¿Acaso el alcohol está haciendo de la suyas?
Aquellos ojos azules como el cielo, cristalinos por su condición, suplicantes al verlo, rogando por la atención del mayor, para que no se aleje de él.
Desesperado, lo ha tomado de la muñeca, aunque su cuerpo se sobre esfuerce por este hecho, se ha incorporado de la cama, solo para dejar ver las partes expuestas de su cuerpo sin pensarlo.
Acuario no se gira, pues sabe que si lo ve, no podrá resistirse a quien ama en secreto.
¿Por qué ya no era capaz de mantenerlo oculto como antes?
¿Por qué está teniendo más precaución ahora?
¿Por qué su cuerpo comienza a reaccionar más primitivamente?
Fácil, las constantes cercanías, los momentos en que han estado pasando últimamente más juntos por el entrenamiento del cisne, además de la revelación sobre lo ocurrido en Libra, que en sí, no es algo de qué preocuparse, sin embargo le dio la idea más aterradora de todas.
En algún momento puede llegar alguien, hombre o mujer, que arrebaté a su preciado alumno de su lado, y esa es la idea que se ha comenzado a arraigar en su ser.
Sin contar que Milo también ha sido parte culpable de este hecho, al influenciar al peliaguamarino en decir sus sentimientos, en declararse, y que viera que si algo ha surgido entre maestro y alumno, puede no ser tan malo.
Si es por la diferencia de edades, es algo que pueden sobrellevar, pero el hecho de ser aun maestro y alumno, esa relación que se ha mantenido y sin contar que fue Camus quien ayudo a criar en cierta forma a Hyoga.
Lo debería ver solo como un alumno, hermano menor o hijo, no como hombre.
Mas es inevitable estos sentimientos.
-Hyoga, debes descansar, mañana hablaremos de tu comportamiento- Le responde secamente, arrebatando el agarre del menor.
No lo vera, está decepcionado, pero… No solo contra el menor, si no que contra él mismo, por no haberlo protegido de ir a un lugar de estos.
Aunque dentro de un tiempo más, el rubio dejara de ser un menor de edad, y podrá tomar más abiertamente sus decisiones, no es que no lo haga ahora, pero sigue estando bajo la tutela de un caballero dorado, como aprendiz… Sin embargo esta todo confuso si esto llegue a seguir igual.
-Maestro… Por favor…- La voz suplicante del rubio, la carga de emoción desbordada por el alcohol, la inhibición que se presenta ante este líquido, es inevitable sentirse abrumado por los sentimientos resguardados –Lo siento… No quise… Decepcionarlo-
El miedo del Cisne, decepcionar a su maestro, al hombre que ve más allá de una figura paterna, o bueno que ha dejado de ser, para el Ruso.
Le duele su indiferencia, pues habían aprendido a expresar un poco más sus emociones, ayudándose mutuamente, pero no revelando las prohibidas, ahora de nuevo parecen caer en el ayer.
Dándole la espalda, enseñándole con la indiferencia que ha cometido un error.
-¿Por qué fuiste a un bar?- Sale la pegunta sin más.
¿Para qué ocultarlo?
Si es lo que el Francés desea saber, algo que lo comienza a corromper, pero años de mantener una fachada fría le ayuda a controlar.
Sin embargo el frio que se está presentando de a poco en la habitación delata que esta contrariado.
Aun viendo la espalda del acuariano, imponente, firme, la armadura queda preciosamente en ese tornado cuerpo.
Como desearía el Ruso sentir a su maestro sobre él, y dentro… Si esa clase de pensamientos está teniendo.
En donde su reacción fisiológica es inminente.
Pensamientos que lo abruman, en donde sus labios son devorados por los del peliaguamarino, esas manos frías lo tocan en zonas que nadie más debería, las caricias, los besos, marcas que desearía que su maestro las deje impresas en su piel.
Son sensaciones que lo han acorralado hasta esta noche en donde accedió a ir a beber…
Para olvidar solo un momento… Un instante, esa realidad en donde jamás podría hacer realidad esos sueños, esos deseos.
