Capítulo 15: Un nuevo camino.
ULTIMAS NOTICIAS: HOMBRE QUE LLEVA DORMIDO CASI DOS DECADAS DESPIERTA DEL COMA Y SE CASARA CON LA FAMOSA MODELO INOUE ORIHIME
Kurosaki Ichigo abre los ojos y siente el cuerpo adolorido y cansado. Ni siquiera un dedo puede mover. ¿Consecuencias de su cuerpo por estar dieciséis años sin usarse? La garganta está demasiado seca y la luz lo mata.
—Tranquilo. — Tarda en analizar que el hombre frente a él es el padre de Ishida. — No te alteres y vayamos lento en tu recuperación. Pestañea una vez si me oyes. — Él obedece. — Pestañea una vez si tienes sed.
Ichigo repite la acción. Una enfermera le humedece los labios con una toalla delgada y después acerca un vaso con una bombilla. Tras preguntarle si podía tomar por sí mismo el agua, el Shinigami Sustituto muy lento ingiere el líquido y se siente un paraíso.
Ikary y su madre ven todo tras una ventana. No puede creer aun que todo este tiempo su padre haya estado allí… al menos el cuerpo. El año pasado, en su último año de secundaria baja, fueron al hospital con el fin de ayudar a los enfermos de mayor edad como voluntario, más que nada darles compañía y jugar con ellos; había pasado por esta misma planta y muy cerca que estuvo de la ventana si el tío Ryuuken no la hubiese llamado y regañado por estar en áreas que no correspondía; se excuso con que se había perdido y él amablemente la llevó de vuelta con su clase.
Pensar que el doctor lo que quería es que no pillase a su padre.
Tuvieron que esperar unas tres horas a que se encontrase capacitado de verlas. Primero entra Orihime e Ikary se queda en la puerta, solo observando la manera en que se ven, se tocan y susurran palabras que solo ellos entienden. Su madre vuelve a llorar, a mares como en su primer día en la primaria pero multiplicado por dos, prueba de lo contenta que está, tanto que no puede controlarlo. Su padre comenta lo llorona que es mientras la abraza y la apega a su cuerpo, le acaricia el pelo y le besa la frente.
—¿No te vas a unir? — Se sobresalta y mira por arriba de su hombro a su abuelo.
—No… es cosa de ellos, es su momento. — Lleva las manos tras la espalda. — Han esperado dieciséis años estar juntos otra vez.
—Tú también lo has esperado. — Isshin apoya una mano sobre la cabeza de su nieta. — Por mucho que lo niegues, sabemos que lo has esperado muchos años con tu pato en los brazos.
Ikary se ruboriza, avergonzada que le recuerden a su yo de pequeña siempre con el peluche en sus brazos y mirando la ventana o la foto de Ichigo. Nunca dejando de pensar en qué momento va a regresar.
Y hoy se ha cumplido. Por fin.
—Iré a casa con los gemelos. — Dictamina de pronto, asegurándose que la oigan. — Así pueden gritar todo lo que quieran ustedes dos.
Verlos sonrojarse y que Isshin se una con un comentario sobre querer más nietos alivia su orgullo herido… y que no noten la pequeña sonrisa en sus labios.
Ichigo se queda mirando la pequeña casa que Orihime compró tras su primer éxito como modelo. Piensa que ella se ha esforzado mucho y que espera devolverle aquello algún día. Al no haber nadie durante días, era la única residencia de la cuadra con las luces apagadas. Casi se ríe, mientras Orihime abre la puerta, al notar que ella había puesto como decoración en el jardín estatuas de dragones.
Le pareció gracioso porque ella dijo una vez que son los guardianes perfectos contra los duendecillos azules.
