorio completo, señor Ernie. Por ejemplo —Tomó una escoba cerca de ellos—, ¿Cómo se dice escoba voladora en japonés? «Simekaigo Memato». ¡Ja ja ja ja ja! ¿Entienden?
—Sigo sin entender… —dijo Oskar.
Pasado un par de horas, entre todos prepararon sus almuerzos y se reunieron en el comedor, porque en la televisión mostrarían un combate de boxeo por el campeonato mundial.
—¿Creen que Adonis Creed mantenga su campeonato? —dijo el Señor Hyunh.
—Lo dudo —dijo Oskar—. Aposté que perdería la pelea.
—Entonces, va a ganar —dijo Ernie—. Has perdido todas tus apuestas, Kokoshka.
Todos los inquilinos veían los combates de boxeo a través del antiguo televisor. Luan tuvo la cortesía de recibir fideos con salsa, preparados por Pookie, quien usó la salsa para dibujar un emoticón sonriente.
—Eh… Gracias —dijo la comediante.
Almorzaron todos tranquilos, mientras veían el combate del campeón. Todos celebraron al ver que el campeón retenía su campeonato, excepto Oskar:
—¡No! ¡Ahí va mi dinero otra vez!
Sin embargo, sus ánimos pasaron a un estado de alerta al sentir unos fuertes golpeteos en la puerta principal.
—¿No usan el timbre? —dijo Luan.
—Sé quién puede ser —dijo Phil—. Es mejor que se escondan. Yo hablo con él.
Luan y los inquilinos hicieron caso y se escondieron en las escaleras. La pareja de ancianos abrió la puerta y dejaron entrar a 3 personas, 2 de ellos eran tipos de aspecto fortachón y vestidos con terno negro, como guardias de discoteca. El último en entrar, sin embargo, era incluso más alto y robusto, tanto que apenas pudo cruzar la puerta. Vestía con terno completamente blanco, de tez blanca y calvo.
—Gracias por recibirme, viejo Phil —Dijo el hombre de blanco.
—Dijiste que en 2 meses más vendrías a cobrar, Fisk —contestó el anciano.
—Señor Wilson Fisk para ti, anciano. Y cambié de idea, es mejor que pagues lo antes posible —El de blanco miró su alrededor con interés—. Y sé cómo puedes hacerlo.
La pareja de ancianos se incomodó de la forma en como el visitante observaba su casa.
—¿En qué piensas? —dijo Phil.
—Tu casa. Quiero que me entregues tu casa para pagar la deuda.
—¡No te la venderé!
—Si te niegas, tendrás que afrontar serias consecuencias, anciano.
—Te lo repito: mi hogar no se vende. Lo que debo es mucho menor al valor de la casa de huéspedes.
Los matones soltaron una risotada molesta.
—Creo que es una paga justa, sobre todo para un viejo como tú que le ha costado tener el dinero a tiempo.
—¡Mentiroso! —Dijo Pookie—. ¡Cambiaste los tiempos a tu antojo!
—No puedes detener el progreso de la ciudad.
—¡Largo de mi hogar! —concluyó Phil.
—Te daré hasta mañana. Si no tengo una respuesta positiva de tu parte, en la noche recibirás una visita de mis empleados.
El hombre de blanco salió del edificio y los matones lo siguieron al vehículo. Mientras la pareja de ancianos, sin saber qué decir, se abrazaron fuertemente. Los demás inquilinos miraban con frustración y en cuanto a Luan, se mostró devastada.
—Ƶ—
En la limusina donde venían los matones, Fisk bebía una cerveza de raíz mientras veía un noticiero en la televisión, sobre la niña fugitiva que causó estragos en Indiana y generaba terror a los estados cercanos.
—¿Se imaginan siquiera? —opinaba el hombre de blanco—. Todos hablando de una niña como si fuera una criminal peligrosa… y pensar que en mi juventud, sólo extorsionaba a algunos tipos y nadie me dio crédito. Ahora los policías exageran por todo.
