Hoy es el cumpleaños de los gemelitos cangrejos, así que vamos a iniciar con el primer gemelo mayor, y después tendremos algo del menor y luego algo juntos.
Sin mas feliciten a Hakurei, alias el padre del borrego pachón jajajaja, es que la neta para mi si es su padre.
Por cierto, One Shot con contenido lemon, léanlo bajo su propia responsabilidad, menores de edad... Ya saben... No me hago responsable de traumas.
En una cabaña, ubicada en medio del bosque, una pareja de dos hombres, se encuentran admirando el cielo nocturno, mas algo decepcionados, pues se supone que esta noche seria estrellada, pero…
Al parecer las nubes han decidido que eso no ocurrirá.
Unos ojos azules tan brillantes como el mismo océano, intentan encontrar alguna pequeña estrella para mostrarla a quien es dueño de su corazón, mas no ha tenido suerte alguna.
Su semblante de tristeza, sujeto del barandal de madera de la terraza, sus manos sujetándola con fuerza, su boca ligeramente abierta intentan descubrir un deslumbró solitario.
-¿Avenir?- Un joven hombre de cabellos lilas, atados en una coleta larga, con unas hermosas esmeraldas, observado atento al de cabellos blancos y esponjosos.
-No puedo creer que no estén- Sus palabras dichas en un hilo de tristeza, bajando la cabeza, lanzando un suspiro cansado –Se supone que hoy… Una lluvia de estrellas se daría paso… Casi como si fuera una revolución de polvo estelar- Suena realmente triste, quería que su esposo las apreciará, pero sin duda el clima no dejará que eso pase.
-Por favor mi dulce borreguito esponjosito- Sin pensarlo mucho, se acerca para dedicarle un abrazo por detrás y hacer que se calme –No quiero que te preocupes por algo así, hoy es mi cumpleaños y lo has hecho tan especial-
-Pero… Yo quería que fuera más… Especial- Suspira, sujetando las manos que lo protegen, sin embargó su rostro mirando al suelo.
Había estado planeando por semanas este día especial para Hakurei, le propuso salir temprano para la cabaña, preparo la comida favorita del cumpleañero, le dio un pequeño regalo, el libro que había estado buscando por mucho tiempo, deseaba al final que la lluvia estelar que se daría esta noche, la pudieran contemplar mejor, gracias a la privacidad del bosque, tan natural y pacífico.
Pero aquí estaban, viendo solo un cielo oscurecido por completo, por aquellas nubes que amenaza con desatar una fuerte tormenta.
Esto lo ponía mal, solo deseaba darle un cumpleaños más que perfecto al hombre que ama, pero… La última parte le fallo, pues no dependía de él, sino de la naturaleza y esta vez, le dijo que no se podría.
-¿Qué más especial puede ser mi cumpleaños? Si tu estas en mi vida, es lo mejor… Lo único que me importa y tengo- Dulce en sus palabras, sincero en sus acciones, sonríe por el simple hecho de que su borreguito se esfuerce al máximo por darle un perfecto cumpleaños, cuando todos los días son especiales por ver la sonrisa de quién ama a su lado, cada que despierta.
-Hakurei… Solo deseaba que fuera inolvidable… Era un espectáculo que solo se ve una vez cada veinte años- Recarga en silencio su cabeza en el pecho del pelilila, aunque aún le de la espalda se siente cómodo.
-Solo esperemos ese tiempo y lo vamos a ver- Para el de cejas en forma de dos puntos rojizos, esa es la mejor posibilidad.
-Pero…- Se gira, aun sintiéndose culpable por que el final de su sorpresa no se pudo concretar.
Sin embrago sus labios son capturados con suma ternura por los del mayor de estatura, quien toma cuidadosamente la babilla del de piel morena, para acercarlo más y profundidad el beso que tanto había deseado.
No importa cuantas veces bese los labios del de cabellos blancos y esponjosos, nunca se cansaría de hacerlo.
