Capítulo 33

Los siguientes días transcurrieron demasiado lento para el gusto de los monarcas y del brujo. Las reuniones, más que avanzar, parecían estancarse. El debate no dejaba de dar vueltas en círculos, al usar una y otra vez el mismo argumento.

"La magia es malvada, no es más que un mal que no tiene lugar en el reino" expresó Morcant por tercera vez en ese día, o quizás fuera la quinta. Arturo ya no estaba seguro de cuántas veces lo había escuchado, pero creía fervientemente que en estos últimos cinco días lo había escuchado muchas más veces que cuando su padre gobernaba.

"La magia sólo ha traído destrucción a este reino" continuó hablando Morcant "Recuerden los ataques instigados por la bruja Morgause y lady Morgana. La plaga que envenenó nuestras reservas de agua. ¡La hambruna y sequía que azotó nuestro reino! ¿Por qué tenemos que discutir esto?"

"Tienes razón Morcant" dijo Loeter tomando la palabra "Ya no hay necesidad de continuar discutiendo esto. Cualquiera puede ver que sus majestades van en serio y que difícilmente serán persuadidos".

"¡Loeter!" lo reprendió Morcant mirando a su compañero con incredulidad "¿Cómo puedes decir algo así?"

"Porque es una realidad, Morcant" replicó el hombre con cansancio al enfrentarse a su compañero "Y cualquiera que se niegue a reconocerlo es un completo necio. Compañeros concejeros del rey" llamó Loeter mirando a Geoffrey, Thomas, Andrew y Gaius "Y distinguidos cortesanos" dijo mirando hacia el resto de los nobles reunidos "Aquí ya se ha dicho todo. Los reyes han mostrado su caso, así como Morcant y todos aquellos que buscan preservar la prohibición. ¿Qué queda por discutir? Sólo damos vueltas en círculos".

"Majestades" dijo el concejero mirando a los monarcas "Me han convencido. Tienen mi apoyo".

Una ola de murmullos siguió a la declaración de Loeter. El concejero era el primero en revelar su decisión. ¿Quién lo secundaría?

"¡Traidor!" exclamó Morcant pareciendo estar listo para atacar a Loeter.

"Sabes, yo nunca apoyé la Purga de Uther" declaró el hombre con frialdad.

A sus palabras Morcant retrocedió sorprendido. "¿Tú qué?"

Ignorándolo, Loeter se dirigió a los monarcas que lo miraban estupefactos "Rey Arturo, en los tiempos previos a la Purga, faltó un mayor control y regulación sobre las prácticas de la hechicería, así que apoyé la propuesta de control de su padre. Sin embargo, cuando finalmente el plan del rey entró en vigor y vi de lo que era capaz, ya era demasiado tarde para retroceder.

"Estos son tiempos inciertos" continuó hablando Loeter mirando fijamente a Merlín, quién también lo miraba detenidamente sin perderse ninguna palabra del concejal. 'Siempre hubo algo extraño en ese sirviente' pensó el viejo noble sintiendo un escalofrío recorrer su espalda al tener la intensa mirada del hechicero que se escondía detrás de esa tranquila fachada. "Son tiempos inciertos, y hay sangre entre la Antigua Religión y Camelot. Confiar ciegamente en cualquier usuario de magia podría llevarnos a la ruina. Así que me gustaría escuchar el porqué su sirviente es la mejor opción como Hechicero de la Corte. ¿Qué ha visto en él que lo hace digno de semejante cargo?"

Arturo respiró profundo antes de responder. Quizás había comenzado a hablar abiertamente sobre su amistad con Merlín frente a sus caballeros y su esposa, pero en este momento, hablaba con su corte, y ciertamente le incomodaba manifestar esos sentimientos. "Porque Merlín es Merlín" expresó Arturo tranquilamente, ganándose una gran cantidad de miradas confundidas, incluyendo la del brujo.

"Ustedes mismos presenciaron su poder hace dos años cuando se enfrentó a Morgana, salvándome a mí, la reina y a todo Camelot" explicó Arturo rememorando ese duelo "En verdad, Merlín no tenía razón alguna para hacerlo. Había descubierto su magia después de salvarme de un ataque de bandidos, y como recompensa, lo desterré de Camelot".

Ignorando los murmullos, Arturo continuó hablando, elevando la voz para hacerse oír. "Y a pesar del destierro, él regresó y se enfrentó a mi hermana. Sinceramente, él no tenía motivos para volver después de mi ingratitud y la condena a la que lo había sometido, pero lo hizo. Ese día él me mostró que a pesar de la magia, él seguía siendo la misma persona: el leal amigo y servidor que no se lo pensaría dos veces antes de beber de un cáliz envenenado para salvar a su rey, ni para cabalgar junto a los caballeros para enfrentar a un dragón o para hacerle frente a un ejército inmortal comandado por una perversa sacerdotisa.

