Naruto No me pertenece
Capítulo 2: Omega
Hinata recuerda bien a su madre, había sido tan hermosa y cálida que siempre terminaba dormida en su regazo. Fue un Omega, uno muy hermoso con el aroma más delicioso que recuerda, era como un campo de flores que le recordaba la sensación de hogar. Su madre siempre le explico sobre los subgéneros, sobre que significaba ser un Alfa un Omega o un Beta; Hana Hyuga siempre le indico que iba amarle sin importar cual fuera su clasificación. Lamentablemente Hana Hyuga no vivió para verlo, ya que su madre muere el día del nacimiento de Hanabi (su hermana menor) durante el parto.
Entonces, el hermoso castillo de su familia se derrumba.
El aroma de su padre se vuelve agrio.
Es retenida entre las paredes de su casa como si fuera un ladrón y cuando se descubre años después que es un Omega, todo empeora. Su padre es un Alfa que apoya la supremacía de su género, pensando que solamente alguien igual de fuerte podría heredar su imperio. Para su fortuna su hermana pequeña demuestra tener características de un Alfa y a los doce años es clasificada como tal.
Hinata se siente atada por su padre, siendo obligada aprender cómo ser una esposa perfecta, para que cuando tenga un uso casarle con alguien importante. Pudo ser peor, medita cuando prepara la cena esa tarde, pudo haber sido casada con un hombre demasiado mayor y siendo obligada a ser solamente una incubadora de cachorros. En general, desde la muerte de su madre, esta es la primera vez que tiene suerte en su vida.
Uzumaki Naruto aparece como un aliado entre tanta oscuridad. Había estado aterrorizada al conocerlo, su aroma a bosque en aquella habitación era tan potente que opacaba al de su padre y el del hombre conocido como Jiraiya. Puede que el rubio sea joven, en términos de edad en la política, pero hay algo en su aire y su forma de sonreír, que le hacen confiar en este.
Tal vez no tuvieron opción.
Ambos estaban entrelazados por diferentes decisiones, que no les concernían.
Hinata mentiría si no dijera que todo el tiempo antes de la boda estuvo al borde del llanto y el estrés, no quería casarse en realidad. Había soñado de niña, que podría estudiar, que encontraría un trabajo como profesora, que conocería alguien por su cuenta y viviría una vida al lado de quien eligiera. Pero la realidad no era esa, la realidad la obligo a ponerse un kimono ceremonial y asistir a una boda con un desconocido.
Pero nuevamente, pudo ser peor.
Naruto no era una mala persona, era demasiado bueno, muy diferente a cualquier Alfa que hubiera conocido en las fiestas de su padre (donde parece un trofeo que este siempre presento para otros) y también algo torpe. Durante la ceremonia donde ambos parecían tensos y donde solamente intercambiaron votos sencillos, dentro de un grupo reducido de personas, este lucio tan incómodo como ella. No hubo beso (gracias a los cielos o se hubiera desmayado) y en medio de algunos saludos a personas importantes, ambos fueron despedidos para una luna de miel que no pensaban disfrutar.
Fue tan incómodo, Hinata temblaba cada que el hombre se acercaba a pesar que este aseguro que no le haría nada, pero los alfas pueden cambiar. Ahora que eran pareja simplemente estaría sometida a este, no solo por ley, sino que cuando compartieran la marca, cualquier comando de este sería demasiado difícil de oponer.
El viaje a la isla cercana, fue el viaje más largo de su vida. Hinata disfruto el mar, la última vez que lo vio fue hace tanto tiempo en un viaje con sus padres, le hubiera gustado más disfrutarlo si fuera de día y no de noche como cuando llegaron. Dentro de aquella pequeña habitación que tendrían que compartir, luego de un intercambio de miradas incomodos y sabiendo que tendrían que hacer, Hinata solamente bajo la mirada resignada y mostro su cuello. El rostro de Naruto fue de una mueca, antes de suspirar y acercarse a ella con cuidado.
