Capítulo 36. Intermedio, Pt. 2

¿Una nueva caballería?

"¡De verdad que no puedo creerlo!" gritó Arturo con frustración, apresurando a todo aquel que pasara por las cámaras reales a poner la mayor distancia posible entre ellos y el monarca.

"¿Qué cosa Arturo?" preguntó Gwen sorprendida por el arrebato de su esposo.

¡Han pasado cerca de dos meses y ni un solo hechicero se ha pronunciado o manifestado en Camelot!" exclamó Arturo con exasperación haciendo a un lado uno de los reportes que había estado leyendo.

"¿Puedes culparlos?" le preguntó Gwen con calma mientras firmaba una respuesta para uno de los condes de Daobeth, antes de pasársela a su esposo para que también lo firmara "La magia apenas comienza a ser legal después de años de persecución. Es natural que la comunidad mágica siga manteniendo su distancia".

"¡Sí, pero a estas alturas ya deberían saber que estamos bien con eso! Todo el mundo sabe que la magia es bienvenida y que contamos con un hechicero en la corte" respondió Arturo mirando con el ceño fruncido hacia la pila de cartas y reclamos emitidos por los demás monarcas de Albión. "¿Cómo vamos a saber que la legalización está funcionando si no podemos entablar el diálogo con los hechiceros?".

"El prejuicio permanece todavía" respondió furiosa Gwen al recordar el incidente de Merlín, los caballeros y el Sol Naciente. ¡Vaya que estaba dispuesta a usar su poder como reina para cerrarle el negocio a ese estúpido e hipócrita tabernero! "Sabíamos que esto tomaría tiempo, Arturo. Así que no te desesperes. En cuanto Merlín tenga la respuesta de los druidas y podamos llegar a un buen acuerdo, seguramente comenzaremos a ver un verdadero cambio".

Arturo suspiró con cansancio "Supongo que tienes razón, Guinevere. A todo esto, ¿dónde está el holgazán de mi ex sirviente?" le preguntó molesto.

"Me parece que iba a dar una vuelta por el Pueblo Bajo" respondió Gwen tranquilamente.

"Seguramente a la taberna" murmuró Arturo haciendo uso de la vieja excusa que pronto se convirtió en una broma entre los miembros de la Mesa Redonda "Te lo juro Guinevere, desde que fue ascendido es más flojo que nunca".

"Tú lo nombraste, Arturo" respondió Gwen, sabiendo que su esposo no lo decía en serio "Así que él es tu responsabilidad" terminó la reina con una sonora carcajada ante la mirada de indignación que el rey le estaba dando.

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"Entonces son 200 frascos de vidrio con sus respectivos tapones de corcho y seis brazadas de vendas de lino. Eso hace… 30 monedas de plata" comentó el boticario mientras le entregaba los productos mencionados a Merlín.

"Muchas gracias, Maddox" contestó el brujo al pagarle el dinero al viejo boticario que sonreía agradecido con su boca desdentada.

"Es bueno saber que ni los títulos o la muerte lo hayan cambiado, mi señor" comentó Maddox con un asentimiento mientras guardaba el dinero.

"Me conoces, Maddox, soy único" respondió el brujo agradecido de que no hubiera perdido a todos sus conocidos con la revelación de su magia "Sólo quisiera que todos los demás también lo vieran al igual que tú".

"He visto muchas cosas en mis días Merlín. Buenas y malas" respondió el hombre con una sonrisa amable "La gente necesita tiempo para verlo y acostumbrarse al cambio. Aunque quizás verte tropezar y romper toda esa cristalería ayudaría un poco".

"¿Y sufrir la ira de Gaius? No gracias" rió Merlín yendo hacia la puerta.

"¡Cómo si ese viejo pudiera hacerle algo, Señor Hechicero de la Corte!" se burló Maddox.

"¡Te sorprenderías, Maddox! Pero si algo ocurre, diré que fue tu culpa" dijo el brujo bastante risueño al cerrar la puerta.

"¿Ya tenemos todo?" preguntó Blaise nada más al ver salir a su amigo de la tienda del boticario.

"Según la lista de Gaius, sí" respondió Merlín después de unos segundos de recordar los mandados del médico para poder regresar al castillo.

"¿Sabes? Siendo cortesano y todo, bien podrías mandar a un sirviente para que hiciera estas tareas" le comentó Blaise mientras se abrían camino por el mercado.

