1 historia, 2 corazones.

Capítulo seis: Sufrir.

Kohaku decidió volver a casa unos días antes de irse de viaje a Rusia con Myuji. Esperaba poder pasar tiempo con su familia, en especial con su lindo sobrinito, pero se encontró con una terrible noticia.

—¿Qué?... —Miró con horror a su hermana, que tenía el rostro empapado de lágrimas.

—Aún no sé bien lo qué pasó… parece que lo mantuvieron en secreto hasta ayer. —Secó sus lágrimas con dificultad—. No pudieron salvarla…

Kohaku abrazó a su hermana, también sintiendo las lágrimas desbordarse.

La esposa de Ukyo murió, dejándolo viudo con una niña recién nacida.

Ruri no tenía los detalles, y Kohaku no quería ser irrespetuosa e ir a preguntar, así que esperó que Chrome llegará a casa, sorprendiéndose cuando llegó con Senku.

¿No estaba en Estados Unidos?

Los dos se veían terribles, miserables y deprimidos, y cuando Ruri corrió a abrazar a Chrome, Kohaku no pudo resistir el impulso de ir a abrazar a Senku, buscando consuelo y queriendo consolarlo. A pesar de lo que había pasado entre ellos, esto era demasiado horrible como para que eso le importara. Ukyo era un amigo demasiado cercano, y todos ya habían comenzado a adorar a su esposa como si siempre hubiera sido parte del grupo.

Ruri no dejó de llorar, mientras que Chrome apenas podía con las lágrimas.

Kohaku se apartó de Senku, sin soltarlo del todo, y vio sus ojos secos, pero se veía de lejos la rabia e impotencia que sentía.

—¿Qué pasó? —preguntó a susurros.

Él bajó la cabeza, aferrándose a sus brazos como si pudiera derrumbarse si no la tuviera a su lado.

—Un secuaz de Aspen… Intentó robar información hace unos meses, pero Ukyo y Tsukasa lo detuvieron. —Apretó la mandíbula, negando con la cabeza—. La envenenó… Fue imposible salvarla, incluso con el arma petrificadora… —Tomó aire—. Ukyo está… No sé si se recupere.

Kohaku volvió a abrazarlo, odiando no haber estado allí para quizás haber podido hacer algo para ayudarlos.

Lo aterrador de Aspen siempre fueron sus conocimientos sobre la petrificación, y su forma de evitar que tuviera el efecto de curación. No por nada era un ex aliado de Whyman, pero jamás pudo igualarlo y por eso lo dejó petrificado en la Tierra junto al resto de la humanidad. Cuando lo despetrificaron, Aspen parecía dispuesto a colaborar con ellos, pero resultó ser una basura tan o más grande que Whyman. No esperaban su traición, e incluso después de muerto seguía haciendo sus vidas miserables.

Kohaku ni siquiera podía imaginar lo destrozado que debía estar Ukyo…

—¿Lo atraparon? —Una vez acabaron solos en la sala, después de que Chrome y Ruri fueran a calmar a su confundido hijo, Kohaku miró a Senku con la misma rabia que él mostraba en sus ojos—. ¿Atraparon al bastardo que la mató?

—Intentó ir tras Mirai después, Tsukasa lo detuvo y lo convirtió en piedra —murmuró Senku sin ganas—. Será una estatua hasta su juicio, esa ya no es nuestra área.

Kohaku apretó los puños.

Cuando eso del "sistema judicial" comenzó a resurgir junto con el gobierno de Japón, tanto Senku como ella y la mayoría de sus amigos se opusieron a la pena de muerte, incluso Ukyo conoció a su esposa porque ella fue una ferviente opositora a ejecutar personas legalmente, pero a veces sentía que algunas personas merecían eso y más…

—¿Y tú… cuándo regresaste? —preguntó, queriendo cambiar de tema para no seguir llorando tan amargamente.

—Ayer, Chrome me llamó y quise intentar salvarla… —Encogió los hombros—. Vine con la Dra. Mironi. Ella no pudo salvarla, así que nadie habría podido. —Llevó una mano a cubrir sus ojos—. Lo intentamos.

Kohaku asintió, sintiendo que el nudo en su garganta no se iría.

—¿Y Umi?... —preguntó con el corazón destrozado por esa pequeña bebé que solo tenía pocas semanas de vida. Apenas la había visto una vez, debido a estar viajando tanto.

