1 historia, 2 Corazones.
Capítulo ocho: Feria.
Tsukasa y Minami no perdieron el tiempo.
Semanas después de la conversación que tuvo con Senku, Tsukasa y su ahora prometida le enviaron una invitación para la boda, que se celebraría un par de semanas después.
Minami quería una gran boda, Tsukasa quería una boda discreta. Al final acordaron que sería una boda "mediana" pero a cambio la mujer quería que fuera lo antes posible.
Senku tenía mucho trabajo, pero podía poner a otras personas a encargarse de las cosas más urgentes, la verdad sea dicha, así que se hizo tiempo para ir a la boda de su amigo.
Además… había estado planeando desde hace tiempo irse desligando un poco de sus deberes en Estados Unidos para poder regresar a Japón y establecerse allí. Porque la conversación con Tsukasa le abrió los ojos en que Kohaku no iba a esperar por siempre, y él tampoco quería hacerla esperar más tiempo.
Estaba decidido. Iría a Japón y le contaría todo. Todo, incluyendo sus sentimientos por ella.
Le fue difícil admitirlo, pero no tenía sentido engañarse a sí mismo. Era ilógico ocultar lo obvio, y él no era como Taiju que se calló por cinco años por sus inseguridades, él se mantuvo en silencio por causas que lo sobrepasaban, y era ridículo seguir callado ahora que supuestamente ya se había librado de ese problema.
Aunque sería difícil ganar el perdón de Kohaku, estaba dispuesto a hacerla ver su punto y a prometer dedicarse a ella como su principal prioridad junto con la ciencia, y hasta más. Fue con esa idea en mente que viajó a Japón, compró un buen traje y hasta hizo un inútil intento de peinarse, todo para llegar puntualmente a la boda de Tsukasa y Minami, aunque en su mente gobernaran pensamientos y ansias de ver a una invitada en específico, más que a los protagonistas de la velada.
No esperaba ver a Kohaku llegar del brazo de otro hombre.
Apenas entrar al salón, sus ojos azules cayeron directamente en Senku, que fue rápido en disimular que no se le estaba cayendo el mundo a pedazos y apartó la vista en un instante.
La boda avanzó y pronto descubrió que Kohaku y Myuji estaban oficialmente saliendo, aunque él en un principio afirmó que eran novios pero Kohaku lo corrigió diciendo que estaban yendo con lentitud.
En toda la velada, ella estuvo tomada de la mano del guitarrista, y en toda la velada Senku sintió como si tuviera una tonelada de plomo oprimiéndole el pecho.
Al menos pudo relajarse un poco al sentarse cerca de Taiju y Yuzuriha, cuyo mocoso de tres años era su querido ahijado. Kohaku y su cita se sentaron junto a Ukyo, que venía con su hija de apenas unos pocos meses de vida y que era muy risueña y tranquila. Él parecía de buen humor a pesar de todo, eso lo alegraba.
La boda terminó sin que Senku y Kohaku cruzaran palabra, incluso al estar sentados en la misma mesa e incluso aunque Myuji sí conversó un poco con él.
Tsukasa y Minami estaban oficialmente casados, y un segundo después de acabar de felicitarlos Senku comenzó a marcharse fuera del salón, decidido a no volver a Japón en diez billones de putos años.
Iba a llenarse de trabajo en Estados Unidos, Sudamérica, Europa y Australia, mandaría al diablo sus planes de establecerse en Japón y se concentraría en avanzar la civilización.
¿En qué estuvo pensando todo ese tiempo? Su destino siempre fue esclavizarse únicamente a la ciencia, no tenía derecho a pensar ni ambicionar nada más. No tenía derecho a amar nada más.
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La boda de Tsukasa y Minami fue un tormento para Kohaku. Ver como a Senku no le importaba en lo absoluto su nueva relación con Myuji le resultaba asquerosamente doloroso.
Pero al menos tenía un consuelo: Sí a Senku no le importaba, entonces ella iba a esforzarse por olvidarlo y aceptaría a Myuji como su novio. Él de verdad había cambiado y se esforzaba en demostrarlo, ya no era un mujeriego idiota metido en escándalos todo el tiempo, y la respetaba cuando quería su espacio.
