Fechado al 07/08/21

13


El clima tempestuoso empeoraba día a día, en todos los noticieros de la ciudad estaba la alerta a las ciudades costeras, informaba a los ciudadanos que se dirigieran a los centros comunitarios para recibir atención.

—Hace tanto que no había un huracán cerca—. Dijo Ino.

Sakura suspiró al ver las imágenes devastadoras en la televisión. La ciudad afectada estaba lo suficientemente cerca como para recibir daños colaterales.

—Espero que todos se encuentren bien.

Ino le asintió.

—Le propondré a mi jefe que hagamos una colecta de víveres en el juzgado, le caerá bien a la firma y a las personas necesitadas. Aunque conociéndolo tendré que insistir mucho.

Sakura la golpeó con un cojín que estaba cerca.

—Algunos abogados no tienen corazón.

—Ah, desearía no tenerlo.

Sakura observó el perfil de Ino, ella era extremadamente perfeccionista, su habitación era reflejo de eso, todo tenía un orden asombroso y era cuidadosa con la limpieza.

—Tu habitación luce diferente, ¿le hiciste algo?

Ino sostenía el control remoto en su mano, buscaba algo interesante para ver, ella estaba sentada en el suelo sobre una frazada. Se tomó un momento para contestar.

—Sai cambió el color de la pintura—. Dijo como si fuera algo tan trivial.

—¿Sai? ¿Tu Sai? ¿El Sai con el que terminaste? ¿Volvieron a estar juntos? ¿Por qué no lo sabía?— preguntó Sakura con una tremenda indignación.

—Tranquila frentona, aquí nadie ha regresado con su ex, a menos que tú te me hayas adelantado— Ino hizo una expresión picarona al terminar la frase, ella era una de las personas además de Naruto que deseaba que Sasuke y Sakura estuvieran de nuevo juntos.

Sakura no respondió de inmediato, hubo un momento de silencio un poco incómodo, como si hubieran dicho una palabra prohibida.

—Ino… lo he estado pensando estos días.

—¿De qué hablas?

Sakura estaba recostada sobre su abdomen en la cama, ambas manos estaban sosteniendo su cabeza.

—No iré a la boda de Sasuke, Ino.

La rubia parpadeó un par de veces.

—Espera, ¿de qué me perdí, Sakura? Si se estaban llevando tan bien, ¿Qué sucedió?

Un trueno resonó a lo lejos, añadiendo más tensión en la charla.

Sakura no había sido capaz de compartir con nadie los sentimientos que la habían inundado, todo lo que rodeaba a Sasuke era tan extraño y tan confuso. Kakashi era su único confidente.

—Creo que algunos no se alegrarán de verme ahí, comenzando con Fugaku Uchiha.

A Ino no le sorprendía, ella incluso había sido testigo de los desdenes de Fugaku en el pasado.

—Tuvimos una charla nada divertida. Aunque, realmente fue una discusión.

Sakura tenía los ojos clavados en la televisión.

—¿Y lo confrontaste? No lo puedo creer— Ino estaba completamente de frente hacia Sakura. —La Sakura de hace diez años estaría muy orgullosa de ti, al fin le dijiste lo que pensabas.

Sakura le dio una sonrisa nerviosa.

—Bueno, tanto así no… pero, no me quede callada al hablar con él y eso me hizo sentir mejor.

Ino le guiñó un ojo en aprobación.

—Entonces, ¿por qué no ir a la boda? Y mejor aún, ¿por qué no ir con Deidara?

Sakura comenzó a sentirse tensa, era algo que le pasaba cuando hablaba con Deidara, o pensaba en él. Las cosas habían cambiado estratosféricamente en un lapso tan corto. Y era un punto más añadido a la lista de cosas que abruman a la doctora Haruno en este momento.

—Es algo más formal ¿no lo crees?— respondió Sakura.

—Eso es lo que él quiere, ¿qué es lo que tú quieres? Acaso ¿no están en la misma sintonía?