—Está con Ukyo, creo que es lo único que lo mantiene cuerdo —dijo con dificultad—. Tengo entendido que estaba con su madre cuando el secuaz de Aspen atacó. Iba a matarlas a ambas, pero la protegió… Escapó, se escondió, y la encontraron muerta, pero con la bebé en perfecta salud. Quizás de haberla encontrado antes pudieron haberla salvado… no lo sé.

Kohaku se acercó a él en el sofá y apoyó la cabeza en su hombro, tomando su mano, llorando tanto que pareciera que estaba llorando por los dos. Pero es que era tan injusto… Ella era una excelente persona y Ukyo ni que se diga, no lo merecían… ¡no se merecían esto, maldita sea!

No hablaron mucho más ese día, y al día siguiente fue el funeral.

Ukyo llegó con su bebe dormida en sus brazos, pero no se quedó mucho tiempo, no habló con nadie y casi no se movió, solo derramó unas cuantas lágrimas silenciosas y luego se fue.

Kohaku podía decir con seguridad que fue el peor día de su vida. Estaba reunida con todos sus amigos, pero todos se veían miserables, incluso Gen y Ryusui eran incapaces de sonreír y hacer sonreír a los demás como acostumbraban. Podía ver en las caras de Senku y Tsukasa que estaban culpándose por lo que pasó, y Chrome no dejaba de llorar por más que secaba sus lágrimas una y otra vez. Honestamente, Kohaku también se sentía culpable, pero todo lo que pudo hacer fue abrazar a Suika y a Ruri, intentando no llorar.

Senku se fue al día siguiente, y Kohaku pasó el resto de la semana de luto hasta que se marchó junto a Myuji al viaje a Rusia, esperando que mantenerse ocupada pudiera apartar su mente de todas las cosas horribles que la atormentaban.

Myuji vio su tristeza y siempre trataba de alegrarla, incluso empezó a enseñarle inglés cuando descansaban de la búsqueda de la estatua de su amiga Eliza, ayudando mucho a su propósito de mantener su mente ocupada. Era un gran amigo.

Todos los miembros de su banda—que habían venido con ellos a la misión—también eran muy amables y divertidos, era una buena compañía para distraerse y mejorar tu humor. A veces la invitaban a cantar y bailar con ellos, y siempre halagaban su talento.

—Digna descendiente de la Diva Lillian, no es de extrañar que hayas adoptado su apellido. —El segundo cantante y segundo guitarrista, un tipo calvo, alto y fornido que a primera vista daba miedo, le sonrió cálidamente. Su nombre era Eiji.

—En realidad Nikki nos convenció de eso. —Rió nerviosamente.

Cuando Chrome y Ruri decidieron casarse legalmente y no solo ante los dioses de la aldea, tuvieron que adoptar un apellido, y Nikki fue muy entusiasta en sugerirles el apellido de Lillian. Su padre y ella también decidieron usarlo.

—Ah, pero te lo mereces totalmente. Tienes una voz angelical, y has aprendido a alcanzar notas altas. Tienes un talento nato. —El pianista/DJ de la banda era un hombre larguirucho, muy delgado y con dientes muy grandes y alargados, dándole una sonrisa un tanto espeluznante, pero su voz era muy amable y sus ojos amigables. Su nombre era Hiroki.

—Bueno, Ruri se interesó por esas cosas y aprendí bastante con ella, aunque al final decidió dedicarse a la escritura. Y yo siempre me dediqué al trabajo físico. —Eso fue muy decepcionante para Nikki, pero ella era comprensiva y no insistió.

—Seguro que harías un buen trabajo en el escenario. Deberías intentarlo aunque sea una vez. —La baterista era una chica como de su edad, pelinegra y de cabello muy rebelde, con varios mechones de su flequillo apuntando hacia arriba, y una coleta similar a la de Kohaku pero de costado y con algunos mechones ondulados. Tenía ojos marrones y siempre vestía de negro. Su nombre era Nari, que habló sin despegar su mirada de su celular.

—Ja, no es que no me atreva, solo no es lo mío. —Encogió los hombros—. Tendría que tener un motivo para hacerlo.

—Solemos hacer muchos conciertos para recaudar dinero para países en proceso de resurrección. —Myuji la miró muy interesado mientras tocaba su guitarra—. También es algo que trae mucha alegría a la gente, más cuando imito a cantantes que murieron antes de la petrificación. Hoy en día vendé más imitar o recrear que tener ideas originales. —Rió con incredulidad—. Para mi suerte, soy un gran imitador, así que me está yendo mejor que antes. No me quejó del mercado de nostalgia.

—Lo pensaré. —Encogió los hombros.

