— Temari…
Temari Sobaku no. Era una chica alta, rubia, con unos ojos verde olivo. Si tuviera que definirla en una sola palabra sería: fuerte.
— ¿Ya te vas? —Me observó como si fuera un simple insecto que se había topado en su camino. Su rostro se fruncía en una mueca de asco y desagrado.
No pude evitar encogerme desde mi lugar al sentir la presencia de Temari.
Temari siempre me fue difícil de tratar. Nunca pudimos estar de acuerdo en algo. Por lo más mínimo que fuera. A diferencia de Sakura que me daba terror cada que la hacía enojar, Temari me implantía sumisión. Era como si no pudiera renegar en contra de ella. Como si mi garganta se cerrase cada que ella aparecía.
Creo entender porqué Shikamaru siempre evitaba hacerla de enojar.
No puedo creer que alguien tan vago y descuidado como Shikamaru haya terminado enamorado de una chica con las actitudes que siempre trataba de evitar.
— Yo… —Baje el rostro.
— No está —Dio unos pasos hacía mí—. Sasuke —Aclaró—. Está con Hinata.
— Ah… ya veo… —Era obvio que iba a estar con ella. Después del incidente, Sasuke siempre estuvo con ella. Era como su perro guardián. Ladraba si alguien se acercaba y mordía si alguien la lastimaba.
— ¿Querías hablar con Sasuke? —Insistió Temari en la conversación que solo ella tenía. Yo simplemente respondía vagamente—. ¿Sobre lo sucedido? O ¿solo querías hablar?
Guarde silencio ante sus preguntas. Quería hablar con Sasuke. Quería conversar con él. Que me dijera con él mismo que había sucedido exactamente ese día. ¿Por qué me había golpeado? ¿Por qué había reaccionado tan violentamente?
¿Por qué nunca me dijo sobre sus sentimientos hacia Hinata?
Nos conocíamos desde que éramos unos niños moquientos que comían arena y pensaban que había monstruos debajo de la cama y dentro del armario en la noche.
Eramos mejores amigos. ¿Verdad?
— Quiero hablar con Sasuke. Solo eso. Quiero tener una conversación. Nosotros. Hablar sobre lo sucedido.
Quiero hacerlo. Quiero respuestas. Quiero cambiar el futuro. Pero ahora siento que solo intento cambiar mi futuro. Solo intento arreglar mis propios problemas a costa de los demás. Cada uno ya hizo su propia vida. Cada quien tomó rumbo completamente distinto al mío. Pensé que todos éramos miserables, pero siempre fui solo yo.
Me quede estancado durante veinte años pensando que el pasado siempre me iba a perseguir. Me sentí culpable y responsable de lo que nos había sucedido y pensé que todas las desgracias que me pasaban en la vida era mi karma. Pero solo era un estúpido con depresión que intentaba justificar de algún modo desesperado mi vida hecha excremento.
— Y qué te detiene —Escuche distante la voz de Temari en mi cabeza.
Yo.
Me respondí.
Oí el suspiro de Temari.
— Mira maldito tarado cabeza de chorlito. Siempre me pareciste un idiota distraído que se la pasa detrás de una idiota de cabello rosa que no tiene autoestima y es co-dependiente de un hombre psicópata asocial que irónicamente está enamorado de un chica adorable, tonta, pero tierna que IRÓNICAMENTE, está enamorada de ti —¿Me está resumiendo la situación o qué?— ¡Así que! —Se acercó repentinamente a mí a pasos fuertes. Intimidado, retrocedí—. No me sorprende en nada que no sepas nada. Lo que me sorprende es que seas un cobarde que se la pasa chupandose el dedo esperando que las cosas se arreglen mágicamente.
Parpadeé sorprendido por la repentina recarga de información y palabras que mi mente no procesaba a tiempo.
— En mi opinión, merecías ese puño. Y si Sasuke no te lo hubiera dado, ¡entonces yo misma te rompía la quijada! —Acercó su puño a mi rostro en un parpadeo que pensé que realmente me iba a golpear. Cerré los ojos y me cubrí el rostro por reflejo—, pero para tu suerte lo hizo. Estampó su dedo índice en mi nariz bruscamente. Dolió, pero no tanto como para considerarlo un golpe.
— No entiendo…
— Nunca entiendes —Me dio una patada brusca con su pie en mi pierna que me hizo tambalear. Caminó tranquilamente hacia la salida del condominio.
— ¡Espera! ¿Do… dónde vive Hinata? —Pregunté.
— ¿En serio? —Temari se detuvo ante mi pregunta. Se dio la vuelta y sus cejas se alzaron al verme—. Hinata lleva viviendo en este mismo condominio por 5 años y no lo sabes.
— ¡Lo sé! —Me apresuré a aclarar antes de que Temari se molestara de nuevo—. Sé que Hinata vive aquí. Lo que no sé es en qué casa.
— Eres un idiota.
— Lo sé.
— Que bueno. ¿También sabes que eres un imbécil?
— Y un tarado.
— ¡Excelente! —Sonrió—. No te lo diré.
— ¿Qué? ¿Por qué?
— Porque Sasuke esta con ella. Y lo último que deseo es que la veas, al menos ahora.
¿Al menos ahora?
