Capitulo 22

La tension que habia en la habitación se podia cortar con un cuchillo.

Kagome miraba con pánico de Sesshomaru a InuYasha esperando que alguno de los dos se moviera.

Ambos hermanos se miraban con profundo desprecio, tenian celos uno del otro

-Largate -Susurro Sesshomaru de una manera tan lenta y peligrosa que a la sacerdotisa le recorrio un escalofrio por la espalda.

Al medio demonio se le erizaron los bellos de la nuca y brazos incluso algunos se quemaron, el aura de Sesshomaru estaba que echaba chispas, lo sofocaba nunca lo habia sentido asi.

Queria decir algo mordas, quizas comenzar una pelea pero su instinto de supervivencia le grito que no era buen momento, vio un momento a Kagome y se marcho con la cara en alto.

Cuando se quedaron solos la respiración de la chica se agito aun mas, Sesshomaru estaba estatico mirandola, no decia una sola palabra, parecía que ni respiraba.

Nunca lo habia visto tan molesto, su aura era aplastante y salvaje.

El hombre pestañeo rápidamente y sacudio un milímetro la cabeza, es como si despertara de repente, la estatica y el peso del ambiente se esfumo.

-¿Estas bien? - Pregunto acercandose un poco a la chica que se encontraba todavía en la misma posición con la camisa aferrada al pecho, ella asintio levemente.

-¿Intento algo? - se acerco un poco mas, ella nego.

Se paró frente a ella y unio su frente con la suya, suavemente aflojo el agarre de ella en la camisa. Esta cayo dejandola completamente desnuda.

Examino su mirada, habia algo extraño. ¿Duda? No, no eran dudas. Era miedo, su sacerdotisa le temia.

-No debes temerme, nunca te hare daño - la miro y luego la beso pausadamente. Poco a poco la chica se fue relajando y sus manos se enredaron en su cabello, dandole suaves caricias.

¿Como podia pasar de un estado de ánimo a otro tan rápidamente por ella? Nunca antes habia lidiado con estas cosas, sentimientos. Nunca. Pero ahora...

Bajo una de sus manos y tanteo un poco su vagina, se encontraba humeda.

Esto lo complacia y lo exitaba pero no podía dejar de preguntarse ¿Seria por el o por el medio demonio? A fin de cuentas estaban muy cerca cuando el entro, quizás hizo algo.

No, eso no era posible. Era por el y solo por el. Introdujo dos de sus dedos y la sintio gemir en su boca. Definitivamente lo volvia loco esta mujer.

Acelero el ritmo con sus dedos, la sentia contraerse y retorcerse contra el, no le faltaba mucho. Sabia reconocer cada mirada, cada beso cada gemido.

Unas cuantas embestidas mas y sintió un liquido caliente sobre sus dedos, mientras respiraba agitadamente.

Estaba lista, saco sus dedos y los lamio con deseo bajo la atenta mirada de ella.

En la misma posición se deshizo de su pantalón y la penetró. Resopló. Si que se sentia bien, parecia una eternidad desde que la habia tenido asi. En su estancia en el castillo no habia dia que no le hiciera el amor.

Se sentia perfecta, como si la hubisen hecho para el, la penetraba rítmicamente mientras le mordia el cuello y ella gemia tan sensualmente que le costaba contenerse.

No podia terminar aun, quería sentirla venirse a su alrededor, acelero el ritmo mientras ella enrollaba las piernas en su cintura y le clavaba las uñas en la espalda. Le faltaba tan poco.

-Por favor - suplico ella con las mejillas rojas, el entendio. La embistió salvajemente hasta que la sintio venirse, palpitaba alrededor de su mienbro arrastrandolo con el.

Por unos minutos solo se escuchaban las respiraciones agitadas de ambos.

-Eres mia - le susurró al oido - tenlo muy claro y nadie cambiara eso.

Ella lo miro y sonrio, era un poco territorial su demonio, pero eso extrañamente la exitaba.

-UNC-

-Maldito, maldito, ¡Maldito! - Inuyasha estaba furioso, Tenia la ridícula e inocente esperanza de que lo dicho por Sesshomaru fuera mentira, que Kagome y el todavia no...

Pero eso se derrumbo, por mas que quiso alejarse y no enterarse de nada, su olfato y oidos le jugaban en contra.

Conocía perfectamente el aroma de Kagome cuando estaba excitada y le provocaba una ira cegadora que no fuera por el, corrio para alejarse de ese olor y de los gemidos que lo siguieron.

Se encontro en mitad del bosque cuando ya no pudo percibir nada.

Tenia que ser sincero consigo mismo, le dolia el corazon, estaba destrozado. El dolor era inimaginable, nunca podría describirlo con palabras. Pero también habia otra cosa que le dolia y no sabia si igual o mas: Su orgullo, su ego masculino.

Se sentia magullada su masculinidad, como era posible que su medio hermano estuviera con la mujer que era suya. Como ella lo habia preferido a el. ¿Acaso lo consideraba mas hombre? Eso era imposible.

-Pero esto no se va a quedar asi - le aseguro al viento - tu estaras de nuevo conmigo como siempre debio ser y sera el el que sufra por no tenerte.

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-Vamos Rin, vamos a dar un paseo - Kohaku tenía rato insistiéndole a la chica para que lo acompañara a caminar y a chalar para que se distrajera.

Despues de ver a Rin llorando y tan triste fue con su hermana para que le contara lo que habia pasado. Ella estaba un poco renuente pero al final sus encantos de hermano menor pudieron mas.

