CAPÍTULO 13.
PUNTO DE QUIEBRE.
DOCE COLONIAS DE KOBOL.
CAPRICA.
"¡350 HERIDOS, 28 DESAPARECIDOS Y 31 MUERTOS!, ¡ATTAH DEBE SER ARRESTADO Y ENJUICIADO!. ¡ADAR DEBE PONER SANCIONES A LA TIERRA!, ¡TIENE QUE HACERLES VER QUIEN MANDA!".
"¡PUES NOSOTROS NO SOMOS!, ¡TAMPOCO EL GOBIERNO DE ADAR, NI EL EJÉRCITO, NI LA MARINA!. ¡Y DEBO RECORDARLE QUE EL 90% DE ESOS MUERTOS, HERIDOS Y DESAPARECIDOS, FUERON VÍCTIMAS DE ESA TURBA QUE ATACÓ EL COMPLEJO DIPLOMÁTICO!".
Cuatro horas habían pasado desde el final del ataque al complejo y las cosas no mejoraron.
Adar junto con el resto de su equipo habían estudiado cada posible escenario y ninguno pintaba bien para las Colonias de Kobol.
Aún no había respuesta de las unidades rebeldes y varios comandantes en los planetas donde se encontraban las tropas rebeldes, ya se preparaban para movilizarme a las bases de aquellas unidades. Fotsis seguía escupiendo veneno en vivo, llamando a todos los creyentes a combatir la invasión Tau'ri.
"¡Las Colonias de Kobol, solo deben ser de los niños de los dioses!, debemos expulsar a los herejes que tratan de destruir nuestra identidad y nuestra fe".
Mensajes similares se repetían una y otra vez en cada ocasión que el hombre era entrevistado y para ese momento ya se habían transmitido más de dos horas de ataques al gobierno y a cualquiera que apoyara las políticas de Adar. Miembros del Quórum de los 12, abiertamente apoyaban a Fotsis, otros simplemente se habían distanciado del escrutinio de la prensa.
Cada estación de televisión y radio en las Colonias de Kobol, había dejado de lado su programación habitual y cubría de cada por menor sobre lo que ocurría en Caprica.
Y las noticias no habían dejado de circular.
Los reportes sobre los heridos se daban cada media hora y varios programas en Gemenon, habían elevado al nivel de héroes a los manifestantes caídos. En varios casos, ya se había informado sobre quienes eran y habían entrevistado a las familias de las "víctimas de los Tau'ri".
Los puertos espaciales en las colonias habían sido cerrados por órdenes presidenciales. Eso no había detenido a miles de ciudadanos de las colonias de intentar subir a una nave y dirigirse a Caprica.
En algún punto de la crisis, la información de que una nave Tau'ri llegaría para evacuar a los trabajadores de las embajadas fue filtrada y si las cosas para el Apollo ya eran difíciles, habían empeorado notablemente.
El Coronel Nolan había ordenado a las tres naves cerrar aún más la formación. Aquellas tres naves estaban a metros de tocarse, con las armas del Apollo y del destructor de Langara siguiendo blancos de forma pasiva.
Cientos de Raptor civiles y otras naves habían formado un enjambre alrededor de la escuadra y muchos de ellos realizaban maniobras muy peligrosas cerca de ellos con Vipers en persecución. Hasta ese momento no se tenía ninguna vida pérdida que lamentar, pero era cuestión de tiempo para que algo así pasara.
Dos Battlestar y sus escoltas habían sido desplegadas para proteger aquellas naves y por pura suerte y jugarreta del destino, los dos oficiales al mando eran admiradores del Almirante Adama. Jóvenes capitanes que tuvieron su esperanza en la gente de las colonias; pero minuto a minuto, se daban cuenta, que por lo menos en parte estaban equivocados.
Los disturbios y manifestaciones se multiplicaban por todas las colonias, la bolsa de valores colonial había caído a un nivel histórico. Incluso el secretario de economía de las colonias ordenó el cierre de la bolsa, de haber sigo operando, las pérdidas hubieran sido incluso mayores que el presupuesto colonial.
Adar y su personal no paraban de recibir información y enviar órdenes tan pronto podía.
"¿Cuánto falta para que llegue la nave de los Tau'ri?". El Secretario Krios volteo a ver el reloj pegado a unas de las paredes.
"Un par de horas". Respondió Nagala al mirar el reloj en su muñeca.
"¿Cómo mierda fue que terminamos así?". Adar pregunto eso desde su silla. El hombre estaba agotado y claramente estaba a su límite. "Esto se supe sería un gran día para las colonias".
"Para las colonias lo era, pero no para algunas personas". La respuesta de uno de los asistentes llevando un vaso con agua y un par de pastillas para el dolor de cabeza, fue seguida por Krios nuevamente.