Sakura no podía ver por más de tres segundos a los ojos a Ino, se sentía tan transparente que le asustaba que viera la realidad.

—Sí, siempre lo hemos estado, es solo que, todo es tan rápido. Por estos días quiere que viajemos para ir a cenar con sus padres, también me dio un contacto para ver nuevos departamentos y… son cosas que nunca imaginé vivir con Deidara y es un poco complicado de asimilar.

Ino estaba viendo la confusión en carne y hueso, una sensación tan humana como la decidía. Sabía que no lo estaba haciendo por jugar con otra persona, pero ¿y si se estaba engañando a sí misma?

—Por pura curiosidad, ¿Ya se lo contaste a Kakashi-sensei?

Sakura miró tímidamente a Ino, sino se lo había dicho a Kakashi aún, era por su poder de hacer ver las cosas que no funcionaban, que no eran reales, que no salían del corazón.

—Lo pregunto porque creo que él podría aconsejarte mejor, ya sabes saber cómo lidiar con los padres y planes a futuro.

—Sí, pronto se lo diré.

Ino le sonrió a Sakura y esta le devolvió la sonrisa. La rubia se sintió más tranquila, aunque tenía un presentimiento, titubear ante cosas tan importantes. Estas propuestas deberían de ser disfrutables y hermosas de vivir. "El amor debe de ser tan natural, como estar respirando en este momento" pensó Ino.


Habían pasado varios días desde la discusión en la tienda de trajes, Sasuke había decidido darle su espacio a Sakura por consejo de su padre, un consejo ciego pero que quizás funcionaría. Hasta ese momento Sasuke no la había llamado y tampoco había ido a su departamento a verla, en el fondo sabía que hacerlo sólo le traería más problemas.

Miró de reojo el calendario que estaba en su escritorio al lado de su computadora, el tiempo se le terminaba y la boda se aproximaba.

El sonido de la puerta lo sacó de su concentración.

—¿Sí?

Itachi abrió la puerta y se aproximó al escritorio de Sasuke, él tenía una manera tan relajada de estar en casa en contraste con Sasuke y su padre que siempre parecía que estuvieran en una oficina con sus trajes impecables.

—No has salido en todo el día, vine a ver si estabas vivo.

A los ojos de Itachi, últimamente Sasuke parecía más desdichado, él siempre había sido un hombre reservado, con palabras directas y muchas acciones.

—¿Quieres ir a algún sitio? Es aburrido estar en casa tanto tiempo.

Sasuke puso el peso de su cabeza sobre su mano, estaba observando a su hermano, era tan extraño estar en casa.

—De acuerdo.

Itachi le asintió y Sasuke se levantó, después juntos atravesaron la oficina y el pasillo principal para ir a la puerta.

Un escape.

Eso era lo que necesitaba Sasuke para sobrellevar las cosas que lo abrumaban en ese momento.

—Muchachos, ¿tienen planes?

Itachi se giró y encontró a su padre caminando hacia el salón de recreación, tenía sus gafas de lectura puestas.

—Saldremos un rato— contestó el mayor de los Uchiha. Fugaku hizo una expresión tan extraña como confusa para sus hijos. Era una expresión de incomprensión.

—Si no lo recuerdan, esta noche hay cena familiar. Su madre se queja de que nunca cenamos juntos.

Sasuke sonrió con ironía, tan cerca de la salida y tan lejos de escapar.

El menor también se dio cuenta de una mirada que su padre le dio a Itachi, cuando eran niños la veía constantemente, era algo así como desesperación, como si fuera una competencia de miradas.

—Lo intentamos, hermano—. Repuso Itachi.

Un momento después, estaban los cuatro Uchiha en la mesa. Mikoto bebía vino de una copa de cristal, últimamente bebía menos que antes, estaba en una acalorada conversación que tenía toda la atención de Itachi. Sasuke estaba distraído.

—Sasuke…— llamó el padre Uchiha.

Sasuke solo movió sus ojos en dirección a la cabeza de la mesa. Era tan cansada esa escena, ese momento. ¿Lo era porque se sentía atrapado?