Ocupaba una marca, incluso si todo fuera fingido, sería necesario.
Fue…extraño.
Hinata se sonroja aun por el recuerdo del chico mordiendo la glándula en su cuello y la sensación de todo dando vueltas. El olor a bosque del hombre se une con el suyo en una mezcla de flores y vainilla, fue demasiado embriagador y jamás había sentido esa necesidad de caer al suelo. El hombre la sujeta por la cintura para no hacerla caer, mientras Hinata recuerda los temblores de todo su cuerpo.
Entonces, termino.
Fue extraño, luego de ese momento el chico le dejo sentada en la cama, antes de marcharse luciendo abochornado esa noche. No regreso de nuevo. Pero Hinata tomo el tiempo para calmarse e ir al baño, viendo su rostro rojo y una marca de mordida en su cuello.
Fue reclamada.
Ahora que fue reclamada por alguien, sus olores serían más fuertes para el otro, no siente que sea malo ya que el aroma de Naruto es bastante agradable. Otros Alfas podrán oler su reclamo y saber que no deben hacer nada estúpido, la marca de dientes deberá repetirse cada cierto tiempo para que no se borre y toda esta falsa funcione.
Hinata duerme esa noche confundida de que Naruto no vuelva. El día siguiente por otro lado, el chico aparece algo inseguro, pero con una sonrisa tranquila anunciando que tienen mucho tiempo libre para ir a la playa. Ignorando la edad de este, parece disfrutar bastante jugando en el mar, aun cuando Hinata paso solamente bajo una sombrilla contra el sol.
Fue refrescante volver a ver el mar.
Naruto le trato de manera amistosa los siguientes días, incluso durmiendo en el sofá de la habitación dejando la cama para ella. Había estado temerosa de que el hombre aprovechara el reclamo para obligarle hacer otras cosas, pero al ver que esto no sucedió y mantenía el trato de solo amigos/socios en esto, la hizo sentir más relajada.
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Con tres meses de casados, Hinata sabe que su buena suerte no puede ser eterna. Hasta ese momento todo había salido estupendo, de maravilla, tanto que no debió confiarse. Naruto es un buen amigo, si bien parece trabajar todo el día, han logrado una buena rutina entre ambos. Hinata se levanta temprano para hacer el desayuno, algo que nunca le incomodo porque ama cocinar, compartirían un desayuno entre bostezos y charlas random sobre la vida, acostumbrándose el uno al otro. La casa es enorme, Hinata tiene una habitación separada de Naruto que le gusta usar para leer y pintar, incluso Naruto comento que si estaba realmente interesada en la universidad podría empezar otra el año que viene.
Naruto es una persona amable por naturaleza que cuida de otros, sus lados Alfa casi no se distinguen y Hinata pensaría que es un Beta si no fuera por su potente aroma. El hombre siempre le habla animadamente, tal vez ambos parecen incomodos los primeros días de compartir olores (el cual es un roce en el cuello del otro, que deja el aroma a bosque todo el día con ella) ahora lo hacen de forma más natural. Es la única parte del día donde tienen contacto y este acto tan íntimo puede resultar un poco abrumador.
Cuando Naruto se va de casa, Hinata pasa levemente abochornada unos minutos por el aroma de este sobre ella, pero se recupera rápidamente. Su nueva vida le da muchas libertades, incluso su esposo le compro un teléfono celular que le ayudo a ponerse en contacto con viejos amigos de la escuela, cuando era niña y aun no era Omega, pudo hacerse amiga de Shino y Kiba.
Fue bueno tener contacto con ambos de nuevo, Shino quien era un beta tranquilo, Kiba quien termino siendo un Alfa bastante divertido. Se había preocupado que Naruto se sintiera incomodo de que tuviera un amigo alfa, pero este no pareció entender que significaba eso y le ánimo para que saliera con ellos si tenía la oportunidad. Ser tratada como una persona normal, con libertad, fue un cambio bastante reconfortante de los últimos 6 años, pero no menos angustioso.
