VEINTIDÓS: Reporte de daños

.

.

.

-Déjame preguntarlo, no como tu Hokage, sino como tu maestro: Sasuke, ¿acaso eres idiota?

Ni siquiera había cerrado la puerta de su oficina, cuando Kakashi me recibió con esas amables palabras. Recargado sobre su asiento, con incluso las piernas sobre el escritorio, se lo veía más relajado que lo usual. En realidad, que siempre, puesto que cada vez que yo era solicitado, no hacía otra cosa más que estar a dos minutos de entrar en una crisis nerviosa por todo el papeleo con el que vivía rodeado.

No me quitó de encima la mirada severa hasta que me senté frente a él. Y ahora que dejaba descubierto todo su rostro, era más fácil saber cuándo no estaba escondiendo una sonrisa, por lo que era sabido que, al menos en este momento, estaba siendo serio. Aunque, viendo todo en general, su postura en conjunto con su semblante, no mostraba concordancia.

No le contesté y esperé a que continuara. Seguramente, los papeles sobre la mesa tenían algo que ver con esto. Lo que confirmé cuando se acomodó y los tomó.

-A ver si lo comprendo, ¿no estuviste en prisión, recapacitaste y por eso decidiste irte un buen tiempo en modo viajero? Pensé que volverías reformado. Cambiado, buena persona, ya ni sé. Dime, ¿en qué aldea contrajiste esta imbecilidad?

Deshizo su postura y se acomodó para alcanzar unos papeles y ponerse a ojearlos. Con cada línea que leía, acompañaba con una negación. Comenzaba a pasar las páginas, y yo me acomodé porque sabía que hasta no terminar con sus asuntos y críticas, no me dejaría marchar.

-Vamos, contesta - dijo sin apartar los ojos de su lectura -. En verdad ansío una respuesta. Solo quiero que no haya sido en mi preciada aldea. No soportaría ver correr por sus calles a ninjas tan insensibles, egocéntricos y descarados. Para eso estás tú.

-¿Para qué vine?

Si esto iba a continuar de esta forma, mejor acortar la conversación para llegar al punto importante. Apenas había tocado el asunto de mi llamada, porque lo que esos papeles contenían lo hacían no querer apartar la mirada de ellos. Si tenía otras cosas que atender, me hubiera solicitado luego.

-Deberías saberlo - dejó de leer y finalmente me dirigió una mirada. Sacudió lo sostenido en su mano antes de dedicarse a exponer en voz alta su contenido -. Es un informe de la misión. He pedido expresamente a Hinata que escribiera todo lo que hicieras mal. Yo, un iluso, creyendo que nada pasaría, y que lo comunicaría a los ancianos del Consejo en plan "Miren, el muchacho finalmente se ha asentado, ya no tienen porqué preocuparse"... ¡Y me han llegado tres páginas, Sasuke! ¡Tres! ¡Solo estuvieron fuera una semana! Dime, ¡¿qué es esto, un informe o más bien un reporte de daños?!

Había puesto mis manos en los bolsillos antes de acomodarme en el momento en que él leía, pero la noticia hizo que me enderezara y lo mirara fijamente. ¿Había pedido un informe sobre mis movimientos? ¿Y cuándo había tenido tiempo ella de escribir...?

En eso, recordé imágenes de los días en la misión, como la de ella en el comedor de la posada, mientras me ignoraba, anotando líneas que yo no llegaba a leer. ¿Y esa vez, en el camino hacia aquella aldea, que dejome hablando para escribir, fue por eso también?

A estas alturas, ni siquiera sé si sorprenderme, enojarme, o qué más.

Decidí reacomodarme y dejar que todo siguiera como hasta segundos antes. Y si terminaba pronto, mejor. Apenas había estado de regreso en la aldea unos diez minutos antes de ser llamado para una conversación con el Hokage. Quizás debí acompañarla a ella a entregar el informe de situación de la misión, pero desde la noche de vigilancia que no hemos hablado mucho, sino lo mínimo y necesario. Por eso mismo es que nos separamos nada más cruzar las puertas de la aldea, en completo silencio.

