CAPÍTULO 15.

AMIGOS Y ELLOS.

TIERRA.

OFICINA PRESIDENCIAL.

MOSCU.

Para el Presidente Andreotti, por lo menos durante su infancia, la Plaza Roja simbolizaba un peligro que su abuelo siempre le recordaba en cada ocasión que podía.

El peligro de los comunistas al otro lado de la Cortina de Hierro; las libertades que le ofrecía estar del lado de los buenos. Nunca imaginó que durante una parte de su vida adulta, su oficina se encontraría a solo unas cuadras de esa plaza.

Solo minutos atrás, el presidente Tau'ri realizó una hazaña digna para los libros de texto del futuro. Los altos mandos del gobierno de Langara exigían una respuesta al ataque a su destructor y Andreotti tuvo que usar todo lo que tenía a mano para detener aquello. Les había prometido culpables y se los iba a dar, eso se los había prometido, también los había invitado a participar en la investigación.

Había evitado una crisis y se preparaba para atender la que se desarrollaba sobre Caprica.

El informe preliminar que había llegado de parte de Mitchell no era bueno y ya podía escuchar a sus críticos cuando aquello se hiciera público. Los muertos entre la tripulación del Apollo ya habían superado los 40 y muchos de los heridos estaban en un estado crítico. Incluso con las nuevas medicinas y tratamientos médicos, algunos de ellos iban a morir a no ser que tuvieran acceso aún sarcófago.

Todo ello resultado de las municiones que los marines coloniales usaban.

Los Tau'ri ya tenían algunos datos sobre la munición anti-cylon colonial. El resultado de su uso en contra de objetivos humanos había sido peor de lo que habían imaginado.

La mayoría de las bajas a bordo del Apollo, fue resultado de esas municiones al atravesar las placas de acero que formaban la estructura interna de la nave. La mayoría de las heridas en los caídos estaban en la espalda y a los costados; algunas por la munición. En la mayoría de los casos, por metralleta como resultado de la explosión del proyectil al atravesar una pared.

Las vestimentas de protección habían resultado ineficaces en contra de aquello. Necesitaban una solución y pronto.

Aún no sabían si era un golpe de suerte, pero los Raptor que habían logrado llegar a la nave, estaban llenos de municiones hasta el techo. Tenían suficientes muestras para trabajar, eso sin contar que las armas requeridas para usar aquellos proyectiles también habían sido capturadas.

De manera extraoficial, también se le había informado que las naves de Meriva habían transportado Vipers, más Raptor y ciertos equipos de las naves destruidas durante aquella escaramuza. Con un poco de suerte, el gobierno y militares de las colonias creerían que los equipos se habían perdido al ser destruidas las naves.

En aquellos momentos, la operación de rescate estaba en progreso; Mitchell había bajado al planeta para coordinar junto con el Embajador Attah la evacuación del personal de las distintas representaciones diplomáticas en el complejo. A la vista de los noticieros coloniales, los Jumper eran los encargados de transportar a los representantes a la nave suspendida sobre la ciudad.

La sola presencia de una nave de aquel tamaño operando en la atmósfera del planeta había sido un espectáculo que había fascinado y aterrado a la población de Caprica. Lo que no sabían y no podían ver, era que aquella nave ya había transportado a más de la mitad del personal y que el uso de los Jumper, no era otra cosa que un espectáculo; una pensado para mantener ocupados a los agentes de la Inteligencia colonial y a todos aquellos que quisieran saber sobre los secretos Tau'ri.

"Señor presidente". Matteo regreso a la realidad para encontrar al General O'Neill con un par de tabletas en las manos.

"Jack, ¿Hace cuánto llegaste?".

"Un par de minutos señor". Jack procedió a entregarle una de las tabletas. "Es la lista actualizada de bajas señor".

"¡Por Dios!, esto va a ser un festín para esos chacales del grupo de Kinsey. ¿Podemos usar los sarcófagos en algunos de ellos?".

"Sí señor, de hecho ya fueron enviados a las diferentes ubicaciones y los Tok'ra cuando recibieron noticia de lo que pasó, nos dijeron que podíamos enviar 15 con ellos. Creo que podremos mantener el número total de bajas en las 40 iniciales".

