Si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. ~ 1 Corintios 13:3

Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender. ~ Françoise Sagan


"Lluvia de Estrellas"

Parte 1

En algún otro lugar

El tiempo parecía no pasar, ya que no había nada que permitiese a Orihime distinguir el momento del día en el cual se encontraba, ya que siempre había neblina densa y estrellas afuera del ventanal al fondo de la habitación de la chica. Lo peor era el silencio ensordecedor que parecía estar consumiendo todo, hasta la sanidad de las personas, específicamente, de la chica peli naranja.

Esta había memorizado cada rincón de la habitación en la cual se encontraba confinada, esto a raíz de que Selene había dado órdenes estrictas de no permitir salir a Orihime, ni siquiera a divagar por el lugar, era por así decirlo, una prisionera, con privilegios como bien se jactaba Selene de decir.

El descanso había sido imposible en las considiciones en las cuales se encontraba, dormía mas no descansaba, podía sentir como su cuerpo se volvía débil y al mismo tiempo más y mas pálido, había optado por no mirarse al espejo, ya que le preocupaba su aspecto. Estaba demacrada y la marca de luna en su frente se hacía cada vez más visible.

Orihime se encontraba sentada a la orilla de su cama reposando la cabeza en uno de los pilares de esta, color níveo, esta se aferraba al mismo con miedo de caer rendida una vez más, ¿por qué se sentía así?, sospechaba que esto tenía que ver con lo que Selene le había dicho que le estaba pasando.

Flashback

Una semanas antes

Orihime se encontraba sentada en una silla de plata pulida con formas de lunas talladas en la parte superior de la misma, al lado del trono de Selene con las manos apoyadas en sus piernas cubiertas por la falda de su vestido de lino blanco que llegaba hasta el piso, que la había hecho tropezar más de una vez ese día. El rostro de Orihime denotaba nerviosismo, y al percatarse de esto, la diosa del astro no tuvo reparó en seguir hablándole de lo maravillosa que sería su futura vida y que ya no tendría que compartir con esos sucios humanos. La chica subió el rostro al escuchar esto y dijo como un suspiro:

— ¡Para, por favor!

Esta observo la sala para ver si alguien la había escuchado, pero todas las doncellas se encontraban caminando sin percatarse de ella. No obstante, Orihime no se percató que Selene le estaba observando con desdén desde arriba, luego de escuchar esas palabras, y le dijo:

— No te queda mucho tiempo como humana — sonrió con ligera malicia — una vez esa marca que tienes en tu frente se fije, tendrás que resignarte a tu nueva realidad.

La peli naranja procedió a tocarse la frente, su respiración se tornó entre cortada y preguntó con temor a Selene, sin mirarle el rostro, porque sabía que la diosa tenía una mueca burlona en los labios.

— ¿A qué te refieres con eso?

— ¿Cómo no te has dado cuenta? — dijo Selene — que inocente eres.

La chica observo a Selene con una mirada confusa.

— No comprendo — lagrimas comenzaron a salir de los ojos grises de la chica — No comprendo nada en lo absoluto, quiero volver.

Los ojos grises de Selene, como también su expresión se suavizaron y dijo:

— Orihime, comprende una cosa — parecía que saboreaba cada palabra que destruía a la chica — ya no vas a volver, olvídate de esa vida y de esos humanos, aquí te esperan mejores cosas.

Selene se levantó de su trono y se puso en frente de la chica de pelo naranja quien no paraba de temblar. Ella era una mujer imponente e intimidante, esta observaba a la chica desde arriba con un aire de superioridad.

— Yo no te comprendo a ti, ¿Qué tiene ese mundo? — le puso una mano sobre el rostro y la otra debajo de su mentón obligando a la chica a alzar la vista — responde — dijo de manera cortante.

— Amo estar allá, extraño la calidez de ese mundo y las personas — las lágrimas no paraban de brotar de los ojos de la chica.

Esta se rio a carcajadas, como si de un chiste se tratara.

— Aquí nunca necesitaras nada de eso y te prometo que olvidaras todo lo que me dices — esta le miro con piedad — son simples pasiones humanas que desaparecerán, descuida.

