Drabble: Vudú

Edward POV

Froté mi espalda con incomodidad, hacía días que sentía un dolor punzante en la parte baja de la columna vertebral.

–Deberías ir al médico, cariño –Bella me hizo unos masajes.

De repente me encorvé de dolor.

–¡Ed!

–¡Joder! ¡Joder!

–¿Qué sientes? –sujetó mi rostro, frenética.

–Mucho dolor –expresé antes de perder la conciencia.

Abrí los ojos, parecía que estaba en el hospital.

Una enfermera revisó mis pupilas.

–¿Q–qué suce–sucedió?

–Su novia lo trajo aquí, al parecer se desmayó por un dolor intenso en la zona lumbar.

–Sí –recordé.

–Le haremos unos estudios médicos ahora que despertó.

Después de una serie de estudios, el médico afirmó que no tenía nada. Me sugirió comenzar terapia para encontrar la causa de mis dolores físicos.

Estaba confundido.

¿Acaso mis dolores eran solo psicológicos?

¿Tan loco estaba?

Los días siguientes fueron difíciles, sufrí dolores más intensos, esta vez eran en mi estómago.

Mi vida se había paralizado completamente, había tenido que abandonar mi empleo, no tenía ni un solo día bueno.

Volví al hospital, con la certeza de que esta vez, encontrarían el mal que me afligía, pero me equivoqué, nuevamente no encontraron nada.

Una vez que llegué a mi apartamento, me tiré en la cama, el dolor era insoportable.

–¡Ay, por dios! –chillé presionando mi barriga.

–¿Edward, estás en casa? –oí la voz de Bella.

–¡En la habitación! –exclamé.

–¿Qué dijo el médico?

–Lo mismo que la otra vez, no tengo nada.

–¿Nada?

–Nada.

–Deberías ir a otro médico, tiene que haber una explicación lógica para tus dolores.

Al cabo de una semana, comencé a sentir una molestia detrás de mis ojos, con los días, empeoró.

Sufría las veinticuatro horas, el dolor de cabeza cada día era más agudo. Debía tomar pastillas para dormir en la noche, ya que sin ellas no lograba pegar un ojo.

El dolor era insufrible.

Deseaba morirme.

Una tarde, dirigiéndome al baño, mi vista se volvió nubosa.

–¡Bella, ven por favor! –la llamé desesperado.

–¿Qué sientes, amor?

–N–no–no pue–pued–puedo v–ver –tartamudeé sollozando.

–¿Qué?

–¡Estoy ciego, joder!

No veía nada.

Todo era negro.

.

Tres meses antes

Tanya POV

–Dijiste que querías un muñeco de vudú, ¿verdad? –preguntó el brujo, entrecerrando sus ojos.

–Ajam

–Mira niña, este muñeco hace que la persona maldita sienta lo mismo que él –explicó –este no es un juguete, es una herramienta muy poderosa.

–Entiendo.

–¿Segura?

–¡Sí, ya démelo! –se lo arrebaté de las manos.

–Sigue los pasos del conjuro para ligar al muñeco con la persona deseada –sobre la mesa había un pergamino.

Asentí.

–Oh, Edward, te haré sufrir, romperé tu corazón, romperé tu vida, tu alma –murmuré impaciente –no debiste dejarme por ella, no debiste abandonarme, ¡lo pagarás!