Incluso cuando sabe que puede salir, intenta no hacerlo, a pesar que tiene la oportunidad para salir con Kiba y Shino, prefiere las llamadas. Este es su hogar ahora, pero aun con libertad para salir, incluso cuando sabe que puede defenderse de ser necesario, no quiere hacerlo porque aún tiene miedo.
Esta aterrada del mundo exterior, lo cual es culpa de su padre y se odia por eso.
Por ser débil.
Por no poder luchar.
Por sonreír de forma algo falsa cuando Naruto pregunta sobre su día, casi sin cambios y sin aventurarse. El hombre en su lugar probablemente hubiera disfrutado de su libertad, pero Hinata prefiere salir solo cuando este ocupa hacer las compras con ella o en las pocas reuniones sociales, donde termina demasiado cerca de este e intimidada por todo el mundo.
Es patética, pero aun en su propia insignificancia, Naruto nunca le juzga. El hombre toma su mano y parece dispuesto a ir a su ritmo, no le presiona y siempre tiene esas sonrisas brillantes, que le hacen pensar que aún tiene una oportunidad con un amigo como este a su lado.
Entonces…todo se derrumba.
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Hinata sabe que es un celo, es un ciclo que suele repetirse (varía mucho dependiendo de la persona) cada ciertos meses, en general solo tiene dos ciclos al año. El celo es la época en la que cualquier Omega, indiferente de si es hombre o mujer, tiene su producción de hormonas más alto y es perfecto para concebir cachorros. En general un poco de supresores suelen ser suficiente, para no pasarla tan mal y solamente sufrir un poco en su habitación por una semana. Se siente sucia de sentirse tan caliente en esa época de su vida, sentir la necesidad de algo que muchos considerarían obsceno, a pesar que es simplemente naturaleza.
Los doctores con que hablo en pocas ocasiones, fuera de la mirada de su padre, le dijeron que eso era normal.
Pero se siente sucia.
Su padre siempre fue tan estricto, prohibiendo cualquier cosa que podría considerarse no digna de un Hyuga. Ver que se volvía tan vulnerable en su época de celo, a diferencia de Hanabi que suele soportarlo mejor (claramente una diferencia entre alfas y omegas) le hizo pensar que era un caso perdido.
Los supresores fueron la mejor opción.
Pero no ahora.
Parece ser que desde que compartió una marca con Naruto, algo debió cambiar en su interior. La época de celo que sería como una fiebre para ella, se convierte en una tortura desde que amanece, agradece a los cielos que su esposo estuviera en un viaje de negocios para no verla en este deplorable estado. Pasa el primer día antes de su celo, con fiebre y calambres, intentando dejar todo lo mejor posible, porque duda que pueda levantarse de la cama en los siguientes días, cocinando algunas cosas que mete en la refrigeradora.
Entonces, cae sobre su cama.
Su cama es como un nido, un nido que todo omega debería tener. En la mansión Hyuga su padre prácticamente prohibió material de anidamiento, comentando que era indecente. Lo cual siempre pensó que era hipócrita, ya que su madre siempre tuvo los materiales más finos para su nido, lo cual debe ser el motivo por el cual su padre no quiere nada en ella.
Naruto sin saber nada de esto, porque jamás sentiría confianza para hablar de eso y no quiere, ignorante de todo cuando llego a casa, admitió haber pedido ayuda a sus amistades. Hinata se sintió conmovida ese primer día, cuando en su habitación había de todo tipo de materiales para su nido, almohadas de colores, mantas acolchonadas y una sensación de hogar que no tuvo en mucho tiempo. Este comento que no había interés oculto, solamente pensó que se sentiría más cómoda de esa forma.
Lo hizo.
Paso muchas horas en su nido esa primera semana, oliendo todo y perfumando todas sus cosas que marcó como suya. En general los nidos eran más personalizadas, pero Hinata amaba esto, porque era totalmente suyo y su padre no podría hacerle nada ahora.