Su maestro solo lo ve como ese chiquillo que cuido y jamás será diferente, Hyoga se lo ha planteado igual.
Una y mil veces, así que… Debía controlarse, aunque en estos momentos es imposible…
Sin importar que su cuerpo aún se tambaleé por el exceso de alcohol, por los golpes recibidos por el Fénix, se pone de pie, para intentar alcanzar a su maestro.
Pero no es capaz de tocarlo, ni siquiera tocar la armadura, pues su mano se detiene, bajando su mirada, apretando el puño, y sus labios, sabe que debe responder, pero no con la verdad.
-Solo… Quería… Ir… Son mis amigos…- En efecto, no está mintiendo, es parte de la verdad.
Pero el peliaguamarino no le cree, sabe que está ocultándole algo, pues reconoce ese tono de voz, cuando su Cisne está omitiendo información importante o teme ser reprendiendo, es una acción que hacía desde pequeño.
-Y ¿Por qué no me dijiste nada?- Indignado aun por ser el último en enterarse, su cosmos se sigue intensificando en el lugar, pero no tan extremo para salir de aquella habitación.
Aun en medio de la oscuridad, se pueden apreciar sus dos figuras.
-Maestro… Creo que ya soy suficientemente grande… Para tomar… Mis propias decisiones- Se ira por otro lado en hablar, para evitar el tema principal.
-¿Tomas tus propias decisiones?- El tono molesto del Acuariano se hace presente.
Cierra sus ojos por el enojo que comienza a hervirle la sangre, le enoja que Hyoga si quiera piense en ese hecho, en tener esa posibilidad.
Porque si bien, el rubio es libre, de a poco y por sus egoístas sentimientos sé ira alejando, como dice, tomara sus propias decisiones y estas harán que se vaya aún más lejos de lo que ya están ahora.
-¿Cómo cuáles?- Pregunta refunfuñando, apretando sus puños, mirándose de golpe contra el Ruso, para encararlo -¡¿CÓMO LO QUE HICISTE ESTA NOCHE?! ¡¿PONERTE A PELEAR CONTRA FÉNIX?!- Le recrimina el hecho de ese evento, como si todo hubiera sido culpa del Cisne.
-Maestro Camus… Eso…- Se impresiona por la imponente presencia del onceavo guardián y más al sentir como el helado cosmos de este lo comienza también a envolver, sintiéndose abrumado por esa sensación, pero tomando un valor que sobrio no tendría -¡NO IBA A PERMITIR QUE LO OFENDIERA!- Se encara en un develo de valentía contra la persona que ama y respeta.
-¡¿OFENDERME?!- Niega con la cabeza, mirando al menor, que en ese momento solo desvía la mirada hacia esos ojos azul cielo, porque si su rostro baja un poco, ver más de lo que debería le ocasionaría un terrible problema en su cuerpo que ya se está presentando.
Si no fuera por la armadura seria evidente ese hecho.
-¡LAS PALABRAS DE FÉNIX NO ME MOLESTAN EN LO MÁS MÍNIMO!- Con un desdén dice esta oración, en efecto lo que diga otro caballero de su persona no le importa, mucho menos alguien de un rango inferior.
No es que tome mucho en cuenta eso, pero no ha tratado con él alumno del león dorado y le es completamente sin sentido enfrentarse a alguien que no es nada en su vida.
En cambio Hyoga lo es todo para él, y verlo así de herido, tambaleándose por la bebida es algo que no se perdona.
Los gritos que su maestro le dedica, son regaños que ocultan un verdadero sentimiento, que no logra el más joven apreciar, solo sentir el dolor de la decepción en su contra.
El peor golpe a su corazón enamorado, dejando que las lágrimas escapen, pero su ceño fruncido se presenta, con los puños apretándose, clavando sus uñas contra sus palmas.
No puede callarse más, necesita liberarse un poco, solo algo…
-¡A MI SI… ME… ME MOLESTA QUE HABLEN… DE ESA FORMA DE USTED!- Le responde con el mismo tono de dolido, pero con la voz quebrada por el llanto impreso.
