1 historia, 2 corazones.
Capítulo uno: Escaleras.
—Espera…
Senku se detuvo a medio camino de subir al avión privado que lo llevaría a Estados Unidos, sin voltear a verla.
—¿Qué quieres, Kohaku? Sabes que tengo prisa.
Ella tomó aire, intentando ignorar la mirada burlona de varias mujeres allí presentes. Mujeres que lo acompañarían, mientras que a ella prácticamente le prohibió viajar con él.
—Senku, tengo algo muy importante que decirte. —No quería decirle eso ahora, pero era su última oportunidad, y estaba desesperada—. ¿Puedes darme solo unos minutos para hablar a solas?
—No veo porque no puedes decírmelo ahora. Además, te dije que tengo prisa.
El bastardo sabía perfectamente lo que quería decirle, y si dijo aquello fue para amedrentarla, para hacerla desistir de sus intenciones. Pero no lo lograría, Kohaku estaba decidida a decirlo. Ya no podía esperar más.
—Ja, muy bien. —Irguió la espalda, con una mirada llena de determinación—. Senku, estoy enamorada de ti. Y quiero ir contigo a ese viaje.
Todo se quedó en silencio, cada persona presente la miraba con incredulidad, antes de voltearse a ver a Senku, que permaneció inmóvil en su sitio a mitad de las escaleras de abordaje, aun dándole la espalda.
—Kohaku… Sí tanto quieres venir a este viaje entonces ven. —Al percibir su tono lleno de fingido desinterés, Kohaku supo de inmediato que diría a continuación—. Pero ya sabes lo que pienso de las relaciones amorosas. Temo que debo rechazar tus sentimientos. Lo siento.
El golpe del rechazo fue más duro de lo que había estado esperando. Las lágrimas llenaron sus ojos en un instante y al siguiente ya estaban corriendo por sus mejillas. Aunque lo peor fue el sollozo que se le escapó inevitablemente, sin que pudiera contenerlo, haciendo que todos sus espectadores la miraran con lástima y varias mujeres con burla y satisfacción.
Ya sabía que lo más probable era que acabará así, rechazada y llorando frente a personas ante las que no quería mostrarse débil, pero de todos modos quiso tomar el riesgo.
Ahora sufría las consecuencias.
Con todo y el dolor que le carcomía el pecho, no apartó su mirada de la espalda de Senku. Él sabía que estaba mirándolo, y ella quería ver si tendría las agallas de voltear y demostrar con su mirada que de verdad no sentía lo mismo.
No las tuvo. El bastardo no tuvo la valentía suficiente para voltear a verla.
Todo lo que hizo fue subir lentamente las escaleras hasta abordar el avión, dispuesto a dejarla atrás aún después de todo lo que vivieron juntos.
Nunca fueron nada más que amigos, tal vez fue su culpa por ilusionarse solo con las miradas que compartieron, solo por algunos toques de mano que nunca tuvieron porqué ser más que una señal de apoyo, solo por unas noches durmiendo abrazados, solo por unos besos que quizás fueron solo cosa del momento.
Quizás ella simplemente no lo conocía tanto como había creído.
Ignoró las burlas y la lástima de sus espectadores. Secó sus lágrimas y se abrazó a sí misma y dio media vuelta para volver a la aldea ahora modernizada, con su familia, a donde pertenecía realmente.
Creyó que pertenecía junto a Senku, pero él le dejó muy en claro que estaba equivocada.
El amor no era para él. Y estaba comenzando a creer que tampoco era para ella.
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1 historia, 2 corazones.
Capítulo uno: Escaleras.
—Espera…
Kohaku se detuvo en medio del claro de bosque, con sus manos aun apretando la falda de su vestido de novia, que de todos modos se había llenado de lodo y ramas pese a sus esfuerzos en su carrera para huir del hombre al que dejó plantado en el altar.
—¿Qué haces aquí, Senku?
No volteó a verlo, su mente seguía hecha un caos por lo que vio a través de la ventana del balcón.
—Vine a hacerte un regalo de bodas. —Rió con sorna, aunque pronto su risa se apagó—. La verdad… vine a ofrecerte viajar conmigo.
—¿Disculpa? —Frunció el ceño, aún sin voltear a verlo—. ¿A qué te refieres?
Él no respondió de inmediato y ella pensó que quizás quería que volteara a verlo, pero desde hace años que nunca podía estar segura de lo que ese hombre pensaba, así que todo lo que hizo fue sentarse en el césped, sin importarle que el vestido se arruine más. Yuzuriha ya iba a matarla de todos modos.
—Leona…
—¡Qué no soy una leona!
Él suspiró ruidosamente.
—Kohaku, quiero ofrecerte un trabajo. Quiero que me acompañes a Brasil como mi guardaespaldas personal y mi jefa de seguridad. Te pagaré bien por tus servicios y tendrás hospedaje y todo lo que conlleva pagado en el mejor hotel del país. Y quiero que sea ahora.
Fue el turno de Kohaku para reír.
—¡Ja! No sé qué te hace pensar que necesito ese trabajo. Me va muy bien aquí, no necesito más dinero, y me siento muy cómoda en mi casa. Y sobre todo no me interesa trabajar para ti.