—Mire el lado bueno, jefe —dijo un matón—, al menos ya no lo persiguen. Es una suerte que haya limpiado sus papeles.
—Por supuesto, el dinero ayuda en muchas cosas. Por eso tengo interés en la casa de los ancianos.
—Ƶ—
—Lamentó que hayas visto eso, Luan —dijo el anciano.
Mientras todos se reunían a ver como la limusina del matón se alejaba, Pookie sentía culpa de lo ocurrido. Esperaba darle una buena estadía a su nueva inquilina, pero la triste realidad vino a ellos de la manera más inesperada posible. En tanto, la joven Luan recordó de inmediato el problema del orfanato, por el cual deseaba ganar el dinero del concurso sí o sí. Todavía pensaba en su familia y la incertidumbre por ganar, pero ahora ya entendía que sus problemas no son más importantes que los de cualquier otra persona.
—Yo lo lamento —dijo Luan.
—No tienes por qué —dijo Phil—. Nosotros lo buscamos. Estábamos endeudados y él se nos apareció como si fuese un buen samaritano. Creímos su falsa hospitalidad y aceptamos su dinero.
—Fuiste un ingenuo, anciano —dijo Oskar—. De haber estado presente, no tendrías tantos problemas.
—Sí, claro —dijo Ernie—. Contigo o sintigo, no cambiaría nada porque no dirías nada, cobarde.
—¿Sintigo? —se quejó Hyunh—. Deberías mejorar tu hablamiento antes de opinar.
—¿Por qué no se callan todos? —dijo Suzie.
Luan no oculto su tristeza y dijo:
—Nunca imaginé que pasaban por algo así. Todos se veían tan felices…
—Nosotros te lo ocultamos, Luan.
—¿Pero qué harán si mañana llegan esos hombres?
—En nuestros mejores años —dijo Phil—, hubiésemos combatido a ese tipo. Más de una vez lo hicimos y vencimos a tipos tan crueles como Fisk… ah, estamos demasiado viejos.
Mientras todos hablaban con impotencia, Luan escuchó un grito proveniente de la televisión. Al posar su mirada en la pantalla, notó que estaban dando una película clásica acerca de un niño que era olvidado por su familia en navidad y debía enfrentar el solo a un par de ladrones. Aquella película le dio una suerte de inspiración a la comediante, quien no paró de reír.
—¡Lo tengo! Señor Phil, ¿tiene cotillón, artículos de fiestas, cumpleaños…?
—¡Yo tengo! —dijo la anciana— ¡Siempre guardo en mi baúl!
—Espera, Luan —preguntó Phil—, ¿para qué quieres esas cosas?
—¿Han visto esa película? —apuntó a la pantalla.
—La veo todo el tiempo —dijo Ernie—, ¿y eso qué tiene que ver?
—Podemos defendernos, haremos lo que hace el niño de la película contra los ladrones. Tengo una idea para detener a esos matones.
—¿Una idea? —Dijo Suzie—. ¿Pero servirá?
—Aunque no lo crean, están frente a una especialista en bromas, nadie escapa a mis elaboradas y chistosas trampas. Cada día de las bromas, creo las mejores burlas para mi familia y los vecinos. Siempre preparó el material con anticipación: pasteles, jalea, huevos, todo que pueda caerles en la cara. También uso trampas para ratón y esa clase de cosas, lo típico para hacer cada día inolvidable.
La pareja de ancianos y los inquilinos miraron a la comediante con duda.
—Luan… —habló Phil— por lo que escucho, me parece que tus bromas son un poco crueles.
—No, para nada, Ya están acostumbrados. Cada año me divierto creando nombres llamativos, como «bromapalooza», «bromagedón» o la última vez, cuando lo llame el «bromicidio».
—No es por juzgarte, Luan —dijo Hyunh—, pero creo que te excedes un poco con tu familia.
—Pero es un excelente panorama que les preparó, porque es la mejor forma de desquitarme con ellos al ver que no se ríen con mis chistes… y se burlan a mis espaldas… ¡Y dicen que no tengo talento en la comedia! ¡Por eso mis bromas son tan dolorosas, me rio de su dolor del mismo modo que ellos se ríen de mí dolor...!