-¡¿POR QUÉ TE MOLESTARÍA?! ¡HYOGA CON TONTERÍAS DE APRENDICES, NO ERA PARA QUE TE INVOLUCRARAS EN UNA DISPUTA ASÍ!-
-¡NO SON TONTERÍAS PARA MÍ! ¡CON USTED NADIE DEBE METERSE, NO LO PERMITIRÉ!- Declara su sentir, su molestia, sus motivos de ser alguien fuerte, solo para ser una protección de un caballero dorado que aún lo puede superar en cosmos -¡NO DEJARE… QUE NADIE LO INSULTÉ!- Siente que el equilibrio le comienza a fallar, pero se mantendrá firme lo más que pueda, encarando esos ojos violetas que desea que lo vean como hombre y no solo como su alumno.
-Hyoga- Lo llama con una voz algo tranquila, sin dejar de ser grave para que lo escuche –Solo soy tu maestro, entiendo que quieras defenderme de insulsos de tus compañeros de bronce, pero eso es completamente innecesario-
De nuevo desea mantener sus modales y templanza, si se deja llevar por sus emociones, lograra congelar su templo y de paso los vecinos, lo cual llevara a tener problemas con los demás y el patriarca.
El alcohol volvió hacer de las suyas…
La palabra que uso, la relación que logro tener en su mente.
Claro es verdad, solo es su maestro, pero quiere acabar con eso, los sentimientos se presentan a flor de piel, lo que siente y desea.
Lo tiene tan cerca, o bueno, con unos centímetros de distancia entre ambos cuerpos, que se encaran, entre el regaño y el reclamo.
Quiere demostrarle que no es solo su maestro para él, mostrarle cual es la verdadera razón por la cual lo defendería contra quién fuera, incluso si tuviera las de perder.
Unos pasos adelanté, las lágrimas escapando de los orbes azules como el precioso cielo, después de una tormenta o antes de ella…
Torpemente, se acerca al mayor, desconcertando a este último, por el rostro sonrojado que este bronce presenta.
¿Qué planea?
Demostrarle sus sentimientos
¿Cómo?
Muy fácil… Al estar en el radio de alcance del peliaguamarino, un ligero tropiezo se hace evidente por mero accidente, provocando que se vaya hacia adelante el rubio, pero el fuerte pecho de su maestro y contando el metal de acuario lo atrapa.
Para en un movimiento en que los violetas ojos se encuentran con los azul claro, para una conexión que ambos habían prometido impedirse de cualquier manera, esta se presenta.
Aun la cordura que queda en el peliaguamarino, pero ya no en el rubio, por las inhibiciones hechas a un lado, es como tiene el valor de…
Con el impulso de sus pies, por llegar a los labios del onceavo guardián y con esto, posar los propios contar los fríos y deliciosos de su maestro.
¿Cómo era posible?
Camus se siente demasiado sorprendido por ese hecho, su inocente alumno, el niño que vio crecer, que enseño y del cual se ha enamorado, lo está besando.
Lo hace, y es una sensación única, que supone nunca debería sentir, pero… Esta aquí, besando esos labios que se aferran a los suyos.
Torpemente siente como las manos de su amado disculpo rodean su cuello, intentando alcanzarlo, pues la altura si es algo que puede ser un inconveniente, mas Hyoga crecerá un poco en un futuro.
¿Debía alejarse?
¿Apartarse de ese beso?
Tal vez, pero su corazón le dicta que no lo haga, por más que su mente se lo ordene, ese beso era lo que anhelaba y mucho más.
¿Por qué?
Por qué significa que Hyoga se siente igual de que él, también existen sentimientos de por medio, un inmenso deseo, pero…
La culpa es lo que se refleja de inmediato en el corazón del mayor, una donde siente que está cometiendo algo irreparable, aunque no fuera él quién provocara el beso, pero si lo está disfrutando.
Sin pensarlo más, aparta al rubio de una forma busca, sujetándolo por los brazos, para que pare el beso.
-¡BASTA HYOGA!- Es el grito que sale de sus labios, que han sido tomados, aquellos que poseen ahora el primer beso del Cisne, las mejilla sonrojadas del onceavo guardián, su cuerpo reacciona a esta acción aunque no lo desee -¿Por qué… Hiciste eso?-
Las violetas orbes se fijan en los azul cielos, expresando una combinación de emociones, la dicha de poder ser correspondido, pero la negación de que esto ocurra.
