Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, la historia en cambio es de mi autoría.
N/A:Hola mis queridos lectores, les agradezco todos sus comentarios me encanta leerlos, son mi motor excepto aquellos malintencionados o muy fuera
de lugar como aquellos que me mandan diciendo que esta historia debería ser con otro personaje femenino como protagonista. Amistades esto es un Crackpairing (mi favorito por cierto) y eso no lo cambiaré jamás, y no doy permiso para que se adapte a otro personaje, no mencionaré cual para no crear más pólemica pero ya se imaginarán cual es.
¡Por favor dejen de insistir!
La concubina del inuyoukai
Cuando la condujeron al baño agradeció mentalmente poder disfrutar de una ducha caliente y en forma como hacia meses no disfrutaba, al hundirse en el agua dejó que todos sus sentimientos se desbordarán junto con el agua y el llanto se hizo presente.
¿Por qué? ¿por qué Sesshoumaru hizo esto? —estas interrogantes martillaban su cabeza sin piedad.
—Soy una tonta, sé que no debería llorar por él, que debería odiarlo pero no puedo. —habló en soliloquio tratando de calmarse de cierto modo.
Habiendo terminado y vestido con ayuda de las doncellas, pudo por fin unirse a su anfitrión.
—Se que debes tener hambre pero necesito que hablemos primero. —estableció con seriedad el joven peliplata.
—De acuerdo mi señor...?
—Mi nombre es Inuyasha, soy el jefe y protector de este pueblo, desde hace más de 50 años.
—¿50 años? —soltó de sopetón en un gritito de incredulidad —¡pero si su apariencia luce de apenas unos 20 quizás! —replicó callándose y regañandose a si misma al instante.
—No soy humano Kagome como puedes notar, y tampoco soy un demonio en su totalidad, soy un híbrido, o un hombre mitad bestia como suelen llamarnos muchos de tu especie, pero que eso no te engañe, soy alguien muy fuerte e inteligente que posee habilidades muy poderosas, no soy alguien a quien debas subestimar. Ni mucho menos engañar.—hizo hincapié en esto último.
—No sé a que te refieres —contestó de vuelta con su porte orgulloso, había algo en el que hacia que aflorara un extraño sentimiento de resistencia.
—Hay algo que tú y Totosai me están ocultando...
—Creo que te equivocas, si hay algo que quieras saber sólo debes preguntarmelo. —respondió tajante la azabache.
—¿De dónde se conocen Myoga y ese viejo que te acompañaba?
—No lo sé, ignoro quien es Myoga.
—A mi no me engañas a mis soldados humanos tal vez si pero tu no tienes relación alguna con ese demonio.
—Totosai, es lo más cercano que tengo a un abuelo, así que técnicamente lo que dije es cierto, durante los últimos meses es el único que se ha preocupado por mi bienestar.
Una cortina plateada nublo su campo de visión hasta encontrarse con unos orbes dorados que parecían irradiar como el sol de una manera abrazadora, y la nostalgia la golpeó de lleno.
—¿Qué... qué haces? —cuestionó casi de manera inaudible por la corta distancia entre ambos.
—¿Quién rayos eres y por qué me miras de esa forma tan deprimente? —sostuvo entre sus garras un mechon de su oscura cabellera.
—Soy Kagome, ya te lo dije y apreciaría que guardaras tu distancia de mí —contestó sin moverse ni un ápice.
—Te estas haciendo la lista... —la molestia hizo presencia en su voz.
—O tal vez no estás haciendo las preguntas correctas —la irritación en su voz fue clara.
—No suelo equivocarme pequeña, ¿de dónde eres originaria? —preguntó afilando su mirada
—Del territorio del emperador humano Higurashi Endo —contestó sin poder esconder la nota de orgullo que salía de su voz.
—No me gustas, no me gustan esas tierras. No te puedes quedar aquí.— su semblante perdió intensidad y le dio la espalda alejandose de ella unos cuantos pasos como si sopesara algo en su mente.