— ¡Quiero volver! — dijo gritando Orihime y levantándose de la silla para quitarse las manos de Selene de encima — ¡Quiero volver! — repitió la chica con más emoción.

Esto enojo a la diosa de la luna, quien dijo gritando:

— ¡Malagradecida!

Orihime miraba a los ojos a Selene, se cruzaron unos ojos tristes con unos llenos de rabia. Una de las doncellas se percató de esto y se acercó a ambas mujeres, la diosa al darse cuenta de esto le dijo que se alejara que esos no eran sus asuntos y con una reverencia la chica se alejó de ellas. Selene le dijo a la peli naranja de manera amenazante:

— ¿Quieres provocar discordia en mi reino? — dijo esta mientras tocaba la marca de la luna en su frente — tendré que castigarte.

La peli naranja le miro con temor.

— ¡Tiene que ser un castigo digno de ti! — sonrió.

— ¿De qué hablas? — dijo la chica confundida — yo no he hecho nada que amerité un castigo, solo dije lo que siento.

— ¡Silencio! — espeto Selene con ira — no me interesa escucharte.

Los sollozos de Orihime llenaban cada rincón del salón, está bajo la cabeza, lo que hizo que la corona de plata con cristales de cuarzo que sobresalían de manera irregular que llevaba puesta se cayera y se rompieran algunos cristales en pequeños pedazos afilados.

La chica se agacho a recoger las piezas, sus lágrimas no paraban de brotar de sus ojos, parecía que se iba a ahogar en ellas, mientras trataba de reunir las piezas de los cristales, uno se le incrusto en la mano derecha, pero extrañamente solo salieron de su mano ligeras gotas de sangre, dejando a la chica con muchas preguntas, sentía un dolor ligero, mas no el esperado al incrustarse un fragmento de cristal en la piel, por lo que pudo sacar de su mano el pequeño trozo sin mayor inconveniente.

Pudo sentir unos ojos escudriñándola desde arriba, al alzar la mirada pudo percatarse de la sonrisa en el rostro de Selene, quien tomo el brazo de chica de cabellera naranja e hizo que esta se levantara de manera brusca del piso y le dijo:

— Las diosas no se arrodillan ni se inclinan para hacer semejantes tareas tan denigrantes, pero no te miento — le miró fijamente sonriendo— estoy tan feliz de que lo hicieras, puedo ver que te queda poco como humana.

— ¿De qué hablas? No comprendo.

Selene le ignoro completamente

— No hay nada más que decir — esta dijo para sí misma — falta poco ya.

Orihime empezó a observar su mano como si en ella se encontrasen las respuestas a la situación en la cual se encontraba. Esta tocaba su rostro, pecho y estomago con sus manos tratando de buscar rastros que le confirmaran que no era humana, pero podía sentir su piel intacta y sus pulmones distenderse al momento de tomar una bocanada de aire. Nunca se había sentido tan confundida como en ese momento.

Selene grito el nombre de una de sus doncellas, quien llego de manera rápida y silenciosa a su lado, esta tenía el pelo color castaño recogido en una cola alta y una tez pálida. Tenía unos ojos color azul marino que podían hipnotizar a cualquiera y sus labios eran rosados adornados de un lunar en la comisura de los mismos, pero sus facciones se sentían muy duras para la edad que aparentaba tener. Esta hizo una reverencia al observar a la diosa, quien le dijo:

— Lleva a Orihime a su habitación y cierra la puerta de esta por fuera, no le permitas salir o enfrentaras las consecuencias de tu desobediencia.

— Entendido, ama Selene — contesto la chica de baja estatura.

Orihime sintió como las manos de la doncella se posaban en su brazo izquierdo con fuerza, y le susurro en el oído de manera amable que por favor fuera con ella. La peli naranja asintió con la cabeza, sabía que no podía hacer nada, parecía que las cosas serían así de ahora de adelante, estaría confinada en su habitación, no es que le molestara, pero sabía que esa era una manera de Selene hacerle sentir su poder y que ella comprendiera lo que seguía, ser una diosa, independientemente de su voluntad.