"¿Y dejar que se me suban los humos? No, gracias. Bastante tenemos con el ego de Arturo y los caballeros" respondió Merlín con una sonrisa, ignorando las miradas mixtas que le lanzaban los transeúntes.

"¿Y hacer estos recados te mantiene humilde?" preguntó Blaise un poco confundido por la lógica de su amigo.

"Me recuerda mis orígenes" respondió Merlín encogiéndose de hombros "Y es mejor esto que lavar los calcetines del rey".

"¡Merlín! ¿Sabes cuántas personas matarían por lavarle sus calcetines?" le preguntó Blaise con seriedad. Ambos amigos se miraron mutuamente antes de comenzar a reír ruidosamente por lo ridículo de la afirmación.

"¿Así es como habla el Hechicero de la Corte sobre su rey?" preguntó una figura encapuchada que sorprendió al brujo y al démeta.

"¿Quién eres tú?" preguntó Blaise mirando con sospecha al individuo que había aparecido de la nada.

"Un viejo amigo de Merlín" respondió el hombre quitándose la capucha, revelando un rostro alargado, grandes ojos azules, cabello negro y unas orejas algo prominentes.

"¡Gilli!" exclamó Merlín lanzando el paquete al aire, el cual Blaise tuvo que apresurarse a atrapar antes de que cayera y se rompieran los frascos.

"¡Hola Merlín!" lo saludó Gilli con una sonrisa "Ha pasado un tiempo, ¿no?"

"¡Dioses, demasiado!" dijo el brujo abrazando a su amigo "¿Qué haces aquí?"

"Escuché rumores de que Camelot había cambiado su política, y no pude evitar venir a averiguarlo por mí mismo" respondió Gilli con una extraña mirada en los ojos.

"Ejem" llamó Blaise la atención de los dos "No es que quiera interrumpir, ¿pero no tienes algo que hacer antes Merlín?"

"Cierto. Gilli, te presentó a mi amigo, Blaise. Blaise, este es Gilli" dijo Merlín.

"Me refería al encargo de Gaius" comentó Blaise haciendo girar los ojos "Vamos, pueden ponerse al día mientras caminamos. Por cierto, un placer Gilli".

"Lo mismo digo" contestó el aludido mientras seguía al ermitaño y a Merlín rumbo al castillo.

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"Entonces, ¿de verdad viniste aquí únicamente para comprobar los rumores?" le preguntó Merlín a Gilli una vez que hubieran llegado a las cámaras de Gaius para dejar su pedido.

"Sí y no" respondió Gilli moviéndose un tanto incómodo.

"¿Entonces qué es?" le preguntó Merlín a su amigo con preocupación sentándose frente a él.

"Bueno…yo" vaciló Gilli mordiéndose el labio con nerviosismo.

"¿Sí?" preguntó Merlín mirando a su amigo con preocupación.

"¿Crees que podrías hablar con el rey para que me permita unirme a los caballeros?" le pidió Gilli inclinándose sobre la mesa, tocándola con su frente.

"¿Qué?" preguntaron Blaise y Merlín al unísono.

"Lo que dije. Quiero unirme a los caballeros de Camelot" repitió Gilli incorporándose rápidamente "Soy bueno con la espada, Merlín. Lo sabes. Incluso sin magia soy bastante hábil".

"Espera" llamó Blaise mirando a Gilli con extrañeza "Eres un hechicero, ¿y quieres unirte a los caballeros de Camelot?"

"Sé que suena extraño…"

"Bastante" murmuró Blaise.

"Pero es algo que he estado considerando desde hace tiempo. La última vez que estuve en un torneo de Camelot traté de asesinar al rey Uther…" se explicó.

"Sí que tienes un buen comienzo, muchacho" comentó Blaise sarcásticamente.

"Y quiero expiar esa culpa" continuó Gilli irritado por las burlas y continuas interrupciones "Quiero hacerlo sirviendo a Arturo, además de ayudar con el levantamiento de la prohibición de la magia".

"¿Cómo?" preguntó Blaise con confusión.

"Durante años Camelot y sus caballeros fueron considerados el azote de la magia, ¿pero y si hubiera un caballero que usara magia? ¿No sería prueba de que las cosas de verdad están cambiando y que la hechicería es tan honorable como la caballería?" terminó Gilli mirando esperanzado a sus anfitriones.