Sí… finalmente iba a aceptarlo como su novio, o eso pensaba, pero antes de hacerlo no dejaba de darse excusa tras excusa para seguir prolongando el hablar con él.
Su nueva excusa era contárselo a cada miembro de la banda, pidiendo su aprobación.
Después de un concierto, mientras paseaba por una feria nocturna en lo que otra banda tocaba, Nari, la baterista, se acercó a caminar junto a ella mientras los otros dos chicos de la banda ayudaban a Myuji a quitarse el maquillaje y el traje ridículo que se había puesto para el espectáculo. Kohaku aprovechó la ocasión para decirle que planeaba aceptar las proposiciones de Myuji para ser su novia.
—Se lo dije a Hiroki antes, solo me falta decirle a Eiji ahora que te lo conté —le dijo nerviosamente—. Hiroki dijo que no le sorprendía, y que lo aprobaba también, dijo que son como una familia y les encantará a los tres que yo me una a ella.
—Por supuesto que nos encanta. —Nari le sonrió enormemente—. Ya eres como una más para nosotros, Kohaku-chan. —Enredó su brazo con el suyo—. Yo estoy principalmente contenta de tener otra chica aquí, y más una que no es tan femenina y rosa como las otras rubias de Myuji, ya lo conoces.
—Sí, pero ha cambiado —murmuró incómodamente.
—¡Claro, claro! Y todo gracias a ti, ¿no eres la mejor del mundo? ¡Claro que lo eres! —Rió escandalosamente—. Debemos celebrar esto, ¿por qué no me acompañas al bar más caro de esta feria? ¡Debemos brindar!
—¡Ja, aún no lo he aceptado, pero no me negaré si tú invitas! —Ambas rieron alegremente.
Caminaron los metros que los separaba del bar mientras Nari tecleaba algo en su celular, y ya que Kohaku la tenía del brazo estaba muy atenta a que no se tropezara con nada, por lo que no alzó la vista hasta que Nari la miró de reojo, luego miró al frente y entonces jadeó.
Al alzar la vista, Kohaku se soltó del brazo de Nari de inmediato, retrocediendo varios pasos, como si alguien la hubiera golpeado.
Frente a ella, Myuji, el hombre que la había hecho creer que aún tenía una oportunidad de amar, estaba besando a otra chica…
Después de jurar que había cambiado, después de prometerle que no se arrepentiría de darle una oportunidad, de ser tan atento con ella, de estarla ayudando a sacar a Senku de su mente… después de tanto, lo arruinó todo.
Estaba besando a una modelo rubia preciosa, hasta pasando sus manos por sus piernas, con tanto descaro que la hacía sentirse estúpida por haberle creído por cada segundo que lo veía.
—Desgraciado… —Nari se llevó una mano a la boca, mirando de reojo el rostro horrorizado de Kohaku—. ¿No vas a decirle nada? ¡Te está dejando en ridículo frente a todos!
Kohaku sonrió amargamente.
—Hacer el ridículo no es nada nuevo para mí…
—¿Qué? ¿No le dirás nada? —La miró incrédula—. ¿Lo aceptarás después de esto?
—No dije eso —habló con voz suave y tranquila, antes de acercarse un par de pasos a la cariñosa pareja—. Myuji —lo llamó sin ganas.
Él brincó en su sitio, mirándola con sorpresa, para luego mirar a la chica, luego volver a mirarla a ella, y alternar mirada entre ambas antes de mirar al frente, completamente confundido.
—¿Qué rayos? Creí que te estaba besando a ti, Kohaku-chan. —Rió avergonzado, delatando con su voz lo borracho que estaba—. ¿Por qué me dijeron que…? Espera. —Pareció recién caer en cuenta de su mirada llena de repulsión. Palideció—. Espera, no. No. No quise…
—Se acabó, Myuji. —Lo miró con tristeza—. Intentamos y no se pudo. No quiero volver a verte, al menos no en un largo tiempo. —Le dio la espalda.