Los pasillos se sentían más fríos de lo normal, solo escuchaba los pasos de la chica delante de ella, parecía un robot programado para caminar, ya que cada paso que daba parecía ser calculado un segundo antes de esta hacerlo.

Al momento de llegar a la habitación, la doncella abrió la puerta y le solicitó a Orihime de manera parca que entrara, en un último esfuerzo la peli naranja, miro a los ojos a la chica y le pregunto:

— ¿Qué me está pasando? — sus ojos escudriñaban a la chica de pelo castaño — ¿Por qué Selene me quiere encerrar? ¿Por cuánto tiempo será?

— La melancolía desbordaba su ser, sabía que, aunque esa doncella respondiera todas sus interrogantes, no iba a poder hacer nada al respecto.

— No lo sé y tampoco me corresponde saber, por favor no me preguntes esas cosas — respondió la chica con cara seria.

— Comprendo, disculpa la molestia.

La doncella le indico a Orihime que entrara una vez más, algo que la chica hizo sin resistencia, porque independientemente de no acceder a hacerlo, donde se escondería o a donde iría. La puerta color plateado se cerró tras ella, y un sonido lacónico se escuchó posteriormente a esto, la estaban encerrando.

Orihime se dirigió a la cama en el centro de la habitación y se abalanzo a ella, y su respiración empezó a entre cortarse, no podía llorar más, pero no podía evitarlo, sus ojos se posaron en el ventanal en el fondo de la habitación hasta sus ojos cerrarse por el cansancio y la angustia de saber que no había nada más que hacer.

Fin del flashback

La mente de la peli naranja no paraba de imaginarse, todo lo que haría cuando volviera desde comer un helado, ir a sus clases, ir a la playa e incluso verlo a él, pero no podía evitar sentir dolor en su corazón al pensar en el chico de los ojos verdes esmeralda, suspiraba porque todo eso al final de cuentas eran trucos de su mente para que conservara la esperanza y la cordura.

Su miraba seguía fija en el cristal al fondo de su habitación, pero no sabía porque se encontraba con los ojos fijos allí, mientras más lo observaba más parecía que la neblina y las estrellas comenzaban a disiparse, permitiéndole observar un paisaje familiar al de su casa en la tierra, esta abrió los ojos y se acercó a la pared de cristal, y pudo confirmar que efectivamente, esa era su casa, respiro hondo, estaba asustada, ¿Por qué podía ver esto? Había perdido el poco de cordura que le quedaba. Esta parpadeo varias veces, pensando que esto desaparecería, comenzó a pensar en Ichigo, tratando de distraer su mente, al volver a abrir los ojos se encontró con la imagen de Ichigo besándose apasionadamente con Rukia encima de sillón de cuero sintético color café, estos se encontraban en el apartamento de la chica, el cual era pequeño y acogedor, las paredes estaban pintadas de rosa y había muchos osos de peluche en forma de conejos tirados por el piso, parecía una casa de muñecas.

La chica se alejó del cristal como si hubiese visto un fantasma, no le sorprendía que eso estuviese pasando, no era como que no lo sabía, lo sabía, pero no era de su agrado admitirlo, ya que Ichigo había sido su primer amor. Estaba comenzando a comprender, el cristal ubicaba en el plano terrestre lo que había en su corazón, este guiaba sus ojos, a lo que podía ver.

Esta se sentó en el suelo al frente del cristal y poso su cabeza en sus manos, no podía parar de pensar que estaba perdiendo su humanidad como había dicho Selene, sus lágrimas empezaron a brotar de sus ojos otra vez, subió su rostro y su mente no podía parar de pensar en Ulquiorra y en lo mucho que deseaba verlo, aunque fuera una última vez, subió la vista y pudo observar al pelinegro, este tenía un traje color verde pardo que lo hacía ver elegante y varonil, pero su cara denotaba tristeza, ¿Pero por qué?, preguntó para sí misma la chica.