Una vez más el silencio reinó en el claro, o tanto silencio como podría haber en un bosque.
Para Kohaku era reconfortante estar entre los árboles, con el viento agitando sus cabellos y el sonido de las aves cantando llenando sus oídos. Le recordaba a su juventud, antes de que Senku llegara y los bosques se redujeran para dar paso a la civilización moderna.
Amaba la ciencia y lo que había hecho por la humanidad, pero aún le encantaba estar en el bosque y sentir esa nostalgia por su simple vida como aldeana.
—Tal vez no te interese trabajar para mí, pero si te interesa escapar de aquí, ¿o no? —Kohaku se tensó, detestando el hecho de que él tenía razón—. Entonces te pido que escapes conmigo. Ahora mismo, usemos mi avión privado y larguémonos de aquí, sin dar explicaciones a nadie, solo vámonos.
—Eso es lo más egoísta que has dicho, Senku. —Sonrió amargamente.
—Lo sé, y me importa una mierda. —Rió entre dientes, una risa muy baja y entrecortada—. Kohaku, estoy enamorado de ti, y quiero que vengas conmigo —declaró sin tapujos, directo al grano como siempre.
Silencio.
Ella cerró los ojos, alzando la mirada, disfrutando de sentir los cálidos rayos del sol en su rostro.
Habían muchas cosas que quería decirle en ese momento. Sentía una mezcla de emociones que nunca antes sintió.
La verdad sea dicha, todo en ella gritaba que lo rechazara.
Pero… no podía olvidar lo que vio a través de la ventana del balcón.
La razón por la que huyó del altar y la razón por la que todo su mundo se había puesto de cabeza se debía a eso que vio en el balcón. Y a pesar de todo, ella no quería cortar lazos con Senku.
Volteó a verlo, con una mirada gélida que lo hizo estremecerse.
—Senku… Si tanto quieres que vaya contigo entonces iré. —Se puso en pie y caminó hasta él con la barbilla en alto—. Pero debes saber que no me interesa tener una relación amorosa contigo, no creo que funcione. Serás mi jefe y nada más. Lo siento.
Él no dijo nada, pero ella pudo ver la decepción en sus ojos, junto a otros sentimientos que no pudo descifrar del todo. Ya nunca estaba segura de lo que él pensaba, y ahora ni siquiera estaba segura de lo que ella misma sentía.
Sin decir una palabra, él le extendió su mano.
Sin decir una palabra, ella la tomó.
Sin decir una palabra, ambos caminaron lejos del claro, lejos del bosque, lejos de todos, yendo hasta el avión privado que los llevaría fuera del país.
Llegaron a las escaleras de abordaje y ella soltó su mano.
Senku la miró fijamente, pero Kohaku lo ignoró, con la mirada fija en la ciudad donde vivía su familia, de espaldas al avión que quería llevarla lejos.
Su piloto preparó todo mientras ella miraba lo que podría dejar atrás y él la miraba a ella, que aún conservaba su desastroso vestido de novia arruinado.
Cuando el piloto los llamó a abordar, Kohaku siguió mirando a la ciudad, aun cuando Senku le ofreció su mano otra vez.
La mano del hombre empezó a temblar, el temor llenó sus ojos escarlatas, y justo cuando abrió la boca para decir su nombre con pánico, ella volvió a tomar su mano.
Sus ojos azules se encontraron con los suyos, y no fue necesario hablar.
Subieron al avión tomados de la mano, escapando como cobardes para no dar explicaciones, dejando todo atrás, todo excepto el uno al otro. Sin importar las consecuencias de sus actos.
Continuará...
Holaaaaaaaaaaaaa :D
Este fic es un tanto diferente...
Verán, una lectora me sugirió abrir un Patre0n para que mis lectores, los que puedan permitírselo, claro, me puedan dar una ayuda económica si lo desean nwn En Patre0n ya está publicado el capítulo dos de este fic!
Aunque aquí tendrán que esperar una semana para verlo, porque se supone que debo dar un beneficio a los que se unan a Patre0n y me ayuden económicamente, y esto fue lo único que se me ocurrió TwT
Para los que no saben qué es Patre0n, es un sitio web creado específicamente para apoyar a los artistas, youtubers y todo eso xD
Para donar tienen que crearse un Patre0n, claro, y así podrán acceder a contenido exclusivo nwn
No puedo publicar links por aquí pero si lo desean pueden hablarme al privado para que se los dé o pueden buscar el link en mi página de Facebook llamada Celeste kaomy-chan n.n
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Esto es solo si ustedes quieren, no se sientan presionados a nada, aunque me ayudaría mucho si pudieran QwQ De todos modos el siguiente cap lo tendrán la semana que viene!
En Patre0n actualizare este fic una vez a la semana, en FanFiction y Wattpad será con una o dos semanas de retraso, porq como dije necesito darles un beneficio a los que quieran colaborar allí :'3
Ya no los molesto más, ojalá que el fic les haya gustado y que si les interesa el Patre0n puedan hablarme a través del privado o bien buscando en mi página de Facebook nwn
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