—Tu madre y yo estábamos pensando que sería perfecto que después de tu boda toda la familia Uchiha vayamos de descanso— dijo Fugaku con autosuficiencia.

Itachi levantó las cejas, sabía que estaba a punto de llegar el momento de una discusión.

—No lo sé, padre. Primero tendré que preguntarle a Agami—. Fue la respuesta de Sasuke.

Fugaku sostenía su vaso de cristal en alto.

—No veo porque ella no aceptaría. Será un bello viaje familiar.

Sasuke pensó rápido en que contestar, el plan era completamente inesperado, nunca vio venir algo así de su padre.

—No lo creo padre. Es muy apresurado ¿No lo crees?

Sasuke vio lentamente el proceso de hacer enfadar a su padre, como su rostro se volvía rígido cuando lo contradecían. Esas miradas casi siempre iban dirigidas hacia Itachi. Esta vez, fue una de ellas.

—¿Por qué sería apresurado, Itachi?

Sasuke se mantuvo al margen, esta pelea no la ganaría su hermano, estaba seguro.

—Ni siquiera te tomaste la molestia de preguntarle a Sasuke antes, ¿qué tal si el padre de Agami ya había planeado un forzado viaje familiar antes que tú?

"Golpe bajo" pensó Sasuke. Vio a su madre y ella rodó los ojos.

—¿Forzado? Es familiar, y ella será parte de esta familia. En todo caso, Itachi, es un asunto que te excluye, se trata de Sasuke y su prometida.

Sasuke sabía que Fugaku tenía razón, él tenía que decir lo que pensaba en ese momento, no más silencio, no más intentos desesperados de agradar a su padre.

Pero… no pudo hacerlo; Sasuke siempre tuvo un sueño cuando era niño: ser lo mismo que su padre. Y eso significaba tener su aprobación. Pero Fugaku era irascible, perfeccionista y exigente. Itachi y Sasuke siempre dieron todo de sí, hasta que Itachi dejó de intentarlo y en cambió se convirtió en lo que él siempre quiso ser y no en lo que su padre esperaba, el costo de ese sueño era tener fricciones con Fugaku. Y el rechazo que Fugaku mantenía con Itachi era algo que Sasuke no se atrevía a hacer, incluso cuando eso significó alejarse de la persona que más lo había comprendido en el mundo, con la que había experimentado tantas cosas y a la única persona que había amado.

—De acuerdo, lo que sí me concierne— dijo Itachi. —Es que tampoco pediste mi opinión, después de la boda de Sasuke tendré algunos viajes de negocios.

Itachi rio un poco antes de proseguir.

—Aunque, a decir verdad, también son de placer, nunca se sabe.

—No esperaba tu mera asistencia, se convirtió en un hábito tuyo— respondió Fugaku y Sasuke se sorprendió, quizá si era una victoria para Itachi.

—No me había dado cuenta, padre. De todos modos, me resultaría imposible ir, ya tengo todo reservado.

Itachi vio su reloj, la cena familiar no había llegado al postre, era una pena. Sin tantas ceremonias el hijo mayor se levantó y antes de salir del comedor le habló a su hermano.

—¿Vienes, Sasuke?

Fugaku no se preocupó en mirar a Sasuke, seguía con el agrio sabor de las palabras de Itachi.

Sasuke siguió a su hermano y ahora sí, pudieron salir.

—Siempre haces lo mismo.

Fugaku no respondió.

—Has alejado tanto a Itachi que no se preocupa por estar en casa, no me sorprendería que algún momento se vaya aún más lejos de aquí, no quiero eso para Sasuke.

Mikoto tenía un semblante solemne y frío, sus hijos se habían ido de casa al terminar el instituto. Fugaku nunca le preguntó su opinión, ni en ese momento, ni ahora.