"No solo algunos muchacho. Muchos no se hacían a la idea de un futuro diferente a lo que decían los textos o un futuro donde sus ganancias no fueran las mismas". Aquel hombre camino y ocupó uno de los asientos para los invitados frente al presidente. "No solo fue la estupidez y arrogancia de Fotsis; fueron empresarios, políticos, gente común y corriente que no quería un futuro diferente al que imaginaron. Un futuro con la Tierra siendo un poder enorme en la galaxia y nosotros un pequeño grupo de planetas deseando ser grandes y poderosos".
"Cuando nos dimos cuenta de la realidad, muchos no quisimos aceptarlo. Yo pensaba que todo aquello no era otra cosa que una mentira muy elaborada. Que sus naves aunque poderosas, debían ser tan costosas que sus números serían pequeños". Krios se llevó las manos a la cabeza mientras todos en la sala lo miraban. "Cuando llegó el informe de Tlatoma y del número de naves en el sistema no podía creerlo".
"Nadie lo hizo". El General Perrhios miro al presidente.
"Si queremos evitar un conflicto mayor con dos de los poderes más grandes de esta galaxia, tenemos que estar listos a pagar un precio enorme". Adar dio un trago a su vaso. "¿Ya sabemos algo del tirador?".
"Encontramos la marca que dejó el arma en un edificio a poco menos de un kilómetro del complejo. Pero aquí aparece otro problema, los forenses me informaron algo preocupante. Las marcas que encontraron, son similares a las que dejan los gases al escapar de un cañón de un rifle anti material, del tipo que usa el ejército".
Todos en la sala guardaron silencio al pensar en las implicaciones de aquello.
"¡Dioses!". Se escuchó decir a alguien en la sala.
"No solo tendríamos que entregar a uno de los nuestros, peor aún. Entregaríamos un miembro de nuestras fuerzas armadas".
"¿Quién dijo que esto sería fácil?". Fue lo último que dijo Adar antes de regresar a trabajar junto con el resto del personal.
TIERRA.
EMBAJADA COLONIAL.
CIUDAD DE NUEVA YORK.
"Embajadora Roslin, ¿el gobierno de las 12 Colonias de Kobol, planea entregar al responsable al Imperio Meriva de ser capturado?".
"Existe la posibilidad, aunque en la ley colonial se estipula, que de ser capturado, el sospechoso tendría la posibilidad de solicitar ser enjuiciado en las colonias".
"Señora embajadora, ¿su gobierno tuvo algún tipo de comunicación con el gobierno de Meriva?".
"Hasta el momento la única comunicación entre ambos gobiernos, fue por medio del embajador del Imperio en la Tierra. Hace algunas horas con el apoyo del Presidente Andreotti se llegó a pequeños acuerdos. Esperamos que la información ofrecida, sea posible llegar a un acuerdo entre los dos gobiernos, que nos permita encontrar una solución pacífica a esta crisis".
Antes de que otra pregunta pudiera ser formulada, Billy se aproximó a la embajadora. Susurro algo a su oído y retrocedió.
"Ofrezco una disculpa, pero solicitan mi presencia en una conferencia. Les informaremos en cuanto sea posible de cualquier información".
Solo unas cuantas preguntas más se escucharon cuando Laura salió de la sala de prensa de la embajada. Billy la esperaba y la acompañó hasta su oficina, el Almirante Adama, el Dr. Dulaa y un hombre que no conocía ya la esperaban.
"¿Qué ocurre?".
"Laura, quiero presentarte a…". El Almirante Adama miró al hombre a su lado.
"Un placer señora embajadora, Agente Johnson, Departamento de Inteligencia Exterior Tau'ri". Laura estrechó la mano del hombre y segundos después lo invitó a sentarse.
"¿Solo agente Johnson?, ¿algún nombre?".
"Para una buena relación creo que el nombre es innecesario". Aquel hombre sonrió por un segundo antes de continuar. "Además es posible que en un futuro conozca a otro Agente Johnson".
"Y díganos Agente Johnson, ¿a qué debemos el gusto de su visita?". Laura estaba intrigada con aquel hombre. Los juegos de espías habían sido un placer culposo y ahora los vivía.
"Hace una hora, alguien en Meriva se comunicó con mi superior para informarnos algo que nos generó algo de preocupación". Aquel hombre abrió un portafolio y sacó un sobre que entregó a la embajadora. "Es parte de la respuesta de Meriva y creo que muchos en mi oficina preferían una invasión a las colonias".
Roslin miró con cierto enojo al hombre frente a ella. Al abrir el sobre, se encontró con algo ciertamente particular y aquello la sacó un tanto de balance.
