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Hola queridos lectores

espero que el nuevo capitulo les guste

ejjeje

no olviden dejarme en sus comentarios su fic favorito

saludos

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CAPITULO 9 ARNIE SHORTMAN I

LA FURIA DE BOB Y MIRIAM PATAKI II


Y entonces cuando despiertas de aquel letargo de paraíso, de aquel lugar donde todo es luz y nada es oscuridad, donde la siembre de las sombras no pueden dañarte ni atraparte, ¿Por qué debes ir a ellas? ¿Por qué despertar del sueño? Que injusticia la crueldad.

O quizás

Quizás siempre estuviste viva y cuando la tormenta es demasiada para ti misma, decides simplemente caer en brazos de Morfeo para un profundo sueño, para jamás sentir, jamás despertar, nunca volver al dolor, angustia y sufrimiento ¿no? Quizás…solo quizás debes querer estar en un sueño eterno donde la maldad no existe pero la vida inexiste.

Donde las sombras gobiernan pero el dolor disminuye, donde la tristeza se anestesia con la paz de la soledad, donde ya no piensas, ya no sueñas, ya no vives, ya no anhelas, donde solo te queda pasar de largo por el camino de la vida pero sin tener mas existencia en tu ser y de esa forma evitar la luz dolorosa que te atormenta que te acongoje cuando te coloca obstáculos, aquella luz eterna que es vida pero a la vez es dolor.

Maldita y bendita la luz.

Maldita y bendita la vida

Maldita y eterna paradoja sin fin.

H.G.P


Rhonda miraba sin comprender a Helga, pensó que cuando la llevara a aquella habitación volvería al juego de soy una santa y no pienso tener nada que ver con una pecadora como ella, eso pensó pero realmente no fue así, le sorprendió tanto lo que le pidió que por un momento se sintió en un sueño pero posterior a la sorpresa le sonrió de manera burlona.

-¿Hablas enserio?

Helga le miro con fastidio

-¿No era lo que querías?

-Cariño tú no eres así ¿Qué te hizo cambiar de opinión? –Pregunto Rhonda tomando asiento e indicándole que lo tomara ella

Helga suspiro –No tengo porque darte explicaciones ¿O sí?

-Helga tú quieres que diga que todas las habladurías eran sobre ti, es más pretendes que le ayude a tu hermana con Lorenzo, mi futuro prometido a cambio de…. ¿Nada?

Helga se tenso

-Te podrías regocijar por decir que tuviste a la joya más deseada de la temporada

Lo cual era verdad. Helga no tuvo tantos pretendientes porque desde que nació Arnold estuvo ahí, pero siempre había habladurías de ella y siempre la compararon con Hilda, hasta que comenzó claro está a decir que ella fue la que se acostó con medio Hillwood

-No servirá de nada si medio mundo cree que estuviste con toda la ciudad.

Helga suspiro –Por favor Rhonda al menos desiste del compromiso con Lorenzo permite que Hilda…

-Helga no soy yo, Lorenzo quiere una esposa por mandato de sus padres y tiene que ser alguien que el elija

-Pero si tu le dices.

-Bueno y ¿Qué tendré a cambio? –Rhonda se puso de pie para llegar hasta Helga quien inmediatamente se levantó y se alejó de ella.

-El dinero de…

-Soy millonaria Helga, incluso mas que Arnold creo yo, la verdad no lo se –Rhonda se mojó los labios –Es irrelevante

-Pero podrías…

-Solo aceptare algo

-¿Qué?

Helga ya estaba acorralada contra un mueble del salón, estaba algo asustada porque al final se tendría que quedar como corderito ante un lobo hambriento, si deseaba salvar ambas vidas, la de ella y la de Hilda.

-Que seas mas cariñosa conmigo –Susurro mientras la tomaba de la cintura

-Eso no… -Rhonda la callo con su mano

-¿Quieres que sea convincente no?

Helga tembló bajo su agarre y eso lo disfruto Rhonda

-Helga tranquila, no pasara mas allá de esto

-¿Qué? –La miro con desconfianza -¿Cómo puedo confiar en ti?

-Pues tendrás que hacerlo

-Pero…

Rhonda corto la distancia y junto sus labios con los de ella, Helga sintió como los labios delgados de la pelinegra intentaban abrirse paso, solo pudo poner sus manos como barrera en los brazos de la joven pero ella no se detuvo la apretujo mas de la cintura para atraerla con más firmeza.

En ese momento una voz se escuchó en la habitación.

-¿Hel…Helga?

Y la rubia pidió no ser ella en ese momento.