Mismo nido donde ahora se encuentra, en medio de mantas y sintiéndose bastante cachonda. Odia la sensación, es tan impura desde su punto de vista. Odia tener que tocarse así misma cuando el dolor en sus partes es insoportable, pero lo que más odia es que tuvo que robar algunas camisas de su esposo, porque no se siente cómoda si no es con el olor a bosque a su alrededor.
Entonces…su imaginación no ayuda.
Hinata odia la idea de pensar en Naruto sobre ella, actuando como alfa, haciendo más que marcarla y tocándola por todo su cuerpo. En sus anteriores celos, había pasado pensando en personas sin rostro que se cernían sobre ella con culpa, ahora que está casada y marcada, su omega interno grita por el alfa que podría cuidarla bien en estos días. Había supuesto erróneamente que no sucedería esto, que podría manejarlo, pero en este momento solamente gimotea por algo de atención, por alguien que la toque.
Su celo comienza alargarse y al tercer día, se encuentra gimoteando y llorando en su cama, porque su alfa no está con ella.
No escucha la puerta abrirse o el llamado de alguien, solamente se mantiene en su cama debajo de las cobijas revolcándose en su miseria. Sabe que esto pasaría, que Naruto se daría cuenta que era una inútil como su padre, que la abandonaría, fue una mala omega. Una pequeña parte de ella, demasiado pequeña susurra que esto es culpa de las hormonas, que no debe pensar así, que son amigos y que los últimos tres meses casados se han hecho buenos amigos, pero es tan pequeña y débil que le cuesta oírla sobre las hormonas que gritan a su cuerpo.
Una mano toca su frente, lo que provoca que abra los ojos cansada.
—¿Hinata? —es una voz que le llama, pero aunque está cansada y débil por estar tres días en cama, su parte omega parece saber quién es.
Alfa.
Es tu alfa.
Quiere abalanzarse sobre este y no soltarlo nunca.
—¿Naruto-kun? —gimotea débilmente abriendo los ojos, notando que este parece tener una mano sobre su boca y nariz, luciendo casi adolorido mientras le ve, pero sobre todo preocupado.
—Joder el aroma es demasiado fuerte, debes estar en celo, pero te ves tan mal y no respondías a la puerta, tal vez deberíamos ir al hospital—comenta entre su boca, pero Hinata lo ignora.
Sus pequeños brazos se atoran en el cuello de su esposo, acercando su cuerpo al hombre y restregando ambas glándulas en el cuello juntas. La suya levemente hinchada por el celo, pero soltando un gemido satisfactorio cuando el aroma de bosque por fin le perfuma. Todo lo que puede pensar es en el hombre a su lado, que si bien nunca se tocaron para otra cosa que no fuera perfumarse, había notado bastante bien. Su cuerpo formado, su cabello rubio corto, sus ojos brillantes de un hermoso color azul.
Se había sentido tan intimidada en un inicio, de que alguien tan hermoso estuviera con ella, que hubiera aceptado casarse con ella.
Todo era una farsa, en situaciones normales Naruto jamás la volvería a ver.
Pero era suyo ahora.
Jamás volvió oliendo como otra personas, nunca compartió olores con nadie, Hinata siempre disfruto de cuando este llegara en las noches su aroma fuera una combinación del suyo.
Era suyo.
Una parte de ella, aun consciente le grita que se detenga, avergonzada de su parte omega, lamentablemente en medio de un celo, es tan débil que le ignora.
—¿H-H-Hinata? —tartamudea Naruto, quien intenta alejarse de ella, lo cual debería ser una alerta para que se detenga.
No funciona bien.