Le molesto escuchar la historia, el siempre habia sentido algo especial por Rin y no se habia atrevido a demostrarlo porque sabia que ella estaba enamorada de Sesshomaru y pensaba que era solo cuestión de tiempo para que el la aceptara y se formalizaran como pareja.

Incluso había dado todo por perdido cuando los vio de la mano en la aldea y a ella tan feliz.

Pero ahora le parecía una canallada lo que le hizo. Como la iba a ilusionar de esa manera si su verdadero objetivo era la mujer de su medio hermano.

Eso era mas de lo que su cabeza podia procesar pero vio en esa tormenta un rayo de luz y esperanza para el. Quizás ahora si podria conquistar a Rin. Ya no habia impedimento. ¿O si?

-No tengo animos Kohaku muchas gracias - contesto ella decaida. Tenia los ojos hinchados de tanto llorar.

-Por favor, no puedes quedarte toda la vida aqui por culpa de un imbécil - al instante se arrepintió de decir eso, habia metido el dedo justo en la yaga. La chica comenzo a llorar amargamente - Lo lamento Rin, no quise decir eso. Perdoname por favor

-No es tu culpa - Respondió sollozando - es mi culpa por ser una idiota, como me ilusione con que alguien como El se fijara en mi

-No digas eso, tu eres muy valiosa - se sento a su lado y le tomo la mano - ademas de que eres la chica mas hermosa que he visto en mi vida

El llanto de Rin se suavizo un poco y sus mejillas se sonrojaron.

-Eres muy amable al decir eso...

-No es amabilidad es la verdad, ahora ven y demos ese paseo.

Aun un poco renuente acepto, puede que le hiciera bien salir y despejarse.

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Ya una semana habia pasado, una eterna semana, al parecer de unos y muy rapida para otros.

Poco a poco se iba tomando la normalidad de la aldea, las rutinas de cada uno.

Kagome cumplia con su deber de sacerdotisa y protectora de la aldea a la vez que seguia en su aprendizaje con jineji, por lo que Sesshomaru tambien estaba en la aldea.

Trataba de toparse con Rin lo menos posible, era extremadamente incomodo. Ademas de que le dolia ver la mirada de reproche en ella. Habian sido muy buenas amigas, se habian ayudado muchas veces y compartian muchas cosas. Pero desde aquel dia la chica no quería saber nada de ella, no la culpaba era normal, pero le dolia mucho.

Nunca fue su intensión que pasara esto, jamas ni en sus sueños mas locos se imaginó ser la mujer de Sesshomaru.

En su mente siempre se imaginó su vida y su futuro al lado de InuYasha.

El medio demonio trataba de acercarse cada vez que podía, trataba de hablar con ella y quedarse a solas, pero Sesshomaru siempre estaba cerca.

Sabía que el sufria pero, ¿Cuanto no sufrio cada vez que el preferia a Kikyo, cuantas veces no lloro y paso la noche en vela esperando que regresara de estar con ella?

Y aun ahora que ella no estaba igual se interpuso entre ellos, Kikyo siempre seria la primera y lo primero en la vida de InuYasha y para muestra el fruto de ese amor: Koin.

El joven era muy dulce, inteligente, callado y siempre tenia la palabra correcta para cada situación, aunque la inquietaba un poco.

Siempre estaba como rondando, como queriendo saberlo todo y si que parecía saberlo todo.

Justamente estaba con el en el campo de hierbas, habia querido aprender el tambien asi que le pidio a Jineji que lo aceptara como alumno y se podia decir que ya conocia mas plantas y sus usos que ella.

-¿Te pasa algo bella Kagome? - habia adoptado como costumbre decirle asi y aunque a Sesshomaru y al mismo InuYasha no le hacia gracia, no parecía importarle mucho.

-No, es solo que el sol esta muy fuerte - respondio poniendo la mano sobre sus ojos a para poder verlo mejor

-Te ves un poco... Rara - Dijo apartando la gran cesta de hierbas que habia recolectado.

La sacerdotisa sintio por un segundo que el mundo le daba vueltas, apoyo la mano en la tierra y apretó fuerte los ojos.

Koin se acerco y la tomo por los hombros

-No te preocupes es solo un mareo - dijo restandole importancia.

-Has tenido muchos últimamente, ¿no has pensado que puedes estar embarazada?

La chica abrio los ojos con sorpresa, eso era imposible. Tenia ya un tiempo tratando de tener hijos con InuYasha pero los meses pasaban y nada, por eso es que no le habia dado mucha importancia a cuidarse con Sesshomaru. Habia llegado a pensar que quizas no podia tener hijos.

¿Y ademas como se cuidaria? Cuando vino de su epoca a esta definitivamente todo habia pasado tan rápido que no habia teniado tiempo de traer nada con ella y aunque lo hubiese hecho le parecia un poco ridículo imaginarse a Sesshomaru tratando de ponerse un condon.

Por su puesto que si no se pudo traer ni siquiera unas toallas para su periodo, las cuales extrañaba mas que nada, mucho menos un preservativo.

Un momento, toallas, extrañaba sus toallas. Pero hace mucho que no las necesitaba.

Se puso rápidamente a sacar cuentas y tenia un retraso, uno bastante largo.

Comenzo a sudar frío y a respirar agitadamente. Esto era un problema, un enorme problema.

Segun sus cuentas si estaba embarazada podia ser de InuYasha tanto como de Sesshomaru, ya que cuando estaba en el castillo debia haber venido su periodo y no lo hizo.

Sintio su corazon acelerarse y su vista nublarse, luego solo obscuridad.

-UNC-