Se trataba de una serie de fotos de un hombre amarrado a una cama, en lo que claramente podía ser una escena de una película porno. Al revisar en detalle las fotografías, noto algo singular y aquello hizo recorrer un escalofrío por su espalda.
Aquel hombre estaba muerto, seguramente como resultado de un collar de perro en su cuello, parecía que había sido ajustado con una fuerza enorme.
"¿Señor Johnson?".
"Vea las fotos que siguen". Roslin le entregó las primeras fotos al Almirante Adama, que así vez las entregó al Dr. Dulaa.
El resto claramente eran de una representación de Meriva, con una figura en particular que llamó su atención. Un ser, claramente en posición de poder con respecto al resto, en la última foto aquella criatura miraba directamente a la cámara mientras lo que parecía ser una sonrisa se formaba en su rostro.
"Saliina Waller, fue secretaria de estado dos veces, secretaria de defensa en tres, secretaria de asuntos internos y últimamente procuradora general del imperio". Las palabras que había dicho Johnson ciertamente llamaron la atención de la embajadora. "Hace algo más de una hora, uno de nuestros contactos, una puerta trasera en el imperio, nos informó que el Primado Marek la enviará junto con una flotilla a las colonias, eso ciertamente nos ha preocupado".
"No me va a decir que planean atacar Caprica hasta encontrar al responsable de la muerte del Embajador Caliz ¿O si?".
"No señora, pero no me sorprendería que después de que ella llegue, encuentren cuerpos regados". Johnson se acomodó en el asiento mirando a la embajadora a los ojos. "Lo que voy a decir, en el caso de que llegue a salir a la luz, lo negaremos y haremos lo que sea necesario para ese fin".
"Eso es algo un tanto excesivo, ¿no cree?". Adama parecía nervioso.
"Cuando la Tierra y Meriva empezaban con las pláticas para tratados comerciales y forjar nuestra relación. Waller formó parte de una de las comitivas que discutía acuerdos de defensa y varios temas afines. Después de una reunión que fue algo acalorada, uno de nuestros representantes, hizo un comentario algo fuera de lugar". Johnson tomó una de las fotos y la miró por unos segundos. "Estoy seguro que noto las similitudes que tiene ella con varios animales de compañía en la Tierra".
"No había querido hacer el comentario como tal. Pero sí, lo noté".
"No me está gustando a dónde va esto", el Dr Dulaa miró al agente terrícola.
"Al terminar aquella reunión, uno de nuestros representantes llamó por lo bajo a Waller como la Perra de Marek". Johnson se detuvo unos segundos para continuar con un semblante serio. "No sabemos realmente nada. Si alguien le dijo a la comitiva de Meriva o si alguno de ellos escuchó el comentario".
"¿El hombre en la foto?". Laura ahora entendía la situación.
"Nunca encontramos pruebas de que fueran ellos. El cuarto estaba limpio, las cosas que usaron eran de origen terrestre y fueron rastreadas hasta una tienda a un par de horas de dónde se realizaba la reunión. Dieron una imagen terriblemente vaga de una mujer que se puede describir cómo, Alta, de altura media, de tés morena, un poco blanca, delgada, algo robusta".
"¡En pocas palabras imposible de encontrar!". Adama miró al hombre mientras le sonreía.
"¡Exacto!, pero el problema aquí es que la enviara justamente a ella. Seguramente Marek está bajo una presión enorme para cobrar venganza por lo del Embajador Cáliz. Esa Folx, es por mucho uno de los seres más peligrosos en el imperio. Ella lo sabe, Marek lo sabe y lo que es peor, muchos otros lo saben. "Imagino que también usted ya tendrá una idea de quién es ella".
"Su nombre resaltó en varios puntos de la historia del imperio durante nuestra investigación". El Dr. Dulaa era ahora quién se movía nerviosamente en una de las sillas de la oficina de Laura Roslin. "Señora embajadora, la Procuradora Waller, según un estudio que estamos haciendo en conjunto con la oficina de Inteligencia Colonial. Es uno de los más importantes soportes de Marek para permanecer a la cabeza del imperio. Le es leal a muerte y aunque se sabe que ha realizado operaciones no autorizadas, jamás recibió un castigo. Mientras sea por el bien del imperio o de la casa de gobierno, a Marek no parece importarle".
"En otras palabras tratamos con una bala de plata". Adama parecía nervioso.
"Ella será una verdadera amenaza y el gobierno Tau'ri, cree que la mejor opción que tienen es cooperar con ellos en la investigación. Mantener callado a Fotsis y no antagonizar con ella". Una pequeña gota de sudor bajó por la frente del agente terrícola. "Si ella obtiene lo que quiere, creo que podremos mantener las cosas en paz".
DOCE COLONIAS DE KOBOL.
PICON.
CENTRO R & D.
