VEINTIUNO: Disentimiento
.
.
.
-El regreso a la posada se vio envuelto entre algunos momentos de completo silencio, ya fuesen porque no había nada que decir, o porque era preferible ignorar los comentarios que el tercer integrante de la misión pretendía hacer para alivianar el humor de los demás. De vez en cuando, lanzaba algún que otro "Lo siento, en serio", o "Sigo pensando que podríamos haberlo evitado con mejor comunicación, ¡ja!".
Mi respuesta ante las palabras del sujeto era lo esperado, lo cual era mirarlo con odio, sin necesidad de ocultarlo, pues quería que supiera mis deseos de librarme de él cuanto antes. Me había resignado a contestar verbalmente, y sobre todo con ataques físicos. No valía la pena utilizar una cantidad mínima de mi chakra en algo como esto. Cuando él terminaba con una nueva frase digna de ser ignorada y me miraba, automáticamente sus ojos volvían al frente o a otro lugar, debido a que yo había dejado activado mi Sharingan y no quise ocultar el Rinnegan. Hasta el momento, no había pensado en utilizarlo, ni siquiera en los años que pasé fuera de la aldea, porque no me pareció necesario, más cuando tuve la capacidad de desactivarlo a voluntad. Pero todo ese tiempo no significó nada cuando este tipo apareció.
Ni siquiera la Hyuuga lo ayudaría, mucho menos trataría de calmar la situación si ocurriera una disputa entre ambos. Porque parecía incluso más enojada de lo que alguna vez lo estuvo conmigo. Y eso era decir bastante. Ahora, más que nunca, parecíamos haber avanzado en nuestra relación a una con la etiqueta de "Tregua permanente porque apareció un idiota en común que nos saca de las casillas".
Kakashi se vería sorprendido a nuestro regreso al ver el informe de cómo logramos ponernos de acuerdo en algo por primera vez. O eso asumía yo, puesto que fui el que siempre expresó mi disgusto y críticas por su compañía en la misión, o su vigilancia previa.
No sabía qué pensaba ella de mí... pero viendo en perspectiva todo lo ocurrido, quizás, tan solo quizás, no era del todo bueno.
Sin embargo, era evidente que el ninja-parlante estaba en mucha menor estima de lo que yo alguna vez estuve.
¿Cómo no? Por su culpa casi fallamos una misión antes de siquiera empezarla. Si no hubiera sido por mi acción rápida, las cosas no habrían salido bien.
-Hyuuga, solo para que conste, necesito tu cooperación. Así que no lo arruines.
-¿Q-qué?
El recuerdo se hizo presente al instante, pero sacudí la cabeza para alejarlo. De haber tenido más tiempo, u otras opciones, no habría recurrido a una idea tan infantil. Un shinobi inexperto bajo presión podría haber pensado algo así como vía de escape ante un inminente descubrimiento, pero no yo.
No habíamos dicho nada del asunto. Para ser más preciso, no habíamos hablado en general.
-Bueno, ¡suficiente!
El idiota parlanchín se detuvo con ese grito. Las pocas personas que quedaban por las calles lo vieron pero siguieron su camino, sin prestarnos atención. En mi caso, seguí dos pasos más hasta que él se puso frente a mi con sus brazos estirados, aunque dirigiendo su mirada hacia la Hyuuga que estaba por detrás mío. Lo hubiera esquivado y seguido, pero se lo veía entre nervioso y avergonzado, como queriendo reunir valor para decir algo, y verlo en tal estado me gustó, después de soportar su arrogancia desmedida y ganas de figurar desde el minuto uno. Me crucé de brazos y lo miré fijamente.
-Lo admito, estuve mal. No sé qué me ocurrió, pero por poco fallamos y...-
-¿Por poco? - lo interrumpí. Me miró de soslayo por menos de un segundo y bajó su cabeza y brazos.
-Por mucho... Bastante. Lo siento. No tengo excusas, pero... Fue mi primera misión de gran importancia y quería demostrar de lo que soy capaz. Perdón.
Al hacer silencio, se inclinó en una notable reverencia, tan pronunciada que su cabeza quedó a escasos centímetros del suelo.
Ninguna solución saldría de sus disculpas, el daño ya fue hecho. Dijera lo que dijese, no podíamos retroceder el tiempo y hacer las cosas de nuevo. Igualmente, habíamos logrado impedir ser descubiertos, por lo que hablar de esto no importaba.
-No volverá a ocurrir algo así, lo juro por mi honor.
-Por supuesto que no volverá a pasar - dije entre dientes. Y me escuchó, porque dio un respingo.
-E-está bien asumir los errores, Zeke-san. Es una actitud muy noble. Por eso, yo lo perdono.
Fue entonces que a mis espaldas, ella finalmente se pronunció. Volteé a verla, entre extrañado y molesto. ¿No se suponía que compartiríamos el mismo grado de enojo ante esto? No pude evitar controlar mis palabras.
-¿Tan pronto, Hyuuga?