Cuando se aleja de este, es solo para apartarle la mano de su rostro, lo que provoca que este se quede paralizado. Hinata disfruta como sus ojos se dilatan cuando respira, claramente viéndose afectado por las hormonas de un omega en la habitación, en su nido, Naruto estaba en su nido. Toma las mejillas del hombre para acercarle, disfrutando de la unión de labios y la sensación de calor aumentando en todo el lugar.
Pero ya no duele, porque su alfa está aquí, él podría ayudarle a sentirse mejor.
Su cuerpo se retuerce de la emoción.
—Espera Hinata, no, prometí no hacer esto…no debemos…debemos ir al hospital ahora—dice Naruto cuando logra separarse de ella.
Si, lo prometió, probablemente no quiera tocarla y no le guste como omega, es un omega inútil.
Mala omega.
Quiere llorar y probablemente este gimoteando por la mirada alarmada del rubio, que parece listo para llamar al hospital. Pero una parte de ella se niega a renunciar, porque realmente sabe que todo lo que quiso estos tres días, estaba frente a ella y por eso rápidamente lo sujeta del brazo. Hay un forcejeo, hasta que este parece desequilibrarse, probablemente por las hormonas del lugar. Cuando este cae sobre la cama, es rápida para sentarse sobre sus caderas inmovilizándolo en su nido.
Los ojos de Naruto aun parecen dilatados y parece luchar con cada bocanada de aire.
Pero es hermoso.
Está en su nido.
Es hermoso y Hinata lo quiere ahora.
Fuera de su momento omega, Hinata aprecia mucho a Naruto como amigo, es la persona que le ayudo alcanzar la libertad, le gusta sentarse a desayunar con este y hablar con alguien que no le trata con inferioridad. Disfruta que el hombre le hable de sus amigos y que esté interesado en ingresarla en su grupo de amistades, al considerarla una. Un fin de semana incluso le dejo elegir una película para verla juntos y siempre parece escucharle cuando habla de libros, también alaba sus pinturas y le deja elegir sobre donde irían a comer al salir.
Son amigos.
Disfruta teniendo una amistad.
Siempre pensó que Naruto nunca se hubiera fijado en ella en otras circunstancias, así que toma todas las migajas de su atención con aprecio. Incluso cuando este matrimonio era falso, pensó que tal vez, con el tiempo, podría ser algo real de alguna manera, tal vez incluso hijos; nunca hablaron de niños, pero tal vez en un futuro, ambos podrían tener hijos y todo lo que con lleva.
Esa fue Hinata, la que pensó esas cosas esperanzadoras y amables.
Pero ahora, su lado omega era quien dominaba todo su ser.
Y estaba desesperada por atención.
—Sé que no soy un buen omega—solloza sobre el hombre, quien detiene sus movimientos viéndole incrédulo—pero por favor alfa, te necesito, de verdad te necesito…no me dejes sola—dice de forma lastimera, acercando su rostro al suyo, que parece aun estar luchando contra algo, probablemente la moral que Hinata lanzo por la ventana hace rato.
—No, Hinata tenemos que detenernos o…yo prometí no obligarte a nada—parece intentar entrar en razón, pero Hinata puede sentir que las manos del hombre sujetan su cadera atrayéndola a él y no alejándola como parece querer hacer.
La sensación de algo duro contra su trasero, la hace sentir con esperanzas.
Siente el calor de su cuerpo regresar, otra de las oleadas de su celo, que provoca que su aroma sea más fuerte y Naruto bajo ella parezca lucir derrotado.
—No me obligas a nada, quiero esto, quiero tanto tu nudo—suplica antes de tomarlo nuevamente por las mejillas para unir sus labios de nuevo.
Provocando que Naruto lance una maldición al aire, antes de tomarla detrás de la nuca y profundizar el beso.
Entonces.
Todo se transforma en sensaciones y olores, que provocan que se sienta ebria cuando su alfa es ahora quien la somete contra su nido sin intenciones de dejarle ir.
No es que ella quisiera estar en cualquier otro lado.