Siempre tibios, con un dulce sabor a piña, que se ha vuelto rápidamente adicto a ellos.
¿Por qué debía su borreguito estar triste porque las nubes impiden poder ver las estrellas?
Eso no le interesa en lo más mínimo.
La mejor lluvia de estrellas, el más dulce y precioso espectáculo es el rostro sonrojado de Avenir, el cuerpo frágil que posee, el aroma de su cabello que se pega a su cuerpo cuando el sudor en ambos se complemente.
¿Este mal estar teniendo pensamientos impuros, con la persona que amas en la soledad de la noche?
Tienen todo el tiempo del mundo, la privacidad de la naturaleza, la noche entera para poder hacer lo que deseen.
Ese inocente beso, que se intensifica en algo mas pasional, se rompe, por la falta de oxígeno en sus pulmones.
Jadeando ambos, por lo excitante que llega a ser ese simple contacto, en donde sus bocas y lenguas se unieron, un hilo de saliva conectándolos es roto repentinamente.
Las mejillas sonrojadas del de cabellos blancos, la mirada avergonzada, el corazón latiendo a mil por hora, no sabe cómo es posible.
Muchas veces antes, Hakurei le ha roba besos desprevenido, que se intensifica con el paso de los segundos, pero… Siempre se apena demasiado, aun después de haber hecho el amor incontables veces, no se puede acostumbrar a verse tan indefenso ante la persona que ama.
En cambio para el de cabellos lilas, su vista verde fija directamente en la inocente carita de su esposo, no niega que le excita solo verlo así de nervioso, el corazón de este hombre late desbocado, sus manos no se apartan del cuerpo ajeno, para atraerlo más a sí mismo.
No importa si no hubiera recibido nada por su cumpleaños, con solo tener a Avenir a su lado es más que suficiente para cumplir todos sus sueños.
Reconoce ante cualquiera que el de piel morena, es el único que lo hace sentirse maravillado por la vida, ya que él es su mundo entero.
Si toma la delicada mano del peliblanco sabe que es capaz de destruir cualquier cosa, enfrentar todo obstáculo en esta vida.
Nunca sabrá que fue lo bueno que hizo antes, pero… Los dioses lo han bendecido con la presencia de Avenir en su vida.
Suspira, ante lo que ha hecho con el extranjero.
Una de sus manos es llevada a la mejilla izquierda del de ojos azul mar, para acariciarla, aunque va bajando hacia los labios para volver a tocarlos con el pulgar, su mirada puesta en este hombre.
Su cuerpo se excita con un simple toque, no lo puede ocultar, tampoco el otro.
-Avenir…- Susurra ese precioso nombre en un tono seductor.
-Dime…- Contesta con el mismo susurró, pero el tono suena tímido y nervioso.
-¿Puedo pedirte otro regalo?- No dejara de rodear ese hermoso cuerpo que tantas veces le ha pertenecido y seguirá siempre así, lo cree necesario para poder vivir.
-¿Qué… Te… Gustaría?- Sonrojado, desvía la mirada hacia otro punto, no es capaz de ver a la cara a Hakurei en este estado que ambos se encuentran, sus manos temblorosas lo abrazan por el cuello, no niega que quiere estar a su lado siempre, como el juramento que hicieron al momento de casarse.
La prueba de esto, son sus anillos matrimoniales que están en sus dedos anular, y jamás se quitan.
-Quiero devorar a mi lindo borreguito ¿Puedo?- El tono juguetón en que lo dice, es utilizado para de igual forma excitar al peliblanco.
Sin importar el contexto, ambiente o estado civil… Hakurei nunca ha hecho algo que Avenir no quisiera y aun a estas alturas, le pide su consentimiento para continuar con su provocación.