Los inquilinos se pasmaron por la confesión de Luan. En tanto, fue en ese instante cuando la comediante razonó su motivo por crear bromas. Estaba tan oculto dentro de su subconsciente, que no era capaz de explicarlo hasta aquel instante, más bien se dejaba llevar por sus impulsos. Luan miró hacia el cielo para reflexionar si algún día lograría detenerse con su adicción a las bromas.
—Por eso lo haces, Luan —dijo Pookie.
La comediante bajo la mirada.
—Te frustra que no te consideren talentosa —dijo Phil, mientras Luan le asentía.
—Temo no tener las aptitudes para ganar el concurso. Les prometí a todos que lo haría, hay quienes dependen de mí para ganarlo. Pero las bromas… Las bromas son una adicción, buscaré la forma de no hacerlo nunca más.
—Pues bien —dijo Ernie—, dijiste que tenías una idea, ¿cierto?
Luan recordó la raíz de su conversación y emitió una sonrisa:
—¡Claro! Lo que podemos hacer es…
—ΜΛΦΛΜ—
Casa de huéspedes Sunset Arms
Hillwood City, Ohio
08:20 PM
Pasó más de un día, la hora «acordada» llegó. A las afueras de la casa, se estacionaron 3 enorme vehículos 4x4 de color negro. En total salieron 10 matones enormes e intimidantes. De todos modos, era Fisk el que más alto y robusto. El jefe vestido de blanco sólo se limitó a observar desde su vehículo en espera que los ancianos se intimidasen con sus empleados.
Frente a la puerta, 2 matones golpearon con violencia la puerta principal y como respuesta, desde el interior dijeron:
—¡No hay nadie!
—Así que al anciano todavía le quedan agallas para burlarse de nosotros — dijo uno de los matones.
Notaron que la puerta estaba abierta y entraron sin siquiera dudar. No obstante, se extrañaron que todas las luces estuviesen apagadas.
—¿Estarán planeando algo?
—Puede ser, ¿pero qué harán unos vejestorios contra nosotros?
Sin embargo, unos potentes focos se encendieron frente a ellos, lo cual les impedía abrir los ojos con libertad. En ello, apareció la silueta de una anciana vestida como militar.
—¡Sorpresa!
Los matones se asustaron al ver que sostenía una especie de tubo sobre sus hombros, como si fuese una bazooka. La buena noticia fue que no era una bazooka de misiles, sino de confeti, la mala noticia fue que aun así se asustaron del impacto y dieron un paso atrás. En ello, un matón tiró una cuerda tensada a la altura de sus pies, la cual no se encontraba cuando entraron y que activó un mecanismo sobre ellos. Un par de baldes de pintura azul se voltearon por acción de la cuerda y derramaron el contenido encima del par. Parecían una especie de hombres pájaro con plumas de papel, por el confeti. Para rematar, la abuela lanzó sobre ellos una red de pesca, con la cual no pudieron liberarse y quedaron en una orilla.
La situación fue vista en cámara por Luan y el viejo Phil, ubicados en una parte segura de la casa, contentos por el exitoso inicio.
—Luan —dijo Phil—, sí que eres una bromista original.
—Y que lo diga —respondió—. ¡Música maestro!
Música recomendada
«Original Prankster», de The Offspring.
Los demás matones quedaron extrañados por el repentino sonido de fondo y se acercaron a la puerta de entrada, donde vieron a sus dos compañeros empapados en la pintura azul, para luego partirse de la risa.
—¿Les parece gracioso? —dijo uno de los matones pintados—. ¡No se queden ahí y ayúdenos a salir!
Mientras 2 matones liberaban a sus compañeros, otros 2 avanzaron por el pasillo. Para su mala suerte, no se dieron cuenta que el piso estaba cubierto en aceite, lo cual los hizo resbalarse y deslizarse hacia el frente, donde los esperaba un enorme saco de yeso.
—¡Mi idea resulto!— dijo Oskar, a unos metros de los afectados.
