1 Historia, 2 Corazones.
Capítulo cuatro: Rechazo.
Todos los días era lo mismo para Senku: Trabajo, trabajo, trabajo.
Y ya no era tan divertido como cuando tenía que colaborar con sus amigos para salvar el mundo. Aún podía trabajar en sus proyectos científicos casi siempre, pero además todo se estaba llenando de burocracias, legalidades y papeleo tras papeleo. Además a veces tenía que hacer cosas que realmente lo molestaban, como asistir a eventos sociales. A Xeno le encantaba presumir cada proyecto finalizado con una "fiesta elegante", y como ahora trabajaban codo a codo no lo quedaba de otra más que ir.
—Deberías llevar pareja, estaría mal visto por la empresa que vayas solo. —Una vez estuvo listo, esperando por el auto que lo llevaría al salón, su compañera científica Nagashima Maiko se paró a su lado con una sonrisa esperanzada—. Mi cita me canceló, así que no iba a ir… Pero si fuera contigo entonces no habría problema, y podríamos ayudarnos el uno al otro.
Senku alzó una ceja.
—No me importa ni un milímetro la opinión de la prensa, pero si quieres venir conmigo ven. —Hurgó en su oído con indiferencia.
—¡Entonces es una cita! —Quiso tomar su brazo, pero él se apartó.
—No, no lo es. —Su transporte llegó y él se dirigió allí sin mirar atrás—. Siéntate atrás —le dijo con sequedad mientras se sentaba adelante junto al chofer.
Maiko entró al auto con un portazo.
Llegaron a la estúpida fiesta y esta vez sí que no hubo fuerza que le quitará a Maiko de encima, apenas salieron del auto se abrazó a su brazo y se pegó a él como sanguijuela, dejando a los periodistas con un festín, sacando fotografías desde todos los ángulos, mientras ella sonreía feliz y él tenía cara de hastío.
Agh, mañana seguramente este chisme estaría en boca de todos, como odiaba que la prensa rosa hubiera renacido en el nuevo mundo…
Solo esperaba que sus amigos no fueran a malinterpretarlo…
Finalmente pudo soltarse de Maiko cuando entraron al salón y una amiga, aprendiz de otra compañera científica, se acercó a ellos con curiosidad.
—¿Acaso están en una cita? —preguntó incrédula.
—S…
—No. —El agarre de Maiko se aflojó y pudo librarse—. ¿Podrías llevarme con Xeno, Hanaki?
—Claro, Ishigami-sensei, sígame. —Sonrió y le indicó el camino con una mano, a lo que dejaron a Maiko sola echando humo.
—Gracias por eso, ella es brillante pero molesta. —Rascó su oído con irritación.
—N-no estoy en posición de criticar a Maiko-sensei, pero usted se veía muy incómodo… Además… no es por ser chismosa, pero la he oído hablar mal de sus amigos —susurró con rostro avergonzado.
—¿Qué? ¿Qué has oído? —Dejó de caminar, mirando con incredulidad a Hanaki.
—Bueno… mayormente hablaba mal de Kohaku-san, aunque también de Chrome-sensei y de Suika-chan.
—¿Con qué sí? —Su ceja empezó a temblar con molestia—. Gracias por decírmelo, me aseguraré de no volver a hacerle favores. —Negó con la cabeza y siguió su camino.
Se reunió con Xeno, Chelsea y la jefa de Hanaki, una de las científicas más brillantes del mundo, la Dra. Mironi, una griega criada en japón, que ahora mismo tenía el mejor plan para restablecer el internet internacional, entre otras cosas que ayudarían al mundo a volver a ser tan avanzado en tecnología como en el siglo XXI y hasta superar lo que una vez fue.
—Senku, que bueno verte, cariño. —A pesar de ser solo diez años mayor que él, ella siempre lo trataba como si fuera su abuela o algo así—. Te vi llegar con Maiko, ¿ya superaste a tu ex?
—¿Mi qué? —Tomó una copa de vino de un mesero que pasaba por allí y miró con confusión a la Dra. Mironi.
