Drabble: Cámara maldita
–¿Y cuál es la idea de coleccionar estas cámaras? –dije observándolas con curiosidad.
–Pues la idea es coleccionarlas, así de simple.
–Sí, pero ¿para qué?
–Porque me gustan, no lo sé, Matt –se encogió de hombros.
–¡Uf, ésta sí que es vieja! –sujeté una de ellas.
–¡No las toques! ¡Podrías romperlas!
–Ya cálmate, Jer, eres un exagerado, solo les echo un vistazo.
–Míralas, pero sin tocar –señaló elevando su dedo índice hacia mi rostro.
–Bue, bue…
–Algunas de ellas son reliquias, y me han costado mucho dinero –bufó.
–Ya entendí, bro
–Por ejemplo, la cámara polaroid* que ves ahí, la compré en una subasta, es de los años '90, y está en perfectas condiciones, es asombrosa, ¿no crees?
–¿Has tomado fotografías con ella?
–¿Usarla? ¡Oh, no!
–¿Por qué no?
–Porque podría romperse.
–Es ridículo que tengas unas veinte cámaras, y no hayas usado ninguna jamás.
–Ridículo sería usarlas, Matt.
Fruncí el ceño, no comprendía su lógica.
¿Cuál era el punto?
–Me daré una ducha, y luego vamos al bar –fue hacia el baño –¡Y no toques nada! –repitió amenazante.
Reí.
Encendí la televisión, me desplomé sobre el sofá.
Moví mis manos con ansiedad.
Tenía una sensación extraña, quería volver a ver la polaroid de cerca, necesitaba sostenerla.
Caminé hacia la vitrina donde se encontraban las cámaras expuestas, tomé en mano la polaroid.
Sonreí, me generaba satisfacción.
Pensar que, con un clic, se revelaba la fotografía al instante.
Observé por el visor, un escalofrío recorrió mi cuerpo.
De repente se disparó el flash.
–¡Mierda! –exclamé mientras se revelaba la fotografía.
Si Jeremy descubría que la había utilizado, estaba muerto.
Lentamente la pequeña lámina comenzó a colorearse.
En el centro se denotaba una mancha negra.
–¿Y esto? –froté la lámina.
¿Acaso la lente estaba rota?
Lo revisé cuidadosamente.
Se disparó nuevamente el flash.
–¡Ups!
Cuando la segunda fotografía se reveló completamente, me quedé boquiabierto.
–¿Qué carajos es eso? –parecía ser una cabra gigantesca.
¿Acaso estaba alucinando?
Froté mis ojos.
Elevé la cámara, presioné el botón para tomar una nueva fotografía.
Esperé a que se revelara, me temblaba el cuerpo.
La criatura se había adelantado unos pasos.
Miré a mi alrededor, no había nada en la habitación.
¿Cómo era posible?
–¿Qué–qué eres? –pregunté tosiendo con nerviosismo.
En mi nuca sentí un caluroso aliento.
–¡Jeremy! –chillé tremendamente asustado.
Dejé caer la cámara.
Corrí hacia el baño, algo me sujetó de la pierna, caí de rostro al suelo.
Mi respiración se aceleró.
–¡Jeremy!
–¿Qué? –respondió cerrando el grifo.
–¡Ha–hay al–go a–a–aquí!
–Mi nombre es Mefistófele*, y adoro comer almas inocentes –gruñó una voz espeluznante en mi oído –no debiste usar la cámara, niño curioso.
–Ahhhhhhhhhh
De repente, comencé a levitar.
–¡Ayúdame, Jeremy! –supliqué.
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*Polaroid es una cámara instantánea que utiliza un tipo de película que permite crear un positivo directo, revelándolo "al momento", después de hacer la foto.
*Mefistófele es un demonio comúnmente considerado como un subordinado de Satanás encargado de capturar almas.