-Primer día, faltaste el respeto a tu superior. Aquí dice, bien clarito, y cito: debí inmovilizarlo antes de que siguiera con su acto infantil. Sí, eligió ese adjetivo. Y por si no quieres olvidarlo, está usado nuevamente unas cinco líneas más abajo, cuando explica cómo rompiste la puerta de la posada y no te atreviste a ayudar a ¡levantar lo que habías roto!

Como si necesitara acentuar la especie de crisis nerviosa que simulaba tener, a mi parecer, dio un fuerte golpe sobre el escritorio y respiró hondo. Momento, también, para que yo pudiera decir algo en mi defensa.

-No la rompí - la mirada que tuve en respuesta dejaba explícito que no me creía -. Debió estar mal puesta, o ser de mala calidad.

-Mejor calla antes de que te reprenda por el contenido de la segunda página.

-Mira, tengo que irme - tomé el bolso a mis pies y me paré - Prefiero estar en mi apartamento para una ducha. ¿Leerás el resto ahora o puedo darme el lujo de no saber cómo sigue?

-Sí, sí, vete... ¿Esperabas que te dijera eso? ¡Sienta el maldito trasero ahora!

Sí, obedecí. Y a continuación, siguió otro par de minutos leyendo, suspirando, exaltándose, gritando y golpeando tanto el escritorio como su frente. Lo dejé hablar cuanto quisiera, de ese modo todo terminaría antes. Cuando lo vi tocarse el puente de la nariz, y luego refregarse los ojos, supe que había llegado al final.

-Ahora quiero echarte, pero debo hacerte preguntas que rozan lo personal y seguro te parezca insignificante como para contestar. Por tanto, he de decir que el Hokage exige que respondas.

Su rostro había adquirido un aspecto serio, dejando en el olvido las muecas previas que mostraba ante el informe. Aunque quisiera, no podía negarme a una orden de la máxima autoridad de la aldea. Asentí a la espera de qué quería saber.

-En la página dos queda sobreentendido que hubo una disputa por la cual no intercambiaron palabras unos días, ¿qué ha sido?

Por poco me dan ganas de reírme. De cualquier cosa que pudiese tener dudas, y yo tendría una respuesta, esa era la única en la que estaba tan perdido como él.

-Créeme, no tengo idea - la expresión que me regresó como un claro "sí, seguro" fue la respuesta esperada, lo que me obligó a explayarme en mi contestación -. En verdad no miento. Puede ser que nos dijéramos algo, lo que llevó a decir otra cosa, y luego yo... algo más. No considero relevante el tema de conversación. ¿Eso es todo?

-Tema. Ahora.

Ya que escribiste todo lo que deseaste escribir, Hyuuga, ¿no podrías haber detallado eso también?

Hubiera sido más simple proceder de esa manera, y no dejarme a mi con el trabajo de llenar los huecos en lo que a ella le correspondía. Si había tenido la osadía de hasta llamarme infantil, bien podía haberse aplicado la misma definición para cuando decidió ignorarme por días.

Y ahora, al que tenían demorado en busca de respuestas era a mi, mientras ella seguramente estaría descansando.

-He dicho tema.

-Tsk. Pude haberla llamado inútil respecto a su papel en la guerra. Que seguro necesitó ayuda.

Los segundos que le siguieron a mi respuesta estuvieron acompañados de completo silencio. El rostro ante mi se ocultó tras una palma y una negación. Y parecía que seguiríamos en este clima, hasta que un fuerte sonido lo interrumpió. Aclarar que dicho sonido fue producto del golpe que él se dio en la frente.

-¿Hace cuánto que regresaste a la aldea, Sasuke? A vivir nuevamente.

-¿Eso a qué viene?

-¿Cuánto?

-Mes y medio, supongo.

-¿Y te has detenido a ver por un minuto a tu alrededor?

-¿Qué tiene que ver...?