Barba larga, enormes ojeras, 7 kilos menos y después de ser obligado a tomar un baño y dormir 8 horas; Baltar entraba a su laboratorio de nueva cuenta. Aquel lugar se había convertido en su casa por las últimas semanas y si no fuera por el personal de limpieza, los envases vacíos de bebidas y de comida hubieran llegado hasta el techo.
Los datos técnicos y científicos que habían compartido los Tau'ri y otros gobiernos, habían llegado al hombre como una epifanía.
Simplemente la información sobre el Naquadah y todas sus aplicaciones, fueron los culpables de tres días seguidos sin dormir. Para después ser sacado por dos guardias y drogado por Caprica para que durmiera.
Para la cylon, aquella información se trataba de la vida o la muerte de su raza.
El reporte sobre las pérdidas de su flota en contra de Zue'Lit'Nath, le provocó un escalofrío al ver el número de naves que habían sido destruidas y aquello les obligado a cambiar su estrategia.
Más importante aún, eran los datos que podía conseguir para enviar al comando cylon. Para su mala suerte, las medidas de seguridad en el centro eran extremas, aún tenía que encontrar la manera de ocultar la información sin que ellos se dieran cuenta.
Tenía que encontrar la manera que el hombre que recién entraba al laboratorio la ayudará, claro estaba, sin que él lo supiera.
"Creía que esa ampolleta te iba a tener dormido un par de horas más". La cylon de inmediato sintió la molestia en la forma que aquel hombre la miraba.
"Si lo haces de nuevo, ¡te despido!". Baltar camino hasta una mesa donde una montaña de documentos se había aglomerado con el pasar de los días.
"¿En serio?". Aquella seis cruzó los brazos en forma retadora. "¿Y cuál mujer sería tan tonta para dejarte tener sexo con ella durante las horas de trabajo".
"Estoy seguro que encontraré alguna, no debe ser tan difícil". Baltar ocupó una silla junto a la mesa y tomó uno de los folders encima. "Seguramente no será tan sexy, pero la encontraré".
"Claro, incluso cuando las colonias están al borde de una guerra en contra de toda la galaxia".
"Dudo que sea una guerra, pero eso es a futuro, por ahora quiero terminar mi informe y cuando toda esta mierda acabe, decirle a Adar que quiero una nave para buscar Naquadah en y alrededor de las colonias, si quiere ponerse a la par del resto de los poderes de la galaxia, el mineral es necesario". Aquella seis caminó hasta quedar detrás de aquel hombre.
"Dime Gaius, ¿qué pasaría si todos estos datos cayeran en manos de los cylons?". La mujer detrás de él había cambiado su actitud en cuestión de segundos. Ahora era juguetona. "Si ellos tuvieran todos estos datos, ¿te imaginas lo que podrían hacer?".
"Ser masacrados". La respuesta de Baltar hizo retroceder a la cylon. La sorpresa en su rostro era notoria.
"¿A qué te refieres?".
"Justo eso". De reojo vio los documentos que su "asistente" había revisado. "Creo que aún no has visto ese informe. Los Tau'ri y sus aliados destruyeron una raza completa de AIs hace años. No solo lo hicieron está galaxia, por lo que entendí del informe, fue en dos y en menos de una hora".
Por la forma sería en decir aquello y una sonrisa burlona. La agente cylon sabía que Baltar decía la verdad y había confirmado el peligro inminente que significaban los Tau'ri.
Por el informe que Dianna había dado al regresar; sabían que Zue'Lit'Nath le temía o por lo menos era muy precavido con Meriva. Y por los informes y el documental de Adama, sabían que los tau´ris y merivians estaban en el mismo nivel. No se necesitaba ser un genio para saber lo que aquello significaba.
En ese momento, se había convencido que el ataque de los dos agentes cylons al Embajador Attah y al Embajador Caliz había sido un terrible error. Un que de ser descubierto, el precio a pagar, podría ser la misma existencia de su raza.
El colectivo cylon se sintió confiado por décadas sobre la superioridad sobre las 12 colonias. Habían planeado una guerra asimétrica dónde los números no estaban a su favor, pero la estrategia si lo estaba.
La misión de aquella seis en un momento, fue obtener acceso a los sistemas de cómputo coloniales y descargar una bomba lógica. Ahora su misión no era otra que obtener toda la información posible y buscar la manera de enviarla a su gente. Algo no menos que imposible dadas las circunstancias, con la enorme seguridad de aquella instalación en Picón y con todas las fuerzas militares coloniales en alerta máxima.
"¡Esto es interesante!". Las palabras de Baltar sacaron a la mujer de sus pensamientos.
"¿Qué ocurre?".