Es su vida entera y deseo más grande, jamás sería capaz de ofenderlo o hacerle daño, aunque bueno…
Al momento de hacer el amor, el entrar en un espacio tan estrecho, si ocasiona algo de un leve dolor que rápidamente se vuelve placer, pero es lo poco que llega a herirlo.
Podrá sentir toda la pena posible por la indecoroso propuesta, pero no niega que le gusta mucho, gracias al beso anterior, su cuerpo se ha calentando mucho, y el ambiente en oscuridad, en un silencio que brinda privacidad, pues no hay nadie a kilómetros.
Sabe que aquí podría gemir y gritar todo lo que desea, sin temor o vergüenza de ser escuchado.
Algo que si se preocupa estando en su hogar, y los ahoga mordiendo la almohada, o abrazándose al cuerpo de Hakurei para calmarse en ser discreto, aunque también se cubre la boca con sus manos, algo que a su esposo no le gusta,
Ya que desea ver su rostro completo de placer y escuchar los dulces gemidos de su borreguito de lana blanca como le dice de cariño.
Avergonzado, rápidamente se abraza al pelilila, ocultándose en su pecho, con los ojos cerrados, y el rubor sigue subiendo por sus mejillas hasta las orejas.
Demostrando su vergüenza, por todo lo que esta imaginando, sí que tendrá un rostro inocente, pero su mente no lo es del todo.
-Está bien…Puedes co… Comerme…- Dando afirmativo ante la propuesta, no es capaz de ver directamente a las esmeraldas que brillan con lujuria intensa.
No tendrá escapatoria, su amado esposo, lo tomara con todo el amor del mundo, para hacerlo disfrutar al máximo de esta demostración plena de todo lo que su corazón guarda.
-Gracias- Susurra al oído de Avenir, para acto seguido, con sus labios morder suavemente el lóbulo del peliblanco, sabe sus puntos débiles, y los aprovecha al máximo.
-Aaaaahh…- El gemido por ese toque cálido, la lengua del otro lo comienza a torturar gentilmente.
La dulce voz de ese peliblanco es música para su ser, provocándole que su miembro se excité mas y obviamente desee ese cuerpo que rodea con sus brazos.
Obviamente aunque pudieran hacerlo en la terraza si lo desearan, Hakurei no quiere arriesgar a su borreguito al clima nocturno, más si una lluvia se pudiera avecinar repentinamente, podría ocasionar problemas.
Además que quien ama se merece solo lo mejor, por eso lo ha colmado de todas las atenciones y cuidados posibles desde que lo conoció.
Hakurei siempre lo ha admitido ante quien fuera, si Avenir llegara a irse lejos de su lado, no sería capaz de seguir, sin sufrir toda la vida.
Por lo cual, al ver que el peliblanco no se resistiría en lo más mínimo.
Lo carga cuidadosamente al estilo princesa, por inercia Avenir lo rodea con sus brazos por el cuello, para no caer, pero apenas si pudo hacer esto, el pelilila captura sus labios en un beso apasionado, en donde de nuevo ambos exploran la cavidad bucal del otro.
El que va entre los fuertes brazos del Tibetano, cierra sus ojos para sentir mayor placer, privarse de un sentido llega a provocar mayores sensaciones en su cuerpo.
Hakurei no podía darse ese gusto aun.
Entrando con cuidado con su más preciado tesoro en brazos, para atravesar cualquier obstáculo hasta llegar a la cálida cama, que este día que llegaron la cambiaron y limpiaron.
Hoy suavemente se ensuciará por el acto de amor genuino y sinceró que ambos hombre se profesan.
No es ningún impedimento para el de cabellos lilas, cargar al moreno, no lo dejara caer, ni aun estando la cama debajo de este.
Si no, que llegando a ese lecho, se inclina, arrodillándose, confiando que su borreguito de lana blanca se sostiene perfectamente, se va acercando más a tocar las suaves sabanas, para de esta forma depositar con todo el cuidado del mundo a quien ama, sobre esta.