"Si lo piensan bien, existe una constante en todas las situaciones a las que me he enfrentado, y esa constante es Merlín. Si el poder es lo que le importara, ¿por qué esperar tanto tiempo en lugar de usar su magia para cambiar las leyes a su favor? ¿Por qué ser mi sirviente todo este tiempo cuando pudo haberse deshecho de mí y de mi padre, coronarse él mismo rey o a Morgana?" terminó Arturo.

"¿Qué tienes que decir, Merlín?" le preguntó Loeter mirando con detenimiento al brujo.

Merlín sonrió con agradecimiento al rey antes de contestar "Sirvo al Rey Arturo porque ese es mi deseo. Le sirvo porque él me ha demostrado que es una persona digna de gobernar este reino. Por sus propios medios él se ha ganado el derecho a ser rey, y también se ha ganado mi lealtad. Soy y seré su sirviente sin importar lo que ocurra, y estoy orgulloso de ello. Mi magia es suya para mandar. Él es mi actual y futuro rey, y enfrentaré Bestias Aulladoras, dragones, ejércitos inmortales, hechiceros y Altas Sacerdotisas cuantas veces sea necesario para mantenerlo a salvo, a él, su reina y a todo el reino que se ha convertido en mi hogar" respondió el brujo, impregnando en sus palabras todos esos sentimientos de lealtad, devoción y fervor que sólo algunos pocos han escuchado de su boca.

"Admirables palabras" comentó lord Andrew un tanto mordaz, a pesar de que su discurso le había conmovido "¿Pero qué pruebas hay de todo lo que has dicho?"

"La única prueba es mi palabra, pero hay muchas más si prestas atención" respondió Merlín con diversión "De hecho en esta sala encontrarás testigos de ello".

"¡Qué hablen entonces!" ordenó Arturo.

"El primer día de Merlín en Camelot, él me salvó la vida con su magia, a pesar de haber visto una ejecución después de poner un pie en la ciudad" habló Gaius adelantándose "Todo este tiempo Merlín ha estado protegiendo a Camelot desde las sombras, arriesgando su vida en más de una ocasión".

"Merlín, Sir Gwaine y otro hombre aparecieron en Greengrass" habló Sir Yvain dispuesto a ayudar al brujo "De no ser por él y su magia, no habríamos sobrevivido a la Bestia Aulladora, y ella no habría muerto" la declaración de las palabras del joven miembro de la Guardia de la Reina se vio secundada por sus compañeros, algunos a regañadientas.

"Durante la invasión del ejército inmortal, Merlín y Sir Lancelot debían evitar que la campana diera la alarma mientras rescatábamos al rey y a los caballeros de los calabozos, pero en lugar de eso, el ejército inmortal fue destruido. Él debió de encontrar el modo de romper el sortilegio de Morgause" declaró Sir León.

Uno a uno, los testigos, mayoritariamente los miembros de la Mesa Redonda, hablaron de situaciones milagrosas que no tenían sentido hasta que se incluía en la ecuación la presencia de Merlín y su magia. Arturo y Guinevere no se perdieron las miradas llenas de entendimiento de los demás caballeros al darse cuenta de que sus golpes de suerte durante las patrullas eran en realidad el antiguo sirviente del rey.

"¿Requieren alguna otra explicación?" le preguntó Arturo a los cortesanos, pero en especial a los miembros de su consejo, quienes comenzaban a lucir derrotados.

"Impresionante" se burló Morcant, incapaz de aceptar la derrota "Quizás el hechicero sea uno entre miles, ¿pero qué le hace pensar que los demás hechiceros sean como él?" le preguntó Morcant a Arturo.

"No hay certeza de que todos lo sean" respondió el rey "Cada usuario mágico es su propia persona. Así como Merlín ha demostrado ser capaz de una lealtad que rivaliza con la de un caballero, es seguro que habrá otros más como él. ¿O acaso piensa que por un caballero deshonroso, todos los demás caballeros son como él?"

"Por supuesto que no" respondió Morcant con molestia al no encontrar fallas en la lógica del rey.

"A veces lo único que tienes que hacer es un salto de fe" comentó Guinevere mirando con seriedad a su cortesano.

"¡Saltar a ciegas sólo nos destruirá!" comentó lord Thomas "Como yo lo veo, asumen que por permitir la magia en Camelot nuevamente, la amenaza de lady Morgana disminuirá. ¿Qué pasará cuando seamos abrumados por los hechiceros?"

"Me tendrás aquí, junto al rey protegiendo este reino" respondió Merlín con una mirada fiera "Tal y como lo hice con los atentados de Morgana, Morgause, Cornelius Sigan y Nimueh".