"Nuestros amigos Tau'ri nos enviaron documentos desclasificados sobre algo llamado el Proyecto Destiny y su misión" Baltar le ofreció una de las hojas del informe. "¿Algo se te hace familiar?".
La cylon miró el papel por un par de minutos, para después estudiar lo que parecía ser algún tipo de representación algo parecido a radiación, pero había algo más.
"Eso es…". La rubia levantaría su mirada para ver a Gaius a los ojos. "¿No estarás pensando que esto tiene algo que ver con la Llama de Zeus?.
"Si le crees a los religiosos, fue un llamado de los otros dioses a la última guerra, si lo ves desde el punto de vista científico. Sabrás que en Kobol, se tenía tecnología avanzada, pudieron detectar esas mismas microondas y verlas como algún tipo de mensaje".
"Sabes que esos locos en Gemenon podrían quemarte por esas palabras, ¿cierto?".
"Claro que sí, ¿conoces a alguien en la Orden de Zeus?".
"De hecho si, uno de mis primos está en una buena posición dentro de la orden". La cylon recordó a un tres infiltrado dentro de la orden. No le gustaba a dónde iba aquello.
"Iré a tomar un baño, espero puedas llamarle y preguntarle si es posible ir a verlo". Baltar se dio cuenta de la expresión en el rostro de la mujer frente a él. "¿Qué pasa?".
"Gaius, ¿entiendes que esto puede cambiar la historia de Las Doce Colonias de Kobol?, ¿que lo que estás intentando comprobar, puede llevarte a la muerte?".
"Las maravillas de la ciencia querida, las maravillas de la ciencia".
TIERRA.
EMBAJADA COLONIAL.
CIUDAD DE NUEVA YORK.
"¿Entiende que eso pondría al gobierno colonial en una situación difícil y que si algo sale mal ...?". Laura miró al Tau'ri de manera seria y amenazante. El Dr. Dulaa y el Almirante Adama hacían lo mismo, Johnson ni siquiera se inmutó.
"Embajadora Roslin, seré muy sincero con usted. Algo ya salio mal y si antes la tenían difícil, en estos momentos nadie en toda la galaxia envidia su situación. Lo único que separa a sus planetas, a su gente de un exterminio, es la bondad de Marek y la intervención del Presidente Andreotti".
"¡Discúlpeme Agente Johnson, pero eso suena a una amenaza!". Adama miró al Tau'ri mientras apretaba sus puños.
"Y lo es almirante", Johnson miró al hombre por algunos instantes. "Pero no de nuestra parte. Quien fuera la persona que mató al Embajador Caliz, es el responsable de esta amenaza para su pueblo. Marek solo estaría respondiendo".
En ese momento, alguien llamó a la puerta y la embajadora concedió la entrada a quien estuviera afuera. Segundos después, los hijos del Almirante Adama entraban a la oficina de Roslin. Sus rostros reflejaban preocupación y Annette tenía algunas gotas de sudor recorriendo su rostro.
"¿Que averiguaron muchachos?".
Un par de horas atrás, Laura había encomendado a los chicos visitar embajadas y representaciones de los diversos aliados y socios de los tau'ris. Algo así como una visita no oficial de emergencia. Quería saber cuáles serían las acciones de los diversos planetas.
"¡Nada bueno señora!". Annette se le había adelantado a sus hermanos para responder. "Visitamos ocho embajadas y tres ni siquiera nos dejaron entrar cuando supieron de dónde éramos. En otras representaciones las cosas no fueron muy diferentes".
"Parecía que ya fuimos marcados por muchos de esos mundos como peligrosos o por lo menos no están muy dispuestos a que se nos relacione con ellos". El Agente Johnson se había llevado su mano a la barbilla al escuchar lo que Lee había dicho. Fue solo entonces cuando se dieron cuenta de la presencia del tau'ri.
"Chicos, el Agente Johnson, del Departamento de Inteligencia Exterior Tau'ri. Nos está ayudando a salir de este embrollo". Laura se apresuró a presentar al hombre que solo hizo un gesto.
"Por lo menos alguien no va a cerrarnos la puerta en la cara por todo esto". Zack miró al hombre mientras le entregaba una botella con agua a su hermana.
"No por ahora, pero la situación se desarrolla rápidamente y si es necesario, creo que entenderán que tomaremos las medidas necesarias para proteger a nuestros ciudadanos". Zack pasó saliva al escuchar aquello.
"Annette, ¿Durante tus entrevistas en Meriva, pudiste conocer algo de Saliina Waller?".
"Solo que es uno de los altos miembros dentro del gobierno del imperio, pero creo que Lee sabe algo de ella". Annette miró a su hermano de reojo.