-¿C-cómo? - me miró, y con cierta confusión como la que denotaban sus ojos.
-¿Tan pronto lo perdonas? Te recuerdo que tardaste tres días en dirigirme la palabra por algo que todavía no sé, y a él - acentué la referencia incluso señalándolo con un dedo - lo excusas en, ¿cuánto, veinte minutos?
Los pocos transeúntes que había parecían aminorar su ritmo al pasar por el lado de nuestro grupo. Los dejé ver el espectáculo como si nada, porque era sabido que creían que eso sucedía. El otro ninja ahora estaba erguido bien ríguido a mi lado, como si moverse nos hiciera acordar que seguía allí y que podríamos retomar el tema de conversación principal, que era obviamente él.
Mientras tanto, yo esperaba una respuesta.
-No entiendo - contestó finalmente. Se acercó a paso lento hasta quedar a poca distancia -. ¿Por qué hace este planteo?
-¿Planteo? ¿Desde cuándo hacer una simple pregunta es hacer un planteo, Hyuuga? - me adelanté los pocos pasos que restaban para tenerla prácticamente a escasos centímetros y que solo ella escuchara - Era una pregunta, ¿tan difícil es contestar? Pensé que estábamos en una tregua.
Por un momento, llegué a pensar que sabría su respuesta. Ella suspiraría, se refregaría el rostro o hasta desviaría la mirada. Pero si algo tenía que admitir, es que siempre me sorprendía cuando menos lo esperaba. No se calló, ni reaccionó así. En cambio, levantó más aún su cabeza para mirarme lo más directo posible.
-De acuerdo, ¿por qué lo perdoné? Porque justamente él ha pedido perdón. ¿Por qué a usted no le he hablado por tres días? Porque habló de más. S-será mejor que comience a medir sus palabra, nunca sabe si estas pueden herir a alguien.
Y tan pronto como soltó la última palabra, se alejó de mí. Su rostro todo rojo a causa del momento de de liberación de sus pensamientos contenidos.
-Quizás no recuerde el por qué me hirieron sus palabras, y está bien, ya no me importa, Uchiha-san. Pero... mínimamente, debería disculparse por lo de esta noche.
Y así sacó a relucir el tema que habíamos estado ignorando.
Mira eso.
Si bien no me miraba, su postura la delataba. Había entrelazado sus manos, ocultado el rostro entre sus cabellos, y hasta dado dos pasos más atrás.
¿Estás nerviosa?
No recordaba haberla visto así antes. Si no estaba indiferente ante mis dichos, o ignorándome, estaba prestando atención a sus obligaciones, siempre mostrándose capaz de enfrentar mi miraba o retrucar mis palabras. Ya no se veía como la superior que se jactaba de ser, hasta parecía encogerse ante mi presencia. ¿Por qué no aprovechar este momento, seguirla sentirse incómoda un poco más? No sería justo terminar con esta diversión.
-¿Disculparme por qué? Parece que tengo un problema en recordar qué cosas hago mal como para ofender a otros.
La distancia que hubo puesto entre nosotros, decidí disminuirla, y ponerme otra vez bien cerca. De esa manera, era más fácil acentuar ese nerviosismo.
-¿Alguna palabra capaz de herir? Si recapitulamos, no he dicho nada malo. Hasta estábamos llevándonos mejor que nunca. ¿No opinas lo mismo, Hyuuga?
-U-usted lo s-sabe muy bien. N-no d-dilate el momento.
-Vaya, ¿por qué el tartamudeo? ¿Qué, te has puesto nerviosa?
Su ceño se arrugó, y lo que fuese que estuviera sintiendo en ese momento, de repente abandonó su cuerpo. El vistazo de esta faceta de ella se había dado a conocer por pocos minutos.
-¿Nervios? Se equivoca - retrocedió, y su expresión se tornó seria -. Solo pienso que podría haber pensado en otras cosas antes de recurrir a algo como eso. Usted es capaz... Nada más, Uchiha-san. Buenas noches.
Pasó por mi lado, sin verme una última vez. Ni siquiera sabía qué pensar al respecto de esto último. Más bien de todo.
Eso sí, la tregua había llegado a su fin.
A mis espaldas, en el silencio de la calle, algo olvidado se hizo notar:
-Entonces... ¿estoy perdonado o no?
.
.
.
.
Continuará...
Nota:
Ay, Sasuke, Sasuke, ¿tanto te cuesta portarte bien más de un capítulo?
Bueno, no quiero echarle toda la culpa a él, ya que parece claro que nos encontramos ante un problema de comunicación entre ambos. Sasuke no estuvo bien en decir lo que dijo capítulos atrás, pero tampoco voy a defender a Hinata, porque ella decidió guardar el motivo por el cual se ofendió.
Ya veremos cómo se solucionan las cosas... si es que se solucionan.
Ojalá les guste cómo va encaminada la historia, porque yo estoy media sorprendida, al punto que no me entero qué pasa hasta escribir el "Continuará".
Saluditos,
KonohaaGirl.