Habían comido afuera tras salir del hospital, curiosamente fueron a una hamburguesería. Tenía ganas de volver a comer grasa a montones y partieron a una abierta las veinticuatro horas al día. Se puso feliz tras su primera hamburguesa en años y que el apetito de Orihime no cambiase. Al final comió dos hamburguesas, una porción de papas fritas y nuggets (obviamente Orihime le ganó por goleada). El camarero no tarda en reconocerla y se tomaron una foto; quizás por eso no le pareció raro que ella pague la cuenta a diferencia de otro tipejo que incluso se atrevió a decir que si fuera el novio no la dejaría gastar ni un yen.
Dieciséis años y sigue habiendo gente imbécil.
Entran a la casa, Orihime enciende las luces y el Shinigami Sustituto mira los muebles y decoraciones en la pared, llamándole la atención la fotografía de su mujer en su primer desfile de modas a gran escala.
—Tienes una lista enorme de películas y libros durante tu ausencia. — Le escucha a Orihime bromear. — Tendrás que ponerte al día mientras estudias.
—Por favor, no me agobies tan pronto. — Tendrá que ir a su vieja escuela en busca de una orientación de cómo terminar su año escolar y luego tomar un reforzamiento en un preuniversitario y estar mejor preparado en su examen de ingreso a la universidad. — Joder, pensar que hasta Keigo se graduó con honores me hace sentir más tarado.
Orihime solo atina en reírse en un momento y luego se ofrece en enseñarle la casa. Subieron al segundo piso y la primera puerta en encontrarse es la de su hija, está abierta y lo que más llama la atención de él no es el desorden sino lo que descansa en la cama: un pato de peluche. Le acaricia la barriga y sonríe.
—Yo lo compré. — Admite con una sonrisa. — Es el que compré, ¿No?
—Sí. — Dice Orihime con una sonrisa, de pie a su lado y viendo el peluche. — Nunca se ha separado del Señor Pato. Cuando era bebé lloraba si se lo quitaban o no se lo colocaban en la cuna. Urahara-san creía que inconscientemente se daba cuenta del reiatsu que habías puesto allí y era una manera de tenerte y estar a salvo. Por eso lo llevaba hasta la primaria por todas partes y hablaba con él, creía que estaba vivo porque tenía una esencia como los humanos cuando en realidad sentía un rastro del tuyo.
—Y aun lo tiene.
—Es lo más valioso que tiene aunque su orgullo no se lo deja admitir. — Se ríe, imaginando la cara que pondría su Ikary.
Por respeto Ichigo deja el peluche exactamente como estaba y se deja guiar por la modelo a la salida de aquel cuarto y seguir conociendo la residencia, su futuro hogar. Hay dos cuartos más, un baño y luego el dormitorio de Orihime.
O el de los dos.
Se deja caer en la cama, sentado, y pone la mochila sobre las piernas. La abre ante la atenta mirada de Orihime y enseña que adentro solo hay cuadernos. Diarios. Quizás unos veinte o treinta de ellos. La modelo se sienta a su lado en la cama, dejando aquellos diarios entre los dos.
—¿Son lo que me contaste una vez?
—Sí… cartas para Ikary. — En Las Noches encontró entre las cosas de Gin esos diarios y muchos más. Algunos estaban escritos por el hombre y se las dejó en cuando pudo a Rangiku, a que fuese su elección qué hacer con ellas. En cuando las encontró Ikary llevaba un mes de vida y le aterró ser consciente de todo lo que se perderá de ella. — Todo lo que no pude decirle en su momento, las plasme aquí en cartas… ¿Las aceptara?
—Claro que sí.
—¿De verdad? Porque seamos honestos, ella no me perdonara jamás el no haber estado con las dos y está en su derecho. Ella tenía razón, fui un estúpido por haberme ido a pelear. Soy un idiota.
Él tiene tanta tristeza reflejado en su rostro que Orihime se contagia, incluso lágrimas le caen por los ojos y se muerde el labio. Ella toma su mano, presiona con el fin de llamar su atención y le besa los nudillos al conseguirlo.