Sin romper el beso, ni mucho menos el abrazo.
Si bien en los momentos que faltan el aire, se separan apenas unos centímetros, con sus ojos conectados, para en cuanto se recuperen volverán a fundirse en un ardiente beso.
Ambos brazos estirados, para acercar más la cabeza del pelilila, mientras este se sostiene por ambos lados del cuerpo del hombre de cabellos esponjosos, al igual que sus piernas arrodilladas, para mantenerse sobre quien ama, pero sin dejar caer su peso por completo.
Aun con ropa, Avenir luce realmente apetecible, los besos se van desviando de la boca.
Para ir bajando en una cascada de delirio.
El cuello del moreno, debe ser marcado por unos besos profundos, incluso pequeños chupetones que apenas si son visibles en su piel.
-Aaaaahh… Aahhh… Ha… Ku… Rei…- Con solo estos movimientos son suficientes para provocar que gima quien los recibe, es mucha la estimulación que experimenta.
-Te amo…- Nunca faltara esas dos palabras entre ambos, los gemidos lo hacen calentarse más.
Su miembro se siente aprisionado entre sus pantalones y ropa interior, ya deseando penetrar el interior del peliblanco, pero primero debe darle algunos mimos, para demostrarle de esta forma su amor.
-Te… Amo… Mucho… Aaahh ohh…- Para este momento ha bajado sus brazos del abrazo que mantenía con el pelilla.
Sus cabellos esparcidos por la cama y almohada, sus brazos siendo llevados a cada lado de su cabeza, flexionados por el codo.
Gimiendo sonoramente, dulces palabras y el nombre de Hakurei mil veces, las mejillas están por completó rojas, su cuerpo se tensa de repente, para luego relajarse y temblar de placer.
Apenas está en el cuello, sabe que baja hasta su pecho, luego estómago, para después… Seguir con lo que ambos disfrutan mucho más.
Para Hakurei, la bata que está usando su borreguito, ya está estorbando.
Avenir había tomado un baño después que él, solo se había colocado una ligera bata, pues el ambiente cálido del bosque así lo amerita, aunque si, lleva puesta ropa interior, y obvio esta en confianza de vestir así.
¿Por qué su esposo luce así de lindo y sexy a la vez?
Es afortunado, siempre se ha dicho para sus adentros, Avenir ante sus ojos es la combinación perfecta de pureza y lujuria, un rostro inocente, y un cuerpo demasiado sexy, que disfruta con sumo cuidado.
Desliza el nudo con el que se sostiene la tela en ese cuerpo, apreciando el cuerpo que tantas noches ha sido suyo y hoy no será la excepción.
Con los besos casto, que apenas rosan la piel, se va dirigiendo hacia el pecho, principalmente los pezones invertidos, los cuales que admiro desde la primera vez, y no ha podido dejar de imaginarlos.
¿Podría ser un fetiche?
Pero es algo de entre pareja, cada quién lo suyo.
Sabe perfectamente como estimularlos para que se asomen, y esto es un disfrute para el peliblanco.
Su boca toma control del de lado derecho, para succionarlo de esta forma, no bruscamente, si no con cuidado, estimulando con su mano libre el otro pezón, así ayudándolo a que se pongan duros y se dejen ver.
-¡AAAAH! ¡NHK MMHH! ¡HA… KU… REI…! ¡YO…!- Son oleadas de placer que inundan cada parte de su ser, sus ojos se llenan de diminutas gotas de sal, demostrando el placer que ya comienza a sentir y no controla.
-Déjale todo el trabajo a tu marido…- Habla con un toque seductor, muy cerca del pezón que ha hecho aparecer, y denotar lo duro que se ha puesto, por la estimulación.
Aún falta el otro, la mano a veces no funciona del todo bien para este trabajo, con el efecto de los invertidos pezones, pero su boca sí que lo hará.
