Capítulo 32
"¡Finalmente terminó!" suspiró Gwen dejándose caer en una de las sillas que tenía en sus aposentos compartidos con Arturo.
Después de despedir a la corte, y recibir varias miradas furiosas por parte de sus nobles, Arturo y Gwen habían dejado a Merlín con Gwaine para mantenerlo alejado de las miradas indiscretas de los rezagados de la reunión. Habían revelado que Merlín había sobrevivido y que todavía estaba en Camelot, y conociendo a los sirvientes, según Guinevere, esta noticia no tardaría en dispersarse por toda la ciudadela y el Pueblo Bajo.
"Por ahora, Guinevere, por ahora" comentó Arturo igual de cansado que su esposa mientras se quitaba la corona y la colocaba en un cojín junto a la de la reina "Todavía falta que logremos llegar a un acuerdo".
"Lo sé, Arturo" resopló Gwen "Esta reunión fue demasiado agotadora".
"¿Tú crees?" preguntó una voz de repente, sobresaltando a ambos monarcas.
"¡Merlín!" se quejó Gwen con una mano en el pecho al descubrir al brujo dentro de sus cámaras "¡No nos asustes así!"
"Lo siento, Gwen" respondió Merlín con una pícara sonrisa. Definitivamente no lo lamentaba.
"¿No sabes tocar, Merlín?" le preguntó molesto Arturo.
"Sí, pero me ahorro esa parte del protocolo" respondió el brujo todavía con su sonrisa burlona.
"¿Tuviste problemas para llegar aquí?" le preguntó Gwen, adelantándose a una de las interminables discusiones de su esposo y su amigo.
"Conozco el camino hasta las cámaras del rey. Podría hacerlo incluso dormido" respondió el brujo bastante satisfecho de sí mismo.
"Sabes que no hablaba de eso" le respondió Gwen con diversión.
Merlín se encogió ligeramente de hombros antes de contestarle. "Sólo se requirió tomar algunos pasajes de los sirvientes y unos cuantosss… hechizos para pasar desapercibido" respondió el brujo mirando con expectación a Arturo, esperando algún reclamo de su parte.
"¿Qué?" le preguntó Arturo con el ceño fruncido "¿Por qué me miras así?"
"¿No vas a decirme algo como que no debería hacer magia tan descaradamente?" le preguntó Merlín un poco confundido.
"No" respondió Arturo llanamente mirando a su amigo como si hubiera enloquecido.
"¿De verdad?" continuó preguntando el brujo con extrañeza.
"Idiota, los tiempos cambian. Ahora toma asiento" le pidió el rey señalando el lugar frente al de él y su esposa.
"Imbécil" murmuró Merlín mientras se sentaba donde le habían indicado, estirándose un poco más de lo requerido al sentir todo el cansancio acumulado por el estrés emocional al que se había visto sometido este día.
"¿Cómo crees que salió esto?" le preguntó Arturo a Merlín mientras llenaba unas copas para el grupo antes de sentarse con ellos.
"No lo sé" respondió el brujo con la vista perdida hacia el techo de la habitación "Es demasiado pronto para decirlo. Quizás no debiste bombardearlos con tanta información".
"Quizás sí. Quizás no" respondió Arturo encogiéndose de hombros "Lo hecho, hecho está".
"Sí, pero ¿por qué abrumarlos con tanta información?" le preguntó Merlín mirando con curiosidad a su amigo.
Arturo sonrió. "Porque ahora tienen mucho en que pensar".
"Eso no me dice nada" se quejó Merlín haciendo un puchero por la insatisfactoria respuesta del rey.
"Merlín, el único argumento que tienen los nobles para prohibir la magia es que es malvada" le explicó Gwen con calma "No tienen otro argumento fuera de lo que Uther predicó una y otra vez. Al llenarlos de información nueva y más racionalizada, tienen mucho para reflexionar, especialmente los pros y contras".
"Así es" comentó Arturo después de darle un trago a su copa "Todos tendrán algo que discutir" dijo el rey, interrumpiéndose al escuchar que llamaban a la puerta.
Ante el sonido, Merlín dio un respingo, preguntándose si debía de ocultarse inmediatamente para evitar causar más problemas, pero viendo la indiferente reacción de sus reyes, el brujo prefirió esperar para ver lo que pasaría.
"Adelante" contestó Arturo enderezándose un poco para recibir a su visitante.
