1 historia, 2 corazones.
Capítulo cinco: Estatuas.
Trabajar en SPS (Stone Person Saviors), no era tan malo como Kohaku había esperado. Hasta era divertido, ya que como ella era tan fuerte y ágil la enviaban a los lugares más difíciles, los más altos, los más rocosos, los más arriesgados. Lo único difícil era tener delicadeza con las estatuas, pero estaba mejorando en eso y ya la consideraban una de las mejores rescatistas de estatuas.
Tenía mucho trabajo, así que mantenía su mente ocupada y no pensaba en cosas desagradables. Viajaba mucho y conocía a personas nuevas e interesantes.
Y a veces también se reencontraba con personas interesantes.
Al llegar a las instalaciones de SPS en Kyushu, se sorprendió al encontrarse con Myuji, un cantante muy famoso y una de las primeras personas que habían revivido después del exitoso rescate lunar—que solo les llevó meses gracias a la colaboración de todas las mentes brillantes del mundo—, antes de la creación de las grandes empresas de rescatistas.
Fue una sugerencia de Nikki.
—Sí vamos a hacer una gran celebración, necesitaremos grandes músicos —dijo con entusiasmo la fuerte mujer—. Encontré la estatua de Myuji hace tiempo, y la dejé en un lugar seguro. Es un gran imitador de los mejores cantantes, Michael Jackson, Elvis Presley, entre otros. Creo que a los aldeanos les encantará escucharlo. Además también tiene sus propias canciones, es un excelente bailarín y toca la guitarra.
—Ah, yo también lo conozco. Tocó en mi programa una vez, era una estrella incipiente. —Gen sonrió, de acuerdo con la idea de Nikki.
—Mientras no pida una fortuna como pago por mí está bien. —Senku encogió los hombros.
Al día siguiente Gen, Taiju, Yuzuriha, Senku y Kohaku acompañaron a Nikki al lugar donde había dejado la estatua de Myuji, una cueva cercana a la playa, y encontraron sin problema.
Como la estatua estaba en una pose similar a un maniquí—según Yuzuriha—, lo vistieron antes de echarle el líquido despetrificador. La piedra se deshizo, revelando a un joven de cabello negro largo hasta la barbilla, con el flequillo abierto y largo, enmarcando su rostro atractivo, con las puntas del flequillo teñidas una de violeta y la otra de azul. Era bastante pálido, y apenas los trozos de piedra se cayeron de su rostro revelaron una cicatriz en forma de estrella rodeando su ojo derecho. Él abrió los ojos, revelando el color celeste más claro que Kohaku había visto. Eran ojos muy bonitos, debía admitir.
Él pareció desorientado al despertar, tropezándose con sus propios pies, antes de mirar a su alrededor con pánico y, repentinamente, salir corriendo gritando que esto debía ser una pesadilla.
Kohaku de inmediato lo persiguió, pero el idiota acabó corriendo hasta un pequeño acantilado, cayendo al mar. Y claro que ella fue tras él de inmediato.
Lo salvó, arrastrándolo hasta la orilla mientras él tosía desesperado. Luego se echó en la arena, mirando al cielo.
Ella se paró frente a él, preguntándole si estaba bien.
Él se le quedó mirando.
—¿Eres un ángel? ¿Estoy muerto? —Eso la hizo reír, viendo de reojo que sus amigos se acercaban.
—No te preocupes, estás vivo. Te explicaremos todo. —Le tendió su mano para ayudarlo a levantarse.
Él no dejó de mirarla ni por un segundo, tomando su mano pero sin hacer esfuerzo por levantarse.
—¿Cómo te llamas? Mi nombre es Myuji. —Le sonrió suavemente, apretando su mano—. Y creo que me he enamorado de ti, mi ángel salvador.