Deja su marca de dientes alrededor del derecho y un poco de saliva, ahora procederá al izquierdo.
Pero… Primero… Antes de hacerlo, ya no puede soportar más la prisión de la que su pene es víctima.
-¿Te molesta también?- Le pregunta, mientras con rapidez se desase de su playera de manga corta, y de igual forma pantalones y ropa interior, para depositarlas en el suelo.
Se queda hipnotizado por el bien formado cuerpo que ese pelilila tiene, solo para él, no puede negar que adora cuando hacen el amor y su cuerpo es prisionero por el de Hakurei, tan cálido y tonificado, que le agrada la fricción que se someten.
Los grandes ojos del color del mar, denotan pequeñas lágrimas, su vergüenza se ve, más desvía su rostro, se siente avergonzado por ser visto así, mas deja expresar su sentir
-Un… Poco…- Su mano directamente hacia su boca, para cubrir su pena.
Con estas palabras, Hakurei no dejara que algo moleste a su borreguito, y sabiendo que no le molestará, le quita aquella prenda que cubre el erguido pene del peliblanco, el cual ha dejado salir un poco de líquido pre seminal, por la sobrexcitaciones en su cuerpo.
Y de igual forma, el pelilila de mayor tamaño, se vuelve a posicionar sobre el de piel morena, para acercarse aún más.
Aun recostado Avenir, es presa por dos sensaciones que lo provocan demasiado.
Su pezón izquierdo es capturado por Hakurei, con esa hábil y sensual boca que lo hace gemir a todo pulmón, además que la mano traviesa del este pelilila, sostiene ambos miembros, para comenzar a mastúrbalos a la vez.
Estas oleadas repentinas de un éxtasis que lo vuelve incapaz de hacer o decir lago, pues lo invaden sin importar que.
Arquea su espalda, echa su cabeza para atrás, sus manos desesperadas, sujetan con fuerza las sabanas, sin importar que las arrugue, sus piernas dobladas, sus dedos de los pies, estirándose y contraendose, por un placer sexual, que no puede contralar, ni manejar, pero como disfruta.
Siempre le gusta gemir con fuerza el nombre del pelilila, siente que así le demuestra que cada cosa que hagan con sus cuerpos es maravilloso.
Los recuerdos de esas sensaciones ya antes vividas, exactamente con el mismo hombre, en el mismo lugar, solo que diferente época.
Exactamente en esa cama, años atrás, se entregaron por primera vez, obviamente fue diferente, la timidez de ambos, los nervios de dos inexpertos, solo deseaban demostrar su amor, sin herirse de ninguna forma.
El amor de aquella primera vez, con la actualidad no disminuido, al contrario se siente como si fuera mayor, más profundo, placentero, glorioso, hermoso.
Simplemente una entrega perfecta para ambos.
Amor y lujuria, combinadas en una.
Su labor duro unos minutos más, cuando siente, como tanto su pene como el ajeno, comienzan a contraerse, para dar paso a una descarga de semen.
Donde su mano quedo manchada por completó, al igual que parte de la piel morena.
Para poder contemplar esta venida, tuvo que apartarse del pecho de su amado esposo, en donde dejo varias marcas de chupetones y ligeros mordiscos, ahora un adorno de su propia esencia, es mucho más erótica la imagen.
Con las gotas de sudor en ese cuerpo tan delicado a su ver, el rubor y lágrimas, son perfectas.
¿Cómo Avenir es así de hermoso?
Jamás se lo explicaría, pero aún debe continuar, esto solo fue un aperitivo para ambos.
-Nos corrimos juntos… Mi borreguito- Sonare, para proceder a ver su mano con las dos venidas combinadas, dándole una idea de lo que podrían disfrutar mayormente.
Inclinándose hacia delante, para acercarse a ese hermoso rostro, y ese cabello que adora oler por la deliciosa fragancia que despide, sabe que es solo de su amado esposo de quien proviene.