—No voy a mentirte… yo estuve igual de enojada. Furiosa. Me decía: ¿Por qué ellos dejan que Ichigo se encargue de sus problemas? ¿Por qué Ichigo me ha dejado sola con un bebé y llevar en sus hombros la seguridad de la gente? No es justo. — Ve culpa en los ojos de su hombre y que retrae la mirada. La modelo vuelve a presionarle la mano. — Luego de ello, me sentía culpable por pensarlo.
—No debías, tienes el derecho.
—Quizás… no, es cierto. Tenía motivos de sobra en estar enojada contigo. — Otra vez presiona la mano masculina e Ichigo se da cuenta al fin que ese gesto lo hace por dos motivos; una por no desmoronarse y la otra por la simple necesidad de cerciorarse que él está allí y no es su imaginación. — Pero, tras mucha terapia, llanto y desesperación por tener a Ikary en mi cuidado, yo… te perdone. Lo hice porque te conozco y sé… sé que si no hubieras ido, estarías inquieto hasta el día de hoy sabiendo que estábamos en peligro.
Su sonrisa delata lo agotada que está pero igual trasluce que sus palabras no son mentira. Está siendo totalmente honesta como siempre (como ese ridículo comentario de querer usar al Hollow como una oportunidad de mentir que quería ir al baño y así fugarse) y eso le llega tan profundo a Ichigo que se enamoró otra vez de Orihime.
¿Cómo ha tenido la suerte de tenerla?
Se inclina y le besa el cuello. Dos veces. Luego las dos mejillas y termina robándole los labios en un beso que espera poder expresar lo que no puede en palabras. Para su buena suerte, Orihime si las percibe correctamente, como siempre, siempre sabrá lo que Ichigo siente o pasa por su cabeza. Solo basta verlo a los ojos… o besarse como ahora.
¿Es feo decirle que echaba de menos esto? Besarse y… el estómago se le revuelve. ¿Le puede decir que también echa de menos lo sexual?
Puede jurar que sus bragas están mojadas.
—I-… Ichigo…
Ha dicho su nombre con urgencia, como un lamento, esperando que él entendiese… pero no, en vez de ser apremiante, Ichigo se aparta, preocupado y ella le agobia el frío que la invade apenas él se alejó.
—Lo siento… voy rápido y… y ha pasado tiempo… — Intenta despejarse la lujuria e ignorar lo duro que está abajo.
Pero la modelo no lo deja seguir hablando ni que se aparte otra vez. Orihime lo agarra de la camisa y lo besa con urgencia, mientras lo derrumba en el colchón con ella encima. No escucha los diarios caer ni le molesta la barba de su casi marido, solo quiere estar otra vez con Ichigo en lo más intimo posible, sin ropa entre medio ni interrupciones.
Y eso paso, con rapidez y ganas se quitaron la ropa sin preocuparles en donde podría caer; sus manos volvieron a recorrer partes que extrañaron por dieciséis años, como también sus labios; y volver con su ritual de amor y pasión ha sido un regreso a casa.
Ahora, sudados, cansados pero satisfechos y abrazados con las sabanas en las rodillas, Ichigo acaricia lento y a gusto la espalda de Orihime, quien dormitaba por momentos a causa de los latidos del Shinigami Sustituto, una melodía que le daba en el pasado mucha paz y hoy en día pasa igual.
El pelinaranja con su mano libre sostiene lo único que Orihime le quedó puesto: su collar con el anillo de compromiso. Juguetea con la argolla un momento, notando como la mano de su mujer se apoya sobre la propia.
—Otra cosa que me jode de Rikuto es que no me haya dejado pedirte matrimonio como corresponde.
—Nunca es tarde. — Murmura. Ichigo le había enseñado el anillo y luego de hacer la pregunta, Rikuto había llegado por la puerta grande y atrasarles dieciséis años su felicidad. — Isshin-san me lo entregó y siempre lo llevo puesto y así apartó a los no deseados.
—Mujer lista. — Siguiéndole el juego.