Se había aferrado a una idea, a que sus sentimientos se quedarían callados, y ahora sucede que su alumno el objeto de sus sentimientos le ha robado un beso y a consecuencia Camus tome ese primer beso del menor.
Siendo algo mágico, pero atroz.
-Lo amo…- Declare sin más su sentir, siendo sujetado fuertemente por los brazos desnudos, dejando escapar lagrimas a mares, sus mejillas sonrojadas, tiembla ante lo que ha hecho, pero en este momento no siente arrepentimiento.
Era lo que quería, mas después pude ser por la reacción de su maestro.
Una que desde luego le dictará que ha cometido un terrible error.
"Lo amo" esas palabras resuenan en la mente del peliaguamarino, siendo dedicadas por su amado alumno, el que creyó que jamás que pudieran venir esas palabras, y mucho menos el proyectarlas.
Pero en ese instante, lo tiene entre sus manos, sujetándolo con fuerza por no haberlo detenido antes, por la leve excitación que un simple beso le provoca, recordar por breves momentos esa acción, mirar como esta.
Luce inocente, indefenso, apetecible, está pensando demasiado en esos adjetivos al verlo con la ropa desgarrada, al notar su dulce y suave piel a su merced…
-¡¿QUÉ DICES?!- No sabe si es parte de la realidad o un sueño, pero necesita confirmar esto… Aunque sea un momento…
Pues niega con su cabeza algo alterado, enojado consigo mismo, sin entender lo que debe hacer a continuación.
-Surgió de repente, ya no lo veía… Como mi maestro… Mis sentimientos… Lo amo maestro... De verdad… Lo deseo incluso…- Sera honesto solo por esta vez, no quiere guardar estos sentimientos y aceptará lo que tenga que pasar.
Si es verdad lo que sus oídos captan, es una completa locura disfrazada de la mayor fantasía hecha realidad, pero no puede aceptar que algo así pase, aunque sus límites se estén acabando.
Desea ese cuerpo, a su alumno, ese Cisne que debería dejar libre, lo quiere capturar en su propio ataúd de hielo, en el cual solo Camus pueda atravesar para permanecer a su lado.
Su cordura parece escapar de su ser, verlo tan precioso, Hyoga dejo de ser solo un simple niño a sus ojos para ver al joven delante…
El cual no puede dejar escapar ya.
Las manos aprisionan más esa piel, para de una sola vez, se acerca con desesperación y planta un beso salvaje en los labios del Ruso, uno donde no tardo mucho para que se volviera apasionado, intensificando el frio de la habitación por las expresiones dedicadas en esta acción, pero aumentando el calor en medio de los dos hombres.
Un beso profundo, que se intensifica con el atrevimiento de ir introduciendo su lengua en la boca del menor, para llevar sus grandes manos a la nuca del rubio y así no pervertirle escapar.
No importa que pase después, Camus está perdiendo su decencia y prudencia, para dejarse llevar por el primitivo sentimiento del amor acompañado del deseo carnal.
Explora la cavidad bucal, su alumno no ha proyectado ninguna protesta.
Al principio no lo podía creer, ahora era él quien es besado por el caballero dorado que ama, pero sus ojos se cerraron a voluntad, para intensificar las sensaciones que en su cuerpo despiertan.
Las manos más pequeñas rodean el tórax del mayor, aceptando que sea más profundo este beso, queriendo estar más cerca de él, sintiendo que esa armadura en este instante está estorbando, pero que causa un tremendo escalofrío en su cuerpo al ser tocado por el frio metal de esta.
Mientras una mano sujeta la nuca del otro, la otra va más abajo, rodeando la cintura del menor, es estrecha, incluso las caderas de Hyoga se pueden sentir.
Está siendo atrevido en tocar más de la cuenta, pero no puede detenerse.
Es demasiado afrodisiaco ese beso que tiene un sabor tan fresco como un delicioso helado de sabor a vainilla.
