El frío volvía a hacerse presente. Mis mejillas y mi nariz dolían, mas mi cuerpo se encontraba completamente entumecido, como si se encontrase embadurnado por una tibia y escalofriante sensación.

―Volverás a recuperarte ―susurró una voz que me hizo temblar suavemente, consiguiendo que desease despertar o moverme para escapar, pero una notoria presión en mi pecho me lo impidió. Me arrancó el aire y consiguió que todo volviese a quedar en silencio.


º

El chico no supo cuanto tiempo pasó en aquel estado de inconsciencia, lo único que supo cuando sus sentidos y subconsciente querían volver a la normalidad, era que estaba en un sitio donde el calor era sofocante, y un par de voces que hablaban entre sí en la lejanía.

Le destrozaste… ―susurró una voz masculina que era incapaz de reconocer.

― Me desobedeció, pero no negaré que lo disfruté~ ―susurró esa voz que le volvió a hacer temblar. La voz de Dark―. Cúrale y ya te devolveré el favor ―dijo el azabache con calma mientras acariciaba con delicadeza el cabello del menor inconsciente.

― Comprendo lo que dices, tuve un esclavo que no me hacía caso… Ahora es mi pareja, para siempre~ ―ronroneó suavemente.

― No quiero saber lo que haces con ese mexicano, solo cura a mi recipiente ―dijo, y tras aquello, el menor no pudo oír más, simplemente todo sonido había desaparecido una vez más.

Pero… ¿había escuchado bien? ¿Recipiente?

¿Qué era lo que quería decir con eso?

El pobre no podría saberlo, pues si la Bestia o… Dark, no le decía nada, no era como si de verdad hubiese una probabilidad en la que él preguntase.

No quería que hubiese más consecuencias por su osadía.


[…]

El tiempo pasó rápidamente, pues sumido otra vez en la inconsciencia, todo su alrededor había obtenido un abismal color, el silencio cubrió todo, y ya no supo más.
No sabía donde se encontraría la próxima vez que fuese a despertar, pero tenía miedo. Muchísimo miedo.

Era normal, pues de tan solo recordar de qué era capaz ese hombre, todo su cuerpo temblaba sin poder evitarlo, recordar las cuerdas que le ataron de pies a cabeza para no escapar…
La abrasante y dolorosa sensación de la sangre caer de las heridas provocadas por sus ataduras, y el punzante dolor en su estómago y caderas. Los golpes recibidos por las quejas y súplicas que salían de su boca en forma de sollozos.

Sin importar como fuera… sabía que eso no lo iba a poder olvidar jamás.

Y Dark se había encargado de grabárselo a conciencia en su cuerpo. Un tatuaje a fuego en su piel, de cada mísero y doloroso instante que vivió en aquella tortura.
Una horrible pesadilla que se quedaría plasmada en sus recuerdos, y en todas y cada una de las heridas que aquel hombre le había infligido.

Despierta.

La voz fue reconocida al instante, dejando que el cuerpo del chico reaccionase. Despertó asustado, y jadeante, sin aliento alguno y también, con sus huesos helados al encontrarse a la intemperie, con el manto de nieve que cubría el suelo, la sutil niebla, y la enorme arboleda que le rodeaba.
Sin duda, una imagen escalofriante y solitaria, sobre todo teniendo en cuenta como había acabado la última vez que había salido de la cabaña.

Miró a su alrededor confundido, escuchó el sonido del viento acariciando las hojas de los grandes árboles.
Y cuando escuchó un crujido, giró a ver de donde procedía, al ver a un conejito, su cuerpo se relajó y sonrió suavemente ante la vista del tierno y afelpado animal.

Este mismo, cuando el chico levantó su mano y la acercó sutilmente para poder acariciar al conejo, el roedor comenzó a acercarse lentamente. Y allí, el chico llevó su vista a sus manos y se sorprendió de sobre manera mientras el animal se acercaba a sus piernas.

― ¿C-Cómo? ―susurró casi sin aliento, y allí una voz le hizo tragar espeso, y el animalillo huyó rápidamente ante la presencia que había aparecido.

― Te he curado. Ahora levanta, debemos irnos ―, dijo afilando su mirada al conejo que huía, el cual fue atravesado por el estómago con una raíz que salió de dentro de la tierra―. Malditas alimañas.

Gruñó el hombre para empezar a caminar, siendo que el menor miró horrorizado al pequeño y empalado animal. Intentó acercarse para poder sacarlo de ahí y enterrarlo, pero las raíces tomaron el mutilado cuerpo y lo metieron bajo tierra, haciéndolo desaparecer en unos segundos.