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Hinata vuelve al mundo real cuatro días después de que Naruto regreso a casa. Se despierta algo desorientada, hasta que nota los brazos de Naruto sobre su cintura y el estado desnudo de ambos. Ignorando que salto gritando asustada y corrió al baño para encerrarse aproximadamente por dos horas, ignorando el llamado y las disculpas de Naruto del otro lado, no puede hacer nada. Bajo la ducha no puede más que sentirse avergonzada de lo que paso, incluso cuando sus recuerdos son borrosos, la chica que prácticamente tuvo sexo por cuatro días con su esposo, suplicando cada vez por más, fue difícil de olvidar.
A pesar de ser virgen, claramente no se comportó como tal, culpa totalmente a su lado omega por eso.
Para su sorpresa, parece que Naruto no lo odio del todo, si la cantidad de mordidas y marcas a su cuerpo era algo para mencionar. Recuerda abochornada como este prácticamente tuvo que chantajearle con sexo, para que dejara de lado sus hormonas y comiera un poco, joder, incluso lo habían hecho en medio de este baño que tiene en su habitación, cuando Naruto le ayudo a bañarse.
Humillante.
Se dejó llevar tanto por su lado omega, que este término tomando por completo el control de todo. Incluso en algún momento, Hinata llego a marcar el cuello del alfa; que un omega marcara a un alfa no era muy común, pero Naruto había parecido casi divertido cuando mostro su cuello y su omega interno tomo la oportunidad. Este había lucido bastante satisfecho durante el celo de Hinata, incluso cuando había prometido no tocarle, no siente que rompió parte de su promesa cuando literalmente ella se le fue encima.
Tal vez, podría funcionar, podrían hablarlo. Aunque era claro que Naruto no quiere nada de ella más que amistad y una esposa falsa, podría pedirle ayuda en sus rutinas de celo, si él disfrutaba de acostarse con ella, al menos eso significaba que no la despreciaba o la veía como un omega inútil.
Demasiado para 3 meses de matrimonio, piensa cuando luego de una ducha sale de su baño.
Hinata hace una mueca abochornada cuando su habitación tiene un aroma a sexo y feromonas que es difícil ignorar, supone que su nido debe oler peor; lejos de incomodarle siente la extraña expectativa de dormir esa noche en medio de un olor a bosque.
Camina rápidamente fuera del lugar, esperando que los pensamientos impuros no vuelvan tan seguido.
No tiene altas expectativas sobre eso.
Se sorprende cuando llega a la sala de estar, donde Naruto parece caminar como león en medio de una jaula delante de los sillones. Este parece haberse dado una ducha rápida, ya que es evidente que ambos olores aún siguen potentes en este. Sus ropas de estar en casa parecen arrugadas y cuando llega a la habitación, levanta el rostro luciendo mortalmente arrepentido.
Eso la hace dudar.
—Lo siento tanto Hinata-chan, rompí la promesa yo, yo, yo lo siento tanto; por favor no te divorcies de mi—se rompe el hombre mayor frente a ella luciendo con una gran carga de culpa.
¿Divorcio?
Hinata parpadea confundida, los divorcios entre alfas y omegas eran bastante raros, supone que es debido a que la sociedad no toma tan en serio a los omegas y que los alfas siempre dominan todo. En realidad, la idea del divorcio jamás paso por su mente, pero ahora esta tan sorprendida que no sabe que debería decir para guiar la conversación a un tema seguro.
Naruto toma esto mal.
—De verdad intenté mantener mis instintos bajo control, pero fue tan difícil desde que te mordí. Shikamaru me dijo que podría controlarme con supresores Alfa, pero algo en mi parece encenderse siempre que te veo y sabía que no debía entrar en tu nido, mucho menos cuando olí que podrías estar en celo, pero estaba tan preocupado que lo hice y…lo siento tanto, me aproveche de ti, aunque te prometí no hacerlo—
Hinata está segura que, si alguien se aprovechó de alguien, seria ella, por muy extraño que eso sonara.