—¡Espera! ¡No me hagas esto, puedo explicarlo! —Kohaku sintió su mano en su hombro y no dudó en tomarla, solo para retorcerla hasta que gritó de dolor y se apartó por su cuenta.
Volteó a verlo de reojo, con absoluta indiferencia.
—No te me acerques. Tú y yo ya no tenemos nada de qué hablar, ya no somos nada. —Sin más que decir, siguió su camino para abandonar la feria.
Buscando reparar los trozos que le quedaban de su corazón, acabó dándoles otro golpe, volvió a hacer el ridículo y perdió todas las esperanzas de ser realmente amada por alguien.
El amor realmente, definitivamente, no era para ella.
Mientras se iba, no notó a Nari sonreír con sorna, antes que se encaminara hacia Myuji, dispuesta a consolarlo por la pérdida que acababa de sufrir.
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1 historia, 2 Corazones.
Capítulo ocho: Cafetería.
El beso estaba subiendo de intensidad, pero también lo hacían las dudas de Kohaku.
¿Realmente estaba bien que hicieran esto ahora, aún sin tener nada claro, aún con tantas cosas por hablar? A Kohaku normalmente le daría igual, pero el hecho de estar en un pasillo la mantenía alerta, aunque igual aumentaba su morbo y la obligaba a besarlo con más ganas mientras por dentro se reprendía a sí misma.
Tenía muchas cosas en su mente, y aún así no podía parar.
Fue el grito escandalizado de una empleada de limpieza lo que hizo que ambos se apartaran de golpe.
Kohaku decidió aprovechar para correr a su habitación, dejando que Senku fuera el encargado de lidiar con el desastre.
El corazón le latía desenfrenado en su pecho, y fue luego de mucho tiempo que pudo volver a respirar con normalidad.
Se sentó en su cama y se quedó mirando hacia la ventana. La habitación tenía vista al mar, y al contemplarlo no pudo evitar sumirse en sus más profundos pensamientos, hasta que recibió una llamada que la hizo palidecer.
Era Myuji. Y ella se había prometido hablar con él la próxima vez que llamara.
A pesar de que su mente estaba hecha un caos, Kohaku no faltaba a su palabra, incluso aunque fue algo que se dijo solo a sí misma.
Tomó aire y atendió.
—Vaya. —Él sonó incrédulo y aliviado—. No creí que me atenderías. Gracias. —Ella no dijo nada y él siguió hablando—. Quiero quitarme este asunto de encima lo antes posible, ¿sabes? Creo que lo mejor es hablarlo ahora, por más desagradable que sea para ambos.
—Myuji… lo siento mucho. —Cerró los ojos con pesar—. Siento haberte dejado casi sin decir nada, haberte decepcionado y haber tardado tanto en dar la cara… De verdad lo siento.
—Está bien, no soy rencoroso. —Rió con tristeza—. Estaba sorprendido y confundido… hasta que descubrí que te fuiste con Senku-kun. Yo no necesito más explicaciones, eso me dice todo, pero sí quería hablar contigo para zanjar el asunto.
—Lo siento… Eres demasiado bueno. —Sintió un nudo en su garganta—. No quería lastimarte…
—Tú eres demasiado buena. Te fui infiel y aun así cuando acudí a ti me ayudaste con mi hijo, ¿crees que alguna vez podría guardarte rencor? No me molesta lo de la boda, soy rico, lo que perdí por los costos no me importa ni me afecta. Fue un calvario lidiar con los invitados y la prensa, pero siempre he sido mejor que tú con las relaciones públicas, lo maneje bien. Lo que más me preocupa es mi hijo, sabes que Kei te ama… pero estará bien con que lo llames de vez en cuando. No te guardo rencor, te lo juró, así que por favor llámalo cada pocos días.
Kohaku asintió a pesar de que no podía verla, con lágrimas amenazando con caer de sus ojos atestados.
—Lo prometo, también lo extraño y también necesito llamarlo. Y en verdad lo siento tanto… pero yo… yo…
—Amas a Senku —él la interrumpió con voz suave, baja y triste—. Lo sé. Siempre lo supe.
No hablaron mucho más. Kohaku prometió llamar a Kei más tarde y colgaron.
Ella se dejó caer sin ganas en la cama.
