1 de Noviembre. 00:15hs pm. Castillo de Hogwarts, pasillos del 2do piso.

Definitivamente comenzaba a arrepentirse de haberle cambiado la ronda a Mc Donald de séptimo esa noche, hacia un frió de los mil demonios y su cama en el cuarto de sexto año de Gryffindor calentita, con las tazas de chocolate caliente que Sirius había sacado de la cocina sonaban ahora increíblemente tentadoras. Se arrebujo mejor en su túnica y siguió caminando, había escuchado que esta noche era su ronda y le pareció la oportunidad perfecta para verlo, no habían podido hablar desde que el año anterior había terminado, en verdad lo extrañaba.

Su hora de ronda había terminado hacia un cuarto de hora ya, tal vez debería darse por vencido, tal vez Lily se había equivocado y esta no era la noche que le tocaba hacer la ronda. Giro hacia la derecha y estaba comenzando a subir las escaleras hacia su sala común cuando escucho unos suaves pasos a su espalda. Se dio la vuelta y lo vio. Envuelto en un largo abrigo negro hasta el piso se encontraba un atractivo chico, alto y con un cuerpo de infarto que ahora lo miraba ligeramente divertido, de echo el chico se parecía mucho a Sirius sino fuera porque su pelo era negro azabache sin reflejos azulados y sus ojos eran de un marrón casi negro en lugar de grises. Volvió sobre sus pasos de inmediato.

¡Reg!- saludo contento abrazándolo efusivamente.

Hola Remus.- contesto divertido, devolviéndole el abrazo solo que de una forma mas tranquila.- Yo también estoy contento de verte..- se burlo de su efusividad.

¡Pues yo te extrañaba!- lo regaño medio en broma dándole un suave golpe en el brazo al chico que había recostado contra la pared.

¿Ah si? ¿Y entonces porque no viniste a verme antes?- reclamo haciéndose el ofendido.

Porque se que no puedo hablarte delante de los demás a menos que quiera causarte problemas..- respondió con un ligero deje de tristeza pero luego le sonrió de vuelta.- Pero Lily te escucho hablar hoy con Severus en..

El desayuno lose.- lo interrumpió sonriéndole con picardía.- Me asegure de que me escuchara, también yo te extrañaba..

¿¡Y no podrías haberme mandado una nota!? ¡Estuve congelándome por 2 horas!- se quejo, aunque en realidad estaba feliz de verlo de nuevo.

Podrían haberme descubierto.. ¡Además es mas divertido así! ¡Sabes que me gusta sorprenderte!- contesto sacando algo de su bolsillo, un envoltorio marrón que le tendió con una sonrisa.- Para que entres en calor.

¡Gracias! ¡Es mi favorito!- sonrió mientras le ofrecía un poco y se llevaba un enorme trozo a la boca.

Lo se.- sonrió mientras tomaba con delicadeza un trozo de chocolate y se lo llevaba a la boca. Remus no pudo evitar sonreír ante eso, Régulus y Sirius eran tan parecidos y tan diferentes a la vez. Si bien físicamente eran muy parecidos y los dos tenían caracteres de temer, Régulus era sumamente delicado, el si había seguido las costumbres de la familia que Sirius parecía querer esquivar a toda costa y siempre se comportaba comedidamente y como todo un caballero ingles. La verdad era que eso no le molestaba para nada, adoraba el ruido y el desorden de sus amigos, pero el cambio con Régulus de vez en cuando era agradable. Su amigo aprecio leer su mente porque lo siguiente que pregunto cuidadosamente fue:- ¿Como esta Sirius?

Pues lograste que no quisiera acompañarme a una escapada nocturna así que debes sentirte orgulloso, eso nunca había pasado.- contesto sonriéndole tristemente y el chico enfrente suyo imito su gesto. al ver la tristeza reflajada en los oscuros ojso agrego:- Pero igualmente no pudo contenerse, sabes que su bocota siempre le gana..

¿Que dijo?- pregunto con cautela.

