Matsuri juntó sus dedos. Sus manos no paraban de temblar. Las juntó, pero eso no evitaba que su corazón dejara de latir.

Buscó a sus amigos por el aula, y al no encontrarlos, observaba la puerta por si los veía entrar.

-No estas bien -dijo Gaara a su lado. Matsuri tragó saliva. Aunque le tranquilizaba tener a su amigo a su lado, no lograba lo suficiente como para dejar de que sus pies se movieran de un lado hacia otro.

-Deja eso -volvió a decir Gaara bajando su mano con suavidad-. Te dolerán tus uñas después.

Tal vez en otro momento Matsuri hubiera comenzado a hiperventilar por la cercanía del pelirrojo, pero en ese momento estaba ocupada en sus pensamientos como para pensar en otra cosa. Cuando Gaara retiró su mano de la de ella solo suspiró.

-Me carcome no poder decirles -dijo. Observó a su amigo-. ¿No es mejor si todos lo sabemos y lo hacemos juntos?

Gaara no reaccionó, solo observó hacia el frente.

-Tal vez eso traería consecuencias terribles en el futuro -dijo con calma-. No sabemos como terminaría todo. Mejor que siga como esta.

Eso no tranquilizó a Matsuri. Dirigió su mano hacia su mochila, donde se encontraba el celular que apareció aquel primer día de clases sobre su mesa de luz.

En ese momento no le prestó atención y se fue al primer día de clases como si nada.
Sin embargo, al volver lo abrió. Matsuri solo leyó las primeras notas antes de que su cuerpo comenzara a temblar y lo guardara en el fondo de su cajón.

Lo había tomado como un mal augurio y fue a lo de su abuela, que vivía en un templo por una bendición. Ademas le contó todo.

Su abuela no era una mujer de muchas palabras, solo la observó fijo y Matsuri rezaba para que le dijera que dejara de soñar.

"No seas cobarde, niña." le dijo su abuela. Matsuri aún tendría sus palabras en su cabeza. "Se te dio la responsabilidad de poder cambiar la vida de alguien, hazle frente."

Matsuri le prometió que lo haría. Pero aun así no pudo cumplir ninguna nota de lo que su yo del futuro le pedía.

Sabia que sus amigos también habían recibido el celular. Era obvio por la forma en que miraban a Sasuke de reojo, y en como lo trataban como si en cualquier momento se fuera a romper.

Ninguno de ellos le había dicho nada, y sospechaba que ninguno sabia que cada uno había recibido un celular.

Solo Gaara se acercó al otro día a contarle todo como si hablara del clima. Él fue quien le dijo que los otro tenían parte de la responsabilidad. Matsuri pudo respirar. Sin embargo, compartirlo con Gaara solo mitigó una parte. Pues sentía que el tiempo se le venía encima.

Salió de su ensoñación al ver a Sakura cruzar la puerta. Suspiró y la saludó.

Sakura le dio un saludo vago y su sonrisa solo era una linea fina.

La sonrisa de Matsuri fue disminuyendo cuando la pelirrosa se sentó lejos de ellos y no los volvió a mirar otra vez.

-Sakura -dijo con extrañeza. No pudo mirar a su amiga, ya que Naruto cruzó la puerta.

Los saludo efusivamente. Pero matsuri no pasó desapercibida su tono apagado.

Se sentó frente a ellos y comenzó a hablarles con normalidad. Matsuri quería prestar atención a sus palabras pero no podía evitar ver los ojos de Naruto mirar hacia todos lados, decía palabras incoherentes, como perdido.

-Naruto -lo interrumpió-. ¿Has visto a Hinata o a Sasuke?

Naruto calló de repente, abrió la boca para hablar pero el profesor al entrar al aula lo hizo callar.

Ni Hinata o Sasuke aparecieron en lo que restó del día.

Cuando la campana sonó, Sakura se levantó con estrépito y salió del aula sin dirigirles una palabra. Naruto solo bajo la cabeza y no emitió palabra alguna.

Tal vez Gaara tuviera razón, pensó Matsuri, tal vez que nadie supiera nada fuera lo mejor para el otro.

Pero una voz en su cabeza le dijo que algo estaba cambiando. Como un telón que acababa de caer.

Dejándola afuera.

No era mentira cuando le dijo a Gaara que creía que quería que debía estar juntos para afrontar el problema.

"Luego de la muerte de Sasuke, cada uno se fue por su lado." decía su yo del pasado. "Nos olvidamos cuando mas necesitábamos al otro."

Ella no quería eso. Pese a que era mas allegada a Gaara, eran los cinco, ahora con Sasuke. Siempre fue así.

Gaara le dio palmadas en el hombro. Matsuri suspiró y anotó la clase. Iría luego a la casa de Hinata a darle los apuntes.