Se sentía como una mierda. No debería haberse escapado de ese modo. Era verdad que sí quiso irse con Senku, pero al menos pudo haber dado la cara ante su familia y Myuji antes de simplemente abandonarlos sin decir nada. Los preocupó y ellos eran tan comprensivos, y eso que aún no enfrentaba a su padre, y aún le debía una llamada a su cuñado y su sobrino. Aunque antes de enfrentarlos quería decidir de una vez por todas qué sería de su relación con Senku. Chrome se tragaría que se fue con él por trabajo, pero su padre no era tan ingenuo. Ni siquiera ella se tragaba su propia excusa a este punto, no después de ese beso.
Senku estaba siendo mucho más contundente de lo que había esperado, aunque eso no debería sorprenderla, pero lo que sí la sorprendía era su esfuerzo por ser tan atento y romántico con ella.
¡¿Cómo se suponía que se le resistiera si siempre había soñado con eso?!
Se le estaban acabando los motivos para mantenerse distante con él.
Ahora que se le estaba pasando la confusión inicial después de saberse correspondida, y estaba viendo que Senku le demostraba que podrían tener una relación sin ningún problema, sus defensas que habían surgido ante él luego de que la rechazara hace años se estaban debilitando.
Decidida, sin siquiera pensarlo, sacó su celular y marcó el número de Senku.
—¿Hola? —Cuando él le contestó, sin embargo, se congeló por completo, sin tener ni idea de qué decirle—. ¿Leona?
—¡No soy una leona! —Eso la hizo reaccionar. Tomó aire y decidió ir al grano—. Senku, necesito hablar contigo. ¿Cuándo tienes tiempo?
—Puedo aplazar mis deberes, es diez billones por ciento preferible lidiar contigo antes que con políticos. O con cualquier persona, para el caso. —Casi podía sentir su sonrisa descarada.
Se sonrojó hasta las orejas, sin saber por qué tenía ganas de golpearlo y besarlo al mismo tiempo.
—¿Entonces podemos hablar ahora?
—¿Quieres que vaya a tu habitación?
—¡NO! —Eso era peligroso—. Eh, no. ¿Podemos ir a ese lugar donde hay café en frente de nuestro hotel?
—Se llama cafetería, y claro. Te esperó en el pasillo.
Kohaku se tomó unos segundos para bajar el rubor de su rostro, calmar su respiración y organizar sus ideas, antes de salir al pasillo, encontrándolo tan relajado como siempre.
—Vamos.
Salieron a esa cafetería y se sentaron en un rincón, apartados de las otras personas, aunque la mayoría hablaba portugués de todos modos. Por suerte la camarera sabía inglés, y no dejaba de reírse coquetamente mientras Senku ordenaba café y unos bocadillos para Kohaku.
Kohaku no dejó de mirarla mal hasta que se marchó, y solo dejó de hacerle agujeros en la nuca cuando escuchó a Senku reír maliciosamente.
—¿Celosa? —Parecía disfrutar su ira.
—Cállate. —Cruzó los brazos y apoyó la espalda en el respaldo de su silla—. Lo que tengo que decirte es muy serio, Senku.
—Soy todo oídos. —La miró expectante.
—Tú… —Dudó un poco—. ¿Desde hace cuánto me amas?...
Eso lo tomó por sorpresa.
Se quedó en silencio un largo rato, incluso cuando la camarera vino con sus pedidos e intentó sacarle conversación, él no le hizo el menor caso y siguió pensando. Kohaku sonrió complacida al verla marcharse furiosa, pero entonces Senku habló:
—No estoy seguro —contestó—. Pero sí te puedo asegurar que fue desde antes de que tú te me confesaras. Eso es diez billones por ciento seguro. —Rió por lo bajo.
Ella le frunció el ceño, jugueteando con la taza de café en sus manos.
—¿Entonces por qué me rechazaste?
—Porque soy una mierda. —Encogió los hombros. Kohaku casi tira su café y de inmediato lo miró con reproche, queriendo una mejor respuesta—. Estaba harto de arrastrarte a mis problemas, y sobre todo estaba... renuente a dejar que Aspen volviera a ponerte las manos encima por mi culpa.