Que guarda una poción que contrarreste el veneno de cobra por si te arrepientes..- contesto el otro algo confundido no sabiendo como se lo iba a tomar. Para su sorpresa su amigo sonrió genuinamente esta vez. Tal vez era algun tipo de codigos entre hermano, penso.

¿Sabes? Cuando éramos mas chicos y mi mama nos gritaba a los dos por las travesuras que hacíamos Sirius siempre me decía que solo teníamos que tener paciencia, que algún iba a morderse la lengua y entonces moriría envenenada por su propio veneno..- Remus sonrió también eso era algo que sonaba exactamente como a Sirius. Tomo a su amigo de la mano y lo guió hasta un aula vieja en desuso, ahí estarían mas cómodos y podrían ponerse al día.

1 de noviembre. 21hs pm. Castillo de Hogwarts, Campo de Quidditch.

El cielo ya estaba oscuro, sin embargo tres chicos sobrevolaban a toda velocidad el campo montados en sus escobas haciendo piruetas mientras se pasaban una pelota roja de cuero y reían de las payasadas que el moreno decía.

Oye Frank, no es que no me guste tenerte aquí ni nada de eso no..Pero ¿Que demonios haces tu aquí?- pregunto de pronto dicho moreno con el tacto que tanto lo caracterizaba.

También yo me alegro de verte Sirius..- comento sarcásticamente entonces el chico de séptimo año de Ravenclaw que estaba jugando con ellos. Era verdad que Frank era su amigo desde hacia años, pero desde que había empezado a salir con Alice el año anterior no lo veían tanto como antes.

Lo que este cabeza hueca quiere decir.- replico James mientras sin inmutarse y esquivando por inercia la pelota que su amigo le había tirado a la cabeza.- Es ¿Donde esta Alice?

Con Snape..- respondió enfurruñado entonces y los otros 2 gruñeron también, nunca entenderían que era lo que tanto le veían Lily y Alice a la serpiente grasienta. Miro el reloj y sonrió.- Pero ya debe estar volviendo. ¿Vamos? Quiero asegurarme que mi novia no se allá resbalado en algún charco de grasa..

Vamos.- rieron los otros dos, de todos modos ya estaban cansados y hambrientos, llevaban horas jugando y el frió comenzaba entumecer sus dedos.

1 de noviembre. 21hs pm. Castillo de Hogwarts, Lago negro.

Que seria lo que quería ahora su amiga que no podía hacerlo en el calido ambiente de la sala común. ¡En verdad odiaba el frió! Subió el cierre de su saco de lana mientras avanzaba por los terrenos hasta que al fin percibo la figura de su amiga a la orilla del lago negro y se dirigió hacia allí.

¡Que manía tienes con este lugar Lils! ¿No podía ser adentro? ¡Tengo frió!- se quejo en cuanto la alcanzo.

Me gusta este lugar.. Me hace sentir tranquila.- contesto sonriendo.- Y no, tiene que ser al aire libre.

Bien..- se resigno, cuando Lily quería algo no había nadie que pudiera contra eso,.- ¿Que es lo que querías hacer?

¡Hoy es la noche del amor ciego gitano!- exclamo emocionada la pelirroja.

¿Y eso que es?- pregunto interesado olvidándose por un momento de el frió, le encantaban las historias que Lily que le contaba.

Es una tradición nuestra, mi favorita.. Es solo una noche al año y..- comenzó a explicar.

¿Entonces porque nunca antes lo hicimos?- pregunta algo confundido, Lily suele ser muy cuidadosa con esas cosas, sigue al pie de la letra sus costumbres y el siempre la acompaña, sabe que eso es muy importante para ella, y al el le encanta.

Porque la tradición dice que solo puede hacerse si hay luna, y esta la primera vez en 10 años que hay luna en este día- explica emocionada mirando hacia arriba, el cielo esta completamente estrellado, y la luna brilla increíblemente.- Es mágico Remus..