—Querrás decir «nuestra idea» —dijo Suzie, a un lado de su esposo.
Los hombres caídos, completamente enfadados, trataron de levantarse, pero apenas se ganaron de rodillas cuando sintieron sus cuerpos paralizarse por el yeso mezclado con el aceite húmedo. Solo con la capacidad de respirar y mover los ojos, los hombres quedaron en una vergonzosa posición estilo perrito. Luego de volver a reírse de sus compañeros, los 4 hombres se calmaron y avanzaron con cautela con tal de evitar los demás artilugios que los esperaban. Los otros 4 matones restantes se dieron cuenta de lo sucedido en el interior, por lo que evitaron entrar de frente y buscaron una entrada por los costados. La encontraron y entraron si problemas. Pero se encontraron con un sospechoso letrero de madera color amarillo, que decía textualmente: «estamos escondidos en esta dirección» la flecha apuntaba hacia una puerta con el símbolo de la media luna, como suelen usar algunos baños. Cualquiera sabría que era una trampa, no obstante, los dos tipos estaban dudando:
—¿Cómo es que se delatan así de fácil?
—Espera, ¿no crees que es una trampa?
—Es posible, pero puede que no lo sea.
—Bueno, averigüémoslo, pero tengan cautela.
Acto seguido, los matones se acercaron a la puerta, sosteniendo unos bates de béisbol metálicos de color negro. Se prepararon para golpear lo que sea que estuviese ahí y alejarse si se trataba de una trampa. Abrieron y descubrieron que estaba vacío, su interior estaba limpio y sin nada sospechoso. Los matones se tranquilizaron, sin embargo, se escuchó el sonido de un tic tac, el cual aceleró su velocidad y al escucharse un sonido de timbre, apareció de la bañera un globo con forma de payaso, que se inflo tan rápido que cubrió todo el baño y mandó a volar a los 4 matones, haciéndolos caer en una malla plástica que se cerró en forma de una bolsa, donde quedaron atrapados.
—¡Eh je je! —celebró el señor Hyunh, junto a Luan y Phil—. ¡Y no le tenían confianza a la red de pesca!
—Y con mi payaso inflable —dijo Luan—, resultó mejor de lo esperado.
Los últimos 4 matones, de los cuales 2 aún le molestaban la pintura y el confeti sobre sus cuerpos, escucharon unos susurros en una de las habitaciones. Prepararon sus bates para golpear. Sin embargo, al abrir, se sorprendieron que el cerdo Abner y las demás mascotas salieran de improviso de la habitación, sorprendiendo a los matones y obligándolos a dar un paso atrás. Uno de ellos perdió el equilibrio y se sentó sobre algo que bajó lentamente con el peso de su cuerpo. Los matones restantes notaron que se trataba de una caja cuadrada con un mecanismo de activación, como los vistos en películas para activar bombas. Todos quedaron aterrorizados.
—Mi idea será una explosión de creatividad —dijo Ernie, a través de las cámaras.
En ello, una enorme cantidad de fuegos artificiales salieron por encima de la casa de huéspedes. Atrayendo la atención de los vecinos y del mismo Fisk.
—Ƶ—
Viendo como sus matones cayeron en esas tontas bromas, Fisk salió del auto con violencia.
—Eso me pasa por contratar a un montón de imbéciles… si quieres hacer algo bien, debes hacerlo tú mismo.
El gigantón de traje blanco camino con toda vehemencia hacia la casa. A la vista su forma de caminar, asemejaba a la de un gorila.
En tanto, Luan y Phil observaban desde las cámaras.
—Y el pez gordo hace su aparición —dijo Phil.
—Estamos a punto de lograrlo —dijo Luan, mientras estiraba una soga en el suelo.
Luan activo un mecanismo para lanzar un par de baldes metálicos para lavar ropa, los cuales salieron de una puerta frente al Fisk. Sin embargo, éste sólo flexionó su brazo derecho para cubrir su cara y recibió los baldes como si fuesen de cartón. Con solo sacudir un poco su camisa, siguió caminando como si nada.