—Entonces me marcharé a la casa a la cual me asignaste, dime por donde y me echaré a andar. —respondio alzandose.
—Tú no irás a ningún lado hasta que yo lo diga—esta vez su voz parecía un susurro letal.
—¡Pero si acabas de echarme! —respondió exasperada.
—Tienes demasiado porte orgulloso y altanero, no eres una simple aldeana.
—¡¿Altanera?! ¿No te parece que estás siendo grosero? —la exaltación parecía apoderarse de ella —Ni siquiera has pasado conmigo una hora y ya me estas juzgando severamente.
—Tengo buen instinto para estas cosas pequeña, y tú no eres quién quieres aparentar, eres muy mala para mentir. —acotó sentandose del otro lado de la mesa que compartían justo frente a ella.
Como si fuera impulsada por un resorte, la azabache comenzó a levantarse de inmediato, más fue interceptada a medio camino al ser sujetada del brazo por el ojidorado —Espera ya te dije que no te ¿oye por qué lloras? —exclamó sorprendido de ver como los ojos de la chica comenzaban a llenarse del líquido salado fluyendo libremente por sus mejillas.
Sin soltarla se levanto y se acercó hacia ella, sólo para sorprenderse aún más al verla sujetar la vestimenta de su pecho fuertemente.
—Oye... —el joven peliplata no sabía que decir sin embargo había algo que no soportaba—Disculpame si te trate muy mal, pero no creo que debas llorar...
—Lo siento es sólo que son tan parecidos y a la vez tan diferentes... —hablo entre sollozos sin darse cuenta.
El rostro de Inuyasha se suavizo pero en el podía verse una nota de contrariedad y la estrecho en un abrazo —Puedes permanecer en mi casa el tiempo que necesites, pero deberás decirme la verdad Kagome, sobre quien es él —al escucharlo se congeló por un segundo mentalmente al darse cuenta del error que había cometido y el lo notó puesto que la tomó del rostro sin deshacer su abrazo e hizo que lo mirara directamente a los ojos.
—No ahora, ahora necesitas comer y descansar, tal vez después ¿de acuerdo? —preguntó con una media sonrisa en su rostro que logró de cierta manera tranquilizarla.
El gran lord del Oeste se encontraba en la cámara de guerra de palacio, junto a su estratega de confianza.
—Señor, tenemos flanqueado las tres fronteras, y estamos preparados para un ataque áereo.
—Su participación no será necesaria a menos que la situación lo amerite, sin embargo no deben subestimar al enemigo solo por ser un híbrido —acotó con la gelidez y estoicismo de siempre.
—Si señor —el joven de gafas hizo una reverencia y abandonó el lugar.
Tenia todo preparado pero algo muy dentro de él lo llamaba y por segunda vez se permitio asi mismo seguir ese llamado.
De pie frente al gran cerezo que estaba junto al riachuelo, observaba de manera hipnótica su solitario reflejo.
—Ella está a salvo...
Esta vez fue la voz de el viejo demonio quien lo saco de sus cavilaciones.
—Atacaremos al anochecer, esta vez sólo seremos tú y yo Totosai.
—Que así sea, ¿no deseas saber dónde está? —pregunto con aparente cautela.
—No hay necesidad, cuando esto termine serás tu quien la traerá de vuelta.
—Amo Sesshoumaru, ella tenía el corazón roto, probablemente si no le aclaras la verdad ella no volvera.
—Tonterías ella es mi propiedad —para el ojo entrenado de el anciano demonio de fuego no escapo esa pequeña arruga en el entrecejo de su amo.
—Oh si claro que la traeré pero no será ella misma, a riesgo de que me rebanes la cabeza, diré lo siguiente, el que seas el Comandante Perro no te hace estar por encima de las leyes y a no ser que estes dispuesto a matarla o a matar por ella, estas destinado a seguir los pasos de tu venerable padre, y ambos sabemos en como resulto eso para el viejo Touga. —dicho esto abandono el lugar.
