Hola mis terrones de azúcar, vengo super rapidito, pues ya ando publicando a estas horas, es que hoy me fui a vacunar, la segunda dosis ya esta en mi, jajaja el brazo duele poco, pero conociendo las reacciones de mi cuerpo, mañana dolerá peor, pero es super soportable.
Sin mas, hoy les quiero decir que un terrón de azúcar esta de cumpleaños, así que... Vamos a felicitarla, y claro que tendrá su regalo por su cumpleaños, que verán mas al rato.
ArinSatell, hoy esta de cumpleaños, así que vamos a felicitarla, y darle muco amor azucarado,como la hermosa familia que somos.
Sin mas a leer, el loco capitulo de este día.
Apenas si tiene tiempo para recobrarse de la impresión inicial, para poder atender al recién llegado.
-Hyo… Ga… ¿Qué te pasa?- Sus ojos verdes, se posan sobre el Ruso, intentando calmarlo, al poner sus manos sobre los hombros del ajeno.
-¡YO!- No sabía claramente por dónde empezar, pero… Debía ser cuidadoso, está delante de dos caballeros dorados y un niño, los cuales posiblemente no entiendan para nada lo que siente por su maestro.
Sería una completa locura decirlo de frente, aunque por su forma de actuar inicial, al llegar de esta manera, sin pedir permiso, claro que levanta sospechas muy grandes.
Debía calmarse, ya está actuando como un completó loco, pero... Es lo que esta situación le hace sentir.
Como un maldito loco y enfermo, por haberse atrevido a hacer lo de anoche, todo por los efectos del alcohol y la inhibición de esta situación.
Las cosas no serían para nada sencillas de ahora en más.
Intenta calmase y tranquilizarse, debía dar una idea diferente, que no está para nada mal, aunque ya sería muy tarde para la compostura, pero le intentara restar importancia, hasta el momento en que puedan hablar tranquilos su amigo y él.
-Shun… No es nada malo, solo que… Necesito hablar contigo…- Desvía la mirada, algo sonrojado en su semblante, pero con el ceño fruncido para dar una imagen de estar relajado, cosa que a perdió.
Andrómeda, mira por unos instantes a su amigo, intentándolo analizar, pues claramente para él, es una mentira que le diga ahora que no es nada malo.
Si al contrario, el rubio no es así de actuar tan impulsivo.
Bueno, solo con un tema, que tiene reciente conocimiento… Lo cual fue lo último que le vino a la mente, antes de poder conectar estas acciones.
-Está bien…- Asiente tranquilo, dedicándole una sonrisa el contrario, comprende un poco que esto es algo que no le es fácil al Cisne, por lo cual debe ser tratado con sumo cuidado.
Se gira para con su maestro, y con esta forma, pedirle un poco de tiempo, vera si tendrá suerte.
-Ehm… ¿Puedo ir un momento con Hyoga a caminar?- Sonríe nervioso, intentando pedir el permiso necesario, aunque no está muy seguro si lo obtendrá en estas situación.
Virgo, no está para nada feliz que un irrespetuoso bronce que cruza su casa de esta forma, corriendo, sin pedirle el más mínimo permiso de entrar a su templo.
Pensaba seriamente en declinar el pedido de su alumno, pues bien podían seguir su entrenamiento, ya había tenido un poco de la atención del Aries, que es lo que más anhela a diario.
Pero igualmente como Mu es su mayor fortaleza, igualmente es una de sus debilidades, pero… Una que le ha hecho ser un poco más comprensivo en las cosas y no solo con el estandarte de la perfección como el sexto caballero dorado.
-Tienes una hora- Le sentencia el Hindú, con cierta molestia, pues estaba bien cuando el decidido descansar un momento, pero no le agrada cuando su alumno le pide algo como esto.
Sin embargo, la mirada de cierta preocupación en Mu por la situación de estos bronces, es suficiente para hacerlo reflexionar un poco sobre esto.