—Ah… —dijo Luan, sorprendida—. Creía que los baldes serían suficientes para detenerlo.
Fisk llegó a la cocina y, de un puñetazo, destrozo la puerta por la mitad y uso su fuerza bruta para sacar la parte inferior. Desde las cámaras, vieron tal demostración de fuerza que todos se paralizaron.
—¡Ah, no nos salvaremos! —gritó Oskar—. ¡Nos va a masacrar a todos!
—¡Cálmate! —gritó Suzie.
No obstante, la fuerza del gigante hizo caer una bolsa de harina con un mecanismo de tiempo, directo a sus manos, cuyo tic tac sonaba cada vez más rápido. En lugar de asustarse, miró con indiferencia y uso solo la fuerza de su mano para destruir el aparato. La trampa jamás se activó y la lanzó como si fuese basura. Se dio cuenta que había una cámara y la miró directo. De otro lado, todos los presentes se asustaron de su mirada.
—¿Crees que estoy para juegos, anciano? Cuando te atrape, haré que te arrepientas por tratar de humillar al Kingpin.
El hombre se acercó a una mesa y de un golpe, la partió en 2, todo para descargar su irá. Mientras continuaba, le caían trampa tras trampa y ninguna funcionaba. Luan sudaba frío debido al poder que tenía el mafioso.
—Está cada vez más cerca —dijo Ernie.
Kingpin subió al último piso y escuchó las voces de los inquilinos. Supo que estaban en la última habitación, la habitación donde el nieto de Phil y Pookie solía dormir, la habitación donde Luan hospedaba. Un par de trampas más le cayeron, pero las esquivó sin mucho problema y, de una embestida, derribó la puerta. Luan, los ancianos y los inquilinos se sintieron aterrados, mientras que el gigante le pareció curiosa la presencia de cierta persona.
—Oye, te conozco. Tú eres la niña que huyó desde Chicago.
Luan Se asustó por ser reconocida.
»No tengo nada contra ti. Puedes irte ahora mismo, mientras yo me encargo de arreglar asuntos con los dueños.
Luan, todavía sintiendo su cuerpo temblar de miedo, emitió un enojo hacia el tipo de blanco, lo cual el último interpretó de inmediato.
»Supongo que eso es un «no», así que…
Fisk caminó hacia los ancianos, quienes se veían abatidos. Sin embargó, un enorme grito se escuchó. Se trataba de Oskar, quien tomó una escoba tipo mopa mojada y corrió hacia el invasor.
—¡OSKAR! —gritó su esposa Suzie.
Por desgracia, Kingpin se anticipó al movimiento, le quitó la escoba con una mano y la lanzó hacia el pasillo. Luego, sujetó su dedo índice con el pulgar, la acercó a la nariz de Oskar y la soltó para golpear su punta. Su fuerza era tal, que lanzó al flaco hasta la cama.
—¿Alguien más se quiere hacer el valiente?
El gigante caminó hacia Luan para inmovilizarla. Fue en ese entonces cuando escuchó un sorpresivo ruido de una corneta a gas, lo cual casi lo espanto. Enfadado, miró hacia atrás y descubrió que la causante fue Pookie.
—Ningún abusivo se meterá con mi familia.
—¡Ahora me hiciste enojar, anciana!
El gigante fue hacia la anciana, pero antes de llegar, sintió algo golpear sobre su cara. Sintió un polvo que le cubrió el rostro y le entró por la nariz, sus ojos sentían una picazón molesta, tanto que era difícil enfocarse en sus víctimas. Inútilmente llevó sus manos a la cara para sacarse el polvo, lo cual era un montón de ají molido en una bolsa. Quien la lanzó fue Phil, quien dijo:
—Aun no pierdo el toque.
—¡Aprovechen! — exclamó la joven comediante, sosteniendo una soga de perlón gruesa, la cual dejó a los pies del Kingpin. Hyunh y Ernie tomaron un extremo y la pareja de ancianos tomó el otro. La estiraron con tal de derribar al enorme mafioso, quien no cayó por completo, sino que golpeó sus rodillas en el suelo.