"¡Es una maldita!". La respuesta tomó a todos desprevenidos, sólo Johnson mantuvo la compostura ante la respuesta del hijo mayor de Adama. "Yo no lo dije. Cuando conversé con varios oficiales en Meses, un par de ellos me explicaron sobre el gobierno del imperio y se expresaron así de ella. Parece que a muchos le aterra su sola presencia".
"¿Te dijeron la razón?". Su padre parecía preocupado al preguntar aquello.
"Decían que ella no es leal al imperio, le es leal al Primado Kastrol y que sería capaz de cualquier cosa por él". Lee se detuvo por un momento para ordenar sus ideas. "Según se rumora, ella fue la responsable de una serie de asesinatos de varios disidentes dentro del imperio. La mayoría de ellos eran líderes de movimientos separatistas, querían formar sus propias naciones. Por lo que se, nunca tuvieron gran apoyo por parte de la población, pero causaron severos dolores de cabeza al primado". El mayor de los Adama miró a su padre, sabía que lo que estaba por decir causaría problemas. "Todos ellos fueron asesinados en el lapso de una semana, se dijo que Saliina estuvo presente en la ejecución de uno de los disidentes humanos".
"Ahora veo la razón de tenerlos aquí". Johnson hizo el comentario mientras sonreía. "Excelente trabajo Capitán Adama. Y es como lo dijo damas y caballeros, Saliina hará cualquier cosa, no tanto por el imperio, lo hará por Marek".
"¡Dioses!, recen que no se encuentre con algún cerebro de aserrín". Al comentar aquello, Zack se dió cuenta de algo. "Olvídenlo, las colonias están llenas de ellos".
DOCE COLONIAS DE KOBOL.
EN ÓRBITA SOBRE CAPRICA.
FLOTILLA ALIADA.
"¡Señor, los sensores detectaron un salto colonial a 300 kilómetros de nuestra posición!".
"Pensé que la flota colonial había implementado una zona de prohibición". Y lo habían hecho, cualquier nave que saltará dentro de aquella zona, sería interceptada y abordada por unidades coloniales.
"Es una de sus Battlestar señor, pero una de las grandes". Unos segundos después, el operador de la estación tecleo algunos comandos y una proyección apareció en el puente de mando.
"¡Tssss!, ¡Esa mierda es enorme!".
"1789 metros de largo señor, hasta ahora una de las más grandes que hemos visto". Un segundo después una señal se escuchó. "Nos llaman". Millan afirmó con un movimiento de cabeza mientras caminaba a su silla.
"Aquí Apollo, Coronel Nollan al habla".
"Apollo, aquí Pegasus, Vice Almirante Helena Cain al habla". Por un par de segundos el silencio invadió la línea, un mal signo. "Coronel Nollan, en los próximos minutos, voy a querer su absoluta cooperación. Un grupo de los Marines a bordo de mi nave se están preparando para salir con rumbo a sus naves, van acompañados de mi XO. Una vez que lleguen a su nave, sedera el control y ordenara a su personal no esencial en la operación, recluirse en sus cuarteles hasta nuevo aviso. Haga del conocimiento a su carguero y a su escolta que también estarán bajo el comando de un oficial colonial". Dentro del puente del Apollo, varias cejas se arqueaban con sorpresa. "Espero que entienda que es por seguridad de su personal y de sus naves. ¿Quedó todo claro?".
"No, de hecho no Almirante Cain". La molestia de Nollan era notoria. "Vera, me perdí después de la parte en donde me informa sobre sus marines queriendo abordar y tomar control de mi nave".
"Coronel, es por el bien de su tripulación. Todos los intentos de acercarse y abordar su nave, son resultado de la presencia de naves militares sobre nuestra capital, en manos de personal militar rebelde". Esa última frase caló hondo en el oficial tau'ri. "Una vez que sus naves se encuentren bajo control de oficiales coloniales, estamos seguros que nuestra población estará más tranquila y los intentos de abordaje se detendrán".
"Oooook, eso no va a pasar almirante". Nollan había entrado en lo que se conocía entre los comandantes como el Modo O'Neill. "Vera almirante, me gusta que el personal a bordo de esta nave tenga libertad de moverse y de un ambiente sano de trabajo. Claro está que en ciertas ocasiones se podrán ver involucrados en tiroteos, una que otra guerra, viajes temporales, viajes a otras realidades, enfrentarse a antiguos dioses, seres estúpidamente poderosos y la clásica destrucción a niveles apocalíptico de todos los años. Pero como se dice, no es un trabajo, es una aventura y no voy a permitir que parte de esa aventura la pasen encerrados en su propia nave, bajo el control de oficiales ajenos de la Naval Tau'ri". Los operadores de sistemas reían por debajo, sabía lo que venía, posiblemente lo hacían por puros nervios. "Con todo respeto almirante, ahorre algo de combustible, deja a esos transporte en sus bahías de despegue y a sus marines tranquilos. En esta nave no van a entrar y estoy autorizado para tomar cualquier acción necesaria para salvaguardar la integridad de mi tripulación y de mi nave. Apollo fuera".