Mikoto se levantó de la mesa y dejó a su esposo en el comedor, con los platos aún puestos, un recuerdo de una cena incompleta, y en otro lado de la ciudad, Sasuke e Itachi estaban en el auto del mayor, saboreando por un momento la libertad de despejarse, porque sí, el hogar de los Uchiha podía ser feroz.

—Que mi padre nos haya mandado a estudiar fuera fue tal vez la mejor cosa que hizo por nosotros— dijo Itachi.

Sasuke pensó en sus palabras y su hermano se retractó en seguida.

—Lo siento, fue lo mejor para mí para ti no lo fue tanto.

—¿Alguna vez te has arrepentido…? ¿de pelear tanto con nuestro padre?

Ambos estaban en la autopista, no tenían un rumbo fijo aún, a Itachi le gustaba conducir, le encantaban los viajes que hacía en la universidad hasta su lugar natal para ver a sus amigos de Akatsuki.

—Sí, al principio y tenía como quince años, pero padre nunca va a cambiar y no podía seguir con lo que sea que él había planeado. La persona que mi padre quería que fuera era alguien tan diferente a mí.

Itachi tenía sus ojos en el camino, tenían los vidrios abajo para sentir el aire frío, era la primera vez en días que no llovía en de noche.

—¿Aunque eso significara renunciar a la empresa de la familia?

Itachi hizo un sonido en forma de burla.

—Aunque quisiera no podría librarme de esa empresa, mi padre solo hizo el área donde estoy para darme una excusa para trabajar con él…— Itachi desvío su mirada para ver a su hermano menor. Le sonrió sin preocupación.

—No estés preocupado por el futuro de la empresa, todos saben que serás el siguiente en dirigirla. Y sé que lo harás mejor que nuestro padre.

Sasuke le devolvió la sonrisa y se sintió más aliviado. La carga sobre sus hombros comenzaba a aligerarse.

En ese instante en la pantalla del auto el símbolo de llamada se puso, Sasuke frunció el ceño cuando vio el nombre en la pantalla.

—Amigo ¿cómo estás?

—Hey Deidara.

—¿No hay nadie en casa? Llevo un rato tratando de comunicarme.

Itachi rio por el tono de voz de Deidara al teléfono, sonaba irritada y eso era algo infrecuente, siempre mantenía un humor ácido.

—¿Querías hablar conmigo o con mi padre?

—Con el señor Uchiha que firma mis cheques y los de mi equipo, por favor.

Itachi volvió a reír, Sasuke no podía imaginarse un tipo como él con Sakura.

—Tendrás que buscarlo después, en este momento no está tan de buen humor.

—¿Por tu culpa?— preguntó Deidara del otro lado de la línea.

—Puede ser.

—Me tocará ponerlo de buenas en ese caso…

—No te lo recomiendo, cuando está muy molesto pide que no le pasen llamadas por eso no lo has localizado— dijo Itachi. —¿No, Sasuke?

—Hola novio, necesito hablar contigo… aún no encuentro el regalo ideal para ti— Respondió Deidara con un entusiasmo real.

—Seguro— dijo escuetamente Sasuke.

—Intenta llamarlo mañana o puedes reunirte con él por la tarde, prefiere las citas de negocios.

—No lo creo amigo, tengo una cita y tiene preferencia.

—Ya veo—. Contestó Itachi. —¿Así que irás acompañado a la boda?

Sasuke se sobresaltó por la pregunta de su hermano, veía ansioso la pantalla esperando por una respuesta.

—Por supuesto, será una gran sorpresa—. Respondió Deidara y un segundo después, colgó.

El sentimiento que hace un momento había experimentado de alivio sobre sus abrumadores pensamientos se esfumó. Sasuke no estaba preparado para ver el día de su boda a Sakura con Deidara.


Al día siguiente, Naruto había salido del trabajo, había tanto por hacer en esa temporada de lluvias, junto a su padre había creado un programa para mandar suministros a la ciudad más afectada hasta el momento, si en sus manos estuviera, él mismo iría hasta la zona del desastre para ayudar a todos los que necesitaran de él. Sin embargo, la política no funcionaba así, pero cuando él fuera alcalde demostraría lo que significa no tenerle miedo al trabajo duro.