Mirándolo con asombro, Blaise comenzó a reírse. "¡Vaya que eres arrogante, amigo!" dijo, entre risas, ignorando la mirada llena de indignación y furia del hechicero "Pero bastante idealista. Eso me agrada"

"¿Qué?" preguntó Gilli mirándolo con confusión.

"Tu idea es verdaderamente loable, Gilli" comentó Merlín con una gran sonrisa "Necesitamos que más usuarios de magia se manifiesten abiertamente para lograr el cambio. Hablaré con Arturo para arreglar una audiencia con él".

"¡Sí!" exclamó Gilli con alegría.

"Pero debes ser tú quien le diga que tienes magia y lo sucedido en aquella escaramuza" terminó Merlín mirando con una extraña mezcla de severidad y diversión a su amigo, quien palideció al escuchar sus condiciones.

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"¿Estás listo?" le preguntó Merlín a Gilli, quien parecía estar a punto de enfrentarse a su ejecución mientras esperaba a que lo llamaran para su audiencia con el rey y la reina.

"Eso… eso creo" respondió Gilli con la voz entrecortada.

"Lo harás bien" lo tranquilizó Merlín palmeándolo en la espalda "Sólo expón tu caso y sé honesto".

"S-sí. Puedo hacerlo. Puedo hacerlo" dijo Gilli una y otra vez hasta que los guardias lo llamaran, dejándolo pasar a la Sala del Trono junto con Merlín, quien se adelantó para posicionarse al lado de su rey y reina.

Gilli recorrió el pasillo hasta detenerse a una distancia prudente de los monarcas, quienes lo miraban con una educada curiosidad. Abrumado por sus presencias y las de la corte, Gilli sintió que se le cerraba la garganta ante la tensión. ¿Si lo ejecutaban? ¿O lo desterraban? ¿Qué haría él?

"Expón tu caso" llamó Arturo ante el prolongado silencio del hombre "¿Qué podemos hacer por ti?"

"Yo… ma-ma-majestades, mi nombre es Gilli, y soy espadachín" comenzó a decir mirando con vacilación a Merlín, quien le asintió animándolo a continuar "Vine aquí ante usted y la reina para pedirles que me dejen unirme a los caballeros de Camelot".

"Ya veo" respondió Arturo con una fría mirada mientras evaluaba a Gilli, quien comenzaba a sentirse nervioso "¿Nos hemos visto antes? Me pareces familiar".

"Estuve en la última escaramuza" respondió Gilli rápidamente "Digo, en la última escaramuza en la que participó su padre, el rey Uther".

"Te recuerdo" respondió Arturo rememorando ese combate "Llegaste a las finales y te enfrentaste a él. Tenías buena técnica, y ciertamente le diste pelea a mi padre".

"Gracias, señor" respondió Gilli, humedeciendo sus labios antes de continuar y decir la verdad de ese día "Pero no creo merecer sus cumplidos. En aquella ocasión no fui del todo honesto. Además de ser un espadachín, soy un hechicero" dijo el hombre, ganándose una estela de murmullos y exclamaciones indignadas.

"Esos días me dejé llevar por el poder y el reconocimiento que me hacían, y usé la magia para mi propia vanidad. Estuvo mal, y no sólo eso. Señor, yo… lo siento mucho, pero incluso en ese entonces usé la magia en el duelo con su padre, esperando llegar a asesinarlo en el combate. De verdad lo lamento mucho" terminó Gilli arrodillándose ante el rey quien sólo lo veía con frialdad.

"¿Qué cambió?" preguntó Arturo con la voz llena de tensión mientras la reina lo tomaba de la mano para tranquilizarlo "¿Por qué no lo hiciste?"

"Merlín, señor" respondió Gilli sin querer mirar al rey a la cara "Merlín trató de convencerme de que me retirara cuando descubrió mi magia, pero me negué a escucharlo por mi orgullo. Durante el combate, él usó su propia magia para interrumpir la mía o hacerme fallar, salvando al rey Uther".

"¿Es eso cierto, Merlín?" le preguntó Arturo con seriedad a su consejero.

"Sí, señor" respondió Merlín mansamente.

Arturo resopló antes de volver a mirar al hechicero que continuaba arrodillado ante él "¿Entonces a qué viniste?" le preguntó Arturo con severidad "¿Para qué me cuentas esto? Sabes que no me das una buena impresión como para considerar tu petición".

"Lo sé, señor" respondió Gilli con la voz cortada, sintiendo ya la negativa del rey "Pero quería limpiar mi conciencia, y hacer lo correcto. Si me aceptaba… no podría servirlo como es debido guardando estos secretos".