—¿Hablas de Luna? —preguntó Chelsea confundida—. Yo no creo que ellos hayan tenido una relación realmente, además ya está casada.
—No me han presentado a la tal Luna, yo me refiero a Kohaku-chan.
Senku escupió todo su vino, entrando en un ataque de tos que tuvo a Chelsea moliendo su espalda a golpes en un intento de "ayudarlo".
La alejó mientras recuperaba el aliento, mirando con cautela a la Dra. Mironi.
Desgraciadamente, ella sí tenía motivos para creer que Kohaku fue su novia…
Después de comenzar a vivir juntos, Kohaku y él se volvieron aún más cercanos de lo que ya eran. Los dos estaban muy ocupados con sus respectivos trabajos, así que se turnaban para hacer la cena ya que también se preocupaban si el otro no comía bien. Ella tenía un gran apetito y le gustaba todo lo que él cocinaba, pero él no era muy aficionado a lo que ella hacía, así que no pudo evitar conmoverse cuando se enteró que había estado tomando clases con Francois para mejorar sus habilidades culinarias.
—No es necesario que hagas esto, leona. —Rió por lo bajo al verla esforzándose por preparar un ramen a su exigente gusto—. Aún nos queda el ramen instantáneo.
—¡Pero quiero intentarlo! ¡Y no soy una leona! —Lo miró mal, antes de volver su atención a las ollas—. Además tenemos visitas hoy así que es más adecuado comida casera, o eso dice Francois.
—La Dra. Mironi no es muy exigente respecto a la comida.
—¡Pero tú sí!
Él suspiró resignado.
—Leona terca…
—¡Te escuché!
Mientras preparaban la mesa para la cena, Kohaku se impacientó y le pidió probar el ramen desde antes, para asegurarse de que estuviera bueno.
Senku sabía que ella podía conseguir todo lo que se propusiera cuando realmente se esforzaba, pero no estaba esperando que lo hiciera tan bien. Casi se come todo el tazón allí mismo, y cuando golpearon a la puerta tenía el rostro hecho un desastre por haber comido de forma tan descuidada.
Kohaku, feliz y radiante porque le gustaba su comida, se acercó a limpiarlo con una servilleta, mientras él gritaba a las visitas que entraran. Cuando volteó hacia ella, la vio mirando fijamente a sus labios.
Fue entonces que se le vino a la mente la idea de besarla.
Ella alzó la vista en ese momento y se quedaron mirándose, hasta que una voz los hizo romper su burbuja.
—Oh, vaya, lamento interrumpir. —Era la Dra. Mironi con su esposo—. Senku, querido, ¿no me presentarás a tu novia? Aunque claro que conozco a la famosa Kohaku, una de las salvadoras de la humanidad.
Kohaku rió nerviosamente y se presentó, olvidando aclarar el detalle de que no era su novia.
Nunca le aclararon que no eran pareja, y ella solo asumió que terminaron porque estaba presente cuando él rechazó a Kohaku delante de varios de sus colegas antes de subirse al avión que los trajo a Estados Unidos. Hasta lo regañó por su falta de tacto.
—No —contestó a su pregunta con un encogimiento de hombros—. No la he superado —habló en tono bromista para que creyeran que no hablaba en serio, aunque pudo ver por la mueca de la Dra. Mironi que ella creía en sus palabras, y creía que se merecía no haber superado a Kohaku.
Y él estaba muy de acuerdo con ella.
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1 Historia, 2 Corazones.
Capítulo cuatro: Rechazo.
Enfrentarse a la familia histérica de la novia con la que se fugó no fue tarea fácil.
Hubo gritos y reclamos, más de parte de Kokuyo, tantos que ni siquiera le dieron tiempo a contestar, pero lo peor fue cuando pusieron al novio plantado en el altar al teléfono.
—Entonces... ¿Ella se fue contigo, eh? —Rió resignado—. Debí imaginarlo.