-Avenir… Esto nos ayudará a que no te duele…- Un beso casto por parte del pelilila, que tiene el cabello pegado a la espalda por el sudor que esa actividad ha ejercido en su cuerpo.
Apenas separándose de esos labios, que goza, y teniendo la mano que le ha masturbado tan cerca, por un acto de parecer más atrevido y pervertido que su apariencia.
Abre su boca, para atrapar un dedo del mayor, y lamerlo…
Usualmente para prepararse, a veces usan gel, otras una crema especial para esa parte, otras la salva de Avenir, que no les parece nada molesto.
Pero esta era la primera vez, que usan el semen de ambos combinados, y eso que han tenido antes ideas raras.
Ver como su inocente borrego de lana blanca se comporta atrevido, es un éxtasis que ha provocado a su pene endurecerse nuevamente, ya no puede aguantar más.
Susurrando, con ese brillo erótico en sus ojos, sonrisa satisfecha –Amor… Eres sumamente hermoso, por favor… Déjame hacerte sentir mucho mejor…-
Sus palabras son dichas con suavidad, solo para los oídos del moreno.
Este deja libre la mano de su amado pelilila.
Hakurei ha estado en medio de las piernas abiertas del peliblanco, ahora se posiciona un poco mejor.
Primero esa mano derecha llena de semen y saliva, la lleva a la entrada rosa y estrecha, para con cuidado ir acariciando con suavidad.
Un dedo primero se va introduciendo con sumo cuidado, la venida de ambos hace un perfecto lubricante, que logra resbalar el dedo a su interior.
Sentir quien ama lo invade con un solo dedo, es suficiente para estremecerse, cerrando sus ojos, poniendo su mano sobre sus labios, para calmar su excitación.
Pero poco dura esa leve sensación cuando un segundo dedo entra en acción, estimulando el ano con movimientos de tijeras, y luego como si fueran dos agarres ambos intrusos presionan un punto íntimo del peliblanco, que lo hace gritar su placer con fuerza.
Ya no soportará más… Es mucho para su cuerpo, sabe que si su Hakurei sigue así, no aguantara más, sin terminar mucho antes de hacer el amor como se debe.
-Por favor…- Lo llama, con la mirada vidriosa, y los jadeos de su deliciosa boca expuesta –Hakurei… Hazme tuyo… Te necesito solo a ti…- Le ruega, pidiendo que deje de jugar así, y solo lo haga ya.
Ama como actúa el peliblanco en estas situaciones, pero tampoco es su deseo torturarlo, al contrario quiere hacerlo disfrutar todo.
Con cuidado saca sus dedos, mas humedecidos por los líquidos interiores de su amado doncel.
Posiciona su miembro duro y caliente en la entrada ya preparada, denotando sensaciones por ser penetrada por el pene que se acomoda a su interior.
Con todo el cuidado del mundo, se comienza a adentran en Avenir, siempre va con cuidado... Teme dañarlo de cualquier forma.
La espalda del moreno se arquea, sus ojos parecen corazones que lagrimean por ese placer que es muy diferente a lo que había estado sintiendo, es demasiado, su cuerpo está en llamas, unas tan agradables y hermosas que lo inundad, y disfruta.
Gemir y jadeos, se inundan en la habitación, posiblemente se escuchen afuera pues el ventanal de la azotea quedo abierta, pero no importa nadie los escuchará.
Para de esta forma, abrazar con fuerza a Avenir, levantándolo ligeramente con sus brazos, ya estando en el interior de su hermoso borreguito de lana blanca, desea estar lo más posiblemente juntos.
No quiere dejar de darle cariños en todo momento, que sienta como su corazón late por él, como su cuerpo se calienta por tenerlo así de cerca.
De esta forma, aunque sea algo complicadas las estocadas, por no tener un gran punto de apoyo, no se apartara de abrazar a quien ama.