"¡Quiero que esos Raptors y los sistemas de salto que capturó el General Mitchell estén en la Tierra lo antes posible Jack!. Necesitamos una contramedida para que esto no ocurra de nuevo. No quiero ni pensar en lo que podría pasar, si en lugar de una nave lo instalarán en misiles con cabezas nucleares".

"La General Cárter ya fue informada señor, está preparando a su gente para comenzar a trabajar en cuanto lleguen las muestras". Jack se llevó la mano a la nuca. Sabía bien que lo que estaba por decir no caería bien en los oídos del presidente. "Señor, también me informaron que el piloto de uno de los Raptors que atacó al Apollo, quiere brindarnos información y su ayuda. Dice que no le importa estar en prisión en la Tierra, pero no quiere que lo entregamos a los militares coloniales".

"¡Por supuesto que no!, le espera un pelotón de fusilamiento". Matteo miró a Jack por un segundo.

"¿Tu opinión?".

"Necesitamos su conocimiento señor. Pasará un tiempo hasta que Meriva nos pueda enviar las copias de los manuales de operación y mantenimiento de esas naves. Tenerlo custodiado, bajo vigilancia y advertirle que una mala jugada de su parte y tendrá una bala en la cabeza en ese instante, es todo lo que necesitamos".

"Bien, traigan al maldito. Pero sean discretos, estoy seguro que muchos tenían amigos en la nave, van a querer tomar venganza".

"Señor, disculpe por lo que estoy por preguntar. ¿Cuál será nuestra respuesta?".

Hasta ese momento, el presidente de los Tau'ri no había pensado sobre la respuesta. El Primer Ministro de Langara quería una respuesta armada. Su gobierno debía tener una respuesta acorde con lo ocurrido, el problema era que muchos en su gobierno, veían como responsable al Presidente Adar por no poder controlar a sus fuerzas armadas. La Orden de Zeus parecía intocable, pues atacar a la organización religiosa más grande de las 12 Colonias de Kobol, sería hacer un llamado a las armas a muchos de sus miembros y aquello solo significaba más problemas para el gobierno colonial.

Cualquier respuesta, fuera cual fuera. Debía contar con la participación de Langara y muy a su pesar, sólo existía una posibilidad que podía satisfacer a todas las partes involucradas.

"Voy a necesitar que la Odyssey nos encuentre algunos blancos General O'Neill. De preferencia que sean grandes y vistosos, algo que se vea bien en los noticieros de la noche después de ser atacados". Matteo llevó una de sus manos a la sien derecha. "También tenemos que ver qué hacer con los cylons".

"Sabemos dónde están sus naves señor, podemos envíales un mensaje, claro, si usted lo ordena".

"Lo veremos en la reunión de planeación. ¿Qué pasa con Waller?, ¿algún movimiento de su parte?".

"No señor, por lo que Cam nos informó, después de ese pequeño mensaje, no hemos tenido contacto con ella". Los ojos de Jack reflejaban preocupación. "Le dije a Cameron que mantuviera los ojos abiertos, Dios sabe lo que esa loca es capaz de hacer en el nombre de Marek".

Matteo solo hizo una señal a su general y se dirigieron a su una reunión de emergencia, casi todo el gabinete de seguridad estaría presente. Aquel sería un día largo.

DOCE COLONIAS DE KOBOL.

GEMENON.

ORONU.

La mayor parte de la ciudad de Oronu era dominada por la gigantesca Torre de Hera. Una construcción de casi mil metros de altura que se decía, se había comenzado a construir tan pronto los primeros supervivientes de la de Gemenon habían puesto pie en el planeta.

La construcción había terminado un par de siglos atrás y en su base, se construiría el templo a Zeus.

A diferencia de la sede de la orden, el Templo de Zeus, era un templo dedicado al dios principal con diversos salones dedicados a todos los dioses de las 12 Colonias de Kobol.

La Sala del Olimpo, como era conocida la entrada al templo, era el salón dedicado para ceremonias públicas y para recibir a invitados especiales de las otras colonias. La opulencia de la Torre de Hera y del Templo de Zeus, decorados con oro y metales preciosos eran contradictorios con sus alrededores.

Casas muy sencillas, vehículos anticuados si se comparan con los vehículos en otras colonias.

