VEINTITRÉS: "Grato" recibimiento

.

.

.

Hogar, dulce hogar. Frase cliché que vino inmediatamente a mí en cuanto puse un pie en el pasillo ante mi puerta. Luego del encuentro con Kakashi, y el tono serio con el que me despidió, no tardé ni un minuto más para marcharme. Finalmente estaba donde quería estar. Solo, sin nadie que me cuestionara, o que quisiera limitarme en mis decisiones.

Bueno, tan solo no, puesto que mi compañero de habitación quizás se sentiría un poco molesto de tener que verme la cara antes de lo previsto. O quizás no. Puede que me viera y decidiera ignorarme. Y hablando de él, mejor sería recogerlo...

-Oh, has vuelto antes.

Me di la vuelta al escuchar esa voz. La mujer anciana se acercaba a paso lento hacia mi, con una sonrisa. Por lo visto, sí existía alguien a quien no le caía tan mal.

Dejé mis pertenencias en el suelo y me acerqué en su ayuda. Con otra sonrisa, dejó que tomara su brazo y las compras que traía, y la acompañara hacia la puerta de su apartamento, el cual estaba opuesto al mío.

-Gracias, querido - dijo, mientras buscaba su llave -. Espero que tu llegada temprana no signifique que tu misión ha salido mal.

-Oh, vamos. ¿Recuerda con quién está hablando?

Que pensara que pude fallar tan fácilmente podría haberme enojado en otro tiempo, y quizás si era dicho por otras personas. Pero sabía que lo decía con buenas intenciones, además de que era imposible enojarse con ella. De los pocos habitantes del complejo de apartamentos con los que me había cruzado en mi estancia aquí, ella era la única con la que tenía un buen trato. Quizás fuera por su personalidad, o la idea de que tanto ella como yo estábamos solos.

Si Kakashi conociera este hecho, entonces no se habría precipitado en sus conclusiones. Pero, ¿para que decirlo? Total, ya pensaba lo peor de mi. Y no me molestaba que creyeran lo que quisieran.

-Parece que tendré que despedirme de él antes, también. Ya me había acostumbrado a su compañía.

Y allí estaba la segunda sorpresa para todo aquel que pensara mal de mi... Al abrirse la puerta, una bola de pelos negros se acercó para refregarse entre las piernas de la mujer.

-Miau.

Vaya ternura que salió reflejada en su voz.

-Miau...

Y tono plano cuando me vio a mi.

-También me alegro de verte, Gato - le dije por lo bajo -. Puede quedarse con él cuanto quiera - esta vez, me dirigí a ella -. Como puede ver, no le causa mucha emoción el verme.

"¡Pobrecito! E-estaremos fuera por dos semanas, morirá de hambre o sed. E-es su responsabilidad".

¿Era algo así lo que había supuesto cierta persona antes de irnos de la aldea? Si viera cómo ese animal parecía el doble del tamaño de cuando lo dejé, no se habría ido pensando que dejaba a su suerte a un pobre y desahuciado animal como ella creía. Para nada. Verdad es que me fui dejándolo en casa, pero lo que ella no sabía era que antes había hablado con mi vecina para que pasara a buscarlo, si quería. Pero no tenían que saber todos los detalles de mi vida.

-No digas eso - la voz de la anciana interrumpió el flujo de mis pensamientos. Y menos mal, porque no quería desviar mi atención a otras personas -. No se conocen hace mucho, ya tendrán tiempo para acostumbrarse.

Sí, bueno, yo no creo eso, pensé. La imagen de ese animal ronroneando entre sus piernas demostraba que la prefería antes que siquiera voltear a verme y aceptar mi presencia. Pero no se lo diría, ella parecía bastante segura que el gato y yo nos llevaríamos bien en algún momento.

-Bueno, muchachito, llegó la hora de despedirse.

-Miaaauuu.

-¿Podrías no hacer semejante escena, por lo menos, Gato? - no pude ocultar el fastidio en mi voz, pues la verdad no era nada agradable que el animal se hubiera escondido tras la anciana al instante en que escuchó esas palabras. Mas aún, haber lanzado un maullido lastimero como si el mismo demonio se lo estuviera llevando.

Si bien no teníamos una relación amorosa y familiar como muchas mascotas y sus dueños solían tener, tampoco ocurría que yo lo detestara al punto de maltratarlo. De acuerdo, quizás no lo trataba ciertamente como una mascota, sino como un compañero de cuarto que sabía suplir sus necesidades. Aunque intenté un par de veces alimentarlo yo, pero, por supuesto, me ignoró. Desde entonces, él mismo se encargaba de encontrar su alimento. Puede que eso se debiera por haber estado quien sabe cuánto tiempo solo, viviendo oculto entre la pelusa y la oscuridad de la que ahora era mi casa.

-Ya, ya, no seas así - la mujer parecía seguir en su intento por despedirse armoniosamente de él, aunque para mí era más bien un intento por reunir a dos seres que en la realidad no les molestaba vivir separados entre sí -. Oh, tengo una idea. Déjame buscar algo para ti... Oh, no.

Se había adentrado en la cocina, pero su enunciado decepcionado la hizo regresar ante mí.

-Creía tener unas golosinas para gatos. Las compré hace unos días, pero se acabaron pronto.

No era de extrañar que eso hubiera sucedido, pues la confirmación de ese hecho estaba frente a mis ojos en la forma de un gato relleno. A continuación, le contesté que no se preocupara, y que lo mejor sería retirarme, llevando bajo mi brazo un saco peludo que gruñía quién sabe si por tener que regresar a la convivencia conmigo o porque en serio esperaba recibir algo de comida. Yo me inclinaba por la primera opción.

Y pensé que al fin había llegado a mi casa, dejando atrás todo lo que conllevó haber abandonado por una semana la tranquilidad del hogar, cuando me vi, por el contrario, veinte minutos después, en una veterinaria, comprando las dichas golosinas.

Y otros diez minutos posteriores a eso, siguiendo a una persona por las calles de Konoha... bueno, más bien...

Gato y yo, en silencio, tras ella.

.

.

.

.

.

Continuará...


Nota:

Oh, Sasuke se lleva bien con alguien al fin, se me cae una lagrimita de orgullo (?).

Bueno, gente, llegó por quien lloraban. Ha regresado nuestro amigo felino, Gato, o como lo llamo yo en mi mente, Mini Sasuke, jajajaja .Ah, y hablando de él, quiero que sepan que estuve bastante tiempo pensando qué título darle al capítulo, porque quería relacionarlo con nuestro peludo amigo, así que, por si no se dieron cuenta, quise decir "G(r)ato" jajajajajaa.

Ok, me retiro, tengo otra historia que seguir escribiendo, y también ideas que pensar para esta. A ver cómo me va.

Espero que les haya gustado, nos leemos en la próxima (que espero poder escribir pronto).

Saluditos,

KonohaaGirl.