Este se encontraba en Cabeza de Toro conversando con Álvaro, esto era bastante extraño sentía Orihime, pero no presto mayor atención a esto, pero algo este último le dijo al moreno que la peli naranja sintió como sus ojos se posaron en ella, esta al sentir esa mirada tan penetrante trato de tocar el cristal con su mano para poder consolarlo y brindarle su calidez como también decirle que aquello que lo ponía triste iba a pasar y que no tenía por qué preocuparse, ya que ella siempre iba a estar con él.

Las lágrimas de Orihime no paraban de salir de sus ojos, ya que podía ver como Ulquiorra se alejaba rápidamente de la presencia de ella. Pudo ver la chica, que el moreno se encerró en su vehículo y bajo la cabeza en el volante para ¿llorar?, esta abrió los ojos y dijo en voz alto:

— Ulquiorra, por favor, no llores, no lo hagas — esta hablaba al cristal delante de ella — No necesitas hacerlo, me harás llorar a mí también, bueno, ya lo estoy haciendo, dime por favor ¿Qué te pasa? — suspiro — ¡Tengo que salir de aquí! — repitió varias veces.

Ella cerro los ojos y volvió a bajar la cabeza.

Sintió una presencia a su lado, y la chica abrió los ojos, pero no los alzo, sino más bien observo el piso a su derecha y pudo ver unas sandalias estilo romano a su lado y el dueño de esas piernas, le dijo con una voz profunda:

— Alza el rostro, por favor.

Orihime lo hizo lentamente, y observo que esa voz provenía de Helios.

— Parece que Selene no te ha explicado nada, los dioses no tienen derecho a interferir en la vida de los humanos.

— No estaba interfiriendo — dijo la chica en voz baja.

— Trataste de tocarlo…— este miro el cristal y sonrió — ese es el humano que tiene cautivó tu corazón — no es digno de ti, si se encuentra en esas condiciones, llorando…por favor — dijo esto último con desdén.

La peli naranja se levantó del suelo y lo miro fijamente, mientras se secaba su rostro con sus manos, debía ser fuerte, ella no iba a resolver nada llorando.

— ¿Qué me pasa ? ¿Por qué puedo ver esto? — dijo señalando el cristal sin mirarlo más.

— Selene no te ha dicho nada — este rio y dijo — no ha cambiado en nada, esa diosa.

La chica le miro confusa

— ¿Tendré que explicarte, en serio? — dijo este mientras tocaba sus sienes — que molesto…

— Por favor — dijo como un ruego.

— Bueno…por donde empiezo, te estas muriendo — este miro los ojos de la chica fijamente, estos estaban llenos de pánico y se encontraba jugando con sus dedos — tranquila, no es como que vayas a morir, como en el mundo humano, o sea la parte humana que aún habita en ti, está muriendo.

— ¿Cómo? — hizo una pausa — mi corazón aún late — dijo Orihime poniendo sus manos en su pecho.

— Sí, es cierto lo que dices, pero, ¿Haz sentido tu pulso, últimamente?

La chica comenzó a tratar de sentirlo, pero estaba temblando demasiado, por lo que Helios se acerca a ella y tomo su muñeca, y le dijo:

— Tu corazón late más lento…— este acerco su cabeza a su pecho, la corona en oro macizo con soles tallados lastimaba a la chica — como lo sospechaba, te queda poco tiempo como humana, por eso te sientes débil y tu piel esta pálida, y tu marca está sobresaliendo más.

Orihime estaba abrumada por esa noticia, por lo que le cuestionó al dios sol como podía revertir la presente situación a lo que él contesto, mientras quitaba la cabeza del pecho de la chica:

— No se puede, eso es inevitable, ya recibiste la marca.

— Debe haber algo que pueda hacer… — esta agarro su mano — ¡debes ayudarme!

— Aquí es mejor — dijo este apretando su mano — te lo aseguro…

— No, no, no — la peli naranja le miro — debe haber una forma, yo no quiero estar aquí.

—Estoy de acuerdo contigo debe haber una forma, pero no la conozco — y sonrió mientras tocaba su mano — y piensas en un caso hipotético, volver a la tierra a los brazos de ese humano como si nada hubiese pasado, ¿Él es tu esposo?

Orihime se sonrojo, ante semejante idea.