Para repartir besos, caricias, palabras dulces de amor, sus pechos juntos, no dejando caer su peso encima.
Las torneadas piernas del moreno, ligeramente levantadas y dobladas, dejando así el espacio preciso para Hakurei.
-¡AAAAHHH…! ¡NGHHH…!- Sus brazos también reaccionan, abrazar al pelilila por la espalda, sin pensarlo, necesita sostenerse de algo, aunque después tenga que curar las heridas que provocará, lo rasguña, encajando sus uñas, en la piel de su marido.
A este no le importa, lo siente tan placentero, pues significa que el peliblanco está en estasis total, al igual que él.
-Te amo Avenir… Solo tu… Eres el único con él que hare esto siempre- Le confiesa una verdad que ha mantenido desde el primer momento.
Sus estocadas se intensifican cada que puede, pero sin ser tosco o agresivo, apenas si para adentrarse repentinamente y luego salir apenas, para volver presionar ese lugar que es solo suyo.
-Ha… Ha… Kurei…- Ese nombre que adora decir, se deja escuchar por todo el ambiente, sus lágrimas corren por esas mejillas, por el máximo placer que experimenta en sus zonas privadas.
Sintiendo su estómago lleno, sin duda el falo del pelilila va muy adentro, sin dejar de ser cuidadoso.
La forma que abraza y sostiene al peliblanco, es con tanto amor y ternura para no lastimarlo, como si fuera un ser tan delicado, que podría romper en cualquier movimiento brusco.
-Te… Amo… Mi… Amado Cangrejo…- En este punto el moreno hace referencia al signo zodiacal del pelilila, al igual como este lo hace, aunque también por lo esponjoso del cabello de su esposo.
Adora cada palabra que sale de esa boca que posee en todo momento.
Es casi imposible en pensar estar más excitado de lo que se aprecia, pero un poco más aun llega.
Agradándose en el interior del peliblanco.
Sus estocadas siguen con un ritmo lento a medio, pausado, para ir profundo y luego salir hasta la mitad, para adentrarse con un poco de fuerza.
Son sus movimientos marcados, para ambos goces.
Así pasan los minutos, para de a poco ambos ir sintiendo que el clímax está por llegar en sus cuerpos.
El vaiveneé se intensifica, en ser más profundo y rápido, no quiere llegar a este punto, pues le fascina sentir los pliegues del interior de su amado.
Pero es necesario, para el último goce de ambos.
Ambos se abrazan con fuerza, pues sienten como sus cuerpos están por alcanzar el mismo cielo, gracias a su amado ser.
Su jadeos roncos, sus expresiones de satisfacción…
Ya no se tardaría mucho para el final.
Mas es cuando uno recuerda un pequeño detalle, que dejaron pasar, por estar en su ensoñamiento…
-Arggg… Avenir… Lo siento… Debo terminar afuera no…- Mas es callado por un arrebatado beso por parte de su peliblanco, como diciéndole que eso no importa.
-Esta… Bien… Acaba en mi interior- Su sonrisa adorable, le dicta que todo estará perfectamente bien.
Después de todo, ambos están unidos por un lazo inquebrantable.
¿Qué podría suceder si Hakurei se corre en el interior del moreno?
Bueno podría ocurrir solo una cosa, pero a ninguno les ocasionaría inconveniente, al contrario sería lo más hermosa del mundo.
Es así como, el clímax llega.
Una estocada profunda, que con ella se inunda el interior de Avenir, en lo más profundo de su ser, puede sentir el cálido líquido llenar su vientre…
De igual forma su cuerpo llega al tope, para volver a dejar salir su semen entre ambos cuerpos y mancharlos.
Con el sudor y ese líquido pegasos en sus cuerpos, los hace sentí el calor mas intenso, es tan agradable y fascinante para ambos.
Unidos un poco más de esta forma se quedan, nunca el pelilila dejo de abrazar al moreno.