Kohaku se sonrojó y lo jaló con fuerza para levantarlo y así soltar su mano, aunque con tanta fuerza el tipo acabó cayendo de cara en la arena. Ella se abrazó a sí misma mientras él despegaba la cara de la arena, poniéndose en pie por su cuenta.
—¿Así que tú eres Myuji, eh? —Senku de repente se puso al lado de Kohaku, mirando con indiferencia al cantante—. Queremos contratar tus servicios. Y ella es Kohaku, ese es su nombre. —Kohaku lo miró con extrañeza por haberla presentado. ¿Había escuchado toda su conversación?
—¿Contratar mis servicios? ¿De qué hablan? No entiendo nada. —Myuji se quitó la arena de la cara, aún mirando a Kohaku, que evitaba mirarlo.
Le explicaron todo y él accedió a tocar para ellos a cambio de un precio bastante aceptable para los tacaños estándares de Senku: Revivir a los miembros de su banda y que le hicieran una guitarra.
—Yo sin mi guitarra no vivo, no funcionó, no respiró. ¡Es como si me faltara una parte del cuerpo! —lloriqueó tanto que Senku acabó haciéndole una guitarra que podía ser tanto clásica como eléctrica, aunque Kohaku no entendía mucho de esos términos.
Myuji fue muy insistente en invitarla a salir por un tiempo, pero cuando su popularidad creció y se fue de gira por todo Japón y también Estados Unidos y otros países Kohaku lo vio meterse en muchos escándalos con mujeres y lo descartó como alguien que pudiera interesarle. Los hombres superficiales no le atraían para nada.
Después de rechazarlo tantas veces Myuji dejó de insistirle, aunque seguía coqueteándole, pero pudieron convertirse en amigos, sobre todo porque él también era un experto en lenguas muertas y a veces trabajó en ayudar a Senku, ya que el Dr. Aspen amaba cifrar todos sus aparatos con lenguas antiguas.
Cuando lo vio en su lugar de trabajo, no dudó en acercarse a él.
—¡Kohaku-chan! —Dejó su guitarra apoyada en una pared y se acercó a abrazarla, aunque Kohaku lo apartó rápidamente—. Qué delicia para mis ojos verte, ángel. —Le guiñó un ojo—. Escuche que trabajas aquí.
—¿Viniste a verme? —Lo miró con sospecha.
—Vine a contratar tus servicios, escuché que eres la mejor, cosa que no me sorprende. Quiero encontrar a alguien, tengo una idea de dónde puede estar pero aparentemente ahora el lugar es un infierno congelado en Rusia y nadie se atreve a ir a pasar horas y horas de búsqueda allí. Quiero hacer una expedición, un mes de búsqueda. Eres mi última esperanza. —Sonrió esperanzado—. Y por supuesto que te pagaré bien, logres encontrar a Eliza o no.
—¿Eliza? —pronunció el nombre con dificultad. Sin duda debía ser extranjera.
—Sip, es una amiga muy querida para mí, y una gran cantante de ópera. Desde que desperté quise ir por ella pero recién este año logré hacerme de una fortuna lo suficientemente grande. Ya encontré a mis padres, ahora quiero encontrar a mi amiga Eliza. ¿Qué dices? ¿Aceptarás venir a Rusia conmigo a una loca misión?
—Muy bien. —Kohaku aceptó sin pensarlo dos veces.
Siempre aceptaba las locas misiones, le gustaba estar ocupada.
—¡Eres la mejor, Kohaku-chan!
Tal vez alejarse de Japón más tiempo la haría olvidar todos los males.
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Capítulo cinco: Desastre.
Tal vez debería alejarse de Senku y volver a Japón, por más que todos los males que había provocado la estuvieran esperando allí.
No tenía el coraje para hablar con su familia y con el hombre con el que casi contrae matrimonio, pero su forma de escapar tampoco había sido la mejor.