Suave al tacto, el que es el primer sabor que se prueba, pero que pocos llegan apreciar como fascinante.
Camus es uno de esos que logran encontrar la perfección en un sabor muy común, pero que no puede dejar de ambicionar con cada instante que pasa, solo quiere terminárselo, apoderarse de él.
Los deseos son muy fuertes al momento de haber sido reprimidos por algún tiempo.
Aquella mano que estaba en la nuca, es bajada con suavidad, mientras sin permiso, comienza a ir tocando la piel desnuda de su alumno, el pecho sin protección, pero precisamente a los pezones que se han erguido a las acciones del beso y el toque del frio de la armadura.
-Aaahaah…- Un jadeo ahogado se escapa de los labios de Hyoga, pues es algo nuevo ser tocado de esa manera, pero no por eso es desagradable.
El peliaguamarino escucha aquello, sus sentidos le piden otra vez hacer gemir a ese joven de dieciséis años entre sus abrazos.
Se aparta de aquellos rosados labios, no sin antes dejar una ligera marca en ellos, una mordida gentil que no deja escapar la sangre, pero sí que alguien los ha tomado.
Los cristalinos ojos color del cielo, dejan ver su éxtasis, el jadeo entre ambas bocas unidas por un hilo de saliva que se rompe.
Pues Camus quiere seguir jugando con esos pequeños botones rosas, mientras los toca sin autorización, una mano es la que sigue esa labor.
Y con otro nuevo agarre, el rubio jadea de manera sonora, provocando con esto el éxtasis en el de ojos violetas, fascinando por cómo reacciona el menor a su toque algo tosco.
-Me… Gusta…- Pronuncia estas palabras, entre cortadas, disfruta de ser tocado por el mayor, es agradable a simple tacto.
Se puede notar que la hombría del rubio se ha despertado, haciendo que se note el bulto, que roza contra la tela y la armadura de Acuario.
Camus le proporciona de sensaciones únicas, aunque no se dé cuenta.
Mas el peliaguamarino está en las mismas condiciones, ver al alumno que juro proteger y querer de una forma distinta, le hace sentir una gran excitación en su cuerpo, inundando sus sentidos, nublando su juico, querer gozar de lo prohibido.
El miembro de Camus, aun atrapado en sus pantalones, detrás de la armadura, que de igual al sentir como toca, le molesta, deseando de una vez por todas liberarse de esta atadura dorada, para hacer suyo a su Cisne.
Manoseando primero un pezón, para luego pasarse al otro, ver esas reacciones es tan satisfactorio.
Aquella mano que estaba en la cintura, para sujetar al rubio de no caerse por el alcohol en su sistema, no duda más y baja sin permiso alguno.
Para tocar los glúteos del menor, con un agarre firme, para atraerlo más cerca de su persona, sentir lo redondo que es esa parte y desde luego sensible.
-Aaaaah… Ma… Estro…- Un jadeo fue el resultado de un simple toque, con las mejillas ruborizadas, las pequeñas lagrimas cayendo de sus orbes, por la excitación tan repentina, solo dos besos, el toque de la piel contra el frio metal, el maltrato a sus pezones y el agarre a uno de sus glúteos, es suficiente para que sienta ese cosquilleó inexplicable en todo su ser y verse vulnerable ante el mayor.
Pero en ese instante, por el llamado de su alumno.
La palabra con la que debería regirse.
"Maestro"
Lo que ha dejado de ser en el momento que puso sus manos encima del rubio y fue capaz de besarlo, de tocarlo de manera morbosa, de desearlo a como diera lugar.
Su mente reacciona, los violetas ojos se abren de golpe, a no proyectando esa lujuria inicial, si no arrepentimiento total, con la peor culpa de todas.
Puede ver lo que ha hecho con un beso profundo, manosearlo, es un niño indefenso ante sus ojos y casi… Está deseando hacerlo suyo.
Se siente de lo peor, una basura total, solo por eso, si hubiera avanzado, si se aprovechaba de la situación.
Su reacción… Posiblemente sería peor.
Retira sus manos del cuerpo del joven.