"¿Y deseas servir como caballero como una especie de penitencia?" le preguntó Guinevere mirando con severidad a Gilli.

"Deseo expiar mi culpa por la afrenta contra el rey Arturo y su familia, pero también quiero apoyar a Camelot para lograr un buen entendimiento con la comunidad mágica. Si me acepta señor, tiene a su disposición mis talentos como espadachín y hechicero".

"La caballería se basa en el honor y en el combate cuerpo a cuerpo. ¿Crees que usar la magia contra un oponente que carece de ella sería honorable?"

"La magia es mi último recurso, señor. La he usado para sobrevivir ante bandidos, cazarrecompensas y caballeros deshonrosos. Ante un combate justo, estoy dispuesto a no usarla para luchar en igualdad de condiciones".

"Bien. Mañana comprobaremos si lo que dices es cierto, Gilli" respondió Arturo.

"¿Qué?" preguntó Gilli, levantando la cabeza para mirar al rey con asombro y gratitud ante la oportunidad que le estaban brindando.

"Ven mañana al entrenamiento" respondió Arturo con severidad "Veamos si de verdad eres digno de unirte a los caballeros de Camelot".

/

"¿Confías en él Merlín?" le preguntó Arturo de brazos cruzados, juzgando la técnica y movimientos de Gilli mientras se enfrentaba a sir Kay.

"Lo hago, Arturo" respondió Merlín con sinceridad "Ha cometido errores con anterioridad se ha responsabilizado de ellos tratado de enmendarlos. Eso es bastante honorable de su parte, ¿no lo crees?".

Arturo asintió en silencio aceptando las palabras de su amigo, viendo a Gilli esquivar el golpe de Kay. Un giro, un movimiento rápido y pudo haber ganado, si Kay no hubiera sido tan rápido como para bloquear su estocada.

"¿Sabes si está usando magia?" preguntó el rey.

"No lo hace" respondió Merlín con seguridad mientras apretaba el viejo anillo que usaba Gilli como conducto de su magia. Gilli le había pedido que se lo guardara durante su prueba.

"¿Estás seguro?" preguntó el rey.

"Positivo" respondió Merlín con seguridad.

Rey y brujo guardaron silencio para continuar observando el duelo. Arturo estaba sorprendido por las habilidades de Gilli. Ciertamente como espadachín era bastante bueno. Había detalles que había que mejorar en su técnica, pero definitivamente tenía velocidad y resistencia, y una buena cantidad de fuerza como para mantener el duelo con su musculoso contrincante.

Por el otro lado, Kay era un caballero experimentado. Todavía bastante impulsivo, pero hábil en el combate cuerpo a cuerpo. Y al igual que muchos otros, estaba en contra de la magia. Por tal motivo, era el contrincante ideal para Gilli. Kay daría todo con tal de evitar que Gilli pudiera unirse. ¿Cuán fuertes eran las convicciones del hechicero aspirante a caballero? ¿Serían lo suficiente para superar a Kay?

Aún así, Arturo se preguntaba si podría alcanzarse un equilibrio entre la magia y la caballería. Sinceramente, era una mezcla extraña que rompía completamente con la tradición. Si bien, él había roto varias tradiciones, su vida era la caballería, ¿qué tan correcto era lo que estaban haciendo?

"Kay a descuidado su defensa" señaló Arturo el error del caballero, mientras que Gilli aprovechaba el momento para derribar a su contrincante.

Kay parpadeó sorprendido por el resultado, antes de enrojecer de rabia. "¡Hiciste trampa!" exclamó el caballero con desprecio, aparatando de un manotazo la mano que le ofrecía Gilli para ayudarlo a levantarse.

"¿Qué está pasando aquí?" preguntó Arturo acercándose a los dos duelistas mientras Kay se levantaba con ayuda de Lucan.

"¡Usó magia durante nuestro duelo, señor!" acusó Kay señalando al hechicero con enojo.

"¿Eso es cierto?" preguntó Arturo a Gilli con severidad.

"¡Claro que no!" respondió el hechicero indignado "Aproveché el momento en el que Sir Kay descuido su defensa para desestabilizar su lucha y finalmente hacerlo caer".

"¡Eso no hubiera pasado si no hubieras usado tu magia!" contraatacó Kay con furia.

"Él no usó magia" intervino Merlín rápidamente.