—Oh, Kohaku-chan. —Nari de repente se puso en pie y se le acercó, sentándose a su lado y enseñándole su celular—. ¿Este no es tu novio? —Le enseñó una fotografía de Senku.

—Nunca fue mi novio —murmuró con disgusto, solo para ampliar mucho los ojos al ver bien.

Era una noticia de un periódico de hace un mes atrás, que mostraba a Senku en una fiesta con su compañera científica Maiko tomada de su brazo, la mujer que más se rió de ella cuando la rechazó en el aeropuerto.

Por su cara, podía ver que él no estaba muy feliz con que ella tomara su brazo, pero era evidente que fueron juntos a la fiesta, y solo eso hizo que su pecho le ardiera de ira y celos.

A ella le impidió ir, pero se fue con esa mujer horrible y luego se atrevió a pasearse con ella en fiestas, ese bastardo hijo de… ¡AGH!

Se puso en pie y dio la excusa de estar cansada para ir a su habitación a amargarse a solas.

Se lanzó a la cama con un brazo sobre los ojos, preguntándose si alguna vez la vida le daría un respiro. Estaba harta de sufrir, ya no quería pensar en cosas malas.

Tal vez acabaría aceptando dedicarse un poco a la música… ¿Qué tan malo podría ser? Esas cosas llamadas canales de televisión siempre decían que un cambio era bueno.

Valía la pena intentarlo.

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1 historia, 2 corazones.

Capítulo seis: Escuchar.

Cuando llegaron a la fiesta, Senku no había recuperado el aliento del todo, pero aún así se apresuró a salir antes que ella para abrirle la puerta, haciéndola rodar los ojos, pero de todos modos aceptó seguirle el juego y tomó su mano mientras salía del auto.

Los flashes de las cámaras la cegaron un poco, así que Senku colocó una mano gentilmente en su cintura, guiándola hacia el interior de la cabaña abierta donde se celebraba el evento.

La soltó una vez sus ojos se recuperaron y lo miró mal, pero lucía muy satisfecho consigo mismo, el muy bastardo.

—La Dra. Mironi está aquí, ¿quieres saludarla?

—Claro —accedió sin pensarlo mucho, encogiendo los hombros.

—Queridos. —La mujer de corto cabello verde oscuro y lentes de sol se quedó con la boca abierta al verlos—. ¿Volvieron a estar juntos? Qué alegría que si luchaste por ella, Senku, cariño. Esperó que ya no te la pases deprimido en el laboratorio. —Le frotó el hombro cariñosamente mientras Kohaku lo miraba con sorpresa y él apartaba la vista con incomodidad—. Ay, Kohaku-chan, dulzura, siento no haber asistido a tu boda pero sabía que Senku estaba tan triste que no me hubiera sentido bien asistiendo. Hasta lo alenté a impedir la boda, lo siento por eso aunque igual me imaginó que funcionó, ¿o no? De verdad me alegra verlos juntos. Ustedes hacen una pareja tan…

—Querida. —El esposo de la Dra. Mironi la interrumpió de pronto—. Creo que los estás incomodando, intenta no hablar de más, por favor.

La doctora bajó sus lentes, mirando con sus ojos verdes los rostros tensos y avergonzados de ambos.

—Oh, lo siento. —Rió por lo bajo—. Veo que no todo está resuelto aún, les deseó suerte, queridos. Y no olviden que sí me necesitan aquí estoy. —Guiñó un ojo antes de acomodar sus lentes y marcharse junto a su esposo.

Senku y Kohaku evitaron mirarse un buen rato, hasta que alguien se acercó a saludar a Senku, probablemente otro científico.

—¿Y quién es tu bella acompañante? —El hombre de mediana edad sonrió amablemente al ver a Kohaku junto a Senku. Hablaba en inglés, pero ella hace tiempo que dominaba ese idioma.

—Su nombre es Kohaku, es mi cita —la presentó con simpleza, recuperando la compostura.

—Soy su guardaespaldas —aclaró Kohaku.

—Y también mi cita. —Sonrió descaradamente.

—Qué pareja tan interesante. —El hombre rió afablemente—. Ah, amor joven. Bueno, diviértanse. —Se marchó aun riendo.

Kohaku lo miró con reproche, pero él siguió sonriendo, luego tomó su mano y la llevó a una mesa para dos, ignorando sus quejas.

Se sentaron y Senku ordenó algo en portugués que Kohaku no entendió para nada, pero luego de varios minutos de incómodo silencio llegaron varios camareros con un montón de bandejas llenas de todo tipo de platillos que le hicieron agua la boca.

