Naruto no es mío si no de Masashi Kishimoto.

Advertencias:

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-Lemon

Pareja principal: Gaara/Hinata

-*lalalalala (pensamientos)

-*lalalalala (diálogos y narración)

Gracias por adelantado por los reviews.

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.: Playa :.

No había lugar donde mirar en aquella playa donde no fuera una obra de arte para los ojos, todo era tan bonito y tan esplendido. A las chicas románticas como ella misma se encontraban suspirando por el cálido ambiente que se veía y sentía, se sentía emocionada y eso que no era ella quien se casaba. Temari dijo que no pensaba escatimar en gastos, y vaya si lo cumplió.

La pergola con su blanca tela hondeando con la bresca brisa marina del pronto atardecer, las cuerdas de luz balancearse al son del mismo airecillo parecían estrellas que podía tocar con las propias manos. Al tomar una ociosa bocanada de aire pudo percibir tanto el salado olor del mar mezclado con el dulzor de las flores que adornaban el pasillo central marcado con antorchas y las columnas de la pergola. Tan bonito, estar allí era como estar metida en una de esas tantas novelas o películas de amor que había leído o visto con Gaara hasta que este se terminaba durmiendo de puro aburrimiento.

Y hablando de él, lo vio acercarse a ella vestido de impoluto blanco, como todos los demás y con una flor de peonia roja en el bolsillo de su camisa. Se detuvo frente a ella colocando otra flor igual a la suya en su cabello semi recogido antes de darle un casto beso sobre su espeso flequillo.

-No se que brilla más, si tantas luces colgando por el lugar o tus ojos -Al mirarlo comprobó que no era un piropo, era lo que pensaba al ver su expresión desinteresada de siempre -Pareces estar más ilusionada tu que los novios con la boda.

-Es que es todo tan bonito, jamás pensé que alguna vez estaría en una boda ibicenca en la playa -Caminó dos pasos, girando sobre si misma con las brazos extendidos, dando a entender que mirara a su alrededor -¿No te parece precioso el ambiente que hay? Se que no te gustan mucho este tipo de celebraciones, pero eso no quiere decir que no aprecies lo bonito de la decoración.

-Tú eres más bonita que todo esto.

Le golpeó sonrojada en el brazo, aunque con una sonrisa tímida en la cara para ponerse de puntilla y robarle un beso suave antes de que Ino los llamara a voces porque la ceremonia iba a comenzar en breve Como por parte de los Sabaku no había padres al perderlos estos tan jóvenes, Temari quiso que fueran sus dos hermanos quienes la llevaran al altar. Ellos eran todo lo que tenia a parte del resto de familia que habían invitado, pero ellos no eran tan íntimos y cercanos como la propia sangre que los tres compartían.

Fue una boda encantadora, se sintió llorar cuando ambos hermanos besaron una mejilla de la mayor y la entregaron a Shikamaru, que no era capaz de dejar de mirar a la que en cuestión de minutos sería su esposa. A saber que les habrían dicho Kankuro y Gaara para que la pobre los abrazara con fuerza y tuviera que salir ella para abanicarle la cara para que las lágrimas no salieran y destrozaran el duro trabajo de maquillaje de Ino.

Los aplausos y gritos no se hicieron esperar cuando sellaron la unión con un beso cargado de emociones, los pétalos de flores comenzaron a volar por parte de los invitados. Los novios estaban radiantes de felicidad, era la primera vez que veían al siempre desganado y perezoso Nara tan despierto y motivado mientras apretaba la mano de su mujer.

A quien quería engañar, se sentía tan celosa al ver las promesas silenciosas que se dedicaban con la mirada durante la ceremonia y la actualidad mientras llagaba la hora de las fotos y el convite. Deseaba tanto pasar por eso con su pelirrojo, las miradas cómplices, la promesa de pasar la vida juntos, quería vivir todo eso con él. Jadeó asustada cuando el fotógrafo tiró de su brazo al encontrarse despistada pensando en sus cosas, para colocarla entre los brazos de su pareja, situado este al lado derecho de su hermana.

-¿Qué te ocurre? Te han llamado tres veces y no te has enterado.

-Lo siento, estaba pensando en mis cosas.

Acercó su rostro al de ella como capricho del mandón fotógrafo que habían contratado, aprovechando así para susurrarle al oído sin que nadie se enterara de su conversación.

