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Hola queridos lectores
lamento la demora
aqui sigo
esperen mas actualizaciones
gracias por seguir leyendo por ustedes sigo escribiendo
saludos desde CDMX
Serenity Moon
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CAPITULO 7 CELOS, CONFUSIONES Y AMOR I
CAPITULO 7 EL PEOR ERROR DE HILDA I
Y lentamente siento que voy descendiendo no solamente entre mantas de terciopelo suaves y limpias, siento como se van fundiendo en fuego ardiente que poco a poco siento en la piel, pero a su vez se siente una sensación de alivio y paz.
Es como dormir en paz y a su vez tener una pesadilla que incluso no quieres que termine ¿Por qué?
¿Por qué las personas siempre quieren predominar en las demás? ¿Qué es ese frenesí que sienten al tener a sus pies a sus presas? ¿Pasiones? ¿Cómo son todas las pasiones que dicen que debes tener?
El amor y la pasión, van de la mano, son hermanas como dos gotas de agua, pero a su vez son tan diferentes una de la otra ¿Cómo es posible? ¿Cómo es posible que quien puede ser tu igual, sea tan diferente y tenga tantas ganas de acabarte?
Maldita paradoja.
H.G.P
-¿Estas bien? –Pregunto el rubio serio antes de mirar a Rhonda quien simplemente sonreía con tranquilidad
-Solo le mostraba…
-No me interesa, creo que escuche suficiente –Miro a la rubia intentando controlar su molestia -¿Quieres que te lleve a casa?
Helga solamente asintió
Realmente no se sentía ya bien
-Vamos, con permiso, señorita Wellington –Dijo Arnold haciendo énfasis en señorita.
Rhonda le miro con enojo y frustración. ¿Cómo se le había escapado esa rubia nuevamente?
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Arnold la guio entre la multitud hasta llegar con su padre Bob quien aún platicaba con el suyo.
-Señor Pataki, papa –Dijo el rubio interrumpiéndolos –Si no les molesta llevare a Helga a casa, ya que se siente un poco cansada
Bob miro a su hija con preocupación -¿Te encuentras bien hija? –Se acercó a la joven quien lucía pálida -¿Quieres que regrese contigo? Solo busco a Hilda y nos vamos
-No papa, no te preocupes –Miro al rubio intentando sonar bien –Estoy bien, no se preocupen, si aun no es hora de retirarnos yo….
-Por favor Helga no hay problema con que yo te lleve
-Es que yo…
-Deja que te lleve hija, yo estaré más tranquilo –Comento Bob mirando a Arnold. –Por favor hijo acompañara, allá esta su madre
-Claro Señor Pataki
Olga se acerco en ese momento –¿Qué ocurre?
-Helga ya se va cariño
Su hermana se acercó -¿Te sientes mal?
-Estoy bien Olga, solo ya…solo estoy cansada
-¿Quieres que me vaya contigo?
-No te preocupes Olga
-No es molestia, iré por William
Helga la detuvo antes de que se fuera –Arnold va a llevarme no te preocupes Olga
Olga solo miro un momento a su hermana antes de regalarle una sonrisa a Arnold –Vayan con cuidado, te la encargamos mucho Señor Shortman
-Por supuesto, señorita Olga –Dijo el rubio sonriéndole con amabilidad –Con permiso
-Ve con cuidado hijo –Añadió Miles
-Si padre ¿Vamos? –Arnold le ofreció su brazo para salir del lugar.
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Al llegar a la mansión Pataki, Arnold le ayudo a descender del carruaje para posteriormente dirigirse a la entrada
No habían hablado en todo el camino, Helga aun se sentía confundida con lo que había pasado y molesta claro.
-Helga –Arnold tomo delicadamente su mano antes de que tocara el picaporte
-Lamento mucho lo que paso…yo…es decir…
-¿Por qué Rhonda te beso?
Helga se quedo de piedra, confirmo que si había visto todo
-¿Viste….viste todo?
Arnold la miro con seriedad y solo consiguió asentir
La rubia suspiro mientras bajaba la mirada –Me ha molestado de esa forma desde que estábamos en el convento, no entiendo porque, a veces dice cosas que son…incomodas
-¿Te ha hecho algo mas?
Helga negó
-Solo lo de hoy, me sorprendió mucho y por primera vez me sentí….asustada –Confeso sin querer hacerlo, no le gustaba admitir que se sentía débil
-Intentaremos no ir a mas reuniones de los Wellington
Helga abrió los ojos sorprendida –Pero lo…lo pueden tomar a mal y Rhonda…
-Helga no quiero que se acerque a ti y no me importa lo que digan
-Arnold, Rhonda sabe lo de Hilda y si dice o hace algo para perjudicarme a mi o a mi familia, no se que pasara con tu familia ¿Qué tal si tus padres…?
-Tranquila que eso no pasara –Le dio un casto beso en los labios para callarla –Lamento mucho el mal rato que te hizo pasar Rhonda
Helga sonrió con pena –Yo igual
-Bueno ¿Nos vemos mañana?