Nuevamente Naruto no le dio tiempo para hablar.
—Sé que estas en todo tu derecho de pedir el divorcio si quieres, pero yo no quiero, sé que sueno como un niño egoísta pero…jamás sentí que pertenecía a alguien hasta que te conocí y no quiero perderte, no quiero perder nuestro hogar, es raro que mi parte alfa salga tan seguido, pero no puedo perderte. Pero ya no me siento seguro de prometer que no te tocare más, porque estos últimos 4 días fueron los mejores de mi vida y me siento horrible por eso, me aproveche de ti y yo, joder, lo siento tanto—
Parece que ya termino, supone Hinata cuando ve a su esposo echo un mar de arrepentimientos y no luciendo como el famoso político del cual los medios se jactan de presentar.
Es humano.
Un lindo y adorable humano que está en el cuerpo de un tipo gigante y gentil.
Coloca una mano sobre la mejilla del hombre, quien, aunque parece sorprendido, rápidamente levanta su propia mano para ponerla sobre la suya e impidiendo que la aleje.
Desesperado de contacto físico, supone que debe tener algo que ver con sus padres o la falta de estos. Hinata no conoce del todo a Naruto, aunque han compartido historias entre ellos, aun parece haber mucho que conocer; lo que conoce es que el hombre parece haber sufrido mucho de niño y la forma en como atesora a sus amigos, supone que hay una falta de aprecio que le gustaría llenar.
Una que Hinata estaría dispuesta a afrontar.
Pero hay que dejar algunos puntos claros primero.
—No quiero el divorcio—dice con tranquilidad, lo cual parece relajar el cuerpo de su esposo de alguna forma mágica—yo lamento, haberte obligado a quedarte durante mi celo, tampoco me pude controlar—
—No es que hubieras echo mucho, me besaste y literalmente me arrastre sobre ti—
—Pero—dice Hinata ignorando las palabras de su esposo, que parece un poco más tranquilo que antes, pero luciendo aun nervioso—sé que este matrimonio no inicio bien o que nunca buscamos algo más que un contrato…pero me gusto, me gusta ser tu esposa Naruto, me gusta vivir contigo y me gusto compartir el celo contigo—admite sonrojada al final, lo que provoca que Naruto levante las cejas impresionado, se siente abochornada—me gusta esta vida a tu lado y que seas mi alfa—añade tímidamente desviando la mirada.
Rápidamente se ve enterrada en un abrazo de Naruto, que provoca que se sienta casi sin aire. Sonríe levemente al sentir el cuello de su esposo contra el suyo, perfumándole, aunque no hay mucho que perfumar. El aroma de este está impregnado sobre el suyo y viceversa, luego de compartir 4 días totalmente juntos; aun así, el contacto de este contra ella, la hace sentir relajada de alguna forma mágica.
Se siente muy bien.
—Tu eres mi omega, prometo que te protegeré de cualquier cosa y si bien no puedo prometer mantener mis manos alejadas de ti…te prometo que hare cualquier otra cosa que quieras—dice divertido sonriendo cuando separa su rostro de su cuello para verle.
Hay un brillo de diversión, alivio y cariño, que la dejan sin aliento.
Piensa en su madre, en las historias que le conto de niña y como prometió que algún día, sobre encontrar a alguien especial que la haría sentir la mujer más afortunada del planeta.
Y ahora lo tiene.
—No me dejes nunca—dice algo tímida, provocando una sonrisa enorme en Naruto aliviado.
Y este cumple esa promesa.
Fin
La verdad la idea de hacerlo un two-shots apareció cuando termine el primer capítulo, porque me quedo la sensación de ocupar escribir más. No creo que añada más capítulos a esta historia o haga algo más largo, pero tal vez escriba por aparte algunas ideas más de omegaverse, que pueden o no pueden estar entrelazadas a este.
Son solo ideas.
Pero con esta continuación ahora si le doy el cierre a esta historia de forma más satisfecha.