Las manos de Ichigo consiguen quitarle el seguro al collar y saca el anillo. Otra vez juega con el objeto… y se lo pone a la modelo en el dedo anular. Le besa luego los nudillos.
—¿Te casas conmigo?
—Por supuesto. — Dice contenta y con un tono que habla de lo obvio que es.
Ichigo la agarra de las mejillas y se besan, llenos de energía de la nada y dispuestos a seguir haciendo el amor.
Aun no quería volver a casa.
Le dijo a los gemelos en el desayuno que eso haría pero siendo honesta, quería darles a sus padres más tiempo a solas… y no quiere descubrimientos en plena faena y traumarse.
Pudo ir a casa del abuelo Isshin pero algo dentro de ella le dijo que no y por eso desvía su camino a la tienda de Urahara.
El moreno alto, que se le olvido el nombre, es quien la recibe y le ofrece té verde antes de ir por el dueño. Sus oídos captan la voz de Ururu tarareando una canción y a Jinta-san, pronto tío, reclamar que no encuentra la camisa que Yuzu le regaló y lo matara si no lo lleva puesto para las fotografías. Toma un sorbo de té y come una galleta de miel que le ofrecieron.
La puerta corrediza hace un ruido que avisa la llegada de Urahara, bostezando y quitándose una lagaña del ojo. Ikary, sacando los modales de su madre sabiendo que ha molestado temprano a un hombre nocturno, se pone en pie y se inclina dando los buenos días y disculpándose por las molestias.
Se había inclinado un poco sonrojada al notar chupones en la piel del hombre, como también rasguños. Debió pasarlo en grande con Yoruichi.
—Ikary-chan, que adorable sorpresa, educada como tu señora madre. — Mueve su abanico alegre a pesar del cansancio. — ¿Pillaste a tus padres en algo sexual y vienes aquí por refugio?
—¡Claro que no! — Roja de vergüenza, lo mira con ganas de darle un puñetazo en la cara.
—¿No lo han hecho? — Genuinamente sorprendido.
—¡Y yo que sé! ¡Ni he ido a casa ni mucho menos voy a estarles preguntando! ¡¿Acaso le preguntas esas cosas a Jinta-san?!
—Calma… calma Ikary-chan… solo bromeaba.
—Una mierda que era una broma. — El descarado se atreve a reírse y le planta un puñetazo.
Quince minutos después, Urahara tiene una comprensa fría sobre su ojo morado, sin embargo no deja de sonreír. E Ikary no deja de verlo con intenciones homicidas.
—¿Y en qué puedo ayudarte Ikary-chan?
—Hay algo… — Busca serenarse y tose un poco. — Mi Zanpakutoh me dijo… en ese momento que estuve muerta… que era un milagro que ya no tuviese un Hollow, que fue asesinado por la herencia de mi madre. — Le preocupa la cara seria que pone Urahara, ya sabe que no es bueno. — Como se estaba acabando el mundo antes, no le tome mucha atención. Pero ahora…
—Hmm… — Urahara cierra el abanico y agarra su taza llena de té verde. — Veras, no puedo explicártelo, es asunto familiar, pero tu padre tiene un Hollow interno. Su poder Shinigami está mezclado con el Hollow… y eso se te heredó, tanto el poder Shinigami como un Hollow… quizás era un hijo del Hollow de Ichigo. — Se frota la barbilla mientras lo medita.
—¿Por eso dijeron los Vizards que hubo un escándalo cuando fui concebida?
—Estaban preocupados de lo que podías desatar pero optaron mantenerte observada junto a Inoue-san, a ver si ella influenciaba.
—Iban a matarme si no era de su gusto. — Afirma molesta con la tal Central 46.
—Para la buena suerte de todos, el poder de tu madre fue dominante al matar a tu Hollow, volviéndote una humana con poderes de Shinigami totalmente puro y que además tiene el poder de Rechazar.
—¿Qué pasaría si mis padres esperasen otro hijo? ¿Será igual que yo o un lado será dominante?