Algo desconocido y ácido le recorrio la sangre, y en un arrebato de cólera, sus afiladas garras se vieron llenas su corrosivo veneno, destruyendo de un tajo varias ramas de aquel cerezo en flor.
Él no era como su padre, ¡el sería mejor que su padre! ¿Pero entonces que demonios había estado haciendo todo este tiempo?
Con una de sus garras presionando el lado derecho de su rostro trato de contener la frustración y confusión a la que el mismo se había sometido.
—Primero lo primero. —hablo para sí mismo recuperando así su estoicismo casi al instante, echando a andar hacia la salida trasera del palacio, donde yacía el viejo esperándolo, viajando silenciosamente bajo la luz de la luna perdiéndose en la espesura del bosque.
Pasaron tres días desde su llegada, pero Kagome poco había hecho en aquel tiempo, se levantaba, comía se aseaba y pasaba todo el día encerrada en la habitación que Inuyasha le había dado para su uso. Si su primera idea fue enviarla a la casa de cuya familia no recordaba el nombre, tal parecía sus intenciones habían cambiado, y para ella eso estaba bien.
Ese día en particular no tenía hambre así que se saltaría el desayuno ¡diablos odiaba conmiserarse de si misma! de pronto sentía un renovado ímpetu contra el Lord del Oeste.
El señor feudal peliplata se encontraba golpeteando la mesa rebosante de alimentos con la punta de sus dedos de su garra derecha cuando un viejo conocido fue introducido por una de sus sirvientes.
—Vaya vaya parece que hoy estas de un humor para nada agradable ¿se puede saber que te pasa viejo amigo? —esbozo con una encantadora sonrisa aquel pelinegro que la doncella no podía evitar mirar por el rabillo del ojo.
—Miroku, ¿qué demonios haces aquí hoy? —contesto con evidente molestia observando a una dirección en particular
—Como no pareces tener la humildad de invitarme a sentarme a tu mesa lo haré solo ¡Buda bendiga los alimentos! —acto seguido tomo una pierna de pollo.
—Esa pequeña mentirosa, tiene tres días encerrada día y noche en su habitación y francamente la paciencia se me está agotando.
—Ah así que a eso se debe tu mal humor ¿acaso te interesa la misteriosa jovencita que se supone envíarias a la casa de la bella Sango exactamente hace dos días? —cuestiono amablente mientras bebía de su copa.
—Así que Sango te ha enviado, pienso enviarla en cuanto logre despejar todas las dudas que tengo —cerrando sus ojos tomo una pierna de jabalí y dio el primer mordisco sin una pizca de modales.
—¿Por qué no me cuentas lo que sucedió? Tal vez pueda ayudarte.
—Está bien pero ni una palabra a nadie de esto monje traicionero —exclamó mirandolo acusadoramente.
—Te doy mi palabra —juró con una mano en el pecho.
—Hace tres días llego diciendo ser nieta del demonio de fuego que la acompañaba, su nombre es Totosai y estoy seguro de haberlo conocido de algo pero no puedo recordarlo, y el estúpido de Myoga aún no vuelve.
—Pero ella es sólo una humana ¿No es así? —preguntó esta vez prestando verdadera atención.
—Así es, cuando la cuestione y la acusé de haber mentido a mis hombres dijo que él era el único que se había preocupado y ocupado de ella durante los últimos meses.
—Así que no tiene mucho de conocerlo, pero ¿qué es lo que te inquieta sobre ella y no sobre el anciano?
—La forma en que me mira —respondio de manera terminante—es como si quisiera ver a alguien más en mí, me mira casi como me miraba mi madre —comienza a hablar ensimismado.
—Te refieres a...
—Sí Miroku me refiero a los Inuyoukai del extranjero, a la familia del Oeste —terminó la oración cerrando sus puños con tanta fuerza que hizo sangrar una de sus manos.