Ante las palabras del monarca, la puerta se abrió, dando paso al sirviente personal del rey, George, quien perdió brevemente su compostura estoica al reparar en la presencia de Merlín; sin embargo, la sorpresa pronto desapareció detrás de una máscara servil del experto sirviente.
"Mi señor. Mi señora" saludó George a los monarcas antes de dirigirse al brujo "Merlí… eh…lord Merlín… señor" balbuceó el sirviente un tanto confundido sobre cómo dirigirse ahora con su antecesor.
"Sólo Merlín, George. No ha necesidad de títulos" respondió el brujo sintiéndose incómodo con la interacción.
"Acostúmbrate, Merlín" comentó Arturo con una sonrisa divertida "Como Hechicero de la Corte tendrás una posición equiparable a la de la nobleza. Tal vez podría darte a George para que te sirva". Ante las palabras del rey, sirviente y brujo le dirigieron miradas de igual incredulidad y reproche.
"¡Arturo!" lo reprendió Gwen mirando con severidad a su esposo "Este no es el momento para decir esas cosas. George hace un excelente trabajo como sirviente personal del rey y la reina" comentó la dama para orgullo del estoico sirviente, quien lucía un poco presumido, mientras Merlín lo fulminaba con la mirada al escuchar los elogios sobre el hombre que había tomado su antiguo puesto.
"Bien" respondió Arturo con un tono serio que anunciaba nuevas negociaciones y asuntos por atender. "Asumo que cumpliste con nuestro encargo, George".
"Por supuesto, majestad" respondió el hombre haciendo una profunda reverencia.
"¿Qué tienes para nosotros?" le preguntó Arturo con expectación, mientras Merlín sólo miraba a los monarcas con confusión.
"Los sirvientes han comenzado a hablar, señor. Ninguno se perdió detalle de lo que se comentó en la Sala del Trono, señor" comentó George "Si me permite señor, dudo mucho que esto se logre contener antes de la reunión de mañana".
"¿Qué?" preguntó Merlín sorprendido de escuchar esta noticia.
"¿Cuáles han sido sus opiniones respecto a esto?" continuó Arturo interrogando al sirviente, ignorando a su amigo.
"Variadas, señor" respondió George mordiéndose el labio inferior al dudar si debía continuar con su explicación o no.
"George" llamó suavemente Gwen "Sabemos que lo que te pedimos no fue fácil, pero no te preocupes, no tomaremos represalias contra nadie. No te pediremos que des nombres".
"Sí, mi señora" respondió George mansamente, respirando profundamente antes de continuar "Algunos parecen creer que… disculpen, majestades, pero creen que enloquecieron. Otros parecen estar más sorprendidos de que el hechicero Merlín hubiera sobrevivido".
"¿Y con respecto a la legalización de la magia?" preguntó Arturo con genuina curiosidad y un atisbo de preocupación.
"Algunos están aterrados, pero otros piensan que esto eventualmente sucedería después de lo ocurrido hace dos años" respondió George.
"Gracias, George" dijo el rey recostándose en su silla un poco más calmado "Retírate por favor, y regresa en… una hora para prepararnos para el banquete".
"Sí, señor" respondió George con una reverencia antes de dirigirse a la puerta. Sin embargo, el sirviente dudo antes de salir. "Si me permiten, majestades, me gustaría decir algo libremente, por favor" pidió el estoico sirviente para gran sorpresa de los presentes.
"Adelante" respondió Arturo con curiosidad sobre lo que quería decirles.
"Tengo la impresión de que muchos están de acuerdo con el cambio en la ley. Sus palabras y las de… Merlín, de verdad hicieron una diferencia con las de su padre, señor. Creo que incluso los cortesanos mismos están considerando toda la situación. Puede que todavía haya una gran tensión con respecto a ese tema, y personalmente creo que si alguien como Merlín puede tener magia, entonces de verdad hay una oportunidad para todos los que la tengan… Sí, eso es todo, eh… gracias Merlín, también. Majestades" dijo al final un poco torpe con una reverencia antes de salir de la habitación apresuradamente.
"¿Qué acaba de pasar?" preguntó un aturdido Merlín viendo por donde había salido apresuradamente George.
"Creo que George te agradeció por habernos salvados de Morgana" respondió Gwen con una gran sonrisa.
"Y al parecer vamos por buen camino" comentó Arturo.
"Si… ¿De verdad le pidieron que espiara a los demás sirvientes y cortesanos?" les preguntó Merlín con incredulidad.