—Como intentaba decirle a Kokuyo y Chrome… Ella vino a trabajar para mí —dijo con hastío, sabiendo que estaba en altavoz—. Vi que necesitaba un cambio y le ofrecí el trabajo. Es todo.
Era técnicamente cierto, que él quisiera llevar las cosas a más no era un punto influyente.
—Ni tú te crees eso. —Lo escuchó bufar—. ¿Puedo hablar con ella?
—Fue a dormir, es tarde aquí.
También era técnicamente cierto…
—Entonces dile que quiero hablar con ella… Y dile que el bebé la extraña.
Senku frunció el ceño profundamente.
—No soy tu mensajero, Myuji. Ella les contestará tarde o temprano, llámenla dentro de unas horas, seguro ya estará despierta y dispuesta a hablarles. —Colgó la llamada sin más.
Después de eso se metió a su habitación, se dio una ducha y se arrojó a la cama con una mueca, cuestionando todo lo que estaba haciendo.
Había creído que su relación con Kohaku estaba irremediablemente destrozada, pero si fuera así ella jamás habría aceptado venir con él, aunque insistiera en que fue solo por trabajo. Podía decir lo que quisiera, pero él sabía que eso era solo una excusa. Fue su forma de decirle que aún sentía algo por él, pero que aún no estaba convencida del todo. Ella quería que él peleará, que se esforzara, quería que sufriera ganando su perdón y su afecto.
Y lo iba a hacer.
No dejaría que Myuji se la quitara, no sin pelear.
Cometió un error muy grave con Kohaku, se alejó de ella, pero de alguna forma aquí estaban, y tenía otra oportunidad. No podía desaprovecharla… aunque sería difícil.
Era un asco en todo lo que tuviera que ver con romance, aunque sabía que Kohaku no era aficionada a las cursilerías, no obstante si quería reconquistarla entonces debía idear una estrategia medianamente romántica y…
¡Agh! ¡¿Cómo se supone que haría algo así de tedioso?!
¿Había un método científico para reconquistar leonas? Probablemente darle comida funcionaría para aplacar su ira momentáneamente.
Mañana tendría un evento al que no había querido asistir, pero tendrían la mejor comida de Brasil servida a montones, y además podía decir que era una cita en vez de trabajo. Ella probablemente no estaría de acuerdo en llamarlo cita, pero insistiría y al menos podría demostrarle que estaba intentando.
Pasó demasiado tiempo con los brazos cruzados, viéndola alejarse cada vez más y más de él. Ahora eso se había acabado. Sí quería que peleara, entonces daría todo de sí y su orgullo podía irse muy a la mierda.
Iba a hacer algo que jamás creyó posible… Iba a ser romántico. O al menos iba a intentarlo, porque había diez billones de posibilidades de que solo consiguiera quedar en ridículo.
Un cerebro enamorado realmente era lo más ilógico y molesto que existía…
A la mañana siguiente, golpeó temprano a la puerta de Kohaku.
Ya le había pedido al personal que le trajera ropa, así que ella ahora estaba usando un vestido azul bastante parecido al que usaba normalmente cuando la conoció, solo que moderno, con un moño de tela en vez de cuerda trenzada y una falda de tul.
Ella lo miró mal al abrirle la puerta.
—Buenos días —dijo con tranquilidad—. ¿Hablaste con tu familia? Ayer les dije que estabas conmigo y cuando me desperté seguían intentando llamarme.
—Les hablaré luego. —Se cruzó de brazos—. ¿Necesitas algo?
Él hizo una mueca ante su tono. Ella estaba intentando hablarle como se le hablaba a un jefe.
¿De verdad iba a insistir en el teatro de que solo serían jefe y empleada?
—Sí, de hecho. Quiero que me acompañes a un evento en unas horas.
—Necesito mis armas para…
—No como trabajo —la interrumpió—. Te estoy invitando a salir.
Ella no tardó ni un segundo en negarse.
—Entonces olvídalo. —Quiso entrar en su habitación, pero él colocó una mano en el marco de la puerta—. Ja, si no es trabajo entonces no puedes obligarme. Y si es trabajo entonces consígueme una espada, cuchillos y armas. Y un escudo si no es mucho pedir.