"¿Tú… venciste a Cornelius Sigan?" le preguntó lord Andrew mirando al brujo con temor.

"Sí" respondió Merlín secamente.

Andrew, Morcant y el resto de los cortesanos miraban al brujo con incredulidad. ¿Cuánto poder podría tener ese hombre? ¿Estaría en su límite? ¿Sus poderes podrían seguir creciendo?

"¿De verdad esperas que creamos que venciste al todopoderoso Sigan?" preguntó Lowell mirando a Merlín como si se estuviera burlando de ellos.

"¿Cómo explica que él haya desaparecido esa noche en la que él desató su poder contra Camelot y después de que la ciudadela se cerrara y el rey Arturo y los caballeros fueran derrotados por sus gárgolas?"

Ante la respuesta del brujo, Lowell buscó alguna reacción o respuesta de los miembros del consejo que desmintieran sus palabras, sólo para encontrar el silencio, Morcant incluido, quien ahora parecía mucho más aterrado por la presencia del brujo en la corte. '¿Quién o qué eres?' se preguntó Lowell.

"¿Qué… qué es lo que piensan sus majestades sobre la magia?" preguntó lord Andrew finalmente con resignación. A sus ojos, ya no había escapatoria para esta reforma, sólo quedaba escuchar la opinión personal del rey la reina sobre este tema.

"La magia es como una espada" respondió Arturo tranquilamente.

"O como cualquier otra herramienta" comentó Gwen "Su uso depende las intenciones de la persona que la maneje. Como una espada, un martillo, cuyo único fin es para ser usado en la construcción o en la forja, puede usarse como un arma para herir de gravedad, ya sea maliciosamente o como un medio de defensa. Es el contexto y la intención lo que debemos considerar antes de emitir un juicio".

El silencio había caído en la habitación. Ninguno de los cortesanos dijo algo después de todo esto. Su mundo y creencias se desmoronaban ante sus ojos. ¿Cuál era la verdad? ¿Qué era lo correcto o incorrecto en esta situación? Finalmente, saliendo de su estupor, Geoffrey de Monmouth avanzó, y preguntó:

"¿Qué pasará una vez que se levante la prohibición de la magia? ¿Cuáles son sus planes para la política interna y externa de Camelot?"

Arturo, Gwen y Merlín suspiraron con tranquilidad mientras sentían arder dentro de ellos el júbilo. Su victoria era inminente. Gaius, Loeter y Geoffrey los apoyaban, mientras que, lord Andrew, a juzgar por su pregunta, les otorgaría, por lo menos, el beneficio de la duda. Lo que dejaba a Morcant y Thomas como su oposición dentro del consejo. Las probabilidades estaban a su favor.

"Comenzaremos introduciendo poco a poco la magia en Camelot para familiarizarnos con ella. En primer lugar, reanudaremos el comercio y los tratados con los druidas" explicó Arturo "Fortaleceremos nuestros lazos con ellos, especialmente ahora que se les extendió un libre tránsito por el reino y un cese a las hostilidades por nuestra parte. Con el apoyo de los druidas esperamos que ellos puedan mediar y extender la propuesta de paz al resto de la comunidad mágica".

"¿Confiaría en los druidas con algo tan importante?" pregunto lord Albert de Brechfa.

"Los druidas son pueblos muy respetados entre la comunidad mágica" respondió Merlín en automático "Muchos tomarán en cuenta su palabra para, al menos, darnos el beneficio de la duda".

"¿Cómo puedes estar tan seguro?" le preguntó el cortesano.

"Merlín ha tenido tratos con los druidas en el pasado" respondió Arturo "Y ellos confían en él. Estoy seguro que podremos llegar a buenos entendidos con Merlín como embajador".

"Si es así, propongo que se busque establecer tratados con la orden de la Catha en Helva. Hace tiempo su líder, Alator, y yo llegamos a un buen entendimiento" comentó Merlín para asombró de la corte.

"¿La Catha?" balbuceó Lowell con incredulidad "¿Los mercenarios mágicos?"

"S-sí" respondió Merlín frotándose el cuello con nerviosismo. ¿Qué tenía de impresionante eso?

"Eso se discutirá eventualmente" comentó Arturo lanzándole una mirada a su amigo de 'tú y yo vamos a hablar después de esto'. "La introducción a la magia deberá de hacerse poco a poco para evitar causar revueltas, además de que al hacerlo deberemos tratar de tomar todas las precauciones posibles para evitar a los espías de Morgana".

"¿Cuáles son sus planes para la bruja?" preguntó uno de los condes de Nordgales "No hemos tocado ese tema, y creo que es de vital importancia".

"Hasta donde sabemos, Morgana se ha refugiado en las Tierras Peligrosas, donde está reuniendo hechiceros como parte de su ejército. Lo último que sabemos es que está buscando ampliar su fuerza bélica" reveló Arturo.