Helga le sonrió con dulzura –Claro
-Vendré a la hora del té e iremos a la ciudad a pasear
-Me encantaría
Arnold la miro por una milésima de segundos antes de irse acercando lentamente para atrapar sus finos y delicados labios, comenzó a besarla con ternura, que poco a poco se fue convirtiendo en mas exigencia por saborearlos mas y mas, la tomo de la cintura y nuca para profundizar el beso, sintió la respiración de ella, había cambiado y no lo había alejado, al contrario envolvió su cuello entre sus brazos y acariciaba un poco su cabello para seguir besándolo.
La pasión se fundió en cada beso que se daban y de pronto necesito mas el rubio bajo la mano que tenia el cuello de la joven para después lentamente posarse cerca del pecho de ella, provocando el sobresalto de la rubia y separándose por completo del joven.
-Perdóname Helga yo…
Ella estaba sonrojada totalmente, pero no por la molestia si no la vergüenza –No…no te preocupes Arnold –Le intento sonreír
-Lamento mucho si…
-Yo lo siento en verdad Arnold solo….me asuste un poco pero estuvo bien porque esto no….no es correcto
Arnold sonrió
-Aun
-Lo se –Susurro débilmente la rubia –Te…te veo mañana –Dijo dándole un beso veloz y huyendo de la mirada de Arnold ingreso a la mansión.
Arnold sonrió divertido y enamorado –Hasta mañana Helga
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Hilda miraba con sonrojo a Lorenzo quien le sonreía con lujuria
-¿No quieres?
Hilda solamente asintió
-Entonces besara
Rhonda sonrió de lado
-Anda, así pensare que es tu hermana
La rubia solamente rodo los ojos y la beso rápidamente
-No espera –Dijo Rhonda empujándola –Mejor lo hare yo, así pensare que es ella, solo resístete un poco
-Estas obsesionada con mi hermana
-Solo es un caramelo que todos queremos –Dijo Lorenzo besando el cuello de Hilda
-Es correcto solo es eso cariño –Susurro Rhonda mientras masajeaba su seno desnudo
-Llego la hora –Dijo Lorenzo colocándola en cuatro puntos –Esto es lo que se que te gusta
La penetro con dureza, Hilda solo gimió entre dolor y placer
Rhonda sonrió mientras tomaba a la rubia y la besaba con pasión
-Me gustaría que este juego siga aun casados Rhonda
La pelinegra sonrió
-Quizás no lo se
-¿Ca…casarse? –Pregunto Hilda con dolor pero sintiendo el pene erecto en su interior de su amado la volvía loca, asi que no podía concentrarse demasiado en lo que esas palabras significaban
-Me voy a casar con Rhonda cariño –Dijo Lorenzo aumentando el ritmo provocando mas y mas los gemidos de Hilda quien quería que se detuviera
-¿Qué…? Para –Susurro mientras lo empujaba pero Lorenzo solo aumento el ritmo hasta llegar al clímax.
Dejando salir todo en su interior
Hilda sintió escalofríos
-¿Pensaste que se casaría contigo?
Rhonda le miro con burla –Lo siento querida pero Lorenzo tiene clase y tu…bueno después de todos los que han pasado por ti, eso no puede ser posible
Hilda miro a Lorenzo quien se había sentado a fumar una pipa
-Tiene razón Hilda, yo te lo dije en un principio, solo puede haber esto
-Pero también soy de una familia importante
Rhonda se rio
-Si querida el apellido quizás pero no tienen tanto dinero por eso Helga se casa con Arnold ¿O me equivoco?
Hilda apretó los puños
-Además no eres doncella y Rhonda si –Lorenzo se puso en pie –Nos vemos Hilda –Beso a Rhonda –Nos vemos cariño
-Adiós –Dijo la pelinegra sonriéndole
Hilda estaba en schock sin poder decir nada
-Bueno querida ya debo dormir, apaga la vela cuando te vayas
Por primera vez la rubia se sintió asqueada de si misma y tan humillada y destrozada por quienes pensó en su momento eran amiga y algo mas que una amistad.
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William miraba con lujuria a la rubia que dormia plácidamente en su alcoba, sintió tantas ganas de entrar a la habitación de su querida cuñada.
Esa rubia era un trofeo y sentir que ese trofeo se lo llevara cualquiera como Arnold Shortman le daban ganas de…
Sonrió mientras se mojaba los labios
Una probadita ¿Quién se muere por eso?
Acaricio sus piernas largas bajo las cobijas, la sintió moverse un poco.
Llego a sus brazos y senos que suavemente acaricio. Ella volvió a moverse quedando con el rostro hacia el otro lado.
El sonrió antes de agacharse para juntar un poco sus labios con los de ella e intentar abrir la entrada al paraíso.
En ese momento pasaron dos cosas, Helga despertó asustada mirándolo y posterior golpeándolo y Hilda ingreso a la alcoba pues acababa de llegar y escucho justo el ruido de su hermana despertándose
-¡¿Qué demonios te pasa?!
-¿William?
-Hola Hilda
Hilda miro a su hermana se veía realmente asustada, sintió preocupación por ella era la primera vez que sentía sentimientos de esta índole, normalmente Helga era la fuerte y segura ya ahora solo veía a un cordero a merced de un lobo.
William le sonrió indicándole que guardara silencio pero ¿Qué fue lo que la motivo? No lo sabe, solo supo que lo siguiente era que su padre ya estaba en la recamara de ambas por el grito que dio.
-¡¿Qué esta pasando aquí?!