Dándole un corto permiso, algo que tendrá que pagar Andrómeda con mayor entrenamiento después, pero no existe de otra.
Además sabe perfectamente que Aries podría intervenir un poco por él en estos asuntos y que después de un entrenamiento, la típica comida en Virgo preparada por el Lemuriano es de las más deliciosas y lo hace sentir parte de esa singular familia.
Pero ahora debía estar más atento a uno de sus mejores amigos.
-Gracias maestro- Asiente el peliverde, con una gentil sonrisa de agradecimiento, para dirigir su mirada al Ruso –Vamos, Hyoga-
-Sí, gracias…- No puede ser capaz de sostenerle la mirada al otro, pues sabe que en cualquier momento podría derrumbarse.
Se está conteniendo mucho, desde que despertó, notando como sus ropas estaban, las caricias y besos de la noche anterior… Tortuosos recuerdos de una gloriosa sensación, que se supone debería seguir siendo prohibida.
Sin embargo un pequeño Lemuriano, se queda mirando a ambos de bronce, que se dirigen a la salida del sexto templo, sin siquiera haberle prestado atención al pedido que le había hecho al peliverde.
-Pero… Shun… Me prometiste que jugarías conmigo- Dice esto, algo contrariado y con un poco de tristeza, pues desde que los conoce a los jóvenes de bronce, los ve como a una especie de hermanos mayores, con Andrómeda se ha encariñado más por la relación tan estrecha que comparten Aries con Virgo.
-Lo hare después, Kiki- Apenas si se gira para dedicarle estas palabras al peli naranja, pues no podía dejar solo a su amigo cuando más lo necesita y sabe que no podrá aguantar por mucho tiempo.
En la mente de Shun, el ayudar al Cisne es un poco más importante en estos momentos que jugar, no porque no quisiera pasar tiempo con el Lemuriano menor, sin embargo sabe que el otro no lo buscaría si no fuera algo que de verdad le causara una enorme preocupación y molestia.
Y de por si era difícil que Hyoga se abriera de esta forma con alguno de ellos.
Sin más el pequeño Kiki solo se queda mirando como ambos bronce se alejan de Virgo, para irse a quién sabe dónde, para hablar.
Algún punto algo alejado del santuario, donde pudieran conversar sobre el tema que saben que será muy difícil para poder ser coherente.
Aquel peli naranja, se queda mirando bastante triste, en la lejanía a su amigo, haciendo un ligero puchero, pues no le agradaba ser dejado atrás.
-Kiki, después podrás jugar- La dulce voz de Aries intenta calmar a su alumno.
Pues siente el cosmos algo alterado.
-Tal vez hasta después de la comida- Menciona el rubio algo serio en su voz –Deberá seguir sin descansar, hasta que lo crea digno candidato- Sentencia sin más.
-No seas tan duro con él, es importante que ellos experimenten un poco más de libertas a la que nosotros estuvimos acostumbrados- Mu sin duda es bastante comprensivo con los demás.
Tal vez de una forma desea que tengan la oportunidad de tener un camino diferente, a como lo intenta hacer con su alumno, que conozca más y comprenda que puede decidir si ser caballero es lo que desea o no.
Un suspiro por parte de Virgo, cerrando sus ojos por un instante –Lo intentaré-
Es lo único que le puede prometer a su amado Aries, pues aún es nuevo en este tipo de deber, ser maestro no es una tarea del todo fácil, pero al menos tiene un poco de la ayuda y apoyo de quien más ama en este mundo.
Mientras ellos comparten un momento de pareja, el pequeño Lemuriano se le ha ocurrido una idea no del todo buena.
Pero si haría algo por la curiosidad de saber que ocurre y de paso divertirse un poco.
No ha dejado de ser el típico niño bromista en cierta forma, aunque ahora tenga diez años, es bastante hiperactivo, pero más calmado y respetuoso, a veces no puede evitar comportarse como uno más pequeño.