"Les apuesto que va a desplegar sus naves". Fue lo único que dijo el piloto del Apollo mientras miraba la proyección de aquella nave.
Segundos después, todos a bordo del puente vieron como los Raptor salían de las bahías del Pegasus. Los sensores mostraban 8 señales de vida en cada nave.
"¿Algo por lo que preocuparse?".
"Armas convencionales, las naves están equipadas con un sistema ECM. No portan armas nucleares y solo tienen un par de misiles pesados en cada nave".
"¡Dame una línea a la Tierra y transmitan la advertencia standard a esos idiotas, no quiero tener en mi conciencia la muerte de todos ellos". Nollan miro al Pegasus que se acercaba a su nave, sabía que las cosas se estaban poniendo muy calientes.
Las dos Battlestar que habían protegido a las naves de la Unión Tau'ri y de Langara, lanzaron sus Vipers con la intención de protegerlas y disuadir a los Raptors del Pegasus.
Sus oficiales de comunicación intentaban contactar con alguien que pudiera aclarar las órdenes. Habían escuchado la conversación de Cain con Nollan y ellos mismos habían recibido las órdenes de lanzar sus Raptors y capturar al transporte y al destructor de Langara.
Ninguno de los comandantes obedeció la orden, en cambio; de manera casi desesperada, se comunicaban al almirantazgo para recibir órdenes. Si las órdenes enviadas por Cain eran las verdaderas, para ese momento, los dos capitanes podían considerarse en rebeldía. Si no lo eran, la situación era peor de lo que se había creído.
En ese momento, una similitud entre las colonias y la Tierra salió a relucir, periodistas inoportunos.
Con el enorme interés sobre los acontecimientos en el complejo diplomático y con el arribo de otra nave Tau'ri. Decenas de Raptors civiles, muchos de ellos de noticieros de todas las colonias se mantenían en espera a una distancia que había sido establecida por la marina colonial.
Esos mismos Raptors transmitieron en vivo, al carguero Tau'ri, con la escolta del destructor langariano alejarme unos cuantos kilómetros para después saltar al hiperespacio. El Erias Bruman, el destructor de Langara daría un giro regresando junto a Apollo cuando los Raptors estaban a menos de 3 minutos, rodeados de los Vipers de las otras dos Battlestar sin saber qué hacer.
En Caprica, Nagala y el resto del personal naval en la oficina trataban desesperadamente de contactar al Pegasus. Hasta ese momento había sido imposible y muy a su pesar, el Almirante Nagala sabía bien lo que aquello significaba.
Con su visión clavada en la pantalla del televisor, imagino la razón de aquello; Helena los había engañado.
Pegasus había enviado una respuesta cuando otros comandantes no lo habían hecho. Caín nunca estuvo de acuerdo en seguir un gobierno que estaba por entablar relaciones con otro, dónde AIs coexisten con seres humanos y ni hablar de los no humanos. La mujer estaba muy herida por la pérdida de su familia durante la Guerra Cylon y seguramente para ella, las acciones del Presidente Adar no eran otra cosa que una bofetada.
Para muchos de los mandos militares, era claro que muchas de las unidades rebeldes estaban en contacto y seguramente harían algún tipo de declaración en corto plazo sobre su independencia o cierta separación. Si una guerra civil estaba próxima, no lo sabían.
Lo que sabían los militares y el gobierno civil, era que muy posiblemente las 12 Colonias de Kobol sufrían un sisma. Si aquello era para bien o para mal, nadie lo podía saber.
Capturar una nave Tau'ri, sin ninguna duda pondría a Cain en una posición de poder dentro del grupo separatista.
Adar tembló ante la posibilidad, no solo de tener que responder por el ataque a una nave Tau'ri. Si Cain tenía éxito, fuerzas hostiles de las propias colonias, tendrían acceso a una tecnología más allá de los sueños de muchos.
"¡Almirante Nagala, que los Vipers de…!".
Aquello fue lo único que pudo decir Adar, antes de sentir un escalofrío recorre su espalda y sentir como la sangre abandonaba su rostro.
Millones de espectadores en Las Doce Colonias de Kobol, fueron testigos en vivo y en directo. De cómo fuertes explosiones sacudían al Apollo y al Erias Bruman.
El crucero de la clase Daedalus podía soportar un enorme castigo y posiblemente solo por eso, buena parte de su tripulación había sobrevivido a lo que fuera había causado aquellas explosiones.