—¿No crees que estas viendo cosas dónde no las hay? Tal vez sólo has quedado prendado de la señorita y sólo quieras rescatarla de un enemigo que no hay.
—¡Déjate de tonterías Miroku! mi instinto no me falla, además la otra noche dijo algo que me hizo estar aún más seguro. —compartió ensimismado —No soportó por más tiempo lo que sea que la atormenta y se puso a llorar, pero en medio de su quiebre emocional se disculpo diciendome que era porque eramos tan parecidos y a la vez tan diferentes.
—Ya veo, definitivamente eso pudiera significar algo y a la vez nada, por que no...
—Buenos días, disculpa la demora es sólo que... oh que mal educada soy, no note que tenías compañía, disculpeme su excelencia.
Los ojos de Miroku se abrieron en grande en un gesto de sorpresa que para su amigo no paso desapercibido, sin embargo se repuso de su asombro y con su habitual encanto y carisma la llamo.
—¡Vaya pero que hermosa señorita! ¿Se puede saber el nombre de tan encantadora huésped? —se dirigió con una carismática sonrisa hacia ella.
—Soy Hi, soy Kagome, es un placer conocerle —dijo haciendo una reverencia y golpeandose mentalmente por casi revelar que poseía un apellido, algo que sólo poseían quienes pertenecían a una familia de clase alta y/o poderosa.
—Oh que hermoso nombre, igual que la vista de el río de nuestro pueblo cuando se pone la puesta de sol, deberías llevarla Inuyasha, creo que tenías razón —miró por un segundo al ojidorado con seriedad —la srita Kagome es en verdad muy hermosa.
Dicho aquello Kagome se sonrojó fuertemente.
—Bueno debo marcharme he abusado de tu hospitalidad amigo mío, ¿me acompañas un momento?
—Claro, tengo otros asuntos que hacer en el pueblo pero vendré por ti por la tarde te llevaré a conocer el pueblo.
—Pe...pero yo.
—Un placer conocerla señorita —se despidio el joven monje, siendo seguido por el peliplata.
Fuera de la casa y apenas avanzado media calle Miroku le habló con seriedad.
—Inuyasha me temó que una vez más puede que hayas acertado.
—¿Qué es lo que te ha convencido? Habla de una buena vez monje libidinoso.
—Como bien recuerdas hice muchos viajes para buscar una cura a la enfermedad de mi padre, ¿Has oído hablar de las tierras del emperador Higurashi Endo?
Algo en la mente de Inuyasha hizo click —Ahora que lo mencionas ella dijo que ese era su lugar de origen.
—Cuando ella se presentó estoy seguro de que iba a decir algo más antes de su nombre, y no estoy cien por ciento seguro, pero vi un retrato de la familia imperial, y ella es muy similar, además tiene el mismo nombre que la princesa Higurashi.
—Esta tarde sabre toda la verdad Miroku, dalo por hecho —afirmó con vehemencia.
—Así que has tratado de esconderla ¿qué estás tramando perro del Oeste? —habló para si mismo observando en el espejo de la albina sirviente a la princesa humana que se mostraba con rostro preocupado, de pronto se puso en pie como si un rayo le hubiera caído en la cabeza —¡No puede ser! —exclamó entre risas —Ahora sé lo que tramas, y lo usaré a mi favor, ¡Kanna! —gritó en una orden.
—¿Si mi señor Naraku? —contestó obedientemente la estoica criatura.
—Llama a Kagura y ordenale que traiga a Goshinki con ella, pronto tendremos invitados.
N/A: ¡¡¡Y es todo por hoy chicas!!! Estoy verdaderamente emocinada por todos sus comentarios, reviews, follows, favoritos y votos. Como ya les mencioné antes publico esta historia en las plataformas de fanfiction y wattpad, y en ambos lugares me doy el tiempo de leer sus opiniones, nos acercamos a la recta final.
Espero lo estén disfrutando, tanto como yo el escribirlo.
Besos y abrazos a la distancia.
Moon Skin