— No, es mi amigo — esta miro hacia abajo — Lo amo — esta se sonrojo, no debía confesar sus sentimientos tan a la ligera, pero ya no importaba nada ni tenía nada que ocultar ni tampoco perder.

— Ya veo — este rio — ¿Por qué piensas que él te estará esperando? Eres hermosa y comprendo que cualquier hombre humano quisiera estar contigo.

Esta desvió el tema, ya que no sabía que contestar, quien sabe si él la esperaría, y le dijo:

— Ayúdame, por favor.

— Veré que hago, diosa luna — dijo el dios mientras se iba a través del cristal.

En algún otro lugar, muy alejado del castillo de la diosa lunar.

El calor era abrasador dentro del castillo, la decoración del mismo era estilo rococó, las paredes eran todas doradas como también los ornamentos y muebles del mismo, los techos todos estaban pintados de blanco hueso. En el centro de la habitación principal del lugar había una mesa con sillas de color dorado bastante gruesas y exageradas en tamaño. Helios buscaba en la habitación gigantezca a su padre, quien se encontraba detrás de una pila de libros antiguos cubiertos en piel roja. Las facciones del antiguo dios sol eran similares a las de Helios, pero este tenía una barba gris larga que, hacia juego con sus cabellos grises, como también unos ojos negros, que denotaban fatiga, pero no la fatiga que podía quitarse durmiendo. Este al sentir la presencia del dios sol actual, movió los libros a un lado de la mesa y pregunto de manera directa y seca:

— ¿Qué quieres?

— Necesito pedirte un pequeño favor, padre.

Este observo de arriba abajo a su hijo, tenía un olor diferente, lo reconocía, ese olor particular que tienen los humanos.

— No quiero formar parte de nada de lo que estés planeando hacer — este le miro como una mirada dura, frunciendo el ceño, situación que destacaba más por sus arrugas.

— No pienso hacer nada, solo quiero saber, ¿Cómo puedo quitarle la marca de un dios a un humano?

El padre de Helios se levantó de la mesa y le dio un fuerte golpe a la misma con sus puños y dijo:

— ¡Eso está vedado hasta para los dioses! — no puedes interferir en la voluntad de un dios.

Helios no se inmuto por la reacción de su padre, había sido lo mismo cuando le comento que quería casarse con Selene.

— Lo comprendo — este dijo seriamente — solo es para aprender, no lo pienso usar, aquí no hay humanos.

El señor de la barba no podía evitar pensar en la situación en la cual estaba metido su hijo, pero lamentablemente, ya no podía hacer nada al respecto, Helios había cometido muchos errores, a pesar de este habérselos advertidos.

— Te voy a creer, pero de mis labios esa información no va a salir — dijo el señor — tú mismo tendrás que buscar en mi biblioteca el libro que habla de eso.

Helios se había aliviado, aunque temía que eso le iba a tomar más del tiempo, que tenía en sus manos para poder ayudar a Orihime, se había cuestionado por qué ayudaba a la chica, ya que al final este no iba a recibir nada a cambio, pero ella le recordaba a él, ambos eran masoquistas, o tal vez tenia segunda intensiones, ni el mismo sabia, ya que había dejado atrás esas pasiones humanas tan molestas

Él entro en la biblioteca del lugar, está se diferenciaba de todo el castillo, porque era color café y había estanterías de este mismo color hasta el techo, que permitirían leer a cualquier hasta el final de sus días, había una cúpula en el techo que permitía entrar luz aparentemente solar a ese espacio.

Helios inicio su búsqueda con confianza en que lo que sea que estaba buscando iba ser encontrado. Había llegado al punto en el cual sabía que lo más natural para él, tanto en lo concerniente a su reinado como en su vida privada era confiar en sí mismo y en sus instintitos, ya que estos nunca lo defraudarían, ya que era lo único que tenía.

Una semana después

— ¡Lo encontré! — este se encontraba rodeado de una fortaleza de libros que había tenido que colocar en el suelo para no confundirse con aquellos que había revisado de los que no.