—¿Aspen? —Frunció el ceño—. Pero sí hace años lo acabamos.
—Sabes tan bien como yo que aún tenía muchas jugadas ocultas, muchos ases bajo la manga. ¿Olvidas a la esposa de Ukyo o el robo a las armas petrificadoras de Argentina? Fueron sus secuaces. Y también los numerosos intentos de atacarme.
—Lo recuerdo. —Sorbió de su café nerviosamente—. ¿Pero qué tiene que ver con que me hayas rechazado?
—Hace tiempo que quiero explicártelo. —Tomó aire, ignorando por completo su café—. A Aspen le encanta torturar psicológicamente, cuando acabé con él prometió ir no por mí, sino por las personas a las que amo. —La miró fijamente y ella no pudo más que devolverle la mirada, boquiabierta—. Sabes que intentó ir tras Suika, tras Taiju y Yuzuriha y su hijo, y hasta se aseguró de dejarte al borde de la muerte antes de que Tsukasa y yo le diéramos su merecido. Más que renuente a permitir que volviera a lastimarte… estaba aterrorizado —admitió, sonriendo con resignación y un toque de tristeza.
Kohaku lo observó en silencio, dejando que el peso de sus palabras se hundiera.
Finalmente, sintió ira.
—¿Por qué no me lo dijiste, Senku? —Hizo la tasa a un lado y cruzó los brazos, negando con la cabeza—. Yo lo habría entendido. Sabes que sí.
—No me dio tiempo. —Pasó una mano por su nuca con frustración—. Acabamos con Aspen y tenía mucho trabajo, y entonces tú te me confesaste en medio de todo el puto mundo.
—¡Te pedí hablar a solas! —No pudo contenerse en alzar la voz, haciendo que varios voltearan a verlos.
—Yo… —Se quedó sin palabras por un momento—. Sabía que ibas a confesarte, y quería hacerte desistir. Pensé que sí no accedía a hablar a solas no me lo dirías.
—Ja, incluso tú puedes ser ingenuo. —Lo miró con aún más rabia—. Y si supuestamente me amabas, ¿por qué no querías que me confesara? ¿O por qué no accediste a hablar a solas para explicarme todo?
—En ese momento no estaba seguro de cuándo podría quitarme de encima a Aspen… Haberte dicho la verdad también hubiera implicado pedirte que esperaras a que lidiara con todas las mierdas que acarrea ser cercana a mí para no tener que ocultar nuestro afecto mutuo. Y no me sentía con derecho a pedirte que esperaras, no cuando ni siquiera estaba seguro de cuánto tiempo sería.
Kohaku cruzó los brazos, sintiendo lágrimas de ira ardiéndole en los ojos.
—Yo te habría esperado —susurró entre dientes—. Te habría esperado toda la vida, maldito bastardo… —Su voz se quebró.
—¿Entonces por qué ibas a casarte con Myuji? —La miró con amargura.
—¡Jamás me dijiste nada! —Se levantó de la mesa hecha una furia, de nuevo atrayendo miradas—. ¡Sí me hubieras dicho algo, nada de eso habría pasado! ¡¿O por qué crees que me fui de mi boda luego de verte en la ventana del balcón?!
Senku se quedó mudo y Kohaku sonrió con suficiencia.
Por primera vez fue ella la que lo hizo quedar como un idiota.
—Kohaku… yo… —Se llevó una mano a los ojos, suspirando con fastidio.
—No tienes que decir nada más. —Cruzó los brazos, mirándolo seria y aún muy molesta—. Creo que ya fue suficiente charla por hoy.
Se marchó de allí sin darle tiempo a contestarle.
Tenía mucho en lo que pensar, aunque era consciente de que aún tenía muchísimas preguntas por hacerle. Su curiosidad apenas empezaba a saciarse.
Continuará...
Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa :D
Aquí tienen un nuevo cap de este fic! Y como siempre ya tienen el siguiente cap subido en Patre0n nwn
Ojala q les haya gustado! Agradezco mucho a las poquitas personas que apoyan este fic TwT
Muchas, muchas gracias!
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