-¿Alguna de esas tenía que ver conmigo?

Se sonrojó cuando la apretó a su cuerpo y le mordió el cartílago de la oreja, una vez el flash se hubo esfumado. Cambiando las posiciones, ellos se sentaron en las sillas de madera blanca con sus respectivas parejas sobre el regazo.

-A decir verdad todas tienen que ver contigo… -Bajó la voz avergonzada por estar a punto de confesar lo que estaba guardando durante todo el día -Siento envidia de tu hermana.

Se pusieron todos en pie porque ahora se harían todos los hombres una foto juntos, antes de que pasaran a las chicas y, diera lugar el banquete que ya estaban preparando para que pudieran empezar una vez las fotos concluyeran. Su novio se adecentó bien la ropa antes de mirarla a los ojos e inclinarse sobre su rostro, como si fuera a darle un beso, uno que al final no llegó y la hizo abrir los ojos de nuevo extrañada.

-Esfuérzate.

Lo vio alejarse hacía los chicos y del resto de hombres entre los invitados de la boda, lo vio mirarla de reojo antes de centrarse en el foco de la cámara. Con el ceño fruncido estuvo dándole vueltas largo tiempo a lo que le había dicho su novio, sin llegar a entender nada y obteniendo a cambio un incomodo e inoportuno dolor de cabeza. Esforzarse, ¿Esforzarse en que cosa? No lo dejó en claro en lo absoluto.

¿En qué quería que se esforzara? Oh señor, no podía ser, se llevó las manos a la boca con el rostro encendido en rojo cuando una idea descabellada se le pasó por la cabeza. No podría ser eso, no, imposible, era la boda de su hermana por amor de Dios. Pero teniendo en cuenta los miles de aprietos en los que se habían visto inmiscuidos a causa de su gran libido, no le parecía sorprendente ahora que lo pensaba dos veces. Después de todo también hizo de las suyas en la boda de su primo Neji ahora que recordaba.

Miró sus sandalias de tacón blanco mortificada, no se podía creer que le estuviera pidiendo eso precisamente el día de hoy. Es más, no se terminaba de creer del todo que se hubiera atrevido a chantajearle de esa forma. Ahora la cuestión era, ¿Lo haría? ¿Caería en su juego solo por obtener eso que tanto deseaba tener? Era uno de los sueños de su vida desde que era pequeña. Retorciendo el final de su vestido de dama blanco, ojeó los alrededores, nerviosa por si alguien se le acercaba y preguntaba que le ocurría al saber que estaba en un estado de alteración palpable.

Tomó una ociosa bocanada de aire y no dudó en acercarse a su novio, que hablaba con un siempre alterado y alegre Naruto tras terminar de momento con las fotos. Ignoró el saludo del rubio, porque si lo saludaba perdería determinación y valor, agarró del brazo a su compañero sentimental y se lo llevó a rastras de allí para consternación de Uzumaki. Hinata nunca se había comportado así con nadie, era inquietante por decir lo menos.

Lo llevó tras ella hasta una parte más alejada de todo aquel ajetreo y algarabía propia de la boda, Gaara no había dicho nada extrañado por su actitud hosca, a pesar de las preguntas que lo invadían porque era anormal en ella el ser así. Siempre había sido y era tan dulce y tímida que verla así ahora era por completo chocante, no parecía ser la chica de la que se enamoró años atrás. Vio un par de cambiadores de tela, supuso que durante el día serviría para que la gente se cambiara cuando llegaran a la playa, más que perdido, alzó una inexistente ceja curioso cuando lo empujó dentro sin miramiento y cerró la cortina tras entrar ella.

-¿Pasa algo?

Quiso tocarle la cara al verla tan colorada y a ella tan nerviosa, no iba a mentir, estaba comenzando a preocuparse. No le gustaba verla así.

-N-no.

Con el rostro por completo bañado en un intenso tono rojo, tomó ambos lados de su rostro para obligarlo a inclinarse y besarlo, rodeandole el cuello con los brazos para evitar que se fuera tanto él como su intermitente valor. Con la sangre hirviendo, sintiendo el acelerado palpitar de su pecho, entreabrió la boca para lamer su labio inferior. La respuesta no demoró en llegarle cuando las manos masculinas apresaron la cintura, acercándola a la par que acariciaba su lengua con la suya en un manso toque.