Antes de subir a su auto, el teléfono de Naruto comenzó a sonar, supo quién era de inmediato; el número de Hinata tenía un tono personalizado.

—Hola linda, ¿me creerías si te dijera que estaba pensando en ti?

Hinata rio al otro lado de la línea, Naruto tenía una habilidad para conservar su buen humor después de estar tantas horas ocupado. Ella tenía una gran sonrisa al sostener el teléfono.

—¿Qué pasa?

—Tu mamá me llamó hace un momento, nos invitó a una cena en su casa, tu casa.

—Considéralo hecho, iré por ti en un momento.

—De acuerdo… ah, antes que lo olvide, ¿podemos llegar al departamento de Sakura? me dará una guía para la semana de la salud para los niños.

Naruto subió a su coche y observó su reloj.

—Puedo ir por eso si gustas, me queda en el camino.

—De acuerdo, conduce con cuidado.

—No tardo. Te amo.

Naruto colgó la llamada, él sabía que eso era un mal hábito, decir algo así de personal y después retirarse. Pero le agradaba pensar en que lo último que escuchaba Hinata antes del sonido del teléfono era una declaración de amor. Dejando fuera a su familia, Naruto sólo le había dicho te amo a Hinata.

Y eso, eso se sentía increíble.

Encendió el auto y lo puso en marcha. Le sorprendió la cantidad de tráfico que había a esa hora, Naruto tenía muchísimas cualidades, pero ser paciente no era una de ellas. Salió de la calle en donde estaba el embotellamiento y tomó un atajo, que en realidad era una ruta más rebuscada a casa y por ende más larga al apartamento de Sakura. Se sorprendió de encontrar la misma cantidad de tráfico que por el camino habitual, el rubio dio un suspiro, haría esperar a Hinata y eso no le agradaba, además, tardaría más tiempo en llegar a la cena y comenzaba a tener hambre.

Y hablando de hambre, gracias al flujo lento de los automóviles, Naruto se dio cuenta que había una nueva sucursal de su restaurante de ramen favorito. Se veía tan moderno, con las luces colgantes de los techos y una terraza techada, sería un buen sitio para reunirse con sus amigos. Tal vez el ramen ayudaría a reconciliar la amistad entre Sakura y Sasuke, después del drama ocurrido en la tienda de trajes, ninguno de los dos había proclamado palabra alguna.

Los ojos de Naruto se agrandaron en un segundo, ¿era obra del destino? Naruto reconoció inmediatamente la cabellera rosa, era tan extraño. Bajó el vidrio con un botón y esperó a que Sakura saliera del restaurante para llamarla con su sutil voz hasta que vio que detrás de ella estaba saliendo nada más y nada menos que Deidara, el amigo de Itachi. El hombre por el cual había iniciado la discusión.

El sonido del claxon no fue suficiente para sacar a Naruto de su estado de confusión. Un auto rodeó el suyo para adelantarse, ni Sakura ni Deidara lo habían visto aún.

—Hey, imbécil, tienes todo el tráfico detrás de ti—. Dijo un sujeto en otro coche.

Naruto volvió en sí y miró por el retrovisor a su amiga, avanzó lentamente sin cambiar el rumbo, se dirigía a la casa de Sakura y preguntaría qué es lo que estaba pasando con ella y Deidara. Él estaba seguro de que las ideas locas de Sasuke sobre Deidara eran solo eso: ideas locas. Era tan descabellado pensar en que Sakura estaba saliendo con Deidara porque no tenía sentido. Ambos eran tan diferentes, Deidara con esa esencia libre e inestable y Sakura tan opuesta a él. Además, él era tan cercano como cualquier amigo que Sakura tuviera, entonces si algo pasaba entre ellos, Sakura se lo habría contado.