"Por supuesto que dirías eso. Él es como tú. ¡Un tramposo!" replicó Kay.

"Gilli" llamó Merlín mirando con aprensión al hechicero quien entendiendo el silencioso mensaje de su amigo, asintió con enojo para dar su permiso.

"Gilli no puede hacer magia a menos que use un conducto" reveló Merlín a los presentes.

"¿Un conducto?" preguntó Arturo sin entenderlo.

"Mi anillo para ser mas preciso" contestó Gilli "El que le di a guardar a Merlín" señaló el objeto que Merlín sacó de su bolsillo para mostrárselo al rey. "Sin él soy tan mágico como Sir Kay".

"No veo falta en esto" respondió Arturo con un asentimiento para indignación de Kay "Buen trabajo Gilli. A partir de mañana comenzarás tu entrenamiento como caballero. Servirás como escudero de Sir Bedivere".

"¡Sí!" exclamó Gilli brincando de alegría "Eh…es decir, muchas gracias, señor. No lo decepcionaré".

"Eso espero" respondió Arturo con un asentimiento "Sin embargo, espero que entiendas que como escudero y caballero, tu uso de la magia se verá limitado. Sir Bedivere evaluará tu desempeño en todos los aspectos".

"Sí, señor" respondió Gilli poniéndose derecho.

"Es todo por ahora" dijo Arturo a sus caballeros antes de retirarse.

"¡Señor! ¡Un hechicero caballero!" replicó Kay indignado "¿Cuándo se ha visto algo como eso?"

"Gilli demostró su honor al luchar sin su magia y al reconocer sus faltas" se explicó Arturo "Espero que usted haga gala del mismo honor reconociendo las suyas al acusar a otros para encubrir sus errores, Sir Kay" terminó el rey mirando con severidad al caballero antes de retirarse, mientras Merlín se quedaba atrás para felicitar a Gilli.

'Esto no se quedará así' se dijo Kay con furia alejándose a toda velocidad de los campos de entrenamiento para dirigirse hacia las cámaras de los nobles, deteniéndose frente a una de las puertas a las que llamó con excesiva fuerza.

"Adelante" contestó una voz para permitir el acceso del caballero.

"Ah, Sir Kay" comentó lord Morcant mirando con molestia a su invitado "¿A qué se debe su visita?"

"Tenías razón" dijo Kay "Merlín y su magia están corrompiendo Camelot. Primero el rey, el consejo, y ahora a la caballería. El rey hará a un hechicero un caballero".

Morcant parpadeó sorprendido por las palabras de Kay "Esto es peor de lo que pensé" murmuró el concejal al salir de su estupor "Debemos apresurarnos sir Kay, de lo contrario todo Camelot será destruido".

"Estoy de acuerdo, mi lord" respondió el caballero "Tenemos que parar esto antes de que sea imposible de hacerlo".

"Lo haremos" prometió Morcant con una fría sonrisa "Nos aseguraremos de que Camelot no pierda su esplendor".

-oOo-

El lugar donde pertenecemos

El tiempo en Camelot continuó avanzando. Los cálidos y soleados días en el reino de Pendragon dieron paso a los fríos y nublados que anunciaban la llegada del otoño. Pronto los campos de trigo que rodeaban la ciudad se tornaron dorados, anunciando el tiempo de cosecha.

Una suave brisa agitó las copas de los árboles de los bosques circundantes a la ciudad, dispersando las hojas doradas y rojizas sobre el reino. Desde las almenas de la muralla exterior, Blaise se estremeció con el frío contacto del aire en su rostro y brazos.

"El otoño se acerca" murmuró el ermitaño mientras cerraba los ojos, rememorando el aspecto sobrenatural que adquiría el bosque de Dyfed durante esa estación. Todo un mosaico de verdes, rojos y dorados, todos resplandeciendo ante el sol crepuscular de su adorada loma en medio del bosque. "¡Qué días fueron aquellos" susurró con nostalgia.

'La vida era diferente. Más exótica' pensó Blaise recordando el trabajar y cosechar para uno mismo, apenas rindiendo cuentas a los reyes y nobles que administraban la región. La satisfacción de ver los frutos de tu arduo trabajo. A diferencia de las grandes urbes, dónde prácticamente uno encontraba todo lo que necesitara…

"¡Listo Blaise!" llamó Merlín, interrumpiendo los pensamientos del ermitaño.

"¿Terminaste?" preguntó Blaise un poco deprimido por tener que regresar tan pronto al castillo.