Era una creencia muy arraigada entre los habitantes de las colonias y los más fervientes creyentes, que todo pertenecían los dioses y que solo tenías que tener lo necesario para poder subsistir, a lo mucho tener una vida digna. Muchos de los habitantes de Gemenon entregaban casi todo lo que ganaban a la Orden de Zeus, otros lo daban a las Hijas de Hera aportaciones. Aquello había convertido a esas órdenes religiosas, en dos de las 10 organizaciones más ricas de las colonias y estaban por poner aquella riqueza a trabajar.

Con miles de creyentes ya en suelo gemeni, con posiblemente cientos de miles en camino de otras colonias y con militares leales a los dioses. Los problemas de vivienda y de suministros tenían que ser resueltos rápidamente.

En el caso de los suministros, tendrían que ser adquiridos por medios algo menos que legales, seguramente su precio sería alto. Adar no tardaría en implementar un bloqueo y sanciones a cualquier colonia y empresa que pudiera tener vínculos con Gemenon.

En el caso de los suministros militares, las cosas se habían complicado y eso era claro para todos los involucrados.

Scorpia, Picon y Tauron, permanecían leales a Adar y aquellas tres colonias eran clave en el mantenimiento de las fuerzas militares coloniales.

Scorpia construía las naves, Picon decidía a dónde enviarlas y Tauron proveía los soldados para operarlas. Era así de sencillo y aunque el resto de las colonias también tenían una participación en las fuerzas coloniales, en varios casos palidecían si se comparaban con estas tres en particular.

Canceron podía ser una opción para ciertos productos de construcción, Virgon y Leonis estarían dispuestos a vender los equipos militares necesarios y los alimentos que Gemenon iba a requerir en el futuro, seguramente a un costo muy elevado. Sagittaron seguramente proporcionaría algunos soldados, pero no tenían muchas esperanzas de algo más que eso.

Aerelon, Aquaria y Libris también estaban fuera de la lista para conseguir los pertrechos que tanto necesitaban. Al combinar la riqueza de ambas organizaciones, la cantidad disponible ciertamente era una suma a respetar, muchos traficantes seguramente se volverían muy ricos.

Aquellos pensamientos estaban en la mente de un grupo de clérigos que esperaban pacientemente en aquella sala.

Todos ellos, miembros de alto rango de la orden.

El sonido de una nave acercándose, dió por resultado que todos aquellos hombres y mujeres, salieran rápidamente a la explanada frente al salón. Un par de Vipers sobrevolaron la explanada y unos segundos después un Raptor descendió lentamente, seguido poco después por otro par de sus escoltas.

Dos de aquellos clérigos se acercaron a la nave cuando se apagaron los motores. La compuerta lateral se abrió y un marine bajó rápidamente tomando posición a un lado de la rampa. Tras ese marine, el Padre Fotsis dio una bendición a los pilotos y al bajar dio otra a ese marine, incluso estrechó su mano.

"Padre Fotsis, gracias a los dioses llegó sano y salvó".

"Todo gracias a los verdaderos y leales siervos de los dioses. Ese maldito de Adar seguramente ordenó mi muerte. De no ser por esos pilotos y un grupo de marines hubiera quedado atrapado en Caprica". Fotsis caminaba sin detenerse.

Unas horas atrás, un escuadrón de fuerzas especiales leales a Adar casi lo atrapaba en uno de los templos en Caprica. Solo había sido gracias al sacrificio de muchos de sus seguidores y un grupo de marines de Gemenon que aquel hombre pudo escapar del templo. La suerte le volvería a sonreír cuando las naves de Meriva destruyeron aquellas Battlestars, fue lo que necesito para poder escapar sin que fuera detectado por alguna de las cientos de patrullas alrededor de aquel planeta.

"¿Que sabemos de las fuerzas que nos son leales?, ¿cuántos son?, ¿quiénes son?, ¿dónde están?".