Estaba sin palabras y con los ojos fijos en ese libro de cuero marrón de algún animal con letras doradas que decían Elixir, mas allá de los dioses, este tomo se veía viejo y desgastado, parecía un libro de magia y pociones, pero en ellos estaban recogidos procesos que ni en las mentes más curiosas se pudiesen ocurrir, entre los cuales estaba el procesos para evitar la conversión de un humano en un dios, lo que había leído no le había agradado del todo, pero debía explicárselo cautelosamente a la chica, ya que si las cosas salían mal, las consecuencias iban a ser devastadoras, ya que cesaría de existir una descendiente de la luna.

Este salió de la biblioteca y vio a su padre tomando una siesta, arriba de la silla en donde lo había encontrado sentado, y beso su frente, y le dijo:

— Sé que no me crees, pero lo hago por el bien de alguien — disculpa por mentirte y no escucharte, pero ya esto se trata de mí, descansa por favor.

Este se alejó lentamente de él, para no interrumpir su descanso, y respiro profundo, mientras Helios se alejaba, y dijo para sus adentros, cuando aprenderás hijo mío, que la luna y el sol jamás podrán estar juntos y menos los humanos y los dioses.

En algún otro lugar

Helios traspaso el cristal de la habitación de la chica, y se encontró a esta durmiendo plácidamente encima de su cama, arropada con sus sabanas blancas y el dosel cubriendo su cuerpo.

Los ojos de helios, escudriñaban la silueta de Orihime, y este se acercó a la cama de la chica y se sentó al lado de ella y poso su mano en sobre su mejilla y le dijo:

— Haces lo que quieres conmigo, humana, porque me tienes a tu merced.

Había descubierto buscando el libro, que se sentía solo, entre tantas cosas que ocupaban su mente a diario no se había percatado de su propia soledad.

Sus ojos se fijaron en sus pechos, deseaba que ella se quedara con él, pero sabía que eran sentimientos que había enterrado hace mucho, y dijo para sí mismo descuida humana, tengo autocontrol y también un plan.

Este le levanto de la cama y se fue a través del cristal al fondo de la habitación, y dijo en voz alta:

— No vemos luego, mi futura diosa sol — con una sonrisa en su rostro.

Iba a releer una vez más el libro, para poder explicarle con el mayor lujo posible de detalles a la chica y poner en marcha su plan.

Muchas bendiciones y gracias por su tiempo

Continuara

Esta historia será publicada domingo o lunes


Este capítulo me pareció bastante retador de escribir, ya que estaba tratando de plasmar las emociones de Orihime, tratando de entender como alguien en una situación similar, en donde no se ve la salida, puede sentirse, me inspire en la saga de hueco mundo, y al mismo tiempo plasmar las emociones de los personajes que rodean a la misma, brindando detalles, pero no los suficientes para poder llevar un buen desenlace en la segunda parte de este capítulo. Estoy agotada, pero feliz.

Estoy muy agradecida de estar aquí, escribiendo y de tener la oportunidad de que ustedes me lean.

Cada personaje en este capítulo tiene una canción:

Ulquiorra Cifer: Stillness of the heart de Lenny Kravitz y Under the Brigde de los Red Hot Chili Peppers.

Orihime Inoue: If ain't got you de Alicia Keys.

Helios: If i was your woman/walk on de Alicia Keys y Tender Green de Aarigod

Selene: 7 rings de Ariana Grande (esa es su personalidad)

La canción de la relación de Ulquiorra y Orihime en la actualidad es I Put a Spell On You de Annie Lennox

Gracias a:

Juvia: De ante mano no sabes lo feliz que me hizo leer tu comentario, muchas gracias. Realmente, ha pasado mucho tiempo, aunque siendo sincera no lo he sentido así, me siento como si estuviera desempolvando cosas valiosas para mí como esta historia. No hay de que, tenía muchas ganas de actualizar la historia de verdad, lo tenía en mi mente dando vueltas. Wow, lamento leer eso, pero ten fe que todo seguirá su curso y por consiguiente todo mejorará, y saldrás de esa situación cualquiera que sea más fuerte y con mayores experiencias, orare por ti. Ulquiorra y Orihime se encontrarán, pero no puedo decirte más nada…Muchas gracias, una vez más.

Gracias a todos los que leen.