―Ahora servirá de abono para el bosque. Vamos, muévete o te moveré ―bufó tomando del brazo al chico, tirando de él y haciéndole daño en el proceso, consiguiendo que el adolescente soltase un quedo quejido―. Y no se te ocurra huir, o podrías volver a pasar por otro castigo ―, sonrió tomando con calma su hombro y acercando sus labios al oído del moreno―. Y tú no querrás eso, ¿verdad?~

Le preguntó con una maliciosa sonrisa que horrorizó al pobre y tembloroso moreno.

En cambio, él negó con la cabeza y comenzó a caminar, diciéndole a Wirt: ―Vamos, no tenemos todo el día niño.

El susodicho solo pudo asentir levemente, y con sus temblorosos pies comenzó a caminar, siguiendo al ciervo. Su mirada estaba gacha y opaca. Solo seguía las huellas de aquel hombre, no queriendo llevarle la contraria de ningún modo por miedo a alguna horrible represalia de parte del más alto.

Pero contrariándole, Dark parecía bastante tranquilo, por no decir pacífico cuando permanecía callado, incluso algunos animales se acercaban a admirarle.
Parecía un espíritu perteneciente al bosque de Lo Desconocido, uno maligno, pero seguía pareciéndolo y aunque algunos no lo admitirían, sus ojos tricolor podían llegar a hipnotizarte.
Pero el azabache nunca miraba a sus lados, su vista solo estaba fija al frente. Así, mientras Wirt le miraba -de la manera más discreta que podía-, apreciando que el hombre incluso podía parecer un ser digno y también admirable.

― "Me gustaría pensar que él es bueno, pero…" Eso no es probable ―susurró quedamente y dándose cuenta de lo que había dicho, se tapó sus labios con sus manos. La había cagado, pues seguro que aquel hombre no dudaría en castigarle.

En cambio, nada pasó, el hombre solo siguió caminando, dejándole atrás con cada paso que daba, y el menor no podía estar más confundido, ¿no le iba a hacer nada?

―No por cada palabra que sueltes serás castigado. Tuve que castigarte porque desobedeciste mis órdenes y creíste que tenías alguna posibilidad de escaparte. Es simple niño: Te portas bien, tendrás recompensas ―dijo y el menor se sorprendió.

― ¿Recompensas? ¿Qué clase de recompensas? ―preguntó en un susurro el menor.

Allí el mayor sonrió ampliamente, esperaba que el chiquillo fuese inocente, pero no tanto.

―Si te portas bien, quizás te deje ver a tu hermano ―le dijo sonriendo ladinamente, y el chico abrió sus ojos pasmado―. Pero aún te queda mucho camino para que puedas conseguir algo así.

Pero puedo conseguirlo ―dijo con firmeza y el mayor arqueó una de sus cejas―. Si hago lo que me dices, podré verle, ¿cierto? ―preguntó esperanzado y el azabache se sorprendió, mas no pudo evitar asentir con su cabeza―. Esta bien, entonces… ¡!

Antes de poder acabar la frase, sintió una presión en su cuello, el dolor en su espalda se hizo más notorio por el golpe recibido al ser empotrado contra el tronco de un árbol, y su cuerpo tembló al sentir la cercanía de aquel hombre de mirada brillante.

― Creo que no lo entiendes bien. Cuando digo que te portes bien, me refiero a que me harás caso en todo. Harás todo lo que te diga ―, sentenció y el chico se encogió al sentir la enorme mano del hombre adentrarse entre la ropa, y tembló al sentir el frío tacto de esa mano contra su piel―. Haré lo que desee contigo, ¿lo entiendes?

El menor tragó espeso, negando suavemente con la cabeza, no quería que volviese a hacerle aquello, su cuerpo y su mente no aguantarían otra tortura así.
Y cuando iba a hablar para negar, unos labios le arrancaron el aire de sus pulmones, su cuerpo volvió a temblar, y apretó con fuerza sus puños. Pero el beso no fue a más, solamente sintió la calidez del cuerpo ajeno y los labios del mayor, que estaban siendo más delicados con su tacto… Ya no era agresivo, ni tampoco violento.

Y cuando Dark se separó y le robó una pequeña mordida al labio inferior del moreno, este se estremeció de pies a cabeza y trató de fundirse con el tronco del árbol en el que había sido apoyado.

― ¿Q-Qué haces? ―le preguntó el adolescente casi sin palabras, y además, sonrojado, siendo que, en el momento el azabache le soltó sobre la nieve, el menor pegó un pequeño chillido que hizo reír suavemente al más alto.