"¡Deberíamos atacarla!" exclamó el conde de Daobeth "¡Ataquémosla y terminemos con este problema de raíz!"

"Atacarla ahora sólo nos haría perder cientos de hombres" comentó lord Héctor "No sabemos la cantidad de tropas o hechiceros que tiene a su disposición".

"Lo único que sabemos es que se ha refugiado en la antigua fortaleza de Tarn Wathelyne" comentó Arturo "No sabemos mucho de ese lugar salvo por algunos viejos mapas que no han sido actualizados en años. Es riesgoso lanzar un ataque directo. Tenemos más que perder nosotros que ella".

"Además de que se daría el mensaje equivocado" terció Merlín mirando con seriedad al conde de Daobeth "Si el rey Arturo lanza un ataque sin provocación, la comunidad mágica lo verá como una afrenta".

"¿Entonces dices que debemos esperar que ella nos ataque?" le preguntó el conde.

"Debemos centrarnos en extender la oferta de paz y reforzar las fronteras" respondió Merlín "Así lograremos que la comunidad mágica le retire su apoyo a Morgana".

"Lo que nos lleva a negociar con nuestros aliados y demás reinos" comentó Arturo con seriedad "Muchos de nuestros tratados obligan a ambas partes a no usar o aceptar la magia. Por ello, habrá que renegociar estos pactos, además de poner sobre aviso a los reinos sobre el retorno de Morgana".

"Suponiendo que la magia se legalice en el reino" comentó Morcant desafiante.

"Por supuesto" respondió Arturo con calma "Suponiendo que se levante la prohibición. ¡Votemos!".

A sus palabras, la Mesa Redonda acercó una mesa con tres canastas: dos vacías y una llena de piedras redondas y lisas.

"Estos días se han expresado temores e inquietudes" dijo Arturo con seriedad, mirando a cada uno de sus cortesanos "Ambas partes han expresado sus casos. Se ha dicho durante años que la magia es sólo un mal que azota a esta tierra y que debe erradicarse. Pero también se ha dicho y se han escuchado las voces de aquellos que tienen magia y se han visto oprimidos. Nadie puede negar la destrucción que ha traído la magia a Camelot, pero tampoco podemos negar que la magia misma nos ha ayudado en el pasado.

"Es momento de evaluar si es el tiempo de dejar que regrese de nuevo. No partimos de cero, hemos aprendido del pasado, y es tiempo de decidir si iremos por un nuevo mañana o nos quedaremos varados en el anochecer.

"Como bien dije al inicio de esta reunión de la Corte, este es un asunto que no puede quedar sólo a decisión mía y del Consejo. Así que cada uno de los presentes pasará y colocará una roca en uno de los cestos. En el de la izquierda, aquellos que se opongan a levantar la prohibición, y en la derecha aquellos que consideren levantarla" terminó Arturo de explicar antes de sentarse en su trono, al igual que Guinevere.

La corte guardó silencio después de escuchar las palabras del rey. Ahora todo concluía en este punto. Tenían que decidir: seguir con el actual rey y sus reformas, o mantener la línea del anterior rey de Camelot con sus políticas extremistas.

"La Antigua Religión se levanta contra Camelot con la hija de Uther Pendragon a la cabeza, y un hechicero sin nombre se alza de entre los muros de Camelot como la mayor defensa de este reino" expresó Lowell mientras se adelantaba a todos los cortesanos y al consejo para emitir su voto "Me pregunto qué es lo que nos deparará el mañana" concluyó colocando una roca en la cesta de la derecha.

Uno a uno, los cortesanos se adelantaron para dar su voto. Algunos como Loeter, Morcant, Geoffrey o Héctor votaron con total seguridad, mientras que muchos otros, como lord Andrew, dudaron y vacilaron antes de dar su veredicto.

"Bien, Sir León pase a contar los votos de la derecha. Lord Morcant, por favor pase a contar los de la izquierda" ordenó Arturo cuando el último de los nobles emitió su voto.

Rápidamente, los aludidos se adelantaron para cumplir con su tarea, sintiendo la anticipación y presión por parte de todos los presentes en la habitación. ¿Cuál sería el veredicto final?

"Son 69 votos, mi lord" dijo León al concluir su tarea.

"41… votos… majestad" comentó Morcant tragándose con dificultad la bilis ante el resultado de la votación.

"Está decidido" respondió Arturo con una pequeña sonrisa al ver la conmoción y el aturdimiento en el rostro de Merlín "La prohibición mágica será levantada, y oficialmente la magia será legal en todo el reino de Camelot"


NA: Agradezco a mis amigos Jesús y Aída por tomarse el tiempo para revisar este capítulo.