Él maldijo por lo bajo. Ella no le iba a poner las cosas nada fáciles.
—Bien, te conseguiré todo eso y te diré que es trabajo, pero ya sabes que para mí será una cita. —Ella se quedó con la boca abierta ante su descaro, pero no le importó—. No voy a andar con rodeos, leona, ya te dije que…
—¿Senku-sama? —Una voz femenina los interrumpió. Ambos voltearon con el ceño fruncido, viendo a Nagashima Maiko parada a pocos metros de donde estaban—. ¡Qué alegría que hayas vuelto! —Se le acercó y lo jaló del brazo, queriendo alejarlo de Kohaku—. ¡Tengo mucho que contarte! ¡¿Asistirás al evento de hoy, verdad?!
Él hizo una mueca, recordando por qué no quería ir.
—Suéltame, Maiko.
—Vamos, tenemos mucho de que hablar…
—Te dijo que lo sueltes. —Kohaku se interpuso entre ellos con su aire de leona amenazante.
—¿Y tú quién te crees? —La miró con disgusto—. ¿No ibas a casarte? ¿Ahora te crees la novia de Senku-sama?
—No soy su novia, soy su guardia, y me encargó de todos aquellos que lo molesten. —Cruzó los brazos, con la barbilla muy en alto.
—¿Disculpa? ¿Dices que YO lo molesto? Yo no fui la que se le confesó enfrente de todos sus colegas a punto de tomar su vuelo… —Kohaku se tensó, aunque luchó por no verse afectada—. Y yo no fui a la que rechazó públicamente y a la que abandonó como si fuera un perro. O una perra, más bien. —Sonrió con sorna.
—Maiko. —Senku sonrió con los dientes apretados—. No te permito que le hables de esa forma a la mujer que amó, y no tengo nada que hablar contigo. —Ella jadeó ruidosamente ante sus palabras, retrocediendo como si la hubiera golpeado—. Sé que no te alojas en este edificio o yo nunca me habría hospedado aquí, ahora largo o llamaré a la seguridad del hotel.
Sus ojos se llenaron de lágrimas y ella pareció a punto de gritarles, pero en cambio alzó mucho la barbilla y se marchó pisando fuerte.
Senku volteó hacia Kohaku, que evitaba mirarlo, pero sonreía levemente.
—Iré a tu evento, si consigues mis armas antes. —Volvió a su habitación, pero se detuvo a medio camino de cerrar la puerta—. Ah, y ni creas que esto cambia algo. Te dije que eres solo mi jefe y nada más.
Él rió entre dientes frente a la puerta cerrada.
Y una mierda que iba a creerle eso. Apenas estaba empezando a luchar por redimirse, y estaba dispuesto a hasta rogarle de rodillas de ser necesario.
Aún no era tarde, a pesar de todas las mierdas que pasaron entre ellos a lo largo de los años, todavía tenía una oportunidad. Su único obstáculo era su repudio al romance, pero bueno… nunca creyó que esto sería fácil. Lo importante ahora era que estaba con él, no con su prometido idiota y su mocoso, entonces debía ser cuidadoso, demostrarle su afecto pero sin presionarla demasiado.
Sería un método de prueba y error, aunque con cautela porque de lo contrario su temperamento podría explotar y volvería a perderla.
Je, no era muy diferente a sus experimentos. ¡La ciencia realmente podía usarse en todo!
Continuará...
Holaaaaaaaaaa :D
Aquí un nuevo cap de este fic!
Ojala q les haya gustado, el capítulo 5 ya se encuentra subido en Patre0n, junto con otra sorpresita q subi nwn
Hoy es mi cumpleaños, por si quieren hacerme un regalito apoyandome en Patre0n x'D Solo digo... n / / / n
Aunq ya me dieron mucho amor en el grupo de Senku y Kohaku, amo muchisimo a este fandom TTwTT
En un rato subo otro fic (en FanFiction y Wattpad) porq los amo :3
Se me cuidan! Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