¿Qué se metió en ella para aceptar ir con Senku? La respuesta era simple: Aquello que vio en la ventana del balcón. No podía quitárselo de la cabeza… le ablandaba el corazón y la hacía sentir ganas de correr hasta Senku y abrazarlo… ¡pero claro que no lo haría! Aún no sabía qué quería hacer con él o con su vida amorosa en general.
Tenía veintiséis años y pasó por varias decepciones, hasta creyó que nunca iba a casarse y tener su familia como siempre quiso. Ahora que había renunciado a casarse con Myuji y ser la madrastra de su hijo, no estaba segura de si sus sueños estaban rotos o no.
Senku una vez le dijo que no estaba interesado en tener una familia, así que incluso sí él la quería… no estaba del todo segura de si ella lo quería a él, a pesar de que era consciente de que aún lo amaba muchísimo. ¿Pero realmente eran compatibles? Quizás hoy él le insistía, pero mañana tal vez tuviera un importante viaje y no le interesara llevarla con él.
O quizás ella solo estaba poniendo excusas porque no podía decidir qué quería hacer con su vida personal, o sí perdonar el daño que él le había hecho en el pasado.
Aunque debía admitir que ella también le hizo daño en una época… Y mucho, aunque en ese momento se dio todo tipo de excusas para creer que él le era indiferente.
Ja, todo era más fácil cuando su mayor preocupación era salvar a la humanidad.
Su celular volvió a sonar y vio con frustración el nombre de Ruri en la pantalla. Debería contestar, pero no sabría qué decirle. No sabría contestar sus preguntas cuando no podía ni contestarse a sí misma.
Aunque ignorar a su familia tampoco era una buena opción así que después de una hora decidió contestar a la llamada de su hermana, esperando que estuviera sola.
—¡Kohaku, gracias al cielo! —La oyó suspirar aliviada—. Chrome se despertará pronto, y quería hablar contigo estando sola. Quiero que sepas que puedes confiar en mí.
Kohaku se sintió increíblemente culpable.
—Lo siento mucho, Ruri-nee. Debería haberlo sabido, es solo que no me sentía con ánimos para hablar.
—No es necesario que me des explicaciones si no quieres, lo entiendo. Solo quiero saber sí estás bien. Me preocupas mucho, sé que debes estar pasando por una gran angustia.
—No tienes que preocuparte, estoy bien. —Su mirada se ablandó—. Los extraño y no me siento del todo cómoda aquí, pero no todo es malo. —Sonrió al pensar en el modo que Senku la defendió ante Maiko, eso por sí solo ya hacía valer el viaje—. Quizás vuelva pronto a casa o quizás no, necesito tiempo para pensar. Pero estoy bien.
—Me alegra mucho escuchar eso. Sabes que sí regresas siempre tendrás mi apoyo ante papá y ante todos. Aquí nadie está realmente molesto contigo, solo preocupados.
—¿Qué hay de Myuji...? —preguntó dudosa—. ¿Él no está molesto?
—No desde que habló con Senku-san.
—¡¿Hablaron?!
—Sí, no se dijeron mucho, pero Myuji-san dejó de preguntar por ti desde entonces. Solo dijo que su hijo te extraña, y que esperara a que tú quieras hablarle. No voy a negarte que estaba triste, pero no creo que estuviera molesto.
A pesar de las palabras de su hermana, Kohaku no pudo evitar sentirse miserable.
—Ya veo. Intentaré llamarlo pronto… Gracias, Ruri-nee.
—No es nada, y no te preocupes, no hace falta que me des explicaciones y siempre estaré dispuesta a ayudarte y apoyarte pase lo que pase. Si necesitas ayuda o información de algo puedes llamarme.
Kohaku sonrió levemente.
—Gracias. Dale un gran abrazo a Ruchiru por mí. —Extrañaba a su sobrinito—. Intentaré llamarte luego.
