Vamos avanzando de a poco. Después de tanto, traigo un nuevo capítulo de Jimmy y su conflicto romántico, espero les guste.
Y ahora, los saludos:

-Namikaze 33

Listo todo, espero lo disfruten.


A estas alturas, ya parecería medio raro que el Jimmy siguiese con su idea, sabiendo que su amiguita como que lo quiere matar. Pero seguía y seguía. Ahora andaba solo por la calle y venía con una cajita de regalo hasta la casa de los Molotov.

Hasta la Heloise, quien lo vigilaba a través de sus drones, le pareció raro:

—¿Nunca te rindes Jimmy? —se dijo—. ¿Acaso no tomas en serio mis advertencias? ¡Te arrepentirás por subestimarme!

Heloise salió de su escondite, dentro de un bote de basura, con una pistola color verde y de orificio ancho. Sorprendió al Jimmy con su aparición y le apuntó. El rubio esperaba un ataque, pero se mantuvo inmóvil y con una cara relajada.

—¡Esto no te dolerá! —dijo Heloise.

De la pistola, salió una red de color gris a gran velocidad, la que atrapó a Jimmy desde el cuello a las canillas y lo hizo caer al suelo. La chiquilla caminó para decirle de cerca:

—¿Te frustra que haya arruinado tu plan otra vez?

—La verdad —respondió Jimmy—, me alegra verte de nuevo, Heloise.

La cara de esta cabra cambió su risa de victoria por un enojo de desconcierto:

—¿De qué diablos hablas? ¿Te alegra verme después de todo lo que hice?

—Yo te llevé a esto, Heloise —Le respondió, con la mirada triste—. Fue mi culpa, fui un pésimo amigo para ti.

La malvada niña quedó en silencio, mientras observaba con el ceño fruncido.

»Por favor, discúlpame por haberte ignorado.

La aludida mostró una expresión rencorosa y, posándose sobre sus rodillas, se acercó al rostro de su amigo:

—Si quieres mi disculpa, tendrás que hacer mucho más que eso, Jimmy Two Shoes.

Aunque Heloise mostraba una actitud media reacia, el Jimmy cachaba que su amiga estaba dispuesta a escucharlo, así que continuó la conversa con un poco más de confianza:

—No te hice caso, me dijiste que no me entrometiera en la vida de Molotov y su familia. Pero me dejé llevar por mis sentimientos, no me gusta ver sufrir a otros y aun así, nunca me di cuenta que te hice sufrir a ti.

—Momento, Jimmy —interrumpió la cabra con su rostro avergonzado—: yo no sufrí como crees, pero no me escuchaste cuando dije que apoyabas esa causa perdida.

—Bueno, lo pensé mucho y siento que te hice a un lado por algo que no correspondía, porque ya estaba contigo, porque fui yo quien te pidió acompañarme en la semana del Mísero Amor y te abandoné como si no fueras nada.

La niñita estaba en calma, como lo conocía de hace harto tiempo, podía distinguir la sinceridad en sus palabras. Lentamente mostró una sonrisa serena y, en un gesto impensado hasta entonces, se recostó en el pavimento con tranquilidad, observando el cielo anaranjado de Myseryville.

—Es un comienzo. Es posible que te libere y te deje enviar ese presente a los Molotov, aunque fracases como siempre.

—No es para ellos.

—¿Mmm?

—Mi presente es para ti, Heloise.

La malévola chica humana quedó para adentro. Se levantó del suelo y usó un control remoto en su bolsillo para liberarlo de la red. El chico, quien sentía calambres en su cuerpo por el tiempo que estuvo amarrado, puso sus rodillas en el suelo para acomodarse y entregar la caja en manos de Heloise. La enana se sintió emocionada al tomarlo y la abrió como una niñita.

—¡Oh, Jimmy!

El contenido era un cuadro con marco de madera pintada en barniz, cuyo interior salía una foto de Heloise experimentando con Jimmy, amarrado a una silla y siendo bañado con líquido verde brillante. Ambos sonreían en la imagen. En la orilla inferior derecha, estaba un texto escrito a mano por el chico, con lápiz azul, que decía: «Estemos juntos para siempre. Tu amigo Jimmy».

—Fue la mejor foto que encontré —dijo el rubio—. Quería encontrarme contigo para disculparme.

—¿Conmigo? ¿Y por qué ibas a la casa de Molotov y no fuiste a verme primero?

—No sabía… si estarías ahí por todo lo ocurrido. Pero pensé que volverías de nuevo para impedir mi paso mientras iba a la casa de Molotov. ¡Y hey, resultó!

A Heloise no le gustó nada ese plan. Mostró una cara de molestia por la astucia del humano. Aunque era una táctica simple para la de traje carmesí, estaba tan empeñada en arruinar a Jimmy, que nunca pensó que su amigo tenía un plan contra ella y menos que le haría caer redondita. En todo caso, su actitud cambió en forma gradual a una felicidad serena, por el gusto de estar otra vez al lado de quien ganó su corazón.

—Te felicito, Jimmy. Cosas como ésta hacen que me gustes más…

En eso, Heloise abrió sus ojos y tapó su boca:

—¿Qué dijiste?

—¡No, nada! Que… estás disculpado… por ahora…

—¡YUJU! —se oyó la voz de Beezy cerca de ellos—. ¡Jimmy lo logró!

Jimmy y Heloise se sorprendieron por el grito del enorme monstruo rojo, quien salió desde una esquina, junto con Saffi y Tori.

—¡¿Nos espiaron todo este tiempo?! —dijo Heloise, enfadada.