—La genética lo decidirá.
—¿Significa eso que si tienen otro hijo en camino lo vigilaran?
—Posiblemente lo estén discutiendo ahora.
—Hijos de puta, sinvergüenzas malagradecidos que ojala se mueran de la manera más dolorosa posible… ¿Cómo les hago llegar mi mensaje?
—De seguro te han escuchado.
Se digna en volver a la hora del almuerzo.
Sabe que no lo puede aplazar más. Ikary abre la puerta de su casa y encuentra a sus padres compartiendo acurrucados el sillón favorito de la modelo, conversan con tazones de café en sus manos y lo primero que piensa Ikary es en lo feliz que se ve su madre con la cabeza apoyada en el hombro del Shinigami Sustituto; lo segundo es que debe admitir que el nuevo peinado de su padre le luce bien, apuesto incluso.
Se había afeitado por completo la barba, incluso eso le ha vuelto más joven pero al mismo tiempo maduro con su peinado totalmente corto al estilo militar, recordándole bastante al abuelo. Parece que su madre le había escondido ropa masculina porque no sabe de dónde habrá sacado de la casa aquellos jeans oscuros y camisa de mangas cortas con estampado de una frase random de Hamlet.
—Ikary. — La sonrisa de Orihime crece al verla, despega su cabeza del hombro masculino y se pone en pie. — Bienvenida a casa. ¿Te divertiste con los gemelos?
—Um… sí. — Apenada como todo niña de mami con la idea que aun sea la primera en el corazón de mamá. — Todo divertido.
—¿Qué tal si salimos a comer?
—Paso. — Dijeron padre e hija a la vez.
—De acuerdo. — Sonríe divertida por ello. — Pidamos a domicilio entonces.
Se adentra en la cocina a usar el teléfono ya que el celular lo dejó arriba. Ikary sí alcanzó a ver un chupetón en el cuello… y también en el de su padre. Se sonrojada, no los ha pillado desnudos pero es igual de mortificante.
—¿Te ocurre algo Ikary? — Ichigo la ve preocupado.
—¿Yo? Nada, nada… te ves bien. — Agrega rápidamente, queriendo cambiar el tema. — Mucho mejor que la apariencia de vagabundo que tenías en Las Noches.
Eso se lo toma bien Ichigo, para asombro de Ikary, sonriendo divertido como un niño al conseguir lo que quiere.
—Gracias.
Escuchan a Orihime gritar que la comida llegara en breve y que se muere de hambre… pero sigue sin aparecer, dando de excusa que va a calentar más agua. Quería darles un momento a solas pero fue bastante incómodo, ambos preocupados de lo que podría pensar el otro.
La comida llega en media hora e Ichigo solo suspira al ver una gran cantidad de comida, lo suficiente para seis personas. Rodea a Orihime en un abrazo y comenta que las viejas costumbres jamás se pierden, provocando un sonrojo adorable en su mujer.
—¿Y bien? — Comenta Ikary tras tragarse una pizza entera. — ¿Qué será de nosotros ahora?
—Para empezar… — Dice su madre, dejando el tenedor a un lado. — Iré a Madrid por el desfile y luego anunciaré mi retiro. — Toma la mano libre de Ichigo y él acepta entrelazar los dedos. — Entre tanto tu padre va a tramitar sus estudios… y luego asistiremos a la boda de Yuzu.
—Vas a romper miles de corazones.
—Oh, mis fans se recompondrán. Después de todo eso, abriré mi pastelería e Ichigo estudiara Literatura.
—Y seré también dueño de casa. — Agrega él orgulloso y despreocupado de cambiar roles de género. — También debemos celebrar tu cumpleaños.
—Mi…
Es verdad.
Su cumpleaños.
Por fin tendrá dieciséis años.
Y su padre por primera vez no será un asiento vacio.
Se sonroja un poco, evidencia que la noticia la emociona y lo disimula mal.
—Como sea.