Esa llamada la dejó más tranquila, pero aún así su humor volvió a amargarse cuando un empleado del hotel le trajó las armas que le pidió a Senku para asistir a ese evento. Esa cita/trabajo que era como una declaración de guerra, su forma de decirle que no se iba a rendir.
Y la verdad era que Kohaku ni siquiera estaba segura de sí eso la hacía enfadar o la alegraba. No tenía ni idea de qué pasaría con Senku, de qué quería ella con él.
Darle una oportunidad era tentador… muy tentador.
No pudo resistir la tentación de fugarse con él, y ahora la tentación de finalmente tenerlo a su lado como su pareja—como lo deseó por tantos años—la estaba volviendo loca por la confusión, por las ganas de aceptar.
Siempre le gustaba ir directo al grano, directo a lo que quería, pero en el amor siempre fue un desastre, y más cuando se trataba de Senku.
No tenía ni idea de qué hacer con él. Solo le quedaba seguir pensando.
Se puso un vestido para la ocasión que le habían traído junto a las armas, era ligero, corto y suelto, perfecto para su gusto, además de que ocultaba bien las armas. Decidió dejar su cabello como siempre y salió al pasillo, viendo que Senku ya la estaba esperando.
Tragó saliva al verlo con un traje casual pero elegante, también ligero debido al calor. Jeans ajustados y una camisa con varios botones abiertos. Él siempre fue muy flaco, pero a Kohaku siempre le pareció maravillosamente atractivo, y la forma en la que la miró solo la hizo ponerse más nerviosa.
—¿Lista para nuestra cita? —Sonrió descaradamente, haciéndola sentir un tirón extraño en el estómago.
¿Cuántas veces había soñado con tenerlo así, con ser el centro de la atención para él?
Y ahora que lo tenía como siempre quiso, su orgullo le impedía disfrutar el momento.
Rápidamente disimuló sus nervios con una cara seria, cruzando los brazos.
—Ja, lista para trabajar más bien. —Lo pasó de largo rápidamente, yendo por las escaleras a propósito para no tener que ir con él en el ascensor.
No se esperaba que él tuviera la estúpida idea de seguirla incluso por las escaleras, aunque estaban en un séptimo piso. ¡¿Qué tan terco podía ser?!
Llegaron al auto con Senku jadeando, pero orgulloso de sí mismo por haberle seguido el paso—aunque Kohaku se apiadó bastante de él y había bajado el ritmo a uno más normal—, lo más sorprendente fue cuando él usó lo último de sus fuerzas para adelantarse al chófer y abrir la puerta del auto para ella.
Verlo tan cansado pero tan triunfante la hizo desistir de su idea de rodear el auto para no aceptar su caballerosidad barata y entró en el auto con un suspiro resignado.
Él era un desastre, pero ella también.
Senku se desplomó a su lado en los asientos del coche, pero su sonrisa era tan sinceramente alegre que la hizo sonreír también.
Definitivamente los dos eran un desastre.
Continuará...
Holaaaaaaaaaaaaaaa :D
Muchísimas gracias por todo su apoyo a este fic TTwTT
Como siempre ya tienen el siguiente capítulo subido a Patre0n uwu Y por si no lo sabían recuerden q censuro la o con un 0 porque FanFiction borra la palabra si no lo hago :'v
Recuerden que si quieren apoyarme en Patre0n pueden encontrar el link en mi pagina de Facebook o hablarme al privado, solo necesitan una cuenta y una tarjeta de credito y solo con un dolar ya pueden acceder a mi Patre0n donde subo por adelantado este fic y donde además les dejó otras sorpresitas ;D
Deje una publicación donde pueden hacer sugerencias en Patre0n, para los que ya me sigan y los q vayan a seguirme, para que me pidan cosas y eso, no me molesta para nada si quieren pedir un fic u otras cosas por ese medio, estoy para servirles nwn
Ojala q este cap les haya gustado y una vez más muchísimas gracias por todo su apoyo! :'D Se les ama!~
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