"Santo Padre, hasta el momento un total de 50 Battlestars se han unido a nuestra lucha, cientos de naves civiles han abarrotado el espacio alrededor de Gemenon y Miles de tropas han llegado con la intención de pelear de ser necesario en nombre de los señores de Kobol. Miles de civiles también han llegado temiendo que Adar pueda asesinar a todos aquellos que no quieran seguirlo. Pero Santo Padre, tenemos un problema con el que debemos de lidiar lo antes posible". Fotsis se detuvo en seco y miró a ese sacerdote. "Algunos tripulantes a bordo de las naves que se han unido a nosotros, rechazan demostrar la lealtad a los Señores de Kobol y a las órdenes de sus siervos. Son alrededor de dos mil".

"¿Cuál es el problema?".

"¿Qué hacemos con ellos, Santo Padre?".

"Lo mismo que Adar hizo con aquellos fieles sirvientes a los Señores de Kobol. Ejecútenlos a todos".

Varios de los clérigos y hermanas alrededor se vieron sorprendidos por la respuesta de Fotsis.

"Padre Fotsis, ¿No sería una mejor opción un intercambio con aquellos que Adar tiene capturados?, además un acto de bondad nos daría una buena imagen ante el público en las otras colonias". Una de las hermanas junto el valor para hacer aquella sugerencia. Fotsis la miró con dureza.

"Nadie que ofenda o ponga en duda los designios de los Señores de Kobol merece vivir. ¡Recuerdelo bien hermana!". Fotsis continuó su camino dejando a la hermana temblando.

Después de varios minutos, llegó hasta la oficina que usaba cuando tenía deberes en el templo. Para ese momento, dos asistentes ya lo esperaban con documentos y un par de oficiales militares lo saludaron al entrar.

Fotsis detuvo su andar y avanzó hasta aquellos oficiales. Con un movimiento que había usado miles de ocasiones en sus giras por las colonias; tomó las manos de aquellos hombres y les sonrió.

"Por escuchar el llamado de los dioses, les agradezco desde el fondo de mi corazón". Con esa simple frase, una enorme sonrisa apareció en el rostro de ambos hombres. Parecían niños a los que les habían obsequiado una caja de dulces.

"Esas palabras son más de lo que merecemos Santo Padre". Respondió uno de ellos sonriendo aún más. "Solo cumplimos nuestros deber con el pueblo de las colonias y con el deseo de los dioses".

"Y es por eso que les agradezco". Fotsis soltó las manos de aquellos hombres y caminó hasta la silla detrás de su escritorio, invitando aquellos hombres a tomar asiento frente a él. "Señores, seguramente vienen con un informe, por favor hablen". Segundos después, aquellos oficiales tomaban asiento, mientras que uno de los asistentes le entregaba un folder con documentos al líder de la Orden de Zeus.

"Señor, venimos a presentarle un informe preliminar de nuestras fuerzas y creo que no podemos tomarlo de otra manera. Nos encontramos en una guerra civil y debemos plantear la situación como tal". Aquel oficial tomó uno de los documentos y se lo entregó a Theodore. "Cómo ya sabrá, cierto número de naves de la flota colonial se unieron a nuestra causa y se agrupan alrededor del planeta. Los capitanes y comandantes a bordo de las naves, se dieron a la tarea de organizar a la flota. Aquí quiero informar que la Vice Almirante Cain es la más prominente figura que hasta el momento se ha unido a nosotros. Esperamos que con ella de nuestro lado, otros encuentren el valor para unirse nos".

"Estoy seguro que será Helena quien comande la flota ¿cierto?" Theodore conocía la reputación de Helena Cain. Sabía que era una comandante dura y que su odio a los cylon era conocido en toda la flota. Fueron sus acciones las que le permitieron salir de Caprica. También sabía de las naves que aquellos engendros de Meriva habían destruido y estaba seguro que aquella mujer quería vengarse de alguna manera.

"Así es señor, creemos que es la mejor opción. Gracias a sus acciones, también tenemos una forma de atacar a esos traidores Tau'ri y a esas blasfemias de Meriva". Por algunos minutos, se le informó a Fotsis de cómo los Raptor de Pegasus habían dañado al Apollo y a una nave de una colonia terrícola llamada Langara. "Pensamos en incorporar sistemas de salto a nuestros misiles Hades. Sin embargo, por el tamaño de los sistemas de salto y de la computadora, la única opción de carga que podría dañar a esas naves sería cabezas nucleares".