"¡Así es!" exclamó Merlín mientras golpeaba el borde de la almena "Terminé de poner los hechizos defensivos alrededor de la muralla".

"Mmm… ¿eso quiere decir que ahora la ciudad es impenetrable?" preguntó Blaise con curiosidad mientras golpeaba la roca, esperando que la magia de su amigo lo repeliera inmediatamente.

"Reforcé la piedra para resistir ataques mágicos, además de que ahora Camelot será invisible para todos aquellos que quieran espiar a la ciudad y a sus habitantes por medios mágicos" explicó el brujo con orgullo.

"¡Vaya!" comentó Blaise mirando a su amigo con asombro "Alguien ha estado leyendo sus libros de magia".

"¡Vaya que sí!" suspiró Merlín con alegría "Desde hace tiempo he estado pensando en hacer algo como esto, pero nunca hubo la oportunidad".

"¿Podrán mantener fuera a Morgana?" ´preguntó preocupado Blaise en voz baja para evitar llamar la atención.

"Lo hice especialmente para ella" respondió Merlín con el ceño fruncido "Mientras menos sepa de nuestros planes, mejor".

Blaise asintió distraídamente, todavía mirando hacia el horizonte.

"¿Está todo bien?" preguntó Merlín mirando con preocupación a su amigo "Has estado actuando un poco raro últimamente".

"Descuida, Wyllt, estoy bien" dijo sonriendo a su amigo "Es sólo el tiempo. El otoño está cerca".

"Lo sé" dijo Merlín estremeciendo con la brisa de la tarde "Esperemos que este año el invierno no sea tan fuerte".

"Esperemos" murmuró Blaise.

Antes de que Merlín pudiera preguntarle a su amigo que le preocupaba, un par de abrazos los envolvió junto con un tufo de alcohol. "Justo el par de personas que estaba buscando".

"¿Gwaine?" preguntó Merlín sintiéndose bastante incómodo por la posición en que se encontraba.

"¿Quién más podría ser amigo?" dijo Gwaine "No lo creerán, pero conseguí algo de tiempo libre, el cual podríamos ocupar sólo los tres".

"Querrás decir que te saltaste tus deberes del día, ¿no?" respondió Blaise soltándose del agarre del caballero.

"Detalles, detalles" respondió Gwaine agitando su mano, restándole importancia "El punto es que podemos hacer algo como en los viejos tiempos".

"Siempre puedo perderme en el bosque y ustedes salir a buscarme" comentó Merlín casualmente.

"Bastantes sustos he tenido por esa manía tuya" replicó Blaise con severidad "Así que queda descartado ir al bosque".

"Quizás podríamos ir a las cámaras del Hechicero de la Corte" sugirió el pícaro con un guiño a su amigo "Son espaciosas y cálidas. Además, oí que ese viejo cascarrabias estaba fuera".

"¡Hey!" exclamó indignado Merlín.

"¿Qué dicen?" continuó Gwaine ignorando al brujo "Será una tertulia agradable… Y Merlín hará esos pasteles de miel y almendras".

"¿Cuándo dije eso?" preguntó el brujo exasperado.

"Pues tampoco te has negado y dije que los harías. No puedes hacerme quedar mal, amigo" replicó Gwaine tratando de poner su mejor carita de cachorro.

Merlín suspiró resignado. "¿Por qué eres mi amigo?"

"¡Genial! ¡Andando!" exclamó Gwaine empujando a sus amigos para guiarlos hacia la ciudadela "Sólo asegurémonos de evadir a los guardias y a Sir León. Merlín, amigo, ¿crees que podrías hacer algo para confundirlos?"

"¡Gwaine!" exclamaron Blaise y Merlín al unísono.

/

"¡Aquí están!" dijo Merlín colocando una charola llena de los pastelillos prometidos.

"Justo a tiempo" dijo Gwaine con alegría "Muero de hambre".

"¿Cómo lo hiciste tan rápido?" preguntó Blaise mordiendo un pastelillo con deleite.

"Magia" respondió Merlín tomando uno "Después de todo este no es el lugar para practicar repostería".

"¡Eres el mejor, Merlín!" exclamó Gwaine mientras levantaba su vaso lleno de cerveza como si brindara con ellos.

"Gracias Gwaine" rió Merlín también alzando la suya.