"Fue idea mía, y no me mires así" respondió Gwen un tanto avergonzada por la mirada de reproche que le lanzaba su amigo "Merlín, los sirvientes escuchamos todo, y necesitábamos saber lo que pensaban todos los presentes en la reunión para saber cómo conducirnos a partir de este momento".
"Tiene razón" respondió Arturo "Como dije en la Sala del Trono, esta es una decisión con un gran alcance, de tal forma que también es importante saber lo que pensaran todos nuestros súbditos, los plebeyos incluidos".
"Ya veo" respondió Merlín frunciendo los labios al escuchar su explicación. No le gustaba, pero había cierto mérito en la idea.
"¿Qué va a pasar mañana?" les preguntó el brujo con curiosidad.
"A juzgar por el informe de George" respondió Arturo "Hoy logramos un gran avance. Hoy los cortesanos se vieron bombardeados con nueva información y ahora estarán reconsiderando sus acciones. Saben que vamos en serio y no cambiaremos tan fácilmente de opinión".
"Tendrán que decidir si seguirte o luchar contra el cambio" comentó Merlín jugueteando un poco con su copa "Mañana ellos se defenderán ante todo".
"Lo más seguro" respondió Arturo con seriedad "Pero tengo un buen presentimiento sobre esto. Su única salvación sería que tuvieran un argumento lo suficientemente razonable como para hacernos reconsiderar nuestras acciones. Cosa que dudo mucho." Terminó el rey con una sonrisa maliciosa.
"Por mientras, prepárate para la reunión de mañana. Lo más probable es que tengas que hablar de cómo has usado tu magia en el pasado. Mañana ellos comprobarán que eres un aliado para Camelot y no su enemigo" terminó el rey mientras un solemne silencio caía en la habitación.
Merlín resopló con cansancio, esperando que sus acciones sean lo suficientemente buenas y aceptadas por la Corte.
-oOo-
Al día siguiente, Arturo y Guinevere, ataviados con sus ropas y coronas ceremoniales, esperaban la llegada de la corte a la Sala del Trono, listos para un nuevo enfrentamiento. Debajo de la tarima donde se encontraban los tronos, la Guardia de la Reina ocupaba su lugar como guardia de honor junto con los caballeros de la Mesa Redonda, y entre ellos pero separado de los caballeros, se encontraba Merlín, quien se mordía el labio, nervioso por esta nueva reunión.
Las puertas de la habitación finalmente se abrieron para dejar pasar a los cortesanos tal y como lo dictaba el protocolo: el Consejo del rey, conformado por lord Morcant, Geoffrey de Monmouth, lord Loeter, lord Thomas y lord Andrew y Gaius, precedían al resto de los cortesanos. En cuanto repararon en la presencia de Merlín, varios de los nobles fruncieron el ceño con disgusto, mientras que otros lo miraron con educado interés.
Al ver el lugar que Arturo le había asignado al brujo, Morcant y sus seguidores apretaron la mandíbula disgustados e indignados. El lugar asignado al brujo dejaba en claro que Arturo lo reconocía como su mano derecha y que contaba con su plena confianza. La proximidad al rey, la reina y del círculo interno de caballeros de confianza de ambos monarcas denotaba su innegable lugar como miembro (fundador) de la Mesa Redonda. Lugar que había ostentado el ex sirviente, aunque sea de manera honoraria, durante sus años de servicio, y que ahora estaba recuperando. En pocas palabras, Arturo y Guinevere les habían dejado un mensaje: seguiremos adelante sin importar lo que intenten para detenernos. El lugar del brujo ya está decidido.
Cuando el último de los cortesanos hubiera entrado, y las puertas de la sala se hubiesen cerrado, Arturo se levantó de su trono, listo para continuar con el debate. "Buenos días a todos" los saludó el rubio "Espero que hayan descansado y disfrutado del banquete de anoche".
Suavemente y de manera dispersa se escucharon respuestas poco animadas de agradecimiento al rey por el banquete, situación que no logró sorprender al monarca. El banquete, en pocas palabras, había sido un fiasco. El ambiente había sido increíblemente apagado y lleno de una tensión que lo hacía sofocante. Los invitados apenas hablaron entre ellos, excepto por algunos murmullos y miradas insidiosas enviadas a otros cortesanos, incluidos los monarcas.
"Siendo así, me parece que podemos continuar donde lo dejamos" dijo el rey dando comienzo al segundo día de debate por la legalización de la magia.
NA: Agradezco a mis amigos Jesús y Aída por tomarse el tiempo para revisar este capítulo.