"No necesitan preocuparse por temas morales caballeros. La destrucción de los monstruos de Meriva y el castigo a las ovejas descarriadas de la Tierra, son las órdenes y designio de los dioses. No podemos ver a los habitantes de la Tierra como nuestros iguales. Primero deben entender que los Señores de Kobol son la verdad absoluta". Fotsis señaló una copia de los Textos Sagrados en una de las paredes de su oficina. "Hasta que no se arrodillen ante los sagrados textos, no serán más que animales que deben ser sacrificados por un bien mayor".

"Será como los dioses orden Padre. Lo que nos lleva a otro tema de importancia". Uno de aquellos oficiales, tomó unos cuantos papeles y los ofreció a Fotsis. "La flota con la que contamos puede operar sin problemas por los próximos 6 meses. Tenemos repuestos, combustible y suministros para operar sin problema por ese tiempo, pero recomendamos buscar algún proveedor. Sabemos de varios que estarían dispuestos a conseguir el material y vendernos lo que necesitamos".

"Quisiera un reporte más tarde caballeros, ¿algo más?".

"Solo una cosa más señor. Quisiéramos saber, ¿Cuáles serán las reglas en caso de confrontación con las fuerzas de Adar?".

"Si no se rinden al momento, abran fuego. Sus acciones no son otra cosa que un mandato de algo muy superior a Adar".

"Será como usted ordene Padre Fotsis".

Aquellos dos oficiales se levantaron de sus asientos y después de saludar a Theodore, salieron de la oficina junto a los dos asistentes que los habían ayudado con sus documentos.

"Señor, tenemos que hacer el anuncio lo antes posible. Hacerle conocer a las personas de nuestras intenciones y nuestras metas".

"En estos momentos estamos creando una nación, consejero Troy. No podemos apresurar las cosas; ante los ojos de Adar y de muchos, no somos más que traidores y extremistas religiosos. Una vez tengamos listo nuestro manifiesto, llevaremos la verdad a todos y cada uno de los habitantes en las 12 Colonias de Kobol".

"Así será Padre Fotsis".

"Una cosa más. ¡Quiero ver a Cain lo antes posible!, ella y yo tenemos muchas cosas que hablar".

TERRITORIO CYLON.

COLONIAL CYLON.

SALON DE CONFERENCIAS.

Durante cualquier conferencia, un miembro de cada modelo debía estar presente en el salón. Esa era la regla y así debía ser siempre.

Con todos los modelos en la sala, solo una cosa había cambiado y aquello se notaba en la mirada de todos ellos. En aquel salón se podía sentir el miedo, peor aún era el miedo de las máquinas. Las mismas máquinas que habían jurado destruir a los humanos por mandato de Dios.

Por horas, la corriente de datos había repetido una y otra vez la información que habían logrado obtener del Centro de Inteligencia en Picon. El agente en aquel sitio, les había informado que todo el personal colonial estaba aterrado por lo que habían presenciado en vivo. Aquellas armas de las naves de Meriva eran la causa.

Las lecturas de los sensores en naves coloniales y civiles cercanas al evento se habían recopilado y estaban siendo analizadas en esos momentos.

En la televisión de las colonias, un vídeo del momento del disparo de aquellas había salido a la luz. Periodistas, analistas, especialistas en temas de defensa y cualquier otra persona discutían sobre aquello. Sobre todo ante la notoria incapacidad de las fuerzas coloniales de proteger a los planetas y pequeños asentamientos de las colonias en caso de un ataque.

Casi de inmediato se había hecho claro que el increíble blindaje que podía proteger a una Battlestar de una explosión nuclear, era inservible en contra de aquellas armas.

"¡Debemos atacar ahora!". Una copia uno dijo aquello ante la sorpresa del resto. Incluso los modelos que normalmente lo apoyaban, se vieron sorprendidos por aquello. "Los colonos están divididos".

"¿Debo recordarte que nuestra flota está diezmada?". Una copia tres se adelantó a todos, su voz era dura. "¡No tenemos las fuerzas necesarias para una operación como está!".

"Si cargamos los Raiders con nucleares y los hacemos saltar cerca de los planetas en las colonias, tenemos una buena oportunidad de éxito". Un clon cinco propuso la idea al parecer sin pensar.

