Todo se había salido de control tan rápido, cuando vio que InuYasha abrazaba a Kagome perdió la razón iba a atacarlo, partirlo en pedacitos, desparecerlo de la faz de la tierra pero cuando Rin le saltó encima y lo besó, su cachorro interior calmo a la bestia furiosa.

Para cuando Rin se apartó no veia a Kagome ni a InuYasha por ningún lado.

-¿A dónde se fueron? - pregunto haciendo ademán de irse, pero la chica lo tomo de la mano.

-Ellos tienen cosas que hablar, al igual que nosotros - respondió ella suavemente - todo este tiempo sin verlo me hizo ver las cosas en perspectiva y tengo que decirle... Que lo quiero Señor Sesshomaru, quiero estar a su lado para siempre.

El demonio estaba mudo, no sabía que responder a eso era una situación muy incómoda. Además que necesitaba encontrar a Kagome no le gustaba nada dejarla a solas con InuYasha.

¿Habría visto lo que hizo Rin? No se engañaría por supuesto que lo vio, pero no podía culparlo o si? InuYasha la abrazo también.

-Rin hablaré contigo después, en este momento...

-No señor Sesshomaru, siempre sale corriendo y no me deja decir nada -Rin apretaba sus puños molesta - hasta me besó y luego solo se fue... No es justo - sus ojos se llenaron de lágrimas- Quiero saber cuáles son sus sentimientos por mi.

Sesshomaru se encontraba en un dilema, deseaba encontrar a Kagome y tenerla a su lado ya, pero no podía solo huir de Rin. Había sido su pequeña y fiel compañera por tantos años, no merecía sufrir así, y el había contribuido mucho con su indesicion a que ella estuviera asi.

-UNC-

-¿Que haces InuYasha? - el medio demonio la cargo aprovechando la distracción de Sesshomaru y se la llevó a la cabaña que compartían.

-Necesito que me escuches...

-Ya te dije que no importa, no te preocupes - dijo Kagome tranquila, de verdad ya no le importaba, en poco tiempo sus sentimientos habían cambiado muchísimo.

-Claro que importa, necesito que me perdones. No quiero estar sin ti, Te amo, quiero que tengamos una familia tu y yo.

Kagome se quedó sin habla, había soñado tantas veces que InuYasha le pidiera que formaran una familia, pero ahora... No era con el que la quería.

- InuYasha yo... - El medio demonio se acercó y puso la mano en su rostro

- Por favor... - Se acercaba suave y lentamente a sus labios

-Lo siento... - El hijo de InuYasha acababa de entrar en la cabaña interrumpiendo la escena.

La chica sacudió la cabeza y se alejó del medio demonio.

-No te preocupes, me alegra mucho que estes aqui junto a tu padre - respondió la chica con una sonrisa, se alegraba de que InuYasha tuviera compañía.

El peliplateado que tenía la mirada clavada en el suelo, sonrió. Kagome era realmente buena.

-Perdoname por secuestrarte - se disculpó el chico apenado - mi papá me contó muchas cosas sobre ti y sé que mi madre estaría feliz de que seas tu su compañera.

-No te preocupes nunca me hiciste daño

-Gracias por aceptarnos - el Peliplateado no cabía en si de la alegría seremos- muy felices juntos

-No InuYasha, tu y yo no estaremos juntos... Nunca más.

-UNC-

¿Como le decía que quería a Kagome? No sabía cómo lo tomaría y tampoco quería que Rin se alejara de el, no la quería como su pareja pero tampoco quería que saliera de su vida.

Cuando abrió la boca para decir algo la chica le interrumpió.

- No diga nada, solo deme una oportunidad. Sé que solo soy una simple humana y no soy digna de alguien como usted pero realmente lo amo.

-No digas eso - El no pensaba que Rin fuese una simple humana, después de todo ella lo hizo cambiar - eres muy especial.

-Entonces permítame permanecer a su lado - se puso de puntillas y le rozó los labios suavemente.