Blaise sonrió acompañándolos, disfrutando del momento. Esto era como su tiempo viviendo en Dyfed. Echaba de menos esos días, cuando sólo eran ellos tres. Sin asuntos de estado o caballeros. Sólo tres compañeros viviendo sus vidas, apartados de todos y de todo. ¡Cuánto había cambiado su vida desde que los conoció!

"Yo… es hora de que me vaya" soltó Blaise de repente, interrumpiendo una de las historia de Gwaine.

"Todavía es muy temprano" se quejó el caballero con un puchero "Ni siquiera han sonado las campanadas de la noche".

"Quiero decir que es tiempo de que me marche de Camelot" aclaró Blaise mirando con seriedad a sus dos mejores amigos.

"¿Por qué?" preguntó Merlín consternado "¿Pasó algo? Dinos y lo arreglaremos".

"No, no pasó nada" respondió Blaise tratando de calmar a su amigo "Simplemente es tiempo de avanzar" dijo calmadamente, sabiendo que no podía seguir aplazando su partida.

"¿Qué quieres decir compañero?" preguntó Gwaine mirando con seriedad a su amigo.

"Ustedes son de Camelot. Pertenecen a este lugar. Yo no lo hago" respondió Blaise.

"¡Eso no es cierto!" exclamó Merlín.

Blaise suspiró con pesar antes de darle una triste sonrisa. "No me siento cómodo viviendo en este lugar. A diferencia de ustedes, yo no tengo un papel que desempeñar aquí en Camelot. Soy un agricultor. Un campesino. Un cazador".

"¡Sabes luchar!" exclamó Merlín sin darse por vencido "Estoy seguro de que Arturo podría darte un lugar entre los caballeros o en el cuerpo de guardias…"

"Merlín" interrumpió Gwaine la diatriba del brujo mirándolo con una seriedad que rara vez mostraba "No".

"Pero…" dijo Merlín débilmente, tratando de discutir, pero callando inmediatamente al ver al caballero negar con la cabeza.

"¿Cuándo te irás?" preguntó Gwaine mirando a Blaise estoicamente. Ambos amigos se miraron con pesar. Muy rara vez el ermitaño y el caballero habían llegado a conectarse a este nivel de profundidad y entendimiento. Ambos eran hombres que se habían apartado del mundo en algún momento de su vida. Sabían ver cuando sus caminos los llevaban a otra parte.

"Pronto" respondió Blaise.

"En ese caso, será mejor que disfrutemos este tiempo" dijo Gwaine con una sonrisa mientras llenaba las copas de sus amigos.

'

Tres días después de la tertulia, Blaise se marchó de Camelot. Esa mañana, el ex soldado de Dyfed salió de la ciudadela con la despedida, agradecimiento y la promesa del rey, la reina, Merlín, Gwaine, Gaius y los caballeros, de que siempre sería bienvenido en Camelot si deseaba regresar.

Tras la partida de su amigo, Merlín entró en silencio a la ciudadela rumbo a sus cámaras. La partida de Blaise le pesaba demasiado. Le era extraño no contar con la constante presencia de su amigo, quien trataba de ayudarlo lo más posible en sus deberes como Brujo de la Corte mientras se adaptaba a su nueva realidad.

Sentándose en su silla, Merlín tomó el libro que había estaba estudiando, encontrando una carta dirigida a él en su interior.

Wyllt:

Lamento mucho que mi partida sea tan repentina, pero ciertamente era el momento de irme. Como te dije, tu lugar y el de Gwaine es en Camelot junto a Arturo, construyendo el gran reino que siempre has soñado. El mío... no puedo decirlo, pero que no es en Camelot. No tengo nada que aportar ahí, y no puedo volver a abrazar una vida de lucha después de lo ocurrido en Dyfed durante la guerra, incluso si es al servicio de alguien tan digno como Arturo Pendragon (aunque eventualmente tendré que servirlo, ya que es el futuro gran rey de Albión, ¿no?).

No te lamentes por esto. Los tres sabíamos que nuestra sociedad era pasajera y que eventualmente tendríamos que separarnos (lo sabíamos bien después de vencer a la Bestia Aulladora, incluso desde antes de dejar Dyfed). Conociéndote, te culparás creyendo que sólo me arrastraste a un mundo caótico, y aunque es cierto, no me arrepiento ni lamento que haya ocurrido. Tú y Gwaine me devolvieron la fe en los demás, y me recordaron la importancia de la amistad y la camaradería. Por tanto, te seguí en esta parte de tu destino, al menos hasta estar seguro de que estarías bien en Camelot ahora que todos saben de tu magia y cuentas con una nueva posición en el reino.