-Bosque Aledaño al Santuario-
Ya alejados de los templos, en una aparente calma, como se podría decir.
Pues ambos se encuentran en un lugar donde se puede respirar tranquilidad, paz… O bueno, algo relativamente parecido a ello, pues en si… El santuario no siempre ha gozado de algo así.
Bien se puede decir que todo el lugar está manchado de sangre tanto de los suyos como de enemigos.
Pero la cuestión y el momento de este tema no es ahora.
Si no lo que el pobre Cisne lleva en su ser, lo que ha estado callando desde que despertó y no ha podido sacarlo hasta ahora.
Se nota su incomodidad, nervios, incluso un terrible dolor de cabeza que no ha aliviado, llamado resaca, pero son cosas que pasan a segundo plano.
Cuando se puede apreciar en su rostro la desesperación tan grande que lleva consigo, por la estupidez cometida.
Sus puños apretados, mordiendo su labio interior, incapaz de ver a la cara a ese amigo suyo, esta inquietó, desesperado… Es muy difícil para él lograr expresarse de una forma que le funcione.
Sin embargo para Shun, el poder hablar y solucionar problemas es un tema mucho más fácil, y es capaz de ayudar a los demás si es necesario.
Por lo cual será el primero en hablar e intentar darle su apoyo incondicional.
-Bueno… ¿Qué sucede Hyoga?- Pregunta curioso, brindándole una palmada en el hombro de manera amistosa.
-Shun…- Se aparta un poco de Andrómeda, cabizbajo, aunque la decepción en su rostro lo delata de manera horrible, cerrando sus ojos, conteniéndose cuando al principio deseaba hablarlo, pero no podría hacerlo por mucho más.
-Vamos, ¿Qué te está ocurriendo?- Esa sonrisa amigable, para darle confianza a su amigo y así conversar -¿Es algo referente al tema que…?- No sabe si es prudente hablar de ello, o no... Por eso lo hace de manera clave y disimulada.
-Si… Si, así es- Responde con cierta frustración en su ser, sin girarse al otro, para fruncir el ceño.
-¿Has pensado en decir algo?- Inocente pregunta a un tema bastante caótico, pero que decidió no juzgar, si no mejor apoyar –Tal vez no sea tan malo… Puedes encontrar una buena solución y… Pensándolo bien, seis años de diferencia no son tan malo- Sonríe de forma tímida, pero para apoyar al otro –Sé que otras parejas tienen diferencias de edades más grandes, pero se podría intentar…- Sus opciones no serían las mejoras o más bien dicho…
Sus palabras, pueden tener una gran intención, pero para Hyoga, no conllevan nada bueno.
Al contrario, es un breve recordatorio que la edad es solo un numero en este único caso, pero aun así la relación antes establecida es lo que atormenta a su corazón y más con lo de ayer.
Es imposible seguir aguantando, usualmente el Ruso puede contener más sus emociones, el entrenamiento con Acuario así se lo ha inculcado, pero cuando las emociones, acciones impías, y sentimientos corrompidos, están latentes en su ser…
No conllevaría a seguir siendo como antes, sin su temple, su cordura, eso se aleja para dejar paso a lo que en verdad su corazón y ser necesita expresar, pero solo en la confianza de una sola persona que le pudiera ayudar a ver una luz en ese desastre que ha causado.
-¡YA NO LO PUEDO INTENTAR SHUN!- Al final, hasta el más calmado hombre, al encontrarse atrapado en una situación de esta índole, hace que todo se agote, esas defensas auto impuestas se derrumban -¡HICE ALGO MUY ESTÚPIDO ANOCHE… Y… SÉ QUE MI MAESTRO ME VA A ODIAR!-
Impresiona el peliverde, con una mirada inocente ante lo dicho, guardando silencio, pues sabe que cuando el Cisne ha comenzado a soltar lo que tiene es mejor dejarlo seguir sin interrupciones.
