CONSECUENCIAS

Tres días... tres días hacían desde que hyuga hinata se había ido de la casa y no podía contactarla, esto no iba bien, no entendía cual era el problema hacía unos días cuando había llegado la veía tan feliz, incluso a sasuke, y al otro día en un descuido simplemente se había ido.

sasuke se volvió a recluir en su habitación y no quería salir, tampoco quería hablar ni comer tenía miedo de que enfermara, tenía miedo de que volviera a ser el mismo sasuke que era cuando murieron sus padres.

odiaría tener que verlo de esa forma de nuevo, había sido tanto dolor el que había sentido siendo tan pequeño no quería verlo así de nuevo, recordaba oírlo llorar pos sus padres cuando era niño, el verlo sufrir cuando intentaba dar un paso y tropezar con las cosas que había en la casa, el como le gritaba cuando estaba enojado con la vida misma, incluso prefería que lo hiciera, que le gritara o que lo golpeara, porque el verlo en silencio y quieto, no era buena señal, estaba como muerto en vida ¿que pudo haber pasado para dejarlo en tan deplorable estado?

tenía que hablar con Hinata, pero no le devolvía las llamadas, y sasuke Ni siquiera le contestaba solo estaba ahí sentado frente a su ventana en su cuarto viendo sin ver en realidad.

tenía que buscar a esa mujer para que le explicara, no iba a arriesgarse a que sasuke se enfermara y ya fuera tarde. el no iba a perder a lo más preciado que tenía, más preciado incluso que su propia vida, su hermanito menor.

se dio la vuelta del marco de la puerta donde observaba a su hermano y se dirigió a la calle donde estaba su auto.

...

#Hinata#

Hacía tres días ella había dejado la casa de los uchihas, su padre se había enojado tanto con ella que no le había hablado desde entonces. según él, era una deshonra romper una promesa, y ella había hecho algo como eso, que su apellido corría riesgo cada vez que a ella le pintaba uno de sus berrinches, que debía ser como su hermana menor y todas esas clases de cosas. Pero ella sabía perfectamente los sentimientos ocultos detrás de sus palabras, más bien quería decir "eres una deshonra para mi, nunca debiste nacer, siempre ensuciando el apellido" ya se lo había dicho muchas veces, y hasta podía creerle, permaneció en su cuarto desde entonces, ni siquiera iba a la escuela.

Extrañaba tanto a sasuke, extrañaba verlo sonreír de vez en cuando, cada vez que el creía que ella no lo veía, error, ella siempre lo observaba. Escuchó el timbre sonar, su padre y hermana habían salido así que fue a atender ella. La sorpresa no fue mucha al ver a la persona detrás de la puerta, sabía que él vendría en cualquier momento a pedirle explicaciones, ya que en el transcurso de esos tres días no le había contestado ni los mensajes y ni una sola llamada. Estaba avergonzada pero que más podía hacer, se fue de ahí solo porque sabía que estaba el mayor de otro modo jamás hubiera dejado solo a sasuke.

-Buenos días, Hinata-

-B-buenos d-días Uchiha-san- apenas había logrado sacar palabra alguna, no podía ni verlo a los ojos, el solo hecho de escucharlo reír cuando hablaban de ella, y el imaginar lo que ellos podían pensar de ella ahora. aún así lo invito a pasar.

-vengo a hablar contigo, supongo que ya sabrás eso-

claro que lo sabía, estaba esperándolo, lo invitó a pasar a la sala y le ofreció algo de tomar, el había pedido algo de café y ella lo trajo, ahora no sabía como comenzar a hablar, tenía un mal presentimiento

-verás... no se que fue lo que sucedió para que hayas querido irte de la casa, pero ten por seguro que no estoy aquí por razones válidas o inválidas-

-Q-que quiere decir?- no lo entendía, ¿no venía a pedirle explicaciones?¿entonces a que venía?

-quiero que vuelvas-

-¿Q-que?- que volviera? como podía pedirle algo así después de esa forma en la que se burlaron de ella como podía...

-Sucede que... desde que te fuiste de la casa, sasuke ya no es el mismo, no come, no duerme, no habla ni siquiera sale del cuarto, el caso es que está empeorando-

-y-yo...sasuke-kun- se encontraba preocupada, él podía enfermar si seguía así, ¿porque lo hacía? debería estar más cómodo sin su presencia ahora

-¿Entonces?- Hinata solo lo observo un momento -necesito de tu ayuda Hinata- estaba acorralada, no sabía si eso era bueno, para ninguno, cuando estaba por contestar la salvó la campana, el teléfono de Itachi había sonado, eso le daría algo de tiempo ya que el mal presentimiento no la dejaba pensar, ¿que era esa angustia que sentía?

-¿que?¿como dice?- Itachi se había levantado de golpe de la silla y su rostro no decía nada bueno, era un rostro de frustración, de tristeza, de dolor.