Segundos o minutos, no muy segura de cuanto tiempo se besaron ocultos en aquel cambiador, se separó por necesidad con la respiración algo traspuesta. Iba a bajar la cabeza, rehuyendo su mirada, más él se lo impidió alzándole el rostro con las manos y preguntándole que le ocurría a través de su penetrante mirada. Sin atreverse a decir nada, a pesar de su insistencia al querer que lo mirara a los ojos, apartó la cabeza de su toque y las manos fueron a los botones de su camisa blanca.

Tenía que reconocer que ver a su novio de blanco era una vista maravillosa, aunque él no negara, el color le sentaba tan bien.

En un completo mutismo por parte de ambos, solo escuchando las difusas voces de los invitados, la camisa expuso el pálido y lampiño pecho del pelirrojo. Bajo la atenta mirada de éste, bañó de besos su cuello mientras sus manos, pequeñas y con una delicada manicura, acariciaban todo el torso masculino. Su pareja no emitía sonido alguno que denotara que estaba disfrutando con aquello, más tampoco hacía ademán de detenerla, así que estaba segura que le estaba gustando como iban la cosas.

Acalló un gemido mordiéndose el labio inferior cuando de un momento a otro había comenzado a levantarle el vestido, sobando sus muslos hasta rozar los bordes de su ropa interior y colar un dedo en su zona baja. Temiendo perder el control, sacó las manos de él debajo de su vestido, colocándose de rodillas.

No podía permitirse que Gaara tomara avance en sus caricias o terminaría tomando él el control de la situación, y si permitía eso, corrían el riesgo de que los descubrieran porque se alargarían las cosas. Lo sabía mejor que nadie, no eran pocas las veces que había caído rendida a sus avances en momentos tan precarios como el de ahora.

-¿Estas enfadada? -Le extrañaba la actitud tosca de su pareja, siempre era angelical -Si estas molesta no quiero que hagas esto, no me siento cómodo si tú no estas bien.

Alzó los ojos, mirándole a la cara con rostro decidido y hermosamente tenaz, mientras abría el cinturón y bajaba la cremallera de los pantalones con rudeza. No negaba que verla así, le incomodaba, no era su novia tímida y adorable de siempre, pero esa valentía y aspereza le generaban de igual manera excitación. No sabría que esperar de ella cuando sacaba ese lado suyo que tan bien mantenía oculto y que tan poco dejaba salir al exterior.

-No estoy enfadada, solo estoy muy avergonzada y temerosa de que alguien se de cuenta -Bajó pantalones y calzoncillos al mismo tiempo, sobresaltando al pelirrojo -Cuanto antes empecemos antes terminaremos y no sospechará nadie.

-Hina, no tienes que… ah...

Dicho eso, el movimiento ascendente y descendente de su mano no se hizo esperar, fue muy morboso escuchar el sonido de su mano proporcionarle una paja. Siempre era más erótico de lo que se esperaba, tuvo que apoyarse un una de las columnas de madera del cambiador cuando las piernas le temblaron al aumentar la velocidad de su mano. Incluso acalló un ronco gemido cuando la rosada lengua de Hyuga se unió al trabajo, había llevado las cosas al nivel de felación.

No existiría en la vida mujer más perfecta que la que estaba llevándole al paraíso con la boca en esos instantes. Gimió cuando ella ladeó un poco la cabeza para que pudiera caber más en el interior de su boca, ganándose una mirada que le hizo comprender que no quería ruidos de su parte en esa ocasión. Aunque no se le podía culpar, si ella supiera como le hacía sentir no le dedicaría esa linda mirada de reproche.

Intentando acallar otro suspiro placentero apretando los puños, tampoco quería que los atraparan, más por ella que por él. Nadie salvo él mismo tenía el privilegio de contemplar a su chica en esos momentos, se vería obligado a sacarle los ojos a cualquiera que viera lo preciosa que estaba ahora mismo con sus mejillas rojas y ojos acuosos.

Cuando pensó que no podría sorprenderlo más, que el balanceo de su cabeza sobre su falo no podía ser mejor, lo hizo. Con una suavidad increíble, propia de la caricia de una pluma, le acarició superficialmente con los dientes mientras se sacaba su miembro de la boca antes de meterlo de nuevo. Tomó una de sus manos y la hizo colocarla en la parte de atrás de su cabeza, queriendo que él marcara el ritmo, más quedó sorprendida al sentir como alejaba la mano de entre su cabello.