—¡Hmm!, no íbamos a dejar que Jimmy corriera riesgos contigo, Aunque él insistía que no nos metiésemos.

—Obvio, porque conozco a Heloise. Ella nunca dañaría a sus amigos, ¿verdad? —Jimmy miró a la aludida en espera de una respuesta, la cual no llegó—. ¿Verdad?

La malvada se mantuvo en silencio con una sonrisa maliciosa. En tanto, Jimmy mostró su dentadura en una sonrisa, mostrando la falta de uno de sus dientes, para continuar diciendo:

—Al menos, me alivia que me hayas disculpado, Heloise, aunque quería darte un mejor regalo.

—No es necesario, Jimmy —respondió—. Con la foto es suficiente.

—Es que mereces algo mejor, porque eres lista, independiente, segura de ti misma y por eso me gustas…

En eso, Jimmy abrió sus ojos y tapó su boca.

—¿Qué dijiste, Jimmy?

—¡No, nada!

La malévola niña genio, quien había ocultado durante mucho tiempo su amor por Jimmy, ya estaba aburrida de ocultar sus sentimientos a los demás y dijo con toda franqueza:

—Pues, te escuché, Jimmy Two Shoes… —Tomo las manos del rubio—. Y me gustó que lo dijeras.

Heloise mostró una sonrisa coquetona y se acercaba cada vez más al rostro de Jimmy. Éste se mostró avergonzado por los repentinos gestos de su amiga, pero era incapaz de resistirse a la inusual simpatía de su amiga maquiavélica y su belleza escondida en ese manto de maldad. Como muestra de afecto, también le devolvió una sonrisa.

—Pues —dijo el humano con ternura—, siempre… me has gustado, Heloise.

—Y tú a mí, Jimmy —respondió igual de tierna.

Ambos acercaron más sus rostros con intención de juntar sus labios pero…

—¡Al fin se confesaron! —gritó Beezy.

Saffi no resistió la felicidad y abrazó a Jimmy por la espalda para levantarlo y dar giros rápidos, rompiendo el romance del momento y mareando al enamorado. En cuanto a Tori, también se sintió feliz observando todo cerca de ellos. Heloise mostró enfado por el gesto de Saffi, pero esfumó en un parpadeo por conocer finalmente lo que su querido Jimmy sentía por ella.

—Felicidades, Jimmy —dijo Tori, con una sonrisa—. Espero mis padres pudiesen unirse de esa forma, como antes…

—Es cierto —Jimmy se dirigió a su amiga—. Todavía pretendo unir a la familia Molotov, es un favor que Tori me pidió. Pero no quiero abandonarte de nuevo, Heloise. Por eso quiero preguntarte: ¿Quieres que continúe con esto? Si dices que no, lo obedeceré sin quejas.

—¿Cómo? —preguntó Tori, sorprendido de la inesperada pregunta.

Heloise no dudó mucho su respuesta, emitió una risa maliciosa y miró a todos quienes acompañaban al humano:

—Jimmy, sabes que quiero pasar tiempo en privado contigo y no con otros estorbos…

—Ok —dijo Beezy, resignado—. Olvidémonos de ayuda a tus padres, Tori…

—Pero lo que te hace especial es tu altruismo. Ayudas a otros, no importando que tan monstruosos o grotescos sean. Sigo pensando que es una causa perdida, pero si el hijo de Molotov te pidió ayuda, entonces ya tienes un motivo para involucrarte. Voy contigo.

El Jimmy quedó entero contento de la respuesta:

—¡Gracias Heloise! ¡Te amo tanto!

Jimmy abrazó con mucha fuerza a Heloise. Tal gesto era algo que odiaba la de traje carmesí, pero por tratarse de su querido Jimmy, no pudo evitar la risa en su cara. Tal gesto también fue imitado por el rubio.

—¿Tori? —se escuchó la voz de Molotov a unos metros de distancia.

En niño dio la media vuelta para reconocer a su padre, quien observaba con expresión aturdida a su hijo por estar en cercanía con el humano rubio y su pandilla.

—¡Papá! —contesto el niño naranja.

Molotov miró con enfado a Jimmy, quien se dirigió con intenciones desconocidas para el rubio. El último sintió su cuerpo agitado y tembloroso por su presencia, dio un par de pasos atrás.

—Señor Molotov, lamento tanto lo ocurrido, las explosiones, el involucrarme en sus vidas cuando no debiese haberlo hecho. Merezco todo, pero no culpe a mis amigos…

Pero una vez que Molotov estuvo a menos de un metro del humano, se arrodilló frente a él y su rostro reflejaba tristeza. A pesar de estar de rodillas, el padre aún era más alto que Jimmy.

—Jimmy, no he apreciado todo lo que haces por nosotros, Incluso mi hijo Tori se dio cuenta y yo no.

—Papá… —contestó su hijo.

—Fui un tonto por pensar que el trabajo era más importante que mi familia. Por favor, ayúdame a reconciliarme con mi esposa.

Jimmy, tan sorprendido como sus amigos, miró a todos lados. Al posar su vista a Beezy y Saffi, estos le mostraron una sonrisa y le asintieron. Respecto a Heloise, realizó un gesto con su mano, indicando que siguiera sus instintos. Jimmy sintió la energía que suele recorrer su cuerpo cuando se propone a ayudar a los demás y dijo:

—¡Por supuesto, señor Molotov! ¡Quiero que su familia sea la más feliz de Myseryville!

—Gracias, Jimmy Two Shoes —respondió Molotov.

—Y ahora, amigos, ¿Están todos listos para ayudarme?