-... voy para allá de inmediato - sintió un dolor en el pecho, se llevó la mano al lugar afectado y volvió a mirar a itachi, las ganas de llorar pudieron más, gruesas lágrimas cayeron por sus mejillas al escucharlo hablar nuevamente

-q-que...-

-Es sasuke él está...-

#Sasuke#

Tres días pasaron desde que se habia ido la hyuga, Por qué se sentía triste, quizás porque sin imaginarlo recordó esos momentos y justamente hinata vino en ellos...no entendía como había pasado todo tan rápido, un día estaban juntos y bien, al otro ella simplemente se había ido, lo dejó sin importarle nada, bueno sabía que ellos no eran nada pero... ¿acaso no sentía al menos algo por el? todos se iban, tantas personas que llegan y se van...siempre pensó que serían eternos y tardó tanto en darse cuenta que nadie es para siempre.

"De nada vale una persona que no puede forjar un camino propio" recordó con claridad esas palabras dichas por el mismo, y sabía que tenía razón. Las personas con un futuro solían tener una visión de lo que apostarían para llegar a su meta, pero el no podía tener un futuro si no podía ver más allá de esa oscuridad que lo rodeaba.

Escuchó el sonido de la puerta cerrarse, demonios, olvido decirle a su hermano que su medicina había acabado. la única cosa que evitaba que el dolor se expandiera en su cuerpo, pues hasta de eso dependía, el dolor comenzaba en los ojos, luego seguía su cabeza, más tarde sus músculos se entumecían y no podía sentirlos, era un efecto de esa medicina. se la habían dado cuando empezó con dolores en los ojos, nunca se había probado en otra persona, ahora se había vuelto adicto a ellas, más bien su cuerpo se había vuelto adicto, cada vez que dejaba de tomarlas comenzaba a sentirse mal, ahora no era la excepción.

esos dolores de cabeza comenzaban a ser más intensos, no le quedaba de otra que salir a buscar esas malditas pastillas, recordaba donde buscarlas, cuando aún podía ver siempre iba con su madre en busca de píldoras de dormir para su padre. aún recordaba el camino, nada referente a su madre se le había olvidado, y estaba agradecido por que al menos eso no podrían quitarle también.

Caminó a la puerta y salió, ni siquiera había tomado el bastón para invidentes que le habían regalado en el hospital, había jurado por su propia vida que jamás lo haría. cuando logró salir del recinto donde estaba su mansión, giró hacia la derecha, sabía que el lugar no estaba tan lejos aunque ya había tropezado varias veces con la inestable vereda.

logro cruzar la calle sin ningún inconveniente, algo que hacía elevar su ego, *y decían que sin ese bastón no podría solo* pensó, siguió su camino hasta que se detuvo, bien, había legado hasta ahí pero... nunca había contado los pasos como para saber donde entrar.

-kuso- ahora como le haría

-disculpa...- escuchó la voz de una persona, un hombre, mayor al parecer -... estas perdido?- preguntó

-Algo así- fue cortante, talvez muy frío, pero como confiar en alguien a quien no conoces, y que jamás había visto, literalmente hablando.

-¿puedo ayudar? talvez sepa lo que estas buscando- no le quedaba de otra, si esta persona intentaba algo se defendería claro está

-Busco... un centro farmacéutico, que se supone debe estar por aquí- no escucho nada unos segundos hasta que el otro hablo

-oh, ya veo... es decir, estas a unos paso nada mas, solo debes caminar unos dos metros y voltear a la derecha-

-mhp... gracias- caminó lo que le había dicho aquel el hombre dejándolo atrás, con la mano deslizando sobre los muros llegó a la puerta, ingresó e hizo el pedido, que obviamente le dieron solo por estar en una lista especial en el sistema. así que no necesitaba una receta escrita. la tomó la pagó con una tarjeta y salió.

iba cruzando una calle tranquilamente, ya que le habían indicado que podía pasar, el semáforo estaba en rojo así que estaba bien. cuando estaba en la mitad escuchó un grito y el sonido de unas llantas frenando, luego un golpe que lo levantó del suelo, y un liquido caliente resbalado de su cabeza y su abdomen, ya no podía moverse, solamente escuchaba gritos y sirenas a su alrededor, no podía respirar, podía sentir que le presionaban el pecho talvez intentando que su corazón no se detuviera, pero era tarde...estaba muriendo, talvez era lo mejor, quería volver a estar con su madre, lo sentía mucho por Itachi pero el necesitaba hacer su vida no estar cuidándolo todo el tiempo. Al menos había llegado a enamorarse, ahora solamente esperaba que Hinata pudiera encontrar lo que estaba buscando, y el no podía darle, un futuro.

Cada segundo perdía aliento que no podía recuperar, su mente viajaba con hinata en su recuerdo, era hora de dejar atrás la duda de como hubiese sido el futuro junto a ella y la costumbre que tenia de escucharla hablar a todas horas, a como imaginaba su rostro, a su tacto, a sus besos. Jamás volvería a escuchar su dulce voz, ahora el formaría parte de la nada, donde debió haber estado desde un comienzo. Lo único que le hubiese gustado antes de irse, era poder sentir sus labios una vez más. Con su último aliento, las palabras las soltó al aire, ojalá ella las hubiera escuchado.

-A-adiós, Hi...hi-na-ta-