De inmediato comenzó a comer a dos manos, mientras que Senku sorbió tranquilamente de una copa de vino, sonriendo al verla tan satisfecha con la comida. El muy bastardo quería conquistarla a través de la comida y… la verdad, era una muy buena estrategia. ¡Como lo detestaba por ser tan listo!

Mientras comía a su gusto, dos mujeres que se veían más jóvenes que ellos—tal vez modelos—, se acercaron a su mesa, más precisamente a Senku.

—Vaya, si es el salvador del mundo. —Hablaban en inglés, pero, reiterando, Kohaku ya dominaba perfectamente el idioma—. ¿Con quién estás? —La miraron de reojo.

—¿Es tu novia?

—No, aún. —Kohaku rodó los ojos y siguió comiendo.

—¿Quieres que esa mujer sin modales sea tu novia? —Se vieron visiblemente disgustadas.

Kohaku dejó de comer para mirarlas mal, pero ellas ni siquiera la estaban mirando.

—Sí, de hecho. —Senku dejó su copa en la mesa y rascó su oído con el meñique—. Y no me place que interrumpan nuestra cita, así que si no van a decir nada respecto a negocios entonces váyanse.

Ellas jadearon indignadas, antes de murmurar algo que no alcanzó a escuchar, probablemente insultos, y largarse pisoteando.

Kohaku volvió a comer tranquilamente.

—Esto no es una cita —repitió con la boca llena, intentando sonar enfadada y fallando miserablemente.

—Sigue diciendo eso hasta que te lo creas. —Rió maliciosamente—. ¿Brindamos? —Extendió su copa hacia ella.

—¿Por qué razón? —Alzó una ceja, pero tomó su copa de todos modos.

—Tú puedes brindar por tu nuevo trabajo, pero yo brindaré por nuestra futura relación amorosa. —Kohaku volvió a rodar los ojos.

—Senku, no me haces fácil no abandonarte aquí y largarme de nuevo a Japón. —A pesar de sus palabras, mantuvo su copa quieta mientras él la chocaba con suavidad, haciendo tintinear el cristal.

—Intentó no ser un pesado, pero voy a seguir siendo claro en mis intenciones contigo. —Encogió los hombros, sorbiendo de su copa—. Puedes decirme sí te molestó, pero voy a seguir siendo sincero. Ya te dije lo que siento por ti.

Kohaku apartó la mirada momentáneamente, sintiendo el rostro enrojecer.

—¿Y si quisiera irme… qué harías? —Lo miró seriamente.

—Claramente no podría detenerte… Pero podría seguirte. —Sonrió suavemente al verla abrir mucho los ojos—. A menos que me mandes a la mierda y me digas sinceramente que no sientes lo mismo, hasta entonces no pienso rendirme. Seguiré intentando, cueste lo que cueste, paso a paso, porque creo que vales la pena. Y porque es algo que he querido desde hace años, pero que solo hasta ahora pude decirte.

Kohaku lo escuchó con los ojos muy abiertos, sintiendo un suave ardor en sus mejillas, y teniendo el impulso de hacer todo a un lado y besarlo allí mismo, pero al final acabó pestañeando con confusión al procesar lo último que había dicho.

—¿Qué quieres decir… con que solo hasta ahora pudiste decírmelo?

Él apartó la mirada, luciendo increíblemente serio.

—Es algo que deberíamos hablar en privado, pero ya es hora de que te lo diga… Cuando volvamos al hotel y quieras escucharme, estaré esperando.

Kohaku lo miró con preocupación, ya imaginando de lo que quería hablarle.

—Muy bien. —Cerró los ojos solemnemente—. Entonces hablaremos mañana.

Primero quería enfrentarse a su familia en Japón, y a su ex prometido.

Luego… tal vez se sentiría lista para escuchar a Senku.


Continuará...


Holaaa :D

Aquí tienen un nuevo capítulo de este fic!

Como siempre ya tienen el siguiente capítulo en Patre0n! :3

Por cierto... no me acuerdo quién adivino que este fic tiene cierta relación con cierto fanfic mío 7u7

A ver si más personas lo adivinan owo

Igual ya se los confirme en Patre0n y se los confirmaré cuando suba el siguiente cap a Wattpad y FanFiction n.n

Muchas gracias por leer, muchas gracias a los q comentan y sobre todo muchísimas gracias a todos los q me apoyan en Patre0n! Les subo varias cosas aparte de caps de este fic, y ustedes siempre pueden pedirme algo allí si así lo desean :'D

No olviden que se les ama con todo el kokoro!~

Me despido!

CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!