— Entonces… qué debería hacer… —Solté lo último en un aliento desanimado. Estaba confundido. No sabía qué hacer o si lo que estaba haciendo era lo correcto. ¿Alterar el pasado era lo correcto? ¿Intentar cambiar mi futuro a costa de los demás era lo correcto?
¿Eso me volvía un egoísta?
Yo… pensé que esta era una nueva oportunidad para mí. Un inicio nuevo. Un regalo de cualquier ser divino que me daba una oportunidad para darle un reinicio a mi deplorable vida que yo mismo consumí en la oscuridad y drogas antidepresivas.
Eso creí por unos momentos.
Pero no era así.
Solo era yo siendo egoísta tratando de arreglar mis errores a costa de la felicidad de los que alguna vez, hace veinte atrás atrás, habían sido mis mejores amigos.
Pensé eso y me sentí un ser repugnante y despreciable. Mi corazón se encogió y mis entrañas se revolvieron del asco que sentí de mi mismo.
Cambiar el pasado no era lo correcto.
Era mejor dejar las cosas como eran originalmente.
Eso era lo correcto.
Y tal vez, solo tal vez, podría intentar mejorar mi vida con el lapso del tiempo. Podría evitar que mi relación con Sakura se fuera de mal a deplorable o simplemente seguir adelante.
Tal vez esa era la verdadera respuesta correc…¡PAF!
— ¿Quién me crees? Un ser divino que conoce el futuro de las personas o un ser humanitario que deambula por el mundo ayudando y mejorando la vida de las personas dándole las respuestas correctas a lo que deben hacer en su vida. ¡No idiota! Resuelve tú mismo tu vida de mierda y tus problemas de visión y percepción al entorno. Si crees que hablar con Sasuke es lo correcto, hazlo. Ten las pelotas que te faltan y decídete idiota.
Miré pasmado y con algo de miedo a la chica pelirrubia que me acababa de dar una fuerte y sorpresiva bofetada en la mejilla que aún conservaba sana.
Dolió. No como el puñetazo de Sasuke, pero para ser solo una bofetada de una chica dolía demasiado. Incluso podría ponerme a llorar.
Temari realmente me daba miedo.
— Y-ya… pero la bofetada no era necesaria —Me sobe la mejilla.
— La mereces. Y no me iba a quedar con las ganas. Adiós tarado cabeza de chorlito —Se despidió con la mano y continuó su camino sin mirar atrás.
— No. En serio. La cachetada no era necesaria… —Hable solo. Con la mejilla hinchada y con los ojos húmedos debido al dolor y picazón que sentía en mi mejillas.
Aún así sonreí. Dolía, pero agradecí esa bofetada. De alguna manera me regreso de mis lejanos pensamientos pesimistas. Temari tenía razón. Si quería resolver las cosas, primero tenía que decidirme de una vez. Tomar el coraje que me faltó por veinte años e ir a hablar con Sasuke.
No quiero cambiar su futuro. No quiero cambiar el futuro de nadie. Solo quiero que volvamos a ser amigos.
Quiero que en el futuro… aunque mi pecho se comprima y mis ojos quemen… quiero que Sasuke y Hinata me inviten a su boda.
Olvidar con el tiempo estos sentimientos egoístas y seguir adelante con mi vida.
Esa era la respuesta correcta.
Me di la vuelta y tomé el camino hacia mi casa. No tenía sentido tocar la puerta y preguntar por Sasuke. Según Temari, Sasuke se encontraba con Hinata.
Hinata…
Quiero…
Desearía…
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— Naruto, vamos —Ino me tomo de la mano y yo la seguí sin oponerme. Me disculpe con Sakura que veía aburrida su celular y corrí junto con Ino hacía la cafetería. Ambos no queríamos estar en esa aburrida clase. Más tarde le pediría los apuntes a Sasuke para que me los pasara.
Sasuke… No. Ya no puedo. Ya no puedo pedirle ningún apunte a Sasuke.
Me odia.
Ya no somos amigos.
— ¿Sucede algo? —Cuestionó Ino al verme con el rostro ido. Parpadee un par de veces y volví a sonreír.
— No. ¿Qué deberíamos comer? —Ignoré mis sentimientos. Los guarde y los deseche. No era mi culpa que nuestra relación se rompiera. Yo no lo golpee. Yo no cause ningún problema.
No es mi culpa.
No lo es.
Es su culpa.
No es mi culpa.
La culpa es de Sasuke… la culpa es de él.
La culpa es… mía…
— Dame —Ino extendió su mano y me quitó de la boca la botella de agua. Casi me ahogo con las gotas de agua que me salpicaron hacia la nariz.
— Deja de hacer eso —Hable, fastidiado.
— Aja —Pegó sus labios rosados y le dio varios tragos. Casi hasta terminarse el agua.
La ignoré y metí las cosas que había comprado para Sakura en mi mochila. Un pequeño pedazo de pastel que había en la cafetería y un café frío.
— ¿Le vas a llevar eso? —Ino vio con rechazo las cosas que había guardado.
— Si. ¿No le gustan?
— … —Guardó silencio por unos instantes. Luego sonrió—. Sí. Le encantan los dulces.
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Tarde, pero aquí está.
Denle amor, me animan a seguir a pesar de que la universidad me este puteando todos los días.