Me enorgullece haber visto como pasaste de ser el desconfiado y temeroso Wyllt al grande y poderoso Merlín Emrys. Pasaste de ser alguien que no encontraba su lugar en este mundo a hallarlo en uno de los lugares menos esperados. Sabiendo que encontraste tu hogar y lo que perdiste antes de conocernos, puedo irme tranquilo y en paz. Sólo prométeme que siempre recordarás quién eres, Merlín Wyllt Emrys.

Por ahora, no puedo decirte a dónde iré, porque no estoy completamente seguro de a dónde ir. Basta decir que no volveré a recluirme en los bosques para aislarme del resto de las personas. Cuando me asiente, te avisaré inmediatamente.

A ti y a Sir Gwaine, muchas gracias.

Blaise

"Buen viaje, Blaise; y gracias por todo" dijo Merlín con una sonrisa acuosa, sabiendo que sus caminos podrían volver a encontrarse en el futuro.

"Merlín" llamó Gwaine abriendo la puerta de repente "Estaba pensando, si estás de humor, quizás podríamos ir al Estrella de Plata esta tarde y…"

"Me gustaría eso" contestó Merlín secándose los ojos con la mano dándole una gran sonrisa al pícaro caballero "Oí por ahí que llegó unos cargamentos de un hidromiel especiado y de huevos en salmuera".

"Eso suena interesante…" dijo Gwaine con una pequeña sonrisa juguetona.

/

Después de dejar Camelot, Blaise se dio cuenta que había un sólo lugar al que le gustaría ir. Cruzando los bosques y tomando las carreteras, el antiguo ermitaño de Dyfed finalmente llegó a un pequeño y plácido valle detrás de la frontera de Camelot, y más allá, a un pequeño y marginado pueblo en el que podía verse forjando una vida.

Cuando Blaise entró a Ealdor, encontró a los campesinos labrando y cultivando la tierra, indiferentes a los grandes cambios que venían. Algunos lo reconocieron y saludaron con alegría, entre ellos se encontraba Hunith, quien dejó a un lado sus herramientas para darle la bienvenida a su nuevo vecino.


NA: Después de un buen tiempo, llegan dos nuevos capítulos. Espero que no les moleste que hayan sido de tipo relleno, pero me pareció bien poner un poco de como es la vida de Merlín en Camelot ahora que la magia es libre. Algunos la aceptan más fácilmente que otros, pero la aceptación llegará gradualmente.

Ahora, quiero dar algunos antecedente para que sepan de dónde tomé las ideas de estas dos historias. En el caso de Gilli, hace tiempo leí una versión del rey Arturo (la de Jean Markale), en la que contaban de un caballero, Sir Girflete, que sabía algunos trucos de magia. Al leerlo, pensé en Gilli, y decidí traerlo a esta historia como el primer caballero hechicero, homenajeando a sir Girflete, aunque quizás podríamos decir que Gilli es su diminutivo, pero eso lo dejo a su criterio.

Para el caso de Blaise, me parece que su personaje aparece por primera vez en la obra de Robert de Boron. En su versión, Blaise es un sacerdote que bautiza y educa a Merlín en el cristianismo, y después, se va a vivir a los bosques como un ermitaño, donde Merlín lo visitaba para contarle sus aventuras y profecías, las cuales, el ermitaño registraba. Para esta historia, traje al buen ermitaño de vuelta pero con otra historia. Al principio pensé en dejar que Blaise se quedara en Camelot, quizás como ayudante de Geoffrey y de vez en cuando un luchador, dada su antigua vida como soldado. Lamentablemente, sentí que si lo dejaba en Camelot, su papel en la historia desaparecería de manera abrupta ahora que Merlín y Gwaine regresaron a Camelot, por lo que decidí que lo mejor para él era dejar que se marchara para hacerse una nueva vida, esperando darle un cierre a su personaje. No obstante, espero poder traerlo nuevamente en el futuro.

Por ahora este intermedio a terminado, y para el próximo capítulo comenzaremos un nuevo arco argumental. Por mientras, manténganse sanos, y si la vacuna ya llegó a donde están viviendo, ¡no duden en aplicársela!

Y ya saben, cualquier comentario, crítica o duda son apreciados, valorados y contestados vía inbox. ¡Hasta la próxima actualización!