-Yo… Estaba ebrio…- Entrecierra sus ojos, llevando ambas manos hasta su cabeza, el dolor en esta se ha incrementado –No me di cuenta de lo peligroso que podía ser… Que estuviera siendo llevado por mi maestro hasta Acuario…- Sus lágrimas de desesperación absoluta comienza a brotar, sintiendo que todo a su alrededor se hace trizas por su imprudencia.
Aun en su lugar, intentando seguir para su mejor amigo, lo mira, para solo dedicarle una pregunta -¿Qué paso?-
Su mandíbula se tensa, mostrando los dientes, bajando los brazos de golpe, proyectando su cosmos alterado por la maldita verdad de sus actos cometidos.
Ese arrepentimiento de no haber sido más prudente, de no haberse contenido de hacer una estupidez de esa índole.
-¡LO BESE SHUN! ¡BESE A MI MAESTRO CAMUS!- Grita estas palabras, sin importar que fueran escuchados, aunque están a salvo, pues nadie está a la redonda o… Eso creen.
Aquellos verdes ojos, se abren de golpe, mirando con sumo asombro al otro, apenas si abriendo la boca ligeramente, para intentar decir algo, pero sin mucho éxito de por medio.
-¿Co… Co… Mo…?- No sabe de su asombro inicial, pues, esto es algo que jamás se esperó… O bueno, no que creía que ocurriera así, o… No, ni el mismo Andrómeda se podía imaginar que esto pasara tan pronto.
Si bien, la noche anterior, fue interrogado junto con el Pegaso por el paradero del rubio, no creía que algo así hubiera pasado, imaginaba otra cosa, como un fuerte regaño, que para el contrario fuera demasiado doloroso para él escuchar, pero… No esto.
El atrevimiento del Ruso es muy raro de ver.
-Lo bese… Le roge que no se fuera de mi lado…- Las mejillas sonrojadas, apretando sus puños, dejando que las lágrimas caigan de sus hermosos ojos azules –Que, me acompañara, le confesé que lo amo… Le dije que quería que todo pasara entre nosotros, estaba… Estaba…- Niega con la cabeza, sintiéndose bastante imbécil ahora –Dispuesto a entregarme a él… Se lo pedio a llanto…-
-Hyoga…- Shun, debía interrumpir, no por grosero, si no para lograr entender las circunstancias o al menos bajar algo de ese asombroso, que de verdad lo ha dejado sin palabras coherentes –Pero… ¿Qué paso? ¿Lo hiciste? ¿Qué hizo él?- Entre la preocupación y el tremendo impacto, está en su mente, sin poder expresar de forma correcta sus ideas.
-Eso… Es…- Vuelve a negar con la cabeza, la punzada por la resaca no se aparta en ningún momento, pero de nuevo el sonrojo en esas mejillas lo delata, con los recuerdos de la noche anterior, en donde su cuerpo fue asaltado por el peliaguamarino y le gusto tanto.
Pero obviamente, no diría todo eso a su amigo, sería demasiado vergonzoso, pero si le podría revelar algunas cosas…
-Con lo que… No sé qué hacer…- Cierra sus ojos, para sin pensarlo sentarse de golpe en el suelo, dándole igual ensuciarse, necesita un apoyo más allá del emocional.
-Puedes decir que fue por el efecto del alcohol…- Se acerca cuidadosamente al otro, para ayudarlo con alguna idea de cómo solucionar el problema que aparentemente cree comprender –Tal vez tu maestro, no se lo tome enserio… Puede que…-
-Me dijo que igualmente me ama- Revela esta verdad sin más, susurrándola en esta ocasión, pero siendo capaz de llegar a los oídos de su mejor amigo.
-¡¿QUÉ?!- Otro asombro más para Andrómeda, que esto si era algo que de nuevo, nunca se imaginó que ocurriera.