La nave terricolas había perdido buena parte de la bahía de despegue de babor y buena parte de su proa había desaparecido. La nave langariana no había corrido mejor suerte, había perdido buena parte de la súper estructura por debajo del puente de mando y se podía ver qué su reactor estaba dañado.
"¡Saltaron!, ¡Los Raptors del Pegasus debieron saltar por debajo de los escudos de la nave terrícola!". La voz del reportero sonaba llena de asombro y de miedo.
"¡Jerry!, ¿Estás seguro que eso fue lo que pasó?".
"¡Mi piloto vio el destello de tres saltos en la formación de Raptors del Pegasus, por el número de explosiones tuvo que ser eso!, ¡el más mínimo error y cosas como estas pueden ocurrir!".
Nagala gritó la orden para derribar al resto de las naves del Pegasus justo cuando uno de ellos se posaba sobre la bahía de estribor del Apollo y uno más a un lado de lo que muchos en inteligencia creían era el puente de la nave. Un tercero sería derribado poco antes de lograr hacer contacto con la nave y los últimos dos se aventuraban a una carrera del todo por el todo con rumbo al destructor de Langara.
"¡ESA MALDITA PERRA!", Adar arrojó un pequeño florero que adornaba su escritorio contra una de las paredes de su oficina. "¡NAGALA, ENVÍA A TODOS LOS QUE TENGAMOS!, ¡ESAS NAVES DEBEN SER ASEGURADAS Y TODO AQUEL MARINE COLONIAL QUE ESTE INVOLUCRADO EN ESE ATAQUE DEBE SER EJECUTADO EN EL ACTO!". De pronto, la señal en el televisor comenzó a fallar.
"¡Esa maldita está creando interferencia!, nos tomará cuando menos 10 minutos poder comunicarnos con las naves que estén cerca del Pegasus".
TIERRA.
EMBAJADA COLONIAL.
CIUDAD DE NUEVA YORK.
Laura Roslin había olvidado como respirar, se estaba ahogando. A su lado, Adama, sus hijos y el Dr. Dulaa hicieron notar de inmediato su nerviosismo, todos estaban sudando.
El Agente Johnson permanecía inmóvil, inexpresivo, simplemente mirando la pantalla en la oficina de la embajadora. En cierto momento, Roslin miró al agente Tau'ri, sus miradas se cruzaron y aquel hombre habló.
"Señora embajadora, ¡tome ese teléfono, pida una conexión a las Doce Colonias y dígale al Presidente Adar, que por lo que acaba de ocurrir. Declare a esa nave y a su comandante, rebeldes que no se relacionan con su gobierno". Johnson se levantó y se dirigió a la puerta, todo el mundo en la sala lo miraba. "La Unión Tau'ri, se compromete a proteger su embajada y a las naves en el anclaje en la Luna y en órbita".
"Agente Johnson, ¿A dónde quiere llegar?".
El Almirante Adama se había levantado al escuchar aquellas palabras, Roslin también se había levantado esperando la respuesta del terrícola.
"Almirante, si una de sus naves fuera atacada, ¿Cuál sería su respuesta?". Adama lo sabía bien. "Las acciones de una nave y su comandante no representan el sentir de todos los habitantes de las colonias".
"Eso lo sabemos y es por esa razón que nuestra respuesta será limitada". Johnson abrió la puerta de la oficina y unos instantes antes de salir se dirigió a la embajadora. "Casi olvidó informar sobre algo señora embajadora. Ese libro, el que Fotsis llevó consigo al complejo diplomático; traducimos lo que decía y no es nada bueno". Aquello fue lo último que dijo Johnson antes de salir de la oficina de la embajadora.
Al final de cuentas, solo era cuestión de tiempo, para que algo así ocurriera, por lo menos, eso fue lo que pensó Laura al ver salir al terrícola, antes de dejarse caer en su silla.
¡LOOOO LOGREEEEEEE!.
Otro capítulo más y como buen cliché de un crossover de este tipo Cain la hizo y a lo grande.
Se que es algo muy común que esto ocurriera, pero seamos sinceros, el personaje durante la serie es uno de eso caóticos que no sabes cuál será su siguiente movimiento.
Las razones las sacaré en el siguiente capítulo y también daré entrada a lo que pasó miles de años atrás con Zeus (por lo menos una parte). Y si, buena parte de la sociedad colonial no está representada por las acciones de Cain, pero desafortunadamente ellos aún no levantan la voz.
También voy a darles a las 12 Colonias un encuentro con su pasado y de ahí en adelante, las cosas se pondrán muuuuy raras.
Espero que todos estén bien y les mando mis mejores deseos y un último anuncio. Voy a intentar traducir este fic a inglés, de antemano, una disculpa por la gramática y todo lo que ello conlleva.
Hasta el siguiente capítulo, un gran abrazo a todos.