Luan pasó la soga por los tobillos del mafioso y la amarró. Kingpin trató de agarrarla, pero escapó a tiempo, además que aún lidiaba con el molesto polvo en la cara.
—¡MALDITOS! ¡CUANDO ME LIBERE, ACABARÉ CON TODOS!
Trató de romper la soga con sus piernas, pero antes de lograrlo, sintió un papel pegajoso en sus manos. Trataba de despegarlas del suelo, pero al acomodar sus palmas, volvía a sentir aquel papel y se hacía más difícil. Por un mal movimiento, pego su antebrazo y ya no pudo salir. Aquello fue idea de Pookie, quien tomó unos cuantos adhesivos atrapa ratones y los repartió alrededor de Kingpin. Luan dijo:
—Parece que estamos capturando una enorme rata. ¡Ja ja ja ja! ¿Entienden?
—¡¿Se atreven a humillarme?!
Por la ira, el enorme criminal intentó salir de las trampas, pero perdió el equilibrio y lo llevó a caer de cara contra el suelo. Instintivamente llevó su brazo libre para proteger su rostro y logró alejarse del material. Si bien su cabeza se salvó, su costoso traje blanco se arruino por el potente pegamento.
—Hemos llamado a la policía, Kingpin —dijo Phil—. Me gustaría ver la cara que ponen, cuando digamos qué una niña, un par de ancianos y unos inquilinos sin importancia capturaron a un temible mafioso.
—Espere —dijo Luan, con preocupación—, ¿llamó a la policía?
El anciano miró preocupado, había olvidado la situación de su inquilina temporal. En tanto, Kingpin soltó unas carcajadas discretas y torvas, para luego aumentar su sonoridad. Aquel detalle sorprendió al resto.
—¿Han visto las noticias? Luan no es sólo una niña, es una fugitiva, la están buscando desde Chicago. Les diré a la policía que fui humillado por una criminal peligrosa, que influenció a simples civiles. Así, tu vendrás conmigo.
La joven miraba perturbada las palabras sin sentido del mafioso.
—¡NO ES CIERTO!
—¿Y cómo lo harás para que te crean? Ese será mi testimonio, no me arriesgaré a que mis pares crean que una simple niñita me venció. Tengo contactos en la policía, los cuales no cuestionara la mis palabras.
Luan sentía temor de ser atrapada por la policía. Aunque por su edad no iría a la cárcel, el solo hecho de estar detenida le impediría llegar a Nueva York. El sonido de las sirenas se escuchaba a lo lejos.
—Te recomiendo huir, Luan —dijo Kingpin, en forma burlesca.
—¡Maldición! —dijo Phil—. Ah… Lo que menos quiero es estar de acuerdo con este tipo, pero no hay otra alternativa. Si quieres, nosotros te ayudamos, Luan.
Luego de emitir un enorme suspiro, la comediante Loud dijo:
—¡No! ¡Ya no huiré más!
De pronto, Luan Loud salió de la casa de huéspedes, en espera de su destino. Pero algo más notó, eran unas luces familiares para ella.
Cuando el amanecer se asomó en el horizonte, los caminos se entrelazaron.
Música recomendada
«Gaviotas», de los Kuervos del Sur
REFERENCIAS
Episodios de TLH
- April's Fool Rules
- A Fool´s Paradise
Franquicias varias
- Hey Arnold!
- Mi Pobre Angelito
- Daredevil
- Creed (saga Rocky)
Gracias por ver este fanfic por completo. Conservé muchas de las ideas originales para el fic, Aunque faltó un episodio el cual no pude calzar con la historia. Respecto al final ambiguo, lo hice así porque cuando publiqué el primer capítulo, no tenía definido cómo terminarlo, cosa que sí verán en mi otra publicación a su tiempo. Esperando les haya gustado, se despide el buen Lector-Z, esperando verlos en otros de mis fanfics, incluido el Lector'z Cut de mi viaje fantástico que está por reiniciar.