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Arnold miraba el techo mientras volvía a pensar en lo que sucedió la anterior noche, iba dispuesto a todo, a irse lejos con Helga pero después de ver lo que vio, no sabía que hacer, había salido del lugar sin hacer caso al llamado de Helga.

Suspiro mientras miraba hacia el otro lado

Le dolía el alma

-¿Arnold?

El rubio miro a su hermana mientras ingresaba a su alcoba

-¿Te dijo mi papa no?

-Entiende que quiere lo mejor

-El compromiso con los Pataki's es de años, no de ahora

-¿Te casaras con alguien así enserio?

Arnold cerro los puños, sabia que Helga no había sido pero…pensó en lo que vio

Aflojo su agarre –No lo se

-Arnold mejor ve conmigo, Europa es fantástico para un soltero y joven como tu y…

-No Gloria

La rubia suspiro –Bueno….al menos reconsidera con cual Pataki quieres casarte ¿Si?

Arnold no respondió solamente dejo que su hermana se fuera para volver a voltearse a la pared y pensar ¿Qué demonios haría?

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Ya era una semana y Helga no sabia nada de Arnold, por otro lado se alegraba que al menos Rhonda había cumplido con su palabra, Lorenzo estaba ahí en su casa por 3era vez visitando a Hilda, su madre estaba mas que feliz.

Hasta era mas buena con ella.

-Ahora si eres mi hija –Comento dándole una sonrisa hermosa –Espero que Lorenzo pida su mano pronto

-Apenas esta visitándola mama no…

-Ya quiero que se case con él.

-Solo….deja que fluya todo por favor

Helga sabia que si presionaba a Lorenzo se iría

Miriam la miro con suspicacia pero no dijo nada

La rubia miro hacia el patio donde ambos jóvenes estaban, la verdad era que Hilda si se veía enamorada de él, pero Lorenzo se veía….se veía comprometido, si esa era la palabra, no la miraba como….

Arnold…

Pensar en él, dolía

Tendría que pensar en huir, no por su madre realmente….su cuñado se había vuelto un tormento para ella.

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Rhonda miraba con una sonrisa burlona a un rubio que estaba aparentemente buscando a alguien con "disimulo"

-No esta aquí

-¿Qué? –Arnold se sobresaltó pero al mirarla la fulmino –Lo siento señorita Wellington pero no quiero hablar con usted

-Yo tampoco Arnold querido pero si buscas a Helga no vino hoy

-¿Cómo sabe?

-Porque yo la fui a ver ayer y me dijo que no vendría hoy por temor a encontrarse contigo

-Ah –Dijo lleno de celos

Rhonda rio

-Eres algo lento para conocerla de toda la vida

El rubio la miro con una ceja enarcada

-Helga realmente es hermosa no tanto por su belleza sino por el ser que es, eso es lo que te gusto de ella ¿no? Si dices que no mejor no la molestes –Susurro seria –Helga no merece sufrir por nadie menos por ti

-¿Estás loca? –Dijo el rubio enojado –La has estado acosando y ahora resulta que la defenderás de mí, ¿enserio?

-Arnold, Helga me gusta eso no es algo tonto y logre ver y entender porque, sabes no es solo lujuria

El rubio seguía enojado y no se sentía nada cómodo teniendo esa conversación

-Helga si la conoces, lo que paso y que viste no siempre será la verdad absoluta.

Y con eso se fue de su lado.

Dejando al rubio mas enojado y confuso

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Había pasado ya un mes desde aquella fiesta, Arnold no visitaba a Helga y por supuesto los chismes sobre ella tomaban mas fuerza por este hecho, Hilda miraba con una sonrisa a su madre y a sus hermanas pues Lorenzo había pedido formalmente su mano.

-Felicidades –Dijo Helga abrazándola

-Yo si me casare con quien amo y tú no, ¿qué se siente? –Pregunto con malicia

Helga sintió una daga en el corazón

No solo por lo dicho si no porque si ella estaba ahí era por ella. Ella lo sabía incluso Lorenzo lo sabia

Solo le sonrió y le dijo –Que seas feliz Hilda

Y con eso se retiro, se fue del lugar porque no soportaba mas, quería escapar, quería huir, no podía seguir ahí

Camino un rato por la calle sin destino, sin rumbo fijo hasta que se tropezó con alguien.

Alguien que no hubiera deseado ver jamás de ser posible

-¿Ar…Arnold?

El rubio la miraba como nunca, se veía seguro de si mismo y sobretodo serio.

-Tenemos que hablar, Geraldine

Helga sudo frio, sintió un terrible presentimiento y sobretodo temor por la decisión que hubiera ya tomado el rubio aunque seguro era lo que pensaba y había temido en este mes de silencio de su parte.

Ahora solo quería dormir por siempre en el eterno sueño de las sombras.