-No hace falta… -La voz le salia entrecorta mientras en sus facciones bañadas en placer crecía una sonrisa – Eres maravillosa, hm, tampoco quiero destrozarte el peinado.

Si no tuviera la boca llena, le hubiera dedicado una sonrisa más como no pudo, solo le hizo saber que estaba bien con su decisión al continuar con su labor. Labor que estaba llevándole al cielo, aquella playa no era el mismísimo edén como dijeron todos cuando llegaron al lugar, no, lo era su novia. Maldita sea, lo tenía con las piernas temblando y con una fina capa de sudor que hacia que su blanca ropa se le pegara a la piel.

Supo que no aguantaría más cuando la pequeña mano femenina, que tenia sobre su vientre, bajó acariciándole con las uñas y erizandole la piel con el nuevo coquilleo, hasta que llegó a sus testículos para jugar con ellos.

-Hi -hina ya viene…

La apartó a un lado justo a tiempo, su simiente cayó en la arena segundos antes de eyacularle a ella en la boca. Sabía cuanto le desagradaba el sabor y siempre le avisaba o la apartaba él para ahorrarle la mala ocasión. Por lo que respirando agitadamente, sus ojos se clavaron en su chica, todavía arrodillada en el suelo limpiándose la boca.

Echó arena sobre su esperma para taparlo y ocultar evidencias a cualquiera que entrara en ese cambiador, se subió bien los calzoncillos y los pantalones y como mejo pudo a falta de un espejo, se arreglo los mechones que se hubieran despeinado de su cabellera. La ayudó a ponerse en pie, queriendo reír al verla tan roja, no pudo resistirse a tocarle una de sus ruborizadas mejillas y acercar el rostro.

-No, te acabo de hacer una felación, la boca me sabrá a…

-Me da igual -Interrumpió – No hay nada de ti que me desagrade.

A pesar de la cara de protesta de ella, la besó como bien tenía previsto, largo y suave, aunque no duró demasiado cuando el teléfono móvil de la peliazul sonó dentro de su bolso, notificando que acababa de recibir un nuevo mensaje. Muy, pero muy a regañadientes, le permitió separarse de sus labios para ver quien era, aunque no dejó que se alejara demasiado al abrazarla por la cintura y pegarla a su pecho.

Después de lo que le había hecho ni loco le quitaría el ojo de encima en lo que quedara de celebración, solo esperaba que no durara demasiado. Tenía cada neurona de su cabeza invadida con la idea y devorarla a ella tal cual le hizo en cuanto llegaran a casa.

-Es Ino, pregunta donde estamos porque tu hermana quiere lanzar el ramo.

Podía esperar un poco más al verla mirarle con ojos brillantes, como decirle que no si le miraba de esa manera. Segundos después de verla guardar el dispositivo en el interior de su bolso, tomó su mano para salir de su escondite, con disimulo, para acercarse a la zona de festejo donde todo el mundo estaba reunido.

-¡Ahí estas! -Su amiga d elarga cabelera rubia se acercó a la antes desaparecida pareja – Llevo buscándote como loca, ¿Se puede saber donde estabas?

-Verás… nosotros, bueno…

-Se me gastó la batería del móvil y fuimos a por una de repuesto que teníamos en el coche -Viendo como a Hinata se le trababa la lengua al hablar por la vergüenza y sabiendo que mentir se le daba fatal, habló él -Los aparcamiento están algo lejos de la playa.

-Eso es verdad -Le dio la razón al pelirrojo -¡Ah! Se me olvidaba, vamos, Temari no quiere lanzar el ramo hasta que no estemos todas las chicas y faltas tú.

Sorprendiendo al par, Yamanaka le quitó el bolso de las manos su tímida amiga y se lo lanzó a un desprevenido pelirrojo que pudo atraparlo a duras penas. Al verlas dirigirse a la tarima de baile también se acercó al resto de hombres que aguardaban la próxima lucha entre las mujeres por adueñarse con el ramo. Se situó al lado de Sai, que también cargaba bajo el brazo el bolso de su chica, se saludaron con un escueto movimiento de pareja para centrarse en ellas.

Todavía algo desorientada por el rápido giro de las cosas, se encontraba rodeada de mujeres a la espera de que la deslumbrante novia lanzara el ramo. Ese manojo de flores que decía estar siempre bendecido con suerte y por el que toda mujer enamorada añoraba atrapar para ser la siguiente afortunada.