De modo regular, eran los modelo quienes mostraban más apoyo a los 1. Y para ese momento necesitaban de todo el apoyo posible.

"¡La última vez que nos topamos con una raza alienígena, aquello no terminó bien!. Justo ahora tienes naves de dos razas sobre Caprica y cualquiera de las dos puede enviarnos al olvido sin que podamos hacer algo". Un dos miró a todos y cada uno de los representantes del resto de los modelos. "Tenemos que ver la realidad frente a nuestros ojos. Las colonias están a un paso de una guerra civil y es claro que el bando de Adar tiene todas las de ganar. Lo mejor que podemos hacer es ver cómo se desarrollan las cosas, remplazar nuestras pérdidas y rezar porque ni la Tierra, ni Meriva, sepan que fueron agentes nuestros quienes atacaron a los embajadores Attah y Caliz".

"Lo que sugieres nos hará ver débiles". Aquel Uno lo miraba con dureza.

"¿Ante quién?". Ahora era una tres la que intervenía. "¡Te recuerdo que para los colonos, hace décadas que no saben de nosotros!, ¡hasta ahora, no hemos mostrado interés ante lo que ocurre en las colonias!. Eso es lo que creen y así debemos seguir.

"Yo voto por retirar a nuestros agentes de las colonias". Ahora era una Ocho la que había hablado y toda la atención en la sala caía sobre ella.

"¿Te volviste estúpida justo ahora?, ¡NOS TOMÓ AÑOS INFILTRAR LAS COLONIAS AL NIVEL QUE TENEMOS AHORA!". El representante de los Cinco había dejado de lado su característica calma y había estallado en contra de su hermana.

"Sería buena idea. Podríamos recuperar fuerzas, obtener información sobre la ubicación de la Tierra y de sus colonias. Infiltrarse como hicimos aquí, estudiar a Meriva y a sus AIs". Aquel Cuatro trataba de llevar la calma de nuevo a la sala.

Entre los cylons, el interés en las AIs en Meriva, había crecido de manera exponencial. Gracias en parte a toda la información que había llegado desde el imperio y que los colonos tan ansiosamente consumían cada noche algún documental sobre alguna cultura alrededor de la galaxia.

Varios de los modelos estaban interesados en la existencia de varias formas de vida no orgánicas en diversos planetas. Pero más interesados estaban en sus interacciones con otros seres.

"¿Y de casualidad tenemos algún procedimiento para retirar a todos nuestros agentes de las colonias?". La copia uno miro a todos y cada uno de los representantes del resto de los modelos.

"No, pero podemos pensar algo".

Los cylons tenían una nave Resurrección en estación cerca de la frontera colonial, en caso de que algún agente muriera de forma imprevista o su cubierta fuera descubierta.

Sacar a los miles de cylons infiltrados en la sociedad colonial no sería nada fácil. Más importante aún, era el hecho de que la manera más rápida de sacar a todos, era simplemente descargando sus memorias a los bancos de almacenamiento de la nave Resurrección. Miles de suicidios y accidentes no pasarían desapercibidos por los colonos, mucho menos cuando alguien se diera cuenta que todos los involucrados parecían tener cientos de hermanos gemelos.

En ese momento, las alarmas comenzaron a sonar.

El DRADIS de la Colonia había registrado un objeto que se aproximaba. No había dado señal alguna de haber salto y simplemente había aparecido entre barridos. El pánico se apoderó de todos los modelos humanos y todo el colectivo Cylon se estremeció al momento en que una transmisión fue detectada y alguien la dejo fluir en el flujo de datos.

"¿Holaaaaaa?, ¿cyloooooons?, ¿alguien en casa?". La voz de una mujer que parecía estar divirtiéndose, era el centro de atención de todos los modelos humanos. "Sé que están escuchando, esta es la Texan Red Rose, traigo saludos del Imperio Meriva".

Sale y vale. Un capítulo rápido que no quiero que piensen que deje la historia.

¿Cómo han estado?, ¿todo bien en casa?, de todo corazón espero que sí. Espero que les agrade este capítulo y pues estoy sentando las bases para varias cosas que ocurrirán en los próximos capítulos.

Espero sigan leyendo y contar con sus visitas en el futuro. Les mando un abrazo y cuídense mucho ustedes y sus familias