-¡Basta tortolitos! - El monje Miroku se acercaba sonriente - vamos a comer todos juntos

-¡Si! - Rin lo tomo de la mano y lo jalo suavemente hasta reunirse con los demas, InuYasha y Kagome también estaban, la chica los miro y su mirada se ensombrecio.

El la miró queriendo que ella leyera sus pensamientos, que supiera que era con ella con la que quería estar pero la chica desvío la mirada, sabía que estaba muy molesta.

Miro a InuYasha y tenía cara de pocos amigos, su hijo en cambio estaba sonriente y hablando animadamente con los demás.

Sango estaba repartiendo pequeños vasos a todos con un líquido transparente, lo olfateó un poco. Licor.

-Brindemos porque Kagome y el señor Sesshomaru están nuevamente con nosotros - dijo el Monje alzando la mano con el vaso - Y también por la nueva parejita - Miroku sonrió a Sesshomaru y a Rin - Salud.

La mayoría tomo un sorbo prudente del vaso, Sesshomaru ni siquiera tomo, pero Kagome lo tomo todo de una vez y luego sacudió suavemente la cabeza.

-Otro por favor - pidió la sacerdotisa, Sango enarcó una ceja pero decidido no preguntar, ya hablaria con ella después. Le sirvió otro trago que Kagome tomo también al momento, el proceso se repitió unas cinco veces más.

Los únicos que parecían percatarse de que la sacerdotisa no se encontraba bien eran Sango, InuYasha que lo adjudicó a la conversación que habían tenido hace rato y Sesshomaru que sabía realmente la razón: La chica pensaba que el y Rin estaban juntos.

-Voy a despejarme un rato - Anuncio Kagome derrepente

-No se vaya señorita - pidió Rin dulcemente

- Me siento muy cansada - Se disculpó - sigan sin mi - Rin la miró y asintió. Luego se volteó a decirle algo a Sesshomaru, Kagome lo fulminó con la mirada.

-Yo también me voy -anuncio el demonio

-No, no se vaya. Quédese otro rato conmigo por favor - Rin tomo su mano sonriente.

Kagome no lo soporto más y camino en dirección a las aguas termales, estaba haciendo uso de todas sus fuerzas para no llorar.

Como todo se había torcido de esa manera, ¿que le pasaba a Sesshomaru? ¿No se suponía que enfrentarian a todos que le gritarian al mundo que estaban juntos?

¿Por que se paseaba de la mano con Rin, porque no la apartó cuando lo besó?

Ella si había rechazado a InuYasha por el.

Llegó a las aguas termales, se quitó los zapatos y remojo sus pies.

Comenzó a llorar amargamente, el licor estaba haciendo efecto en ella poniendo a flor de piel cada sentimiento.

-Eres un estúpido... - sollozo.

- ¿A quien te refieres linda Kagome?

-¿Que haces aquí? - pregunto sobresaltada

El hijo de InuYasha se había sentado a su lado, ni siquiera lo escucho llegar.

- Vi que te fuiste y me preocupe. Estás ebria - Dijo sonriente.

- No hace falta que te preocupes por mí... - se dio cuenta que no sabía su nombre - ¿Como te llamas?

- Koin - Dijo el tranquilamente- ¿Te molesta que Sesshomaru y Rin estén juntos verdad?

La sacerdotisa enrojecio mucho.

-¿Que cosas dices? - no quería hablar de eso y menos con el hijo de InuYasha.

-Quizás mi papá no se dio cuenta, o no quiso darse cuenta pero apestas a Sesshomaru.

No hubo respuesta.

-Tranquila, no diré nada. Tu secreto está a salvo conmigo - le giño un ojo

-No se de qué hablas

-Hmmm ya...

Se mantuvieron en silencio largo rato, no era un silencio incómodo para nada. Sólo se hacían compañía.

Que situación tan bizarra, estaba sufriendo por el hermano del que pensaba era el amor de su vida y estaba siendo consolado por el hijo de este.

Comenzó a reír suavemente, el chico la miró confundido pero luego su risa lo contagio y en segundo estaban los dos carcajeandose sin saber por qué.