Acto que desconcierta el rubio, creyendo que algo malo había hecho, denotando la preocupación en su rostro.
-¿Q… Que… Pa… Sa…?- Su voz entrecortada, por el éxtasis sentido.
-No está bien… No puedo… No podemos…- Son las palabras que comienza a dejar en claro, por este acontecimiento.
Buenos días, tardes, noches, ¿Que hora es? ¿Quien me ha robado el reloj? ¿Como están mis terrones de azúcar?
Vaya, vaya, aquí podemos ver que por poco Camus se come al Cisne, pero al parecer tuvo un momento de iluminación, pera no hacer tal cosa.
Pero aquí ya se revelan las intenciones de cada uno.
Se nota que Hyoga, si desea ser de su maestro, pero Camus, aun teme si quiera hacerlo, pero se lo agasajo como ufffff.
Mas no sabemos que pasara ahora.
Puede que llegue a ocurrir algo mas adelante, pero no diré mas, espero que lo disfruten mucho.
Una cosa que debo anunciar, y de seguro se sacaran de onda, pero... Hoy es el cumpleaños de Esmeralda, así es una linda Virgo, que la mayoría concordamos que merecía un final feliz junto con Ikki, es de las pocas parejas que la verdad si veo que existe agrado hacia ellos y es que son lindos, aunque... Me trama que se parezca tanto a Shun, hasta en el signo zodiacal...
Wow, pero en fin. Ahora a cantarle la canción oficial de la familia terrón de azúcar.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Esmeralda tu cumpleaños si que si.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Esmeralda tu cumpleaños si que si.
Y estuve preparando algo para nuestra inda Esmeralda, así que espero les guste.
Sin mas a responder los hermosos comentarios de mis terrones de azúcar:
KuranKaname001: Gracias pro votar y entiendo que tengas mucha tarea, es normal jajaja acabas de regresar de vuelta a clases.
Pues, espero que ya vieras los ganadores, se que te gustaran.
Anonimus1000days: Es que Camus es mas decente, jajajjaa no le gusta bares de mala muerte, jajaja pero si beberia algún vino.
Jajajajajaja un café y algo que lo ayude a olvidar la noche.
Cierto, Aioria hace lo que puede, ademas... Es muy bueno el leoncito.
Saori de... ¿Pero que hicieron?
Jjaajaajajjajaaja van a terminar castigados bien feo, pero el patriarca y no cuidar a sus alumnos.
Pobre patito.
Gracias pro felicitar a mi terrón de azúcar y deja tu... Al león mayor, y aun falta una felicitación pro el día de hoy.
Es que Mu, considera a los de bronce unos niños también, y como si el los considera como tal y Camus es de la misma edad, pues piensa que este debería verlos igual.
Pues ahora e diste una idea muy loca, jajajajajaja estos chiquillos merecen un maestro super genial.
Las promociones son buenas, posiblemente algún terrón ya leyó munzel gracias a ti.
Mundo moderno.
Asmita: Bien, hoy cenare algo rico, tomare un baño caliente y dormiré en mi cómoda cama... Sonríe regresando de la escuela, super contento de estar en casa, pero añorando a su Deu* Como estará?
Y al llegar el templo de su familia y a su casa, encuentra...
Deu: Asmita¡ Por que te fuiste sin decirme nada? Todo serio, pero preocupado*
Asmita: Que haces aquí? Sacado de onda*
En el mundo antiguo.
Shion: Bien ya están casi listos los pescados, los pone en una fogata, para que se asen*
Atla: Iré por agua Shion, ya vuelvo. Sonríe cargando un balde* Vamos algodón.
Algodon: Meh... Mira a Shion y este le indica que esta bien y acompaña al niño*
En eso llega Dohko.
Dohko: Shion... ¿Podemos hablar?
Hasta hoy y hasta mas de rato.
Muchas gracias a todos los terrones por estar leyéndome, siguen apoyándome y dejando sus preciosos comentarios, lo agradezco de todo corazón y mega aprecio, sin mas sigan disfrutando.
Nos leeremos en la próxima.
Hagan caso a las medidas de higiene, no se expongan.
Los quiero mucho.
Ammu se va.