Bien ¿Que tenemos que hacer?- pregunta ansioso. Su amiga le sonríe y dejando en el césped su bolso se dispone a enseñarle un sencillo baile, la verdad es que esas cosas se le dan bien, solía bailar mucho con su madre cuando era pequeño, le encantaba. Así que en pocos minutos ya lo tiene dominado. Es algo sencillo. Unos movimientos de manos mientras dan algunos pasos adelante y atrás, como si buscacen algo a ciegas.

Bien, la tradición dice que esta noche es mágica, las mujeres y hombres gitanos se juntan para festejarlo.- comienza a explicar.- Los hombres permanecen algo alejados y las mujeres deben cubrirse los ojos, dejarse iluminar por la luna y esperar a su amor eterno.. Bailan con los ojos cubiertos, a ciegas… se dice que si un hombre se cruza en su camino mientras baila ese será su amor eterno..

Pero Lily.. Yo no soy mujer..- le recuerda divertido cuando al chica termina de explicar, la verdad es que le encanto la historia, pero..

¿Y? tampoco hay hombres aquí cerca..- dice ella señalando a su alrededor, los terrenos al completo están bañados por la luz de la luna se ven desiertos.- Pero yo creo en la magia ¿Tu no? No creo que eso haga diferencias..

Esta bien, ¿Que tengo que hacer?- pregunta luego de unos segundos sonriendo.

Primero que nada descálzate.- ordena su amiga, la mira desconfiado, hace mucho frió y el suelo debe estar helado.- Se supone que le fuerza de la naturaleza y la magia te guía hacia tu amor eterno Remus, debes sentirla en todo cuerpo y para eso debes descalzarte..- suspira, pero termina cediendo y ambos se descalzan.- Ahora a vendarnos los ojos..- su amiga le alcanza uno de los pañuelos de seda rojo que traía en su bolso y se lo pasa. La seda se siente suave sobre su rostro cuando cubre sus ojos.- Y ahora a bailar Rems..

El piso se siente helado bajo sus pies, pero el ritmo de una música inexistente le guía, puede sentir la luna bañándolo de pies a cabeza, y el suave rasgar de sus pies y los de Lily sobre el césped. No puede evitar pensar que su amiga tiene razón, esto algo completamente mágico, no magia como la que enseñan en el colegio, ni hechizos, ni pociones, ni anda que se le parezca, era algo que estaba en el aire, se podía respirar se podía presentir..

"Si uno esta atento, puede observar, antes de que llegue el amor, una serie de detalles sutiles que lo anticipan. Como la brisa suave y fresca que anticipa una tormenta, o como la oscuridad profunda que anticipa el amanecer. Cuando llega el amor, antes que el, cual mensajero, llega la magia. La magia que produce encuentros, casualidades, lugares y momento indicados. La magia que nos vuelve visibles a los ojos del otro."

No puede evitar recordar esas líneas que leyó hace poco. Sabe que es algo tonto, el ni siquiera es una mujer, no hay hombres tampoco, solo ellos bailando bajo la luz de la luna del amor ciego gitano, pero se permite por un momento sonreír, porque el puede sentir esa magia flotando a su alrededor, envolviéndolo y se siente endemoniadamente bien, y hay tan pocas cosas que se sienten bien para el bajo la luna que no puede evitar querer disfrutarlo.

Ouch!- el gemido de dolor de Lily acompaña al suyo y por unos segundos esta a punto de reír, ¡Se chocaron! Piensa bromear sobre que al final si deberían rendirse y quedarse juntos como la pelirroja suele hacer pero entonces ocurren dos cosas que lo dejan estático. El viento sopla y trae consigo un aroma suave arma a madera, canela y bosque prohibido que conoce demasiado bien y su vos se escucha:

Hey Lun! Que haces?- se queda quieto mientras siente una de sus manos sujetando su cadera donde se habían posado momento antes para evitar que cayera, y la otra mano callosa por la escoba quitar el pañuelo. Los ojos grises de Sirius brillan irreales bajo la luz de la luna y parecen de plata. Lo taladran y el todo lo que puede hacer es quedarse quieto sintiendo como su corazón se acelera cada vez más.