Al momento de sentirse listos, sale con cuidado del interior de su amado esposo, la semilla del de cejas rojizas, escurre de la entrada recién tomada.
Pero no ocurre nada, la mayor cantidad está dentro.
Ambos agotados, agitados, con sus corazones galopando, sus rostros rojos por haber hecho el amor tan intensamente, sujetando ambos sus manos, aunque Hakurei tiene una libre, para atraer al moreno a su cuerpo.
No puede evitar abrazarlo, es ya una necesidad incapaz de dejar de lado.
-El mejor regalo de cumpleaños- Su sonrisa esta calmada, de satisfacción y alegría, una experiencia hermosa cada que es el hacer el amor con Avenir.
-Soy tan feliz por eso- Los cristalinos ojos azules, se han calmado, aunque aún salen gotas traicioneras, su sonrisa no se va.
Aun necesita recuperar un poco el aliento, pero es tan agradable sentir sus cuerpos tan juntos, sus respiraciones chocando, una mirada a los ojos contrarios que nunca se cansan de admirar.
Un beso es lo que se ocasiona entre ambos.
Son felices, simple y sencillamente solo se necesitan el uno al otro, para que su mundo sea perfecto.
Ante ellos, las riquezas no lo es todo, ni los cuantiosos regalos, ni nada, más que la compañía y amor de su alma gemela.
-¿Te lastime?- Aun sigue haciendo esa pregunta que es muy repetitiva después de este acto.
-Nunca lo haces- Sonríe con ternura, acurrucándose mas cerca del pelilila –Eres mu gentil conmigo, siempre lo has sido Hakurei…- Su voz suena a un susurró, en donde el pecho del contrario es su refugió.
-¿Cómo no serlo?- Acaricia esa larga y esponjosa cabellera –Te amo tanto Avenir, que para mí es imposible dañarte-
-Te amo mi Hakurei- Le dedica unas dulces palaras, las más sinceras y preciosas del mundo –Me alegra que disfrutes tu cumpleaños…-
-Es mi cumpleaños, y a tu lado cada día es más especial que el anterior- Suspira, abrazándolo con delicadeza, para nunca jamás desear soltarlo –Gracias por estar en mi vida, mi hermoso borreguito, te amo mucho-
En medio de un abrazo, con palabras hermosas de fondo y un relámpago en el cielo, ellos dos se comienzan a dejar llevar por el sueño.
Están a salvo, en la compañía del otro, sin medio al despertar y no estar con quién ama.
Puede pasar lo que sea con el mundo allá afuera, para ellos eso no importa ahora, estando en su pequeña burbuja privada, de amor incondicional.
Son felices y eso nadie lo puede impedir…
Aunque probablemente para dentro de un tiempo, el amor y felicidad que sienten ahora, aumente y se vuelva infinita.
Buenos días, tardes, noches ¿Que hora es? ¿Quien me ha robado el reloj? ¿Como están mis terrones de azúcar?
Hoy por la conmemoración del cumpleaños del caballero de plata de Altar, así es el maestro del borrego pachoncito, alguien que es capaz de trollearte mucho.
Ademas... Contando algunas cosas... pasan nueve meses después de este día a el 30 de marzo... y ¿Quien cumpleaños ese día?
Mmmm.. Sospechoso que el cumple de Shion ea nueve meses después del de Hakurei... Su padre... Bueno que tenemos esa shipp algunos terrones jajajaja
Bueno ya me calmo.
Vamos a cantarle la canción oficial de la familia terrón de azúcar.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Hakurei tu cumpleaños si que si.
Un día feliz para ti, hoy es tu cumpleaños si que si, felicidades Hakurei tu cumpleaños si que si.
Sin mas por el momento, me despido, no sin antes decirles que los quiero mucho.
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Hagan caso a las medidas de higiene, no se expongan y manténgase a salvo.
Los quiero mucho.
Ammu se va.