-¿Estáis ya todas? Me hace ilusión pasar el testigo a otra como me ocurrió a mi.

Tras unos chillidos inentendibles por hablar casi todas a la vez, La novia se dio la vuelta con la ayuda de una de sus tías para no pisarse la cola del vestido. Los perlados ojos se posaron un momentos en los aguamarina de su novio, quedándose en blanco cuando creyó leerle de los labios la palabra "esfuérzate" antes de elevar un poco las comisuras de sus labios.

Con el corazón acelerado, no solo por los nervios de la competición, la cabeza se le hizo un nudo de descabelladas ideas hasta que el grito de Temari la hizo caer en la realidad. Se asustó al verse rezagada, más fue rápido consciente de que la hermana de su pareja siempre había sido y fue muy atlética, no iba a lanzar el ramo con suavidad. Tal vez los silenciosos ánimos de su pareja anti bodas que tanto a habían despistado, al final hubiera sido algo bueno.

El ramo de blancas orquídeas surcó el escenario y la tarima, apretando los puños en un alarde de fuerza para si misma. No se equivocó cuando dijo que su cuñada tenia una fuerza envidiable, sobrepasó al tumulto de mujeres que por mucho que estiraron los brazos y saltaron no fueron capaces de siquiera rozarle. Dando unos pocos pasos para atrás con los brazos estirados, perdió el equilibrio a causa d ellos tacones y cayó de nalgas.

Viéndola tirada sobe la tarima, con un zapato de tacón perdido, su pelirrojo no tardó en acercarse a ella preocupado. Un golpe sobre una tarima de madera no era para nada blando.

-Hina -Doblado a su lado, acarició su brazo de manera reconfortante, preocupado ante su falta de reacción y verla abrazada a si misma -¿Estas bien? ¿Te has hecho daño? Dejame quitarte el otro tacón, será lo mejor para el golpe.

-Lo he logrado…

La miró con los dedos deshaciendo el cierre de la tira principal del calzado femenino, esperando a que lo repitiera porque no había podido escuchar su susurro con el ruido de gente que se había acercado preguntando si estaba bien. Anonadado sería la palabra ideal para explicar su expresión facial cuando su chica alzó el rostro y le miro con sobre excitación, con la emoción inundar su mirada y el rojo teñir su faz. No obstante, era adorable.

- Mira -Enseñó con cuidado lo que estaba abrazando con tanto mimo, siendo imposible no contagiarse con su alegría -¡Atrapé el ramo!

-Ah -Le fue difícil ocultar su sonrisa, pero pudo controlarse -Vaya...

-¿Te duele mucho Hinata? Menudo golpe.

Sus amigas, la novia incluida, no tardaron en acercarse para preguntar por su salud, no siendo conscientes de la poca delicadeza que emplearon en apartar a Gaara de en medio. Tuvieron suerte de que el aludido no quisiera echar a perder el día especial de su hermana ni la felicidad de su chica, porque sino las habría lanzado a todas, con la excepción de su chica por supuesto, al agua por empujarle así.

Cualquier pensamiento fue quebrado por los chillidos agudos del grupo de amigas al ver el ramo en manos de la Hyuga. Cualquier ápice de enfado que estuviera germinado en su ser se esfumó en un instante, verla en pie, sonriendo ante las felicitaciones, con una lagrima traicionera que denotaba su euforia y abrazando las flores como si fueran un tesoro, fue hermoso.

-Ahora me toca a mi premiar ese esfuerzo.

Se lo prometió a si mismo hace un tiempo y era un hombre de palabra. Ella merecía cada esfuerzo que pudiera hacer.

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Hola de nuevo a todo aquel y aquella que aún esté a la espera de que termine este antiguo y pervertido proyecto, me está tomando más tiempo del que pensaba, no lo he abandonado aunqu epueda parecerlo. Como he dicho en varias ocasiones, nunca dejo nada a medias, siempre lo termino aunque me cueste más tiempo del que esperaba.

Lo bueno es que ya quedarian pocos capitulos para concluir con esta historia, unos cuatro o cinco capitulos más para terminarlo y ponerme con otro que tambien tengo a medias. Espero que igualmente os haya gustado la lectura a pesar de la demora.

¡Hasta pronto!