Él tenía el ceño fruncido, no le agradaba la idea. Finalmente, Naruto llegó al edificio de Sakura y aparcó cerca de la entrada, donde podía ver todos los ángulos de entrada y salida. Se sentía como en una película de detectives.

Reconoció de inmediato el convertible de Deidara, a Naruto le gustaba su auto. Era algo de lo que hablaban cuando se topaban.

El rubio vio como su amiga bajó del auto y lo rodeó, estaba inclinada hacia la ventanilla del conductor. Él se rehusaba a ver esa escena. No podía ver con claridad, pero se lo imaginaba, era un beso de despedida. ¿En qué momento ocurrió todo esto?

Deidara se fue y Sakura entró al edificio. Ella subió por las escaleras lentamente, tomándose su tiempo. Últimamente las cosas se sentían tan surreales, como si estuviera en un sueño. Los días lluviosos eran melancólicos y la nueva visión de Deidara era casi increíble. Sakura llegó a su piso y abrió la puerta, su apartamento estaba considerablemente más cálido y se sintió agradecida por eso, su siguiente movimiento era preparar sus notas para el día en el hospital e irse a la cama. Aunque, el sonido en la puerta le hizo retrasar sus planes. Caminó con duda hacia el recibidor.

—¿Naruto?— dijo ella, muy sorprendida.

—Hola, Sakura-chan. Lamento venir sin avisar.

Ella negó con la cabeza y le indicó que pasara. Naruto no se movió.

—¿Pasa algo?

—No— respondió Naruto. Había una seriedad notoria en su voz. —Hinata dijo algo de sus niños de la escuela.

Sakura le sonrió y le asintió, haciéndole nuevamente una indicación para pasar.

—Ah sí, la semana de la salud. Lo tengo por aquí, pero pasa por favor.

Naruto observaba los movimientos de Sakura, él terminó pasando hasta el sofá y tomó asiento. En la mesa auxiliar había algunas revistas y una en particular le llamó la atención.

"Guía de Bienes Raíces"

Sakura entró y salió de su habitación con un gran cúmulo de hojas y un libro de color rosa con letras azules y amarillas, era en extremo llamativo.

—Me encargué de buscarle este tomo a Hinata, explica temas tan difíciles de una manera muy interesante para los niños.

Sakura vio que Naruto tenía la revista en las manos.

—¿Estás pensando en mudarte, Sakura-chan?

Ella no vaciló. Tomó la revista de las manos de Naruto y la apartó.

—¿Me harás una oferta por mi apartamento?— dijo ella divertida. —Tal vez te considere.

Naruto no se rio ni tampoco hizo ninguna expresión. De hecho, su cara estaba tan inexpresiva que comenzaba a asustar a Sakura.

—Cuéntame tu día, Sakura-chan, ¿qué hiciste hoy?

Sakura se encogió de hombros.

—No mucho, hoy fue mi día libre de guardias, dormí hasta tarde y me puse al corriente con mis informes. Kakashi me regaló una grabadora de audio, dice que los informes grabados son mejores.

Naruto supo que Sakura no se lo iba a confesar.

—¿Si te mudaras?— preguntó Naruto.

Sakura notó que había algo extraño con él.

—No lo sé, es decir, no quiero hacerlo, pero tal vez necesite hacer cosas a las que no me había atrevido antes.

Ambos se estaban viendo de frente. Naruto tomó los papeles y el libro que Sakura le había traído, tal vez ella tenía una buena razón para no contarle sobre Deidara, pero ¿cómo era posible que Sasuke se hubiera dado cuenta antes que él? Naruto se sentía tan fuera de lugar.

—Debo irme, Sakura-chan. Saluda a Kakashi-sensei de mi parte cuando lo veas.

Sakura acompañó a Naruto a la puerta y se despidieron distraídamente con un adiós. Naruto bajó corriendo las escaleras y rápidamente fue a su auto. Un momento después tenía el auricular en su oído esperando a que contestaran. La voz de Sasuke sonaba igual que siempre.

—Amigo, sé que va a sonar extraño, pero… tenías razón sobre Deidara.