No tuve oportunidad de completar mi pregunta, porque inmediatamente, él se levantó de su asiento y rodeó el escritorio hasta llegar a mi lado. Con una mano sobre mi hombro, se inclinó para hablar:

-¿Acaso crees que todo ha permanecido igual aquí, Sasuke? Déjame decir esto, durante años tú has vivido con tus propias circunstancias, y al momento en que alguien se interesaba por ti o tu situación, ignorabas toda ayuda. Sabes exactamente que nos ha llevado años que comprendieras que aquí hay personas que se preocupan por ti, y que han hecho todo a su alcance para traerte. Tú has pasado por cosas, pero eso no significa que fueses únicamente tú. El resto puede tener sus propios demonios, e incluso sus propias heridas. Por eso, la próxima vez, hazte un momento para detenerte y mirar más allá de tu nariz. A todos nos han pasado cosas, y si no conoces el contexto en que se mueven quienes te rodean, puede que digas cosas capaces de herirlos, aun sin intención de hacerlo.

Decidió alejar su mano de mi y posarse contra el escritorio. Con su mirada hacia sus pies, parecía no tener nada más que decirme.

A medida que decía su discurso, yo había identificado el significado. Durante mi travesía en solitario, muchas veces había pensado sobre mi pasado. No permitir que nadie se acercara a mi había sido una constante en mis días de juventud, puesto que solo me dejaba acompañar por un sentimiento de odio constante. Y venganza era lo que deseaba. Por eso mismo, a la primera oportunidad presentada, no miré hacia atrás al abandonar todo y perseguir mi cometido. Estaba cegado, y fue demasiado tarde cuando comprendí que esa no era la solución. Y mientras tanto, gente a la que yo había repelido, hicieron caso omiso de mis deseos y fueron en mi búsqueda.

Sin embargo, finalmente regresé. Porque esta era la aldea que mi hermano había querido proteger.

Itachi... de no ser por él... Él me cambió, para mal al comienzo, y para bien al final.

"A todos nos han pasado cosas, y si no conoces el contexto en que se mueven quienes te rodean, puede que digas cosas capaces de herirlos, aun sin intención de hacerlo".

"Quizás no recuerde el por qué me hirieron sus palabras, y está bien, ya no me importa, Uchiha-san".

-¿Lo sabes, cierto?

Frases similares entre esas dos personas no podía ser una coincidencia. Si todo esto había empezado por la incógnita que el Hokage quería revelar, entonces algo sabía al respecto. Él no solía decir cosas, aun al decir bromas o frases sin sentido, siempre entre líneas estas portaban algún significado, sea captado o no.

Ella se sintió herida en ese momento.

-Lo sabes, por eso me has dicho todo aquello.

Una mirada en mi dirección fue lo que recibí, para luego pararse y dirigirse hacia la gran ventana, dándome la espalda. Ante mi parecía haberse vuelto una figura que se erigía imponente.

Y comprendí que no me lo diría. No era su intención seguir hablando conmigo.

Tomé mis cosas y emprendí mi salida. Con la puerta a mi alcance, oí lo último que me diría hoy:

-Si quieres saberlo, quizás sea mejor que pongas en práctica mi consejo de prestar más atención, y así lo descubras.

.

.

.

.

Continuará...


Nota:

Uff, aunque no lo parezca, este capítulo me ha quedado demasiado largo a lo que tengo pensado que sean los capítulos en esta historia... Supongo que no se podrán quejar, ja.

Espero que les haya gustado. A decir verdad, estuve mucho tiempo para escribirlo, me costó bastante (sumémosle, además, que estuve dos semanas algo ocupada). Escribí, eliminé y reescribí varias veces... pero bueno, capaz (creo) eso ha ayudado un poquito a que en la cabeza de Sasuke entre la idea de que hay otras cosas más allá de uno mismo. Esperemos que este reto de Kakashi haya ayudado.

Muchas gracias por leerme,

Hasta la próxima,

KonohaaGirl ;)