Pues el peliverde tenía una información que lo más posible el Cisne no conozca, sobre un asunto particular, ocurrido en el breve momento en que los dorados revivieron en Asgard.
Que involucraba a Acuario con un cierto sujeto de cabellos naranjas, pero era algo que no le había contado, no por querer ocultarlo, sino porque no lo creía relevante y se olvidaba de ello en ocasiones.
Y si bien ahora no lo recuerda, antes se pensaba que por esto, tal vez no correspondería a nadie más.
-Me beso, me dijo que me ama de igual roma… Pero… Se alejó de mí, no siguió estando en mi habitación…- Habla lo más rápido posible por la pena de relatar esto –Y yo, le rogaba aun así… estando en mi desesperación e idiotez, le pedía… Que se quedara a mi lado…- Por fin es capaz de alzar la mirada, para ver a Andrómeda de frente –Shun, no sé qué voy hacer ahora… ¿Qué le diré? ¿Qué hare?- Le pide un concejo sobre lo que debería hacer con su vida.
-Eh… Bueno…- Preguntas demasiado fuertes, sin una respuesta clara por parte del peliverde -Es algo… Favorable ¿No?- Sonríe apenado, intentando seguir buscando alguna otra cosa que decir.
-¿Por qué sería favorable?- El rubio no comprende lo que el otro le quiere dar a entender.
-Tu maestro corresponde a tu amor, eso quiere decir que… Tienes una gran oportunidad con él… Es bueno… Al menos sabes que te quiere de la misma manera que tú a él…- Las palabras de Andrómeda son ciertas, pues en efecto…
Si alguien te besa de la misma forma que tú a esa persona, con la misma intensidad y con el sentimiento del amor…
Sin duda debe significar que algo entre ambos se puede dar, pues ocurre lo mismo o es lo que se aparenta.
-Shun, eso… No puede ser verdad… Sería demasiado bueno… Para ser cierto… Yo…- Niega siquiera la posibilidad, cuando está más que obvio que es así, pero está en completa negación.
-Hyoga, es cierto… Puede que necesites hablar con tu maestro, pero… Para mi queda claro que entre los dos, existe algo más que solo el cariño de aprendiz y maestro- Le sonríe, sentándose al lado de su mejor amigo, para animarlo un poco dándole palmadas en la espalda, es una forma de demostrar ese apoyo incondicional.
Aunque si bien, Andrómeda aún está bastante sorprendido por esta conversación y eso…
Que no le conto todo lo ocurrido en verdad, ni mucho menos como despertó y su reacción de ese momento, pero… Ya sería demasiado el involucrarse en temas muy privados del Cisne.
-No puedo creerlo… No…- Lanza un suspiro, dejando que sus lágrimas de nuevo amenacen con salir, combinadas con la impotencia, por sus decisiones influenciadas por el alcohol.
Aunque… Puede que esté pensando de igual forma en esas palabras del peliverde, que… Si eso ocurrió, tal vez… Pueda tener una oportunidad y si hablaran…
Podría encontrar una verdad mucho mejor, una que le ayude a saber si algún día sus sentimientos será correspondidos o… Bueno, que sí lo son… Pasar a dar otro paso.
Sin embargo debe analizarlo con detenimiento, después de todo… Sea lo que sea y haga lo que haga, de esto ya no puede escapar.
Y más…. Porque ambos bronces, no se dieron cuenta, comenzaron a hablar, mientras tenía un poco de público.
O mejor dicho, un pequeño Lemuriano, que los siguió, para que en su inocencia creer que les podría jugar una broma, después de que hablaran, para hacerlo reír y entretenerse de igual forma.
Sin embargo, lo que ha escuchado, es un tema demasiado pesado para un infante.
Tan solo su rostro de sorpresa y confusión, es una clara señal que esto le provocó el saber que Hyoga ama a Camus y que este último besara al Cisne.
Buenos días, tardes, noches, ¿Que hora es? ¿Quien me ha robado el reloj? ¿Como están mis terrones de azúcar?
