Capitulo

Ya había llegado el día, al fin enfrentaria a todos, bueno enfrentarian a todos. Le daba escalofríos pensar en la reacción de InuYasha.

Se sintió el ser más desleal y sucio del mundo, había engañado a InuYasha con su medio hermano.

El medio demonio no era precisamente una blanca paloma, le había ocultado muchas cosas y hasta un hijo ... Un hijo con Kikyo tenía, pero aún así, sentia que debía confesar todo y ser honesta, sentia un peso enorme en los hombros y su cara se encendía de vergüenza cada vez que pensaba en lo que compartía con Sesshomaru. No sabía en qué pararia todo esto pero quería averiguarlo.

Lo que le llevaba a Rin, se le partía el corazón de solo pensar en la reacción de la joven, La queria mucho y de verdad que pensó que ella sería la que acabaría con Sesshomaru, siempre estaban juntos y el cambio mucho por ella, siempre la protegía y velaba por su bienestar.

Era lógico que a medida de que Rin fuera creciendo sus sentimientos tomaran otro matiz.

Pero eso cambio, ahora ellos dos estaban juntos, todo había fluido y pasado sin planearlo de una manera tan fácil que ahora sentia que siempre debió ser así.

Tomo las pocas pertenencias que tenía y las doblo lentamente sobre la cama, mientras ojeaba un momento por la ventana.

Sesshomaru estaba abajo se podría decír que ¿entrenando? ¿Practicando? ¿Aprovechando para lucir su cuerpo perfecto y tentarla? Todavía no lo tenía claro.

Decidió alejarse de la ventana y regresar a su ropa o comenzaría a babear en cualquier momento.

-UNC-

Sesshomaru estaba tratando de drenar toda la energía y nervios, para que negarlo, antes de regresar a la aldea culpable de sus nuevas y recién descubiertas pesadillas.

Por un lado moría de ganas de que InuYasha supiera y aceptará de una vez por todas que Kagome era suya, su mujer y de nadie más lo que seguramente terminaría en un pleito. Y más allá de restregarselo lo que sin duda gozaría quería que se diera cuenta que ya no podría ponerle ni un dedo encima a la sacerdotisa.

Se podría decir que habian limado asperezas en todo este tiempo, pero con esto estaba más que seguro que ese avance se iría a la basura, tampoco era que eso le preocupara demasiado.

Su dilema era con Rin, no era un secreto para nadie que su manera de ser había cambiado por ella, que había dejado de despreciar a los humanos por ella, gracias a esa tierna joven había nacido en su ser el deseo de proteger.

Sabía que ella lo quería, el también lo hacía y hasta hace un corto tiempo sintió gran atracción por ella, pero ahora se había convencido a si mismo de que era otra cosa. Otro tipo de amor que se fusionó con sus recién descubiertos sentimientos y deseos.

Detectó la mirada de Kagome, se comporto como si nada pero se cuidó de darle una agradable vista mientras duró.

Ya era aproximadamente medio día cuando estaban listos para partir, primero decidieron buscar a Jaken y a Ah-Un y luego ir a la aldea, la verdad es que si Kagome no pregunta por el se habría olvidado por completo de su sirviente.

Cuando llegaron al claro dónde lo había visto por última vez, solo vio a Ah-Un pero ni rastro del sapo.

Kagome fue hasta el animal, y lo acarició cariñosamente mientras el buscaba a Jaken.

- ¡Amo bonito! - Jaken corrio emocionado hasta que chocó contra la estola de Sesshomaru y se aferró a ella mientras restregaba su rostro con frenesí - Pensé que no lo veria más, no me deje solito otra vez amo Sesshomaru

-Vamos - fue toda la respuesta del peliplateado.

-Si amo- Jaken se limpio las lágrimas, acaricio una última vez la estola y se levanto feliz. Dio media vuelta y pareció notar por primera vez la presencia de la sacerdotisa - ¿Esta no es la humana mujer de InuYasha? - esta pregunta le valió una patada

-Ya no es la mujer de InuYasha - Respondió estoicamente, se acercó a Ah-Un, levantó suavemente a Kagome y la colocó sobre el lomo del animal, a la chica le daba un poco de pena como Sesshomaru trataba a su sirviente pero no dijo nada- Vámonos ya si no quieres quedarte aquí.

-Si amo - Jaken corrio y se montó también sobre Ah-Un viendo de reojo a Kagome.

Emprendieron el vuelo en dirección a la aldea.

"¿ Y está que? ¿Quien se cree que es para estar aquí con el amo bonito y conmigo? ¿Que habrá querido decir el amo con que ya no es la mujer de InuYasha ...? ¿Será que el amo bonito y ella? ... Rin es una cosa pero esta ... No no no jajajaja "

Un ataque de risa sacudió a Jaken, Kagome lo miro asustada y se arrimo un poco, dudaba de la salud mental del sapo.

Poco después pudieron divisar la aldea, un cosquilleo le recorrió el estómago a Kagome, se moría de nervios.

Sesshomaru aterrizó limpiamente y luego Ah-Un con ellos en el lomo.

Kagome bajo de un salto y tomo un momento la mano de Sesshomaru, este asintió y caminaron en dirección a la aldea.

Sesshomaru pudo ver a lo lejos al grupo de amigos de su sacerdotisa, estaban todos compartiendo frente a una fogata.

"Que oportuno"

También pudo ver al hijo de InuYasha junto a ellos, parecía que ya se llevaban bien.

A Rin no la veía por ningún lado.

El primero en sentir la presencia de Kagome fue InuYasha, se levantó y corrió hacia ellos.

Los demás al verlo miraron en la dirección que corrió el medio demonio y también los vieron.

-Kagome - Susurro el medio demonio cuando llegó a su altura.

-Hola InuYasha -Saludo Kagome con timidez, le gustaba verlo. Lo había extrañado, pero tenía que reconocer que ya no sintió la misma emoción y amor al verlo. Se había apagado ese sentimiento.

-¿Estás bien? ¿Este no te hizo nada? - pregunto preocupado mirando con desdén a su medio hermano- Quería buscarte pero pensé que necesitabas un tiempo a solas.

-Estoy bien, Sesshomaru fue muy ... Bueno conmigo. No tienes porqué preocuparte - Era sumamente incómodo hablar con el estando el peliplateado presente también.

-Kagome Perdoname, te oculte cosas pero te juro que no sabía que tenía un hijo. Fue una sorpresa también para mí - Lucía realmente afligido.

-No te preocupes ya no tiene importancia - Susurro ella.

Ya esta, se lo diría, no podía aguantar un segundo más con esa verdad atravesada en su pecho, pero cuando abrió la boca para hablar InuYasha la jalo rápidamente de un brazo y la abrazo.

Kagome se horrorizo, sabía que Sesshomaru lo atacaría en cualquier segundo, pudo dar un vistazo y vio sus ojos enrojecer.

Puso la mano en la empuñadura de la espada pero justo en ese instante Rin llegó corriendo con una enorme sonrisa, se abalanzó sobre el y lo besó dejándolo sorprendido.

Oh si, habían regresado.

-UNC-

Hola a todas, edite el capítulo porque me fijé que varias palabras quedaron incompletas. Pero no entiendo porque revise el documento que subi y está bien pero cada vez que lo subo queda incompleto de nuevo. ¿A alguna le ha pasado?. No sé si es algún error al subir el archivo.

Saludos, pronto les subo el otro capítulo.