―Solo te muestro como te trataré si obedeces. No seré tan duro y bestia contigo ―dijo él girándose y comenzando a caminar para seguir su camino. Pero al no sentir al menor seguirle por el leve shock en el que se encontraba, hizo un movimiento con sus dedos y levantó al chiquillo con varias raíces, y con otro gesto lo obligó a ponerse a su lado―. Pero no te distraigas, ni tampoco seas un estorbo.

Le gruñó el hombre para poder seguir andando, y el chico, tragando espeso solo asintió y comenzó a seguirle en silencio.
Era algo innegable que la incomodidad en aquella situación podía ser palpada.
El azabache no hablaba, y el moreno solo desviaba su mirada cada que la de Dark intentaba encontrarse con la suya.
El adolescente no sabía a donde se dirigían, no sabía el porqué llevaba su ropa, su gorro, y además que estaba completamente arreglada.

― ¿A dónde vamos? ―se atrevió a preguntar el chico después de media hora andando en completo silencio.

― Tu amiga te está buscando, le perderemos la pista y la haremos sentirse miserable ―dijo, y cuando el de gorro iba a replicar, él le miró de reojo―. No deberías tenerle pena, recuerda cómo te trató, tanto a ti como a tu hermano por supuesto. Os vendió por su bien… Os dejó tirados.

El más bajo se encogió en su lugar, y con fuerza, apretó su mandíbula.

―Os utilizó por su propio bien, no buscaba ayudaros, y eso lo sabes bien ―le susurró al oído y el chico negó―. ¿Prefieres mentirte a ti mismo? Sabes que esa niña…

― Lo hizo por su familia, y sé que si tuvo en cuenta todo por lo que estábamos pasando juntos, ¡no intentes manipularme! ―le gritó tapándose los oídos y negando con la cabeza para no oír al hombre.

El azabache ante aquello sonrió, las mentes jóvenes eran las más fáciles de manipular, sobre todo aquellas atormentadas y dolidas.
Y Wirt, sin duda era una presa realmente sencilla.

―No intentó engañarte, pero tu "amiga", ¿no debería haberte dicho que era lo que pasaba? ¿No habría sido todo más sencillo si juntos hubieseis buscado una solución? ―le preguntó tomándole de los hombros y el chico tembló―. Sí, habría sido más fácil… Y tú lo sabes.

Wirt en ese momento se quedó sin habla, sus labios temblorosos tenían una entristecida mueca.
Y no deseaba aceptarlo, pero: ―Tines razón, si ella hubiese hecho las cosas de otra manera, ni Greg, ni yo… Ni nadie habría salido herido ―susurró haciendo sonreír al azabache, quien iba a hablar de nuevo, pero el joven no se lo permitió―. Pero si no hubiese sido por ella, tampoco habríamos conocido ni vivido tantas aventuras, así que sí, podría haberlo hecho de otra forma, y yo también, nadie tiene la completa culpa, ¡y tú no vas a poder manipularme para cambiar de idea!

Sentenció el menor con su ceño notoriamente fruncido, girándose a mirar con firmeza a aquel hombre que le mantenía cautivo. Pero el valor se fue a pique cuando aquel azabache le miró fijamente, con su ceño fruncido y sus puños apretados, mostrando sus nudillos blancos por la fuerza ejercida.

― "Quizás he hablado demasiado…" ―pensó Wirt cerrando con fuerza sus ojos, esperando algún tipo de represalia por parte del mayor.

Todo lo contrario, más bien no ocurrió nada, solo un chasqueo de lengua y unos pasos que comenzaron a alejarse. Ante aquello el de gorro se giró sorprendido, viendo como la Bestia se alejaba.

― "¿No va a hacerme nada?" ―se preguntó extrañado.

―Si sigues ahí parado, volveré a castigarte, así que muévete ―le ordenó, haciendo que el chico se crispase y pronto comenzase a correr para acabar a su lado.

Y tras aquello, ninguno de los dos volvió a decir palabra alguna, consiguiendo que aquella "excursión" fuese más incómoda, si es que eso era posible.
Lo único que quedaba en el aire, era una duda que Wirt se había planteado, y la cual prefería no formular.

― "¿A dónde nos dirigimos?" ―, y con esa pregunta, las dos figuras continuaron caminando hasta desaparecer entre la inmensa arboleda.


Próximo capítulo: La búsqueda

Espero que después de todo este tiempo sin poder actualizar os haya gustado el capítulo y el dibujo que hice para mostrar la escena. Espero que pueda actualizar aunque sea un cap. Cada dos semanas.
Os adoro a todxs los que seguís leyendo mis fics, y espero no decepcionaros con la lentitud, es lo que tiene la vida, al final no puedo con todo. Pero sin duda, pienso acabar este fic, ¡de una u otra forma!