Yo me encuentro super bien, pues hoy ya me vacune, mi segunda dosis, terrones de azúcar, si tienen la oportunidad de vacunarse, háganlo, es siempre mejor estar protegido, por favor de verdad sigan cuidándose, que les valga que los demás no lo hagan, al menos háganlo por ustedes y sus seres queridos.
¿Si?
Bueno, debo apresurarme, para tener chance de publicar de una vez el regalo de mi terrón de azúcar cumpleañero ArinSatell, espero que te la pases super bien y comas delicioso pastel y tu comida preferida.
Y claro que vamos a cantarte la canción oficial de la familia terrón de azúcar.
Y uno, y dos, y tres...
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades ArinSatell tu cumpleaños si que si.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades ArinSatell tu cumpleaños si que si.
Ahora si a responder los hermosos comentarios de mis terrones de azúcar:
KuranKaname001: Muchas gracias por decir que gran capitulo.
Cams esta pésimo en sus sentimientos, él solo cree que debe ignorarlos, pero... Sera imposible y ahora... Ya que esta pesando en algo, que aun queda en suspenso.
Jajajjaja, conociendo a Shion, para él es que no sienta eso, pero... Es imposible a este punto.
Jajajaja y se indigno por que no respetaran su templo, jajajaja se enojo don señor Shaka.
Como te digo... Que su destino esta muy caótico?
Jaajajaj felicidades por salir de la pila gigantesca de tareas, ya me he dado cuenta que has comentando los capítulos, muy bien.
Anonimus1000days: Jajjajaj Milo siempre sera Milo... Incluso con otras parejas, él solo desea a su pareja en turno jajajaja.
De echo no esta tan mal, las diferencias de edades de los otros dorados, ni que Dita y Saga lo hagan, ya que no se vieron como alumno y maestro, pero aquí si, Hyoga y Camus, si lo son... Esa es la cuestión.
Jajajaj me agrada jugar con una interacción mas cercana de los bronce con los de oro, alumnos y maestros y bueno Kiki al ser el alumno de Mu y este pasar tiempo en virgo, pues... Es como una familia pequeña, depsue de todo Mu, se gano el respeto y cariño de los de bronce, todo menos de Ikki.
Ella le fascina las locuritas, jajajajs es que son geniales jajajaj XD
Verdad que se ve algo incestuoso entonces?
Shijima: Entonces, cuantos años tienes?
Deu: Algo nervioso, por creer que seria visto como un viejo* 200 años...
Cardinale: Bueno, pero... Imagino que la forma en que crecen es diferente a los de humanos ¿No?
Deu: Un poco... Pensativo* Puede ser... Pero nosotros cuidado llegamos a una cierta edad, dejamos de envejecer. Creo que tenia unos dieciocho cuando deje de crecer tanto...
Asmita: Wow, y yo apenas tengo quince años, risita nerviosa*
Cardinale: Bueno, entonces, solo esperen a que termines de estudiar, y podrán casarse.
Ambos rojos: ¿Eh?
Shijima: Tose* Cardinale... Amor... Eso lo sabe de antemano, Verdad Deuteros? Modo aterrador activado*
Creo que lo de Dohion, ya quedo, pues ellos terminaron besándose y cuidándose mucho, hasta el momento en que tengan que volver a luchar con Hades y los demás vuelvan.
Jijijji o algo mas se te ocurre?
Hasta hoy y hasta mas de rato.
Bueno mis terrones de azúcar, por favor disfruten este capitulo, lean mucho, comenten, y les quiero decir que les agradezco tanto, por el hecho que han estado apoyándome, divirtiéndose conmigo, votando, y dejando sus comentarios.
Sin mas, me paso a retirar, dejare el regalo para nuestro terrón cumpleaños mas de rato.
Por favor hagan caso a las medidas de higiene, no se expongan, cuídense mucho.
Los quiero tanto.
Ammu se va.
